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Psicoauditación - Yesenia

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 24/09/2021

Sesión del 13/10/2021


Sesión 24/09/2021
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Yesenia

La entidad relata que en el rol de Carmina, en Términus, llevaba acumulado un trauma considerable que le forzaba a recluirse sin interactuar con el mundo. Pero se trataba de atreverse, debía fortalecer su voluntad, los etéreos habían trastocado a mucha gente, pero ya no podían influenciar a las personas porque la red satelital se lo impedía.

 

Sesión en MP3 (2.886 KB)

 

Entidad: Sonó el holoteléfono y no lo quería atender, estaba encerrada en mi habitación y no quería ni siquiera escuchar una voz, ni siquiera una voz amiga. Pudo más mi curiosidad y atendí, atendí con miedo.

-¿Con Carmina Losada?

-Sí.

-¡Vaya, por fin, por fin! Te habla Dolores, Carmina, estoy con Estefanía Ardente.

-Sí.

¿Sí? ¡Hola, cómo estás!, ¿cómo si?

-Y qué quieres que te diga, ¿qué alegría?, ¿me habéis llamado?, ¿qué bueno?

-Hace días que no nos comunicamos.

-Es que yo no quiero comunicarme -les expliqué.

-Estamos abajo, en el bar de al lado, baja a tomar algo con nosotras.

-No, no, no quiero salir, no quiero escuchar voces ni nada.

-¿Voces?, ¿te refieres a voces en la mente? -Me encogí de hombros.

-Estoy como traumatizada.

-¿Te refieres a las voces de los etéreos? Tenemos una red satelital, ya no hay más voces.

-No sé, tengo como cierta... como cierta cosa.

-Tradúceme cosa porque no entendemos, no somos adivinas.

-Me da como escozor salir.

-¿Escozor? ¿Cómo que hay polen en el aire y te puede venir urticaria o algo en la piel?

-Escozor mental.

-¡Carmina, eso no existe! Eso es una palabra tuya, un invento.

-No quiero salir.

-¿Tú nos conoces bien?

-Sí, por supuesto.

-¿Podemos subir a visitarte?

-¡Uf! Estaba recostada, estaba con mi holotablet.

-¿Es que no te aburres encerrada todo el día? -Me encogí de hombros.

-Estoy bien, estoy tranquila.

-¿Pero nosotras te molestamos si subimos?

-No, yo no digo eso pero...

-Aunque sea diez minutos.

Puse toda mi voluntad y les dije:

-Está bien. -Presioné el botón y abrieron la puerta, subieron por el elevador y tocaron el pulsador y les abrí-. ¿Pero tanto frío hace afuera que me hacen toser?

-No, eres tú, está demasiado cálido el ambiente. ¿Te has puesto un calefactor?

-No, directamente es automático.

-¿Pero qué lo tienes a alta temperatura? No puedes respirar así con tanta temperatura, bájalo. -Me molestaba que llegaran a casa y me ordenaran a qué temperatura tenía que estar mi ambiente, pero lo bajé.

-¿Podemos prepararnos un café?

-Está bien, pero luego lavad la vajilla.

-Sí, Carmina, sí. ¿Te preparamos uno?

-Está bien. -Dolores preparó tres cafés, nos sentamos a la mesa con ella y Estefanía.

Estefanía me preguntó:

-Hace rato, Carmina, que te veo rara, como que no quieres salir.

-Tú eres la más indicada para saber lo que me pasa, tú has cooperado para poner antenas interceptoras para que las voces de aquellos seres etéreos invisibles no invadan nuestra mente.

-Justamente soy la indicada.

-Entonces me conoces.

-Al contrario; si soy la indicada sabes que gracias a las antenas interceptoras satelitales los etéreos que están más allá de la Creación no pueden invadir nuestra mente, no corres ningún riesgo.

-Y yo no sé si en la calle, en los bares, en las bibliotecas, en las oficinas la gente que conozco son verdaderas o son visiones que me imagino de los etéreos.

