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Sesión 23/02/10 con el elemental Nicksa, el Maestro Jesús y Orbelian

Grupo Elron

 

Sesión del 23/02/10

Médium: Esperanza.

Entidades que se presentaron a dialogar: Señora Elemental del Agua Nicksa, el Maestro Jesús y Orbelian

 

Nicksa explicó cual es la misión de los elementales en relación al plano físico. Exhortó a los seres humanos a entender que tanto unos como otros deben estar en la misma sintonía para que el planeta siga su curso sin desviaciones. No hacerlo así es exponer a la Tierra a cambios, donde los perjudicados serán todos los seres que la habitan.

El Maestro Jesús nos recordó que aun siendo todos diferentes, somos todos parte de la Divinidad, y que nos debemos el máximo respeto mútuo.

Orbelian: Sabéis que sois parte del todo y que todo es unidad. No lo fraccioneis, no estamos separados.

 

 

 

SEÑORA ELEMENTAL DEL AGUA, NICKSA

 

Nicksa: Es complicado suplir las barreras que nos separan porque, aunque pertenezcamos a reinos (1) diferentes, con voluntad se pueden aunar las fronteras. Muchas de mis maneras de ver las cosas, como elemental de la naturaleza, ni siquiera tienen que ver con cómo los seres humanos ven las cosas, ni siquiera como entidades espirituales que también son. Estoy hablando de dos reinos completamente diferentes y de diferentes perspectivas. Voy a intentar verter poco a poco los conceptos a través del receptáculo para que vayan sobresaliendo de ese fondo como la punta del iceberg sobre el agua clara.

 

Los elementales de la naturaleza somos también seres espirituales pero estamos más orientados a trabajar con lo físico. Es lo que os cuesta entender. Si alguien piensa que estamos sin más danzando por el bosque, ésa es una idea equivocada. Los cuentos de hadas que surgen son ideas populares. Esos relatos surgieron porque algunas personas entrometidas encontraron a otra gente celebrando diferentes rituales y los mitificó, incluso rituales más secretos que se celebraban en privado -estoy hablando de cultos o celebraciones específicas-, por ejemplo, sólo para el sexo femenino. Muchos de ellos se hacían en desnudez y, entonces, a veces, los intrusos que entraban al bosque pensaban que eran las hadas que estaban en el bosque danzando. Y nada más lejos: eran mujeres físicas reales. El corazón de los seres humanos siempre ha sido muy imaginativo como para hacer un folclore bastante rico. Eso es un poco lo que hay que desmitificar también: quién es cada uno y dónde estamos cada uno. (2)

 

Yo, como elemental de la naturaleza -me puedes llamar Nicksa, si quieres-, me encargo de los mares y de los océanos a nivel de la composición elemental química-física-energética (3) del agua, de los líquidos en sí. Me encargo de equilibrar los componentes adecuados de cada una de las composiciones acuosas para que sean armónicas para sostener la vida. Es como medir los niveles de diferentes elementos que hay. Nosotros cuidamos eso. Yo y todos los elementales que nos dedicamos al agua estamos constantemente recorriendo, palpando con nuestro concepto la calidad energética y molecular de cada fuente de agua como para conseguir que sea lo que tiene que ser o incluso alzarle la vibración o acelerar las partículas para cambiar o crear un cambio de vibración completo y que esa agua sea más compatible, según el concepto que manejamos en ese momento (4). Como veis, es algo complicado de entender porque tiene mucho que ver con la física y la química y no con danzar dando vueltas en un prado con alitas de flores.

 

Los elementales de la naturaleza hemos sido muy mal entendidos siempre. A los seres humanos les ha costado poder comprender el mundo de lo invisible. Tenemos dos partes de lo invisible: por un lado lo espiritual y por otro lado aquello que no se ve con los ojos pero que es físico, que es la composición interna de cada elemento. Hasta que no habéis sido capaces de poder comprender eso no habéis sido capaces de comprender cómo reacciona la materia, cómo reacciona el agua, cómo se cristalizan los líquidos según el tipo de contraste con el tipo de combinación de aire o de gases que haya. Incluso que una cristalización -o algo que se hace hielo- se hace diferente en función de la presión atmosférica, de la composición del aire y de muchísimas variables. Entonces, es como que siempre ha quedado el lado más folclórico, o sea, que nosotros, las hadas, somos unos seres que andan por ahí bailando por las flores y que nos vestimos con los pétalos de las flores y que únicamente cuidamos de las plantas.

