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Psicoauditación - Pablo

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 19/02/2024 Sargón, Anual Lacorte

Sesión del 28/02/2024 Sargón, Anual Lacorte

Sesión del 04/03/2024 Sargón, Anual Lacorte

Sesión del 07/03/2024 Sargón, Anual Lacorte


Sesión 19/02/2024
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Pablo

Tenía el cargo de capitán de entrenamiento en Sargón, y por ello tenía algún contacto personal. Pero era distinto con femeninas o masculinos, había diferencia en cuanto al resultado obtenido. Lo habló con su capitán consejero.

Sesión en MP3 (4.093 KB)

 

Entidad: Me considero una persona soñadora, me gustan las artes, soy una persona que busco disfrutar de la vida. Y algunas cosas las he logrado, tendría que sentirme pleno. Pero no, aclaro no me siento vacío, pero me siento de alguna manera incompleto.

 

Hace siglos y siglos atrás tuve una vida pasada bastante compleja. Mi nombre era Anual Lacorte, era capitán en la flota de Sargón. Tenía un año menor mi hermano Rimán, que también había ascendido a capitán.

No éramos iguales, yo era más soñador que mi hermano Rimán. Rimán tenía cierta baja estima, era más tímido. Yo era más locuaz, más conversador, tenía quizá más amigos. No teníamos el mismo carácter. Además, entre nosotros si bien nos teníamos ese afecto de hermanos, no teníamos la confianza de contarnos cosas, hablábamos de todo de nuestra infancia, de nuestros padres, de los amigos que podíamos tener en común, quizá si nos gustaba una persona...

Pero Rimán era como más cerrado en ese sentido. Entonces por reciprocidad yo tampoco le contaba mis cosas. Eso no significa que no habláramos, ¿eh?, hablábamos muchísimo pero no de nosotros, de las misiones, de su trabajo.

Él trabajaba en la oficina central en holoordenadores, yo trabajaba más en entrenamiento de tropa. No hacía muchas misiones pero era valioso entrenando tropas, a tenientes, a alféreces.

 

Había una teniente, la teniente Almeida, que me gustaba muchísimo, muchísimo. Era una persona simpática, atenta. Y ella venía a mis entrenamientos, practicábamos lucha cuerpo a cuerpo, practicábamos con palos cilíndricos de madera y entrenaba tanto a varones como a mujeres.

Recuerdo que le enseñaba lances en lucha cuerpo a cuerpo y ella se apretaba contra mí y me miraba sonriendo, y en ese momento toda mi seguridad desaparecía, como que me paralizaba, pero lo disimulaba o por lo menos eso creía yo.

En un descanso tomamos una bebida fría. Se acercó a mi mesa:

-Permiso, mi capitán.

-Adelante, teniente Almeida.

-Capitán Anual, ¿puedo hablar?

-Por favor, sírvete tu bebida.

-¿No se molesta si hablo?

-¿Por qué habría de molestarme? -me respondió:

-Capitán Lacorte, usted tiene fama de persona dura pero he visto que conmigo se frena. ¿No le atraigo? Disculpe si le parecí atrevida.

-No, por favor estamos solos. Por supuesto que me atraes y mucho, pero como capitán tú eres una subordinada, teniente Almeida, y no correspondía que le dijera algo porque podía interpretase como que soy un superior que la está acosando.

-Lo entiendo. ¿Pero si lo digo yo no hay problema?

-No. Y por supuesto, me atraes y mucho.

-¿Sería una falta de respeto por mi parte, capitán Anual, si lo invito a tomar luego a mi apartamento?, salvo que tenga compromisos...

-No, no los tengo.

-¿Usted vive con su hermano, el capitán Rimán?

-No, cada uno vive en su apartamento. ¿Quieres venir a mi apartamento?

-No, mi capitán, ¿le incomoda venir al mío?

-Para nada.

 

Y esa noche fui al apartamento de la teniente Almeida, cabello corto, bonita. Cenamos algo, esa noche conversamos.

Cuando ya era las cero trescientos le dije:

-Almeida, es tarde, ¿no te incomoda que me retire?

-No, siempre y cuando repitamos la velada. -Le tendí la mano la ignoró, me tomó del cuello y me dio un beso, un largo y largo beso, que obviamente fue correspondido.

 

Pasaron diez días y tuvimos un nuevo encuentro en su apartamento, cenamos una comida rápida. El beso anterior había roto el hielo, nos tratábamos de tú.

Y esa noche intimamos. Quizás por nervios, porque era su superior, me costaba estar en plenitud.

Ella, muy comprensiva, me dijo:

-Anual, aquí intimando no somos ni capitán ni teniente, somos un hombre y una mujer, déjate fluir. Déjate fluir y bésame. -Me tomó mi mano y la apoyó en su intimidad-. Juega con tus manos. -Me sentí como paralizado y pensaba "¿Pero cómo?...".

Y hablé en voz alta.

-¿Te gusta?

-Mucho. -Y sentí que se sentía plena y estaba frenética. Me hizo sentir bien.

 

Me quedé hasta el amanecer. Cuando miré mi holomóvil le dije:

-Almeida, ¿no te incomoda que quede entre nosotros?

-Te lo iba a pedir, Anual, por lo menos por ahora. -Me abrazó, me besó y me marché.

 

Pero me sentía como que si bien ella había estado en plenitud, yo no, porque yo no completé mi plenitud. La forma de intimar de ella no era lo que yo pensaba o lo que yo quería, pero por otro lado de lo que yo quería no podía, por nervios o vaya a saber por qué, o porque era demasiado activa para mí.

Nos vimos semanalmente. Ella estaba contenta conmigo, satisfecha, pero muy rara vez yo llegaba a la plenitud, generalmente la hacía llegar a ella con su método no con mi manera. No me sentía mal, pero no llegaba a... y ella sí.

