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Psicoauditación - Nun

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 29/02/2016

Sesión del 12/07/2016

Sesión del 30/09/2016


Sesión 29/02/2016
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Nun

La entidad relata una anécdota en una vida en Aldebarán IV en que se reencuentra con su amigo Donk. Un héroe, Novo, andaba también por el pueblo y lo admiraba.

Sesión en MP3 (2.423 KB)

 

Entidad: En algunos aspectos tenemos vidas parecidas, sí. Recuerdo que yo era chica y Donk ya era un adolescente. Cuando nos volvimos a encontrar él me veía como una niña, no como una mujer. De todos modos no me afectaba porque lo veía a Donk como un pariente querido, no me atraía físicamente porque, no por su máscara ocultando su rostro quemado sino porque lo veía con carácter apocado, incapaz de arriesgarse a nada.

 

Le comenté que en algunos aspectos fuimos parecidos y no vamos a hacer una competencia de quien la pasó peor. Él, de chico perdió a sus padres, se crió con unos tíos. A mí, de pequeña mi padre me maltrataba, me golpeaba por cualquier cosa. Venía de la posada bebido, incluso la golpeaba a mamá. Prácticamente llegaba, no cenaba y se acostaba en el catre durmiendo como una bestia, y cuando estaba despierto nos maltrataba a ambas. Las veces que mamá me defendía la lastimaba.

 

Varias veces fui al pueblo de compras, a hacer mandados y la veía, a mamá, conversando con un señor, incluso vi que se abrazaban. No me molestó porque yo sabía que papá simplemente estaba. Hasta que lo encontraron muerto en el camino. La gente del poblado pensó que el novio de mamá lo había matado pero justo ese día tenía testigos de que había viajado con un pariente a otro poblado.

 

No pasaron más de sesenta amaneceres que este hombre vino a vivir con nosotras. Qué puedo decir, era un buen hombre. A ver, no es que creía en aquel que está más allá de las estrellas, él tenía una orden donde creían en el culto a la Tierra, decían que la Tierra era sagrada y que fuera de ella no existía más nada, que todo lo que estaba más allá de las estrellas era improbable y que era una superstición, que era una tontería. Y yo sí creía en aquel que está más allá de las estrellas pero no iba a enemistarme con mi padrastro, ¿para qué?

 

Entonces me crié, ¿se puede decir ambivalente en cuanto a creencias? En el fondo sentía como furia cuando después de tantos, tantos amaneceres le vuelvo a ver, a Donk. Me dice.

-Y tú, Shila, ¿qué esperas de la vida?

Mi respuesta fue:

-De la vida sigo esperando, hasta ahora no me ha dado nada.

Donk me dijo:

-No seas ingrata, mira lo que me ha pasado a mí por salvar a niños y niñas, me quemé el rostro y aquí estoy. Ahora tengo un nuevo lugar, vuelvo otra vez a trabajar de labriego, no me quejo de la vida.

Y le respondí:

-A ver, un hoyuman lleva su jinete, come su comida en la cuadra, lo desensillan, procrea, tampoco la pasa mal. Ahora, si tú, Donk, me dices que eso es vivir...

Donk me dijo:

-Me estás comparando con un hoyuman, como que yo no tengo vida propia.

-Seamos honestos, no tienes carácter. Mira. no me gusta hacer comparaciones odiosas. La vez pasada el señor Raders fue golpeado ferozmente por un hombre del norte que lo único que buscaba era pleitos y apareció este jinete vestido de blanco, una figura delgada que parecía que iba a ser vencido fácilmente y se hizo cargo de la situación, un tal Novo, ¿lo recuerdas? Sin utilizar espada lo golpeó a este hombre hasta dejarlo en el piso, en medio de la calle, al provocador. Este hombre se levantó sacó su espada... ¿Donk me escuchas? -sí, me dijo-. Este hombre sacó su espada y Novo fácilmente le provocó un par de heridas para dejarlo inútil. Este hombre insistió y Donk tuvo que acabar con él.

