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Psicoauditación - Miranda

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 02/08/2012 Psicoauditación

Sesión del 21/09/2012 Psicoauditación fetal

Sesión del 25/05/2023 Gaela, Sabrina

Sesión del 25/11/2025 Gaela, Ofelia


Sesión 02/08/2012
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Sira-El, thetán de Miranda

La entidad habló personalizando como su parte física. No se siente bien en su entorno y es como que se retrae. Está apenada por situaciones de una vida pasada y por roles de ego en esta. La corta edad y los pocos deseos de relacionarse que tiene su parte encarnada hacen que sea difícil prestarle ayuda.

Sesión en MP3 (2.330 KB)

 

Interlocutor: Bienvenido. ¿Estás aquí?

 

Entidad: Sí.

 

Interlocutor: ¿Cómo te encuentras?

 

Entidad: Distinto, como raro, extraño.

 

Interlocutor: ¿Por qué?

 

Entidad: Porque de alguna manera es como que me afecta lo que le pasa a mi parte encarnada.

 

Interlocutor: ¿Qué es lo que más te afecta? ¿Qué es lo que más te molesta?

 

Entidad: ¡Espera! Todo lo que es inquisición me molesta, de alguna manera, el sentirme con cierta presión, eso. No me gustan las presiones.

 

Interlocutor: Te entiendo. ¿Por quién te sientes más presionado?

 

Entidad: Por mi entorno. Es como que a veces uno quiere tener tranquilidad y...

 

Interlocutor: ¿No te permiten?

 

Entidad: No.

 

Interlocutor: ¿Qué te gustaría hacer si te permitieran tener tranquilidad?

 

Entidad: Tener tranquilidad, hacer cosas...

 

Interlocutor: Me imagino que como thetán tendrás proyectos.

 

Entidad: No, no lo digo como thetán, lo digo como 10% porque... cosas.

 

Interlocutor: ¿Cosas para rever de tu 10%, de Miranda?

 

Entidad: Claro, porque de alguna manera es como que personalizo y hablo desde su óptica.

 

Interlocutor: Trata de fluir y despersonalízate un poco para que puedas ser un poquito más objetivo. Podrías...

 

Entidad: Lo que pasa es que me hace bien personalizar porque...

 

Interlocutor: Porque descargas lo que le está pasando a tu 10%.

 

Entidad: No sé, no sé, pero es como que de alguna manera personalizo pero estoy tranquilo, no me molestan.

 

Interlocutor: Comprendo. ¿Te molestaría si te hiciera algunas preguntas?

 

Entidad: A ver.

 

Interlocutor: ¿Podrías decirme cuál es tu nombre conceptual, tu nombre como thetán?

 

Entidad: Con "S", Sira-El.

 

Interlocutor: Muy bello nombre, Sira-El.

 

Entidad: Plano 6.2.

 

Interlocutor: ¿Podrías decirme cuál es el nombre de quien es 10%, Serena?

 

Entidad: Sarbel.

 

Interlocutor: ¿Puedes contactarte con...?

 

Entidad: Dice que está en el plano 6.2.

 

Interlocutor: ¿Se contacta contigo?

 

Entidad: No tenemos tanto diálogo conceptual. A veces es como que cierro mi cortina conceptual y no me...

 

Interlocutor: Dentro de ese pequeño diálogo que tienes, ¿hay algo que quisieras comentarnos? ¿Han acordado encarnar en la misma familia y en esta misma época por algún motivo?

 

Entidad: Sí, pero su 10% no es igual que su thetán, su 10% molesta.

 

Interlocutor: ¿Por qué crees que esto es así?

 

Entidad: Porque me envidia.

 

Interlocutor: ¿Podrías decirme cuál es el origen del desorden alimenticio de tu 10% Miranda y si crees que está vinculado con la baja estima?

 

Entidad: No tengo desorden alimenticio, yo como, a mí me gusta comer. Me gusta comer cosas ricas, no porquerías.

 

Interlocutor: Tú, como thetán, debieras transmitirle a tu 10% lo que es mejor para él, más allá de lo que le guste. ¿Comprendes?

 

Entidad: Sí. ¿Y qué tiene?

 

Interlocutor: Nada, simplemente es una sugerencia porque queremos que Miranda esté bien y que tú también estés bien.

 

Entidad: Sí, si no me molestan estoy bien. ¿Esto es cómo una especie de lección, como una especie de escuela?

 

Interlocutor: Dime, ¿ha habido alguna existencia en otro planeta donde quizás aquel rol que representaste no compartieran el alimento en ese lugar? ¿Quisieras comentarme?

 

Entidad: ¿Con quien es mi hermana en esta vida?

 

Interlocutor: Sí.

 

Entidad: (Sollozos). No lo voy a contar.

 

Interlocutor: Bueno, te respeto.

 

Entidad: (Sollozos). No lo voy a contar. Era también mi hermana mayor y me sacaba todo lo que yo quería comer. No lo voy a contar.

 

Interlocutor: Respeto tu tiempo. Quédate tranquilo, quédate en calma. Te transmito Luz, te transmito Luz.

 

Entidad: (Sollozos).

 

Interlocutor: Ya pasó.

 

Entidad: No lo voy a contar.

 

Interlocutor: Ok. No lo cuentes si no deseas contarlo ahora. Lo haremos cuando te sientas preparado para hacerlo.

 

Entidad: No me siento querida.

 

Interlocutor: Tú eres muy querida. Que tú no te sientas querida no significa que no seas querida.

 

Entidad: No. Dicen que tengo muchos defectos, no sé.

 

Interlocutor: Depende quien sea que te lo dice, depende que sean lo que niegues. Para mí no tienes defectos. Cálmate, ¿sí? Tú eres un thetán muy bello. Conozco a tu 10% personalmente.

 

Entidad: Yo también.

 

Interlocutor: Claro que sí. Y es maravillosa, Miranda.

 

Entidad: Ya lo sé.

 

Interlocutor: Bueno.

 

Luis K: Te amamos mucho Milu, en esta encarnación. Te amamos mucho.

 

Entidad: Sí, ya lo sé. No sé si todos.

 

Interlocutor: Te queremos Miranda, thetán de Miranda.

 

Entidad: No tienen a veces paciencia. No les veo tanta tolerancia a veces. Después las palabras tratan de arreglarlo todo y a veces las palabras no arreglan todo.

 

Interlocutor: Dime, ¿cuál es la raíz de los problemas respiratorios?

 

Entidad: La angustia, la ansiedad.

 

Interlocutor: Y los granitos en todo el cuerpo, ¿están relacionados con esa ansiedad también?

 

Entidad: Sí, hasta lo dermatológico me puede afectar.

 

Interlocutor: Entiendo. ¿Por qué se pone tu 10% reactiva y grita cuando le tocan el cabello?

 

Entidad: No quiero que me toquen.

 

Interlocutor: ¿Por qué te molesta?

 

Entidad: En esa misma vida pasada que te comenté antes, de mi hermana mayor, sufrí. Me cogían del cabello y me habían querido ultrajar. No lo lograron porque mi hermana, dentro de todo, cogió una roca y le partió la cabeza a esa persona. Me salvó pero... ¡No quiero!

 

Interlocutor: Entiendo.

 

Entidad: No quiero. Yo tengo mi manera.

 

Interlocutor: Te comprendo, te comprendo. ¿Crees que, por este mismo motivo, resulta difícil que puedan bañarte y limpiar a tu 10% Miranda? ¿Está relacionado con lo del cabello?

 

Entidad: Mm, mm. Sí.

 

Interlocutor: Entiendo. Hasta hace no mucho tiempo tu 10% Miranda se orinaba en la cama. ¿Podrías decirme cuál es la causa?