 

Esto tiene mucho más que ver con la composición interna del mundo físico. Es casi como una materia de física y química, muy científico, muy árido, en abstracto. Pero hay que tener en cuenta que es lo que mantiene que la materia sea lo que es y no se descomponga y que todos los procesos se lleven a cabo tal y como tienen que ser, con un orden y una ley, una ley que permite hacer los cambios necesarios en un equilibrio, en una armonía concreta. Es una cosa que a veces los humanos no comprendéis porque decís: ¿Por qué cambian los elementos? ¿Qué sentido tiene que ese proceso natural sea así? A vosotros os viene mal porque no os gusta que haya un chaparrón,  no os gusta un corrimiento de tierras, no os gustan los elementos cuando no os favorecen pero muchas veces es necesario que, por ejemplo, llueva para hacer un cambio atmosférico diferente, que se vibre diferente. Es equilibrar, es jugar con todas las cosas e ir equilibrando para que la composición esté en su justo equilibrio. Esto puede ser muy difícil de comprender, como también es difícil que los elementales nos compenetremos adecuadamente para lograr estos procesos.

 

Estoy intentando explicar de la manera más sencilla posible, en cuanto que no todos tienen conocimientos avanzados de química y de física, para que puedan entender el sentido más hermoso de todo esto: el equilibrio que está detrás de la gran obra, todo el trabajo que hay detrás para que el mundo físico esté equilibrado y el planeta se sostenga en sí mismo. Todos estos cambios (procesos naturales) son gestados, acelerados o desacelerados y supervisados por nosotros, los elementales, para que la vida física en el planeta pueda seguir su curso, para que los árboles puedan crecer, para que vosotros encontréis lugares donde asentaros sin estar en peligro de muerte porque haya crecidas de ríos o la tierra se mueva. Esto es lo que hacemos los elementales de la naturaleza, más que cantar cancioncitas y dar vueltas por las flores. Puede parecer un trabajo un tanto árido, visto así, pero si lo ves de otra manera es hermoso, como pasa con las matemáticas. Es como encontrar la energía del universo, lo ideal de la creación dentro de la composición química-física-energética de cada elemento, de cada parte de la materia. Eso es lo que hacemos. Para nosotros es como una música, es como tocar música. Cada elemental sabe qué nota tiene que tocar en cada momento para equilibrar la melodía. Nosotros vemos los ecosistemas en general con sus componentes materiales y vamos saltando de nota en nota, clavija a clavija, para restaurar el equilibrio necesario que tantas veces se desequilibra.

 

Vosotros, como seres humanos, también lo desequilibráis. No os estoy echando la culpa en el sentido de que es normal que todo lo que esté encima del planeta descomponga el planeta en sí, en cuanto que un cambio lleva a otro cambio. Ahora bien, los cambios tienen que ser sostenibles y ése es el problema que se nos está dando ahora. Todo lo que vosotros generáis es una ola tan inmensa de desequilibrio que nos es muy difícil que el propio planeta vuelva a reequilibrarse solo y, por más esfuerzos que hacemos, muchas veces no conseguimos poner la fuerza contraria a eso como para equilibrarlo. Por ejemplo, el efecto invernadero. No hay manera de conseguir, con las herramientas que tenemos, revertir el daño por completo una vez que ya está hecho. Estamos en un punto complicado de no retorno. Me explico: si seguís haciendo las cosas como las estáis haciendo, sin tomar conciencia, vamos a llegar a un momento donde no vamos a poder dar más de sí toda esta técnica para equilibrar el mundo. Y entonces el propio planeta se va a descomponer, se va a quejar en el sentido de que va a ser menos grato de habitar para vosotros porque las temperaturas van a aumentar, los hábitats van a cambiar...