 

Recuerdo que una misión conjunta me sentía bien por hacer una misión conjunta, nada más ni nada menos que uno de los mejores capitanes de la tropa, el capitán Alexis.

-Te he visto varias veces, Anual, ¿tú no eres el hermano mayor de Rimán?

-Sí.

-A él lo veo poco porque está en oficinas. ¿Has hecho algunas misiones?

-Bueno, una vez con los Lacerta, pero casi..., tuvimos que escapar de combate porque casi nos destruyen el crucero.

-Escuché a hablar de eso. Pero bueno, estaban en inferioridad de condiciones.

-Qué raro, capitán, que me has llamado a una misión, porque normalmente un crucero con dos capitanes...

-Lo que pasa que quiero que tú estés a cargo del crucero porque estoy armando un mapa de esta parte de la galaxia. Tenemos problemas con los fungos, estamos un poco distanciados del sistema Prima y hemos visto decenas de cruceros a años luz que presumo de donde pueden venir, y por más que seamos un sistema tan grande, la Federación Sargón no podría soportar tantos enemigos.

-Esto que me comentas, capitán Alexis, ¿es algo que está comprobado?

-Casi. No le quiero comentar todavía a la primer ministro Nubia hasta no estar seguro, pero se cierne una gran amenaza.

-Vaya.

 

Estuvimos siete días de Sargón en misión y volvimos, ganamos confianza en el viaje.

Y le dije:

-¿Alexis no te incomoda si te cuento algo personal?

-Para nada, Lo hablamos en el comedor del espacio-puerto.

-¡Mmm! Hay mucha tropa.

-Anual, nadie se va a acercar sin permiso. Y salvo que fuera algo importante, a quien se acerque le digo: "Estamos conversando algo personal mío". No te voy a poner en evidencia a ti, diremos que es algo mío.

-Te lo agradezco.

 

Finalmente estuvimos solos comiendo y tomando algo en una mesa apartados del resto.

-Coméntame:

-Estoy saliendo con una teniente.

-Bien. ¿Ella está conforme?

-Fue ella la que se insinuó.

-Perfecto. Insisto, ¿está conforme?

-Sí.

-¿Y tú?

-Alexis... -Le conté como venía la mano-. A mí me contaba entrar en plenitud con ella.

-¿Por qué, Anual, no te gusta?

-¿Gustarme? ¡Es una escultura viviente! No te la describo porque no quiero ponerla en evidencia. En público disimulamos, somos conocidos. Mejor dicho, soy su superior. Pero me gusta muchísimo, y quizá me gusta tanto que me inhibo, y entonces mi..., cómo explicarlo, mi libido no está a pleno, pero a ella no le importa porque me acaricia y quiere que yo la acaricie.

-Está bien que la acaricies.

-No, Alexis, quiere que la acaricie en su intimidad, en sus partes íntimas.

-Y está bien, es algo normal.

-Lo que pasa que yo no... no llego al éxtasis.

-¿Hace tiempo que sales?

-Sí, quizá porque tenga..., quizá porque tengo un recuerdo y no... no me animo a contarlo.

-Anual, nadie te fuerza a contar nada, cuenta lo que desees. Tienes un amigo, lo que me cuentes no sale de mi persona.

-¿Lo podemos dejar para una segunda vez?

-Lo podemos dejar para cuando quieras -me respondió el capitán Alexis.

 

Pasó como un mes de Sargón y volvimos a encontrarnos.

-Capitán Anual Lacorte -Me abrazó-, ¿cómo estás?

-Bien, capitán Alexis.

-Dejémonos de tanto capitán. Toma asiento, Anual.

-Gracias, Alexis.

-Voy a la máquina, traigo una bebidas. ¿Comes algo?

-Algo liviano. -Trajo dos comidas livianas y dos bebidas.

-¿Cómo está el tema con la teniente?

-Bien, me siento motivado, pero igual que siempre.

-¿Cuál era el otro tema que te incomodaba contar?

-Bueno, cuando era cadete me ascendieron a teniente.

-¡Ajá! Bien.

-De esto hace bastante tiempo atrás.

-Bueno, pero hace poco te ascendieron a capitán.

-Bueno, más de medio año de Sargón.

-Continua -me pidió Alexis.

-Y me hice muy amigo de ese cadete al punto tal que salíamos juntos fuera de las misiones a escuchar música... Y nos tratábamos de tú. Obviamente yo le decía: "Como ya soy teniente cuando estemos en tropa o en el comedor diario, eres mi subalterno y no hay confianza". Lo entendió. Una noche fuimos a su apartamento y, salió de él, empezó a acercarse a mí.

-Continua -pidió Alexis.

-Y por alguna razón se me subió la libido muchísimo más de lo que hoy se me sube con la teniente Almeida. Pero fue él, el cadete, quien tomó el timón de la relación, él tomó la parte activa de la relación, pero me hacía sentir pleno.

-¿Estuvieron mucho tiempo?

-Estuvimos un tiempo, y luego vi que él estaba con otros cadetes y eso me hacía sentir incómodo.

-¿Celoso?

-No no no, incómodo más que nada por temor a que me ponga en evidencia y cuente lo nuestro. Y se lo dije.

-¿Qué te respondió?

-Me dijo:

            -"No seas tonto, Anual, jamás te pondré en evidencia. Pero conocí a otro cadete con el que me llevo muy bien, espero no te moleste".

            -No, al contrario, -le dije-. Te iba a pedir que suspendamos la relación porque me confundo".

Sonrió, nos dimos la mano y no nos vimos más, lo trasladaron a otro planeta. Y me sentí aliviado de que lo trasladaran.

