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Psicoreflexión - Alquimia interior

Grupo Elron
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Psicoreflexión 17/08/2018

Profesor: Jorge Raúl Olguín

 

 

Charla del profesor Jorge Olguín acerca de las actitudes y los principios que se deben seguir para afrontar y vencer los roles del ego que nos atenazan. Primer paso para encontrar la libertad de accionar y ser útil a sí mismo y a los demás.

 

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Jorge Olguín: Uno de mis aforismos dice: "La dignidad, entendida como integridad moral, se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedora de respeto. Incluso el mismo amor debe tolerar las diferencias de cada persona para que ésta se sienta digna y libre. De no ser así es la propia persona la que debe elegir su dignidad sobre el amor, que vaya en desmedro de la misma, pues su existencia no depende del reconocimiento ajeno". La dignidad, que es más importante que el propio amor, en el sentido de la subsistencia. Y no es algo sencillo. No, no lo es.

 

Estamos a 17 de agosto de 2018.

 

A veces nuestro ego nos impide hacernos responsables de nuestras propias decisiones. Entonces esos distintos roles que todo ser humano tiene hacen que echemos culpa de nuestras frustraciones a terceras personas. Esto no significa que nuestro entorno cercano -o no tan cercano- a veces nos saboteen nuestras expectativas, porque sí, lo hacen; pero como el ego es un ente infantil demanda, reclama, no asume responsabilidades y le resulta más sencillo hacer rol de víctima ante distintas circunstancias negativas o no tan propicias.

 

-¿Somos inmunes a las negatividades del entorno?

-No, por supuesto que no. Sí existe algo que se llama resiliencia, que es la capacidad de renovarnos y de estar templados ante las tempestades. Tempestades morales, tempestades espirituales, tempestades afectivas, tempestades económicas ¿por qué no?

 

-¿Existe una solución mágica para ello? Es decir, ¿hay alguna posibilidad que mediante alguna táctica, alguna estrategia haga un giro de ciento ochenta grados y lo que en este momento es fracaso lo transforme en éxito?

-No. No por lo menos como algo simultáneo. Sí a través de esfuerzo, de voluntad, de trabajo.

 

-Claro. Pero ¿y qué sucede cuando no depende de uno? ¿Qué sucede cuando queremos hacer una labor y depende de que otro nos consiga ese trabajo? ¿O qué sucede si de repente me interesa determina persona y es la otra persona la que me va a dar el sí, el no, el quizá?

-Nada es tan sencillo. Nada es tan sencillo. De repente si yo no tengo un vehículo y tengo que recorrer veinte kilómetros caminando para llegar a un lugar donde voy a obtener un rédito favorable y tendré que caminar, ¿que llegaré cansado? Totalmente. ¿Con los pies doloridos? Absolutamente. Pero no me sirve de nada quejarme de las circunstancias, lo hago y punto. Y luego tendré la satisfacción del resultado favorable.

 

-Pero ¿y si luego de todo ese esfuerzo la cosa se frustra? Es decir, ¿tengo un ciento por ciento de seguridad? ¿Tengo un ciento por ciento de garantía de que haga toda esa caminata para nada?

-Es muy difícil tener todo seguro, pero si no recorremos, si no andamos el camino, desde ya hay un ciento por ciento de no.

 

-¡Ah! ¿Pero entonces no hay una garantía de que si yo me recorro gastando la suela de mis zapatos extenuado como ser humano y tenga ese resultado?

-Seguramente que no. Pero todo esfuerzo es válido si la meta lo vale.

 

-Ahora; ¿por qué si algo me va mal entro en depresión? O sea, ¿por qué me molesta fracasar, por qué?

-Bueno, a todos nos incomoda no lograr un resultado, no obtener un rédito a favor. Es lógico. Ahora, de allí a que no consiga algo a quedarme sentado sumergido entre lágrimas, no me va a ser útil.

 

-¡Claro! ¡Pero es muy fácil lo que está diciendo! Porque si voy de vuelta y de vuelta otra vez fracaso y de vuelta otra vez fracaso dos, tres, cuatro veces ¿cómo no voy a estar sentado entre lágrimas?

-Es que no se trata de darse la cabeza contra la pared una vez, dos veces, tres veces. Si a la primera me doy cuenta de que la pared es más dura que mi cabeza no voy a seguir envistiendo como el toro, supuestamente, al paño rojo; voy a intentar otro camino, otra salida, otra propuesta, otro proyecto, otra táctica, otra estrategia. Pero voy a intentarlo entendiendo que no tengo la seguridad concreta de que voy a ganar el primer puesto ni el segundo, pero voy a llegar.

 

-¿Existe la vibración negativa de terceras personas que a veces nos afectan? -Sí, existe. Hay gente que siente envidia aún teniendo todo porque son personas enfermas a nivel espiritual, y aún teniendo éxito les molesta que otros también lo tengan.

