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Sesiones con el thetán de Eugenio G., Arbanisel.

Grupo Elron

 

SESIÓN DEL 28/08/08

Médium: Jorge Olguín.

Interlocutor: Eugenio G.

Entidad que se presentó a dialogar: Arbanisel, Thetán de Eugenio G.

 

Habló sobre los altibajos en el plano físico. Evalúa como correcto un cierto nivel de apego con los roles del plano físico aún estando desencarnado. Explicó que en una vida desencarnó teniendo hijos jóvenes, y al desencarnar pese a sentir puntualmente pena por no poder estar con ellos no bajó del plano 4º. Aprendió que fue porque no tenía dependencia, puesto que lo que sentía era sentimiento, amor. Explicó más datos de esa vida, comparándola con la actual. Habló de la contención que todos necesitamos, primero la que se da uno mismo, luego la que nos dan las otras personas. Relató una misión que ha llevado a cabo con otros espíritus donde han conseguido que algunos extremistas del plano de crueldad 2 dejasen la violencia. Esto le ha ayudado a llegar al plano 5º, lo que le permite tener más capacidad de servicio mediante una mayor visión y comprensión. Las herramientas de su 10% para el servicio son distintas. Explicó la evolución tras desencarnar del espíritu de quien fue su padre. Finalmente habló sobre su mediumnidad.

 

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Eugenio: Arbanisel, ¿estás ahí?

Arbanisel: Hay muchos sinsabores en el plano espiritual cuando percibimos los altibajos del plano físico. El plano físico quiere ser degustado por todas las entidades espirituales, entre las cuales me incluyo, para poder palpar los cinco sentidos. Sabemos también que esos cinco sentidos nos traen placer y dolor.

No coincido quizás literalmente con algunos Maestros que dicen que cuando encarnamos somos roles, porque  en el plano físico sentimos, amamos, nos apegamos, etc.  Para vosotros puede ser un contra sentido porque el apego es la condición innata del ego. Obviamente, el apego es del 10 % encarnado, o sea de tu persona; yo como ser espiritual no tengo apegos, pero sí sentimientos. Me ha pasado en más de una vida, -habiendo tenido familia, hijos, tanto en este mundo Sol 3 como en otros mundos-, donde uno tiene una querencia. Si bien aquellos Maestros que trascendieron en el plano físico dan a entender que uno no puede apegarse o mejor dicho uno no debe apegarse, no lo comparto literalmente porque más de una vez me ha sucedido, -amando a mis hijos-, haber desencarnado en batalla; y viéndome, palpándome, sintiéndome 100% espíritu nunca sufrí por haber dejado ese rol. Pero aún estando muchas veces en planos elevados -porque he subido y bajado muchas veces- sentía ese apego por ese rol del niño que era mi hijo, de la niña que era mi hija, etc. Analíticamente entendía que ellos podían estar protegidos o no, pero no me preocupaba porque sabía que podían estar bien y si el día de mañana desencarnaban por alguna razón visualizaba que eran espíritus buenos, espíritus elevados. Yo hablo de la sensación, hablo de esa angustia que me provocaba  el saber que no iba a interactuar con ellos.

Eugenio: Comprendo.

Arbanisel: En esa época encarné en Britania(1). No voy a relatarlo porque no tiene que ver con situaciones engrámicas, simplemente estoy relatando el sentimiento, ¿no? Tuve dos niños hermosos con la que era mi esposa. Ella era una excelente mamá y una excelente ama de casa. El niño se llamaba Kelvin y la niña Egra.

Eugenio: Perdón, ¿en la Britania antigua?

Arbanisel: Sí, estoy hablando de hace unos 1. 200 años.

Eugenio: Comprendo.