 

Entidad: El reclamo inconsciente. Reclamo inconsciente.

 

Interlocutor: ¿Y qué reclamas?

 

Entidad: Atención.

 

Interlocutor: ¿Algo más?

 

Entidad: No.

 

Interlocutor: Que te presten atención, que te tengan en cuenta.

 

Entidad: ¡Bufff! ¿Qué más?

 

Interlocutor: Dímelo tú.

 

Entidad: No, yo no quiero decir nada, yo estoy bien. Quiero que me dejen.

 

Interlocutor: ¿Cómo crees que podemos ayudarte?

 

Entidad: Haciéndome menos preguntas.

 

Interlocutor: Entonces no te voy a hacer más preguntas. Me gustaría... Bueno, una última pregunta, ¿me permites? Y después me cuentas lo que tú quieras contarme o lo que quieras decirme.

 

Entidad: No quiero contar.

 

Interlocutor: Ok. ¿Puedo hacerte una pregunta más?

 

Entidad: Mm.

 

Interlocutor: ¿A qué se debe la resistencia a salir? Salir a pasear, ir al club, al colegio...

 

Entidad: Yo quiero salir. A veces, no sé.

 

Interlocutor: ¿Tienes temor?

 

Entidad: No, a veces es como que quiero estar tranquila. No quiero que me vean, como que me miran y por ahí me critican.

 

Interlocutor: Tienes temor a que te vean.

 

Entidad: No quiero que me prejuzguen.

 

Interlocutor: ¿Pero a su vez tienes deseos de salir?

 

Entidad: Sí.

 

Interlocutor: ¿Y cómo podemos ayudarte? ¿Crees que está relacionado con alguna vivencia, cuando te encontrabas en el vientre de tu madre en esta encarnación?

 

Entidad: (Sollozos). Escuché muchas cosas pero ahora no quiero hablar. Yo no sé si fui querida o no, yo no me olvido.

 

Interlocutor: Quisiera que te relajes...

 

Entidad: Estoy mal.

 

Interlocutor: ...y que puedas percibir la Luz que estoy proyectando sobre ti. Quiero que sepas que te amamos, quiero que sepas que cuentas con nosotros. Tu padre en esta encarnación está aquí porque te ama, porque quiere ayudarte, porque quiere saber de qué manera puede hacerlo. ¿Tienes algún mensaje para él?

 

Entidad: Lo quiero mucho pero no me hagan hablar. Ya está, ya dije. Basta. Me voy a retirar. No quiero hablar más porque me da... no quiero... como cierto pudor, ¿no?

 

Interlocutor: Yo estoy acá y astralmente también puedes contactarme cuando lo desees.

 

Entidad: Está bien.

 

Interlocutor: Te queremos, te amamos.

 

Entidad: Yo también.

 

Interlocutor: Mucha, mucha Luz para ti, que eres muy especial. Hasta todo momento.

 

 

Comentarios después de la sesión

 

Luis K: Era Miranda. Cómo se ponía, como los berrinches.

 

Jorge: ¿Miranda también hace así?

 

Luis K: Sí, también.

 

Jorge: Ha llorado a través de mí. Es increíble.

 

Karina: Costó que se abriera.

 

Luis K: Yo escuché muchas estupideces cuando tuve el accidente, se dijeron muchas estupideces.

 

Jorge: ¿Cuando ella estaba en la panza de la mamá?

 

Luis K: Y yo, como estaba todo roto, era el que ponía la calma.

 

Jorge: Cómo afectan los engramas, por Dios.

 

Luis K: Siempre supe, siempre creí que eso iba a traer problemas. Por mí no, por mis suegros, ellos tomaron oro y fuego.

 

Jorge: ¿Pero tan así es Miranda? En la forma de ser, de enfurruñarse, de...

 

Luis K: Cuando se encabrona, sí.

 

Jorge: ¿Y hace gestos corporales también?

 

Luis K: Sí, sí. Y ahora ha empezado a gritar fuerte "¡Ah!, ¡Déjenme!". Y grita y grita y grita...

 

Karina: ¿Como para llamar la atención?

 

Luis K: Sí.

 

Jorge: ¿Y en la neurosis también le llaman la atención?

 

Luis K: Y Serena a veces es muy cruel, sin sentido.

 

Jorge: Obviamente que no a propósito.

 

Karina: Después de la escuela me imagino que están todos juntos, ¿no?, en la casa.

                                                 

Luis K: A veces sí y a veces no porque yo a veces salgo del trabajo para llegar a casa... me quedo cocinando.

 

Karina: ¿No tenéis la posibilidad de llevarla aunque sea dos veces por semana a Miranda? Decir: "bueno, papá se toma el tiempo para llevarme a mí a hacer determinada actividad", algo de lo que le guste, no sé, dibujo, danza, algo.

 

Luis K: Sí, si la llevé y están haciendo las dos arte, que a Miranda le encanta. Miranda estaba contenta de que iba sola y después Serena se enganchó.

 

Karina: Claro, eso es lo que yo te digo.

 

Jorge: ¿Te digo una cosa, lo que me pareció a mí ahora?

 

Karina: ¿Sabes por qué? Porque si va a la misma actividad van a estar siempre compitiendo.

 

Luis K: Empezó Taekwondo y lo dejó.

 

Jorge: De todas maneras, a pesar de...

 

Karina: Con tal de destacar... aún no tiene su personalidad definida. A ver si puedes hacer que ella haga algo...

 

Jorge: Se negó a responder algunas cosas, se negó a repasar vidas. Me resultó muy difícil. Sin embargo, noté una pena muy grande...

 

Karina: …que descargó. Por lo menos al llorar y patalear ya está descargando.

 

Luis K: Es una persona que descuida todas nuestras ayudas y nosotros llegamos tarde, con el tiempo mal... Es tan difícil... Ya lo advertimos con algunos. Es un esfuerzo bastante...

 

Jorge: Hay mayores que se ponen a la altura de los niños y discuten con los niños como si fueran niños ellos también.

 

Karina: Aparte, no es fácil conocer a una persona que los cuide y que los tenga responsablemente y aparte tenga una sintonía y un montón de cosas.

 


Sesión 21/09/2012
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Sira-El, thetán de Miranda

Muchos de los engramas que arrastramos vienen vivencias anteriores pero muchos también vienen de la época de la gestación actual, cuando la entidad 10% es totalmente dependiente, no tiene ninguna memoria y es todo percepción reactiva. ¿A cuántos nos habrá pasado no querer seguir adelante y nacer? La entidad Sira-El recuerda su gestación previa a su nacimiento.

Sesión en MP3 (2.572 KB)

 

Jorge Olguín: Vamos a hacer una psicoauditación fetal para Miranda, la hija de Luís.

Como se ha hecho en distintas oportunidades -y esta es la primera vez que se graba en vídeo- en la psico fetal el feto habla en primera persona, va protagonizando sus vivencias dentro del útero materno. Como al encarnar la unidad biológica pierde la memoria reencarnativa la pregunta que en distintas oportunidades me han hecho es: "Entonces, ¿cómo la entidad biológica que aún no ha nacido tiene capacidad para conceptuar y hablar a través de mi voz?". Porque hasta que nazca le ayuda el 90% no encarnado. El 90% no encarnado es quien le presta su concepto para que el feto pueda expresar sus sensaciones, de otra manera no sería posible.

Comienzo.

 

 

Interlocutor: Bienvenido...

 

Entidad: Siento mucho miedo.

 

Interlocutor: ¿Por qué?

 

Entidad: Porque percibo mucha hostilidad.

 

Interlocutor: ¿Logras escuchar?

 

Entidad: Sí.

 

Interlocutor: ¿Qué escuchas? ¿Qué presientes? ¿A qué llamas hostilidad?

