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Psicoauditación - Carlos S. |
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección |
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Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
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Sesión 03/11/2025 Gaela, Rogelio Sesión 08/01/2026 Gaela, Rogelio Sesión 19/01/2026 Gaela, Nebrón, Eliseo de Odea
Sesión del 03/11/2025 Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Carlos S. Hubo un golpe de estado en un país donde la Orden del Rombo era fuerte, la gente o moría por armas o aceptaba ser creyente de la Orden. Otras personas de otros países comentaban haber retirado sus fondos metálicos cuando todo eso se estaba gestando, para perder las mínimas propiedades.
Entidad: -¿En qué estás pensando Rogelio? -Lo miré a Constantino. -Eeeh, estoy pensando en el club Náutico, cómo será, cómo..., me habías dicho que por la noche hay música... Y no sé. -Anímate, anímate que ya llegamos, además estarás conmigo. -Sé que te ha ido mal. -Constantino frunció el ceño. -Explícate. -Claro, sé que habías salido con una señora y te iba bien hasta que has descubierto que ella todavía seguía viéndose con el exmarido, y luego comenzaste a salir con una chica más joven que incluso la contratabas para tu empresa, pero esta chiquita es como que te deslumbró, y bueno, todo el Náutico se enteró. Constantino me dijo: -Fue una experiencia, Rogelio, fue una experiencia. Por un lado siento como que ella es la que sale perdiendo. -Constantino, hablamos ese tema. El tema de machismo y feminismo no es algo que me agrade, a los varones los aplauden, a las mujeres las reprueban. Constantino me dijo: -No, no, no, Rogelio no lo digo en ese sentido, digo que yo le hubiera dado todo el afecto del mundo, no se trataba solamente de lo material, no se trataba solamente de disfrutar uno con el otro. -O sea, como decís vosotros en la jerga coloquial, te habías metido. -Sí, lo reconozco, me había enganchado y me decepcioné. Pero bueno, yo me siento joven, así que ¡a divertirnos!
Estacionamos en el segundo subsuelo, subimos por el ascensor, vimos los chicos en la mesa larga. Nos sentamos aparte y en ese momento apareció Clayton. -¿Cómo están? -Bien, ¿y tú? -Con algunos problemas, primero voy a contar la parte buena. -Comenta. -Esta chica con la que salí, Adriana Notari, la que se burlaba de la niña Aldana, en este momento están juntas en la pileta, afuera. -¿Qué pasó? -preguntó Constantino. -Le pidió disculpas, está más humilde. -Ojo, ten cuidado -le advirtió Constantino-, quizá lo haga para tratar de conquistarte. -No -dijo Clayton-, por un acto de humildad también puede estar fingiendo que está bien con la niña para que yo le perdone sus actitudes egoicas. Un acto de buena voluntad no me convence, me convence que esa buena voluntad perdure. Mientras tanto no..., no me va a engañar porque tenga dos días de buena conducta y de humildad.
En ese momento llegó el periodista amigo de Clayton con el último Pregón. -¿Te has enterado? -Sí -dijo Clayton-, me he enterado. -Lo miré con el ceño fruncido. -¿Qué pasó? -Tomaron asiento al lado nuestro, nuestra mesa era de seis, luego vino Alex Malbrán también. -¿Os habéis enterado? -dijo Alex Malbrán. -No -comenté yo. Lo miré a Olazábal, se encogió de hombros. -No, hoy no miré televisión ni leí los diarios... ¿Qué pasó? Habló Clayton: -Aparentemente es algo grave, en setenta años del siglo XX pudo haber habido algunas escaramuzas en los países pero esto parece que va en serio. -Explícate -le pedí. -Bueno, hace aproximadamente una semana, lo que pasa que no lo dieron a conocer, hubo un golpe de estado. -¡Perdón!, ¿entre dos facciones del ejército? -No, la Orden del Rombo ya venía persiguiendo gente. Una tremenda, brutal inquisición superior a la de Amarís o a la de Saeta.
En ese momento vino Nándor Ferenc. -Me enteré de lo que pasó en mi país. Yo estuve a riesgo de morir años atrás antes de venir a Plena, no todos saben mi historia, pero lo de ahora es peor, es la Orden del Rombo la que aprovechó de tomar el poder con militares religiosos e hizo caer el gobierno. O sea, que ahora la que impera en todo Mágar es la Orden del Rombo, no un gobierno civil. Y la persecución es espantosa, muchos civiles no creyentes están escapando por las fronteras, pero las están cerrando y ametrallan a los que no tienen puesto el escudo de la Orden del Rombo. Es asesinato. -¿Y no hay ningún país que intervenga para frenar esa barbaridad? -No, Jorge. Lo peor es que Amarís y Saeta, no sé Kirán, si en el Pregón lo dice. -No, estoy escuchando la noticia por corresponsales, por radio de onda corta. Amarís también se está sublevando, al igual que Saeta. -Sigue, cuenta. -Bueno, lo poco que puedo decir de los corresponsales es que la Orden del Rombo está intentando también tomar el gobierno de Amarís, el gobierno civil, y Saeta lo mismo. -No soy adivino -dijo Clayton-, pero yo trasladé el dinero