-¿Tuviste otras experiencias?

-No no no, me acordé del tema del cadete ahora que conocí a la teniente Almeida, y es como que disfrutaba o tenía más plenitud siendo dominado por el cadete que lo que me pide la teniente, que yo me siento como que se bastara ella sola, como que yo estuviera de más. -Alexis hizo una mueca.

-Vamos a seguir conversando, pero estás equivocado. Si estuvieras de más, ella no te llamaría para que estés intimando, ¿lo entiendes o no?

-Sí, pero no me termina de cerrar.

-Lo seguiremos hablando. Entiendo que tú tienes un entrenamiento y yo tengo que continuar con el pequeño mapa galáctico -me dijo el capitán Alexis-. Tienes mi contacto, yo tengo el tuyo, continuaremos hablando.

 

Nos estrechamos la mano y sentí su tremenda energía, lo miré y me salió de adentro:

-Tú sí, Alexis, no debes tener problemas para tener las parejas que quieras. -¡Ja, ja, ja!, sonrió Alexis.

Me dijo:

-No te creas que es tan sencillo, una vez tuve una pareja y me traicionó y ahora me cuesta mucho confiar.

-Disculpa mi intromisión, ¿pero te gusta alguien?

-Hay una joven que está en las fuerzas y me gusta muchísimo, pero...

-Pero no te atreves a insinuarte.

-No.

-Es algo extraño. El campeón de cien misiones, el capitán que ha eliminado a los langars y no se anima a confrontar con una mujer.

-Son dos cosas distintas. En batalla no pienso, en batalla actúo. Son dos cosas distintas. -Me dio una palmada en el hombro y se marchó.

 

Y yo me quedé pensando... Es un capitán impresionante, pero me resulta incómodo tenerlo de consejero, parece como que me abusara de su confianza. Si me escuchara me diría "No seas tonto".

Sonreí para mis adentros, me fui a mi habitación de tropa a descansar, me di un baño de vapor tibio, me cambié de ropa y me fui a los entrenamientos.


 

Sesión 28/02/2024
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Pablo

Su capitán amigo le insistía no dar nada por supuesto o por perdido sino que tenía que creerse, convencerse de su capacidad para lograr cosas, proyectos: El no ya lo tienes, ve por el sí.

Sesión en MP3 (3.198 KB)

 

Entidad:

-Capitán Anual Lacorte. -Me di vuelta.

-¿Cómo está, mi capitán? -Le estreché la mano al capitán Alexis, lo saludó también mi hermano Rimán.

-Tomen asiento. Me estoy reuniendo con todos los capitanes -exclamó el capitán Alexis-, porque hay un tema muy muy grave. -Entre mí pensaba, ¿más grave que lo que pasa a mí qué puede ser?-. El tema es así, ambos conocen de historia de Sargón.

-Sí, obviamente, es obligación desde que uno es cadete, antes de ser nombrado oficialmente alférez.

-Bien. Hagamos un repaso.

-Bueno, somos aliados del sistema Prima donde conviven los Áunes, conocemos al sistema de los Antiguos que ellos consideran que los humanos son los mejores... -Me interrumpió el capitán.

-No no no, no estamos hablando del presente, hablemos de siglos atrás.

-Bueno, siglos atrás hubo una rebelión en Ferro, comandada por Airan, que quería ser libre.

-¿Y qué opinas al respecto Anual?

-Bueno, Alexis, todo depende del punto de vista que se mire, los habitantes de Ferro querían lograr su independencia. Un par de veces con mi hermano hemos visitado mundos que aún no conocen los viajes espaciales, nos tele-transportamos a ese mundo vestidos como en la época de ese mundo y con un microordenador detrás de la oreja para entender su idioma y que lo que nosotros hablemos ellos lo entiendan incluso con su acento, con su tono. Obviamente hablo de mundos humanos.

-¿Entonces?

-Bueno, Alexis, hay mundos donde países expansionistas se apoderan de otros países y los tienen como colonias, hasta que esas colonias crecen, se arman y luchan por su independencia para zafarse del yugo. Ahora, volviendo al tema galáctico entiendo que en Ferro pasó lo mismo.

-Hasta ahí vas bien. Pero coméntame cuál sería la diferencia, por qué no era justa esta rebelión.

-Según lo que estudié en los hololibros o directamente en mi holotablet, porque Sargón no esclavizó ningún mundo, tenían libertad, tenían su propio consejero, estaban en igualdad de condiciones que Sargón central, me refiero en comida, en salud, en educación, no tenían que pagar ningún tributo como sí pasaba en las colonias de esos planetas que todavía no han logrado la conquista espacial.

-Bien. ¿Qué se destaca de ahí capitán Anual?

-Bueno, lo que destaco es a Askardín, que prácticamente quien llevó la batalla adelante para vencer a las tropas rebeldes de Airan, y su padre Obradín que directamente se juntó con Airan explicándole que no iban a ganar y que tenían mucho que perder, aclarando además que si bien pertenecían a la Federación eran un mundo libre.

-Muy bien. Está bien. -Se dirigió a mi hermano-: ¿Tú tienes algo que comentar?

-No, lo que dijo mi hermano es correcto, pero entiendo que hay historia más antigua.

-A eso quería llegar, a eso quería llegar. ¿Qué pasó muchísimo tiempo antes de la rebelión de Airan?

-Una guerra terrible con el imperio reptiliano Mordon, pero entiendo que no se supo más nada. -De vuelta me preguntó a mí el capitán Alexis.

-La mayoría piensa que como no trazan mapas galácticos piensan que es todo un conglomerado de sistemas estelares, cuando no es así. La galaxia está divida por brazos y quizá de un brazo a otro pueda haber hasta más de diez mil años luz en algunas partes. Entonces el imperio Mordon no desapareció simplemente que está a una distancia bastante lejana aún para nuestras naves.

