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Psicoauditación - Isabel

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

Sesión del 26/12/2016

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Isabel

La entidad habla de los engramas y roles del ego que sufrió en una vida y cómo afectan a la evolución personal. Comenta que la medida del Servicio es la Obra brindada pero que hay que valorar que las acciones no recaigan y dañen a uno mismo. Su actitud ante el Catolicismo de los Reyes Católicos le perjudicó.

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Entidad: Mi nombre como thetán es Bena-El, estoy en el plano de superación 3 subnivel 9. En el plano suprafísico no se usa la palabra digerir, en realidad no usamos palabras pues nos comunicamos mediante conceptos, pero para poder transmitir al lenguaje hablado nuestro concepto sí voy a utilizar esa palabra.

No digiero, no asimilo que un ser en un plano Maestro 4, o en un plano de máxima Luz 5 puedan tener engramas y que esos engramas no pesen, figurativamente hablando, y sí pesen los roles del ego.

 

En distintas vidas he prestado mucha atención y transformándolo en verbo, el Servicio. Siempre presté atención al Servicio, no sería Servicio si hubiera un interés de por medio. Y como dice un excelso Maestro, el Servicio es Amor hecho obra. De todas maneras, aún al día de hoy, en los albores del siglo XXI de Sol 3, se sigue confundiendo espiritualidad con religión. Lo segundo es algo que ha atrasado muchísimo a la humanidad, es más, en el nombre de ella han muerto miles y miles de seres humanos en batallas estériles, sangrientas que no tenían razón de ser, pero el ser humano es muy pragmático en busca de excusas y la religión era una excusa.

 

Nací en el reino de Toledo, que formaba parte de la Corona de Castilla en 1460. Mi nombre era Mari Cruz Ordóñez. Papá Gallardo era artesano, mamá Bernarda trabajaba en la casa y a veces para tener algo más de dinerillo cosía ropa. Obviamente que sus clientes eran gente pobre, la gente noble no cosía ropa, tenía sus habitaciones llenas de ropa para cambiarse, hasta se decía que tenían tinas donde se bañaban con agua perfumada.

 

He tenido engramas, y eso no es lo que me mantiene en el plano 3 subnivel 9 y no me permite elevarme al plano Maestro o a un plano de Luz, el plano 5 sino los roles del ego. No son roles del ego conocidos como vanidad o baja estima sino roles de impotencia de ver las injusticias. Y no confundáis impotencia de injusticia con algún atisbo de envidia de que gente injusta triunfe, conozco la ley del karma y sé puntualmente que el karma es algo sin voluntad, sin inteligencia, es como si tú cogieras una piedra y la lanzas hacia arriba verticalmente; por el efecto de la gravedad caería sobre          tu cabeza, y cuanto más alta la tires más va a golpear tu cabeza, más será la fuerza. La piedra no es inteligente, la gravedad tampoco, es un efecto. El Karma es un efecto que muchos mal enseñan como culpa a pagar cuando es lección a aprender y como no tenemos memoria reencarnativa no podemos saber, estando encarnados como 10%, qué hemos hecho, qué no hemos hecho, ¿hemos sido cómplices del mal?, ¿hemos actuado directamente en actos hostiles?, ¿hemos visto actos hostiles y nos abstuvimos de frenarlos? Porque hay un escritor conocido que dice "El problema no es la acción negativa del malo sino la indiferencia de los buenos", un refrán que no comparto porque el bueno jamás sería indiferente, aunque a veces por miedo no a lo que le pase a uno sino a lo que le pase a sus seres queridos no actúa. Bueno, algo de eso me ha pasado en Toledo.

 

Papá Gallardo era una persona religiosa pero él amaba su artesanía, le interesaba el construir muebles y ahí sí, tenía clientes importantes que mandaban a sus sirvientes con el dinerillo. No cobraba mucho para que no se fijen tanto en él y venga luego el recaudador de impuestos pero tampoco cobraba poco, no vivíamos mal. Padre tenía carácter pero mamá Bernarda era muy absorbente para con padre, hoy se diría manipuladora. A ver, no lo hacía a propósito, ella era ultra religiosa, muy religiosa. Religiosa al extremo de que no se podía hablar en casa de otra cosa que no fuera la biblia.

Y me decía siempre:

-Mari Cruz, ¿cuáles son tus pensamientos?

-Pues madre, amo lo espiritual, amo a Dios.

-Y también tienes que temerlo.

-¿Por qué temerlo -le respondía- si no he hecho nada malo? Aparte, Jesús, como maestro.