que tenía en los bancos de Amarís y de Saeta a Grafeng. Grafeng prácticamente tiene cero poder en la Orden del Rombo allí, lo mismo que aquí en Plena la Orden del Rombo está pero no tiene prácticamente poder. Kirán le dijo a Clayton: -¿Cómo te has adelantado? -Porque sabía lo que iba a pasar. En este momento saben que yo tengo empresas en Amarís, en Saeta y no permiten que giren dinero a sus matrices. En este caso la matriz la tengo aquí. Si no me hubiera adelantado, ese dinero seguramente lo hubiera perdido. En un país democrático que está en crisis no permiten mandar de sus filiales a la matriz hasta tanto recauden más dinero y entonces sí pueden girar, pero si la Orden del Rombo se apodera definitivamente de Saeta y de Amarís, todo ese dinero queda para ellos y no hay cómo reclamar. He salvado el dinero en ambas filiales girándolo, hace una semana atrás, a Grafeng sin haber hecho comentarios aquí porque quizás haya gente infiltrada de la Orden del Rombo que trabajen para Amarís y para Saeta, ¿y por qué no?, para Mágar. Constantino le dijo a Clayton. -Pero las empresas, los edificios, todo lo que tienes de informática allí, eso lo has perdido, digamos no has perdido dinero, pero sí has perdido el trabajo, las investigaciones. ¿Pueden venir para aquí los técnicos y que les des trabajo aquí en Plena? -No, Constantino, no lo creo -dijo Clayton-, aparentemente si bien no es como Mágar que el ejército religioso ametralla a los que quieren escapar, pero sí han cerrado las fronteras; por más que tengas pasaporte, por más que tengas buena conducta no, nadie puede salir de Saeta y nadie puede salir de Amarís. Y los que se quedan para evitar problemas, todos, aún los no creyentes, se ponen escudos de la Orden del Rombo. -Es una inquisición brutal -dijo Kirán. -Lo sé por experiencia propia -agregó Nándor Ferenc-, yo lo viví años atrás. Estuvimos exiliados en una especie de campiña un año hasta que logré un intercambio estudiantil y pude venir a Plena, Clayton lo sabe, Clayton sabe toda mi historia. Pero no me imaginé que Mágar iba a llegar hasta las últimas consecuencias con esta "bendita" Orden del Rombo. Estamos ya en 1974, prácticamente hace cuatro años que estoy aquí y estoy bien, tengo amigos, tengo parientes y salvo por alguna radio de onda corta no tengo cómo comunicarme. -Bueno -Kirán dijo-, lo mismo me pasa a mí con los corresponsales, en este momento los diarios de allí todos vitorean a la Orden del Rombo, no son traidores, el diario que se oponga a la rebelión religiosa, o se apoderan de él y matan a los editores o los editores, no por ellos, ¿eh?, la mayoría tienen esposa, hijos no van a sacrificar a los hijos y a la familia por defender su postura. Sé que da impotencia, sé que da una enorme impotencia, ¿pero quién no haría lo mismo? -Kirán me miró a mí-: Tú eres nuevo, ¿no? -No, he venido ya un par de veces con Constantino, pero pienso de la misma manera, yo teniendo pareja, hijos, y obviamente... Clayton dijo: -Y nuestra dignidad. -Lo miré. -Clayton, tú eres inteligente, sabes que a veces la dignidad es estéril cuando hay una dictadura, a lo sumo trabajarás a las sombras. Por suerte aquí en Plena nunca va a imperar la Orden del Rombo, lo mismo que en Grafeng. Kirán dijo: -¿Y qué pasa con Beta? -Beta es el país de más armamento del planeta y en Beta al igual que en Grafeng, al igual que en Plena, la Orden del Rombo prácticamente ni figura. -¿Pero de qué estamos hablando -dijo Constantino-, de qué Beta ataque Mágar, ataque a Amarís, ataque Saeta? Hay otros países, decenas de países que se horrorizan, pero de alguna manera respetan. -Me sentí mal, me sentí molesto. Clayton me miró: -¿Por qué estás con el ceño fruncido, Rogelio? -Me siento mal. A ver, ¿quién protege a estos ciudadanos?, ¿quién les va a hacer pagar a los militares religiosos de Mágar por la gente que ha matado que se quería escapar a otro país?, ¿dónde está el libre albedrío? Yo estaba estudiando la historia, las veces que hubo levantamientos rebeldes, mal dicho rebeldes pero bueno, que estaban en contra de la Orden del Rombo, que lo que menos seguían eran los dictados de amor y de compasión de Axxón, pero acabaron con ellos. Siempre fue fuerte la Orden del Rombo, desde el comienzo del siglo I, estoy enterado de lo que pasó en el 1500, en el 1600, en el 1700. Ahora, dentro de todo, la civilización, la supuesta civilización, hace que la mayoría de los países respeten su constitución y la Orden del Rombo está sosegada, pero de Mágar no me lo esperaba, yo pensaba que primero iba a caer el gobierno de Amarís y luego el de Saeta, no el de Mágar. Nándor dijo: -Porque desconocías lo que pasaba en Mágar, Mágar no es un país tan importante como Amarís, como Saeta. -¿Y qué pasa en Liziana? -Liziana es totalmente religioso, pero por ahora el gobierno no creyente mantiene su poder, no sé por cuánto tiempo, no sé por cuanto tiempo, Liziana cerró sus fronteras para que no vayan militares de Saeta o de Amarís y ellos sí pueden