Índice

Psicoauditación - Dylan S.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

Sesión 16/11/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Dylan S.

Crecía sin padre. Su madre le contaba cómo era su vida cuando lo tuvo y anhelaba encontrar su anterior pareja. Él le propuso buscarla, necesitaba una figura paterna.

 

Sesión en MP3 (2.725 KB)

 

 

Entidad: Soy nuevito en esta encarnación. Recuerdo, como thetán, una vivencia extraña. Tenía seis de vuestros años cuando recordaba lo que mi madre me contaba.

Estábamos en una pequeña casa de madera y mi madre me decía:

-Vas a ser una persona de bien, te voy a enseñar. A tu corta edad ya has aprendido a leer y escribir, pero te voy a enseñar a trabajar la tierra, a poder domar un hoyuman, a tener miedo pero a su vez a enfrentarte a él porque no se trata de que seas inconsciente sino que seas consciente de las cosas y las sepas confrontar. He aprendido mucho con tu padre.

-Cuéntame de él.

-¡Uf! Hace mucho tiempo, muchos ciclos atrás tenía una pareja llamada Donk y teníamos desavenencias, quizá la responsabilidad era mía por ser tan tan impulsiva.

-¿Y qué te cambió, madre, qué fue lo que hizo que no seas tan impulsiva en el presente?

-¡Que maduro que eres, hijo, siendo tan pequeño! -Me encogí de hombros y dejé que mamá Shila me siguiera contando-. Supe que mi pareja había participada de una feroz batalla contra un hombre poderoso pero muy muy malo llamado Andahazi a quien le llamaban el señor de Villa Real. Tenía tanto poder que había juntado más de veinte reinos para someter a toda la región.

-¿Y cómo lo vencieron, madre?

-Los que lo vencieron eran muchos menos pero aquel que está más allá de las estrellas los ayudó. La pareja que tenía Donk, participó de esa batalla, era amigo de los líderes, sé que sobrevivió pero después le perdí el rastro.

-¿Y por qué lo buscabas, madre, si tú me habías contado que ya te habías separado y te habías alejado de él?

-Porque en el fondo lo extrañaba, lo extrañaba mucho.

-¿Y cómo conociste a padre?

-Bueno, me encontraba sola en un camino y cuatro maleantes quisieron robarme y obviamente ultrajarme. Afortunadamente apareció el que luego fue tu padre, se llamaba Wink, era un oriental. Sacó su sable y con una velocidad que ni mis ojos podían ver el movimiento del metal, acabó con todos. Nos hicimos amigos, me trató con mucha cortesía, con mucha educación; me sentí como deslumbrada.

-¿Cómo deslumbrada, madre?

-Claro hijo, no puedo decir que lo quería pero es como que lo admiraba por su manera de ser: era cortés, era valiente y había estado en un poblado de protector cobrando metales por ello.

-Pero eso no está bien madre, ¿él era el amo del pueblo?...

-No, no, no me mal entiendas hijo, lo eligieron como protector; votó la gente, votaron los vecinos de la aldea. Pero estuvo un tiempo, tuvo la fortuna de ahorrar muchos metales y le gustaba ir de región en región. Me contó muchas cosas de su vida, de su crianza en un pueblo de la región oriental, cómo aprendió el arte de la espada. Había tenido una pareja y ella estaba embarazada y en un asalto los mataron a ambos. Finalmente Wink los vengó pero lo que se perdió, se perdió. Es como que me adapté a su forma de ser y bueno, ya te seguiré contando hijo, ya te seguiré contando.

 

-¿Madre, por qué lloras?

-Hijo, por... Me he vuelto emotiva, yo no sé si para bien o para mal, antes era impulsiva pero es como que adentro de mí salía un veneno que me hacía enojar con todo y con todos, ahora es como que hubo una transmutación dentro mío y soy más serena pero por otro lado soy más vulnerable.

-¿Cómo vulnerable? Madre, no entiendo.

-Claro, soy más sensible, es como que todo me llega más, me lastima más.

-Madre, pero entonces estabas mejor antes.

-No hijo, no, no, no; supongo que todavía me falta crecer, buscar el término medio.

-¿Pero porque te acordabas de papá llorabas?

-Por todo, por todo. Estuvimos un tiempo hasta que una noche en una posada te concebimos a ti.

-¡Madre, soy un niño pero entiendo! O sea, que estuvieron juntos como pareja.