-¡Ah! Pero bueno, ¿entonces esas vibraciones negativas nos llegan y nos cortan los caminos? ¿O no?

-Las vibraciones negativas llegan, pero si nosotros estamos templados, como la espada de acero toledano, no nos va a afectar de la manera que sí nos afectaría si no estamos templados.

-¡A ver! ¡Pero explíqueme cómo es eso del temple!

-Claro. Somos herreros, sumergimos la espada en hierro candente, le damos con el martillo, la sumergimos -¡fff!- en agua helada. Ahora, claro; si el metal es de mala calidad puede llegar a quebrarse porque de repente a una temperatura extrema del hierro candente, del hierro líquido al agua helada te puede resquebrajar como un cristal en mal estado o templarte, volverte duro, firme.

Pero eso no es una cosa que me alecciona, eso no es algo que me motiva, ahí estamos hablando de que la vida es una herrería donde de repente pasamos por momentos pequeños de alegría y momentos grandes de tristeza. O te templas o acabas contigo. No es algo que motive esa manera de hablar.

El tema es no tomarse las cosas tan literalmente. Es cierto que no todo es alegría como también es cierto que no todo es tristeza.

 

Bueno, pero eso es muy fácil de hablar, lo que no es fácil es llevarlo a cabo.

Cuando tienes una deuda, cuando no tienes trabajo, cuando tienes una familia que mantener o cuando te interesa una persona y esa persona te da la espalda o tus amigos te ignoran o tu propia familia te mira como diciendo "Vaya, te has propuesto diez cosas y no has logrado ni siquiera una...", no te ayudan, te esquivan, te ignoran.

 

-¿Y entonces cómo logramos que no sea todo tristeza y que haya gotas de alegría?

-Lo primero es sentirnos importantes, entender que somos únicos, porque cada ser es único.

Lo segundo es no vivir de la opinión de los otros porque si yo mismo creo que no soy importante, no puedo pretender que el otro me vea de una manera especial porque el producto me lo tengo que vender a mí mismo primero. Si yo no estoy convencido de lo que estoy vendiendo no voy a hacer ninguna venta. Como esos malos vendedores que viajan en un colectivo, en un bus, en un tren, en un metro, subte o lo que fuera y empiezan con la palabra no:

-¿No me compra tal cosa?

Al decir no, la persona que supuestamente compraría ese producto, a sus oídos, lo primero le entró el no:

-¿No me compra tal cosa? -No.

Se puede hacer en forma de pregunta obviando el no:

-¿Me compra tal cosa?, esto le va a ser muy útil.

Muchos van a decir:

-No, no me interesa. Gracias.

Y otros lo van a comprar. Pero si empezamos con el no, es muy difícil.

 

A nivel afectivo:

-¿No quieres salir conmigo? -¡No! ¡Por favor! No empecemos con el no.

-No, no, te agradezco, hoy no quiero salir.

-¿No me permites que te llame mañana? -No.

¿No me podría dar un trabajo? -No. No, no, ahora no tengo trabajo, no tengo para dar.

 

-Y esto ¿qué significa lo que me dice, que si yo empiezo sin el no: "¿Me podría dar un trabajo?" automáticamente me va a decir que sí?

-Hay una posibilidad que sí y hay otra posibilidad que no. Pero si empezamos directamente con la palabra no, es muy difícil que lo logremos. En todo, en todos los órdenes de la vida.

 

Lo que pasa que a veces, nosotros mismos -inconscientemente, esto no es consciente- nos echamos peso encima, cargamos con cosas que no debemos cargar. Al comienzo dije que el ego no se hace responsable de los propios errores porque el ego es infantil, y un niño no es responsable, y el ego al ser infantil no sólo no es responsable sino que echa culpas a los demás por sus propios fracasos.

 

Ahora; vamos a la acera opuesta, vamos a la vereda opuesta. ¿Por qué tenemos que hacernos responsables por el fracaso de otros? ¿Por qué tenemos que hacernos responsables por temas de otros?

Hay un aforismo mío que tiene más de veinte años que dice: "No podemos tender una mano a otros si no estamos nosotros de pie primero".

Entonces para tender una mano tenemos que ocuparnos de nosotros.

-No, no, pero eso que me está diciendo es egoísmo.

-No, esto que estoy diciendo es sentido común, el menos común de los sentidos. Yo no puedo tirarme a un mar embravecido a salvar a alguien que se está ahogando si apenas puedo nadar en una piscina. Me voy a hundir con el otro. Tengo que ser un experto nadador para socorrer a alguien en el mar.

Y eso en todos los órdenes de la vida. ¿Cómo voy a dar consejos a alguien si no puedo con mi propia vida?

