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Sesión con el 90% de Eón no manifestado

Grupo Elron

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar: 90% de Eón no manifestado.

 

El prof. Jorge hizo un resumen para situar la temática tratada. Se trató sobre la percepción de Eón 90% de su 10%, del tiempo y las distintas alternativas, de la inevitabilidad o capacidad de cambio de las elecciones, del nivel de relatividad del libre albedrío, del éxito del grupo Elron y el por qué de los impedimentos. También sobre los otros eones y su relativa similitud, de la conciencia de Abba… Se develó que el Maestro Jesús encarnará de nuevo, aunque no se concretó más.

 

 

 

 

            Habla el Profesor Jorge Olguín. Estoy reunido con el interlocutor, quien va a leer primero unos interrogantes. Luego voy a intencionar una canalización.

En el libro "El Cielo Responde" sus primeras palabras son: “Al principio era el Todo y la Nada. Luego hubo una manifestación de Eón y con esa manifestación se creó el universo actual”.

En revelaciones posteriores se develó que hubo universos anteriores. Esto es, obviamente, uno de los tantos paradigmas que se han develado.

Lo concreto es que la proporción siempre es 10% y 90%: el espíritu encarna en un 10% y el 90% restante queda en el plano que le corresponde.

La manifestación de Eón -que es el universo actual y los universos anteriores- es un 10% del Eón total; el otro 90% -dicho por el propio Eón- no está manifestado.

Los interrogantes del interlocutor van a ser supuestamente resueltos -o no- por el 90% de Eón no manifestado, que es a quien voy a tratar de intencionar para canalizar por primera vez, poco más de diez años después de haber canalizado por primera vez al Eón 10% manifestado.

Comenzamos con las preguntas y/o interrogantes.

 

            Interlocutor: Voy a leer esto para que quede grabado. La idea es hacer una sesión con Eón 90%, algo que nunca habíamos hecho hasta ahora. Hay que tener en cuenta que en el  Eterno Presente esta sesión ya está hecha.

Ésta es una sesión para tratar de aclarar unas cuantas dudas, empezando por la pregunta sobre si su 10%,  con el que tantas veces nos hemos comunicado, es tan perfecto como el 90% y si tiene albedrío independiente. Lo pregunto porque con los espíritus no siempre el 90% y el 10% van de acuerdo y muchas veces el 10% hace descender de plano al 90%. Me baso en el principio Hermético -para preguntar esto-: "Como es arriba es abajo y viceversa".

Otro de los puntos es que si la parte y el todo son lo mismo entonces no hay que suponer que existe Eón por un lado y cada uno de nosotros por el otro. Esto lleva a la conclusión de que nadie puede pedirle cuentas a Eón porque cada uno de nosotros es también Eón. En todo caso tendríamos que pedirnos cuentas a nosotros mismos. La pregunta obvia es si esto es así. Esto es una conjetura mía.

En otras palabras: si fuera posible, por ejemplo, enojados arrojarle una piedra a Eón porque no nos concedió algo el chichón en la cabeza nos saldría a nosotros en demostración de que Eón somos también nosotros. Esto es una teoría, una opinión mía.

La conclusión sería que nosotros mismos tenemos la culpa o, si se quiere,  responsabilidad de lo que nos pasa porque el libreto lo hemos escrito nosotros mismos porque nosotros somos también Eón. Repito que esto es teoría mía que puede no ser.

Expongo todo esto de esta manera porque muchos consultantes se quejan de Dios por lo que les sucede -una desgracia, un incendio por un rayo por el que han perdido la casa, por ejemplo- y mi respuesta es que Dios también somos nosotros y tenemos que preguntarnos por qué nosotros -es decir, Dios- diseñamos esa desgracia. Siempre partiendo de la base que el todo y la parte es lo mismo.

Si eso es así, la pregunta que cabe que nos hagamos que por qué nos hemos creado todos esos fastidios, máxime que siendo omniscientes no podíamos ignorar que nos fastidiaríamos. Eso es un poco, diríamos, de humor.

Otra de las cuestiones es el Eterno Presente. Obviamente es una cuestión paradojal. Tenga en cuenta que las respuestas desde el punto de vista nuestro no interesan porque ya las han dado nuestros filósofos: Dios da libre albedrío, etcétera; el plano físico es así, etcétera.

Estas respuestas cierran desde el punto de vista nuestro pero lo que yo quisiera saber es si hay alguna respuesta desde el punto de vista de Eón. En ese Eterno Presente Jesús está eternamente crucificado y sufriendo los dolores de la crucifixión. En realidad no es el Jesús actual o el espíritu de Jesús 100% puro el que está sufriendo la crucifixión, ya que no está encarnado. Entonces hay que preguntarse: ¿quién es el que está sufriendo? Lo digo porque si le pregunto a Jesús espíritu 100% si está sufriendo la crucifixión me dirá que no. Se me dirá que el que está sufriendo es el Jesús de hace 2000 años pero entonces está sufriendo dentro del Eterno Presente de Eón. Es decir, que el que sufre, en definitiva, es Eón por intermedio de su parte, que es Jesús.

Ahora bien, la pregunta es: ¿Por qué Eón -o sea, yo, si se entiende a qué me refiero- he diseñado la crucifixión de Jesús y también la Octava Esfera donde eternamente –reitero: eternamente- están sufriendo espíritus? En ese momento, en ese Eterno Presente, la Octava Esfera existe y existen todos los que en ese momento están sufriendo.

Y lo mismo Nerón, que en el Eterno Presente -es decir, en este mismo momento- desencarnó y está sufriendo en la Octava Esfera. La paradoja es que no soy yo como la reencarnación de Nerón quien está sufriendo. Entonces, ¿quién es el que está sufriendo? La respuesta podría ser que quien sufre en realidad es Eón por la cuestión del Eterno Presente y porque las partes y el todo son lo mismo.

Entonces, me pregunto: ¿Por qué habría diseñado Eón algo que lo haría estar sufriendo? Quizá no lo sufre como Eón pero sí lo sufre como la parte.

Y desde el otro punto de vista: ¿Por qué he diseñado yo algo así? Si se entiende a qué me estoy refiriendo, porque el todo y las partes es lo mismo.