 

Entidad: Como que soy una molestia, como que no vine en buen momento, como que ocasiono disgustos, trastornos. Y no quiero eso.

 

Interlocutor: ¿No viniste en buen momento? ¿Acaso tú pediste venir? De alguna manera te han traído aquí, no es tu responsabilidad.

 

Entidad: ¿No es mi responsabilidad? No sé si no es mi responsabilidad porque sí, yo elegí venir y nacer.

 

Interlocutor: De alguna forma también te han convocado a que nacieras.

 

Entidad: ¿Me han convocado? No sé, porque podía haber venido cualquier otro ser en mi lugar. Pero, bueno, me tocó a mí.

 

Interlocutor: Te repito, no es tu responsabilidad.

 

Entidad: Está bien, está bien. No es mi responsabilidad. Eso no significa que no me sienta querida en ese momento. Aparte, puedo captar las emociones de la que es mi madre y noto que se siente confusa, noto que se siente con baja estima y noto que en este momento yo soy como una carga porque se siente fea por mi culpa. Y yo no hice nada para ello.

 

Interlocutor: ¿Logras trasmitirle también tú a ella?

 

Entidad: No.

 

Interlocutor: ¿Lo intentas o no te escucha?

 

Entidad: No, ya tengo demasiado con lo mío. Por momentos es como que no quiero salir, por momentos es como que me siento bien.

 

Interlocutor: ¿Te sientes protegida? Es contradictoria la pregunta o quizá la respuesta. Hay una sensación de comodidad por un lado y una sensación de incomodidad por el otro. ¿Es posible?

 

Entidad: No... Sí tengo comodidad pero a su vez tengo temores, tengo muchos temores de... No quiero salir de este lugar.

 

Interlocutor: El exterior te asusta.

 

Entidad: Me asusta mucho. Aparte ahora escucho como gritos. Me siento mal, me siento mal físicamente, siento que no voy a vivir, siento que no voy a salir, siento que voy a desencarnar antes de nacer. Es una sensación fea, es una sensación muy fea. No quiero sentirla. No me hagan sentir esto de vuelta, es una sensación muy fea.

 

Interlocutor: Dime, ¿puedes percibir desde el plano espiritual alguna entidad que pueda ayudarte o conceptuarte y darte calma en este momento?

 

Entidad: No, no percibo nada. Percibo el concepto mental de mi madre que se preocupa más por su estado de salud que por el mío. Me hace responsable por lo que le está pasando. La atienden médicos...

 

Interlocutor: ¿Puedes recordar algún momento donde te hayas sentido pleno, que hayas sentido dicha?

 

Entidad: Eso fue después, cuando nací, pero eso es después. Pero son momentos muy... Todo languidece. Te sientes como que no eres importante y a veces es como que te arrepientes de haber...

 

Interlocutor: ¿Tomado la decisión?

 

Entidad: ...conceptuado encarnar porque sientes que traes disgustos y que le traes problemas de salud a tu madre y tú no has hecho nada porque...

 

Interlocutor: Sabes que no es así, sabes que no eres causa del mal hacia los demás.

 

Entidad: No, no lo sé, no lo sé.

 

Interlocutor: Yo sí lo creo y creo que no tienes que sentirte responsable. No has sido tú quién se ha buscado tener que pasar por esas situaciones, por esas sensaciones que no se acaban de describir.

 

Entidad: (Sollozos) ¡He sido yo! ¡He sido yo!

 

Interlocutor: No, no has sido tú...

 

Entidad: ¡La están atendiendo los médicos!

 

Interlocutor: ...es la vida.

 

Entidad: ¡No voy a encarnar!

 

Interlocutor: Es la vida.

 

Entidad: (Sollozos) No, voy a volver a mi plano, voy a volver a mi plano. No quiero estar aquí, no voy a encarnar. No voy a nacer, no quiero molestar, no voy a encarnar nunca más. Me voy a quedar en mi plano y listo porque no sé si voy a llegar a nacer en esta vida.

 

Interlocutor: Vas a llegar a nacer.

 

Entidad: No, mi parte física no está bien.

 

Interlocutor: Vas a llegar a nacer y vas a ser una persona hermosa que va a traer mucha felicidad y esto que estás pasando no es tu responsabilidad. Sé que duele pero no es tu responsabilidad.

 

Entidad: (Sollozos) ¿Por qué los seres humanos son así? ¿Por qué son todos tan mezquinos? ¿Por qué se pelean entre ellos, los grandes? ¿Por qué nos faltan al respeto así? ¿Por qué todos nos faltan al respeto? ¿Por qué no se dan cuenta que los necesitamos tanto para crecer? No se dan cuenta de nada. Son cerrados, son muy egoístas.

 

Interlocutor: Tú padre escucha tus palabras con mucho dolor. Yo también las escucho con mucho dolor y no queremos dolor para ti.

 

Entidad: Bueno, es una manera de descargarme, ¿no? Yo sé que no son todos así.

 

Interlocutor: Espero que te sientas desahogada.

 

Entidad: Sí.

 

Interlocutor: Pero yo sé que vas a ser feliz, que vas a poder transmitir todo ese amor que traes y vas a ser un ejemplo para muchos.

 

Entidad: Voy a poner todo lo que esté de mi lado. Tengo mucho sopor. Los dejo.

 

Interlocutor: Te queremos, te amamos y no vas a estar sola. Todo pasa, los momentos duros pasan y la vida te va a compensar con felicidad. Hasta todo momento.

 

 

Charla posterior a la sesión entre Jorge, Karina y Luís

 

Jorge: Dramatizó mucho a través de mi ser como receptáculo y sentía plenamente su...

 

Karina: Angustia.

 

Jorge: Su angustia y, por momentos, cómo la entidad estaba protagonizando los meses en el útero. En determinado momento experimenté a través de ella un incidente donde por momentos no quería nacer. Le llegó a afectar su parte física; por suerte luego salió adelante.

Se sentía responsable por lo que le pasaba a la mamá y sentía, experimentaba como que tenía dudas si iba a seguir el embarazo el feto a través del concepto de su 90%, que era el que le prestaba su inteligencia, su memoria porque el feto ya no tiene memoria. Tampoco puede tener lenguaje conceptual porque pierde toda memoria reencarnativa y al no haber nacido todavía no tiene ningún tipo de lenguaje. Entonces es el 90% el que le presta. Y la criatura en formación es la que toma, la que coge esa información y experimenta sus vivencias que pueden ser angustiantes o no.

 

Karina: ¿No crees que a nivel físico esos engramas quedan guardados en el ADN?

 

Jorge: Yo creo que quedan guardados en el ADN, por supuesto. El engrama es un implante que se graba a nivel de ADN, claro. Y una vez que la criatura nace va a tener una conducta condicionada acorde a lo que ha sido implantado, o sea, que no solamente se condiciona por engramas de vidas pasadas sino por engramas durante la gestación.

 

Luis: A raíz del problema que tuvo la madre, tuvo reposo un mes.

 

Jorge: ¿A qué...?

 

Luis: A la pérdida de líquido amniótico. Bajó mucho el volumen de...

 

Jorge: ¿Esto fue a qué fecha del embarazo? ¿A qué mes?

 

Luis: Al mes siete.

 

Jorge: Al mes siete, o sea, del mes siete al mes ocho...

 

Luis: Tuvo reposo. Después mejoró y se le programó la cesárea.

 

Jorge: O sea, que lo que relató en la psico fetal la nena que todavía era feto. ¿Cómo estaba físicamente?

 

Luis: Bueno, en los estudios no se le percibían los latidos del corazón.

 

Jorge: No se le percibían los latidos.

 

Luis: Durante un par de semanas estábamos con la duda del estado del feto.