 

Nosotros podemos trabajar a altas temperaturas o a bajas temperaturas. Nosotros estábamos ya cuando el planeta era un fuego candente o cuando estaba bajo un manto de nieve (glaciaciones). Pero, ¿y vosotros? ¿Podéis sobrevivir en la era glacial sin fuego? ¿Y con qué vais a prender fuego si no hay madera o toda la madera que hay no es adecuada o está mojada? ¿Dónde vais a conseguir un refugio si no hay una cueva? ¿Y cómo vais a cubriros o a alimentaros si no hay animales o plantas vivas?

 

Este es el concepto que se está perdiendo, el concepto global de la rueda, que simboliza la relación que hay de todos con todos a nivel físico y a nivel espiritual. Los pueblos antiguos lo entendían. Los chamanes, cuando hablan del animal totémico, están haciendo referencia a un aspecto de un animal para tomarlo como modelo e inspiración y tomar algunas de sus características para mejorar como individuo o comunidad. Es una proyección mental pero los seres humanos podéis aprender de los animales y del entorno porque todo el entorno trata de volver a la homeostasis para seguir sobreviviendo, a pesar de las fuerzas contrarias y la entropía, que ese es otro tema, que el universo se expande y luego se va a contraer; o hay un momento donde hay un colapso, todo empieza, sigue, acaba y cuando se acaba vuelve a empezar. Es un proceso.

 

¡Y eso es lo que no entendéis! ¡El proceso va a seguir aunque vosotros no estéis aquí encima en el planeta! No sois imprescindibles en este sentido. La tierra tiene sus procesos y nosotros vamos a seguir con ellos. ¿Puede llegar el día en que la tierra sea inhabitable para vosotros, los seres humanos? Sí, puede llegar el día. Fijaos en Marte: era un planeta que antaño tenía agua en la superficie y tenía vegetación y ahora está árido después de muchos siglos y de muchos procesos de sequía y complicaciones varias... El planeta no esta muerto en cuanto que tiene vida, tiene rocas, tiene microorganismos pero han sobrevivido en unas condiciones extremas. Pero, ¿vosotros podéis sobrevivir en un planeta como Marte? Vosotros necesitáis los bosques, el oxígeno, las aguas, todo eso para seguir aquí viviendo como seres terrenales que sois ahora. No voy a hablar de lo que sois a nivel espiritual. Eso no me concierne a mí explicarlo pero sí me concierne o tengo la tarea de que los mundos que están disponibles sean habitables para aquellos que quieran habitarlos. ¿Cómo puedo hacer mi tarea si todos barréis en contra, si nadie considera nada? ¿Es que pensáis que podéis entrar como un elefante en una cacharrería y sin el mínimo respeto deshacer todas las cosas que estamos trabajando nosotros? ¡Es que sin ningún respeto! Ningún conocimiento, por pura ignorancia. Sentaos y ved un poco. Sentaos y tratad de sintonizaros con la tierra, lo que la tierra va necesitando, que tiene unos ciclos, que tiene unas etapas, que los ciclos del planeta son sabios en si mismos, que conectan con vuestros propios ciclos porque vosotros también sois materia física, no solo espiritual. Ahora que estáis aquí sois materia física -lo del espíritu ya es otra cosa para comentar otro rato- y, aun así, no acabáis de poder sintonizar con la tierra como un conjunto global, una parte de la creación que os da, que os acoge, que os complementa, que os da sabiduría.

 

Aunque a veces se me haga difícil expresar a través del lenguaje estos conceptos -que son tan diferentes a los de muchos humanos- creo que podemos conectar en un punto, que es que hay muchos que conocen este mundo natural y lo sienten y lo aman, al igual que yo. Los elementales y los humanos de la tierra tenemos un punto de unión y de conexión y una tarea y una misión conjunta, que es ayudar al planeta a que siga en su ciclo natural, porque tiene mucha vida y es hermoso. ¡Y tiene para rato! ¡Pero no lo desequilibréis! Porque si lo desequilibráis vais a acelerar unos cambios que no tienen porqué ser así. Y lo vais a sufrir además en propia carne. Y no penséis que "oh, a mí no me va a pasar". ¡A todos nos pasa! ¡Todos perdemos, todos somos parte de esta Creación!

