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Psicoauditación - Andrés-H.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión 22/09/2016
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Andrés H
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En Helio III estalló la Gran Guerra e involucionó a la barbarie. La entidad descargó emociones dolorosas al relatar cómo la expectativa de vida, el alimento, la seguridad disminuyó. Luego empezaron a rehacer el entorno y el mundo.

Sesión en MP3 (1.943 KB)

 

Entidad: Cuántas veces creímos o pensamos que teníamos todo asegurado y de repente, en un instante todo cambia. A veces pareciera que la vida es un camino cuesta arriba, una cuesta muy inclinada, hasta que te resbalas y vuelves al punto de partida y el esfuerzo no significó nada, nada.

 

Mi nombre era Clodo Bazglis, había nacido en 2060 en Oradea, mis padres me habían dejado en muy buena posición, disfrutaba de la vida. Cuando conocí a Silvi Rapaport me enamoré de ella y formalizamos el compromiso. Cuando nació Razo, en 2091, jamás iba a pensar que diez después, en 2101, se iba a declarar una primera gran guerra que duró hasta 2110. Todos los adelantes, las cosas técnicas, las naves, había quedado todo destruido y lo poco que había intacto estaba en desuso. Cinco años después en 2115, a mis cincuenta y cinco años, bueno, conservaba a mi familia, a Silvi, a Razo pero el dinero ya no tenía validez. La tecnología estaba en desuso, no había técnicos ni ingenieros ni mecánicos. Las naves, valga la expresión, se estaban oxidando en sus hangares.

 

Se firmó un tratado de paz pero prácticamente los gobiernos ya no tenían poder, el mundo era casi salvaje. Había zonas donde no había alimentos, la gente se defendía, hordas que saqueaban las casas, nada era lo de antes.

 

Razo, con veinte y cuatro años era rebelde, no entendía los porqués. Silvi trataba de confortarlo pero ella también tenía sus bajones anímicos porque la guerra -Oradea, dentro de todo, fue una región que no sufrió tanto castigo-, pero muchas regiones de Helio III habían quedado desoladas, desérticas.

 

Lo ideal era volver a empezar pero ¿por dónde?, ¿cómo? Entonces me puse a meditar. Estudiamos, trabajamos, tratamos de desarrollar los mejores proyectos para lograr las mejores situaciones y un cambio de timón en la vida, quizá no producido por uno, ¿eh?, por terceros, porque la mayoría de las veces que tenemos cambios y en lo posible desfavorables -disculpad mi ironía, ¿eh?-, siempre es por terceros. Y entonces tienes sentimientos encontrados y emociones encontradas, furia, rencor, te sientes desolado. Por momentos te echas culpa de que podías haber hecho las cosas de otra manera pero ¿y cuando no depende de ti? ¿Y cuándo los necios son otros? ¿Y cuándo los que no ven más allá de sus narices son otros? Y cuándo te sientes perjudicado por terceros, ¿qué?, ¿a quien le reclamas? Porque no se trata solamente de Oradea, en Helio 3.

 

En la vida actual como Andrés -obviamente, la posición de Clodo, en Helio 3, era catastrófica-, como Andrés también tengo mis metas, y a veces también hay situaciones que directa o indirectamente son provocadas por terceras personas. "Claro -dirán algunos-, el ego siempre echa culpas a otros". O sea, que los demás nunca son responsables, siempre es uno. Disculpad, no lo comparto. Creo que a veces arrastramos engramas que nos condicionan, sí, lo reconozco, tenemos temores que no se sabe de dónde salen, por qué asoman, por qué los tenemos, por qué, por qué, por qué. Pero están y uno debe luchar contra ellos porque a veces esos temores, que son condicionamientos engrámicos, nos frenan, nos hacen pensar que esto no lo podemos lograr, aquello es demasiado y siempre va a ser mucho. Y no es así, no es así porque si pensáramos de esa manera estaríamos pensando mal de nosotros mismos, como que no podemos llevar a cabo cosas. Y acá no se trata de buscar la perfección, el ser humano no es perfecto, el que dice que es perfecto miente o se miente él, que es lo peor, porque se cree que es perfecto. Ni siquiera una máquina es perfecta; la máquina se descompone, se arruina. Aparte, la máquina no es inteligente, es programada.

 

Con Silvi y Razo nos juntamos con otras familias, tratamos de lograr una comunidad, un nuevo comienzo y protegernos de individuos solitarios que trataban de saquear casas en busca de comida, porque lo demás ya no era útil.

Todavía me sentía joven, la expectativa de vida en Helio 3 estaba arriba de los cien años, pero claro, hablo de cuando había clínicas, medicamentos, ahora era tan difícil conseguir todo. Pero empezamos con la comunidad, los Miller, nosotros los Bagliz, los Tenson, llegamos a ser como sesenta personas entre adultos, adolescentes y niños. Había varios jóvenes de la edad de Razo, entre veinte y veinticinco años que por suerte colaboraban. Prácticamente se vieron madurar a la fuerza por la situación.

 

Razo a veces me decía:

-Padre, los que han hecho esta guerra eran gente adulta. Me acuerdo cuando yo era más chico que me decías "Eres demasiado joven para tomar decisiones". Y mira las decisiones que han tomado los mayores.

 

¡Que podía responderle a Razo! Tenía toda la razón del mundo, no siempre los mayores tienen la razón y menos cuando tienen una dosis de poder y menos cuando gobiernan. Es como que hacen un "clic" en el cerebro y algo los entorpece.

 

Me ha servido mucho el descargar esa vida en Helio donde estábamos formando la comunidad y se iba asomando gente trabajadora y gente con conocimiento del tema, ingenieros, mecánicos, constructores. Bienvenidos los doctores, bienvenidos los maestros, todo suma. Y había que empezar a rehacer primero Oradea, luego el resto de Helio III.

 

Sí, estábamos armados. Diréis "¿Queréis rehacer el mundo luego de una guerra estando armados?". Sí, porque estaban los saqueadores, los que querían vivir del esfuerzo ajeno, y así nunca íbamos a salir de esta barbarie.

Con amor, con voluntad, con esfuerzo, colaborando. Habrá desacuerdos pero se conversaban. Y era un nuevo comienzo. Así tendría que ser siempre: diálogo, no discusión. Diálogo, los conflictos lejos, los desacuerdos lejos. Poner un poco cada uno, hacer un esfuerzo cada uno. Nadie es el dueño de la verdad ni nadie está completamente equivocado.

 

Gracias por escucharme.