publicar diarios, normalmente su televisión no está intervenida no sé por cuánto tiempo, Liziana se ha comunicado con Grafeng, Grafeng por ahora habló la reina con los primeros ministros y están con el principio de no intervención, y el presidente de Beta está hablando con los militares. Tened en cuenta que no va a atacar con bombas nucleares porque mataría inocentes que no tienen nada que ver con la Orden del Rombo, pero Beta cuida a los suyos, estamos hablando que son tres países que se rebelan. Amarís y Saeta todavía no han tomado el poder de la manera que sí lo hizo Mágar con la Orden del Rombo, pero en cualquier momento... Olazábal habló: -Clayton, entiendo que esto te afecta muchísimo. -No, Constantino no, no, no; no es para tanto, la mayoría de mi fortuna la tengo aquí y en Grafeng, y en Grafeng está segura. También tengo mucha fortuna en Beta, países confiables, democráticos. Ahora, los edificios que he construido para que investiguen sobre informática interpreto que seguirán trabajando bajo la Orden del Rombo. El problema de la Orden del Rombo es que piensan que algunos adelantos son demoníacos, digamos como que se han desviado de la espiritualidad original que creó Axxón, porque en realidad Axxón no creó una religión, creo un sistema espiritual de compasión, pero la Orden del Rombo ha desvirtuado todo, es una tiranía religiosa. Y me preocupa, porque de verdad, en setenta años del siglo XX ha habido pequeñas escaramuzas sin importancia, no hemos tenido guerras entre países, entre continentes. Pero me imaginaba que en algún momento la Orden del Rombo era un volcán activado que podía entrar en erupción. Y bueno, lo estoy viendo en Mágar, países democráticos como Grafeng, como Porísido están hablando con las autoridades de Amarís y de Saeta, pero es como hablar con la pared, no les prestan importancia. Es más, el pueblo de Amarís y de Saeta es tan..., no podría decir ignorante porque sería insultar, maleables sería la palabra, son tan maleables que han salido a la calle a festejar el triunfo de la Orden del Rombo. No los entiendo. Permiso, voy al despacho. ¿Vienes, Constantino? -No no no, yo estoy con Rogelio, supongo que el baile seguirá, no podemos ponernos de luto ahora. Clayton dijo: -No no no, todo seguirá tranquilamente. Kirán, ¿has hablado con el presidente? -Sí, gracias a que en este momento soy el primer periodista político del Pregón. Aquí las cosas están tranquilas, obviamente el presidente se ha comunicado con casi todos los países, pero está todo en calma, por lo menos aquí. En el país trasandino también está todo en calma, pero veremos cómo sigue la cosa.
Nándor, Kirán fueron con Clayton al despacho. -¿Quieres ir, Constantino? -No no no, Rogelio, vamos a pasarla bien. Vamos a tomar algo, como si no pasara nada... -Pero tú también tienes empresas afuera. -Tengo una sola afuera, en Liziana, y allí puedo traer el dinero para aquí. Lo haré este lunes, el primer día hábil. Yo estoy bien, ocupémonos de lo nuestro, tomemos algo caliente, nos pedimos un par de tostados o si te gustan los croissants y a la noche vamos a escuchar música. No digo que te despreocupes, no..., no ignoramos lo que está pasando, no somos necios, pero con hacernos mala sangre, con ponernos reactivos, Rogelio, no nos va a servir de nada. Yo conmigo traigo siempre un ansiolítico, si quieres tomar... -Sí -dijo Rogelio-, no quiero otra vez que mi estómago y mi parte intestinal se ponga mal. Y sí, pedimos algo y luego iremos a escuchar música. No somos los tontos que nos desentendemos del problema, pero sí, Constantino, tampoco podemos hacer que nuestro cuerpo se descomponga si no podemos hacer nada, seríamos tontos. Constantino pidió algo de comer y ya encargó una buena cena de tabla de mar para la noche.
Sesión del 08/01/2026 Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Carlos S. Seguía con que sus interioridades no le permitían encontrarse bien ni física ni mentalmente ni emocionalmente, y ya había visitado a profesionales. Fue al Club Náutico, habló con Clayton. Comentaron todo ello. Fue un encuentro amigable donde salieron mil posibilidades que le podían producir su estado. Salió muy animado.
Entidad: Entré al Club Náutico un poco extrañado por la recomendación de la neuróloga, que a su vez tenía una amiga, una amiga nueva pero que era una médica clínica excelente. Había cumplido setenta años pero era una eminencia. Muchos le preguntaron: -¿Por qué no te has especializado? -Porque al igual que los médicos de cabecera de antes, de los años cuarenta, cincuenta, aún en 1974 me considero una médica completa. -Era la respuesta de la doctora Chance.
El primero que me vio fue Andrés Olazábal: -Señor Rogelio Moreno, mi padre no vino hoy. -No, no, está bien. Hay una doctora que tiempo atrás había salido con Jorge Clayton... -¡Ajá! -Bueno, y me recomendó verlo él. -Recién vengo de hablar con él, está en el despacho. -¿Lo puedo molestar? -Está solo, está haciendo unas cuentas... Pero sí.