-¡Eh!, Novo...

-Discúlpame.

 

En ese momento, hablo como thetán, es como que mi subconsciente me estaba dando señales, porque dije Donk en lugar de Novo, y eran señales obtusas, nulas, porque comparar a Donk con Novo, eran el día y la noche, el brillo y lo opaco, no voy a decir la oscuridad porque Donk no era oscuro pero opaco, falto de fuerzas.

Sin embargo había algo que no entendía en Donk. Más de una vez, cuando Novo estaba, Donk no. Una vez se me cruzó por la cabeza: "¿Y si no está quemado? ¿Y si está curado? ¿Y si fuera Novo?". Pero los cuerpos eran distintos. Donk era más bien cansino, un poco agachado el cuerpo. Novo era elegante, gallardo, más alto, más delgado. Y como thetán, mi rol Shila no entendía que a veces una actitud hace que los demás vean en una persona un rol completamente opuesto y hasta puedan llegar a ver a alguien con los hombros inclinados, más gallardo, más derecho.

 

Pero en ese momento con mis propios problemas, con mi cabeza hecha un lío, con mi madre y mi padrastro que ya tenían una edad más avanzada y seguían creyendo en un culto a la Tierra, incluso iban a un templo a orar... Cuando era más chica me llevaban, después ya no quise participar más, digamos como que en ese templo me sentía como aprisionada, como... Yo quería ser libre de cuerpo, de mente, no quería que nadie me inyectara pensamientos. Lo que no podía dominar era mi mal genio, tal vez arrastraba un engrama de pequeña, de cuando mi padre biológico me maltrataba, me golpeaba, y sentía esa rebeldía contra todos los varones y a veces no podía contenerme.

Me pasó con Donk. Una vez estuvimos debatiendo y llegamos hasta a discutir. Él me hablaba que la importancia de la vida era hacer cosas por el otro. Yo le decía:

-Y uno, ¿qué?

Me dijo:

-Necia.

Le di un bofetón que casi le arranco la máscara. Se dio vuelta y se marchó.

En lugar de arrepentirme le grité:

-Cobarde, sigue conversando conmigo. -Me dijo que yo era insufrible.

 

Sé que nadie tiene que pagar las culpas del otro. Si mi padre me maltrató, Donk era una excelente persona, no tenía por qué enojarme con él. Era yo el problema, tenía una rabia contenida y no tenía como sacarla, hasta que conocí a Novo.

 

Una tarde estaba en el poblado, su voz era completamente distinta a la de Donk, más segura, más estable, más grave, más hombre. Me enojé porque también me dijo "Niña".

Le pregunté si me podía enseñar el arte de la espada. Un poco se burló, me dijo:

-¿Has aprendido a barrer tu casa?

Le dije:

-Eres un idiota, de héroe no tienes nada.

 

Intenté abofetearlo, como hice con Donk. Su mano ascendió con una velocidad tremenda y frenó la mía.

 

-No niña, cálmate, cálmate. Si quieres que te enseñe la espada ve a los almacenes y cómprate una liviana y nos reuniremos de mañana cada tres amaneceres, no todos los amaneceres porque tengo compromisos, y practicaremos.

 

Me sentí feliz de empezar a practicar y me enojaba porque las cosas no me salían. Habían pasado treinta reuniones y todavía era torpe.

Le digo:

-Basta, no voy a aprender nunca.

Novo me decía:

-¿Lo estás decretando? Si tú decretas que no vas a aprender, no lo harás. Tienes que tener constancia, perseverancia, fuerza de voluntad.

-Como si eso fuera tan fácil.

 

Y por la tarde me encontraba con Donk, estaba con el arado, casi no hablaba.

Llegué a su casa y le dije:

-¿Me convidas con algo caliente?

-Está bien.