Arbanisel: Tenía un afecto tremendo a quien era mi esposa, pero no estaba -como decís vosotros en el plano físico- enamorado. Para mí, mi vida eran los chiquillos. Vivíamos en lo que hoy se conoce como el condado de Leicester (Inglaterra). Recuerdo que ellos habían ido al suroeste a la casa de los primos de la que era mi esposa, y yo estaba preparando las cosas con mi amigo John porque íbamos a tomarnos el día libre. Estábamos preparando los artículos de pesca cuando en ese momento como de repente, se oyen galopes, ruido de hierros, etc.  Venían de la zona que se conoce como Escocia. Arrasaron con todo. Yo no era soldado, yo era un simple labrador… Me defendí como pude y desencarné. Como dije antes, no me preocupé por mí siendo espíritu, tampoco sentí esa impotencia de haber dejado la vida, mi angustia era por mis hijos. Aclaro que como espíritu no tenemos cuerpo, pero si tuviera cuerpo se me hubiera hecho un nudo en la garganta pensando que nunca más iba a ver a esos niños. Y aunque yo el día de mañana -y aquí uso una frase terrestre porque nosotros no estamos anclados a un planeta, entonces no es que haya día o noche; en otro mundo otro es el día, otra es la noche, otros son los años. En Sol 3 hay un año de 365 días, un día de casi 24 horas; en otros mundos es otra la medida- los hubiera visto como espíritus, no iba a ser lo mismo porque nunca más los iba a palpar como niños. Ya no iban a ser ellos, los rubitos de ojos azules corriendo por el prado y bañándose en el arroyo.

Eugenio: Sí, yo siento lo mismo. La finitud del rol.

Arbanisel: Y ya desencarnado, en ese momento y en esa época, una especie de vibración recorrió todo mi concepto mental como espíritu. Y así como vosotros en el plano físico sabéis donde estáis situados geográficamente, -salvo que estéis en medio de la nada, en un desierto o en un lugar del polo absolutamente cubierto de nieve donde no podéis orientaros,  ni siquiera de noche por la estrellas porque está nublado, pero después si podéis orientaros geográficamente- nosotros por una captación vibracional sabemos en que plano estamos. Es como cuando vosotros conceptuáis si tenéis frío, si tenéis calor,  si hay humedad, si el clima es seco, etc. ¿Entendéis? De la misma manera, nosotros captamos vibracionalmente en que plano estamos. Yo estaba en el plano 4 subnivel 1, y me sorprendía de estar en ese plano porque tenía una angustia tremenda. Una angustia producida por no poder ver más a esos niños. Eso no deja de ser apego. Entonces, ¿cómo es que el ego no me jalaba hacia el plano 3?  Y ahí razoné y entendí que no era un ego real mío, como que yo vivía en una postura egoica y por eso debía estar en un  plano 3 o no; sino que era un ego provisorio de verme  desencarnado, de palparme otra vez 100% espíritu, y en ese momento me dio la sensación de decir: ¿Será posible? ¡Mis hijos! ¡Quisiera tener manos para abrazarlos!

Eugenio: La nostalgia…

Arbanisel: ¡Pero la nostalgia es ego! Luego se me pasó. Entonces, yo sé que nadie te corta, ni te manda, ni te hecha de tu plano, porque uno baja o sube de nivel de acuerdo a su vibración de acuerdo a como se siente. El ego es un lastre que te jala hacia abajo, y si bien yo tuve un pequeño ramalazo de ego, no fue tan pesado como para hacerme bajar de nivel. ¿Se entiende?

Eugenio: Sí, correcto.

Arbanisel: Gracias a esa vida razoné, entendí que no es malo tener apegos amorosos; lo malo, lo negativo, lo perverso es cuando ese apego te domina. Como decís nosotros en el plano físico, se vuelve un apego patológico. Nosotros no lo llamamos de esa manera.

Eugenio: Claro.

Arbanisel: Y entendí que está bien tener apegos personales. Lo que está mal es tener apegos enfermizos, esto significa, ser dependiente de esos apegos. Sentir que sin esos apegos no podemos vivir. Eso es lo que está mal.

Eugenio: Claro. Es pensar algo como: lo siento, pero no voy a dejar que me domine.