Estefanía me dijo:

-Carmina, Carmina, Carmina, el pensamiento de los etéreos no puede atravesar la red satelital, todo lo demás es imaginación tuya.

-Bueno, me quedó como un trauma. Qué quieres que haga.

-A ver, analicemos: te quedó un trauma, te cuesta sociabilizar porque desconfías de todos. ¿Hasta ahí estamos de acuerdo?

-Correcto -asentí.

-Bien. Pero por otro lado sabes que no hay seres invisibles que te acosen ni nada. ¿Estamos de acuerdo también en eso?

-Sí -volví a asentir.

-Bien, entonces no veo el motivo por el cual esquives bajar al bar a tomar algo, ir a pasear con nosotras. ¿Cuánto hace que no te compras ropa?

-Meses.

-Vamos, te elegimos nosotras la ropa para que estés a la moda.

-¿Para qué quiero estar a la moda si no salgo?

-¡Carmina, Carmina, de eso se trata de salir, de relacionarte!

-Hay un montón de chicos nuevos -dijo Dolores.

-No sé, no los conozco. No sé cómo me caerán si bien, si mal o qué quieren de mí.

-Relacionarse, ¿qué van a querer?

-¿Y para qué?

-¿Me estás preguntando en serio, Carmina?, uno se relaciona por mil razones.

-Los varones no se relacionan por mil razones -intervino Estefanía.

-¿Tú piensas que sólo se relacionan en función de varón mujer?, a los varones también les interesa una obra de arte o ver una holopelícula o pasear por los jardines de la ciudad o hablar de mil temas. No es todo físico.

-Bueno, alguna vez tuve una experiencia así y me quedó grabada.

Dolores preguntó:

-¿Y qué tal?

-¿Qué?, ¿qué tal el café? Rico.

-¿Ves?

-Le tomé la mano, ¿eh?

-¿Tomarle la mano?

-Quiero decir, me puse práctica.

-¡Ah!, no entendía.

-No hay nada que te impida salir, no hay nada que te impida relacionarte con los demás, todo pasa en tu mente. Habrá gente buena, habrá gente no tan buena, es cuestión de relacionarte con la gente que verdaderamente tenga afinidad contigo.

-Me siento insegura fuera de mi habitación.

-¿Y con tu familia?

-Y la trato, no tengo otra.

-¡Je, je! Perdón, ¿no tienes otra? O sea, que tratas a tu propia familia por obligación, ¡es tu familia! En cuanto a nosotras, hemos estudiado juntas, no entiendo, es cómo que te gustara estar aquí encerrada.

-Es mi lugar de confort.

Estefanía me dijo:

-¿Sabes lo que pienso de los lugares de confort? Te secas, como las plantas en otoño. No tiene sentido. Aparte, tiene que ver con la salud, ya bastante pasamos por el tema de los etéreos. Es importante que salgas, te rejuveneces, en serio. Estrenas nueva ropa, permíteme hacerte el obsequio de comprarte una ropa.

-No, Estefanía, no, no, eso es abusar.

-No, ¿cómo abusar? Te estoy haciendo un ofrecimiento de cariño.

-O de compasión.

-¿Por qué te persigues tanto, por qué hablas de compasión?

-Porque me tenéis lástima.

-Carmina, lástima y compasión no son lo mismo. La lástima es algo despreciativo, la compasión viene del amor. Te tenemos afecto, queremos que salgas, queremos compartir cosas.

-No sé si estoy preparada.

-A ver. Hagamos de cuenta de que estamos imaginando que salimos las tres a comprar o a recorrer una galería donde venden ropa, donde venden holodiscos musicales, donde venden mil cosas. Hay un calzado de moda elástico pero muy resistente que no te lastima el pie, hay un restaurant en la misma galería, que tienen comida rápida que puedes comer lo que quieres, miras gente.