 

Jorge: Si estaba vivo o no.

 

Luis: Sí, porque no había suficiente líquido como para hacer las ecografías.

 

Jorge: Es cuando ella en la psico dice "No sé si voy a nacer".

 

Luis: Posiblemente es esto.

 

Jorge: Y en su, entre comillas, enojo dice "No sé si voy a encarnar" como diciendo "Si de esta no salgo", como diciendo "Si no nazco porque fallezco antes", en su rebeldía no quería volver a encarnar. Felizmente pudo encarnar y...

 

Luis: ¿Hacer la cesárea puede ser forzarla a nacer?

 

Jorge: No, no. De todas maneras aclaremos que es la entidad espiritual la que elige venir a encarnar al plano físico. O sea, que después el feto tenga vivencias y de alguna manera sienta angustias o engramas de la propia madre es otra cosa. Puede sentir como arrepentimiento de haber intencionado encarnar, puede sentir dolor que le transmite la propia madre, puede sentir discusiones del exterior y eso puede ir implantándole engramas fetales que son más fuertes, incluso, que los engramas de vidas pasadas.

 

Luis: Una situación real que vivimos continuamente es el hecho de salir, salir al club, salir al colegio, salir a caminar.

 

Jorge: "Salir del útero. No quiero salir".

 

Luis: Yo lo asocié por eso...

 

Jorge: "No quiero salir".

 

Luis: Exactamente, sí.

 

Jorge: Es un engrama que se autoimplantó, de alguna manera, estando reactiva dentro del útero.

 

Luis: Cuando elegimos la manera de salir y pasan unos minutos: "Estoy feliz aquí, me gusta".

 

Jorge: Claro. El tema es traspasar esa barrera.

 

Karina: Y esa puede ser la explicación de porqué no quiere salir en este momento pese a que sabe que después se puede sentir bien.

 

Luis: En el momento no. Me olvidé del truco que hizo, no es otra cosa influye un error de... A veces hay una explicación y al final no hay una explicación. No, no es racional.

 

Karina: Entonces el engrama no es racional.

 

Jorge: El engrama no es racional, el engrama es reactivo. No es racional, no es analítico. De todas maneras la descarga ha sido muchísima, ha sido muchísima. Siempre una descarga fetal es muchísima, siempre. Y, obviamente, mi parte es la que más se agota...

 

Luis: Se ha notado.

 

Jorge: ...agota mucho más. Aparte se ha expresado emocionalmente en casi toda la sesión.

 

Luis: Volví a ver a Miranda en muchas expresiones suyas: en el movimiento, en las manos, sacaba la lengua así... Era Miranda, nuevamente.

 

Jorge: Bueno, esto da fe de la autenticidad de la sesión. Dicho por el propio papá Luís.

 

Karina: Eso es todo.

 


Sesión 25/05/2023
Médium: Jorge Raúl Olguín
Interlocutor: Karina
Entidad que se presentó a dialogar: Sira-El, thetán de Miranda

La entidad comenta haber tenido una vida en Gaela, donde no se encontraba bien consigo misma ni con los demás. La maestra Karina (Kar-El) dialoga con el 90% del consultante aportando maneras de ver las cosas y soluciones posibles en aquellos momentos.

 

Karina: Bienvenida.

 

Sira-El: No tiene esa idea. Ángel Kar-El, como empezó mi historia y no permito que se me juzgue.

 

Karina: Estoy aquí para escucharte y ayudarte en todo lo que pueda. ¿Tú sabes que no te voy a juzgar? ¿Cuéntame cómo estás?

 

Sira-El: Mal, todo empezó hace 100.000 años atrás en un mundo que era similar al que vivo actualmente.

Se llamaba Gaela y vivía en Plena. Un país al sur del nuevo continente, similar al que vivo ahora. Quizás me crie con sarcasmo.

Vivíamos en 1970. Y habíamos conocido a alguien famoso, que había heredado una fortuna y se hacía el mecenas. Inauguraba alas y pabellones de hospitales, hacía fundaciones. Daba conferencias por todo el mundo y todo el mundo lo admiraba.

Y un día, mis padres y mi hermana, con los cuales a veces podía llevarme bien y a veces sentía como que no lo sentía. Me dicen:

- ¿A que no sabes quién viene al Club Náutico?

- ¿Quién?

-Viene Clayton.

- ¿Viene Clayton? ¿Y a mí qué me importa que venga Clayton? ¿Qué me va a dar? ¿Alguna solución?

 

Karina: ¿Cuál era tu problema en ese entonces?

 

Sira-El: Mi problema es que era muy intolerante, pero justificadamente.

 

Karina: ¿Por qué crees que era justificado?

 

Sira-El: Tenía solo 20 años y me cansaba a veces de la... De la mediocridad de los mayores que no sabían entenderse entre sí. Y por momentos me aislé. Pero no bastó con eso. Yo digo algo tengo que hacer conmigo. Y me cogió una especie de ansiedad, angustia, y me desquitaba a veces. O bien lastimándome comiendo desaforadamente.

 

Karina: Y esas emociones que tú sentías en aquel entonces es posible que las estés sintiendo en este momento en esta encarnación.

 

Sira-El: Yo pienso que son muy muy similares ambas vidas. Muy muy muy similares.

 

Karina: ¿En qué aspecto tú las notas similares?

 

Sira-El: En qué en esta vida como Miranda tampoco entiendo a mucha gente. No es que me crea superior, todo lo contrario. Entiendo que soy bastante, bastante intolerante con la mediocridad.

En aquella vida me llamaba Sabrina. Y me dijeron, vamos. Aprovechemos que está Clayton. Escuchemos la conferencia.

Luego de que se trata la conferencia de humanismo. Estuve una hora. Al comienzo me pareció aburrido, después le presté atención. Y el tema era bastante, bastante interesante.

Me sorprendió que este Clayton no era una persona agrandada. Se juntaba con todo el mundo, conversaba incluso cuando iba a algunas mesas. Porque después fuimos al otro salón donde había mesas para comer y tomar algo. Y se acercó a nuestra mesa.

Mi padre es como que le caía la baba de la impresión.

Clayton, Clayton. ¿Quién era Clayton? Una persona de 24 años. Apenas más grande que yo. Y simplemente porque tuvo fortuna.

Claro. Tú, Maestra, me dirás:

-Muchos son mezquinos con sus fortunas. En cambio, Clayton creó fundaciones, donó aparatos en hospitales y sanatorios. Pero ¡porque pudo hacerlo!

 

Karina: ¿Qué te haría feliz a ti en este momento? ¿Qué cosa te haría sentir mejor? Más tranquila.

 

Sira-El: Primero, que no me atosiguen.

Porque me considero, no digo sabia, pero sí inteligente.

Y quisiera que no estén tan encima mío. Se enojan, porque de repente lo que como no es un alimento que recomiendan los nutricionistas. Pero lo disfruto.

 

Karina: ¿Crees tú que es posible que se deban ataques de ansiedad?

¿A qué te vuelques a esos alimentos? ¿Puedes evitar comerlo cuando tú deseas?

¿O sientes algún ataque, así como una compulsión por comer y no te puede frenar?

 

Sira-El: Entiendo que este receptáculo frena las palabras que son un poquito elevadas de tono. Pero espero que me permita decir esto. La mayoría de los alimentos que recomiendan los nutricionistas son una porquería.

 

Karina: Comprendo que no te gusten. Pero tal vez en otro momento podamos charlar juntas y encontrar alguna alternativa a todo este tema de la alimentación.

Dime, se relaciona mucho en el ámbito de la psicología. Las compulsiones cualesquiera de ellas, sean por comer, sea algún otro tipo de compulsión, se relacionan con algo emocional. Como que cierto vacío emocional logra que nos descargamos por ese lado. Como que la satisfacción la podemos llegar a buscar equivocadamente o no en nuestra forma de alimentarnos.

