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Psicoauditación - Marieta

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

Sesión del 28/12/2016

Sesión del 26/01/2017

Sesión del 18/04/2017

Sesión del 18/05/2017


Sesión del 28/12/2016

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Marieta

En Umbro. La entidad relata que su poca auto estima le impedía conocer su rico interior. Un viajero la salvó de un peligro y aprendió de él, aprendió a quererse.

Sesión en MP3 (2.259 KB)

 

Entidad: Como thetán o ser espiritual entiendo que el plano físico es una contradicción, y voy a explicar porqué.

 

No puedo hablar de otros seres conceptuales pero estoy casi seguro de que la mayoría piensa como yo: Encarnamos por el placer de disfrutar de los cinco sentidos físicos. Pensaréis "Bueno, sucede que en el plano espiritual no hay nada, como diríais vosotros, para disfrutar". En realidad no es así; primero porque nuestro concepto es altísimo comparado con vuestro idioma al punto tal de que podemos pasarnos, y lo digo de una manera básica, un paquete de ideas conceptuales, en un segundo, tan grande como la mayor de vuestras bibliotecas. Diréis "Bueno, tenéis la ventaja de que os comunicáis por telepatía". Va más allá de lo que conocéis como telepatía porque vuestra telepatía, esa telepatía que percibís en el plano físico es una telepatía esclava de vuestra mente o decodificador, una telepatía que depende de las palabras, una telepatía que depende de vuestras limitadas ideas, y es mucho más que eso. ¿Por qué, entonces, directa o indirectamente estoy cuestionando de alguna manera al plano físico si uno encarna para disfrutar esos sentidos?, porque viene acompañado por un sin fin de cosas.

 

Yo había encarnado en la zona ecuatorial de Umbro. Mi nombre era Ordenza. Mi padre era una persona alta, robusta, hacía labranza en el campo. Mi madre, más bajita -siempre se burlaron porque de pequeña era la más baja de sus compañeras, sin embargo de adolescente me llevaba media cabeza o sea que yo era aún más baja que ella, lo que es ilógico puesto que mi padre era bastante alto. Quienes conocen de herencia no entienden el por qué ese desfasaje, no solamente era más baja que mi madre si no que aparte era bastante más obesa que ella-, y mi madre se dedicaba a sus quehaceres no dándole importancia más que a hacer las cosas de la casa, preparar la comida, atender a los animales.

 

Yo era lo que vosotros llamáis un comodín, ayudaba a madre en la casa, sabía remendar la ropa rota, usada, ayudaba a padre con las tareas en el campo, solamente paraba para comer, para descansar un rato a la tarde y seguía hasta casi al anochecer. Y madre me decía:

-Ordenza, pero tú tienes que moverte un poco más para bajarte ese sobrepeso. Rara vez le respondía de mala manera pero alguna vez le dije:

-Es que tú no ves madre, ¿tú me ves reposando, descansando salvo algún momento por la tarde que me tiro a la reposera?, el resto del tiempo estoy contigo o con padre. Y me sentía mal.

 

Padre era distinto, padre no reparaba en si yo era alta, baja, obesa, delgada, él me quería por... porque era su hija, y me cuidaba en muchos aspectos. Había muchos vecinos en la zona ecuatorial, algunos eran demasiado pillos, en el sentido que se le da a la palabra, y me miraban de una manera poco afectiva, más pasional diríamos, pero la mirada de padre los taladraba y se alejaban. Los pocos amigos varones que tenía eran como hermanos, me apreciaban pero no me miraban de manera lujuriosa, yo soñaba con el término medio, aquel que me deseara pero que también me amara. Pero mi estima era muy baja, demasiado baja, no me quería a mí misma, ¿cómo podía pretender que otros me quisieran? Casi nadie se fijaba en mí y lo tomaba como una ventaja.

A veces iba hasta el pueblo en mi cabalgadura llevando dos alforjas en los costados en busca de provisiones y en el pueblo nadie se fijaba en mí, por lo cual podía ir tranquila.

 

Excepto una vez. Dos granujas, dos malvados atravesaron sus monturas en el camino. Tomé las riendas de mi hoyuman, el equino frenó.

-¿Qué buscáis?

-Pues mujer, divertirnos.

-No soy mujer, soy una niña.

 

Tenía apenas diecisiete de vuestros años, me miraban de una manera que me dio miedo. Levanté la vista y detrás de ellos, a lo lejos, venía un hombre algo mayor, de edad indefinida, pero lo notaba fuerte. Los hombres se dieron vuelta, miraron al recién llegado. Los miró a ambos. Lo miraron. Algo sucedió que no me di cuenta: los hombres dieron vuelta a sus cabalgaduras y se marcharon al galope.