-Justamente. Si fuera un bar estaría en una mesa bien apartadita.

-Bueno, está bien, aunque sea en una mesa apartada, te quedas en el rincón y te cubrimos, se trata de que te adaptes, hasta que te vayas adaptando porque no te sirve a ti ni a nadie que estés encerrada. Vegetas, no eres una planta, eres un ser humano, Carmina Losada, por favor.

-Términus es un mundo raro, estamos en el final del universo y cuando uno mira la parte de la oscuridad y sabe que ahí los etéreos estuvieron acechando miles de años acabando con una gran parte de la humanidad...

-Pero ya pasó, eso es pasado. A ver, tú eres analítica, tú lo tienes que razonar eso, porque si tú me dieras una explicación lógica...

-¿Por ejemplo, qué tipo de explicación lógica, Estefanía?

-Claro, Carmina, si tú dijeras no salgo por tal motivo, te lo entendería.

-No lo creo.

-A ver.

-Bueno no salgo porque tengo pánico, no salgo porque me cuesta interactuar con la gente.

-Te entiendo. Pero no tienes que interactuar con la gente en general, interactúa con nosotras dos.

-Claro, pero si vamos a comprar ropa u otra cosa o calzado hay que interactuar con los vendedores.

-Está bien. Salgamos solamente a pasear, a tomar una bebida nos encargamos nosotras de pedir. Tú no tienes que interactuar con nadie, solamente con nosotras.

-¿Y a dónde iríamos, al bar de aquí abajo?

-No, vamos al de varias calles, donde está la galería.

-¿Caminar? Está lleno de gente.

-La gente no se fija en ti, cada uno está metido en sus problemas, nadie se va a fijar en ti. Aparte, vamos las tres y tú vas en el medio. Pero no tienes que tener temor de nada, no tienes obligación de interactuar con nadie.

-¿Estaremos solamente las tres?

-Sí, Carmina, solamente las tres. Todo lo demás es una excusa mental, todo lo demás es algo sin sentido. Si tú me dieras una explicación lógica de decir bueno, no quiero salir...

-Es que acabo de dar una explicación lógica: no me gusta interactuar con la gente.

-Es que no tienes obligación, como te dije antes, de interactuar con nadie, solamente con nosotras que somos de tu confianza. Se trata que de a poco te vayas readaptando, porque tiempo atrás salías.

-Sí, pero es como que cogió un trauma y...

-Bueno, confróntalo, depende de tu voluntad. Tu voluntad es más fuerte que tus temores.

-¡Je, je! -Sonreí-. Honestamente no, son más fuertes mis temores que mi voluntad.

-Vamos.

-Está bien. ¿Puedo ir así como estoy?

-OK, pero ponte un calzado. -Me puse un calzado cómodo y salimos. Solamente con salir al palier (Argent.) retrocedí-. ¿Pero qué tienes temor a estar en el pasillo? -Pulsaron el elevador-. Espero que no tengas claustrofobia de entrar al elevador.

-Todo lo contrario, yo creo que lo mío es agorafobia, es el temor a salir a espacios abiertos.

-Estás con nosotras. No estaremos todos el día estaremos un par de horas nada más, es para que te vayas adaptando de a poco.

-Voy a probar, voy a tratar.

-No se dice "Voy a tratar", Carmina, lo haces, Carmina, y listo. Tratar es quedarse en el medio, es hacer.

-Está bien, está bien. Voy a arriesgarme y me sentiré contenida por vosotras dos.

-Eso, eso está perfecto. Porque no sirve quedarte encerrada, eso del lugar de confort es una fantasía, es mentira, no es un lugar de confort, el verdadero confort es salir, pasear, respirar aire puro. Hace un día hermoso.

-Está bien.

 

Cerré la puerta del apartamento y automáticamente se trabó la cerradura, solamente la podía abrir con la combinación que yo sabía de memoria.