-¿Pero a qué quiero llegar estimados capitanes Lacorte? Esto aún no se sabe, lo hablamos con la primer ministro Nubia. Ustedes saben que hacemos viajes de exploración, más ahora con el conflicto de guerra que tenemos con los fungo, pero se avistado con los ultratelescopios, a muchísima distancia, quizás a un año luz, decenas y decenas de naves, cruceros gigantescos que no se sabe su origen. Presumimos que son del imperio reptiliano Mordon. No están cerca todavía de la Federación Sargón, pero salieron de su brazo galáctico. Es para tener en cuenta.

-Capitán Alexis -pregunté-, en Sargón por ejemplo hay distintas razas y hay una democracia y una igualdad total, lo cual me satisface y me pone contento, hay félidos, cánidos, insectoides y reptiloides, incluso la primer ministra Nubia y su esposo Fidis son reptiloides, ¿en qué se diferencian de los reptilianos?

-Bueno, tenemos imágenes de hace más de un milenio de Sargón, de los reptilianos Mordon, son distintos a los reptiloides, son más, ¿cómo diríamos?, los reptiloides son estilizados, prácticamente tienen un rostro casi similar al humano. Los reptilianos de Mordon sobresale el hocico como un antiguo lagarto, no tanto pero casi. Y son más fuertes, más anchos de cuerpo, más musculosos.

-Capitán Alexis, ¿pero no son así los lacerta?

-No, los lacerta son más fuertes de cuerpo que los reptiloides, pero a su vez estilizados. Interpreto que son una de las razas más antiguas de la galaxia, descienden de nuestra prehistoria, de los saurios de hace millones de años llamados Raptores.

-¡Je, je, je! Bueno, gracias, agradezco la clase. Y me preocuparía si fuera el imperio Mordon el que se acercara a Sargón.

-Es una hipótesis, todavía no lo sabemos.

Mi hermano dijo:

-Permiso, tengo que hacer un entrenamiento de tropa.

 

Me quedé con Alexis.

-¿Podemos cambiar de tema?

-Sí.

-Me gusta la tropa, hacer misiones, aunque hice pocas comparado contigo que prácticamente eres famoso en todo Sargón, pero en mi tiempo libre, cuando estoy en casa cojo el holoordenador y hago dibujos.

-¿Sobre?

-Bueno, Alexis, dibujos sobre la galaxia, pero le doy distintos tonos de colores, como si fuera un universo de fantasía.

-¿Y por qué no lo exhibes? Hay museos que tienen cuadros de fantasía galáctica.

-Lo voy dejando de un día para el otro.

-¿Tienes un solo trazado?

-No, tengo más de veinte... Y ahora no quiero hacerte perder tiempo, Alexis, pero tengo conmigo una holotablet, te puedo mostrar.

-Adelante. -Abrí mi holotablet y le mostré los trazados galácticos-. ¡Vaya!, son hermosos.

-Pero fíjate, Alexis, que no reflejan la realidad, no hay mundos tan cercanos ni con esa gama de colores.

-Pero está perfecto, Anual. Tú mismo lo has dicho, esto es un arte maravilloso. Exhíbelo, pueden incluso comprártelo vaya a saber por cuantos créditos.

-Mi idea no es... ¿cómo decirlo?, ganar créditos, mi idea es seguir como oficial en la Federación.

-¡Je, je! Apreciado Anual Lacorte -Sonrió Alexis-, no está prohibido que un capitán de la Federación Sargón pueda a su vez exhibir distintos tipos de obras. No eres el único. Y aparte lo sabes, has visitado museos.

-Lo que quiero decir, Alexis, es que... ¿Te acuerdas el tema que te había comentado en la conversación anterior?

-Obviamente.

-Bien. Este es otro tema que me afecta, la procrastinación, el ir postergándome.

-Anual, quizá no sea procrastinación propiamente dicha.

-Explícate.

-Claro. Quizá tengas temor a la opinión del público.

-Bueno, Alexis, pero tú mismo has dicho que te han gustado.

-Claro, estamos hablando mano a mano, pero puede haber cientos de personas por día viendo tus cuadros y seguramente a la gente le va a gustar. Pero por dentro tú, consciente o inconscientemente, es como que de alguna manera buscas la aprobación de los demás.

-No no no, Alexis no es así, yo me siento seguro de mí mismo.

-¿Siempre? Porque hablamos de que estás en lucha contigo mismo.

-Claro, pero no en este tema.

-¿Cómo lo sabes?

-¿Qué me aconsejas?

-¿Hace falta que te lo diga? Anual, no es que nos conozcamos tanto, pero sabes lo que yo pienso, acuérdate de la frase que digo siempre a los tenientes, a los alféreces cuanto tienen un proyecto o cuando buscan a alguien que les interesa y no saben cómo encarar la situación. ¿Qué es lo que yo digo siempre? Repítelo. Y dije:

-El no ya lo tienes, ve por el sí.

-Exactamente. Eso no significa que el sí sea algo definitivo, pero si no te atreves a presentar un proyecto o a proponer algo a alguien, nunca lo vas a saber, vas a estar siempre con el no.

-La verdad, ¡je, je!...

-Dime.

-La verdad, Alexis, que no solamente eres uno de los mejores o quizás el mejor preparando a la tropa sino también en orientar a los demás.

-En algún momento también he pedido orientación yo. -Lo miré extrañado.

-No me imagino al capitán Alexis pidiendo orientación.