Arbanisel: Sí. Y depender de esos apegos es lo que está mal. Entonces por eso era importante tocar este tema de los apegos. Un apego racional, equilibrado, es un ego menor que no jala hacia abajo. Al contrario, creo que el espíritu se fortifica sintiendo amor. Hay otros Maestros que ya lo dijeron y hasta el propio Padre lo dijo en alguna ocasión que el amor personal del plano físico es más fuerte, no superior, pero es más fuerte que el amor impersonal.

Eugenio: ¿Esto que nos has comentado lo dices por algo que está ocurriendo ahora en mi vida que es el haber encontrado la contención o el abrazo en la persona menos esperada?

Arbanisel: ¡Por un lado sí, y tú eso la  sabes! Pero uno debe ser precavido y no apoyarse del todo, no hacer todo el peso en una sola contención. No porqué esa contención después se corra y tú te caigas. Uno tiene que tener más de una contención. ¿Comprendes?

Eugenio: Sí, comprendo.

Arbanisel: Lo voy a aclarar más para evitar dudas. Hay distintos tipos de contención: contenciones de amor, contenciones de afecto, contenciones de amistad, contenciones empáticas…

Eugenio: Créeme que sabía exactamente lo que me ibas a decir.

Arbanisel: Contenciones, incluso, de gente desconocida que de repente en muchos casos te contienen más que seres que conoces de hace años. Pero son personas que tal vez veas pocas veces y al final dejes de verlas. Entonces la mejor contención está en uno mismo. Iba a decir una frase que la puedo decir por mí y no por ti y tú vas a deducir el porqué. La mejor contención está en uno mismo porque uno a sí mismo no se puede defraudar. Hablo por mí, no hablo por ti; porque tú todavía eres como esa vasija de barro que la están forjando y que con un dedo la puedes ir modelando porque todavía no está dura. Entonces, tú todavía puedes defraudarte y tienes que tener la gran fortaleza para que no te defraudes. En nuestra vida física la primera contención es de uno hacia uno mismo. La segunda contención puede ser de otra persona. Hay terceras contenciones y también hay seres, que pueden ser hijos, a los que nosotros podemos amar personalmente de una manera que no tiene medida, pero que sin embargo no nos contienen.

Eugenio: Claro, son ellos los que necesitan contención.

Arbanisel: Primero, por su edad biológica; y segundo, porque tienen una formación limitada y no están preparados conceptualmente para contener, sino para ser contenidos.

Eugenio: Claro.

Arbanisel: Pero en algún momento sin cometer el error de apoyarnos en ellos, porque son débiles conceptualmente para que nos apoyemos en ellos, si se da la oportunidad podemos tocar ciertos temas sin llegar a descargar nuestros problemas; porque es como si ellos tuvieran una plataforma tan pequeñita que al menor peso se hunden, pero sí se pueden intercambiar ideas.  Intercambiar ideas también es una especie de descarga pero no le causa peso al otro.

Eugenio: Exacto.

Arbanisel: ¿Se entiende?

Eugenio: Perfecto.

Arbanisel: Esto es importantísimo.

Eugenio: Sí, y ahora que me lo dices eso lo estoy haciendo diariamente con mis hijos; hasta con el grandote de 17 años, que si bien es un hombre ya físicamente y tiene una inteligencia extraordinaria, necesita a veces un apoyo mío, un comentario,  un ir y venir, un ping-pong como para estabilizarse, como para no perderse en el camino. Comprendo perfectamente.

Arbanisel: Hay muchos paralelismos entre la vida de Britania y la vida actual. En la vida de Britania eras mucho mas equilibrado que lo que has sido hasta hace poco, porque si bien era una vida más salvaje había mucha más armonía porque en tu entorno no había tantos disturbios. Tenías un amigo llamado John y otro amigo llamado Fred con los que ibas a pescar. Se podría decir que era otro mundo, las obligaciones eran distintas, el trabajo era más pesado que el actual pero menos desgastante mentalmente… ¿No sé si se entiende?

Eugenio: Perfectamente.

Arbanisel: Y eras feliz a tu manera.

Eugenio: Sí, lo estoy visualizando.