 

Sira-El: Mira qué causalidad. En aquella vida si 100.000 años atrás, mi padre y mi hermana hablaron con uno de los directivos del náutico y me dejaron sola en la mesa. Yo aproveché porque había todo tipo de alimentos de los que a mí me gustaban. ¿Quién se acercó? Jorge Clayton, el mecenas de 24 años.

-¿Estás sola?

La respondí mal:

-Y pienso seguir estándolo.

Pero no se fue y me dijo:

-Me da la impresión de que te estuvieras castigando.

Me sulfuré.

-¿Qué sabes de mi vida? Todo el mundo te admira. Todo el mundo habla de Clayton. ¿Quién es Clayton? ¿Quién eres tú?

-Bueno, me respondió. Soy una persona que hace poco tiempo, perdí a mi padre.

-Ah, bueno, no eres el único. A veces perdemos a nuestros padres en vida. Pero claro, ¿qué me vas a entender?

Me respondió:

-Te entiendo perfectamente. Lo que tú tienes seguramente es un vacío emocional.

-Eso es lo que a mí me ha dicho tú, querida Maestra Kar El. ¿Y tú qué opinas al respecto? ¿Sobre lo qué le respondí a Clayton? ¿Qué opinas tú sobre esto? ¿Qué no es así? Lo que yo quiero es que no me atosiguen, que no me estén encima. Quiero estar tranquila. Entonces, ¿De qué vacío me hablan? Yo lo justamente lo que quiero es un vacío existencial.

 

Karina: Comprendo que te guste tener espacio para ti y comprendo que uno busca una satisfacción, al menos de alguna forma. Creo que esta forma de alimentarte es buscar una recompensa.

 

Sira-El: Mira, el tema es muy sencillo. Yo en esa vida tenía 20 años en 1970. Había nacido en 1950. Clayton estaba probando computadoras personales.

Estaba bastante adelantado en el tema. Pero a mí esas cosas no me atraían, no me interesaban. Y aproveché, ya que él se creía un Gran Maestro en todo, para decirle:

-Supongo que tus padres te quisieron.

Me respondió:

-Mi madre era una mujer con la que podía conversar de cualquier tema. Mi padre era una persona que solo pensaba en acaparar dinero.

Pero como yo tenía independencia económica, gracias la herencia de mi abuelo, yo no heredé nada de mis padres y pude invertir a partir de los 20 años y en este momento tengo más fortuna de la que tuvieron ellos.

Le respondí;

-¿Cómo te hubieras criado si, de repente, tus padres debaten o discuten, y es como que tú eres invisible y no te ven? Pero tu mente está lucida, y tú vas juntando lo negativo dentro tuyo, absorbiendo todas las miserias que se dicen uno al otro. Pero el otro que es bueno, o dice que es bueno, pero ser demasiado permisivo es auto lastimarse. Entonces digo:

-Bueno, voy a hacer permisiva conmigo y me voy a auto lesionar y voy a comer lo que se me venga en gana, total mi padre hace lo mismo.

 

Karina: ¿Crees que tal vez es una forma tuya de tratar de aleccionar a tus padres?

 

Sira-El: No es tan honesto, hoy si tuviera una independencia económica, tuviera algún estudio donde yo pudiera trabajar en algo. Capaz que me sentiría mejor, estando sin ninguna compañía afectiva y si me buscaran una compañía afectiva, yo elegiría, no alguien que venga conmigo envuelto en paquete de regalo.

 

Karina: Bien, es importante acá este tema de empezar a ver las posibilidades que tenemos de estudiar, de aprender, de mejorar, de construir el futuro que nosotros queremos. El tema es: ¿tú te sientes capaz o hay algo en ti que te frena? ¿y en realidad es como si te estuvieras saboteando? ¿Entiendes lo que quiero decirte?

- ¿Que me frena? Me frena mi medio ambiente, eso así de sencillo.

- ¿Y tú no crees que tal vez te estés frenando en cuanto a buscar posibilidades de crecer y encontrar ese camino que tú deseas?

 

Sira-El: ¿Y como lo hago, si me están encima? Me dan directivas, me dan orientaciones, como diciendo:

-Bueno, somos más grandes, sabemos más.

-¿Quién dijo esa tontería? ¿Solo porque han vivido más, saben más? ¿Quién lo dice? ¿Quién lo afirma? ¿Quién lo testifica? ¿Quién lo firma?

Pero, por favor, por favor, estamos rodeados de hipócritas, no en la familia, en el mundo entero estamos rodeados de hipócritas.

Hipócritas, que lo único que hacen es señalar y señalar, pero ¿por qué no se señalan así mismos? Tú me dirás que estoy reactiva e intolerante. Y si lo estoy, pero yo lo reconozco.

 

Karina: Todos los seres humanos necesitamos tranquilidad, necesitamos sentirnos queridos y en esa tranquilidad y en ese sentirnos queridos es más fácil encontrar que es lo mejor para nosotros. ¿Cuál es el camino? ¿Para qué cosas somos buenos? ¿Para qué cosas tenemos habilidades? ¿Qué realmente deseamos hacer de nuestras vidas?

 

Sira-El: Todo esto último que dijiste es maravilloso.

Pero vamos a tachar lo primero. Para hacer todo eso que dijiste que me parece muy bueno, tenemos que tener la necesidad de sentirnos queridos, de sentirnos aceptados.

Pero ser queridos significa, antes que nada, querida Maestra, discúlpame si te contradigo: Es sentirnos aceptados y a veces, los mayores, (lo estoy diciendo con una ironía tremenda), no se dan cuenta que tú estás allí. Es como que tú eres una cosa, eres un objeto, entonces cambian ideas, formas de pensar, pero no de manera pacífica. Y uno huele, huele, olfatea el alejamiento, pero a su vez ese alejamiento también lo siento yo como parte del grupo.

 

Karina: Un alejamiento afectivo.

 

Sira-EL: Sí, obvio, pero más vale.

 

Karina: Mira, yo desearía enviarte en este momento y a partir de este instante mucha luz, mucha luz para ti, para que puedas estar más tranquila, para que puedas encontrar claridad, para que haya tranquilidad en tu medio. Es importante saber que, bueno, sentirnos queridos, sentirnos respetados, comienza por eso, sentirnos respetados y respetar únicamente es posible si nosotros amamos a la otra persona, ¿no? Amar al otro es respetarlo, si no lo respetamos, no podemos decir que lo amamos, ¿sí?

 

Sira-El: Perdón, perdón, perdón, amar al otro. Hay un gran maestro que dice que tenemos que empezar por nosotros mismos y yo en este momento tengo muchas dudas de ser aceptada por mi propio ser. Tal vez no me siento respetada, tal vez me mire al espejo y no me guste.

¿Pero hasta qué punto yo tengo la culpa?

 

Karina: No estoy hablando de culpas, ¿sí? No te estoy diciendo que tú tengas la culpa. Lo que voy a estar intencionado es que toda esa luz te aclares, te serene y esa luz esté dentro de ti y esté en tu entorno, que tu entorno te ayude a sentirte más querida, más respetada, más valorada. Y que tú también puedas empezar a encontrar ese respeto y esa valorización de ti misma.

 

Sira-El: Las palabras son muy lindas, pero eso lo tendrían que entender ellos, no solamente yo. De mi parte, a veces le pongo ganas, pero a veces, honestamente, me agota.

Me agota, me agota y me cansa. ¿Qué es lo que me cansa? Me cansa la lucha interna por vencer mis impulsos. No siempre lo logro, pero cuando lo logro, quedo con un agotamiento que me... me tiendo en la cama y no quiero levantarme ni hacer nada y menos que me dirijan la palabra.