Le di gracias al joven y golpeé la puerta del despacho. Abrió Clayton sonriendo. -Rogelio, ¿cómo andas? -Me agradó que a pesar de la diferencia de edad me tuteara. -Con algunos problemas. -Pasa, toma asiento. ¿Quieres tomar algo? -¿Puede ser un café, pero cortado? Solo no porque... -Es café expreso, ¿eh? -Sí, un pequeño pocillo, cortado. -Sí, como no. Espérame, no voy a llamar al camarero. -No tardó ni tres minutos que apareció con dos cortados con un poquito de leche deslactosada. Cerró la puerta y me dijo-: Bueno, coméntame. -Mira, te va a parecer raro pero vengo de parte de la doctora, esta joven que hace poco tiempo había salido contigo. -¡Ah!, sí, sí, el hecho de que nos hayamos distanciado a nivel de pareja no significa que hayamos perdido el contacto. Coméntame. -Bueno, la vi a la doctora, me recomendó a la doctora Chance. -¡Ah!, la señora mayor. -Sí, sí. Bien. Hablaron entre ellas y fue la doctora joven, su exnovia, y me dijo que me podrías orientar; ¿eres médico o algo? -No no no, no me atrevería a recetar nada, además está prohibido por la ley, si te recomendó debe ser por algo más personal que de salud. -No sé, yo tengo un montón de preguntas de tema de salud e incluso malestares que vengo experimentando desde hace algunos años. -Pero, Rogelio, me comentó Constantino que hace dos meses y medio la fuiste a ver a la doctora y te recomendó a otra doctora, creo que trabajabas en una fábrica de cueros, que bebías agua contaminada y te consiguieron un trabajo en la avenida del Sur. -Sí, sí, pero sigo con algunos malestares. Me gustaría..., a ver, comprenderlos. Le dije a la doctora: "Mi prioridad es la atención médica", pero no sé, me interesa un enfoque complementario. -¡Ajá! Coméntame en el orden que desees. -Bueno, Clayton... -Puedes decirme Jorge. -¡Ah!, me siento cómodo diciéndote por el apellido. Mi problema... uno de mis problemas es dolores de cabeza frecuentes, a veces me despierto y ya tengo jaqueca en distintos momentos del día. -¿Son dolores permanentes? -No, no, Clayton, por momentos. A veces pasa mediodía y estoy bien, me incomoda más del lado izquierdo. -Y te ha visto la neuróloga y no te ha encontrado nada. Confírmamelo. -Sí, en realidad la vi tres veces a tu expareja y no, no me ha encontrado nada. Ahora, si la neuróloga no me encontró nada, ¿puede ser algo psiquiátrico o psicológico? -Veamos, tienes algún T.O.C. -No entiendo. -Rogelio, ¿tienes algún Trastorno Obsesivo Compulsivo? -¿Qué sería eso? -Bueno, en el coloquial de Plena le llamaríamos manías, como mirar el reloj cada cinco minutos, como ver que todo esté en orden, como tener todo acomodado, como si hay una camisa fuera de lugar te molesta... -A veces sí, a veces pienso que algún trastorno obsesivo compulsivo puedo tener, pero creo que todo el mundo tiene. -De alguna manera sí, pero no es lo mismo. Yo, por ejemplo, fíjate atrás mío tengo un reloj de pared, pequeño, pero no me doy vuelta cada cinco minutos, además tengo un reloj de pulsera. ¿Si tú tuvieras un reloj detrás de ti te darías vuelta cada cinco minutos no teniendo reloj en la muñeca? -No. -¿Pero si dejas tus llaves en un lado y no las encuentras te vuelves loco buscándolas? -Imagino que si no soy yo las cogió alguien. -¿Y si no hubiera nadie? -Me volvería loco pensando qué pasó, porque soy meticuloso. Pero no me considero alguien que necesite psiquiatra o medicación, porque supongamos, Clayton, que tuviera un trastorno psiquiátrico, ¿qué tendría que ver eso con un dolor de cabeza? ¿O sí? Me miró Clayton sorbiendo su café: -Tómalo antes que se enfríe. Tomé un sorbo y le repetí: -¿Tendría algo que ver? -Honestamente, no. -¿Con psiquiatra? -No. -¿Algún trauma que me haya pasado? -Pero te tienes que acordar. -Bueno, yo no digo que tengo el doble de edad que tú, Clayton, pero te llevo bastantes años, y a lo largo de mi vida me han pasado cosas, pero no me imagino que fueran trastornos tan graves, pero a veces tengo como cierto, como cierta visión, como algo que ya he vivido; o paso por una casa, por ejemplo, había una casa avenida del Sur antiquísima, tendría más de cien años, la habían remodelado pintada de un amarillo muy chillón, me gustan los colores claros pero no que llamen tanto la atención, y sin embargo nunca había estado por ahí y la casa me pareció conocida. -¿Y si te dijera, Rogelio, que puede ser un recuerdo de una vida anterior? Lo miré sorprendido: -¿Crees en vidas anteriores? -¿Por qué no habría de creer? -me respondió Clayton-. Creo que a mucha gente le ha pasado que de repente ha visto un perro pequeño, inofensivo, y sin embargo se echa hacia a tras asustado. -¿Y qué piensas?, ¿a qué se debe? -A que quizá en una vida anterior fue atacado por un perro grande y aunque en esta vida la persona vea un perro pequeño ya su trauma interno que queda grabado en sus genes, es como que le hace retroceder, como hay gente que le tiene miedo al agua ni siquiera se llegan a meter en la pileta pequeña del Náutico. He conversado con algunos y les pregunté: -¿Has tenido algún episodio malo que te ha dejado recuerdos negativos en el mar? -No, pero me da impresión meterme en el agua, tengo miedo a ahogarme. -Pero la pileta pequeña no llega a un metro cincuenta. -Sí, pero es como instintivo. Le pregunté: -¿Y eso que significa que en otra vida pudo haberse ahogado? -Posiblemente. -Supongamos que fuera así, ¿eso cómo se revierte? -Conversándolo, intentando recordar. O sea, tú me has hablado de esa casa vieja, amarilla, cerca de tu trabajo y te