Otro de los aspectos es la relación de Eón con Abba. Abba es el Absoluto de los Absolutos, el alfa y el omega del que hablaba Jesús. Abba es el Eterno Presente de los Eternos Presentes. Esto significa que Eón no es Creador sino también un Eterno Presente sujeto como con alambres de púas al Eterno Presente de Abba. Todo lo que supuestamente haga Eón, todo absolutamente, está dentro de ese Eterno Presente de Abba, como los puntos dentro del círculo. Sabemos que el círculo no fue creado sino que existió siempre. Una cuestión paradójica que se me ocurre en este momento es que si Abba es el todo debe contener al último número pero la paradoja es que no puede existir el último número ni tampoco que Abba no lo sepa. ¿Cómo se entiende o se resuelve esto? ¿Abba percibe su propia infinitud? ¿Eón percibe su propia infinitud?

La cuestión es que dentro de Abba también está la crucifixión de Jesús como hecho eterno, que nunca se acaba. ¿Podría Abba hacer desaparecer de ese Eterno Presente la crucifixión de Jesús, el incendio de Roma por Nerón o la muerte de Kennedy si estos hechos ya figuran en la eternidad de Abba? Eón no pudo crearlo porque esos hechos forman parte de la realidad de Abba y Abba tampoco no pudo crearlo porque siempre existió en ese Eterno Presente de Abba. No hay creación, hay Eterno Presente.

Un punto interesante es la cuestión del movimiento: Si Abba abarca todo eso significa que es inmóvil porque para desplazarse necesita un espacio en el que no esté. ¿Esto es así? Si es así, el movimiento dentro de Abba no existe. ¿Cómo se entiende esto? No existiría el movimiento en ningún lado. Siempre desde el Eterno Presente.

La pregunta del millón es ésta: ¿Por qué no existe un universo feliz? ¿Por qué dentro del Eterno Presente que es Abba no es todo felicidad, que tiene que haber muertes, desdichas, en lugar de placer infinito? ¿Será la respuesta que la esencia de Abba es ésa y él mismo está preso dentro de lo que es y que esa esencia -es decir, lo que es- él mismo no la puede cambiar porque siempre fue así?

Otro punto muy importante es: ¿Cuál es el motivo que de pronto el pulpo Paul acierte todos los partidos del mundial, que es azar desde el punto de vista del plano físico? Pero a mí me interesa desde el punto de vista de Eón. O que un libro, por ejemplo, de Dan Brown, "El Código da Vinci", de pronto la Iglesia lo toma como documento en contra "por azar", le hace publicidad y el autor se vuelve millonario y el profesor Jorge Olguín edita de su propio bolsillo "El Cielo Responde", el libro más importante del Tercer Milenio, y no sucede absolutamente nada. Este libro yo lo exhibo en la zona de Tribunales, una de las más populosas zonas de Buenos Aires, y pasa totalmente desapercibido. La pregunta es si hay una respuesta mejor. Por ejemplo, que no es el tiempo de que este libro se difunda masivamente. Pero la pregunta es: Si no es el tiempo, me surge preguntarme: ¿Por qué lo ha editado Jorge en este momento?

Recordemos que estamos enfocando todo desde el Eterno Presente. Qué raro es ese Eterno Presente donde triunfan los mediocres y lo verdaderamente valioso queda relegado.

Todo esto concuerda con la publicidad que estoy haciendo en una revistita del Grupo Elron que distribuyo en la zona de Tribunales y, a pesar de los miles de ejemplares, ni una persona –reitero: ni una sola persona- se comunicó con nosotros para nada. Ni siquiera para mandarnos al diablo. Y la mente reactiva, en este caso, no existe. Es algo así como tirar una red en un mar lleno de peces y no atrapar ninguno.

Lo mismo sucede con los libros jurídicos. Miles y miles de publicidad directa a casi cuarenta o cincuenta mil mensuales durante un año y ni una sola respuesta. Absolutamente ni una sola respuesta. No estoy planteando esto desde el punto de vista nuestro y del plano físico sino desde el punto de vista de Eón. Desde el punto de vista del Eterno Presente de Eón, más precisamente.

Si he tocado este punto como una cuestión personal en realidad no está planteada desde el punto de vista personal porque mucho dependo para hacer la revista de que a la editorial le vaya bien y que se vendan los libros. Entonces, el Grupo Elron también depende de que económicamente nos vaya bien.

De todos los mails que envío diariamente a diarios, periodistas, parapsicólogos, ufólogos, científicos, abogados, funcionarios judiciales y gubernamentales nadie se comunica. Salvo a veces, para pedir la remoción. Aunque no se comunicaran es gente que se pierde. Es como declamar en el desierto.

Por supuesto que a todo esto se le suma el hecho de que tanto Jorge como yo adolecemos -acá hay un poco de humor- de pobreza franciscana y lo curioso es que cualquier cosa que hagamos para hacer dinero -no solamente para vivir sino para fructificar el Grupo Elron y las enseñanzas de los Maestros de Luz- se frustran. ¿Seguro que no hay ningún freno por alguna razón? Siempre con un tono de humor. Es como si tiráramos, como ya dije, la red en un mar lleno de peces y no pescamos ni siquiera una mojardita. Y sigo con el humor. Es muy raro. Justamente nosotros aprovecharíamos el dinero mejor que ninguno.

Y finalmente: ¿Cómo pudo Eón diseñar que Jorge tenga problemas con su oído y mareos cuando debería estar cien por cien perfecto para poder hacer mediumnidad durante varias horas sin agotarse? ¿No se pudo evitar? ¿Ese problema forma parte de la esencia de Eón o Eón no tuvo nada que ver porque forma parte del Eterno Presente de Abba y Eón no puede modificar nada de ese Eterno Presente porque el propio Abba está preso de ese Eterno Presente absoluto?

Bueno, también recuerdo que uno de los más geniales músicos -me refiero a Beethoven- no podía percibir ni siquiera su propia música. ¿Hay alguna respuesta desde el punto de vista de Eón? Ya que desde nuestro punto de vista, si la hay ya la sabemos: los engramas, mente reactiva, el azar del plano físico...

Bueno, hasta aquí llega la lectura.

 

            Jorge Olguín: Bien. Antes de canalizar o intentar intencionar, canalizar al 90% de Eón no manifestado, reitero lo último: Yo, como Jorge Olguín, me pregunto muchas veces -y lo digo de manera humilde, no vanidosa- que me siento útil porque independientemente que he despertado centenas de conciencias, he salvado literalmente vidas, en distintas sesiones de Psicoauditación he evitado suicidios, etc. Digamos que hay temas que se han revertido por suerte o por gracia de Dios.