Arbanisel: Aun no amando a tu pareja le tenías cierto afecto. Tu pareja era una matrona, de esas inglesas duras, excelente madre, no muy atractiva y que se dedicaba a los quehaceres domésticos. Creo que con John o con Fred intercambiabas más palabras en media hora que con ella en una semana.

Eugenio: Sí.

Arbanisel: Incluso, a pesar de ser jóvenes, tenías intimidad con ella una vez por semana o una vez cada 15 días, porque te atraían otras cosas. Te atraía el disfrutar de un paseo a caballo, el ir con los amigos en el carro hasta el río a pescar, etc. Era una zona muy tranquila la región que hoy se conoce como Leicester. Y en este presente el hecho de que tú como 10% tengas el conocimiento de mi ser es como que te da una ventaja porque sabes el potencial que tienes dentro.

Por mi parte he hecho muchísimas cosas. Había cien 10%, cuyos Thetanes estaban en el plano 2, que estaban en una especie de “escuela” en un país de oriente. Y a esos 10% les lavaban el cerebro para prepararlos para atacar a otros países. Con otros espíritus no conocidos por vosotros, en total éramos 10 entidades espirituales, orientamos conceptualmente en el cuerpo causal conciliación y más conciliación a los 10% que estaban en esa “escuela” preparados para la guerra y trabajamos también conceptualmente con sus Thetanes que estaban en el plano 2. Logramos que 30 de ellos, y estoy hablando de una cifra altísima un 30%, desertaran de esa “escuela” de terrorismo. Obviamente, lamentablemente 5 de ellos fueron muertos por los otros, pero los otros 25 -incluso con su familia- se cambiaron de región y hoy están perfectamente bien. No renunciaron a su religión, pero sí renunciaron a matar. Mi recompensa fue estar en plano 5, subnivel 1. 

Eugenio: ¡Qué bueno!

Arbanisel: No lo tomo como recompensa, lo tomo como un tremendo compromiso, porque a mayor elevación mayor es el compromiso. El haber salvado, de alguna manera, a 30 Thetanes de los cuales 25 tienen todavía su 10 % encarnado y los otros 5 que desencarnaron han subido al plano 3, produce un éxtasis tremendo.

Eugenio: ¡Qué bueno! Me alegra muchísimo.

Arbanisel: Te lo comento para que veas que nosotros somos uno.

Eugenio: En este momento siento como una energía en todo el cuerpo. No sé si será en relación a lo que tú me estas diciendo.

Arbanisel: Claro, porque yo como Thetán logré hacer ese servicio en este mismo planeta en otra región junto con seis espíritus más del 4º plano y otros tres espíritus más del 5º plano, y logramos eso entre todos, que es mérito de todos y que es mérito también de esos Thetanes que estando en el plano 2 “escucharon”.

Eugenio: Exacto, que abrieron sus conceptos.

Arbanisel: Tú formas parte de mí, entonces tú también eres así. Tienes otro tipo de herramientas porque en el plano físico no todo el mundo te va a escuchar y tampoco debes imponer nada a nadie. Pero si puedes orientar a aquellos que precisen un oído o que precisen un hombro; y eso te va a hacer muy bien, porque cuanto más prestes atención a otros, menos vas a prestar atención a tu persona. La pregunta del que no entiende esto sería: “¿pero cómo? ¿No es que yo debo prestar atención a mi persona para estar fuerte?”. Es que yo lo digo en otro sentido. Cuanta menos atención le prestes a tu persona, antes se van a secar tus debilidades. ¿Ahora se entiende?

Eugenio: Totalmente. Es más, entendí antes de que lo aclararas.

Arbanisel: Puedes preguntar.

Eugenio: Sí, hay un par de preguntas que tengo. Una de ellas es muy importante y la voy a dejar para el final. Lo que quiero tocar ahora es el tema del espíritu puro 100%, quien en su último rol fue mi padre biológico desencarnado hace más de un año. Su rol se  llamaba, no sé si es necesario mencionarlo, Leandro García y fue una persona que vivió una vida equivocada. Como él dijo antes de morir, como arrepintiéndose, desperdicio su vida.