Y bajamos. En la calle fue un tormento ver la gente, sentía como que la gente me miraba, me observaba. Retrocedí.

Estefanía es como que me hubiera adivinado el pensamiento:

-Carmina, nadie se fija en ti, cada uno está en su mundo, piensan en su trabajo, en su familia, en que tienen que pagar una deuda, en que tienen que llevar al hijo a la escuela. Están pensando en mil cosas.

-Está bien, entiendo. -Verdaderamente nadie me observaba, tenía razón Estefanía.

 

Estefanía se puso del lado de la calzada y del lado de la pared, Dolores, y yo en el medio. Y caminamos despacio, tranquilos hacia la galería. Era cuestión de animarme porque tenía que ver con mi voluntad, solamente con mi voluntad, los miedos estaban en mi mente, los miedos no eran reales. Y eso es lo que tenía que entender analíticamente. Entendiendo eso podía volver a interactuar con la sociedad, podía tener amistades, podía tener relaciones afectivas, podía lograr cosas. Pero se trataba de atreverse, y para atreverse debía fortalecer mi voluntad. Y tenía que poner manos a la obra.

 

Gracias por escucharme. Gracias, de verdad.

 


Sesión 13/10/2021
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Yesenia

 

Se encontraba a gusto con amistades hablando de temas sociales, como eran los etéreos, eran tema común de conversación en personas equilibradas, aunque no en aquellas que sufrían sus intervenciones. Pero es que había quien buscaba contactar con ellos a propósito. Conocían a uno.

 

Sesión en MP3 (2.648 KB)

 

Entidad:

-Carmina, Carmina... -Me di vuelta y miré a quien me llamaba. Era Dolores, al lado estaba Estefanía.

-¿En qué piensas?

-Conocí a Herminio y es como que me ha contado cosas que me han hecho resurgir mis traumas.

-Estefanía Ardente me dijo:

-Carmina, ya ha pasado todo, cooperé mucho en lograr que las nuevas antenas satelitales tuvieran interceptores, aun las nuevas que transmitían holotelefonía. -Suspiré. Le digo:

-Mira, Estefanía, no es tan sencillo. Entiendo que el tema de los etéreos ha mermado a la humanidad, aquí en Términus, y que el tema gracias a la ciencia y a la tecnología ya fue resuelto. Por algo he estudiado nanotecnología, porque es un tema que me interesa muchísimo. Pero este joven, Herminio Amarante, me dijo conectarse a nivel mental con los etéreos aún estando las antenas y los interceptores.

-Explícate -me pidió Dolores.

 

Dolores me resultaba una joven agradable con la cual teníamos un lazo irónico, su apellido era Carmina, al igual que mi nombre. Yo era Carmina Losada y ella Dolores Carmina. Recuerdo que cuando la conocí nos reímos por la causalidad.

Dolores me dijo:

-En mi región, Carmina es un apellido común.

Le dije:

-En la mía es un nombre común.

Estefanía intercedió y dijo:

-Eso es lo de menos, lo importante es que ambas son buenas personas y buenas amigas. Pero me preocupas tú, Carmina, tú te has quedado con muchos traumas.

-¿Y qué te parece?, las voces en la mente, voces que me provocaban baja estima, que no me hacían atreverme a mostrarme como soy yo. Porque muchos se confunden, nosotros tenemos dentro nuestro una vanidad tan grande a veces, y a veces tenemos una baja estima tan profunda que creemos conocernos como seres humanos, pero lo que asoma no somos nosotras es una capa superficial que se disfraza de baja estima o que se disfraza de vanidad.

Estefanía me respondió:

-Tú misma lo dices, tú misma lo reconoces, tú dices que a veces te sientes con baja estima. Pero recuerda tus palabras, la baja estima no eres tú, no es tu ser; son maneras internas.

Le pregunté:

-¿Te refieres al ego?

-Absolutamente, absolutamente -dijo Estefanía.

O sea, ¿tú piensas que el ego fue el causante de mis traumas?