-Sí, hijo, y quedé, quedé embarazada.

-¿Qué pasó con papá? No lo conocí.

-Tu padre había hecho muchos enemigos en la zona oriental, porque él defendía las aldeas débiles protegiendo mujeres y niños, niños como tú.

-¿Y cómo fue que lo mataron?

-Nunca de frente, no se atrevieron. Padre Wink era muy muy bueno con la espada, pero le dispararon, le dispararon flechas de cincuenta pasos de distancia, cobardemente escondidos tras unos árboles.

-¿Te quedaste pensando madre?

-Antes de que te concibiéramos yo estuve bastante tiempo con él. Me compró, en un herrero muy conocido llamado Raúl, una espada curvada como la que usaba él, con un metal que vino del cielo.

-¿Cómo que vino del cielo?

-Sí, cayó una piedra del cielo y el herrero ese la utilizó para hacer espadas y Wink me enseñó.

¿Y llegaste a ser buena como él?

-No, hijo no, no podría, imposible en tan poco tiempo, pero aún estando embarazada los busqué en el pueblo porque no me olvidé de la cara de los cobardes y los desafié uno por uno a los tres.

-¿Y los venciste a uno por uno?

-Los cobardes aún siendo mujer no me enfrentaron de a uno, me enfrentaron los tres, pero imité la técnica de tu padre y acabé con ellos, de la misma manera que él acabó con quien había matado a su pareja. Pero por más que venguemos una muerte el muerto no revive. Y quedé sola, embarazada, pero no triste porque tú eras parte de él también y te puse de nombre Sayorán.

-Me habías dicho, madre, que Sayorán significa pequeño lobo, ¿por qué ese nombre?

-Porque tu padre cuando era niño iba al bosque y no le temía a los lobos ni a los guilmos y yo supe que tú serías un pequeño lobo.

-¿Extrañas a padre?

-No puedo decir que lo extraño, lo recuerdo con mucho cariño. Tampoco podría decir que lo amé profundamente. Yo no te oculto nada Sayorán, creo que al único que amé fue a mi vieja pareja Donk.

-¿Y por qué no tratamos de buscarlo?

-Quizá ya tenga nueva pareja.

Me encogí de hombros:

-¿Qué importa, madre, qué importa? Busquémoslo, tiene que haber lugares donde frecuente.

 

Y madre me contó de Donk, que por salvar gente de un incendio se quemó el rostro, que después en un valle lo curaron, que después adoptó una identidad de justiciero y que cuando reveló su identidad, que era Donk, la gente equivocadamente pensó que se había burlado y eso le causó algo dentro suyo, negativo, que le hizo perder confianza, y como madre era tan impulsiva en esa época se separó de él.

Y bueno, me quedé con la esperanza de que madre se reencuentre con él. Nunca me crié con una figura paterna y quizá sea egoísta de mi parte pero quizá necesite una figura paterna. A pesar de que tengo nada más seis ciclos madre me ayuda a practicar con espadas de madera, pero sé que puedo ser bueno en eso pero no se lo digo a madre porque cuando yo me entusiasmo mucho ella me reta y no lo entiendo. Me dice:

-Quiero que seas buena persona antes que buen guerrero, quiero que sepas cultivar la tierra antes de andar exhibiendo tu espada. -Pero por qué no se puede hacer las dos cosas a la vez, es como que no la termino de entender a madre.

 

Recuerdo que una tarde me dijo:

-Sayorán, ¿de verdad quieres que busquemos a Donk?

-Sí, madre, quiero conocerlo, ver qué es lo que te gustó de él.

 

En pocos amaneceres habló con gente del poblado, vendió los pocos animales que teníamos, dejó solamente dos hoyumans. Le pagaron bastantes metales por la casa de madera y nos marchamos.

-Esto que hago me parece una locura hijo. Ahora no tenemos casa, pararemos de posada en posada. Le pediré a aquel que está más allá de las estrellas que no tengamos ningún accidente en el camino.

-¿Te refieres madre a que no nos ataquen? Por qué nos van a atacar, somos una mujer y un niño.

-¡Je! justamente hijo -dijo mamá Shila-, justamente. Para los demás somos vulnerables, y si bien yo aprendí de tu papá Wink a manejar la espada no soy ni la mitad de buena que él.

 

Y avanzamos, avanzamos para el oeste. La historia continuaría.