-No; Jesucristo, nuestro señor, no es nuestro maestro, y cada vez que te confiesas, él te absuelve de tus pecados.

-Eso no lo comprendo madre. Entiendo que quien comete actos hostiles debe cumplir una condena, no basta con confesarse.

-¡Pero qué herejía dices!

-Madre, no estoy objetando nada, simplemente digo que con eso no basta, sería muy fácil para el que comete un delito, ejemplo, hacia la corona y luego basta con confesarse. ¿Acaso los nobles no cuelgan a sus propios conocidos? ¿Acaso las intrigas palaciegas que nos enteramos, porque tú sabes que nos enteramos, hay traiciones y se matan entre ellos...

-¡Calla, calla! Mari Cruz, no digas eso.

 

A veces pensaba como que madre era hipócrita, madre tenía dos caras, o más de dos. Padre no era sometido por ella pero evitaba rispideces, trataba de no llegar a conflictos con ella.

Íbamos a la iglesia, madre me mandaba al confesionario.

-Hija mía, ¿qué has hecho esta semana?

-He leído la biblia, he hecho mis oraciones.

-¿Te has fijado en algún joven?

-Bueno, tengo dos amigos muy apreciados, Sancho y Fernando.

-Y los miras lujuriosamente.

-Pero no, Padre, no; los conozco desde pequeños, son queridos en el sentido de que les tengo aprecio como si fueran primos.

-No me digas que no tienes el deseo.

-Pero Padre, le he dicho que no los veo de esa manera.

-Como tú me ocultas cosas escribirás en un cuaderno muchas veces 'No debo pecar ni siquiera con el pensamiento'. Cien veces escríbelo. Ego te absolvo.

 

Y yo pensaba cuando me retiraba: Primero que dio por supuesto que yo tenía deseos. Segundo, ¿quién es él para absolverme de algo?

Agradezco a la tía Teresa, hermana de papá, que me enseñó desde pequeña a leer y a escribir. Hablaba perfectamente el castellano y me molestaba tener que escribir cien veces en un cuaderno. Cuando le conté a madre, no solo no objetó si no que me señaló con el dedo índice de la mano derecha.

-¡Qué le habrás contado! -Abrí la boca y me interrumpió-. No, no quiero saberlo, no quiero enterarme, no quiero enterarme de tus pensamientos sucios.

 

¿Pero por qué la gente mayor distorsionaba todo? En 1480, cuando cumplí los veinte, sí es verdad, miraba a mis amigos Sancho y Fernando de una manera distinta, me gustaban, me gustaban como jóvenes, me sentía atraída por ellos.

Mis amigas, Maribel y Leonor, eran muy picarescas se diría hoy, ellas me contaban que tenían sueños con ellos. Pero ellos eran muy galantes y caballeros, gentiles se diría hoy, y respetuosos. Pero todos -hasta Maribel y Leonor contando esos sueños picarescos- eran también muy religiosos. Si a mí, el cura me censuraba por no contarle, ¿qué penitencias les dará a ellas cuando se confiesan los domingos?

 

Recuerdo que en el borde del poblado había un señor grande, que lo empecé a tratar a mis veintiún años. Un señor que era respetado porque tenía dinero, ayudaba mucho a la iglesia pero no era religioso, me caía muy bien. Tuve varias conversaciones con él y siempre me decía: "Puedes ir mil veces a la iglesia, leer el salmo 23 pero mientras tu vida no sea Obra, simplemente subsistirás". Don Ramiro Cáceres. Su origen, aparentemente, venía de Aragón. Decían que era médico, daba ciertas hierbas curativas y enseñaba a la gente. Se decía que sabía más idiomas; sabía catalán, sabía portugués, sabía francés y hablaba siempre de Dios explicando que no castigaba ni premiaba pero que era la eterna bondad y que no existía algo llamado Cielo, era mucho más que eso, mucho más profundo y mucho más elevado a la vez. Y repetía una frase extraña "Lo que es arriba es abajo, lo que es adentro es afuera".

Le decía:

-Don Ramiro, es una frase extraña.

Él me respondía:

-No es mía, es de ciertos libros que la Iglesia no contempla.

 

A mis treinta años, en 1490, don Ramiro ya había cumplido cincuenta, ya no trataba tanto con la gente. A pesar de ayudar a la iglesia, ésta no estaba muy de acuerdo con las cosas que él enseñaba, y varias veces fueron a verlo a su casa.

