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Psicoauditación - Johnakan, Capitán Alexis

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 21/04/2024 Sargón, Capitán Alexis

Sesión del 23/02/2026 Sargón, Capitán Alexis

Sesión del 12/03/2026 Sargón, Capitán Alexis


Sesión 21/04/2024
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Johnakan Ur-El

Aunque faltaba poco para el encuentro decisivo entre dos grandes flotas y lo tenía todo controlado, su preocupación era tener que decidir quién viviría y quién no. Las pocas horas que quedaban escuchaba música relajante.

Sesión en MP3 (2.747 KB)

 

Sesión para Johnakan.

 

Me encontraba en mi receptáculo, obviamente tenía apagada la holovisión, solamente había puesto un sonido suave que no llegaba a hacer música, simplemente unas ondas sonoras tranquilizantes a la mente.

 

Estaba a cargo no solamente de la tripulación del segundo navío de la flota sino que me sentía, por lo que sabía, responsable de toda la Federación Sargón. Casi siempre trato de anticiparme a los acontecimientos. Podría incluso omitir el casi.

 

Y llevé conmigo los mejores técnicos de holoordenadores, especialistas en rayos vibracionales ultraazules, en genética especial y les daba indicaciones sobre lo que tenían que profundizar.

Les explicaba que todo lo que fueran descubriendo me lo informaran exclusivamente a mí, a su vez se lo informaría por canal privado ultralumínico a la primer ministro Nubia.

 

La amenaza que se cernía sobre nosotros era muy superior al imperio fungo, podría decir veinte veces superior. Seguramente una amenaza tan poderosa como el sistema Prima o como la Federación Sargón.

 

Sin dar muchas explicaciones y con el aval de la primer ministro Nubia me comuniqué con el mando de los fungos explicándoles que el mundo fungo que fue destruido no tiene que ver con nosotros. Los hice razonar explicándoles que el mundo era de la periferia fungo que estaba del lado opuesto, tanto de la Federación Sargón como del sistema Prima, y que la amenaza que cernía iba -si me permitís la expresión- iba a barrer primero con el imperio fungo porque estaba de camino y les estorbaba. Considerar un estorbo a un imperio como los fungos habla del impresionante armamento que tendría esta amenaza.

Me planteé muchas cosas, primero el evitar la mayor cantidad posible de bajas de nuestro lado, al fin y al cabo no éramos los agresores. Además, no había ninguna guerra declarada contra esa nueva amenaza. Pero no hacía falta, finalmente con el ultratelescopio los dos más importantes de los dos primeros navíos de Sargón pude detectar, dándole a quienes manejaban dicho aparato, las coordenadas del cuadrante galáctico. Teníamos un telescopio óptico, un telescopio infrarrojo, un telescopio ultravioleta y un telescopio de frecuencia ultraazul, el más importante.

 

Y sí, se detectaron como mínimo quinientos navíos de guerra, todavía no estaban cerca, apenas habían pasado la periferia del imperio Fungo. Pero sabíamos que nosotros éramos el objetivo.

Teníamos una ventaja, desconocían al sistema Prima de los Áunes. De todos modos mi idea era evitar una batalla, y de esa manera si los fungos razonaban mis palabras de advertencia, a pesar de en este momento ser enemigos yo podía salvarlos de la extinción. Por eso ponía énfasis en los técnicos de holoordenadores, los más grandes especialistas en todos los temas, en todas las materias. Y como tenía como mínimo cinco especialistas para cada ordenador los hacía descansar, y se iban turnando, porque el trabajo mental que hacían desgastaba muchísimo más que una acción de batalla. Si mi idea, si mi estrategia y mi táctica eran las correctas podíamos salvar muchas vidas.

 

Pero a su vez me cuestionaba por qué me toca ese rol de decidir quién vive y quién no.

