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Psicoauditación - Brenda D.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión 24/03/2018

Sesión 30/04/2018


Sesión del 24/03/2018

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Brenda D.

De pequeña mataron a su familia y quedó con los asaltantes, como esclava. Al poco tiempo intentó escapar pero la mataron.

Sesión en MP3 (2.622 KB)

 

 


Sesión del 30/04/2018

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Brenda D.

Tenía visiones que no podía controlar. Eran acerca de peleas internas en castillos. Pero ahora estaba entre amigos.

Sesión en MP3 (1.586 KB)

 

Entidad: Abrí los ojos y había una... una pequeña luz, una vela casi gastada. Sentía como miedo.

Se abrió la puerta y...

-¡Ah! María.

-¿Cómo estás pequeña? -me dijo.

-Bien, con hambre ¿Quién es?

-El príncipe Gualterio.

-Hola. -Me saludó con una inclinación de cabeza, no estaba acostumbrada que fueran todos tan correctos.

-¿Quieres comer algo?

-Sí, pero me levanto. Bajo con ustedes.

-María, ¿y el Rey?

-En sus aposentos -me dijo–. Ven, Ciruela, baja. -Me puse las sandalias y bajé.

-¿Quieres comer en el salón?

-No, no, no, en la cocina. -Nos sentamos en una mesa el príncipe Gualterio, la dama María y yo.

-Bueno, tienes dos comidas: ésta que es especial, pescado cortado en trozos, frío, con algunos vegetales...

-No, María, ¿qué comen los demás?

-No, los demás comen de ahí. -Me levanté y me miré, una olla gigantesca con guisado-. ¿Está caliente?

-Sí, quema.

-Yo quiero eso, me como dos platos... Esto no, esto no...

-¿No te gusta, Ciruela?

-Sí, pero no, yo quiero eso, quiero guisado. Bebida espumante no. No, bebida espumante no.

-Tenemos una especie de zumo de frutas.

-Eso sí, de frutas de lo que sea.

 

Comí con una voracidad tremenda, comí con tanta voracidad dos platos. Me agarró como una especie de sueño. Digo: -¡No puede ser, pero si me levanté hace un rato! -Me pasaban visiones, tenía como visiones.

-Cuéntanos, ¿qué te pasa?

-¡No me van a creer!

-¡Sí te vamos a creer! -me dijo el príncipe.

-Bueno, corran las sillas, pónganse enfrente mío. Veo... veo pelea...

-¿Batallas?

-No, no veo batallas, veo pelea. Hay mucha gente, veo como un patio grande, veo gente grande que toma a los niños del cabello y los tira, y se están peleando por frutos que hay en el piso, como que están pasando hambre, están pasando mucho hambre.

-¿Ciruela?

-¿Qué, María?

-¿Puedes ubicar adonde ocurre eso? ¿Es algo que pasó? ¿Es algo que está pasando? ¿Es algo que va a pasar?

-No, no, no, es algo que está pasando ahora, y no en un solo lugar, en dos, en tres, en cuatro lugares...

-¿Son como patios feudales, Ciruela?

-Sí, pero no se ve feria, se ven cosas rotas y gente que anda por las calles buscando de comer.

-¿Ciruela?

-Sí, María.

-Puede ser alguno de los castillos que estén en guerra y que al estar en guerra... ¿Sabes que la gente de aquí, la mitad se ha ido porque hay un tal Andahazi que dicen que quiere apoderarse de todo? ¿Puede ser que estén en guerra y por eso no tengan para comer?

-Sí, pero no...

-Explícate mejor, Ciruela.

-No veo batalla, no veo que estén peleando contra otra gente, es algo de adentro de los distintos lugares, de los distintos castillos. No, no veo batalla, veo pelea, pero es entre la gente pobre.

-¿Algún soldado que los esté reprimiendo?

-No, no veo soldados, María. Me hace mal ver eso, me hace mucho mal ver eso.

-¿Siempre has tenido esa videncia?

-No, no, yo sabía que si me molestaban podía hacer daño con la mirada, pero así, de poder ver algo que no puedo ver con mis ojos sino con la mente no, es la primera vez.

-¿Puede ser que porque ahora estés tranquila y no tengas temor de tu entorno, de la gente que te rodea y por eso has desarrollado eso?

-Puede ser, María. ¿Está bien que le diga María y no señora María?

-Ya te lo he dicho, Ciruela. Dime sólo María, y a él no le digas Príncipe, dile Gualterio directamente, estás entre amigos.

-No estoy acostumbrada, siempre es como que tuve temor de... siempre cuando me hacían un favor me pedían algo a cambio o buscaban una palabra que no me sale.

-¿Manipularte?

-Eso, manipularme, pero ustedes no, no buscan nada de mí.

-Buscamos que estés bien, igual no hace falta protegerte mucho porque sabemos que si alguien te molesta mucho, lo que sabes hacer.

-Pero tampoco quiero hacer eso, yo no quiero lastimar a nadie, aquel que está más allá de las estrellas me ha llevado hasta aquí.

El príncipe me dijo:

-En realidad hay una relación, yo estuve al bordo de la muerte, me han salvado y en el trayecto de regreso te han encontrado.

-Bueno, bueno, Príncipe...

Bueno Gualterio.

-Ese ser tan luminoso que está más allá de las estrellas hizo que todo se combinara. Pero no me gustan las visiones, no me gustan para nada. Pensé incluso en beber, pero no bebida espumante, esa más fuerte ese licor, pero ¿y si después no puedo controlar las visiones? ¿Y si después no puedo controlar mi vista? ¡No, solamente zumo de frutas! No. Ahora quedo mal porque esto, de verdad que está ocurriendo ahora. Pero no hace falta que me pregunten, sé lo que van a pensar, lo que están pensando y lo que me pueden decir, que trate de visualizar dónde. Pero no, a tanto no llega ese don o poder o lo que fuera, o videncia... Sé que son castillos que están relacionados con esa batalla que me mencionan.

-¿Puedes ver algo más, Ciruela?

-No...

 

¡Ay!, me agarró un fuerte dolor de cabeza y se lo estoy pasando al receptáculo que me alberga. Me retiro.