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Psicoauditación - Francisco O.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

Sesión del 20/04/2026 Psicoauditación


Sesión 20/04/2026
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Espíritu de quien fuera Francisco O. (Ramadar).

La entidad desencarnó hace poco y desde allí nos cuenta cómo es el mundo suprafísico, cómo está ahora y cómo recuerda a los que fueron su gente. Comenta que tener apego a los seres con quienes compartió su vida le produce descenso de nivel suprafísico.

Sesión en MP3 (3.107 KB)

 

Voy a canalizar al espíritu de quien fuera en vida Francisco O.

 

Entidad: ¡Qué extraño es esto!, comunicarme a través de una persona física... Bueno, ¡bienvenido sea!

 

Aprovecho para contaros primero, que aquí todo es distinto, vosotros no podríais vivir sin los cinco sentidos físicos.

Bueno, aquí no hay sentidos físicos puesto que no hay un cuerpo, pero tenemos algo llamado "concepto", un concepto mental que nos ahorra infinidad de tiempo en comunicarnos entre todas las entidades suprafísicas.

Tenemos muchas ventajas. La primera y principal, al no haber cuerpo físico no hay ningún tipo de malestar, quizá los malestares sean, valga la redundancia, conceptuales.

 

¡Oh! Mi nombre es Ramadar, para vosotros. Y esto lo aclaro porque en realidad no tenemos nombre.

Así como en el plano físico hay seres que se detectan por el olfato, otros por el oído, otros por la visión, aquí directamente por la vibración conceptual. Pero tenemos la ventaja de que en un segundo podemos compartir el tamaño de una biblioteca gigantesca.

 

¡Ah!, mi plano es el 3, subnivel 9, un plano de superación.

Quisiera llegar al plano 4.1, que es el plano Maestro. Pero reconozco que tengo roles del ego, apegos. Para mí sanos, pero no dejan de ser apegos.

¿Si tengo apego por los seres queridos? Sí, por supuesto, por supuesto, ¿cómo no?, ¿quién no los tiene? Pero mi apego... cómo decirlo, es por el planeta.

 

No voy a hablar ahora de otras vidas ni de las veces que he encarnado en otros mundos, no sé si porqué Sol III, la Tierra, fue el último, pero el cariño que le tengo... los  bosques, olor a césped, murmullos humanos, los mares, el aire, el gozar de una tarde de Sol en otoño, casi en invierno... ¿Por qué no? Y sin embargo, desencarné en verano.

 

Estaréis confundidos, pensaréis: ¿Pero cómo?, ¿Ramadar, quien era Francisco, tiene más apego por la Tierra que por los seres queridos?

¿Veis?, eso es el idioma, el idioma que mezcla todo, que trastoca todo.

 

Por supuesto que uno tiene apego por los seres queridos. Es más, por compañeros, por gente con la que uno conversaba sobre distintos temas y no sabía ni cómo se llamaba la persona. Sí, cómo no, aquel que tenía ese gorro de lana, que estaba siempre con el mismo saco. Pero vaya, qué hombre tan simpático, nunca le pregunté el nombre. ¿Por desinterés? No no no, me encantaba conversar, pero... supongo que tampoco sabía el mío.

 

Ya sé, ya sé, ya sé, estoy bien, extraño. Y si extrañar es ego, en el plano suprafísico el ego jala hacia abajo. Por eso no estoy en el plano 4.1, en el plano Maestro. Y pienso que va a pasar bastante, bastante tiempo para que supere ese ego.

Y no estoy luchando pensando ¡pero vaya, qué lastre!, no no no no, yo no considero que un apego afectivo sea lastre, no no no no, lo dejo para otros. Esto significa que no voy a gastar energía luchando contra algo que no sé si quiero en este momento -como dice un Maestro-, integrarlo. ¿Que el apego hace mal? No, no. Hay momentos en que me aíslo brevemente, y para que otras entidades no "lean" -entre comillas-, mi pensamiento, bajo mi cortina conceptual como si cerrara la puerta de casa y me encerrara en el dormitorio a meditar. Y sonrío conceptualmente y rememoro las cosas, los paseos, las charlas, momentos personales y momentos familiares.

 

Quizá soy egoísta porque quiero contaros de mí, no de lo que pasé, si viví bien, si viví mal, si hubo momentos felices, si hubo momentos no tan felices, si hubo achaques al borde de los 80 años... ¿De qué me sirve hacer sumas y restas?, lo viví, y eso es lo que cuenta.

 

Y pienso -por lo menos yo pienso, ¿eh?-, Dios sabrá si es cierto o no, pero pienso que en las sumas y en las restas mi vida me da positivo. No sólo para mí y por mí, ¿eh?, si no para quien era mi entorno, familia, conocidos, conversaciones que daban risa, conversaciones que provocaban dolor. No no no, no no no, no hablo de discusiones, hablo de recuerdos de otros seres que se han ido antes que yo.

Pero recalco que estoy bien. Aquí no hay dolor.