A su vez, yo mismo me pregunto -dolido conmigo mismo, jamás con el Padre- por qué existen los problemas de salud y eso, obviamente, forma parte del Eterno Presente. Y si yo le tuviera que preguntar a Eón y hubiera un segundo Jorge como canalizador telepático le preguntaría yo, Jorge, en persona, a Eón por qué en los últimos tiempos he tenido tantos altibajos de salud como dolores de cabeza y presión alta. Quizá producto de mi accidente cerebro-vascular -que ya lleva dos años- o mi síndrome de Ménière -que ya lleva catorce para quince años- y que me ha producido vértigos que hasta me he caído y lastimado. Y bueno, obviamente, tiene que ver también la parte económica porque la parte económica es la que ayuda a poder hacer obras, sembrar. Si no tenemos dinero para comprar las semillas no podemos sembrar, y menos vamos a poder cosechar. Entonces hay muchos interrogantes, muchos interrogantes. Si yo quisiera el discurso fácil diría: -"Bueno, es así. Es lo que tocó. Es lo que hay". Pero eso se contradice con los Maestros que dicen: -"Los espíritus eligen dónde encarnar, cómo encarnar, en qué familia encarnar, en qué región encarnar". Entonces, es extraño que si Johnakan –mi Yo Superior que está en el plano 5 subnivel 9- "sabía" cuál era la misión al encarnar, ¿por qué no la hizo más fácil para mí? ¿O por qué Radael no la hizo más fácil para mí? Eso son interrogantes. El 10% de Eón ha respondido muchas veces a estos cuestionamientos: -"¿Y porqué no?".

Voy a intencionar al 90% de Eón no manifestado que está enrollado en sí mismo fuera de la Creación o dentro de una Singularidad, como capaz ya fue dicho.

Intencionaré esa Singularidad por primera vez en esta vida física. Comienzo.

 

            Interlocutor: ¿Ya está incorporado, Eón?

 

            Eón: Queridos hijos, con todo mi amor os digo que me siento gozoso de comunicarme con vosotros, de intentar resolver vuestros cuestionamientos. Y digo intentar, no por mi ser, por mi esencia, sino por vosotros, que podáis entender mi concepto o bien que el decodificador de este receptáculo pueda desarrollarlo en plenitud. Así que, si tú deseas, querido hijo, puedes ir nuevamente a hacer las preguntas parte por parte para que quienes escuchen...

 

            Interlocutor: Les resulte más fácil la comprensión. Está claro.

 

            Eón: Bien.

 

            Interlocutor: Desde ya, que todo eso está en el Eterno Presente de Eón y también en el Eterno Presente de Abba, ¿es así?

 

            Eón: Es así.

 

            Interlocutor: Bien. Ésta es una sesión para tratar de aclarar unas cuantas dudas, empezando por la pregunta sobre si su 10%, que tantas veces nos hemos comunicado, es tan perfecto como el 90% y si tiene albedrío independiente.

 

            Eón: Hay una diferencia entre los espíritus encarnados y la parte no encarnada, los ángeles encarnados y la parte no encarnada, de mi esencia como parte no manifestada y del 10% manifestado. Vosotros, al encarnar, perdéis la memoria reencarnativa. Mi 10% manifestado no pierde ninguna memoria, o sea, que no hay diferencia...

 

            Interlocutor: Entre el 90% y el 10%.

 

            Eón: ...en ningún aspecto.

 

            Interlocutor: Claro.

 

            Eón: La única diferencia es que ese 10% mío manifestado es la Creación. Este 90% queda no manifestado en una Singularidad. Una pregunta, quizá, no desarrollada por ti es: ¿por qué ese porcentaje?

 

            Interlocutor: Sí.

 

            Eón: Es un porcentaje que es un equilibrio. Digamos que -para que se entienda desde el decodificador más básico- un planeta es casi esférico justamente porque rota sobre sí mismo y circunvala alrededor de su estrella. No podría ser cúbico, aparte, por un efecto gravitatorio. Todo tiene una explicación. 10% y 90% forman parte de un equilibrio.

 

            Interlocutor: Creo que la pregunta estaría respondida para pasar a la siguiente.

 

            Eón: Bien.

 

            Interlocutor: Otro de los puntos es que si la parte y el todo son lo mismo, entonces no hay que suponer que existe Eón por un lado y cada uno de nosotros por el otro. Esto llevaría a la conclusión que nadie puede pedirle cuentas a Eón porque cada uno de nosotros también es Eón. Tendríamos que pedirnos cuentas a nosotros mismos. ¿Es así?

 

            Eón: Sí, pero desde otro punto de vista. Tendríais que pediros cuentas a vosotros mismos porque al existir el libre albedrío -desde vuestro punto de vista, no desde el mío- sois responsables de vuestros actos. Por eso, no porque sois yo desde el punto de vista que tú quieres dar a entender. Formáis parte de la totalidad de la Creación pero no sois Eón. Tu dedo forma parte de ti, hijo mío, pero no eres tú. Tu dedo no piensa. Si a tu dedo lo pinchan, por una transmisión nerviosa, tu decodificador te va a hacer sentir el dolor, pero no deja de ser tu dedo. Cada uno de vosotros, hijos míos, es una parte de mí pero no soy yo directamente.

 

            Interlocutor: Sí, entiendo, pero a ver: yo voy caminando y se me cae un balcón en la cabeza. Mi libre albedrío no tiene nada que ver. ¿O mi libre albedrío fue pasar por debajo de ese balcón que va a caer?

 

            Eón: Tú has elegido caminar ese sendero y no por la acera opuesta o por otro sendero.

 

            Interlocutor: O sea, ¿que la respuesta sería que yo siempre soy responsable y cada uno somos responsables de todo lo que nos suceda aunque no sea culpa nuestra sino culpa de otro o del azar?

 

            Eón: Correcto.

 

            Interlocutor: ¿Es así? ¿Ésa sería la respuesta?

 

            Eón: Correcto.

 

            Interlocutor: ¿Pero no está diseñado en este Eterno Presente que se me caiga un balcón en la cabeza? Porque me interesa la respuesta desde el Eterno Presente.

 

            Eón: Quizá con esta respuesta ya resuelva interrogantes posteriores ahí escritos. Hazte cuenta -olvídate de las grabaciones actuales- de la cinta de los film, las cintas de películas. Para la ilusión óptica la cinta de película tiene cuadro por cuadro y puede haber miles de cuadros que forman la película. Hazte cuenta que ese Eterno Presente es una película...

 

            Interlocutor: ¿Ya filmada?

 

            Eón: ...ya filmada con un rollo infinito en extensión.

 

            Interlocutor: Claro, ahí está el punto.

