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Psicoauditación - Ran II Bruno Dosher - Ra-El-Dan

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión 17/03/2017

Sesión 04/04/2017

Sesión 26/04/2017

Sesión 27/04/2017

Sesión 04/05/2017

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Sesión 15/01/2018

Sesión 11/06/2018

Sesión 24/06/2018

 


Sesión 17/03/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidades que se presentarón a dialogar: Raeldan e Inner-El

El Profesor Jorge Olguín canaliza estas dos sesiones en las que dos entidades narran vidas paralelas en Ran II que se cruzan. Puntualiza que los engramas no aparecen y desaparecen sino que pueden reactivarse con el tiempo.

Sesión en MP3 (1.933 KB)

Jorge Olguín: Ya han pasado veinte años, de 1997 al 2017, desde que hice mi primera canalización y siempre explico que el receptáculo es un medio, un medio para codificar el concepto de la entidad suprafísica, para decodificarlo al lenguaje hablado. El médium no interviene, puede intencionar que determinada entidad relate algo que al 10% encarnado le interesa pero no siempre lo va a conseguir puesto que el 90% no encarnado tiene el libre albedrío y va a vivenciar lo que más le interese para poder revertir determinados engramas.

Hay un error de base de pensar que el engrama primordial es donde está el nudo y es absolutamente falso, los nudos son continuos, permanentes en cada encarnación, y hoy intencionando canalizar a una entidad me encuentro en una situación extraña de que una segunda entidad, intenciona para conmigo de también comunicarse. Entonces, voy a intentar canalizar a las dos entidades en una misma sesión, conceptuarán por turno y se presentarán, obviamente.

 

Es todo de mi parte. Jorge Olguín.

 

 

Intenciono canalizar a Raeldan thetán de J. y a Inner-El, (con doble "n") entidad angélica del plano 6 subnivel 2, thetán de V.

 

Entidad: Con vosotros, Raeldan.

Encarné en Ran II, como Bruno Dosher. Ran es una estrella que está a 10 años Luz de vuestro Sol, Ran II orbita su estrella cada ciento veintidós días a ciento veinte millones de kilómetros de distancia. El planeta tiene solamente quinientos millones de años, digo solamente comparado con los cuatro mil quinientos millones de años que tiene Sol 3. Posee una luna pequeña que lo orbita cada diez días. El mundo está dividido por regiones, se manejan con dinero electrónico y no permiten tener más de dos hijos por pareja. Es un repaso para que sepáis donde encarné como Bruno Dosher.

 

Mi vivencia comienza a mis ochenta y cuatro años, que equivalen a veintiocho años terrestres. Soy historiador, me interesa muchísimo la historia del planeta, las guerras primordiales, las distintas conquistas. Por la tarde, cuando dejo la universidad y la cátedra practico Artes Marciales Mixtas, tema por el cual soy más conocido que por historiador.

Hace treinta años -diez años terrestres-, nuestro planeta Ran II venció una amenaza alienígena, una amenaza que de manera oculta nos iba sometiendo a todos logrando cómplices dentro del aparato gubernamental y del aparato militar pero hubo mentes privilegiadas que lograron acabar con esa amenaza.

Pude crecer como historiador, aún sigo estudiando, y contrario a lo que pensaban mis padres, que las artes marciales mixtas son un deporte que te puede dejar inválido de por vida o tener varias fracturas, no compensaba en la balanza el placer, el quemar la adrenalina, el evitar que el cortisol me estrese. Mi energía negativa, por así llamarla, la quemaba en las artes marciales mixtas, y no me consideraba bueno, disculpad el ego, me consideraba muy bueno, muy bueno. A los ochenta y un años -veintisiete años terrestres-, logré ganar por fin el campeonato planetario. Desde los sesenta años -veinte años terrestres-, que venía ganando campeonatos regionales. Mi primer combate fue una desilusión, fue derrota, derrota por sumisión; jamás me noquearon, sí me tiraron, pero jamás me noquearon.

Practico todo tipo de estilos en defensa, en ataque, en el tatami, de pie, y hace tres años, la mayor satisfacción, alcanzar la gloria de tener el campeonato planetario, que justamente ahora lo tenía que defender.

 

Era muy respetado en los dos ítem, como historiador les enseñaba a mis alumnos que no aprendan de memoria, que traten de estudiar razonando, que va a haber distintos escritores, también historiadores, que van a interpretar la historia según los vencedores. Y yo les digo que no es así, el vencedor escribe las cosas a su manera, hay que leer varios autores, varias versiones, sacar conclusiones y entender el por qué ocurrieron las batallas, las conquistas, la expansión de territorios, la pérdida de territorios, cómo afectó todo eso a la economía.

Teníamos una ventaja, prácticamente no existía la religión, entonces se iba avanzando bastante en investigaciones, y eso era lo importante.

 

Era muy respetado también en la parte de artes marciales, nombrar a Bruno Dosher era nombrar al invencible. Después de mi primera pelea, derrota por sumisión, jamás me derrotaron, y si bien a los ochenta y cuatro años -veintiocho años terrestres-, tenía a jóvenes de sesenta años quizás más agiles, pero lo mío pasaba por la rapidez mental, y no la rapidez mental de pensar porque pensar te hacía perder décimas de segundos, la rapidez mental de no pensar.