Una vez lo citaron en la gran Parroquia, no habrá sido una conversación muy amena, aunque Don Ramiro era muy sutil para las respuestas no se dejaba envolver con trucos, con trampas. Padre Gallardo le tenía simpatía a Don Ramiro, mamá Bernarda no, decía que las cosas que enseñaba eran del demonio.

Una vez Don Ramiro me preguntó:

-A tu edad hace diez años que las jóvenes están casadas, ¿qué ha pasado contigo? Siempre me has hablado de tus amigos Sancho y Fernando, ambos están casados. ¿Qué ha pasado contigo?

-Le dije, con lágrimas en los ojos:

-A mi esposo no solamente debo amarlo y respetarlo, si lo tuviese; también debería ser auténtica, y todos los varones con los que he tratado son demasiado religiosos. Sé de esposos que han denunciado a sus esposas de sacrílegas y sé de esposas han denunciado a sus esposos. Sé también que la reina Isabel persigue a la comunidad judía y que hubo muchos que han tenido que cambiar su apellido y hubo muchos que han abjurado de su religión. Y hubo otros que han desaparecido y sé que los han matado.

-¿Se lo has comentado a alguien?

-No, a eso me refiero, ni siquiera a mis padres, pero sé que es así. Los reyes han tenido conflictos con Portugal, es otra de las cosas que me molesta entre los reinos, buscan casar a sus princesas niñas con tal de hacer pactos y evitar batallas. Sacrifican a sus mujeres... ¿En qué se diferencia de los antiguos romanos que sacrificaban a los cristianos a los leones? Usted me dirá, Don Ramiro, que la diferencia es enorme pero...

-No, hija, te entiendo. Te entiendo, Mari Cruz, no deja de ser un sacrificio. Y entiendo lo que dices. De alguna manera a mí me pasó lo mismo, con cincuenta años no he tenido una pareja puesto que no coincidíamos, y me enamoré dos veces. Pero yo mismo he roto esos lazos antes de que pase a mayores.

 

No me explicó más nada. Pero pasar a mayores, entendí como que antes de mancillar a la joven, Don Ramiro prefirió apartarse. Mancillar es una palabra que en el siglo XXI no se usa pero estábamos hablando de la Península Ibérica del siglo XV donde la mujer apenas tenía voz, donde la Iglesia mandaba a la par de la Corona, amén de que la Corona era ultra católica, y Aragón apoyando a Castilla fortalecieron más el Catolicismo.

 

Todo eso me influyó en el rol de Mari Cruz. Y como thetán, Bena-El, tengo varios roles de ego, de impotencia de no lograr modificar la mente de esa gente. Por otro lado luchaba conmigo misma en el sentido de decir "Si este querido Dios nos dio el libre albedrío, ¿quién soy yo, su humilde servidora, para influenciar sobre ellos?" Ellos han elegido ese camino, para mí equivocado, aunque no sea la dueña de la verdad. ¿Pero cómo podría servir?, Don Ramiro ha servido mucho a la comunidad, ha curado a mucha gente, pero yo ya tenía treinta años y mi Servicio era no haber cometido actos hostiles. Y no iba a ser hipócrita conmigo misma, eso no es servicio eso es inacción, y me sentía molesta conmigo misma, eso afectaba a todo mi ser espiritual, era un lastre que no me permitía subir al plano 4.

 

La mejor forma de brindar Servicio es hacer obras, y hacer obras no está relacionado con el dinero, ni con el poder. Y me di cuenta que como Mari Cruz sí hice Servicio, escuché muchas veces a Maribel, a Leonor, a doña Sol. Consolar, escuchar, poner el hombro, eso también es Servicio, y es lo que la gente no entiende. El Servicio no es sacrificio, el sacrificio es estéril, he visto personalmente novicias que se laceraban la espalda con látigos para agradar a Dios, pero no podía hablarles, explicarles que Dios es Amor, es Padre. ¿Cómo podría estar contento viendo la espalda ensangrentada de una de sus hijas?

Pero claro, el cura era un angelito de Dios comparado con la Madre Superiora. Disculpad mis palabras, pero era una vieja arpía que se santiguaba a cada segundo, a cada inspiración, a cada respiración y dejaba los ojos en blanco cuando le parecía ver a un pecador o a una pecadora. Me imagino a la Madre Superiora en la época de Jesús cogiendo la piedra más grande contra la pecadora. ¡Je! Sí que eran hipócritas. Y ese era un ego que me pesaba como un lastre gigantesco, como un ancla atada a mi tobillo que me llevaba a lo profundo del mar.

           

Gracias por escucharme. Habló Bena-El, plano 3 subnivel 9.