 

De mi parte, si pasa, no me voy a ir llorando; no voy a desaparecer tampoco. Hay otros mundos, hay otros lugares donde hacer mi labor pero, ¿no sería triste haber destruido un planeta, sobre todo ahora que tenéis conocimiento, conciencia y que podéis frenar la destrucción? No sé, yo creo que es una responsabilidad moral, algo para pensar, algo para azuzar vuestro espíritu. Y una mano también os tiendo, en el sentido de aunar nuestros mundos, nuestras posturas. Yo estoy aquí para servir, para serviros pero no soy un siervo; soy alguien que da su tiempo y con alegría hace lo que su esencia le pide, lo que la Divinidad ha considerado que puedo hacer en este mundo y el plan que me ha sido entregado, y lo hago con alegría y goce cada día. Y trato de no juzgaros y de comprender vuestros problemas como seres humanos encarnados, vuestros dilemas... A veces me cuesta pero yo lo intento porque sé que en el corazón lo sabéis, lo comprendéis. Muy dentro de vosotros sabéis que estáis conectados, lo sentís, sabéis que estáis conectados a la gran Divinidad. A eso que late dentro de todo y de todos, que es como una rueda interconectada que une lo físico y lo no físico, que atraviesa tiempos y espacios, esa gran red. Yo sé que la sentís profundamente. Tenéis la impronta divina dentro. Pues, ¿por qué no abrís los ojos para encontraros con ella? Tomar conciencia de la importancia de este mundo, de este planeta. De todos los hermanos que están trabajando para ayudar a todo esto, a los que se ven y a los que no se ven.

 

No he hablado de la parte espiritual del ser humano. Me he centrado en la parte más material pero, sí, vosotros sois espíritus. Habéis vivido muchas vidas, estáis conectados con lo divino, como lo estoy yo, como lo estamos todos en una gran red que se expande y en lo más interior vuestro sabéis quiénes sois y lo que hacéis aquí. Otra cosa es que no lo queráis ver o las nieblas del tiempo lo tape, ¿no? Pero ahí está.

 

Los espíritus, los elementales, las entidades angélicas, las energías... ¡Todos trabajamos juntos! Esos espíritus que llamáis Maestros han sido seres humanos conscientes (5). Está aquí conmigo quien llamáis Siddhartha, el actual Logos Planetario y estamos trabajando muy mano a mano para hacer llegar estos conceptos porque al final es un cambio espiritual pero es material también; es un poco de todo. ¡Tomad conciencia de quiénes sois, tomad conciencia de que sois espíritus que habéis venido aquí a vivir una experiencia física y que el mundo que tenéis es un mundo que es un regalo! Es parte de la Divinidad, que está ahí como una escuela para aprender, para que podáis desarrollaros, para que podáis disfrutarlo, gozarlo, saborearlo, para que podáis tener vuestras experiencias físicas y crecer y que nosotros nos encargamos de que esté en condiciones... y hay otros que van a la contra. Hacemos fuerza y contrafuerza porque en el universo no todo es el bien; también hay partes más negativas, que somos flujo y reflujo, fuerzas que se unen en un torbellino y muchas veces estamos actuando así para despertar conciencias (6), para que, viendo lo que no es, aprendáis a lo que es, para que contrastando por un lado podáis sacarlo del otro. ¡Y eso a veces es muy mal entendido! Porque pensáis que es una cosa polar y que o eres de un lado o eres del otro. No, aquí todos somos uno, con todas las consecuencias y de la manera más profunda posible, y eso implica decir que los conceptos de mal, de equivocación están dentro de cada uno de nosotros y que cada uno de nosotros ponemos nuestras herramientas para aprender de ello y cada día construir mejor -me incluyo yo, como elemental de la naturaleza- pero también incluso ahora mismo al Maestro Siddhartha, que está aquí, lo incluyo a todo ese otro reino angélico. Son otras entidades que están trabajando a nivel de daros un soporte conceptual a vosotros, más como guías. Así como nosotros, elementales de la naturaleza, estamos para darle un equilibrio a la Tierra ellos van más orientados a vosotros como personas y nosotros más a daros el contexto. Somos diferentes, somos parte de lo mismo. Hasta en todo momento.

 

 

 

MAESTRO JESÚS

 

Maestro Jesús: Hola. Soy el Maestro Jesús, aquí de nuevo transmitiendo a través de este receptáculo tan hermoso.