-No no no no, el ego lo que tiene es que es un receptor de cosas negativas. Los traumas las provocan las vivencias negativas que tenemos, lo ha tenido toda la humanidad durante siglos. Hubo filósofos en siglos anteriores que pensaban que toda la humanidad estaba sumida en un estado de locura donde madres, y discúlpame Carmina este término tan cruel pero es real, acababan con la vida de sus hijos para que no sufran o bien veían en ellos a un enemigo y luego terminaban ellas con su propia vida, todo causado por los etéreos durante siglos y siglos. Pero claro, esos filósofos desconocían el tema de los etéreos y pensaban que la humanidad estaba sumida en un estado alienado, como que era una mal formación genética y que nos afectaba a la mente. Afortunadamente no es así, somos seres dentro de todo normales.

Reí. Y le dije:

-¿Por qué dices «dentro de todo» normales y no directamente normales?

Estefanía aclaró:

-Todos tenemos distintas personalidades y aún sin la intervención de los etéreos a veces nos enojamos por tonterías o depositamos nuestra esperanza en cosas vanas o en personas vanas. Por eso digo lo de la normalidad, es tan relativo... ¿Qué es ser normal, el común denominador? Porque a mí no me interesa ser el común denominador.

La miré a Estefanía y le dije:

-Eres joven y sin embargo hablas de una manera tan madura...

-Es que es así, el común denominador ya está de alguna manera condicionado por la palabra común.

-Claro. Pero recuerdo que la vez pasada, Estefanía, me has dicho "Tampoco se trata de creernos especiales", porque eso también tiene que ver con eso que tú llamas ego.

-Y es así. No creernos especiales para montarnos en una vanidad ficticia, ni creernos absolutamente comunes para caer en una tremenda baja estima. Somos lo que somos, ni comunes ni especiales. Somos.

-A veces es como que eres complicada para hablar.

-No veo por qué -me dijo Estefanía-, me expreso de una manera entendible. Pero a ver, Carmina, coméntame de este Herminio Amarante.

-Es un joven interesante, escapa un poquito a las relaciones.

-¿En qué sentido?

-No le gustan las relaciones ni las amistades, está muy metido en su mundo.

-¿A qué le llamas su mundo?

-Su mente interna. Él dice que le interesan los viajes astrales, o sea, él comenta como que nuestra alma puede viajar.

-¡Ajá! Continúa.

-Pero puede viajar y hasta comunicarse con los etéreos, y él dice que ni siquiera de chico les tuvo miedo, que él los veía como seres amistosos.

-¿Y tú qué le comentaste?

-¡Ja! Le comenté el mal que han hecho en la humanidad, el escuchar esas voces, el escuchar como que alguien nos lee la mente y nos induce a hacer cosas negativas, y si nos resistimos nos crean complejos de culpa, se aprovechan de nuestro ego para exprimirnos, para hacernos sentir inferiores.

Estefanía me dijo:

-Eso sería lo de menos. Fueron una plaga para la humanidad, nos hacían ver visiones, nos hacían visualizar seres queridos que ya habían muerto, seres que nos acusaban de cosas que no habíamos cometido. Entonces hay que tener una mente muy clara, hay que ser muy lúcidos para no caer en la locura. Y ésta persona, Herminio, se atreve encima a convocarlos.

-Y sí.

-Aunque ya tengamos todo resuelto y tengamos interceptores en todas las antenas satelitales y no haya manera de que los etéreos puedan invadir nuestra mente, el hecho de tener un conocido o amigo que, al contrario, busca contactarse con ellos no es algo que agrade, no es algo que agrade. Seres que han hecho tanto daño a la humanidad y esta persona, encima, los ve como amigables.

Le respondí.