pareció conocerla. ¿Estaba así pintada de amarillo? -No, no. Es más, la calle no estaba asfaltada, estaba empedrada, no era una avenida era una calle angosta, y la casa era el mismo estilo pero como más nueva. -Bueno, creo que ubico la casa que me dices, debe ser de 1880, o sea, que tiene casi cien años. -¡Je, je! Pero Clayton, ¿estamos diciendo que yo había nacido aquí en Plena hace más de un siglo y conocí esa casa? -No, no necesariamente, pero puede ser una posibilidad. -El otro tema es mi mal aliento. Ahora, por ejemplo, me compré unos chicles de menta que comí por el camino, en realidad los mastiqué, y luego los tiré en un tacho de residuos, como debe ser, y vivo comiendo o lavándome los dientes porque me gusta hablar con la gente, más ahora donde estoy trabajando que atiendo gente, y tengo chicles o caramelos de menta para evitar el mal aliento porque me da vergüenza tratar con gente. Justamente ahora, está bien que la leche es deslactosada, según me has dicho, pero esto me provoca mal aliento. -Si no me equivoco, Constantino me ha dicho que también has visitado un gastroenterólogo. -Sí. -¿Y te dio alguna explicación de ese café o de la leche? -Que por ahí soy intolerante a los lácteos. -Bueno, esta leche justamente es deslactosada. -Pero no sé, me han dado, no digo infinidad pero varias dietas distintas, he cambiado de alimento y esto persiste. -Yo interpreto que tiene que ver mucho con tu cabeza. -¿Cómo que tengo algún daño cerebral? -No, no, Rogelio, no no no, me refiero a aquí -Y se tocó la frente-, a tu pensamiento. Quizá tienes ansiedad, angustia y no sabes por qué. -¿Y eso también puede ser de una vida pasada? -Todo es posible porque el estrés lo que hace es, no soy neurólogo lo conversé con la que era mi novia y además leo muchísimo de todo, tenemos algo llamado cortisol que cuando estamos en un aprieto el cortisol se dispara. -¡Ajá! -Pero luego nos calmamos y el cuerpo deja de consumir cortisol. -¿Que se produce en el cerebro? -No, el cerebro, lo digo de una manera sencilla, se lo hace producir a las glándulas suprarrenales. -O sea, los riñones. -Correcto. -¡Ajá! ¿Pero qué pasa si continúo con ese estrés? -En ese caso el cortisol se agota y puede dañarse el cerebro. -¿Y cómo reacciona el cerebro en ese caso? -Primero te puede atacar el cuerpo, no el cerebro en sí, sino la falta de cortisol. Hay muchas personas, pero muchísimas, ¿eh?, que cuando tienen el cortisol casi agotado del estrés continuo se sienten como agotados, como cansados, algunos tienden a sentarse en un sillón y hasta dormitan. -¿Y eso a qué se debe? -A que el mismo cerebro "obliga" a la persona a descansar para que el cerebro pueda recuperar el cortisol faltante. -Entiendo. A veces me pasa eso. Pero no sé cómo combatir el estrés continuo, me provoca problemas gástricos, digestivos. -Bueno, me has dicho que la gastroenteróloga no dio con la tecla, podría ser incluso una bacteria. Pero te dijeron que no. -Correcto. ¿Pero es una causa o son varias? -A ver, desde mí punto de vista no médico el estrés no tiene una sola causa, decenas de causas, y sí que afecta a la parte física. -No quiero abusar mucho de tu tiempo, Clayton, pero ¿cómo..., cómo puedo abordar esas múltiples causas? O sea, a ver cómo explicarlo mejor, ¿cómo, cómo puedo tratar cada causa por separado? -Si todos esos temas, Rogelio, te los provoca un estrés que se expande y que agota tu cortisol demasiado rápido, tu cerebro no tiene tiempo a reponerse. -Entiendo entiendo entiendo; ¿y de ahí los dolores de cabeza? -Quizá. Yo no puedo ser ni afirmativo ni negativo porque no soy médico, lo nuestro es una charla de orientación. -Sí, y me hace bien, me hace bien por lo menos estar con los pies sobre la tierra y saber. Me gustaría saber qué traumas arrastro de vidas pasadas. En el caso de que fuera eso, yo no tengo miedo al agua, yo no tengo miedo a los perros, a veces me incomoda ir por una calle oscura de noche. -Bueno, eso no es una manía ni un trastorno obsesivo compulsivo, hay mucha gente que tiene temor de ir sola por temor a lo desconocido. -¿Hablamos de cosas sobrenaturales? -No, Rogelio, si bien Plena tiene mucha seguridad puede haber algún asaltante, no no hablamos de cosas sobrenaturales, hablamos de cosas materiales. -Entiendo. ¿Entonces es normal? -Sí, Rogelio, es normal relativamente; no es normal, por ejemplo, ir por una calle oscura, solitaria sintiendo como que alguien nos sigue. Eso sí sería un trastorno obsesivo compulsivo, ¿se entiende? A ver, ¿te gusta el teatro? -Clayton me miró. -Sí, bueno, yo no soy una persona muy dada. -Recién me habías dicho, Rogelio, que eras una persona muy social. -Sí, pero con la gente que conozco, por ahí soy un poco quedado con los que atiendo en la casa de ropa de cuero. -¡Ajá! -Y entonces es como que adopto un rol, sonrío, me pongo simpático aunque en el fondo digo, no veo la hora que tenga que irme porque hoy vine cansado. -Por el cortisol. -Será. Pero tengo que fingir, es como que a lo largo del día asumo distintas facetas de mi personalidad. Sé que algunas veces has hablado de los roles del ego pero no lo tomo como roles del ego, es como que uno mismo va actuando. Aquí, por ejemplo, hablando contigo me siento casi tranquilo. -¿Y por qué no tranquilo del todo? -me preguntó Clayton. -Porque no quiero quitar tu tiempo. Sé tienes empresas, tienes cosas para hacer y yo vengo con esto, que es una tontería con todo lo que tienes que hacer. -Te equivocas, Rogelio. Jamás, jamás diría que lo tuyo es