 

El hombre me habló:

-Has corrido un gran peligro, niña, si no hubiera estado cerca te hubieran ultrajado.

No me di cuenta del riesgo que había corrido, me extrañaba que se hubieran ido así porque sí. Y se lo pregunté-: -¿Por qué se alejaron? ¿Lo conocen, señor?

-No.

-Pero de buenas a primeras no lo enfrentaron directamente, se marcharon al galope.

-Mejor.

-De todas maneras no entiendo porqué se fijaron en mí.

-Tienes baja estima -afirmó, no preguntó, lo afirmó.

-Míreme, soy obesa, bajita, no me considero bella.

-¿Por qué dices eso?

-¿Es que acaso usted no tiene ojos?

-Pero niña, ¿por qué le das tanto valor a tu parte física y no a tu interior?

-No entiendo, ¿cómo el interior?

-Claro, claro, niña, tu valor; tu grandeza no depende de tu aspecto, depende de tu actitud, de tus acciones, de lo que vayas a hacer, del servicio que puedas prestar.

-¿Qué servicio puedo prestar?, vivo sola con mis padres en una pequeña granja a muchas líneas del poblado, no digo que no tenga amigos y amigas porque los tengo, me aprecian.

-¿Y eso no es bueno, acaso? -me dijo el hombre.

-Sí, pero aspiro a algo más, a que alguien se fije en mí el día de mañana, que pueda formar un hogar.

-¿Y por qué el apuro?, ¿por qué la ansiedad?, ya llegará tu momento.

-¿Quién se va a fijar en mí?

-Es fácil, niña, aquel que pueda ver más allá de tu ser.

-Habla palabras raras, difíciles.

-Quiero decir -aclaró el hombre-, hay algo en ti que el que verdaderamente lo pueda percibir se va a dar cuenta de lo importante que eres porque la importancia no pasa por tu físico, entiendo que tu amas a la naturaleza.

-¡Pero sí! ¿Cómo sabe?

-Porque lo noto.

-Amo las flores, las aves, los animales y quiero también a las personas sanas. Es cierto que a veces no tengo mucha paciencia con los intolerantes.

-Bueno, es un efecto, eso.

-¿Cómo un efecto?, no lo entiendo.

-Claro, si alguien es intolerante contigo tú imitas eso por instinto.

-¿Qué es el instinto, señor?

-Algo que viene contigo, algo que traemos desde la más remota antigüedad. El instinto se hereda pero tenemos nuestra mente, podemos vencer a ese instinto. O sea, si tuvimos padres que fueron muy impulsivos no necesariamente tenemos que ser impulsivos; somos inteligentes, podemos frenar esos impulsos, podemos estar atentos a ellos y dominarlos. Así como domas un hoyuman para que sea manso y puedas cabalgar, puedes domar a ese instinto.

-Qué sabias palabras, señor -le respondí.

-Cuídate, trata de estar alerta en el futuro. Si bien tú dices que nadie se fija en ti, pero hay muchos malvados que se fijan para otros fines. Te lo repito, te hubieran ultrajado. Cuídate, es preferible que vayas acompañada de otra persona, de a dos es más difícil que os ataquen.

-Gracias, señor, mi nombre es Ordenza.

-Un gusto, Ordenza, mi nombre es Fondalar.

-Gracias, señor.

 

Y me marché hacia el poblado en busca de provisiones, y agradecida por haberme salvado y por haberme enseñado algunas cosas que tengo que incorporar a ese ser interior del cual me habló Fondalar.

 

 


 Sesión del 26/01/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Carol-Ina, thetán de Marieta

La entidad relata que en Umbro, a causa de su físico no era bien vista por los demás y buscaba su aprobación. En un incendio salvó decenas de niños de morir ahogados y quemados. La admiración y el aprecio del pueblo le mejoró su precaria autoestima. Un hombre sabio la ayudó a sentirse mejor.

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 Sesión del 18/04/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Carol-Ina, thetán de Marieta

No se sentía segura, no se sentía apreciada por los demás. Tenía potencial pero no creía en sí misma. Encontró dos Maestros, la convencieron de que podía ser ella misma si se atrevía a serlo, a actuar como ella era. Cambió su vida dejándose fluir. Entendió que todo empieza por uno mismo.

Sesión en MP3 (2.064 KB)

 


 Sesión del 18/05/2017

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Carol-Ina, thetán de Marieta

Además de su búsqueda interior debía vivir de su trabajo. En un pueblo encontró quien se lo ofreció, además de refugio. La estabilidad era necesaria para progresar en su camino. Apareció por allí un teatro ambulante, y un joven que le sorprendió.

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