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Psicointegración - Ansiedad

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

 

Psicointegración 2014

Profesor: Jorge Raúl Olguín

 

Psicointegración acerca de la ansiedad detallando qué es, cómo se produce, por qué y cómo vencerla. La ansiedad actúa como un atentado hacia la propia persona por necesitar la aprobación de los demás, por causa de inseguridad en sí mismo y puede afectar a la parte física. Es algo que tiene que vencer uno mismo.

 

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Jorge Olguín: Quiero referirme al tema de la ansiedad. No hay un sólo motivo por el cual a una persona le puede invadir la ansiedad. La incertidumbre es una de ellas, miedo inconsciente, temor a la exposición. El temor a la exposición, inconscientemente sería también como buscar la aprobación del otro. Ahora, si eso lo vemos objetivamente le estamos dando poder al otro de objetar lo que nosotros podemos decir, referido a exponernos en público, referido a porque nos invade la ansiedad y a su vez provoca nervios. Es como el joven que va a rendir un examen, que estudió todas las materias y ante la mesa de profesores, en un examen oral, su mente queda en blanco. Vamos a razonarlo analíticamente, ¿Por qué queda en blanco, si sabe? Por nervios. Nervios, ¿por qué? Por ansiedad. Ansiedad, ¿por qué?, porque inconscientemente la persona da por supuesto el hecho de que no va a conformar a las personas delante de las cuales va a rendir el examen, delante de las cuales va a dar un discurso, delante de las cuales va a efectuar su tarea. No deja de ser una manera inconsciente de depender de la aprobación del otro.

 

Pero es importante repetirlo, en ese contexto de la aprobación del otro es interpretar como que el otro sabe tanto o más que uno e hipotéticamente nos hace sentir inseguros en lo que vamos a decir o hacer, anticipándonos al resultado de forma negativa. Eso hace que tengamos la mente en blanco si vamos a dar un discurso, eso hace que hagamos torpemente una tarea aún sabiendo que tenemos la capacidad para llevarla a cabo, eso hace que perdamos oportunidades. Eso nos lleva a no arriesgar. Y si no arriesgamos caemos en el error, en la equivocación de dejarnos estar. Dejarnos estar significa no innovar, no hacer proyectos, ver qué sucede. Ver qué sucede significa que las circunstancias decidan por mí, dejar el timón de nuestra vida en manos de posibilidades ajenas a nuestras propias decisiones.

 

Al delegar nuestros proyectos en otras personas o en circunstancias, al no arriesgarnos, al no presentarnos a hacer el examen, al no llevar a cabo la tarea delante de gente que nos está mirando porque nos sentimos observados como si los ojos de la gente tuviera rayos X, entonces nos dejamos estar y entramos en una cómoda somnolencia.

Hay un refrán que dice que "El verdadero carcelero de la libertad es la comodidad": estoy cómodo, estoy tranquilo, no me arriesgo, no me expongo ante la mirada de los demás. Vencí a la ansiedad porque estoy tranquilo, no me expongo, la ansiedad desaparece porque esa ansiedad tiene una causa. Pero lo que me sucede es algo peor, porque me estanco, porque dejo de ser un sujeto para ser un objeto, un objeto inanimado. Y está bien dicho inanimado, porque quedo inmóvil dentro de mi comodidad

 

La pregunta sería, hasta ahí todo muy bien, entonces tengo que tomar el riesgo, tengo que asumir la competencia, tengo que crear las oportunidades, no que salga una oportunidad y la tome sino yo mismo crearla, dar exámenes permanentemente, rendir pruebas diariamente.

 

¿Cómo evito la ansiedad? ¿Cómo evito que cuando voy a hacer una tarea no me invadan los nervios? ¿Cómo evito que las cosas no me salgan mal por esa misma ansiedad que me nubla los sentidos y me entorpece? ¿Cómo lo evito? Entendiendo que soy capaz. Entendiendo que aquellos que me están observando pueden ser iguales o mejores que yo incluso, en el tema que voy a debatir, en la exposición que voy a dar o en la tarea que voy a realizar. Así y todo me quedo tranquilo porque estoy dando lo mejor de mí y si doy lo mejor de mí y tengo mi conciencia tranquila de que estoy haciendo las cosas correctamente, me tiene que traer sin cuidado lo que opine la gente que me está mirando, pero no en el sentido de que no me importe el juicio de los demás, no, no, no lo digo en ese sentido sino en el sentido de que yo estoy haciendo mi tarea de la mejor manera y debo tener sano orgullo de lo que hago. No puedo permitirme en un examen, en una conferencia tener la mente en blanco, entendiendo que yo sé, que yo estudié. No puedo permitirme, si voy a hacer una obra de teatro, olvidarme la letra o si tengo que hacer un desfile olvidarme los pasos porque, valga la redundancia, sé que lo sé.