Hay muchísimas cosas que se malinterpretan; es tan fácil malinterpretar... Con mi figura se han malinterpretado muchísimas cosas porque si bien me centré más en trabajar con las personas, con las ideas, nunca dije que la naturaleza no formara parte de lo que llamo Padre. Yo tenía inspiración en la naturaleza, como tantas y tantas otras personas y pueblos. Lo que pasa es que en aquel contexto judío de la época no estaba bien visto decir que la naturaleza era parte de una divinidad, en el sentido de que teníamos una idea con el concepto de Yahvé. Hubiera sido muy difícil decir que yo me siento y puedo conversar con las nubes, con los ríos o las piedras. Tuve que adaptar mucho mi lenguaje para hacerlo comprensible a los judíos de aquella época. ¡Claro que me sentaba y sentía vibrar a mi alrededor todo el mundo vivo y al Padre o la Divinidad! Y ha sido una de mis máximas inspiraciones. Aunque muchos no lo crean y ahora dirán: ¡Hala, Jesús pagano! (7) Pues sí, porque se ha confundido muchísimo. El Padre, la Divinidad, es todo. ¡No queda nada fuera! Cuando yo decía que todos éramos sus hijos decía que éramos absolutamente todos, los seres humanos, pero también la naturaleza y los animales y todo lo que se ve y lo que no se ve. Todos formamos parte de una gran cadena interrelacionada. Y lo que yo haga repercute en ti y me viene de vuelta y todos tenemos una gran responsabilidad por eso. Muchos sabios antiguos lo conocían y lo sabían y en sus culturas era más fácil explicarlo porque era un concepto ya vertido. Por ejemplo, los druidas lo conocían. En mi lugar era mucho más difícil porque veníamos de una religión monoteísta, donde había premio y castigo. Había un dios, Yahvé, que si cumplías los preceptos de la ley eras de su agrado y si te equivocabas y te apartabas un poco del sendero te daba castigo. ¡Cómo iba yo a introducir todo el concepto de la responsabilidad espiritual! Fue muy difícil romper la cabezonería, los preconceptos y aún más siendo ignorantes. Hubo más facilidad con algunas personas que se acercaron que eran griegas y tenían conceptos filosóficos; eran más cultos.

 

Esta idea de los mundos que se juntan, que van en ciclos, es una idea que viene de muy antiguo y que late en el inconsciente de toda la humanidad porque todos hemos encarnado en algún momento en alguna civilización con estas ideas. Y porque el mismo planeta nos está contando que funciona en ciclos, igual que nuestro cuerpo nos cuenta que funcionamos en ciclos; e incluso como espíritus funcionamos en ciclos, en cuanto que nunca somos los mismos y que siempre nos renovamos. Vamos, venimos, volvemos, cambiamos… ¡Nunca somos iguales! Crecemos, a veces retrocedemos, volvemos a crecer. ¡Es la vida, la rueda de la vida! ¡El cambio! No lo estático. Todo lo que está estático, muere, está mal. Está mal porque no hay fluidez. Algo que está estático nunca cambia y entonces, ¿cómo podemos ir hacia mejor? Si consideramos que estamos así, bien, y no cambiamos, cómo vamos a pensar siquiera en mejorar.

 

Esto es lo que está pasando con esta Iglesia, que la atribuyen a mí, que yo no tuve nada que ver con la creación posterior. Yo todo lo que dije es que cada persona es, en sí misma, un templo para la Divinidad, que todos podíamos estar en contacto con aquello que nombráramos como Divinidad y que no necesariamente tenemos que seguir un orden de alguien externo, de unos sacerdotes. ¡Pero fui malinterpretado, una vez más! En cuanto me fui todos pensaron que era yo quien iba a ser el nuevo "sacerdote" de la nueva era, aquel que daba la verdad y la vida: 'Andar a través de mis pasos...' ¡Ay, pero no! ¡Que cada uno ande a través de sus pasos, por favor! Porque lo que yo digo puede servir en un momento y un contexto determinado pero igual luego ya no. ¡Y es lo que está pasando! Aquellos que dicen que me representan están obcecados. De eso hace 2.000 años; hay que reciclarse, por favor. Ya no es lo mismo, en fecha de hoy, lo que yo pude decir en aquel momento. Es que ni nosotros mismos somos los mismos. Una de las reglas de la vida es que estamos en completo cambio. Renovémonos, por favor, para seguir creciendo, para seguir sirviendo. Necesitamos RE-NO-VAR-NOS, crecer, cambiar, desprender, fluir...