 

Karina: Yo agradezco mucho que puedas confiarnos esto que sientes y me gustaría que podamos hacer un trato de que podamos empezar a trabajar vos desde tu lado y yo desde el mío enviándote mucha luz. Pero tú también tratando de discernir esa luz a dentro tuyo.

 

Sira-El: No tengo ningún problema. Estimada maestra, Ángel Kar-El, el tema es que el trato lo hacemos tú y yo. Ahora, ¿qué pasa con los demás si interfieren de alguna manera porque yo voy a tratar de mejorar en todo?

 

Karina: Tú trata de estar tranquila. De momento ese es el primer paso. Esta luz que yo te envío para ti también va a ser para tu medio para que puedas encontrar tranquilidad. Y pueda empezar a ver ese cambio que necesitas para estar tranquila en tu entorno.

 

Sira-El: Mira, en la vida pasada en Gaela pude de alguna manera mejorar. Pero no fue gracias tanto a mi entorno, sino a este mecenas Clayton con que finalmente en el náutico conversé muchas veces. Pero aquí no tengo un Clayton, un amigo sabio de 24 años que pueda ayudarme. Entonces, yo voy a hacer ese trato, pero la próxima vez que podamos conversar a través de este receptáculo prometo no ocultarte nada de lo que haya pasado entre esta conversación y la próxima. Entonces, tú sacarás tus conclusiones.

 

Karina: Entonces, esto ya está en la palabra. Y cuando quieras o lo necesites, estoy aquí para poderte darte un apoyo y una orientación. Hasta todo momento.

 

Sira-El: Hasta todo momento.

 


Sesión 25/11/2025
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Sira-El, thetán de Miranda

Era en Gaela y se sentía juzgada, temía estar exhibida en presencia de otros cuando mostraba sus trabajos. Coincidió con un joven en el Náutico, y aunque dudaba, hablaron de eso y de no buscar la aprobación de los demás. Se quedó pensando en ello.

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Entidad: Seguramente fue mi primera encarnación donde surgieron los engramas originales. En esa encarnación mi nombre era Ofelia Recada.

 

Mi padre, Juan Alberto, trabajaba con uno de los empresarios más importante de Ciudad del Plata, Constantino Olazábal. Un edificio imponente con varias ramas, la última, la más importante que fue creada por el joven Jorge Clayton, era la informática, y mi padre, Juan Alberto, se había especializado en el tema y para el señor Constantino era una joya tener un empleado así. En realidad su puesto actual era el de gerente del departamento de informática de la empresa Olazábal.

 

Y gracias a eso conocí el club Náutico, del cual Jorge Clayton era el dueño. El señor Constantino iba casi permanentemente allí, lo invitó muchas veces a mi padre.

Y mi padre decía:

-Prefiero seguir terminando unos proyectos.

 

Tomaron bastante confianza al nivel de que ambos se trataban de tú, mi padre le decía Constantino, y el empresario directamente Juan Alberto.

 

Recuerdo que lo fui a visitar a padre y justo estaba el señor Olazábal.

Me dijo:

-¿Tú eres Ofelia?

-Sí, señor.

-No, nada de señor, dime Constantino.

Le digo:

-Me da pudor...

-Dime Constantino. -Me dio una tarjeta dorada. Pensé que era una tarjeta de la empresa... No no no, era una tarjeta de plástico como socia del club Náutico.

Le dije:

-¿De qué se trata?

-Bueno, en realidad hay de todo. Por supuesto aprovechando esa zona del río que está limpia pueden andar en pequeños yates o disfrutar la parte de la costanera. En la parte de afuera del club hay jardines, un par de piletas de natación que en invierno se cubren y adentro por supuesto se juntan todos los jóvenes, hay un bar-cafetería muy muy grande y los fines de semana en la parte trasera, incluso los chicos y por qué no los grandes también, van a escuchar las bandas o directamente bailan. -Me encogí de hombros.

-La verdad, le agradezco mucho, Constantino.

 

Mi padre me dijo:

-Ve, te va a gustar, hay muchas chicas atentas, amables. -Me encogí de hombros y pensé, ¿por qué no?

 

Ese día no, al día siguiente fui tipo diecisiete horas, había muy pocos jóvenes, me senté en una mesa de dos.

Vino el camarero:

-Un gusto. ¿Eres nueva aquí?

-Sí.

-Cualquier cosa, a tu servicio. Mi nombre es Ernesto, ¿qué quieres tomar?

-Bueno, un capuchino y dos croissants.

-En seguida lo traigo.

-Gracias -le dije.

 

Había una puerta a unos diez metros y salió un joven elegante -olía a tabaco rubio y a un perfume importado seguramente de Amarís-, agradable, seguro de sí mismo así como lo veía.

Me miró y sonrió:

-Hola, ¿cómo estás? Me presento, mi nombre es Jorge Clayton.

Lo miré y le dije:

-Sí, mi padre trabaja para el señor Olazábal, y el propio Constantino me dio una tarjeta.

-Bueno, excelente, espero te guste. Todavía no han venido los chicos y las chicas, hay muy poca gente. Después de las dieciocho suelen venir y muchos se quedan conversando hasta las veinte y una y luego se van cada uno a su casa. ¿Te incomoda si me siento contigo?

-No, por favor -le dije.

-¿Cuál es tu nombre?

-Ofelia.

-¿Eres la hija de Juan Alberto Recada?

-Vaya, sí.

-Bien, bien.

-¿Eres adivino?

-¡Je! No no no, es algo mucho más sencillo, me llamó por teléfono Constantino y me dijo, "Seguramente en estos días va a ir la hija de Juan Alberto".

-¡Ah! -Me quedé más tranquila, ¡je, je, je!-. Pensé que aparte de ser dueño del Náutico eras tipo espía.

-¡Je, je, je! No, no, eso es demasiado fantasioso.

-¿Es cierto que tú eres el que ha traído a Plena toda lo que es la parte de informática?

-Sí.

-Vaya.

-Pero eso no es todo, ten en cuenta que estamos en 1974 y sin embargo mi equipo original, bajo mi directiva está creando ordenadores portátiles.

-¿Ordenadores portátiles?

-Sí, lo que en la jerga coloquial aquí llamamos computadoras personales, con una pantalla.

-¿Pantalla?

-Sí, con un monitor.

-Vaya. O sea, que Plena es el más adelantado en esto.

-No, no, Ofelia, el más adelantado es Beta, la potencia del norte. Pero hice mis aportes. Además utilizo parte de mi fortuna para ese tipo de investigaciones. Y mucho más adelante, primero necesito perfeccionar esto, estoy hablando con algunos ingenieros en comunicación para intentar de la misma manera que la radio y la televisión sus ondas se transmiten por el aire, bueno, de misma manera podemos hacer lo mismo con los aparatos telefónicos.

Lo miré y le dije:

-Pero eso es una utopía.

-Por ahora, por ahora es una utopía. Fíjate, en el Hospital Central se está desarrollando un aparato que ve tu interior.

-Sí, los RX -le respondí.

-No, algo mucho menos dañino al cuerpo humano: ultrasonido. Tú puedes ver con ultrasonido a través de un monitor todos los órganos de tu cuerpo y detectar si hay alguna anormalidad.

-Vaya, espero que eso se difunda porque esto va a ser para la medicina algo maravilloso.

-Es que no sólo eso, incluso una señora embarazada a medida que la criatura se vaya desarrollando en el útero se podrá ver hasta el género de la criatura o si tiene alguna deficiencia.

-Eso es el futuro.