 

            Eón: Entonces, si hay un rollo infinito de extensión yo, como parte del Eterno Presente -o como todo el Eterno Presente, a tu gusto-, puedo "ver" o percibir cada cuadradito de ese film de esa película, parte por parte, punto por punto de la historia, segundo por segundo. Entonces, para mí, cada hecho de la historia de este mundo y de los miles de millones de millones de mundos los puedo percibir en el momento que yo lo desee porque aún no estando manifestado yo tengo una conexión ciento por ciento con mi parte manifestada. Es distinto a vosotros cuya parte encarnada rara vez tiene contacto con vuestra parte no encarnada. Y sí tenéis independencia, de alguna manera. En mi caso, como entidad, mi parte manifestada y yo, como parte no manifestada, somos exactamente lo mismo.

 

            Interlocutor: Está bien, pero el punto es éste: ¿Por qué en ese Eterno Presente está ese balcón que se me ha caído en la cabeza? La pregunta es si siendo Eterno Presente no hay Creación. O sea, lo raro es que en este Eterno Presente haya un balcón que se cae en mi cabeza. La respuesta que yo pienso, la única posible que Eón me podría dar, es que dentro de mi esencia está ese balcón que me cae en la cabeza de la misma forma que una tecla golpea con un martillo una cuerda y forma eso la parte de la esencia de un piano.

 

            Eón: Hazte cuenta de que yo tuviera forma antropomorfa y pudiera tener en mis manos el rollo de película. Tú, como todos los seres de esta Creación, estás dentro del film, dentro de la película. Entonces, si bien para mí la película es un Eterno Presente -y acá lo que digo es una paradoja- desde el comienzo hasta el final del infinito porque infinito es en cuanto tamaño matemático y eternidad es en cuanto a tiempo, pero significa lo mismo eternidad e infinito, cada uno en una medida distinta. Infinito es en medida lineal, supongamos, y eternidad es en una medida temporal. Por lo tanto, no puede haber comienzo o final. Digamos que es una película eterna. Pero supongamos que como yo también soy eterno, abarco toda la película. Tú me preguntarás cuál es tú comienzo y cuál es tu final: No tengo comienzo y no tengo final. Y tú me preguntarás -que no lo tienes escrito- cuál es tu primera memoria y cuál es tu última memoria: No tengo primera memoria y no tengo última memoria. Y ahí también se forma otra paradoja, querido hijo, porque si no tengo primera memoria y no tengo última memoria… ¿soy omnisciente? ¿Tengo límites? Porque si soy el Absoluto no manifestado de esta Creación tengo que tener todo el conocimiento de esta Creación. ¿Hasta ahí me sigues?

 

            Interlocutor: Sí.

 

            Eón: Si tengo que tener todo el conocimiento -porque yo soy el Eterno Presente-, ¿por qué no tengo la primera memoria y por qué no tengo la última memoria? Porque aún para el Eterno Presente, la eternidad es inabarcable. También te podría responder: "Yo soy la eternidad". Y si yo soy la eternidad puedo tener la primera memoria. Pero la primera memoria, cual cinta de Moëbius, puede estar enlazada con la última memoria. Pero ahí también sería una respuesta "tramposa" de mi parte porque la cinta de Moëbius no es infinita; da sensación de infinitud pero es abarcable. Quien la recorra por dentro la va a recorrer eternamente porque al estar curvada sobre sí misma no termina nunca. Pero no es cierto que sea infinita. En cambio, la eternidad no tiene comienzo o final. Por lo tanto, no hay una memoria de comienzo o una memoria de final, pero eso no implica límites en mi entidad, no implica límites. Pero tú estás dentro de este rollo de película y dentro de ese rollo de película hay un balcón que se cae y hay un camino que tú, con tu libre albedrío -libre albedrío aún habiendo un Eterno Presente ya escrito-, dentro de esa película tú has elegido ese camino.

 

            Interlocutor: Entonces, el balcón que se cae forma parte del Eterno Presente de Eón y Eón queda atrapado en su propio Eterno Presente de ese balcón que cae y no puede modificar que ese balcón no se caiga, de la misma forma que el director de la película no puede modificar lo que ya está filmado.

 

            Eón: No. No, querido hijo, no diría “atrapado” puesto que si yo, en mi 10% me he manifestado, puedo modificar ese Eterno Presente. Entonces, supón, sólo supón -y se lo transmito a este receptáculo para que tú lo entiendas-, que yo cojo una tijera, corto la película, le saco partes que a ti no te gustan, la vuelvo a unir o le agrego otro poco de historia distinta a esa película - ya sea en este mundo o en otros mundos- y hago una nueva película...

 

            Interlocutor: Pero si lo hiciera, esa nueva película estaría dentro también del Eterno Presente.

 

            Eón: Pero, para ti, esa nueva película sería el Eterno Presente. Y tú te preguntarías: "¿Por qué pasé por esa calle y dos metros antes de que yo pasara cayó un balcón? Si yo hubiera estado dos segundos adelantado, el balcón me mataba". En la película anterior que yo corté el balcón te mataba. Entonces, tú te preguntas ahora...

 

            Interlocutor: Está bien. ¿Pero existen las dos películas?

 

            Eón: Un millón de películas puede existir, pero siempre, tu Eterno Presente, desde tu punto de vista -y no diría ilimitado-, desde tu punto de vista...

 

            Interlocutor: No. Desde mi punto de vista todo está claro.

 

            Eón: ...es el Eterno Presente que tú estás viviendo pero yo puedo cambiar el Eterno Presente. Pero como tú estás dentro de esa película, para ti, el protagonismo lo estás haciendo en esta película.

 

            Interlocutor: De cualquier manera, si Eón cambiara esa circunstancia del balcón, ¿siempre estaría dentro del Eterno Presente de Eón e incluso dentro del Eterno Presente de Abba?

 

            Eón: Correcto. Pero tú no tendrías memoria de que hubo una película cambiada.

 

            Interlocutor: Está bien. La sesión ésta, fundamentalmente, es desde el punto de vista de Eón y del punto de vista de Abba porque desde el punto de vista nuestro todo está claro, no existen dudas. Ahora, saltándome algunas cuestiones -siempre con la cuestión del balcón, porque el balcón, en definitiva, es ajeno a nosotros en el sentido que no hay libre albedrío de tirar abajo el balcón que se estuvo arreglando y se nos cae-, entonces la pregunta es: Siendo tan importante, por ejemplo, el libro de Jorge, ¿está también dentro del Eterno Presente de Eón? Porque ni siquiera por azar sucede lo que sucedió con Dan Brown, que por un "azar" resulta que se transformó en un best seller mundial, se hicieron películas y el autor está en la Costa Azul, y nosotros que podríamos utilizar la difusión del libro para promover las enseñanzas de los Maestros de Luz... Es decir, no sé si hay una respuesta para eso.