 

Entramos. Me abalancé y le di un beso en la boca.

-¿Qué haces? -me dijo Donk.

-Eh..., quería ver cómo era.

-Pero ¿por qué lo has hecho?

-Si te lo digo te vas a molestar.

-¡Dímelo!

-Hace varios, muchos, amaneceres que estoy practicando espada con Novo y quería ver cómo se sentía besarlo y como no puedo hacerlo con él, lo hice contigo.

Me respondió Donk:

-Nunca escuche nada tan absurdo como lo que me acabas de decir.

-Me voy. Me sigues tratando como una niña.

-Siéntate, tomate la bebida caliente. Tiene un poco de una planta dulce para que tenga sabor.

 

Y en este momento dos hombres llenaban mi mente: Donk el manso, Novo el atrevido. Donk que a veces se dejaba someter por discusiones en la posada, sin responder. Novo, al que nadie se atrevía a decirle nada. Hasta que una tarde le dije a Donk:

-¿Por qué no vienes una mañana con nosotros y permites que Novo te enseñe?

-Mujer, tengo que trabajar la tierra.

 

Me sentí contenta, me dijo mujer. O tal vez esa reacción era más de niña. No sé, se me había ocurrido que los quería ver juntos, otra vez es como que veía ciertas similitudes en el cansino Donk y en el atrevido Novo, pero mi mente no llegaba a cuadrar qué era. Ahora, ¿qué era lo que quería resolver si no había resuelto mi vida siquiera, mis engramas de malos tratos, mis engramas de adolescente donde me llevaban a un templo en una fe en la que yo no creía, un padrastro bueno pero que se hacía lo que él decía? Quería ser independiente, tener metales y vivir sola pero todavía no podía y eso me molestaba mucho, muchísimo.

 

Me despedí de Donk. Le voy a dar un beso en la mejilla y me da otro beso en la boca. Lo quise abofetear y me sujetó la mano muy veloz y me sorprendió.

-¿Desde cuándo eres tan veloz? ¿Y por qué me has besado?

-Porque tú me has besado antes. Y no es que sea veloz, adiviné tú intención.

-Claro.

 

Y me fui pensando, pensando, pensando.

 

 


Sesión 12/07/2016
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Nun

Sabía que el héroe y el granjero eran el mismo hombre y por despecho, por sentirse engañada quiso poseerlo. Pero por causa de sus desequilibrios no quedó conforme.

Sesión en MP3 (1.984 KB)

 

Entidad: Siempre tuve problemas. Sentí que cuando papá se fue con aquel que está más allá de las estrellas iba a estar tranquila pero madre y ese señor, que creían en un culto a la tierra, hacían reuniones que nunca me gustaron, incluso sacrificaban animalitos pequeños inofensivos no para comerlos sino para beber su sangre mediante ritos extraños.

 

Pasó el tiempo y siempre me quedó como una llaga que ardía en medio del pecho y sentía un dolor asfixiante que te ahogaba que no te dejaba respirar. Y fui cambiando mi genio, mi humor. En el poblado pensaban que yo era intratable, de mal genio pero a su vez era... no tímida, pero evitaba conflictos, evitaba el confrontar con gente. Entonces más bien era huidiza, me escondía en mí misma.

Y bueno, Donk... Cuando Donk llegó me dije a mi misma "Shila, esta es tu oportunidad". Donk no reaccionaba, entonces toda mi furia, mi tremenda ira interna la descargaba en él. Le refregaba en el rostro "Eres pequeño, pequeño de mente, pequeño de corazón, pequeño de coraje, pequeño en todo el sentido". Y tenía como ídolo a Novo hasta que me entero de que Donk y Novo eran la misma persona. Al comienzo me sentí engañada, estafada, como que me hubieran tomado por tonta, y Donk me dijo:

-Por supuesto que esto no tiene nada que ver contigo, adopté mi doble personalidad incluso antes de verte.