-Eso es el presente, Ofelia, esa es mi tarea. Mucha gente me ha criticado, me ha dicho: "Clayton, tú no trabajas, con la fortuna que tienes no haces nada". Y no me conocen. He viajado por el viejo continente, he inaugurado pabellones en hospitales humildes, lo hice por supuesto aquí en Plena, el Hospital del Sur, en el sur de la capital, lo estoy remodelando a nuevo.

-Disculpa que sea tan pragmática, ¿pero tú qué ganas con ello?

-Bueno, muchos dicen que soy un mecenas, pero quedo como parte de la sociedad. De todas maneras todo lo que yo pueda ganar lo dono para nueva instrumentación de dicho hospital.

-Eso es buenísimo.

-¿Y tú qué estudias?

-Bueno, eeeh, no sé..

-¿Cómo no sabes, no sabes lo qué estudias?

-No, no sé como comentarlo, me especializo en distintas comidas, en distintos postres.

-¡Ah!, buenísimo.

-¿A ti te gustan los pasteles? -Clayton me respondió:

-Honestamente, no...

Justo en ese momento vino Ernesto, el camarero. Me trajo el capuchino y dos croissants.

-Espera -le dijo a Ernesto-, ¿te incomoda si meriendo contigo? -Me encogí de hombros.

-No, por supuesto que no.

-Tráeme lo mismo, Ernesto.

-Sí, Jorge.

Lo miré y le dije:

-Te tiene confianza.

-¿Por qué no habría de tenerme confianza?

-Porque generalmente la mayoría pensamos, me incluyo, que la gente que posee mucho dinero se cree dueña del mundo y trata a los demás como si fueran sus sirvientes.

-En realidad -dijo Clayton-, lo que has dicho Ofelia es cierto, pero bueno, hay excepciones, el señor donde trabaja tu padre, Constantino Olazábal es una persona rehumilde y yo mismo con la pandilla de jóvenes que se junta después, soy uno más, todo el mundo me trata de tú, bromeamos, salimos, compartimos cenas...

-¿Por qué no te gustan los pasteles?

-No me gustan las cosas muy dulces, o sea, prefiero dos buenos croissants.

-¿Cuidas la línea?

-Bueno, mido un metro ochenta y peso setenta y siete kilos. En un costado del Náutico, pasado el jardín, inauguramos hace unos seis meses un gimnasio, estamos trayendo aparatos importado de Beta, así que bueno, el uso es gratuito para todos los socios, todos aquellos que tengan la tarjeta dorada. Así que, cuando quieras.

-No sé, no soy muy amante de la gimnasia.

-Bueno, el caminar también es una gimnasia. ¿Y te especializas en algo más de lo que es postres?

-¿Lo tomas como algo menor?

-No, no, Ofelia, para nada, para nada, si tú aprendes bien el oficio, el día de mañana pones un local exclusivamente de postres y te aseguro que va a haber muchísima fila, muchísima gente es amante de los pasteles, de las tortas, ¿por qué no? No, no, no acostumbro a despreciar ninguna profesión y menos un oficio. Te podría contar algo pero me llevaría horas. Hace años atrás, setenta, setenta y uno hasta casi el setenta y dos, yo era socio, tenía un 49% de las acciones del Hípico, que está en capital, y maltrataron a unos obreros que yo había contratado. Y me molestó mucho, los querían despedir, y yo les dije que no. Votaron en mayoría y el 51% votó que se vayan. Los indemnizaron y afuera.

-¿Y tú qué hiciste?

-Vendí mis acciones. Y como además tenía caballos de pedigrí me los traje para el Náutico.

-¿Y en el Náutico qué función cumplen?

-Bueno, tenemos un terreno más al norte, de cuatro kilómetros de extensión y hay gente que quiere dar pequeños paseos.

-Vaya.

-Eso no es todo, Ofelia. Dos de los caballos son pequeñas potrancas bien amaestradas, las utilizan con chicos con capacidades diferentes para zooterapia.

-¡Pero eso que dices es una maravilla! De verdad me sorprende. ¿Y cuánto pagan por mes los padres?

-Nada. Todos los socios no pagan nada de nada. Y si hay algunos que no son socios y tienen algún niño o niña con alguna capacidad diferente pueden venir igual.

-Con razón te dicen un mecenas.

-¿Qué más haces?

-Bueno, me gustan mucho las artes visuales.

-¿Por ejemplo?

-Puede ser la pintura, fotografía. Tengo una cámara especial con un enfoque impresionante, retrato paisajes, pero también me gusta algún tipo de arte abstracto. No todo, ¿eh?, no todo.

-¿Lo visual es lo que más te gusta?

-Bueno, en realidad no, pero lo otro es más complicado.

-Explícate. ¡Gracias Ernesto!

-De nada, Jorge. -Le puso edulcorante a su capuchino e iba bebiendo mientras yo le contaba.

-Me gusta el arte escénico, a veces sueño con interpretar alguna obra antigua.

-¡Ah, bueno!, te encanta el teatro.

-Sí.

-Es un sí medio extraño, ¿no?

-El problema es...

-Continúa.

-El problema es la gente.

-Explícate, porque no te entiendo bien, Ofelia.

-Claro, de repente yo estoy sola y puedo interpretar una obra de Grafeng.

-Vaya.

-Incluso hay estrofas que me sé de memoria, leo bastante.

-¿Pero cuál es el problema de la gente?

-¡Je, je, je!, la gente.

-De nuevo explícate.

-El problema soy yo, me da como cierto pudor que me vean interpretando.

-¿Por qué, tienes miedo que te juzguen? -Me encogí de hombros.

-Quizá sí. -Justo pasó el camarero-. ¿Te incómoda si me traes dos croissants más?

-Para nada, enseguida le traigo, señorita.

Y continué:

-Me da como cierta vergüenza hablar en público.

-¿Y hablar si es algo escrito?

-Quizá lo haga o quizá de los nervios me baje la presión... Y hasta puedo tener que sentarme porque se me aflojan las piernas.

-¿Para tanto?

-Sí, para tanto. Y eso es leyendo. Ahora imagínate si interpreto algo, una obra.

-Pero tú hablas de unipersonal, imagínate que hay otros.

-Claro, pero me gusta un primer papel, y se van a fijar más en mí que en los demás.

-¿Dónde estaría el inconveniente?, Ofelia, ¿dónde estaría el inconveniente, el que te juzguen? Ahora sé sincera conmigo por favor, yo..., estamos conversando no estoy aquí para saber cómo eres, saber qué cosas te gustan no, no, no, es una conversación tranquila, ¿pero qué es lo que te incomoda de la gente?

-Que vean que soy un fraude.

-¿Un fraude?

-Sí. Yo siento que hago las cosas bien, he visto teatro por televisión y me comparo a una buena actriz.

-Vaya, entonces eres buena.

-Bueno, yo lo pienso así, pero no sé los demás.

-Ahora mi pregunta es: ¿tú has elegido artes visuales para no estar expuesta?

-Digamos que sí.

-¿Pero no sería los mismo? Supón que el día de mañana pintas un cuadro y lo quieres exponer, la gente va a criticar el cuadro. Ahora quiero que me entiendas bien Ofelia, la palabra crítica, la sociedad la mal interpreta, un crítico de cine no es alguien que toda película le parece mala, es alguien que da puntaje del uno al cinco; "Esta película es tres estrellas, recomendable", por ejemplo. Bueno hay críticos de arte, pero un crítico no significa que te van a criticar para mal, te pueden criticar para bien, es la sociedad que piensan que una crítica es algo perverso. Entonces, ¿cuál sería el problema?

-Que van a criticar mi cuadro para bien o para mal, pero no me van a ver a mí.

-¿Por qué?, si el día de mañana haces una exposición de fotografía, por ejemplo, ¿no vas a estar allí?