una tontería, todo lo que me cuentas o lo que me pueda contar cualquier otra persona para mí es importante. Tan importante como cualquiera de mis empresas. Así que no, no estás gastando mi tiempo, yo disfruto conversando. -Bueno, te voy a hacer una pregunta puntual: El hecho de que durante el día cambie de roles, cambie de facetas, el cambiar de facetas significa que no estoy cómodo. Entonces de repente voy a ver a la doctora Chance, a la señora mayor, la trato con cortesía. Después viajo en un bus y voy sentado serio, no le presto atención a nada. Pero no es que esté de mal humor, estoy serio. Después voy al trabajo, otra vez la sonrisa... Después hay personas que son muy demandantes: "¡Ah!, pero tendría que haber un talle más grande para mí", "¡Ah!, ¿pero por qué este color, porque no hicieron otro color?". Y uno tiene el impulso de decirle: "¿Por qué no le pregunta al dueño porque trajo este color? Pero eso es una mala educación, no puedo decirle eso. -¿Y qué le dices? -Bueno, "Aguárdeme un poquitito, señora, que voy a preguntar al dueño a ver si va a traer otro tipo de talle, otro tipo de solapa u otros colores. Permiso, ¿eh?". Pero por dentro estoy con el estómago hecho un nudo. Entonces, ¿puede ser que esos roles le estén pasando factura a mi salud? -Bueno, lo que más te está afectando es el estómago. -¿Y el aparato digestivo? -Podría, porque no soy médico. Hablo en infinitivo: no lo sé, pero puede estar relacionado con tu mal aliento también. Y sí, el adoptar distintos personajes sin estar en una obra de teatro, obvio que te agotan, obvio que te quitan el cortisol. -¿Qué me puede decir un psicólogo que no me digas tú? -¡Oh!, Rogelio, infinidad de cosas; yo no soy psicólogo, estudié de todo, tengo conocimientos de muchas cosas, pero hay un refrán que dice: "El que mucho abarca poco aprieta". Yo trabajo con la parte económica, investigo computadoras personales, ayudo a fundaciones, hospitales, pero eso no significa que sea experto en psicología. ¿Por qué no consultar? -Me da como..., como vergüenza comentarle. -Ahora no me tuteas. -¡je, je, je! Me olvido, me olvido, me olvido. Me da pudor comentarte..., a veces tengo gases frecuentes. -No eres el único, muchísimas personas tienen gases. -Pero no inflamación abdominal o tránsito intestinal lento, no todos tienen sensación de pesadez. -Eso puede ser el cortisol, lo otro creo que tiene que ver con todo. -O sea, que la causa común es el estrés que acaba con mi cortisol. -Y sí, el cortisol no es algo negativo, sirve para casos de lucha o huída, como hace cincuenta mil años los homo sapiens que todavía ni siquiera sabían pronunciar palabra. -¿Herencia genética? -Eso lo tienes que saber tú. -¿Estrés? -Desde ya que sí. -¿Descarto herencia genética? -No, no la descartes, lo que pasa que todavía no hay estudios genéticos tan avanzados en 1974, capaz que después del 2000 avancen con la genética. -Entiendo. ¿El tabique desviado? -No no no, eso no tiene absolutamente nada que ver con el estrés desde ya. ¿No te has realizado ninguna cirugía? -No, hasta el momento, no. ¿Tiene que ver los ronquidos con el tabique desviado? -Que yo sepa no, pero no lo descarto. Que yo sepa no, pero no termino de descartarlo. -¿Eso puede afectar la calidad de mi sueño? -No, no, tiene que ver de vuelta con el cortisol. Hay algo que se llama serotonina, que algunos la llaman la rival opuesta del cortisol, es la que provoca placidez, bienestar, pero eso se logra pasando buenos momentos. Por eso Constantino te recomendó el club. -También me da vergüenza venir de invitado, no me alcanzaría mi sueldo para pagar la mensualidad. -¡Je! ¡Rogelio, estás hablando conmigo, que soy el dueño! Tienes una tarjeta, es un placer verte aquí, incluso los fines de semana que no trabajas, tómate el día y ven aquí. ¿Dices que no le tienes miedo al agua?, ven a la pileta, conversa con los jóvenes. Hay también gente de tu edad, los fines de semana vienen papás y mamás de chicos pequeños. Te puedes hacer con un montón de conocidos. No digo amigos, pero sí conocidos. Y nadie averigua si alguien tiene fortuna, si no la tiene. Cuando yo compré el Náutico, Rogelio, era igual o peor que el Hípico, el que está en capital, pero lo modifiqué, ahora es más popular, a mucha gente no le agrada, pero a mí no me interesa, yo me siento más cómodo que con aquella gente que porque tiene dinero es creída, se creen reyes. -Bueno, tú eres el ejemplo de lo contrario, creo que ninguno tiene tanta fortuna como tú y eres una persona normal. -Gracias a Dios -dijo Clayton-, no me gustaría ser alguien distinto. -Me da pudor, pero bueno, a veces es como que tengo hemorroides. -Bueno, me has dicho que eres de tránsito lento. -Y sí... -Pero eso se puede corregir, ¿eh?, eso se puede corregir. -¿Digamos que eso produce el efecto del tránsito lento? -No, es al revés, el tránsito lento produce la hemorroides. -Entiendo, entiendo perfectamente. O sea, que todos esos factores de tensión emocional influyen. -No tengas duda de ello, Rogelio. -Por último te quería decir que he bajado cerca de diez kilos y me cuesta recuperarlos. -¿Te molesta? -No, pero me resulta extraño. -Hay otros análisis hormonales. Eso sí hay. Y te pueden decir si hay algo hormonal que puede estar afectando tu peso. Ahora, lo importante es cómo te sientes, cómo te sientes, porque te puede afectar hasta el colesterol, te puede afectar la testosterona, te puede afectar la parte muscular. O sea, el cuerpo es, como explicarlo, un..., un complemento del