 

Y él comentaba que él también tenía problemas, que a veces el esconderse detrás de una máscara lo hacía sentirse más libre. Y no lo entendía, no lo interpretaba y él me explicaba "Es como que al esconderte detrás de la máscara nadie sabe cómo eres". Palabras demasiado profundas, demasiado difíciles de entender porque era incoherente su razonamiento, lo normal es al revés, el granjero es el que muestra la cara y el héroe es el que no la muestra. El héroe es siempre el incógnito, el héroe es el que nadie sabe quién es. ¡Esto era la antípoda, era al revés! Y me di cuenta de que Donk era la fragilidad de Novo, y me di cuenta de que Novo era un personaje inventado, y me di cuenta de que Novo y Donk ambos eran frágiles. ¿Que era un malabarista con la espada? Sí. ¿Que era muy difícil de vencer? Sí. ¿Pero para qué? ¿Para cubrir qué? ¿Baja estima? ¿Y yo? Y yo, ¿cómo cubría mi baja estima? Y yo, ¿cómo cubría lo que viví de pequeña, los rituales sangrientos que mi padrastro y mi madre hacían con otras personas habituales al rito? Y mamá no era obligada, para nada, ella estaba fanatizada, idiotizada, estúpida con ese señor que, a propósito, nunca me miró con buenos ojos. Era esa clase de hombres que odiaba a las pequeñas hasta que crecían un poco, entonces ya su perspectiva cambiaba, ya su mirada era distinta, una mirada que buscaba traspasar todo el ropaje, ¿se entiende?

 

Ira, una tremenda ira, y Donk era mi blanco, era mi meta. Y es una cosa graciosa porque últimamente es como que no me respondía, yo a veces tenía una esperanza inconsciente de que me respondiera, de que me gritara, de que me dijera "Bueno, cállate", como que si bien yo descargaba en él mi ira, en el fondo buscaba una reacción; no una reacción violenta porque despreciaba a los hombres que ejercían violencia sobre la mujer sino, a ver, una reacción que demuestre que estaba vivo, porque el señor de las grandes hazañas, el señor que antes de ser Novo se quemó por salvar a otros no estaba vivo, subsistía, sobrevivía, estaba apagado y eso me molestaba. Yo era como más apasionada.

 

Un día se había recostado porque le dolía la cabeza... ¡Cómo a un héroe le va a doler la cabeza y se va a recostar en el camastro! Me subí encima de él y le apreté el cuello con las manos.

-¡Te voy a ahorcar!

 

Tuvo una reacción, con su fuerza me sacó las manos. Entonces puse mi rostro contra el suyo, junté mi boca con la suya. En un momento dado veo que se resiste hasta que abre los labios y él me besa a mí y entonces mi reacción fue morderle los labios hasta sacarle sangre. Se levantó y caí al piso de espaldas.

-Estás loca -me dijo.

-Sí, estoy loca, tengo odio por todo. Las cosas me molestan, tú me molestas.

-Ahí tienes la puerta abierta.

 

Es cierto, estaba en su casa y yo le decía "Tú me molestas". Yo era la ilógica. ¿Pero él era lógico?

-Date a conocer a la gente, sácate la máscara delante de todos.

-¿Para qué? ¿Para que digan, como tú, que me burlé de todos?

-Entonces, te importan los demás.

Y Donk me respondió:

-Y a ti, ¿te importan los demás? ¿Y a qué se debe tanta ira? Ya pasó. Me has contado toda tu vida. ¿Por qué no haces borrón y cuenta nueva en lugar de estar llorando por lo pobrecita que eres?

-¡Je!, tú hablas de pobrecita... ¿Por qué no te miras? Ve al arroyo y mírate el rostro, lo escondes por cobarde.

-No soy cobarde puedo vencer a cinco.

-Muéstrate, di quien eres. Muéstrame que no eres cobarde.