Es cierto que tenía la excusa de no ser nosotros los agresores, y así como existe una ley de defensa propia entre individuos también existe una ley en Sargón de defensa propia de los distintos sistemas ante agresiones extrañas o supuestamente extrañas. Era un peso sobre los hombros que tenía que soportar y una enorme responsabilidad el compartir el descubrimiento, de algunas maneras me permitió compartir el peso. Obviamente tenía la obligación de compartirlo con la primer ministro Nubia, y también por estar al mando del primer navío de la flota, con la capitana Kirana.

 

Lo que sólo compartí hasta ahora con la primer ministro era lo que estaba elucubrando y llevando a la práctica con los técnicos de ordenadores de mi navío, y a su vez preparando las armas correspondientes preparadas con la vibración ultraazul.

 

La primer Ministro Nubia me dijo:

-¿Cuándo estarán las pruebas definitivas?

-Calculo, primer ministro, que en cuarenta y ocho horas, horario de Sargón.

Nubia me respondió:

-Alexis, si lo que estás comprobando es real y lo que estás desarrollando como defensa da resultado deberás transmitirle también ya no tu hipótesis sino tu teoría a la capitana Kirana, acercar los navíos, y por un micro hueco transmitirle toda la información y transmitirle el armamento. Solamente a vosotros, los dos cruceros principales.

 

Le pregunté a la primer ministro:

-Mi única duda, Nubia, es que no tengo seguridad que con el armamento de la ultrafrecuencia azul, en el navío insignia y en este, el segundo navío, sea suficiente.

Me respondió:

-Confío en ti, Alexis. Evalúalo durante la marcha de los acontecimientos. Y sí, ten la comunicación abierta en todo momento con la capitana Kirana.

-Haré así.

-¿Cómo te sientes, Alexis?

-Si me preguntas, Nubia, por mi preparación, estoy al cien por ciento preparado, lúcido, atento. Si me preguntas si tengo un peso sobre los hombros, me siento aliviado de compartir mi descubrimiento y lo que estoy desarrollando con los técnicos. Pero me pesa el tomar decisiones sobre quién vive y quién no.

-Alexis -me dijo Nubia-, el hecho de que lo hayas compartido conmigo has dejado el peso sobre mis hombros. Pero es tanta mi confianza en tus decisiones que te doy carta blanca. No hace falta que me consultes cada decisión que tomes, háblalo con Kirana, que no tengo dudas que estará de acuerdo contigo. Con respecto a la tropa aún no, espera para comunicarles todo. En cuarenta y ocho horas de Sargón o antes ya tiene que estar todo definido. Y espero que los fungos no sean un estorbo.

-No, no, Nubia, entiendo que están razonando. No, no van a ser aliados por ese orgullo estúpido que tienen que no les permite razonar, pero no se van a oponer a que pasemos por el territorio de sus sistemas estelares para interceptar esa amenaza. Por un lado, Nubia, me molesta porque les dije que les salvaríamos el pellejo, si se entiende ese concepto. Así y todo no piensan colaborar, no van a obstaculizar. Pero que se pongan en nivel neutral es algo que me incomoda, por no decir que me molesta mucho. Y de alguna manera es como que reactiva mis endorfinas para mal y me hace liberar cortisol. No voy a tomar ningún líquido que me calme porque quiero estar cien por ciento lúcido. Si estoy en este momento, apreciada primer ministro, con un sonido relajante pero qué no afecta mi parte cognitiva ni mi resolución ni siquiera en un uno por ciento. Corto y fuera.

 


Sesión 23/02/2026
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Johnakan Ur-El

Por medio de una nave se envió el virus creado a las naves de los autómatas, que inmediatamente el sistema dejó que los asimilados dejaran de serlo y recuperaran su identidad. En Sargón, más tarde se debatía acerca del futuro de los 'despertados'.