Arbanisel: Está en el plano 3 subnivel 1.

Eugenio: ¿Eso tiene algo que ver con aquella vez que llamé al profesor Jorge para comentarle que había tenido una revelación sobre que él (el espíritu de quien fue el padre biológico de Eugenio) estaba en un plano inferior y luego subió o eso fue parte de mi necesidad de sentir algo?

Arbanisel: Sí que tuvo que ver y evidentemente el espíritu reflexionó. Ten en cuenta que en el plano 3 no es que el espíritu está exento totalmente de crueldad -que si lo tienen en el plano 2-, pero en el plano 3 son espíritus, -y lo digo con todo cariño y sin ánimo de ofender-, “recuperables”.

Eugenio: Sí.

Arbanisel: Son espíritus que sí que piensan en sus problemas, en porqué están pasando eso, que hacen rol de víctima, etc. De repente pueden descargan culpas y reconocen sus errores. En otros momentos se revelan, no reconocen ningún error y piensan que son víctimas de un complot. Es igual que  cuando esos Thetanes que están en el plano 3 están encarnados y sus 10% cambian de un día para el otro.

Eugenio: Claro, son el reflejo de su Thetán.

Arbanisel: Sí, y lo he visto con seres femeninos del plano físico que te dicen: “Sí, mi equivocación es tremenda”. Y al día siguiente con una altanería enorme no saben de qué estás hablando. Bueno, de la misma manera un espíritu 100% también hace ese juego de roles. Un día puede estar melancólico, otro día con culpa, otro día absolutamente narcisista, y copiándome de una frase del plano físico, diciendo: “¡No sabéis lo que pensáis, yo tengo razón en lo que hago!”, y al día siguiente: “Verdaderamente estoy arrepentido…”. Pero por lo menos tiene síntomas de que está en la búsqueda.

Eugenio: Exacto. ¿Y él de que plano había venido? Creo que cuando desencarnó cayó bastante bajo, ¿pude ser?

Arbanisel: Estuvo unos días terrestres en el plano -2.

Eugenio: ¿En el plano -2? (sorpresa).

Arbanisel: Sí, sintiendo el dolor de millones y millones de seres para entender que todos en algún momento dado sufrimos y que siempre va a ver alguien que sufre más que nosotros. O sea, que el plano -2 no deja de ser una enseñanza; lo que pasa es que muchos se aturden, ven, sienten, perciben, captan, digieren su propio dolor y no ven el dolor del otro como ya lo explicaron los grandes Maestros.

Eugenio: Entiendo. ¿Y el momento en el cual él sale fue cuando yo percibo esa conmoción o eso fue antes?

Arbanisel: No. Eso fue cuando subió al plano -1. El plano -1 es una tremenda soledad.

Eugenio: ¿Y ahí es donde tú te contactas con él?

Arbanisel: En realidad, no nos podemos contactar. El plano -1 no permite que el espíritu se contacte con nada ni con nadie, porque no puede percibir ningún otro concepto. Sí le puede llegar de alguna manera -y lo voy a decir literalmente- la intencionalidad. Esa intención de luz es como una sacudida vibracional. En ese momento al ser que está en el plano -1 le llega como una electricidad virtual, donde el ser se sacude y se pone a pensar: “En algo me debo de haber equivocado”. Solamente con pensar eso sube al plano 3 pasando de largo el plano 2.

Eugenio: ¿La emoción que yo sentí fue cuando ocurrió eso?

Arbanisel: Sí, exacto. Sacudida, espasmo… ¿No sé si se entiende la palabra?

Eugenio: Sí, perfectamente, porque estaba en el colectivo (autobús) y no me podía contener. Bueno, si el profesor Jorge está bien quisiera hacer una última pregunta.

Arbanisel: Por favor.