 

Las entidades espirituales estamos todo el rato en constante crecimiento. ¡Pero qué difícil que es a veces cambiar! ¡Cuánto miedo da! Cuánto mejor quedarnos con lo que ya sabemos, ¿verdad? Ahí está la paradoja, el miedo a crecer, a cambiar. A mí me gustan los valientes que deciden perfeccionarse y cambiar. No voy a decir que me caen más simpáticos unos que otros, en cuanto que yo amo a toda la humanidad como hermanos y hermanas. Somos todos hijos de una misma entidad. Todos estamos en la misma barca. Pero lo que sí que puedo decir es que estoy más afín en algunos conceptos con algunas entidades que con otras. Y estoy con aquellos que se mojan, que quieren cambiar...

 

Que cuando hay algo que está mal no tienen miedo de ir en contra de la autoridad pertinente. "Esto está mal. Hay que cambiarlo. Punto". ¿Qué dios hay ahí que pueda darnos la ley o decirnos lo que sentir? Si el Padre es libertad absoluta, si es la más absoluta libertad para sentir y experimentar. Si en eso está su amor y el gozo de todo este asunto. Fijaos la libertad que da que nos permite equivocarnos y caernos. Nos permite andar, incluso aunque nos metamos en líos. No es un Padre limitante. Nos deja crecer juntos, en lo que nosotros E-LE-GI-MOS.

 

¿Cuántas veces ha habido personas hermosas que han sido malinterpretadas? Tantas veces arrojadas a un lado como si no tuvieran valor por gente que no entiende nada, por gente que pensaba que podía criticar su interior, que podían criticar lo que sentían, lo que dirían o lo que pensaban. ¡Y qué sabrán ellos! Cuando aquí el máximo respeto es respetar a todos. Cuando todas las ideas son válidas siempre y cuando podamos convivir y respetarnos entre nosotros. Somos pluralidad. Eso es lo que ocurre. Yo no opino igual que otro Maestro, no, pero existe un respeto. Somos miles de gotas DI-FE-REN-TES. Todos hijos o parte de una misma esencia (Divinidad). Y pensamos diferente pero respetamos lo que pensamos porque la opinión de otro puede tener su parte de verdad. O podemos estar los dos en lo cierto pero verlo desde ángulos diferentes, desde un prisma diferente.

 

¡Y qué difícil es conciliar, qué difícil con las facciones tan obcecadas, tan comprometidas, tan cerradas, tan dogmáticas! ¡Qué difícil! Y cómo ponen en propio juego las creencias de uno, la furia de uno, el enfado de uno que, a veces, darían ganas de callarlos a todos y apartarlos y dejarlo, y darlo todo por imposible. ¡Pero qué bueno conciliar, qué bueno dialogar, qué bueno encontrar los puntos de unión de todos, qué bueno poder comunicarnos y poder comprendernos como seres humanos diferentes! Ese es el principio de la tolerancia. El principio del Amor perfecto de la Divinidad, del Padre -como yo lo llamo-, o la Madre, o del uno, o del todo o como cada cual quiera expresarlo. La Divinidad es una energía, no tiene un género como vosotros, femenino o masculino; os incluye a todos, en todos los caminos, en todas las formas, en todas las cosas. Cada uno de nosotros somos los que le ponemos un nombre u otro en función de lo que proyectamos y lo que nos guste más y en la manera en que lo podemos sentir más cerca.

 

La Divinidad es bastante interpretativa a nivel conceptual pero lo que no es interpretativo es lo que se siente. Y lo que se siente cuando uno se conecta es amor, libertad, gozo, progreso, unión, cooperación, encuentro, acuerdo, búsqueda, novedad, risa, sorpresa. ¡Eso es! ¡La Vida! El ciclo de la vida. Ese es un poco el concepto que tantas personas no comprenden. ¡Vamos a vivir! ¡Vamos a ver quién tenemos al lado! Sin importar lo que piense, el credo que tenga, orientación sexual que tenga, las ideas políticas que tenga. Vamos a hacer flexible lo que es inflexible. Ablandar posturas y tendernos la mano. Vamos a dejar de tener esa idea de que yo estoy separado. Es el ego. Las ideas, el tener razón, el no querer dar una mano, es parte del ego también. La ignorancia. El mundo es como tú lo ves pero también es como el otro lo ve. Y es sabio aquel que puede descentrarse y ser empático y comprender cómo el otro puede ver. Y es gracias a esas personas que se avanza, gracias a las personas conciliadoras, que avanzan, que hacen grandes logros tendiendo puentes entre visiones tan diferentes.