-Mira, tendría tantas cosas para contar de mi persona, pero... Pero no. Seguiremos profundizando en tu persona. -Le palmeé el hombro y le digo:

-La verdad, capitán Alexis, te agradezco mucho. Cada conversación contigo me aclara un poco más el panorama ya sea en un tema o en otro tema, todo me suma.

 

Nos abrazamos y me fui a hacer mis tareas.


 

Sesión 04/03/2024
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Pablo

Hablaron de que al final de todas las consideraciones, ejemplos, consejos siempre hay que tomar decisiones. Porque dudas tenemos todos, siempre vamos a tener dudas, pero hay que confrontarlas.

Sesión en MP3 (2.923 KB)

 

Entidad: Estaba algo molesto, ayer no había podido hablar con el capitán Alexis.

Ya nos estábamos preparando porque en esta semana íbamos a ir en un crucero de batalla contra los fungos, pero quería tener las cosas en claro para poder tener mi mente despejada y servir como capitán de la flota.

Por otro lado una responsabilidad tremenda, el capitán Anual Lacorte en un crucero de guerra. Vaya. No es una misión pequeña ni de exploración.

 

Y me encontré con el capitán Alexis en el comedor:

-Permiso, Alexis.

-Toma asiento, Anual. ¿Cómo te sientes?

-Regular.

-Explícate.

-¿Qué puedo decir? Siento como que lo que avanzo es poco, me da la impresión como que las conversaciones caen en saco roto.

-Espera...

-No, no terminé.

-Dije que esperes -me ordenó Alexis-. Escucha bien lo que has dicho: "Las conversaciones caen en saco roto". La orientación la doy yo, ¿entonces quién es el saco roto?

-¿Indirectamente me estás diciendo saco roto?

-No. Tú, querido Anual, te estás diciendo saco roto. Entonces fíjate por qué no atesoras la conversación para que caiga en saco roto. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Te sientes bien teniendo dudas? ¿Te sientes bien acaso no sabiendo qué decisiones tomar? ¿Te sientes bien por un lado anhelando tener misiones, hacer grandes dibujos galácticos, pero también te sientes bien no decidiéndote? ¿Qué es lo que quieres?

-Tengo dudas.

-Te aclaro algo, Anual: yo no valoro mis conversaciones, yo valoro el resultado de las mismas. Pero tiene que haber un ida y vuelta, un ida sólo no sirve. O sea, no te permito que digas más "Las conversaciones caen en saco roto" y tampoco digas "Indirectamente me llamas saco roto", no. Tú te has comparado con un saco roto. ¿Acaso mis palabras te entran por un oído y te salen por el otro?

-No -respondí-, las escucho, y honestamente las atesoro. Pero, ¿cómo explicarlo?, tus palabras, Alexis, me..., me orientan, pero aún sigo teniendo dudas. Ejemplo, ¿tomo rumbo al oeste o tomo rumbo al este?, ¿dónde estaré mejor? Tú, Alexis no me vas a decir 'mejor el este' o 'mejor el oeste', tú vas a tratar de que yo razone.

-No, yo no trato, yo te hago razonar, no trato. Yo no quiero que nadie trate de, yo quiero que la gente haga. Yo no trato de hacerte razonar, yo te hago razonar. Ahora, la palabra la tienes tú de saber si vas para el este o el oeste. -Lo miré.

-Te noto muy enérgico, ¿pasó algo contigo?

-No, soy el mismo de siempre.

-Te noto con otro humor, Alexis.

-Para nada, simplemente que me pareció que venías como con reproches. ¿Quieres reprocharle a alguien? Mírate al espejo y quédate reprochándote media hora. Dudas tenemos todos, siempre vamos a tener dudas, pero hay que confrontarlas.

-¿Cómo? -pregunté.

-¿Y qué pasaría si tanto el este como en el oeste hay cosas buenas para ti?

-Me dejas pensando.

-Bueno, grávatelo y después elucubra. Desmenuza ese pensamiento, desmenúzalo.

-No es fácil.

-No, claro que no; lo fácil nunca ayuda, lo sencillo nunca ayuda.

-O sea, que para ti, Alexis, lo sencillo es malo?

-Para nada. Lo sencillo es bueno en las personas: me agradan las personas sencillas, no me agradan las personas complicadas.

-Es que a veces no somos complicados.

-No, no lo digo por ti, no lo digo por ti. Tú no eres una persona complicada, Anual, eres una persona sencilla con dudas. Los problemas sencillos no te endurecen. Hablo de los problemas. Pero lo sencillo en las personas es bueno; una persona humilde es sencilla, una persona creída no es sencilla, una persona que cree que todo lo sabe no es sencilla.

-A veces parece, Alexis, que tú lo supieras casi todo.

-¡Je, je! ¿Lo dices en serio?

-Sí.

-No tienes idea, no tienes la menor idea de todo lo que me falta saber y que no voy a llegar a saber. No tienes idea los anhelos que quizá no termine de cumplir. Y mira, Anual, que yo tengo las cosas claras.

-¿No tienes dudas?

-¡Uf! Claro que las tengo.

-¿Y con quien las consultas?

-No las consulto. Ahora después de mucho tiempo encontré una persona que prácticamente apareció de la nada.

-No entiendo.

-Una persona de Prima, llamada Luber, que con él puedo sincerarme en muchas cosas.

-Entiendo donde quieres llegar. Tú a nadie le muestras debilidad, pero las tienes.

-¿Quién no las tienes? Todos las tenemos.

-Lo que pasa que, y más en nuestro trabajo, tú por ejemplo como capitán no puedes mostrarle tu faceta débil a un teniente, a un alférez y menos a un cadete, eres un capitán.

-Pero a ti te las muestro.

-Bueno, soy otro capitán.

-Supón que tu hermano fuera un teniente, pero es tu hermano, podrías comentarle.