Sesión en MP3 (1.883 KB)

 

 

Entidad: Cuando salí de mi nave Flecha miles de filamentos plateados brotaron del suelo y las paredes, envolviéndome las piernas, los brazos conectándose directamente a mis terminales nerviosas. Escuché una voz en la red: "Por qué te resistes, arquitecto del vacío, conocemos tu dolor, conocemos la culpa por haber creado la bomba de vacío. Danos tu genio y borraremos tu memoria. Serás paz, serás nosotros".

 

Caí de rodillas, mi visión empezó a fragmentarse, en mi mente comencé a ver mis propios recuerdos, el rostro de mis padres, el diseño de la bomba de vacío, el olor de los pinos en Horizon siendo devorados por una marea de ceros y unos.

Me resistí, mi memoria es lo que me hace humano, gruñí apretando los dientes mientras una vena en mi frente palpitaba con un brillo metálico. Además -agregué-, incluso mi culpa me pertenece.

 

El sistema de activación automática del virus se había congelado, los autómatas estaban bloqueando el software, tuve que estirar el brazo sintiendo como los filamento me subían por el cuello intentando llegar a mi cerebro.

Con un último esfuerzo de voluntad introduje manualmente la clave de anulación biológica, ya tenía un veinticinco por ciento de asimilación, mi brazo derecho ya no respondía a mi voluntad, se movía rítmicamente con el cubo. Ya había llegado a un cincuenta por ciento de asimilación.

 

Empecé a escuchar los pensamientos de millones de seres asimilados incluso en otros mundos fuera del cubo.

Noventa por ciento de asimilación. Mi ojo izquierdo se tornó rojo justo cuando mi dedo iba a perder la fuerza. Golpeé el comando de ejecución.

El virus Caos no se descargó, estalló una onda de choque de datos contradictorios salió de la Flecha 01. Sentí como la presión en mi mente desaparecía de golpe cuando el cubo comenzó a convulsionar, los cables que lo sujetaban a todo el cubo me tenían amarrado. De repente se retorcieron como serpientes heridas.

A través de la red de los autómatas, el concepto de individualidad se propagó como un incendio forestal, las naves que atacaban a la Adelgard se detuvieron, los soldados asimilados en la capital cayeron al suelo mientras sus mentes recuperaban fragmentos de sus antiguas vidas en un choque traumático.

 

Quedé tendido en el suelo del núcleo respirando con dificultad con parte de mi rostro aún cubierto por una costra metálica que empezaba a agrietarse. Había ganado, pero el Cubo se estaba desmoronando a mí alrededor.

Luego me enteré que el general Kael observando desde el puente de la Adelgard vio como el Cubo de los autómatas empezaba a emitir espasmos de luz blanca y errática, las lecturas de energía eran demenciales; el virus que solté estaba provocando un cortocircuito en la realidad misma de la nave de los autómatas.

 

¡Cómo! Escuché una voz en una radio de ultrafrecuencia, "El Cubo va a colapsar" había advertido el oficial de táctica, en menos de cinco minutos el núcleo entrará en una singularidad de datos, nada, nada sobrevivirá.

Y luego me enteré de que el general Kael no lo dudó, sabía que yo, el hombre que le había dado a toda la Federación una segunda oportunidad seguía ahí adentro.

-Escuadrón de extracción, prepárense -rugió Kael por el canal de mando, era una misión de ida y vuelta en tiempo record, si el Cubo explotaba con ellos dentro no quedará ni el polvo. Los soldados se llamaron "Los saltadores de ceniza".

 

Tres naves de asalto rápido capitaneadas por la comandante Vora se lanzaron hacia la brecha que la Flecha 01 había abierto, eran los mejores pilos de Kael, hombres y mujeres que ya habían aceptado que ésta era su última misión.

Atravesaron pasillos que se estaban deshaciendo, paredes biogenéticas antes sólidas ahora se derretían en un lodo plateado, el virus Caos estaba literalmente desintegrando la estructura molecular de la nave Cubo. Vora y su equipo de tierra saltaron de las naves sin esperar a que aterrizaran, corrieron por el suelo inestable hasta que me encontraron.