 

            Eón: Tú siempre has cuestionado el libre albedrío explicando que habiendo Eterno Presente no hay libre albedrío porque está todo escrito. Como yo, en este momento, te comento que tú estás dentro de la película. Para ti, formando parte de mí pero siendo unidad biológica independiente, tienes libre albedrío porque eliges esa acera donde va a caer el balcón. Lo que tú te olvidas es que hay miles de millones de personas que también tienen libre albedrío. Y el arquitecto y los constructores que hicieron este edificio, por ahorrarse dinero, pusieron malos materiales y por eso se ha caído ese balcón. O sea, que el libre albedrío de los constructores hizo que ese balcón cayera cortando tu libre albedrío. O sea, que tu libre albedrío interactúa con el libre albedrío de los demás y el libre albedrío de los demás sumado a sus gustos -yo no puedo decir mediocres o no porque eso depende de cada entidad biológica encarnada- hacen que les interese más un libro ficticio que un libro que pueda enseñarles un camino.

 

            Interlocutor: Pero, desde el punto de vista de Eón, ¿no podría ser al revés, que de pronto, alguien, por "azar" -dentro del Eterno Presente de Eón no hay azar- alguien se interese por el libro de Jorge y se transforme en un best seller? Y lo llaman de la televisión, entrevistas... O sea, es como si hubiera... la sensación es como si hubiera un freno porque yo siempre digo que es como tirar una red en un mar lleno de peces y no pescar ni uno.

 

            Eón: Tú conoces -no en persona pero tal vez por vídeos o por lecturas- la salinidad del mar Muerto. Tiene una salinidad tal que tú, en esa agua, puedes flotar tranquilamente aunque no sepas nadar. Ese mar no tiene vida. Entonces, tú, en el mar Muerto, tiras una red y no pescas. Sin que el ego de ninguno de mis hijos se reactive, muchas veces es como que tú tiraras una red en el mar Muerto. A ese mar Muerto llámale mediocridad o buen pasar para muchos.

 

            Interlocutor: Está bien. Pero vamos a poner el punto de vista no del Eterno Presente de Eón sino de Eón como Creador. Vamos a suponer que fue creador como un director arma toda una película. ¿Por qué en esa película no hizo que la red, o sea, el libro de Jorge, cayera no en el mar Muerto sino en un mar lleno de peces? Porque el asunto es que otro tira una red chiquitita y atrapa uno y acá usted sabe que nosotros tiramos la red y no pasa absolutamente nada.

 

            Eón: Querido hijo, porque es algo paradojal. Si bien la película completa, eterna, ya está hecha salgo desde mi punto de vista conceptual y entro a vuestro punto de vista donde esa película se está filmando. Porque, en realidad, hay dos sentidos de observar esa película temporal: uno es desde afuera -como lo percibo yo- y otro es desde adentro -como lo percibís vosotros-. La película es eterna y ya fue filmada.

 

            Interlocutor: ¿Existió desde siempre?

 

            Eón: Existió desde siempre y existirá para siempre. Pero, a su vez, la película se está filmando.

 

            Interlocutor: O sea, que la respuesta sería: "Tienen que resignarse a que Dan Brown triunfe y ustedes no".

 

            Eón: Jamás digo resignar; siempre digo no bajar los brazos.

 

            Interlocutor: Aclaro: resignar entre comillas, quise decir.

 

            Eón: El 90% de este receptáculo, ese 90% no encarnado alguna vez dijo una frase paradojal como: "Si el Eterno Presente fuera un tren que recorre una vía infinita y vosotros estuvierais subidos a ese tren y recorrierais el camino, entonces, para vosotros, el viaje existe".

 

            Interlocutor: Eso está claro.

 

            Eón: Yo, “desde lo alto” –no es “desde lo alto”, ya que el Todo no tiene alto o bajo- puedo ver la extensión infinita de la vía del tren. Supongamos que es una vía del tren -como la película- que no tiene comienzo y no tiene final y el tren la va recorriendo a lo largo de la eternidad. Vosotros estáis arriba del tren. Entonces, para vosotros, esa película aún se está filmando. Entonces, vuestro libre albedrío, como dije antes, depende del libre albedrío de los demás. Eso en cuanto a la venta que tú has hablado del libro. La otra respuesta que percibo escrita en ese papel que tú tienes a mano es por qué personas que tienen posibilidad de "enseñar" a la humanidad pueden tener problemas económicos y o de salud mientras que otros multimillonarios están en un yatch no preocupándose nada más que por su propio bienestar. Eso es también libre albedrío, y ese libre albedrío es como que interactúa con el libre albedrío de los demás. Hay personas en el plano físico que te ponen obstáculos y no te permiten salir adelante.

 

            Interlocutor: A ver si entendí la respuesta desde el punto de vista de Eón. Eón me responde: "Se trata de una película filmada dentro de mi Eterno Presente y todo lo que sucede ya está filmado que unos triunfen y otros no triunfen y nada se puede hacer con eso porque es una película ya filmada". ¿Es así?

 

            Eón: Por un lado es así. Por otro lado, la película está siendo filmada con vosotros como actores y que pase eso.

 

            Interlocutor: Ese punto de vista está perfectamente claro.

 

            Eón: Porque si tú, como unidad biológica que está dentro de la película o dentro de ese tren que va por la vía, trataras de pensar a mi altura -lo digo desde el punto de vista de que no te esfuerces tanto- te estaría sembrando resignación porque tú, entonces, pensarías: "Como todo ya está escrito y sé que esto va a ser así, me dejo estar". Nada va a ser así porque tú estás “escribiendo” este futuro, porque para ti y para este receptáculo esta película se está filmando.

 

            Interlocutor: Claro, pero eso es relativo porque si yo digo: "Bueno, todo está hecho. Entonces ahora me siento en una silla y no me muevo más”. Y no, al rato voy a estar molesto y voy a querer moverme.

 

            Eón: Supongamos que tú te sentaras en una reposera o en un sillón mullido y te quedaras de brazos cruzados sin hacer nada -yo ya eso lo tendría previsto- yo, con mi tijera -figurativamente hablando-, cortaría la película y te pondría a ti, querido hijo, en ese sillón mullido. Tú me harías cortar la película. Tú te preguntarías: "Si todo está escrito y es Eón quien escribe el libreto, ¿cómo yo, actor, voy a hacer que el libretista cambie el guión?".