-¿Y para qué? ¿Qué gano con eso?

-Nunca te he visto con una mujer.

-No me interesa.

-¿No te gustan las mujeres?

-¿Acaso no te he besado?

-¿Acaso no te he besado yo? -le respondí.

Y me dijo muy groseramente:

-¿Quieres intimidad? Cierra la puerta y ven, te daré intimidad y verás que no soy ningún quedado.

 

Me reí irónicamente, casi de manera sarcástica.

-Cualquier guilmo, cualquier hoyuman puede tener intimidad con su hembra y con eso qué demuestra, siguen siendo animales. Y tú podrás tener intimidad y creerás, creerás que me conformas cuando no me conformarías y seguirás siendo un cobarde.

Y él, más irónico aún, me dice:

-Estoy seguro de que te conformaría tanto que no te despegarías más de mí.

 

¡Ah! Casi me desmayaba de la ira que tenía, caí me desmayaba de la ira que tenía. En ese momento quería poseerlo una y otra vez, quizás al sacarme ese oculto deseo interno se me calmaba la ira. Pero después pensaba racionalmente, creía que si me entregaba a él apasionadamente, él se sentiría mi dueño y yo dueño no tengo, ni siquiera aquel que está más allá de las estrellas es mi dueño. Que me lleve cuando quiera, pero ¿dueño?, no tengo y no voy a tener.

Y se lo dije:

-Eres poca persona para estar conmigo.

-Tú estás desequilibrada Shila, tú tienes que ir al arroyo en una mañana bien helada y meterte adentro del agua para que te calmes la locura que tienes.

Me abalancé y quise pegarle. Me tomo de las muñecas:

-¡Vete! ¡Vete! -me gritó.

 

No tenía vuelta atrás, éramos absolutamente incompatibles. Me fui con odio, con ira, con ganas de poseerlo y con ganas de golpearlo. No era lógico, nada en mí era lógico, nada en mí. Por favor, nada era lógico.

 

 


Sesión 30/09/2016
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Nun

La entidad relata que en esta vida en Umbro, su pareja había tenido dos personalidades que resolvió quedándose con una y olvidando la otra, pero que en su mente seguía la indecisión, la duda de quién era en realidad. Ella y un gran amigo le ayudaron a que descubriera por sí mismo quién era realmente.

Sesión en MP3 (2.795 KB)

 

Entidad: No quiero justificar mi mal genio, no quiero justifica mi conducta, no quiero justificar mis arrebatos, mis estados emocionales que podrían ser catalogados como negativos por los demás, pero en distintas vidas tuve infancias difíciles, crianzas donde de alguna manera buscaban moldearme a la manera de ellos, de mis mayores. Como ejemplo, en Umbro, como Shila.

 

Mi padrastro me toleraba pero como decís vosotros, tolerar desde el ego. La arrastró a mi madre a creer en el culto a la tierra. Jamás fui supersticiosa y entendía que lo que era fantasía, era fantasía. No porque uno practicara un culto a aquel que está más allá de las estrellas le iba a conceder tesoros, larga vida, poderes, ¡por favor! Y en este último tiempo estaba pasando por una etapa bastante, bastante difícil donde trataba de usar mi paciencia al ciento uno por ciento.

 

A veces dudaba de mis sentimientos, yo lo veía a Donk, sentía ternura, por momentos ira, era capaz de sacarme de mis casillas sin hacer nada. O sea, no me entendía a mí misma, trataba de entender qué me molestaba.