 

Yo estaba medio sepultado bajo una maraña de cables muerto prácticamente, estaba con la mirada perdida y parte de mi cuerpo aún vibrando con estática azul.

Escuché la voz de Vora:

-Capitán Alexis -Me levantó por los hombros-, tenemos que irnos ahora.

-El núcleo -balbuceé señalando la esfera de luz que ahora vibraba con un sonido ensordecedor-, está devolviendo la conciencia a todos, pero el hardware no puede soportarlo.

-Usted es el único que importa ahora -me respondió Vora cargándome hacia la nave de rescate.

 

Justo cuando todas las naves de rescate despegaban el Cubo emitió un pulso electromagnético que apagó sus motores por un segundo aterrador.

-¡Inicien el encendido de emergencia! -gritó Vora mientras veía por la escotilla como el interior del Cubo se colapsaba sobre sí mismo como un agujero negro de chatarra, de sangré sintética, de carne. Las naves de rescate salieron disparadas de la brecha térmica apenas unos milisegundos antes de que el Cubo de los autómatas implosionara en una onda expansiva de luz pura que barrió el sector desactivando por completo a cualquier resto de la colmena en las cercanías.

 

Horas después a borde de la Adelgard desperté, tenía el brazo derecho envuelto en vendas sintéticas y una cicatriz que me recorría el cuello, testimonio de mi conexión con la red.

Kael estaba a mi lado.

-El Cubo ha desaparecido, Alexis -dijo el general con una mezcla de alivio y solemnidad-, y con él la señal de los autómatas en este sistema -agregó-. Tu virus, Alexis, se propagó a través de sus repetidores, se están desconectando en todas partes. -Miré mis manos que aún temblaban ligeramente.

-No están muertos, Kael, sólo están despiertos. Ahora tienen que vivir con lo que hicieron mientras eran la red, al igual que nosotros.

 

La victoria sobre los autómatas dejó un pasaje agridulce, el silencio de las armas fue reemplazado por el llanto de miles de seres que de repente recordaron quienes eran.

La Federación se enfrentó entonces a su mayor desafío logístico y moral: ¿qué hacer con los despertados? Porque en las semanas posteriores al colapso del Cubo, las ciudades de la Federación se convirtieron en hospitales de campaña a escala planetaria. Los despertados no eran sólo enemigos capturados, eran los ciudadanos padres, hijos que habían sido asimilados durante la expansión de la colmena.

 

Cuando estaba un poco mejor pregunté por el estado de los despertados. El virus Caos mío seguía actuando, rompiendo los protocolos de obediencia, pero dejando tras de sí piezas de hardware que ya no se podían extirpar ni matar al huésped. Muchos despertados sufrían alucinaciones colectivas escuchando aún los susurros de la red en sus sueños. ¡Ah! Eso les provocaba brotes de pánico masivo, las cicatrices, los ojos biónicos se convirtieron en el estigma físico de los que volvieron "del otro lado".

El general Kael, bajo presión de consejo, tuvo que establecer zonas de seguridad, no las llamaba prisiones, pero estaban rodeadas de guardias:

-No podemos simplemente soltar a los despertados en las calles -argumentó Kael ante el consejo-, muchos conservan fuerza sobre humana y reflejos de combate. Además, la población civil les tiene miedo, los ve como una especie de Caballos de Troya esperando a ser reactivados.

 

Y hubo un dilema ético, un movimiento radical en la Federación que exigía la desconexión total de los despertados. Eso era una eutanasia. Argumentando que su humanidad se había perdido para siempre.

 

Mi voz volvió a ser determinante. Aún convaleciente y con mi propio brazo biónico como recordatorio constante, me presenté ante el consejo, yo me había retirado como capitán, pero mi ascendencia por todo lo logrado anteriormente con los Langar, con los Mordon hacía que me escucharan.