 

            Interlocutor: Claro.

 

            Eón: Es que en la vida real no es una película. En la vida real son tus actos reales. Tú siempre has tenido la idea de comparar a la vida cotidiana con una película donde todos somos actores. Digo “somos” porque sois parte mía. ¿Sí? Bien. El actor de la película o el personaje de un libro vuestro ya tienen un guión escrito por un autor. Tú piensas, desde tu punto de vista, que yo, siendo Eón, soy el autor del libreto. Querido hijo, hazte cuenta que este fuera un teatro libre. Entonces yo soy el director de la obra y cojo veinte actores, los hago subir a un escenario -elijo veinte actores que sepan interpretar, elucubrar y ser creativos- y les digo: "Creen una obra”. Y yo la voy grabando esa obra.

 

            Interlocutor: Pero siempre está dentro del Eterno Presente no solamente de Eón sino del Eterno Presente de Abba.

 

            Eón: Sí, pero esto no modifica el tema. El Eterno Presente de Abba no modifica el tema. Es un mismo Eterno Presente.

 

            Interlocutor: Está bien. Pero dentro del Eterno Presente de Eón todas esas modificaciones, todo, cualquier cosa, existe. A ver. Yo digo: "Bueno, en lugar de tomar este lapicera y ponerlo para acá voy a ponerla para allá". Y todo esto que estoy haciendo está dentro del Eterno Presente de Eón. Desde mi punto de vista el libre albedrío por la lapicera... pero todo eso ha sucedido, inclusive toda esta sesión ya ha sucedido.

 

            Eón: Ninguna duda al respecto, ninguna duda. Pero en ese lapso, tú has hecho el movimiento que querías. Entonces, tú tienes libre albedrío. Tienes el libre albedrío de peinarte, de cambiar tus lentes, de comprarte un traje o de irte de vacaciones, en el caso de que tuvieras una economía para hacerlo.

 

            Interlocutor: Entonces subsisten dos cosas. Vamos a suponer que yo tomo la tijera, la tiro y rompo la punta. Esto por un lado es libre albedrío mío porque lo decidí pero por otro lado si esto forma parte del Eterno Presente de Eón, inmodificable desde el punto de vista de Eón...

 

            Eón: Modificable, porque la película se puede cambiar.

 

            Interlocutor: No, me refiero a que incluso lo modificable está dentro de este Presente y no hay forma de que Eón escape de este Eterno Presente porque todo lo que se haga está dentro de ese Eterno Presente. Tenemos que tenerlo claro porque si no no vamos a entender nada. Cualquier cosa, cualquier modificación está dentro de ese Presente de Abba. No hay forma de que yo haga un gesto o haga algo que no esté dentro de ese Eterno Presente de Abba, e inclusive que Eón ya lo haya previsto.

 

            Eón: Correcto. Estás contenido dentro de esa película eterna pero dentro de esa película eterna tú tienes la libertad de interactuar. Lo único que frenaría tu libertad es el libre albedrío del otro que interactúa contigo.

 

            Interlocutor: Eso está claro. Pero a lo que yo voy, para que quede claro, es que todo lo que sucede en el plano físico está previsto en ese Eterno Presente de Eón.

 

            Eón: Correcto.

 

            Interlocutor: O sea, no podemos quejarnos -diríamos- porque eso ya está previsto.

 

            Eón: Correcto. Y hay otra cosa que deseo aclarar aunque tú no la hayas preguntado, puesto que percibo lo escrito. Tú hablabas de episodios de la historia de este mundo donde tú estás habitando ahora, episodios que han ocurrido y que para mí, como esencia, los percibo en ese cuadradito del film: la crucifixión de...

 

            Interlocutor: De Jesús.

 

            Eón: ...el amado hijo, la muerte de Nerón, antes el incendio de Roma... Son episodios que han ocurrido en tu historia...

 

            Interlocutor: Desde mi punto de vista.

 

            Eón: ...desde mi percepción...

 

            Interlocutor: ¿Están ocurriendo?

 

            Eón: No es que estén ocurriendo. Puedo coger cualquier metraje de la cinta fílmica y percibir cada cuadradito filmado.

 

            Interlocutor: Pero no haría usted una cosa nueva; haría algo que ya está dentro de este Eterno Presente ya filmado, inclusive la modificación.

 

Eón: Aún habiendo millones de modificaciones estarían dentro del Eterno Presente pero, para ti, como estás dentro de esa cinta, tu Eterno Presente cambiaría. Tu Eterno Presente cambiaría de la misma manera -y lo digo de una forma entendible- que cuando un viajero del tiempo intenta cambiar algo del pasado abre un universo alterno. Los habitantes de ese universo alterno van a tener una historia distinta a la del universo supuestamente original, donde Jesús no murió y se casó. Pero ese universo alterno también es Eterno Presente.

 

            Interlocutor: Está claro. No hay ninguna duda. En este momento Jesús está siendo crucificado, porque un viajero del tiempo puede trasladarse al pasado...

 

            Eón: En este momento para mi percepción, no para tu percepción.

 

            Interlocutor: Claro. Estoy partiendo de la base del punto de vista de Eón. Pero la pregunta es: Si yo le pregunto a Jesús si él está sufriendo la crucifixión, me dirá que no.

 

            Eón: Correcto.

 

            Interlocutor: Pero alguien la está sufriendo. ¿Quién es el que la está sufriendo? Desde mi punto de vista es el Jesús del pasado...

 

            Eón: Desde tu punto es el Jesús del pasado.

 

            Interlocutor: Pero desde el punto de vista de Eón es el Jesús del presente.

 

            Eón: Es el Jesús del pasado...

 

            Interlocutor: Para mí.

 

            Eón: ...percibiéndolo desde vuestro punto de vista.

 

            Interlocutor: No, no. Desde el punto de vista de Eón, ¿quién está sufriendo? Porque Jesús es parte de Eón. Entonces, Jesús, en última instancia, es Eón a través de la parte.