-Justamente. Él también tiene sus problemas y entre nosotros no hablamos de esos temas, hablamos más bien de cosas impersonales.

-Bueno, eso son trabas mentales que tienen ustedes y tienen que trabajar.

-¿Y con ese Luber, es un militar?

-No, no, es una persona bastante mayor que yo, casado con una esposa que lo apoya en todo. Sueño el día de mañana conseguir una pareja así.

-Bueno, yo de repente antes soñaba también con eso y ahora tengo tantas dudas en mi parte íntima, de que me da la impresión cómo que no..., como que a veces no tengo el fuego necesario o a veces tengo el fuego de más, tipo la llama de los antiguos fósforos, que son un tremendo resplandor y se apagan. Bueno, entonces es como que mi mente piensa de repente en otros placeres. Y me molesta.

-Lo único que te tiene que molestar es el engaño, uno debe ser leal en una relación. Ahora, tú siendo soltero, tú no teniendo familia es distinto porque puedes tener elección al este, al oeste, al norte, al sur, donde quieras. Pero si tienes una relación tienes que ser leal a esa relación.

-Lo entiendo perfectamente. Y yo busco eso, de verdad que lo busco, pero me es difícil.

-Tú tienes inseguridad.

-Soy una persona muy segura en las cosas que hago.

-¿Sí? ¿En todas las cosas?

-Entiendo que sí.

-Anual, no me estás prestando atención, ¿en todas las cosas te sientes seguro?

-No.

-Claro. ¿Y eso qué trae aparejado?

-No sé. Dímelo.

-No, piénsalo tú. Trabaja un poquito tu mente.

-Me trae aparejado nervios.

-Exacto. ¿Y qué pasa con esos nervios?

-Bueno, que no me hacen bien.

-No no no no no no no; ¿qué más pasa con eso nervios?

-No sé, hasta ahí llegué.

-OK. Te daré ayuda: ¿Qué pasa al día siguiente o al otro con estos nervios?, cuando tengas de nuevo demostrarte a ti mismo que puedes.

-No sé, no lo entiendo.

-¿Vas a tener los mismos nervios?

-No.

-¿Más?

-Sí.

-¡Ah! Entonces los nervios se potencian Anual.

-Correcto, Alexis.

-¿Y qué pasa si los nervios se potencian?

-Que me voy a hacer más la cabeza y voy a estar más tenso.

-¿Y qué pasa si estás tenso?

-Voy a ser un cero a la izquierda.

-Bueno, tampoco tanto, pero en lugar de brillar a seis puntos vas a brillas a cuatro puntos íntimamente, porque los mismos nervios van a apagar la llama o van a hacer que la llama se apague rápidamente o que la llama no brille mucho. Más claro no puedo ser.

-OK. ¿Cómo trabajo los nervios?

-¡Ah!, eso es otro tema. Eso es otro tema, trabajar los nervios.

-No me dejes ahora así.

-No. Elucubra lo que hablamos, hablamos de que llegabas con ganas de reprochar y buscabas en mí como descargarte. Y yo no soy el indicado. Por eso te dije mírate al espejo, yo no te permito que yo sea tu espejo.

-¿Cómo no me lo permites?, tenemos el mismo grado.

-Sabes a qué me refiero, tenemos el mismo grado, pero yo me siento seguro en todo lo que hago. Mírate al espejo y repróchate, y pregúntate por qué los nervios. Es el tema que vamos a tratar la próxima vez porque después en guerra no vamos a tener tiempo. Bueno, muchacho me estoy yendo.

-¿Siempre tienes tareas, Alexis?

-Siempre. No puedo estar sin hacer nada.

-¿No descansas?

-Sí, descanso.

-¿Tomas algo para descansar?

-¡Ah!, sí, alguna bebida tibia.

-¿No te trabaja la cabeza?

-De día. Cuando duermo no. Y además tengo la..., la manera de despertarme que no la veo en casi nadie: a los cinco minutos, no cinco minutos a los treinta segundos de estar despierto ya estoy funcionando a toda máquina. No estoy entre sueños teniendo que tomarme un café para despertarme, no, no preciso poner el motor de la nave en marcha, me despierto y estoy a full funcionando.

-Te admiro.

-No, tú puedes hacerlo, es práctica. Hablamos. -Lo miré marcharse.

 

No entiendo cómo lo hace. Pero bueno, no me atreví a decírselo, pero me parece muy tonto eso de mirarme al espejo y reprocharme a mí mismo, creo que parezco un tonto a la cuarta potencia si lo hago. O tal vez lo del espejo era algo mental, capaz que no lo dijo literalmente. Seguro, no lo dijo literalmente. Qué difícil que eres, Alexis.


 

Sesión 07/03/2024
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Pablo

Hablaron de la inseguridad, los nervios ante determinada situación afectiva. Ciertamente cada uno espera distinto de lo que se le da, pero hay que entender a la otra persona. Son elecciones, son gustos.

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Entidad:

-¿Cómo estás, Anual?

-Bien, Alexis, pensé que ya no nos íbamos a ver.

-Faltan unos días todavía, faltan unos días.

-Ya hay cruceros que han partido... ¿Quién va a conducir el crucero principal de la flota?

-La capitana Kirana, Anual.

-Pensé que te lo iban a dar a ti.

-Quizá me vieron más emocional.

-Con todo respeto por la capitana, pero se esparció mucho el rumor donde ella perdió el control con los Lacerta.

-No, eso fue preparado, la capitana Kirana sabe muy bien lo que hace.

-¿Y tú? -Alexis me respondió:

-Seguro estaré en el segundo crucero de la flota, hay que elegir tenientes que nos acompañen. Yo ya elegí al teniente Alserván y a Balsertán. Elige. A propósito, ¿por qué no elijes a la teniente Almeida?, tengo entendido de que ustedes tienen una relación.