 

Entonces, la ansiedad es anticiparme a los hechos, la ansiedad que me invade es pensar anticipadamente, inconscientemente -obviamente inconscientemente-, que voy a fracasar y estoy atrayendo esas vibraciones negativas y fracaso, porque la ansiedad trae nervios, los nervios entorpecen los sentidos y me voy a equivocar. Yo mismo estoy cometiendo un prejuicio contra mi propia persona. ¿Qué es tan terrible? Qué es lo que pueda pasar, ¿que fracase en ese examen?, lo hago de vuelta. ¿Que la tarea salga mal?, comenzaré nuevamente. ¿Que ese paso de baile o ese paso de desfile haya empezado con el pie equivocado?, lo corregiré. ¿Que conversando con determinada persona no hubo empatía al comienzo?, veré por qué. Esto no significa que exista una fórmula mágica y que todo lo que rehaga va a salir bien pero va haber un porcentaje mucho más elevado de aciertos que de errores, porque la ansiedad es un producto de la mente, la ansiedad es un miedo anticipado y si lo vemos de una manera filosófica, el miedo no existe. Hay gente que le tiene miedo a las agujas y le van a extraer sangre o le van a dar una vacuna y ya está transpirando horas antes pensando que tiene que ir al consultorio a inyectarse, a vacunarse, a extraer sangre, y claro, la persona está dos horas trabajando su mente, trabajando su mente, cuando llega el momento, a la aguja de la extraccionista la va a ver como si fuera un taladro de un picapedrero. Así en todo. Así en el trato con la gente, así en proyectos laborales, así en tratos con amistades, con familia, con el entorno que nos rodea.

 

¿Existe una ansiedad inconsciente? Sí, existe pero no toda la ansiedad es inconsciente porque el consciente se puede analizar y le encontramos un por qué; al inconsciente no le encontramos un por qué, porque está debajo del consciente. Entonces, nos preguntamos, ¿A qué se debe esta ansiedad?, ahora no me está sucediendo nada, no estoy teniendo ningún inconveniente. ¿Por qué estos nervios? ¿Por qué los temores que me asaltan? ¿Qué pasa conmigo? Y seguramente no voy a encontrar la respuesta porque está en el inconsciente, pero yo puedo anticiparme porque aunque no encuentre la respuesta, si yo sé cuáles pueden ser las posibles causas de esa ansiedad, no es que van a dejar de afectarme los nervios ni los temores pero ya lo voy a poder confrontar de una manera mucho más segura, mucho más firme. Y ese malestar físico, porque la ansiedad produce malestar físico, va a ir desapareciendo.

 

Porque volviendo al tema del comienzo, el miedo a la exposición es inconsciente y aún hasta la persona más segura y que ha dado incluso varias conferencias, puede seguir teniendo ese recelo cada vez que ve el público frente a ella. El mismo recelo cuando tiene que tratar a una persona nueva: ¿Cómo le caer? ¿Cómo me caerá? Son cuestionamientos. Y estos cuestionamientos también traen ansiedad.

 

¿Qué puede pasar de terrible? Quizá vaya a un tema demasiado duro, crudo, realista pero vemos figuras del ambiente artístico, del ambiente literario, del ambiente de cine que de repente falleció por determinada causa a una edad no tan avanzada y ahí nos damos cuenta de que no tenemos la vida comprada. ¡Pero esta persona era más joven que yo! Entonces, no sabemos lo que nos va a pasar mañana y nos estamos preocupando por una nimiedad, por cómo nos va a ir con una persona que conocemos, cómo nos va a ir en determinado torneo, cómo nos va ir en un examen, cómo nos va a ir en determinada tarea mientras un grupo de supervisores nos está mirando. ¿Tanto problema es eso? Nuestros abuelos decían "Hoy estamos, mañana no sabemos", no en el plano físico. Esto no significa que nos pasemos a la otra acera, decir "Bueno, cómo no sabemos si mañana estamos, hagamos la nuestra". Hacer la nuestra significa "hagámoslo de cualquier manera, no importa". No, no, no. Vivamos cada día como si fuera el último pero que eso, a su vez no nos impida hacer proyectos y no es una contradicción, no es para nada una contradicción, vivamos cada día como si fuera el último significa que a cada día le demos su importancia pero a su vez proyectemos, porque proyectar es vida.