 

            Eón: Trataré de que el receptáculo lo pueda traducir al lenguaje hablado. Tú, con tu decodificador, tienes una noción de infinitos números -cuando digo infinitos tómalo como infinito entre comillas-. Hazte cuenta que yo tengo en mis manos conceptuales, en mis manos esenciales, esa cinta eterna. Yo tengo la cinta eterna desde un supuesto comienzo -porque si es eterna no hay comienzo- y hasta un supuesto final. Y hablemos de uno de los hijos, Ien-El, a quien conocéis como Jesús. En mi concepto, que es eterno también, yo visualizo no al Jesús crucificado, al Jesús de vidas anteriores o al Jesús que va a volver a encarnar en un futuro -esto para ti es una primicia porque tú ignorabas que va a volver a encarnar, y vuelve a encarnar en un futuro-. Entonces, ¿Jesús está sufriendo? No. ¿Yo lo percibo sufriendo? Sí. Y aquí no, recorriendo metraje de la cinta. Y aquí está feliz, recorriendo metraje de la cinta. Y aquí sufre de vuelta cuando vuelve a encarnar, recorriendo metraje de la cinta.

 

            Interlocutor: Está claro. O sea, que el sufrimiento de Jesús forma parte de la esencia de Eón y del Eterno Presente que no puede modificar porque cualquier cosa que modifique está siempre dentro de este Eterno Presente.

 

            Eón: Correcto.

 

            Interlocutor: Bueno, creo que bastantes cosas hemos hecho. No sé si me han quedado algunas cosas importantes...

 

            Eón: Recalco un tema: El libre albedrío vuestro interactúa con el libre albedrío de los demás. Tú me dirás desde tu razonamiento: "Entonces, la venta de un libro excelente depende también del gusto y los deseos que tenga la gente de superación". Si la gente, en lugar de tener deseos de superación para ayudar a los demás tiene deseos de superación egoísta, y la mayoría de los libros de autoayuda son superación egoísta. No se trata de prejuzgar porque mucha gente que crece tiende una mano a otros. Eso es importante. Pero no deja de ser una interacción entre los distintos libres albedríos. ¿Por qué los temas de salud? Los temas de salud tienen que ver con vuestra elección para encarnar, y pueden ser genéticos, engrámicos o directamente el “stress” -que significa “altibajos emocionales abruptos” y al que llamáis el “distress” o el “stress malo”- pueden provocar problemas psicofísicos e incluso irreversibles en la vida actual de cada uno. Y ésa es la explicación. Pero no se trata de resignarse sino de luchar como para revertir distintas situaciones. Hay situaciones que son irreversibles y hay situaciones que son reversibles. Luchad por todas porque si desconocéis cuál es la reversible o cuál es la irreversible os desencantaréis. Entonces, luchad por todo y algún efecto conseguiréis.

 

            Interlocutor: Yo siempre tengo esta respuesta ante alguien que pregunta. Preguntar por qué Eón es como es es preguntar por qué un piano es un piano. O sea, un piano forma parte de la esencia...

 

            Eón: ¿Y por qué encarna un 10% y un 90% no? ¿Y por qué yo me manifiesto en un 10% y el otro 90% estoy enrollado en una singularidad?

 

            Interlocutor: Antes habíamos hablado de equilibrio. Pero hay una cuestión de esencia y la esencia no se puede preguntar por qué un piano es un piano. Un piano es un piano porque su esencia es ser un piano. Y lo mismo para Eón.

 

            Eón: En otros mundos hay instrumentos musicales absolutamente desconocidos y como hay otro tipo de atmosfera suenan armonías -a los oídos de esos habitantes también hijos míos- distintas a las de Sol 3. ¿Y por qué? Y como dice mi parte manifestada: “¿Y porqué no?”. Porque todo forma parte del equilibrio.

 

            Interlocutor: Está bien. Ahora, de cualquier manera y terminando con humor, no puede mover usted aunque sea el dedo meñique para que se venda más el libro de Jorge? ¡Jajajá! ¿Lo dejamos ahí?

 

            Eón: Alguna vez mi hijo Ien-El, encarnado hace dos mil de vuestros años, dijo: "Pedid y se os dará". En realidad se trata de intencionar, y el intencionar da resultados. Lo que no podemos interceder -como 90% con mi parte manifestada 10%- es en libre albedrío del otro, no podemos “obligar a”. A ti, de repente, te gusta comer y tienes una excelente mesa servida y comes un manjar determinado. Al lado de ti -hazte cuenta que no es tu casa sino un restaurante- se sienta otra persona y pide algo que a tu paladar es repulsivo. Sin embargo, ese señor lo goza. Y de reojo, mira tu plato y piensa: "Qué se ha pedido esta persona; eso jamás lo podría digerir". Es su paladar. Y tú tienes tu paladar. Y tú no podrías saborear lo que para la otra persona es un manjar y para ti es repugnante. Lo mismo sucede con el gusto de los libros, con el gusto de las películas, con el gusto de la música, con el gusto de la escultura y de la pintura. Entonces, posiblemente, como conceptuó muchas veces mi parte manifestada, Sol 3 es un gigantesco jardín de infantes en evolución. Y quizá les interese más un libro pasatista -si se entiende lo que es pasatista- a un libro que enseñe porque el libro que enseña, a aquellos que son pasatistas, les va a resultar aburrido. Ésa es la respuesta.

 

            Interlocutor: Eso está claro. La última pregunta, también siguiendo con el humor: ¿Hay alguna Eona? Y lo pregunto no tan con humor sino ¿por qué no?

 

            Eón: En nuestra esencia no tenemos género, los seres no encarnados no tenemos género.

 

            Interlocutor: Me había olvidado de esto.

 

            Eón: Pero hay...

 

            Interlocutor: Qué aburrido…

 

            Eón: Para nada, hijo. Hay infinidad de Eones con los que podemos conceptuar. Y quizá sea otro paradigma porque los físicos -por lo menos en vuestro mundo- piensan que es imposible percibir más allá de la Singularidad. Por lo tanto, yo, al estar enrollado en una Singularidad, este receptáculo no podría captarme. Y en realidad no podría captarme; me capta por mi gracia. Por mi gracia me capta. Pero por mi gracia no solamente mi parte manifestada puede captar a otros Eones sino que mi parte no manifestada puede captar a otros Eones no manifestados e intercambiar conceptos de sus creaciones. Otro paradigma que es muy importante...

 

            Interlocutor: ¿Hay infinitos Eones?