 

Tal vez me gustaría que este amado planeta, que para mí es el más lindo que he conocido, con cuatro estaciones, con un satélite inmenso en comparación con el planeta... ¿Pensáis que eso hay en todos los mundos? No, no, no. Ni los climas. ¿Que a veces nos molestaba demasiado frío a fines de diciembre? ¿Que a veces ese calor insoportable de julio uno no sabía dónde estar?

Pero se extraña; aquí no hay frío, no hay calor, no hay temperatura. Y si la hubiera, un cuerpo suprafísico no la siente. Es más, puedo atravesar -obviamente a nivel suprafísico-, el centro de una estrella y no pasa nada. Al ser suprafísico no le afecta nada. Aquí no hay un vacío o estrellas o mundos, no hay panorama para ver. No tenemos visión.

 

Y me apresura deciros: "¡No no no no no, no penséis eso!", porque sé que estáis pensando "Pero qué pobre, no pueden ver un panorama, no pueden escuchar el pitido de un pájaro".

¡Ja, ja, ja! No tenéis idea. El concepto suprafísico supera miles de veces, con creces, de verdad, ¿eh?, miles de veces, con creces cualquier sentido físico. Podemos "percibir". Y podemos percibir distintos tonos de vibración, entre miles y miles y miles de espíritus podemos percibir puntualmente quién está al lado nuestro.

 

¿Por qué para vosotros tenemos nombres? Es simplemente porque no tenéis otra manera de manejaros, es necesario. "Ramadar" es para vosotros como en vida lo era "Francisco". Pero en realidad no tenemos nombre.

Sí somos concepto y tenemos un núcleo conceptual de la misma manera que vosotros tenéis una mente a la que el Maestro llama 'decodificador'.

¿Y por qué, quien en este momento me alberga para comunicarme, lo llama decodificador?, porque al canalizar lo que hace es codificar mi concepto y lo decodifica al lenguaje hablado. Así de sencillo.

Pero el servidor, el servicial que en este momento se está prestando el hacer este contacto, lo que él puede tardar 20, 30 minutos, en milésimas de segundo yo lo transmito. Pero sería como pasar el agua del mar por un estrecho tubo de un centímetro de diámetro. Es así. Es así.

 

He tenido conversaciones, que vosotros llamaríais 'filosóficas', con otros seres del plano 3 subnivel 9.

¿Por qué los subniveles? Porque el plano 3 en realidad es un plano del error, a diferencia del plano 2, que es un plano de crueldad. El plano 3 no llega a ser un plano Maestro pero es un plano donde los seres quieren superarse. Por eso se le dice plano de Superación.

Y dentro de los planos hay subniveles, y en cada nivel hay mayor anhelo de superación.

 

Estoy en el 3.9, qué no significa nada porque quizá mañana me coge el anhelo de extrañar más y más y me jala al 3.7 o 3.6.

¿Y me voy a arrepentir de eso?

No, no, no es nada que haga propósito. Y esa es la idea.

 

A propósito, en el plano físico se puede tender una mano, pero no voy a perder tiempo hablando del ser humano del plano físico de Sol III, Tierra, porqué sería, como dice el Maestro, "Echarle una gota de tinta china negra a un vaso lleno de agua transparente". Una gota, una sola gota de tinta y empieza a oscurecer todo el vaso.

¿Hasta qué punto el ego en el plano 3 o la maldad en el plano 2 tiñen nuestra vida, que sería el vaso con agua?, anhelos perversos, ambiciones. Vaya, qué pérdida de tiempo. Vaya qué pérdida de tiempo.

 

Si pudiera me recostaría en una lona sobre un césped, respiraría el aire cálido. Aclaro, no muy cálido, me sofoca. Y disfrutaría.

Aquí también lo puedo hacer, no hay estaciones, verano, invierno, no, pero agotaría al receptáculo que me alberga si contara las miles y miles de situaciones que podemos percibir, ¿y por qué no?, vivir.

Porque el gran defecto del ser humano en el plano físico es hablar de "los muertos". ¡No hay muertos!, hay envases que quedaron absolutamente vacíos.

Y uno, aquí, busca desapegarse. En mi caso, menos que otros.

 

Y sí, voy a hablar en pasado antes de despedirme.

He disfrutado mucho mi entorno querido, he disfrutado mucho mis amistades, he disfrutado mucho mis conocidos. Incluso el señor de gorra y saco gastado, que nunca supe su nombre. No estoy seguro pero creo, como dejé de verlo unos años nunca supe más de él, quizá desencarnó antes que yo. Pero queda en mi concepto, que a diferencia de vuestra mente no se agota, no se deteriora, pues mi recuerdo no es de esta vida, es de todas las vidas que he encarnado.

 

Pero vaya a saber por qué me ha encantado tanto la Tierra, tanto, tanto, tanto que podría pasar horas físicas, en el sentido de lo que demoraría este receptáculo en contar. Y para qué agotarlo con eso, es muy remanido. No.

 

Os amo, estáis en mi memoria permanentemente.

Y recalco que estoy bien. No para dejaros tranquilos, no tengo por qué mentir...