 

Obviamente, que los proyectos no sean a largo plazo, proyectos a mediano plazo, y el proyectar mueve las endorfinas, produce una expectativa agradable, que no es la expectativa de la ansiedad que te paraliza, que te duele el estómago, que te quita fuerzas, que te quita energía. No, es lo opuesto te acelera, en el buen sentido de la palabra, no es que una persona pasa a ser un atropellado que no ve nada no, no, no, te acelera en el buen sentido de la palabra, la persona está más atenta, más alerta, con más brío, con más ganas, con más energía. Es lo opuesto a la ansiedad porque al mover las endorfinas, al darte ánimo es lo opuesto al miedo. Entonces uno va a dar bien una exposición o va a hacer bien la tarea aunque haya supervisores observando y eso no significa que uno se transforme en un inconsciente. Inconsciente, traducido, significa "Doy el examen, no importa el porcentaje que me den, no importa si le cae bien a los profesores". No, no, no. Las cosas hay que asumirlas con responsabilidad pero que la responsabilidad no te queme, que la responsabilidad no sea tu propio combustible que te consuma. Responsabilidad significa hacerse cargo, de las cosas que uno proyecta, de las palabras que uno dice, de los actos que uno comete pero con una sana prudencia. Sana prudencia significa no arriesgar al extremo de lanzarse a un precipicio con un parapente ni tampoco quedarse sentado cómodamente en un mullido sillón sin hacer nada. Término medio, que no significa equilibrio -porque la muerte es equilibrio-, término medio, arriesgarnos en la justa medida. Si yo no soy un escalador de montañas, podré llegar a los tres mil metros pero no me voy a mandar a cinco mil seiscientos o seis mil metros de altura si no soy experto, eso sí sería ser inconsciente.

 

La aprobación que necesitamos es la propia y asumir que podemos equivocarnos y asumir que equivocarnos no es un problema, es algo que seguramente podemos enmendar, aprender de nuestros errores y la próxima vez hacerlo mejor. Pero no tomar un examen como un juico por jurado donde todos los ojos están puestos en uno reprobándote y un fiscal con un dedo acusador, no. La vida misma es un examen que se da a diario, la vida misma.

 

Entonces se trata de ir para adelante viendo el camino, viendo cada paso que damos entendiendo, comprendiendo, aceptando. Aceptar no significa consentir, aceptar una propuesta no significa ceder ante las pretensiones de los demás, tampoco consentir es ser permisivo. Entendamos que el lenguaje es pobre, la idea es que se entienda el sentido de mis palabras. Y como dije antes, la comodidad es el carcelero de la libertad y sólo podemos ser libres si somos los amos de nuestras decisiones y no depender de los ojos que nos miran, y no imaginarnos que todo va a ser desaprobación y de esa manera la ansiedad tiende a desaparecer y levantamos. Y de la misma manera que hay efecto dominó en contra, hay efecto dominó a favor, logramos una, logramos dos, logramos cinco, logramos diez y así sucesivamente. No significa que alguna vez no tropecemos y caigamos de bruces pero ya estamos girando en la rueda, ya no nos detenemos.

 

Es llevar a cabo eso, el convencimiento que podemos y el convencimiento de que la única objeción está en nuestro inconsciente, nada más que en nuestro inconsciente, exclusivamente en nuestro inconsciente. Nos tenemos que vencer a nosotros mismos y ahí desaparecen los nervios; por ende la ansiedad, por ende la incertidumbre. Nunca vamos a ser infalibles, Dios es infalible, pero como somos falibles vayamos en busca de la perfección que no la vamos a conseguir nunca. Pero el camino es hermoso, el recorrido es extraordinario.

 

Como yo dije muchas veces, "Gozar el mientras tanto". Y eso es todo por ahora.