cerebro, somos nuestro cerebro, nuestro cuerpo va a reaccionar de la misma manera que reacciona nuestro cerebro. -Me habían dicho de anabólicos. -Yo, de mi parte, no los recomiendo. Pero por enésima vez, yo no soy médico, eso lo decide el médico. Pero no un naturista, no un naturista, tienes que ir a un médico recibido, a un dietólogo, no un naturista, el naturista no es médico. -Entiendo. O sea, que me sirve nadar, hacer gimnasia para ganar fuerza muscular... -No tengas ninguna duda. -¿La creatina? -Mira, si a través del ejercicio moderado, mira aquí en el club tenemos personal trainer que tienen título legal de cómo entrenar, porque para todos no es igual desde ya. Pero todo lo que sea natural lo tomas, lo más natural, agua, nada de cosas raras para ganar músculo, para ganar peso, no no no no. -¿El kéfir? -¿Por qué no?, eso hace bien a la flora intestinal. -¿Citrato de magnesio? -Depende, depende. Eso te lo dice el dietólogo. -¿Papas fermentadas en ayunas? -No lo sé, nunca lo he probado, pero insisto eso lo tiene que ver el dietólogo. ¿Mi recomendación?, gimnasia, sin tomar nada externo, a tu ritmo sin forzarte. Y por último esa gimnasia disfrutarla, el trabajo que haces vendiendo disfrutarlo. ¿Qué va a haber gente que sea pesada, molesta, demandante? Sí, pero son así, no pueden cambiar; un perro ladra, un gato maúlla y hay gente que es, discúlpame mi expresión coloquial, hay gente que es jodida, pero no permitas que eso te cambie tu ánimo, eso va a favorecer que evites gastar tu cortisol, y te puedo asegurar que vas a ir mejorando. -Te agradezco mucho, Clayton. -Ven el fin de semana, ¿eh?, mira a la pileta. -Tendría que buscarme un buen pantalón de baño. -Mira, yo tengo un vestuario personal, pero no de pantalones usados, pantalones que he comprado y que todavía no estrené. Vienes el fin de semana, te pruebas uno, hay de distintos talles. ¿Te va bien?, lo tienes. -Bueno, te agradezco infinitamente. Nos dimos un abrazo y recorrí un poco el Club Náutico saludando a algunos conocidos.
Sesión del 19/01/2026 Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Carlos S. La entidad relata haber estado en Gaela al lado del Maestro Axxón durante el tiempo que propagó la Palabra de Dios, cuando fue capturado y muerto. Después, como también sucedería en Sol III, pasó su vida manteniendo el recuerdo de aquel Maestro de Luz que murió prestando su vida a los demás.
Entidad: En Gaela, en el otro extremo de la Galaxia, hace cien mil años encarné por primera vez en lo que sería el año 0 de la era del Rombo. Mi nombre era Eliseo de Odea.
Como espíritu, a pesar no haber encarnado antes, arrastraba engramas de importancia creyendo que un espíritu no debía encarnar porque era una pérdida de tiempo. A mí no me interesaba divertirme sino aprender y conceptuando con otros iguales a mí podíamos debatir. Pero una vez me conceptuaron: "No te olvides que la experiencia física también a veces enseña". Y encarné. Encarné en Odea y viajé para Nebrón y a mis veinte y dos años conocía aún maestro al que seguí durante más de dos años.
Mi recuerdo va al final cuando el cielo de Nebrón no era azul aquel día, se había teñido de un gris ceniciento como si el mismo aire presagiara que la luz del mundo estaba a punto de extinguirse. Yo permanecía de rodillas entre el polvo y la grava con los ojos húmedos y el alma fragmentada. Frente a mí los lizianos, soldados de armadura y ojos carentes de misericordia, terminaban de alzar la estructura, no era una cruz sino un rombo de madera oscura, una geometría cruel diseñada para que el peso del cuerpo desgarrara los tendones con una lentitud matemática.
Axxón, mi querido Maestro que me había enseñado a escuchar el canto de las estrellas, a sanar heridas con simple roce de la intención fue arrastrado hacia el centro del rombo de madera, su túnica blanca antaño símbolo de paz en los valles de Nebrón ahora eran girones de tela ensangrentada. -¡Maestro! -grité-, y su voz me dijo: -Déjame. -No... -Mi voz también se quebró convirtiéndose en un sollozo ahogado. Les grité a los maestros-: "¿Por qué con el gran Maestro pasa esto?". -Les grité a los soldados-: "Perdónalos, porque no saben qué luz están apagando". -El discípulo Tadeo y la madre del Maestro me miraron con los ojos llenos de lágrimas.
Axxón giró la cabeza con esfuerzo, a pesar del dolor inhumano sus ojos conservaban una claridad deslumbrante, no había odio en ellos solo una tristeza infinita por los verdugos que martillaban sus muñecas contra los vértices laterales del rombo, el sonido del metal perforando la carne resonó en el valle como el sonido de una campana fúnebre. Los lizianos trabajaban en silencio, con una precisión gélida clavaron los pies de Axxón en el vértice inferior obligando a su cuerpo a arquearse en una tensión antinatural.
Cada golpe del mazo parecía golpear directamente el corazón de todo mi ser, de mi alma, el primer clavo me representaba el fin de la Palabra. Escuché el segundo clavo, el fin de una guía. Y el tercer clavo el silencio de la sabiduría en todo Nebrón. Cuando el rombo fue finalmente erguido Axxón quedó suspendido entre la tierra que tanto amó y el cielo que pronto lo reclamaría. La sangre comenzó a trazar líneas rojas sobre la madera oscura dibujando un mapa de sacrificio que yo nunca olvidaría. Eliseo susurró a Axxón, su voz apenas era un hálito de viento: -No mires el clavo, mira la Luz detrás de él. -¿Qué luz podía haber detrás? El rombo era sólo madera, la verdad es eterna.