 

Hay personas capaces de bregar en ese difícil mundo de los acuerdos y han hecho muchas cosas muy buenas y hermosas para hacer que los hermanos y hermanas cada vez estén más cerca. Y que entendáis que lo que os une es más de lo que os separa, que el concepto de la Divinidad es libre, que cada uno lo va a sentir de manera diferente y que lo más importante es el respeto para que todos tengáis cabida, para que todas las maneras puedan ser vistas, para que todos tengáis palabras, todos, todos en este mundo que es nuestro, vuestro, por el momento.

 

Estoy de acuerdo con las palabras de Nicksa cuando comentaba sobre el desequilibrio del mundo. El ser humano al encarnar pierde toda la conciencia reencarnativa, pierde toda la identidad de su conocimiento espiritual y se olvida de quién es y piensa que puede agarrar lo que quiera y que puede llegar adonde quiera y que el mundo es suyo. Hay un concepto equivocado. El mundo es de todos, de todos. No puedes llegar y coger toda el agua, no puedes llegar y cortar toda la madera. ¡El mundo es de todas las personas! ¡Y no sólo de las personas! El mundo también es hogar de los elementales, es hogar de trabajo y de amor de los elementales.  Comprended ese respeto. Comprender esa visión es lo que os hace más humanos y os acerca más a la Divinidad. Ese sentido de Unidad y de Hermandad. De hermandad sin estatus, sin rangos, sin títulos. Yo soy igual a un elemental, tú eres igual a mí y todos formamos parte de la divinidad. Y eso es lo que cada uno tiene que comprender y cuando cada uno lo comprenda le va a ser más fácil respetar lo diferente. Respetar que otros están viendo otra faceta del gran diamante. Porque no todos habéis venido con los mismo dones para ver una misma parte. Esa es la gracia del asunto, que sois tan diferentes para ver cada uno una parte y, al poneros a compartir, hacer el puzle completo. Y todas las caras son la divinidad y todas las caras son el mundo. Y para eso tenéis que aprender a cooperar. Tan difícil a veces.

 

Y, bueno, eso es un poco lo que puedo comentar ahora. Y ahora, si me disculpas, voy a marchar para comentar cosas con otras personas y compartir con otros hermanos en otros lugares. Gracias por darnos voz, hacerla física y hacer que esto funcione, poco a poco, plasmado en el plano físico. Nos vemos en otro momento. Hasta en todo momento.

 

 

 

ORBELIAN

 

Orbelian: Gracias a las palabras que han aportado estas dos entidades sí que parece que está todo unido. En realidad es todo más sencillo. Lo veis todo tan separado pero es que en realidad es todo muchísimo más sencillo. No sé por qué es tan complicado, por qué lo hacéis tan complicado. Sois vosotros, seres encarnados, que lo veis todo fraccionado, por partes, como si todo estuviera realmente separado. Esto es una red, una telaraña inmensa de conexiones y está funcionando todo en armonía, y está vivo y en movimiento. Comprender estos conceptos es lo que a veces se llama iluminación, nirvana, satori, sentirse en conexión. Todos los seres lo saben porque son parte del todo pero necesitáis poder recordarlo y sentirlo dentro, como una sensación. Y, cuando te sabes parte, ya nada es igual porque sabes que cada acto tuyo es una responsabilidad y que ya no eres solo tú, eres nosotros, todos juntos, a una. Una comunidad grupal de mentes pensantes abstractas y no tan abstractas, físicas y espirituales. Y recordad: no hay separación. El círculo puede estar abierto, pero nunca roto (8) porque todos formamos parte de lo inconmensurable, del todo divino. Así que 'dentro' y 'fuera' no tiene tanto sentido. Ni el tú y el yo. Todo es unidad. Hasta en todo momento.