-Sí, pero con perfil bajo.

-A ver. O sea, que tú buscas la aprobación de los demás. -Me incomodó esa frase.

-No, ¿por qué voy a buscar la aprobación de los otros?, que cada cual se ocupe de lo suyo. ¿Te sonríes?

-Sí, Ofelia, porque es como que te ha disgustado mi comentario.

-No, no, no te lo tomes de esa manera, no me ha incomodado tu comentario, me incomoda la gente que te mira como con RX, de la misma manera que hablamos antes de los RX.

-¿Las conoces a esas personas?

-No.

-¿Conocen tu vida?

-No.

-¿Saben las cosas que habrás pasado?

-Obvio que no.

-¿Y tú las de ellos?

-Menos, no sé quiénes son.

-¿Entonces cuál es el problema si te critican para bien o para mal?

-Tal vez no sea ese el problema de exponerme, tal vez sea yo la que no soporte la tensión nerviosa de que me estén mirando, me olvidaría la letra de la obra. Me cuesta mucho, contigo puedo hablar porque tú eres muy sutil.

-¡Ja, ja! ¿Cómo sutil?, dime...

-Claro, hablo con otras personas y me siento presionada.

-¿Presionada?

-Sí, como si fueran investigadores de cada vida. En cambio tú, Jorge, me hablas de una manera... no sé, recién nos conocemos y estoy cómoda, no indagas. Además también cuentas cosas tuyas, como eso del Hípico que obviamente fue una injusticia para esas personas.

-Finalmente esas personas salieron ganando -dijo Clayton-, porque los ayude económicamente sin ningún interés en especial, y hoy tienen un pequeño emprendimiento.

-En serio, eres un mecenas, ¿eh?, en serio, pero lo bueno es que no indagas, conversas. Sé de ti.

-Cuéntame.

-Bueno, me gusta leer también periódicos, el Pregón, que es el más importante de Plena, y he leído de ti que has ayudado a muchos. Te has encontrado incluso con el presidente de Liziana e incluso con el presidente nuestro. Eres una persona importante y conversas normalmente.

-¡Pero Ofelia, soy un ser humano! ¡Ja, ja, ja!

-Sabes lo que quiero decir, no todos son así. Dicho vulgarmente hay que sacar número para hablar con ellos, como si fueran dioses encarnados.

-Ofelia, hay de todo. ¿Y hay algo que te moleste?

-Sí, que se metan en mis cosas.

-¿Cómo por ejemplo?

-Aclaro, tú no lo haces, tú esto que has comentado de la aprobación de los demás lo has dicho de una manera genérica porque hablábamos del tema, de qué me atrevo y a qué cosas no me atrevo, pero hay personas que se inmiscuyen en demasía, a veces mi propio padre, mi padre Juan Alberto, después cuando nos veamos me va a preguntar: "¿Qué te pareció el Náutico?, ¿con quién hablaste?". Todo detalle. "¿Qué comiste?, ¿no te habrás comido un pastel entero?". Y no me gusta.

-¿Por qué?

-No sabría explicarte, pero me siento fuerte cuando me preguntan, son dueña de mis actos.

-Pero seguramente tu papá no te lo hace de malicia, a lo mejor es porque quiere saber de tus cosas para orientarte, recomendarte.

-Es que no soy una niña, Jorge, no soy una niña, ya tengo veinte y dos años, ¿tú eres más grande, no?

-Bueno, te llevo seis, tengo veintiocho.

-No parece.

-¿Es un halago, eso?, porque mi ego es inmune a los halagos, ¿eh? ¿El tuyo?

-Bueno, a mí me gustan los halagos pero no me gustan las malas críticas.

-¡Aaah! Ahí estamos, por eso no te quieres exponer en el arte escénico, no te gustan las críticas. O de repente interpretas mal una mirada o de repente si estás en el teatro haciendo una obra, en la tercera fila hay dos personas que una le comenta a la otra algo en el oído y tú en seguida piensas, "Están hablando de mí".

-Es exactamente, es como si leyeras mi mente.

-¿Y por qué piensas eso?, pueden decir, "Hay mucha refrigeración, o hace bastante calor en el teatro, o qué cómodos que son los asientos".

-No, no me lo imagino, si están viendo la obra es porque están hablando de mí.

-Te persigues.

-No sé qué pasa contigo, pero si hablara esto con mi padre y mi padre me dijera "Te persigues", le digo: "Si me persiguen es cosa mía".

-¿Y por qué a mí no me lo dices? -preguntó Clayton.

-Porque no eres una persona que se inmiscuya, tampoco eres una persona que busca quedar bien.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque se nota, la persona que quiere quedar bien finge. Tú estás sentado, pero como si estuvieras sentado en un tronco en el campo, así no más, no es que te pones modosito en pose.

-¡Je! Por supuesto que no, por supuesto que no, generalmente la gente que está dura es la gente que está falta de confianza. Bueno, Ofelia, a ti no te veo dura.

-No, porque me das confianza, me permites eso. A lo mejor después conozco a otros chicos y chicas y me va costar expresarme, por ahí me hablan varios a la vez, "¿Hace muchos que vienes, cómo te llamas, de dónde eres?". Este, ¡uh!, bla, bla, bla, y hasta puedo sentirme mal de los nervios.

-Aquí no son así, no son inquisidores, ya tenemos inquisidores con la bendita religión que impera en el planeta. Aquí cada uno vive su vida y tenemos un refrán que lo puedes ver en la entrada del club "Vive y deja vivir".

-Excelente.

-Pero yo agregaría, Ofelia, "Y si puedes tender una mano al otro, mejor todavía". Pero hay algo que voy a decirte -miró su reloj-, tengo una pequeña entrevista radial, así que voy a decirte esto por último: hablamos de tender una mano.

-Sí.

-Bien. Ahora supón que tú de repente juegas a un deporte y se te rompe un ligamento de la pierna y te tienen que operar y estás un tiempo en reposo, o de repente puedes caminar con ayuda con un bastón o andador y de repente ves a una persona caída en el suelo, ¿qué haces? -Me encogí de hombros.

-No puedo hacer nada, si yo estoy apenas manteniéndome de pie hasta que mis ligamentos estén bien.

-Bueno, debido a eso creé un aforismo: "No puedes levantar a nadie si no estás tú de pie primero". Te quedaste muda.

-No, me quedé pensando, es..., es valioso. Tú eres valioso.

-Me gustaría que te miraras al espejo, y eso que me dijiste a mí te lo dijeras a ti: "Tú eres valiosa".

-No me siento así. Y salvo tú no permito que nadie me quiera modificar mis hábitos.

-Está bien, eres dueña de tu vida, además me baso en el cuadro que está delante "Vive y deja vivir". Ahora, tender una mano no es necesariamente esa acción; el hablar contigo, el haber intercambiado ideas también puede ser tender una mano. Yo ahora me voy a una entrevista radial y tú te vas a quedar pensando en lo que hablamos. Eso también es tender una mano.

 

Se acercó me dio un beso en la mejilla, sonrió.

-Ya hablé con Ernesto, está todo pago.

-Vaya, bueno, gracias. Y por último antes de que te vayas, sé que no debo preguntar pero lo pregunto, ¿qué opinas de mi persona?

-¡Hum! Lo dejo para la próxima, porque mi opinión lo puedes tomar como que te quiero corregir y después te vas a enojar conmigo como lo haces con tu padre.

-¡Je, je, je! La próxima, ¿eh?, la próxima.

 

Se arregló el traje a medida, se prendió un cigarrillo rubio y se marchó a su despacho, allí debería tener un receptor y se comunicarían por entrevista a distancia.

 

Y sí, por supuesto que me quedé pensando, obvio que me quedé pensando.