-No, Estefanía, no digo que los vea amigables, pero de alguna manera es como que se entendía con ellos. Y encima él nunca usó casco en la época que no estaban las antenas satelitales con interceptores, él quería ser contactado, y el hecho de que ellos no pudieran alimentarse con el pánico, porque él no sufría ningún tipo de temor a los etéreos, no tenían poder sobre él. Pero lo veía egoísta porque él estaba tan identificado con ellos que no se interesaba en el sufrimiento de los congéneres, no se interesaba en el sufrimiento de la raza humana de Términus.

-¿Entonces piensas que es una persona negativa, una mala persona? -me preguntó Estefanía.

-No, está en su mundo. Él jamás causaría daño a nadie, a él le interesan los viajes astrales y nada más que eso, está en su mundo.

 

Mis compañeras se fueron. Me abracé con Estefanía, me abracé con Dolores y me quedé en mi soledad.

Y me quedé pensando. A lo largo de nuestra vida nos encontramos con personas de distintos niveles -no estoy prejuzgando para nada, cuando hablo de distintos niveles me refiero a, hay personas que son amigables, hay personas que se muestran indiferentes, hay personas que fingen ser amistosas y luego te traicionan, hay personas que te muestran una sonrisa o te palmean la espalda y luego de atrás te clavan un puñal, figurativamente hablando-, y ese tipo de personas las encuentras en cada vida, en cada mundo, en cada momento. Hasta personas de tu propio entorno buscan una excusa para discutirte o para debatirte o para contrariar lo que tú estás afirmando en ese momento. Y entonces te preguntas ¿de qué me sirve un entorno así?, un entorno que en lugar de tenderte una mano, te pone un pie para que te tropieces y te caigas. Claro que no sirve, es un entorno tóxico, es un entorno que te consume. Y entonces llega la noche y te encuentras hastiada, molesta, angustiada y consumida en tus energías. Y te preguntas, ¿para qué? A veces es mejor alejarte de esa gente tóxica pero no siempre puedes, cuando esa gente forma parte de tu entorno ya sea familiar, ya sea de trabajo, ya sean compañeras. Tampoco se trata de aislarte del mundo y vivir en una isla, lo digo de manera peyorativa, ¿no? No, porque esa no es una solución.

 

Porque en mi rol actual hay un ave llamado avestruz que cuando presiente que hay un peligro esconde la cabeza en un agujero. Al esconder la cabeza no ve nada a su alrededor y piensa que está segura ese ave. Lo que no se da cuenta, porque no razona, es que el resto del cuerpo está completamente expuesto a los depredadores pero piensa que esconder la cabeza es suficiente. Entonces, aislarse en una isla es muy similar a esconder la cabeza, es muy similar a barrer la basura debajo de la alfombra. No, no, las cosas se confrontan. Cuando tenemos un problema lo tenemos que confrontar hasta solucionarlo. Y si el problema está ocasionado por terceros y no lo podemos solucionar, directamente nos tenemos que alejar del foco del problema porque si no el problema va a terminar consumiéndonos. ¿Y por qué, por qué nos tenemos que dejar consumir por las personas causantes de ese problema?, ¿por qué?, ¿a modo de qué?

 

Porque una cosa es ser víctimas porque no podemos escapar a esas ataduras y otra cosa es poner nosotras la cabeza en el cepo. No, jamás. El respeto por nosotras mismas, como mujeres, es aprender a decir basta, hasta aquí llegué. Porque me quiero, porque me respeto, porque soy una persona importante. Pero no importante desde el ego, desde la vanidad, desde el ser creída, no; importante porque puedo tender una mano a otros.

 

Y voy a repetir lo que dijeron muchos thetanes. Un gran maestro dijo alguna vez "No podemos tender una mano a nadie si nosotras no estamos de pie primero". Entonces yo tengo que ponerme de pie primero para poder ayudar a otros, a otras. Pero tengo que empezar por mí. Y no por egoísmo, por supervivencia y por coherencia, porque si no puedo ayudarme a mí misma no puedo ayudar a nadie.

 

Gracias por escucharme.