 

-Está bien, está bien. Pero quizá nos apartamos un poco del tema. ¿Cómo logro una buena relación con el entorno?

-Primero logrando una buena relación con tu propia persona.

-No, ¿pero cómo? No entiendo. ¿Cómo una buena relación con mi propia persona?

-Claro, aceptándome, entendiendo que soy importante.

-Sí, pero eso no impide que algunos me den vuelta la cara o me ignoren.

-¿Y? Es un problema de ellos, no es un problema tuyo. ¿O acaso vivimos buscando la aceptación de todo el mundo? Hay gente a la que le vamos a caer bien, hay gente a la que no le vamos a caer bien y hay gente que directamente nos va a ignorar. ¿Y nos vamos a enojar por eso? ¿Por qué? ¿Qué obligación tienen los demás de aceptarnos?

-¿Pero cómo? ¿Y entonces pasa por nosotros?

-Nosotros tenemos la obligación de aceptarnos, a partir de ahí vamos a lograr tener una seguridad. Esa seguridad va a permitir que nos desempeñemos mejor en lo afectivo, en lo personal, en lo familiar, con las amistades, en lo laboral confrontando a quien nos entrevista para lograr un trabajo, confrontando con quien salimos buscando una relación afectiva, confrontando en un grupo de gente para caer en gracia. Y no hace falta ser un arlequín, no hace falta ser gracioso para caer en gracia, se puede ser empático que va mucho más allá de la simpatía porque simpático es algo externo, empático viene del interior: empatizar con la otra persona. Si empatizamos con la otra persona -es porque primero empatizamos con nosotros mismos- vamos a logar una posibilidad mayor de tener un encuentro afectivo, de que nos acepten en un entorno, en un club, en un círculo, en una relación, en un trabajo.

-¡Ah!, bueno. ¡Pero todo eso lleva su tiempo!

-Sí, creo que lo dije al comienzo, nada es de un momento para el otro. Si tenemos un bote y tenemos que cruzar un largo trecho de agua, no tenemos otra que remar.

-¡Ah, pero como cansa remar!

-Bueno, tomémoslo como un ejercicio, el remo es un ejercicio excelente.

-Sí, pero no estamos hablando de remo, estamos hablando de remar en la vida.

-Tomémoslo también como un ejercicio. No veamos solamente lo negativo, si vemos siempre el vaso medio vacío nos vamos a ver a nosotros mismos medio vacíos y no es así, y no es así.

-No, está bien; lo que pasa es que es muy fácil hablarlo. El tema es llevarlo a cabo. A veces tenemos obligaciones, personas a cargo e imprevistos, imprevistos que hasta pueden ser graves.

-Bueno, no afrontemos más de lo que podamos lograr. Esto es; yo conozco mi físico, conozco mi fuerza interna y externa y si voy a ir a un gimnasio a levantar una pesa voy a levantar una pesa acorde a mi fuerza y a mi resistencia.

-Claro, pero no estamos hablando de pesas y no estamos hablando de fuerza física, estamos hablando de fortaleza espiritual en la vida, cuando de repente tenemos gente a cargo y no nos alcanza el dinero o el trabajo no es lo que esperábamos. ¿Y entonces qué hacemos, dejamos todo como está?

-No, no vamos a tirar la toalla en el ring como ese boxeador que abandona, seguimos luchando, seguimos caminando, seguimos haciendo cosas.

-Claro, pero como dije al comienzo ¿qué garantías tenemos de obtener un buen resultado?

-No vamos a tener ninguna garantía si no hacemos nada, vamos haciendo durante la marcha y la garantía va a estar en nuestro esfuerzo, en nuestra voluntad.

-¿Y lograremos salir adelante? ¿Lograremos darle a nuestro entorno todo lo que se merece?

-Vamos a lograr darle a nuestro entorno todo lo que nosotros podamos hacer, no más de lo que podamos hacer. Porque si bien nosotros no somos un coche, un carro, un auto, como lo queráis llamar, si lo llevamos al máximo va a fundir motor, va a fundir la biela y el carro nos va a dejar en el camino. En este caso nuestro motor, nuestra biela va a ser nuestro corazón, nuestro cerebro, la presión arterial.

 

Y no significa ser egoístas, significa pensar primero en nosotros para después poder ayudar a quienes dependen de nosotros, si no no podemos porque vamos a fundir motor, vamos a fundir biela, vamos a tener 22-12 de presión y nos va a agarrar un colapso o un accidente cerebrovascular o un accidente cardiovascular y entonces no le vamos a ser útiles a nadie porque ya no vamos a estar. ¿Se entiende ahora porqué primero tenemos que pensar en nosotros? ¿Se entiende que eso no es ser egoísta? Para pensar en el otro primero tenemos que pensar en nosotros. Se llama sentido común. Y como dije antes, el menos común de los sentidos.

 

Hasta todo momento.