 

            Eón: Hay infinitos Eones. Otro paradigma que es muy importante es que todas las creaciones, para mantener un equilibrio, tienen un principio similar. Esto quizá tampoco fue dicho. Las distintas creaciones podrán tener distinta vibración de la misma manera que vosotros, como espíritus, vibráis distinto a otros en tono, en timbre. Nosotros, como Eones, vibramos con distinto timbre a otros Eones. Quizá, si tú, como unidad biológica que formas parte de mí, fueras trasladado a otra creación no subsistirías, primero porque tú te alimentas de mí, tú formas parte de mí. Es como si tú te cortaras un dedo y quisieras ponerlo en otro cuerpo. Quizás en ese otro cuerpo no habría compatibilidad y ese dedo sería rechazado, como vuestros trasplantes orgánicos en distintas operaciones. ¿Lo entiendes? Pero aún vibrando en sintonías distintas, las creaciones son similares, y tienen la misma estructura con galaxias, con quásares, con agujeros negros, con sistemas estelares, es decir, no hay diferencias en ese aspecto.

 

            Interlocutor: Una pregunta muy importante que no puede escapárseme: ¿Nosotros terminaremos siendo Eón? Me refiero a nuestra conciencia.

 

            Eón: Como “parte de”. Perderéis la conciencia individual para formar la conciencia total.

 

            Interlocutor: O sea, seremos Eón.

 

            Eón: De alguna manera los veo tan niños, tan niños los percibo... Vuestra vida espiritual comparada con vuestra vida física es tan extensa... Fijaos que tenéis por delante más de veinte mil millones de vuestros años y muchos se cuestionan: “¿Perderé mi identidad?” Eso es apego porque ganaréis, no perderéis. Ganaréis. Tú perderás tu identidad porque tu esencia formará la esencia de la totalidad.

 

            Interlocutor: Claro. Yo lo digo cuando me lo preguntan. No es que la gota se sumerge en el mar, es el mar quien se sumerge en la gota.

 

            Eón: De alguna manera. En realidad es la gota que se sumerge en el mar, pero el mar es la gota.

 

            Interlocutor: Ahora, cuando yo, gota, me sumerja en el mar Eón voy a recordar que forma parte del Eterno presente esta conversación, por supuesto.

 

            Eón: Lo recordaré y lo recuerdo y lo he recordado pasado, presente y futuro. Yo, como entidad.

 

            Interlocutor: Siempre hay una última pregunta que se me iba a ir. ¿Abba está también "atrapado" en el Eterno Presente que es, inclusive en su propia inmovilidad?

 

            Eón: Atrapado no es una palabra porque...

 

            Interlocutor: Sujeto, supeditado...

 

            Eón: ...así como en el plano físico, vosotros, os acostumbráis a una forma de ser, tanto nosotros, las entidades que vosotros denomináis Eones, como la totalidad que denomináis Abba, ya tenemos una manera, una forma, una vibración, un estadío conceptual, y dentro de ese estadío conceptual, es natural, si somos la eternidad, que no estemos atrapados en la eternidad. Es como si tú me dijeras que tu espíritu está atrapado en tu cuerpo. ¿Cómo atrapado? Abba no está atrapado en la eternidad, es la eternidad. Como nosotros, los Eones, formamos parte de esa eternidad. Ahora, tú me dices -porque eternidad es lo temporal e infinitud es lo espacial-: si Abba es el todo de los todos de todas las creaciones y no tiene ni comienzo ni final, ¿cómo se mueve? Se mueve dentro de sí mismo. Se mueve dentro de sí mismo porque su percepción es infinita.

 

            Interlocutor: Ahora, la pregunta es: ¿Cuándo empezó el movimiento? Porque alguna vez tuvo que empezar...

 

            Eón: Reitero lo que conceptué antes a través de este receptáculo: No hay principio, no hay final. No hay comienzo.

 

            Interlocutor: Está bien. Así como todos nosotros nos vamos a sumergir al final en Eón la pregunta es si todos los Eones se van a sumergir finalmente en Abba y van a ser Abba.

 

            Eón: No. Siempre va a haber creaciones. Siempre va a haber big bang y big crunch.

 

            Interlocutor: O sea, que siempre vamos a estar separados de Abba. ¿Nunca vamos a ser Abba? Es una pregunta interesante. O sea, ¿siempre va a estar Abba por un lado y nosotros por el otro?

 

            Eón: Si lo veo desde el punto de vista limitado -limitado lo digo en cuanto a percepción-, sí. Si tú precisas una respuesta desde mi percepción, te digo no. Porque así como todos vosotros, hijos, formáis parte de mí, todos los Eones cabemos en Abba.

 

            Interlocutor: ¿Pero no tienen la conciencia total de Abba?

 

            Eón: Estamos conectados con Abba.

 

            Interlocutor: ¿Pero nunca van a ser Abba? A ver: Es como si la gota que se sumerge en el mar nunca va a ser el mar y siempre va a ser la gota...

 

            Eón: Tenemos la capacidad.

 

            Interlocutor: Una cosa es captar a Abba y otra cosa es ser Abba.

 

            Eón: Por supuesto. No somos Abba.

 

            Interlocutor: ¿Nunca?

 

            Eón: Nunca. Pero tenemos la capacidad para contactarnos con infinitud de Eones y tener el conocimiento de otros Eones, de cómo se fue desarrollando en sus distintas creaciones.

 

            Interlocutor: Eso es lo extraño, que nunca vamos a ser Abba.

 

            Eón: Entonces, cada creación es un Eterno Presente porque hay infinitud de creaciones y hay infinitud de Eones. Y la suma de todos los Eones tiene el mismo conocimiento que Abba. O sea, no hay nada que Abba sepa que no sepamos nosotros. Ésa sería la respuesta. Si bien no somos Abba en cuanto a esencia -porque vibramos de una manera distinta- tenemos el conocimiento de Abba. No hay nada que Abba sepa que nosotros ignoremos.

 

            Interlocutor: ¿Y cada Eón es independiente del otro por toda la eternidad?

 

            Eón: Por toda la eternidad.

 

            Interlocutor: ¿Cómo sabe Abba que no existe nada más allá de él? Interesante pregunta, ¿no? Habría que preguntársela a Abba.

 

            Eón: De mi parte, yo te respondo que puedo elevar mi concepto y puedo percibir otros Eones y percibo a Abba. Y Abba conceptúa que él no percibe nada más allá.

 

            Interlocutor: Pero a lo mejor hay algo más que él no percibe. ¡Jajajá! ¡Es humor! Nada más.

 

            Eón: Es humor o quizá no sea humor.

 

            Interlocutor: Las dos cosas.

 

            Eón: Es humor y quizá no sea humor. Y ahí lo dejo. Hasta todo momento, hijo mío.

 

            Interlocutor: Hasta luego, Eón.

 

 

 

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