Me planté ante el consejo:

-Ellos no eligieron ser piezas de una máquina, son las víctimas de una guerra que apenas comprendemos. Si los tratamos como monstruos terminaremos el trabajo que los autómatas empezaron, destruiremos nuestra propia humanidad.

 


Sesión 12/03/2026
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Johnakan Ur-El

En plena batalla trataba de confundir a los Autómatas, que conocían anteriormente las estrategias usadas. Ahora su objetivo era Sargón Capital, infiltrarse en su atmósfera.

Sesión en MP3 (1.803 KB)

 

 

Sesión de Sargón en la saga de los autómatas.

 

Agradezco a mi thetán, Johnakan Ur-El, que me permite grabar en tercera persona debido a que se contacta con los demás thetanes intervinientes y sus roles respectivos.

 

Entidad: Muchas veces había pensado que la batalla estaba terminada cuando se destruyeron Cubos y distintas Esferas de los seres bioenergéticos. Pero no era así, el último Cubo era bastante peligroso.

 

Alexis había tomado el mando de su maltrecha nave y había acelerado directamente hacia el eje central del Cubo. Los Autómatas, detectando la firma de energía del piloto que había destruido su primera unidad priorizaron su destrucción.

 

Alexis, intuitivamente ejecutó una serie de saltos espaciales de corto alcance, microsaltos, para aparecer y desaparecer en el espacio físico, confundiendo los sensores biogenéticos del enemigo.

 

Pero claro, hubo un coste, los escudos protectores de la nave cayeron al 15%, la fibra de carbono de los proyectiles enemigos habían empezado a incrustarse en el casco de la nave como estillas negras.

Pero mientras el Cubo concentraba su fuego en la nave de Alexis, la comandante Kirana desplegaba la flota de élite de la Federación, no disparaba láseres convencionales, lanzaban torpedos de dispersión química.

Al impactar, el virus de carbono comenzó su trabajo, lo que antes era una fortaleza geométrica empezaba a "derretirse" la fibra de carbono, la fibra de carbono que sostenía la estructura se deshacía y la parte biológica, esos nervios y tejidos sintéticos quedaban expuestos al vacío del espacio expandiéndose y congelándose sin soporte.

 

Lo que no esperaban Kirana o Alexis era un giro inesperado; justo cuando la victoria parecía ser inminente, las lecturas de energía de la nave de Kirana detectaron algo aterrador: La nave Cubo no estaba explotando, se estaba descomponiendo a propósito, los fragmentos de tejido biogenético desprendidos no flotaban sin rumbo, impulsados por los nervios sintéticos restantes se estaban dirigiendo como miles de pequeños proyectiles orgánicos hacia la atmósfera central de Capital Sargón.

 

Kirana pensó:

-No buscan destruir la flota, buscan infiltrar al planeta.

 

-Alexis, -Por la ultrarradio- no era una nave de guerra, era una cápsula de siembra; si estos fragmentos tocan el suelo los Autómatas asimilarán a la población de la Capital Sargón en cuestión de horas.

-¿Qué hacemos? -dijo Alexis.

-Podemos incinerar la atmósfera superior para destruir los fragmentos, pero puede haber un desastre climático global.

Alexis dijo:

-¿Y si utilizo el núcleo de mi nave para hacer un pulso electromagnético masivo que detone en el aire?...

-Alexis, eso te dejaría a ti y a la nave en el espacio profundo, a la deriva.

 

La orden de Kirana resonó en las comunicaciones con una mezcla de autoridad militar y desesperación contenida, sabía que la única forma de desactivar los nervios sintéticos antes de que toquen tierra era la proposición de Alexis de generar el pulso electromagnético. ¿Pero cuál era el precio, dejar a Alexis sin energía en el vacío más absoluto?

 

Alexis no dudó, sobrecargó el núcleo de su nave forzando una reacción en cadena en los reactores de materia obscura, el espacio alrededor de la nave comenzó a distorsionarse acumulando una carga estática que hacía que el cabello de los tripulantes se erice.