 

Claro, cuando me enteré que era Novo, ahí estaba la excusa de acosarlo, de hostigarlo, no solamente yo, la mitad del pueblo. Y por momentos me encerraba en mí misma y me decía: "En la identidad de Novo, ¿a cuántos ayudó? ¿A cuántos salvó?". Pero me dolía el pecho porque estaba disconforme, porque ni yo misma me entendía. Hasta que un día desapareció y me empecé a preocupar. ¿Se fue al norte? ¿Se alistó en un ejército? ¿Lo asaltaron? ¿Se enredó con alguna mujer? No, esto último no, no, no. Y una tarde lo veo aparecer con un hombre casi gigante de cabellos claros, su rostro estaba distinto, como exultante, gozoso. Me lo presentó como Aranet, un guerrero. Lo alojó en la casa.

Yo estudiaba los movimientos de ese extraño, se ve que habían hablado de mí porque el extraño me miraba, se sonreía como si supiera todo de mí y no sabía nada. No me caía bien, no me caía para nada bien.

 

Veía que le preparó un brebaje con unas plantas. Claro que no me iba a quedar callada.

-¿Qué es eso?

-Nada -decía Donk-, es una especie de tónico para fortalecerme.

-Fortalecerte, ¿para qué? ¿Estás enfermo?

-Fortalecerme mentalmente.

 

Donk estaba raro, el extraño le estaba dando unas plantas... ¡Claro, claro! En el este hay plantas alucinógenas que a la gente le hacen perder los sentidos..., pero no, a Donk lo veía lúcido.

-¿Puedo probar?

-No, no es para ti, mujer.

 

Aranet no hablaba, solamente miraba. No les perdía pisada. A la mañana temprano se iban a un apartado y practicaban con la espada. ¡Vaya si era diestro este gigante Aranet! Nunca había visto a nadie tan veloz como Novo, sin embargo Aranet le paraba todos los golpes sin esforzarse. Quizá Novo era más rápido, el gigante más potente. Donk hacía esfuerzos para frenar los golpes. Y así día tras día, amanecer tras amanecer.

Un día, Aranet fue hasta el poblado cercano, no explicó que iba a hacer y Donk me confesó:

-Estuve a punto de alejarme de todo, de dejar todo porque me había identificado tanto en el rol de Novo que me sentía invencible y luego siendo Donk me atacaron en el camino y me derrotaron.

 

Yo trataba de ser lógica.

-¡Pero tú eres Donk y tú eres Novo! No es porque tengas otra personalidad vas a ser mejor o peor con la espada. ¿Cómo pudieron vencerte?

-Porque como Donk no me tenía confianza.

-Eso es ridículo, eso es absurdo. ¿Y para qué tomas eso?

-Porque son unas hierbas especiales del mismo valle de donde me curaron las quemaduras, que me van a dar más velocidad, más fuerza, más coraje. Como Donk voy a ser mejor de lo que fue Novo.

-Te estás escuchando a ti mismo.

-¿Qué dices, Shila?

-¿Tú piensas de verdad que una planta la colocas en agua caliente, tomas la infusión y te va a cambiar algo por dentro?

-Ya me ha cambiado, tengo mucha más velocidad que antes, estoy mucho más lúcido, soy mucho más fuerte.

-Donk, ya bastante tuve con mi padrastro. Él pensaba que el culto a la Tierra era un sortilegio que le daría poderes, dones especiales. Solamente conozco a los mentos, que tienen un poder distinto y alguna gente del norte que maneja el poder del rayo pero no hay un alimento o una infusión que nos dé poderes.

-Te equivocas mujer, aquí está la prueba.

 

A los pocos días volvió Aranet, traía consigo un felino cachorro.

-¿Qué es eso?

-Es un cachorro de bagueón. El anterior, Koreón, murió. Así que voy a criar uno nuevo.

-¿Como mascota? -pregunté.

-No mujer, como amigo, como cabalgadura.

-Pero si no me equivoco -dije-, estos bichos crecen mucho y son feroces y tienen cuernos.

-Sí, ¡vaya novedad!

-¿Y tú podrás con él?

-Bueno, o se acostumbra a mí o ya veré la forma de amansarlo.

-¿Pero no tienes temor para cuando crezca? -le pregunté.