Le respondí:

-La veo muy distancia, y eso me trabaja la cabeza.

-¿En qué sentido? -me preguntó Alexis.

-Como que no la satisfice, como que siempre me quedo a mitad de camino, como que me cuesta. Y alguna vez fui presa de mis impulsos, a nivel verbal, y le dije, "No sé si no me sentiría más cómodo en otro rol".

-¿Qué te respondió?

-Me miró y me dijo: "Es tu gusto, haz lo que quieras". Pero a partir de ese momento es como que todo se enfrió entre la teniente Almeida y yo.

-¿Te gustaba?

-Honestamente, sí mucho. Cuántos capitanes darían lo que fuera por salir con la teniente. Pero mi problema no es que, a ver, mi problema no es que tengo dudas, ya te había comentado en privado que en el pasado fui pasivo con un civil de holoordenadores, pero tengo en claro que me gusta mucho más la teniente Almeida. El tema son mis nervios, de eso íbamos a hablar, mis nervios es como que me paralizan en el acto íntimo. ¿Qué me puedes decir, Alexis?

-Anual, a ver, los nervios..., escúchame bien, ¿eh?, luego, como digo siempre lo incorporas y lo que recuerdas lo estudias. Los nervios nunca vienen durante, los nervios vienen antes.

-Vaya, no me has dicho nada nuevo, yo ya cuando voy a estar, en ese momento ya estoy nervioso.

-¿Ahora por qué estás reactivo?

-No estoy reactivo, dije que estaba nervioso.

-Trato de hacerte razonar, mi estimado capitán Anual Lacorte, razonar en cuanto a que los nervios forman parte de lo reactivo, porque no son lógicos.

-¿Cómo no van a ser lógicos? De repente estás en un crucero que se quedó sin capa protectora ni energética ni con ultragrafeno y la otra nave nos está apuntando con bombas de protones, no me voy a resignar pero voy a estar nervioso, voy a estar pensando "son los últimos segundos de mi vida".

-No es la comparación adecuada. Salvo, Anual, que compares una intimidad con los últimos momentos de tu vida.

-Ahora te estás burlando, Alexis.

-No, no me estoy burlando, estoy preguntándote si son los mismos tipos de nervios.

-Sí, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra.

-Perfecto. ¿Entonces por qué los nervios?

-Porque me anticipo a lo que va a pasar.

-Y ahí está tu problema Anual. ¿Por qué no te dejas fluir?, ¿por qué no te dejas llevar y que pase lo que pase? Si de repente culminas pronto, bueno, eso no significa que te higienices, te vistas y te vayas, puedes seguir... ¿o tú eres de los que piensas que la intimidad es el acto en sí?

-Bueno, así lo dice la sociedad.

-No. No sé con quién hablas pero no. El acto va mucho más allá..., abrazos, besos, caricias, palabras. Mi pregunta es, Anual, ¿te da nervios estar acostado con alguien, con la que converses, dialogues en profundidad, se acaricien mutuamente y se besen?

-No, no.

-O sea, lo que te da nervios, ¿qué es?

-La consumación, el acto en sí.

-¿A qué le llamas el acto en sí?

-Alexis, basta, me tomas por un niño, sabemos de lo que estamos hablando.

-Yo creo que no.

-A ver, tú que eres el experto.

-No, no, no te permito que seas irónico conmigo, estamos hablando, no seas irónico.

-¿Estás hablando en serio, Alexis?

-Estoy hablando muy en serio, no te permito que seas irónico. ¿Seguimos?

-Está bien.

-El acto no es lo que tú piensas que es, lo dije recién, el acto es un todo. Puedes estar con la persona incluso en un bar de la ciudad tomando una copa de un pequeño espumante, mirándote a los ojos, tomándose de las manos acariciándose las manos, sonriendo, o de repente sentados en un lugar más privado diciéndole cosas al oído, cosas bonitas.

-Alexis, eso no tiene nada que ver con el acto.

-¿Ah, no? ¿Ah, no? ¿El acto para ti es entrar a un cuarto, sacarte tus prendas, que la otra persona se saque las suyas y comience la función? No, no es así. No, Anual. O sea, vamos a empezar de vuelta, vamos a rebobinar. Si estás tomando una copa o ¿por qué no? cenando algo liviano mirándote a los ojos, diciéndose cosas, ¿eso te da nervios?

-En absoluto.

-En la intimidad, acariciándote, besándose, ¿te da nervios?

-No, para nada.

-Entonces te da nervios únicamente tu performance.

-Va más allá. A veces siento que no está conforme y ella me sigue acariciando, porque ella es como que no ha quedado satisfecha.

-¿Y qué mal hay que te acaricie?

-Me acaricia y se acaricia.

-Eso es normal.

-Normal para ti, Alexis, yo me siento como excluido cuando ella se acaricia, pienso "¿y yo para qué estoy?".

-Anual, mírame, no hagas ninguna mueca de ironía, me molestaría mucho.

-Está bien. Dime.

-Mi pregunta es, ¿cuándo ella se acaricia por qué no participas?

-¿Cómo?

-¿Por qué no la acaricias tú también, por qué no la acompañas, por qué no la besas? Además, eres una persona joven, en poco tiempo puedes nuevamente otra vez lo que tú llamas el acto, que para mí es todo.

-Lo que pasa que mi trauma es que en ese momento cuando ella se acaricia, por más que yo la acaricie siento que yo soy un acompañante nada más, y en ese momento me pongo a pensar "Quizá con ese joven civil de holoordenadores no pasaría eso".

-¿Y cómo lo sabes?