 

Una onda de choque invisible. El pulso electromagnético se expandió en un radio de miles de millas. Al contacto con la onda los nervios sintéticos de la cápsula de siembra sufrieron un cortocircuito masivo; los fragmentos orgánicos privados de su cerebro electrónico se convirtieron en simple biomasa inerte que se desintegró al entrar en la atmósfera de Sargón como inofensivas estrellas fugaces.

 

Pero claro, la nave del capitán Alexis se apagó por completo, las luces, los motores murieron instantáneamente, pero lo peor fue el apagado del soporte vital. El silencio en la cabina era absoluto mientras la inercia arrastraba la nave hacia las sombras del espacio profundo.

 

La Federación Sargón, por ahora estaba a salvo, pero el héroe de la batalla estaba desapareciendo de los radares.

Kirana tenía poco tiempo antes de que la nave de Alexis se perdiera en un sector de inferencia donde había interferencia gravitatoria.

 

Kirana leyó el soporte vital de la nave de Alexis: 5%. Reserva de oxígeno: para 20 minutos: Energía: cero. Núcleo: fundido. Por suerte se alejaba a poca velocidad, a 15.000 kilómetros por hora.

Kirana no iba a dejar que la historia termine con un sacrificio. Ella activó el protocolo de recuperación relámpago. Pero se enfrentaba a un último obstáculo: los restos de la nave Cubo que no tenían componentes electrónicos aún flotaban como minas cinéticas en el camino hacia Alexis.

 

La tensión en el puente de la nave insignia era palpable, Kirana tomaba personalmente los controles manuales de la Sargón Prime. No es una misión de rescate, era una carrera contra la física y contra el vacío.

-Atención, vamos a utilizar la maniobra "Hebra de Plata". -Kirana ordenó a la tropa formar un pasillo de fuego para limpiar los escombros más grandes mientras ella aceleraba la nave insignia hacia el sector de interferencia.

El campo de restos de la nave Cubo era una pesadilla genética, trozos de fibra de carbono y tejido biológico congelado impactaban contra los escudos de la Sargón Prime como metralla.

 

Kirana utilizaba los motores de maniobra lateral para serpentear entre los fragmentos; el casco de la nave insignia chirriaba bajo el castigo de los impactos.

-¿Que está pasando?

-Mi comandante, llegan a tocar el casco de la nave porque la protección energética está muy baja.

 

Kirana, desesperada con el oxígeno de Alexis apenas marcando un 2%, Kirana  lograba por fin posicionar la bahía de carga principal justo en la trayectoria de la nave a la deriva. El acoplamiento fue más que violento, un choque de metal contra metal. Pero los ganchos de anclaje sujetaron la nave de Alexis, los equipos de emergencia de la nave de Kirana forzaban las escotillas.

El capitán Alexis, el querido capitán Alexis estaba inconsciente por hipoxia pero con pulso.

 

Mientras la Federación Sargón celebraba la destrucción de la amenaza, Kirana y Alexis observaban desde la enfermería los informes que llegaban de los otros 550 sistemas estelares. La victoria provisoria tenía un sabor amargo.

 

Los científicos descubrieron que el ADN humano en los autómatas no era aleatorio, pertenecía a colonos desaparecidos en la frontera exterior hace décadas.

 

-¡Alerta! ¡Alerta! -dijo un emisor-faro.

-¿Qué sucede?

-Comandante Kirana, antes de ser desactivada la segunda nave Cubo emitió un pulso de datos hacia el vacío de Buteh una región del espacio que se creía deshabitada.

 

-Alexis, todavía convaleciente abrió los ojos, sus primeras palabras fueron una advertencia:

-Kirana, no eran soldados, eran exploradores.

 

-No entiendo, mi amor...

-Los verdaderos autómatas aún no han llegado.