Eugenio: Se trata del tema de la mediumnidad. Como tú ya sabes perfectamente yo he canalizado distintas entidades: al Thetán de una persona llamada J. C., que él nunca supo lo que yo hice; al Tethán de mi hija María Eugenia, que últimamente tuvo un problemita no relacionado con esto, pero que ya se está recuperando; después se ha presentado en varias oportunidades al Maestro Kether, he sentido otras entidades, últimamente he sentido un ángel comunicándose conmigo, he sentido a el Maestro Johnakan Ur-El comunicándose conmigo, como preparándome…

Arbanisel: Tienes algo muy bueno.

Eugenio: Quiero saber si es verdad.

Arbanisel: Sí, es verdad y tienes una fidelidad de un 60%. Tienes una base muy fuerte que es tu convicción. Tú me dirás: “¿Cómo voy a tener convicción si yo dudo?”. Eso habla de la convicción, porque aquella persona que es pedante, que no duda, que se lo cree, en esa persona es en donde no hay que depositar las fichas si se entiende la jerga terrenal.

Eugenio: Entiendo.

Arbanisel: Entonces, en ti se pueden depositar las fichas, porque tus mismas dudas te hacen creíble. Este receptáculo que me alberga, aún hoy con la fidelidad que tiene, sigue teniendo dudas y eso lo hace creíble. ¿No sé si se entiende? Las mismas dudas hacen que el ser encarnado se vigile y no monte en pedantería. Yo no depositaría mi ficha en aquellos médiums  que se creen imbatibles y que montan en pedantería.

Eugenio: Lo que pasa es que yo no podría sentirme pedante, y acá no sé si es correcto lo que voy a decir  -acepto cualquier tipo de corrección-, porque me sentiría ridículo. He tenido la sensación de que ha habido una inmensidad de conceptos que no he podido traducir, y yo sintiendo eso, asomando a penas la cabeza a este mundo, ¿cómo podría ser pedante si yo sé una millonésima parte?

Arbanisel: Pero por otro lado no te sientas tan pequeño, porque esa inmensidad de conceptos ni siquiera un médium que tiene un 99% de fidelidad lo puede traducir. La inmensidad es imposible decodificarla con un cerebro humano, entonces el médium lo que tiene que hacer es lo posible, no lo imposible. Si uno trata de hacer lo imposible se atasca. Es como si tú quieres poner en un recipiente más de lo que entra, no puedes. Entonces, está bien que  sientas esa inmensidad. El hecho de que la sientas te hace creíble. Aquellos otros médiums que no la sienten creen que ellos son los inmensos.

Eugenio: Yo me siento un instrumento.

Arbanisel: Y es que así debe ser. El hecho de que tengas un 60% de compatibilidad en lo que es la mediumnidad, te da un 60% de fidelidad en todo lo que es la mediumnidad parlante.

Eugenio: Está perfecto.

Arbanisel: También está la gratificación de ir creciendo a medida que vayas puliendo ese sentido y que ganes en confianza, porque seguramente la confianza te va a dar seguridad y la seguridad te va a dar fidelidad. Es así de simple.

Eugenio: ¿En que grado de OT estamos? ¿Tiene algo que ver con la mediumnidad?

Arbanisel: Tiene que ver con el contacto entre nosotros. Hoy estamos oscilando entre OT 7 y OT 8.  El hecho de que yo esté como Thetán en un plano 5, subnivel 1, no me hace mejor ni peor que cuando estaba en un plano 4; simplemente me hace ser más útil, porque ahora percibo las cosas desde otro nivel. Las percibo de una manera más amplia.

Eugenio: A mí me pasa exactamente lo mismo.

Arbanisel: Y me es más fácil poder, metafóricamente, tender una mano. Tú la puedes tender de manera real, física. Así que manos a la obra. Hasta todo momento.

Eugenio: Hasta todo momento y ha sido un gusto compartir estos momentos contigo.


 (1) Britania: nombre antiguo para designar a las Islas Británicas. El condado de Leicester está en la actual Inglaterra. No confundir con la Bretaña Francesa. “En el siglo V, britanos del oeste de la Britania, huyendo de las Islas Británicas invadidas por los anglosajones, se establecieron en el área a oeste de los ríos Vilaine y Couesnon”. Departamento de Bretaña, Francia.