-Bueno, porque lo he vivido.

-Son comparaciones distintas. Además, tus nervios son por sentirte activo, y con esa otra persona eras más bien pasivo.

-Correcto.

-¿Pero sabes cuál es el error, apreciado Anual?

-¿Cuál?

-¿Quién te dijo de que el hombre es activo y la mujer es pasiva?

-Después no quieres que sea irónico, ¡obviamente que es así!

-Insisto, ¿quién te lo dijo?

-Mi experiencia.

-Evidentemente tu experiencia es pobre.

-Obviamente, el gran capitán Alexis, con sus cien aventuras, sabe muchísimo.

-Si sigues así la terminamos acá. Ni ironías ni sarcasmos, no estamos hablando de mí. Y yo jamás hablo de mis supuestas aventuras, nadie sabe nada de mí, nadie. Ahora, lo que suponen es otra cosa, me río de lo que suponen, nunca me jacto, me parece muy pobre en alguien que se jacte, sea varón o mujer, ¿eh? Conozco tenientes que dicen "¡Oh! Las veces que he salido con ese capitán, lo bien que lo he pasado con otras tenientes". Yo escucho al pasar y no me meto porque no están conversando conmigo y es cosa de mujeres. Pero me incomoda, no me gusta que nadie se jacte de sus estúpidas conquistas. Continuo: la mujer es tan activa como el varón y en algunos casos más, y hay mujeres que quieren ser activas y el ser activas te favorecen.

-¿En qué sentido?

-En que permiten mejorar tu performance.

-¿Ves que yo tengo razón, que tú la sabes?

-No pasa por saberla, es así.

-¿Entonces te parece que elija a la teniente Almeida como segunda de abordo si es que no fue elegida por otro capitán?

-Si no te apuras la van a elegir, porque muchos están detrás de ella como aves de presa. Obviamente he conversado con la teniente un par de veces, no es una joven que se deje llevar por delante, por más que del otro lado sea un capitán ella lo puede frenar en seco si se pasa de listo.

-¿La conoces mucho?

-Ironías no, me voy a enojar en serio, Anual, ironías no.

-Sé cómo eres enojado. Se corrió la voz de aquel oficial que se creía muy hombre y castigaba a sus subalternos y tú combatiste con los palos de bó y ahí sí entiendo que tu parte reactiva se apoderó de ti, Alexis, porque lo podías haber vencido en veinte segundos, pero lo dejabas reponerse para seguirle pegando.

-Se lo merecía. Se había ensañado con dos alféreces, y uno estuvo a punto de morir.

-En Sargón te conocen bien quién eres, eres el mejor en entrenamientos y el mejor en combate, obviamente que hay ser amigo tuyo para sentirse seguro.

-Anual, no seas tonto, no significa porque utilices sarcasmo que voy a ejercer la violencia contigo, sería muy estúpido de mi parte, me merecería que me degraden si hago algo así. Simplemente eres una persona que viene por una orientación pero a veces te pasas de listo. No tengas nervios, de la misma manera que no tienes nervios en una cena ni tomando un trago con la persona que quieres ni en el momento, deja que la otra persona actúe, no digo que seas pasivo totalmente, simplemente deja que... ¿sabes andar a caballo?

-Por supuesto, me encanta.

-Bueno, deja que la otra persona tome las riendas, pero no te quedes pasivo del todo, participa.

-¿Y qué sucede con aquello que se me cruza por la cabeza con ese civil varón de holoordenadores, con esa experiencia que viví?

-Eso es algo tuyo, yo en eso no intervengo.

-¿Pero tú qué dirías?

-Nada, nada. Cada cual es dueño de sus elecciones.

-¿Tuviste ese tipo de experiencias?

-No, en mi caso no me interesa. Pero yo no puedo hablar de otra persona diciéndole "No hagas esto, no hagas aquello". Además, lo que hablamos queda entre nosotros. Si tú lo quieres comentar con otros es tu problema, yo no lo voy a comentar, queda en mí.

-¿Me respetas menos por tener dudas con respecto a mi orientación?

-Para nada. ¿Te digo lo que no respeto?: La traición, la indiferencia, la cobardía. No respeto la doble cara, esos que te sonríen y te clavan el puñal por la espalda. Pero el tener una elección distinta, ¿por qué no habría de respetarlo? Esto es una elección de cada uno, como al que le gusta pintar un cuadro, o sacar holofotos de hermosos paisajes de distintos mundos. Son gustos, son anhelos.

-Ojalá -dije-, ojalá, Alexis, todos pensaran como tú.

-Yo no puedo hablar por los demás yo hablo por mí. Seguramente seguiremos conversando, pero en un par de días ya estamos arriba de un crucero. De todas maneras tienes la ultraradio con la clave para comunicarte con mi crucero, pero no creo que tengamos tiempo de conversar, vamos a estar alerta porque ya estaremos en combate. -Alexis se acercó y me dio un abrazo de esos que te pueden partir al medio, y me dijo-: Cuídate, porque seguiremos.

-¿No tienes dudas de la victoria?

-Ninguna.

-¿Y de que vamos a volver sanos y salvos?

-Eso lo sabe nuestro Creador, yo no soy adivino. Pero que eso no te frene y que tampoco tengas nervios, en batalla tienes que estar cien por ciento alerta, eres el responsable del crucero que esté a tu cargo. Y si verdaderamente vas a invitar como acompañante, como número uno a la teniente Almeida, no te tiene que ver titubear.

-No lo hará. Ya mismo la voy a llamar por el holomóvil para decirle que la elegí para que venga a mi crucero.

-Perfecto.

 

Alexis dio media vuelta y se marchó, como todas las veces. Cogí mi holomóvil y marqué su número.