 


Notas: 

(1) Reinos: elemental, espiritual y angélico.

(2) La idea podría asemejarse a esos cuadros románticos de ninfas y gracias desnudas en la naturaleza celebrando, obras a la vez inspiradas en antiguos cultos. Posiblemente el choque de culturas entre pueblos diera paso a la tradición popular de las hadas en épocas ya cristianas.

(3) El agua H20 ha sido tradicionalmente considerado un elemento esencial. En muchas culturas antiguas se representa el agua como fuerza inspiradora e intuitiva. En la química actual se sabe que el agua no es un elemento ya que está compuesta de dos elementos gaseosos: el hidrógeno y el oxígeno. Si vamos a ver la composición química de ambos elementos podemos apreciar determinada composición molecular. Las moléculas están formadas, asimismo, por átomos, que a su vez están compuestos de neutrones y electrones. Hasta aquí vemos la química y la física, perteneciente al mundo de lo visible. La cultura occidental se ha basado en cuantificar e investigar este aspecto. Sin embargo, la cultura oriental se ha centrado más en la energía con ciencias como la acupuntura o las artes marciales y su manejo del Ki. Desde la física cuántica actual materia y energía son aspectos de una misma moneda, pues se puede observar que la conexión que mantiene unidas los elementos de los átomos no es más que cargas positivas y negativas; en definitiva, energía. Cuando se habla aquí de procesos naturales se está intentando dar la triple visión a la vez: química, física y energética.

(4) Si es agua potable, agua mineral, agua salada, agua estancada solo para microorganismos... Diferentes composiciones del mismo compuesto según el hábitat.

(5) Elevados espiritualmente.

(6) El elemental no está avalando los actos hostiles en ningún sentido. Trata de explicar que lo que es bueno para la naturaleza en su conjunto no necesariamente tiene porqué ser bueno para los seres humanos. Por ejemplo: un terremoto es un proceso natural necesario para el planeta. Ahora, para la vida del planeta es nefasto y más para los humanos que hemos dejado de tener la percepción aguda de los animales para darnos cuenta de estos peligros y ponernos a salvo y además hemos desarrollado una cultura del tener cosas. Por supuesto que son horribles y devastadoras las pérdidas humanas en los importantes terremotos de los últimos años. La tragedia humana es enorme. Sin embargo, para los procesos de las placas tectónicas es normal. Se quiere destacar las dos caras de la moneda de cada proceso natural como, por ejemplo, escasez extrema de lluvia – lluvia acorde a las necesidades de los ecosistemas y seres vivos – exceso de lluvias peligrosa para los seres vivos.

(7) En Oriente próximo, así como en todas las regiones pobladas, antes de las religiones reveladas o religiones del libro, como gustan de llamar algunos -a saber, judaísmo, cristianismo e islamismo-, había cultos y creencias propias basadas en la naturaleza y los ciclos naturales. Cuando las religiones monoteístas se expandieron las creencias previas de cada pueblo se fueron alejando de los núcleos poblados y manteniéndose en el campo. De ahí que a los que las practicaban se les llamaba paganos (habitantes del campo). Después de diferentes presiones religiosas muchos de estos cultos fueron erradicados y los antiguos dioses se convirtieron en los demonios de las nuevas religiones. Otros conocimientos sobrevivieron en la clandestinidad esperando a tiempos mejores. Actualmente, hay muchos pueblos que aún conservan y que nunca perdieron costumbres y creencias prejudías, precristianas o preislámicas o bien han desarrollado cultos sincréticos. Por otro lado, otros tantos pueblos las perdieron en gran medida, sobreviviendo solo en el folclore popular o las leyendas y actualmente surge un nuevo renacer de las religiones de naturaleza que se engloba, de manera general, en las corrientes neopaganas.

(8)El círculo está abierto, mas nunca roto. Es una expresión que se usa actualmente en algunas corrientes neopaganas. La entidad lo utiliza aquí con el mismo significado que en dichas corrientes. Quiere decir que aunque cada ser sea independiente uno del otro y haya un momento donde haya que partir si se ha sentido al otro, si realmente hay hermandad, nunca habrá distancia. En otras palabras, no hay distancia física para el amor y la confianza entre hermanos.

 

 


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