Los lizianos se retiraron dejando atrás un silencio absoluto sólo roto por el goteo rítmico de la vida escapando del Maestro.
Bajé la frente hasta tocar el suelo sintiendo el frío de la sombra del rombo proyectándose sobre mí. En ese momento comprendí que el aprendizaje más difícil de mi Maestro no había sido la paz sino el peso de continuar cuando un guía se convierte en un recuerdo. Bajo la penumbra de Nebrón la figura romboidal se recortaba contra el horizonte, una joya de dolor custodiando el fin de una era. El sol se puso y con él la última chispa de esperanza en mis ojos. La noche trajo consigo un frío que calaba los huesos, pero no era el aire lo que lo helaba sino el vacío que había dejado la partida de Axxón. Los lizianos se habían marchado dejando sólo el silencio y la silueta del rombo en la oscuridad.
Permanecí arrodillado hasta el amanecer, mis ojos fijos en la figura inerte del Maestro, las palabras resonaban en su mente: "No mires el clavo, mira la luz que queda detrás de él". ¿Cómo ver la luz cuando la oscuridad era tan densa? Miré a mí costado izquierdo, Tadeo, el querido Tadeo, su discípulo amado.
Con el primer rayo de sol me puse de pie, tenía los músculos doloridos, el corazón pesado, sabía que no podía dejar a Axxón expuesto a la profanación. Tadeo exclamó: -No aflojes, Eliseo, aún tenemos tarea por hacer.
Su madre la dejé en mi casa. Sus manos temblorosas pero decididas pudimos con Tadeo desatar las cuerdas, todas las atadura, y con sumo cuidado retiramos los clavos que sujetaban el cuerpo del Maestro al rombo, cada retirada del metal era un puñal para el alma de ambos pero la urgencia de honrar a Axxón nos daba fuerzas. Una vez liberado le dije a Tadeo: -Por favor, déjame a mí.
Y cargué el cuerpo de Axxón sobre mis hombros sintiendo el peso de un mundo que ahora recaía sobre mí. Caminé hacia un lugar sagrado que sólo nosotros dos, con Tadeo, conocíamos, una cueva oculta tras una cascada donde la luz del sol creaba un arco iris perfecto, allí en la paz de la naturaleza con Tadeo preparamos el cuerpo de Axxón con las hiervas y ritos que el Maestro nos había enseñado para el transito final.
Dos días con Tadeo nos aislamos en la cueva no sólo para llorar al Maestro sino para asimilar el vasto conocimiento que Axxón nos había transmitido. Abrimos los pergaminos ocultos, meditamos sobre los símbolos arcanos, practicamos las antiguas técnicas de sanación que ahora eran su única herencia. La visión de Axxón clavado en el rombo se transformó en una herida, una herida enorme abierta a una cicatriz que nos recordaba a la resiliencia del espíritu. Cuando llegó el tercer día con Tadeo salimos de la cueva. Tadeo me miró y me dijo: -No eres el mismo joven, tus ojos aún tristes reflejan a una determinación férrea.
Y era cierto, yo había comprendido el verdadero significado de las últimas palabras de Axxón. El rombo era un símbolo de opresión, pero también el catalizador para que la verdad de Axxón se manifestara tras de él. -Observé a Tadeo y exclamé: -Tú ya estás templado. -No creo que sea así, hermano, trato de no mostrar mi dolor.
Al día siguiente ambos regresamos a la cueva oculta tras las cascadas, pero en el lecho de piedra no había ningún cuerpo. -¡No pueden habérselo llevado! -exclamé con sorpresa. -Tienes que comenzar a creer en los milagros -me respondió Tadeo-. Seguiré mi camino, querido Eliseo, pues tengo mucho por hacer. -¿Qué me queda a mí? -Bueno... Tú, Eliseo, harás tu parte. -Tadeo se marchó, todavía tenía que cuidar a la madre de Axxón, no por mucho tiempo, estaba muy envejecida la hermosa señora, por dentro y por fuera.
Comencé a recorrer los valles de Nebrón no solamente como un predicador sino como un sanador del alma, mis palabras ofrecían consuelo a los afligidos, mi presencia irradiaba la paz que Axxón había cultivado. Al principio la gente me miraba con desconfianza recordando la brutalidad de los lizianos y temiendo cualquier cosa que pudiera traer su ira pero lentamente mi gesto de bondad y la sabiduría que les transmitía comenzaron a derribar los muros del miedo. Les contaba historias de Axxón no con resentimiento contra Lizia o contra el emperador Marcelus sino con la sabiduría de quien comprende que la verdadera fuerza reside en la compasión. Recordaba la importancia de la unidad, de la escucha atenta, del respeto de la vida, de que la hermandad era el anhelo de Axxón, el enorme anhelo de Axxón que en esa vida no sabía si se cumpliría esa verdadera hermandad.
Con el tiempo en el lugar donde Axxón había sido clavado comencé a plantar semillas no de flores sino de árboles robustos perennes, con cada semilla pronunciaba una enseñanza de Axxón convirtiendo el lugar de la tragedia en un jardín de la verdad. La gente de Nebrón, de Odea, de Simara inspirada por mi resiliencia se unió a mi persona y juntos cultivamos un oasis de esperanza donde antes sólo había dolor. Nunca olvidé el rombo de madera, pero ahora cuando miraba el jardín veía la Luz que había detrás de él, sabía que los lizianos podían clavar cuerpos, pero nunca podrían clavar el espíritu. La verdad de Axxón liberada del rombo florecía en cada árbol, en cada corazón sanado y en mi determinación silenciosa de seguir hasta las últimas consecuencias de esa vida.
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