Aranet dijo:

-¿Temor? ¿Por qué habría de tener temor? -Es como que ese gigante, a las bestias las veía como algo normal.

 

Siguieron practicando varios amaneceres hasta que finalmente le dijo Aranet a Donk:

-Ya estás listo, estás mejor que nunca y no precisas tener ninguna identidad para demostrar quién eres. ¿Que pueden vencerte? Siempre hay alguien mejor que uno. Ahora, que lo encuentres va a ser difícil.

Llegaba la época de fríos. Aranet preparó infusión para todos, una infusión dulzona, algo picante pero muy sabrosa.

-¡Muy bueno! -le dije-. ¿Qué es?

-Lo que le estuve dando a Donk durante todo este tiempo. -Donk se sobresaltó.

¿Por qué tomas tú? ¿Por qué le das a Shila?

-Bueno, hombre, porque están llegando los fríos y una infusión al cuerpo le viene bien.

-¿Pero qué efecto le causará a ella?

-Ninguno.

-¿Por qué a ella no y a mí sí?

-A ti no te causó ningún efecto. -Donk se sobresaltó.

-Pero soy otro.

-Sí, siempre lo has sido, faltaba que lo creyeras, faltaba que te convencieras.

-O sea, la planta es un fraude.

-La planta no es ningún fraude, la planta vigoriza, agiliza la mente, mucho, pero nada más que eso. Todo lo demás está acá -Se tocó el corazón-, y acá -Se tocó la frente.

-O sea, -exclamó Donk, sorprendido-, ¿me has engañado?

-Aranet dijo:

-¿Engañarte? -soltó una carcajada-, te he salvado de tu propia estupidez, de tu propia melancolía, de tu propia baja estima.

-¿Cómo puedo tener baja estima?

-¿Cómo podías tener baja estima habiendo logrado lo que lograste? ¿Qué pasaba por tu mente que separabas a quien eres de quien fingías ser? Si en la zona ecuatorial hay un actor que es un excelente espadachín es porque en la vida real es así. Nadie puede fingir lo que no es. Si tú como Novo podías hacer uso de espada, de cimitarra, de arco y flechas, como Donk, ¿por qué no habrías de hacerlo? Estaba todo en tu cabeza, oculto, inconscientemente.

-Y Donk agregó:

-Y la hierba lo dejó salir.

-La hierba no dejó salir nada. Tú, creyendo en esa hierba, has dejado salir todo.

 

De mi parte miraba la escena extasiada. ¡Bien por Aranet! Había logrado rescatar a Donk, quien ahora se sentía seguro.

-Mujer, estoy bien -me dijo.

 

Me sacudió por los hombros, me estrecho en un abrazo y me dio un beso tan grande que casi no me permitía respirar, y le correspondí. En ese momento me olvidé de todo, de mis momentos de ira, de mis arrebatos hasta que de repente me solté.

-Aranet nos está mirando.

-Mujer, yo estoy aquí con mi bagueón.

 

Había preparado una pequeña botella con una punta blanda y le estaba dando de beber al bagueón una savia blanca.

-¿Qué es eso?

-Tiene las mismas propiedades que la leche, hay que alimentar al bagueón porque cuando crezca va a soportar mi peso, y soy bastante pesado.

-¿Y lo llamarás Koreón como al anterior? ¿Ese que tú dices que murió?

-¿Por qué improvisar? Sí, lo llamaré igual. No sé si tendrá el mismo carácter, si será tan dócil conmigo, tan feroz con los demás. Así como cada persona es distinta, cada hoyuman es distinto, cada bagueón es distinto. Y ahora debo seguir viaje.

 

Se abrazó con Donk. Me tocó la cabeza como si fuera una niña, no me molestó. Montó a su hoyuman, sobre la montura puso al pequeño cachorro, llenó sus alforjas y se alejó por el camino. Yo me quedé con Donk, me quedé para siempre con Donk.