 

Si bien existen para vosotros los llamados engramas automáticos, existe también la mente reactiva automática, es la que yo usaba en mis combates de artes marciales mixtas y siempre me adelantaba una décima de segundo a mi oponente venciendo sus defensas, inmovilizándolo hasta tocar tres veces en señal de rendición o directamente el árbitro nos separaba porque ya estaba inconsciente mi rival o bien caía nocaut. ¿Qué puedo decir? Quizás me sentía orgulloso, ya rozando la vanidad.

Salía de la facultad, me alimentaba con alimentos sanos, podía beber una copa de un producto similar a lo que llamáis vino -se lo llamará así ahora en adelante para que entendáis-, pero no tomaba; mi líquido, era el agua, cuanto más pura mejor. Cuidaba mi peso, mi presión arterial, mi colesterol... Obviamente consultaba al médico, me hacía análisis. Nunca tuve una fractura, eso quizás les molestaba a mis padres porque consciente o inconscientemente deseaban que aunque sea, me sucediese algo negativo, liviano, en beneficio de que luego deje lo que ellos llamaban hobby. Para mí era un modo de vida, y como dije varias veces, no era bueno, era muy bueno.

 

Ran II era casi un paraíso, el dinero electrónico impedía usar el dinero sucio -lo que quizás en Sol 3 llamen el dinero negro o lavado de dinero-, todo se abonaba electrónicamente. Siempre me gustaba correr por la mañana a primera hora, luego ducharme y luego ir a dar clases.

El parque estaba bastante solitario, un parque de muchas hectáreas, muy arbolado, con caminos de cemento centrales, si bien me gustaba correr por el pasto iba cómodo por los caminos centrales.

Una mañana nubosa, neblinosa, en invierno, me encontré sentada una joven en un banco de piedra vistiendo ropas extrañas, representaba unos setenta años.

Me paré y respetuosamente la saludé. Me presenté:

-Soy Bruno Dosher, profesor de historia.

Me miró con la mirada perdida.

-No sé donde estoy.

-¿Cuál es tu nombre?

-Hidden Fazer, tengo setenta y dos años. -Hablamos de veinticuatro años terrestres.

-¿De dónde eres?

Negó con la cabeza.

-No... no sé, no conozco este lugar, huele distinto, el cielo está más claro.

La miré, miré el cielo nublado, una tremenda neblina, estaba lloviznando muy finito.

-Más claro... Hay una tremenda neblina y está fresco para frío.

Me miró, tenía la mirada perdida, una mirada que era casi tan extraña como sus ropas.

 

Es todo por ahora.

 

Voy a canalizar Inner-El entidad angélica del plano 6 subnivel 2, Thetán de V.

 

Entidad: Hubo una guerra mundial, una guerra donde ganaron los malos, una guerra donde los malos con sus bombas armadas por cohetes destruyeron las grandes ciudades de los países democráticos, y un socialismo mal encarado, o un gobierno dictatorial disfrazado de socialismo, se apoderó de todo Ran II. Mis padres me contaron esto cuando yo era pequeña.

 

Mi padre fue prisionero de guerra, de niña me llevaron a un centro anónimo. Mi padre luego fue liberado porque de alguna manera, como había sido parte de autoridades de nuestro país le dieron trato preferencial pero a mí me dieron por muerta, me llevaron a unos campos de trabajo. Desde mis quince años -cinco años terrestres-, hice trabajos forzados. Por la tarde, en una celda con una mujer vestida toda de gris me enseñaban lectura, escritura, matemáticas, historia. Por la mañana, aun en pleno invierno, nos bañaban a todos con agua helada y antes de desayunar nos llevaban a hacer orden cerrado, se le llamaba orden cerrado a un gigantesco balcón donde hacíamos todo tipo de ejercicios, cuando equivocábamos algún movimiento nos daban con un látigo de cuero en la espalda tanto a mí como a chicas y chicos más grandes, y nos entrenaban en combate, en todo tipo de combate. El profesor, el hombre más grande que yo jamás había visto en mi corta edad, medía poco más de dos metros, pesaba cerca de ciento veinte de vuestros kilos y él decía "La energía en sus manos para golpear está dentro, pero también está en la esencia cósmica -Era pequeña, no entendía-, y la energía para soportar el castigo físico también está adentro y también está en la esencia cósmica".

 

Y fui creciendo, aprendiendo a leer, a escribir, a incorporar las matemáticas a mi vida. Luego que nuestra profesora -la dama de gris le decía yo-, murió, la reemplazó una profesora más joven, pero no menos dura; cuando nos olvidábamos alguna lección, un golpe en la cabeza, liviano, más para molestar, más para incomodar que para lastimar. Nos humillaban. Y yo ya razonaba que la humillación es sometimiento. Luego el profesor de combate nos alentaba y me parecía una contradicción: Humillación, aliento, humillación, aliento.

Y aprendiendo historia me di cuenta de cómo se templaba una espada: Hierro candente, agua helada, hierro candente, agua helada, y los golpes al metal con la maza, la maza golpeando al metal, para darle forma. Entonces -quizás es mi opinión-, comprendí que la humillación y el aliento, eran el agua helada y el hierro candente, y los golpes eran la formación.

 

A mis cuarenta y cinco años -quince años terrestres-, prácticamente... -¿cómo puedo traducir el concepto para que este receptáculo lo diga?-, mi cuerpo estaba muerto al tacto. Podía sentir un abrazo, el estrechar las manos de una amiga pero no los golpes. Podía sentir una caricia pero no un golpe. Algo en mi mente había apagado el control nervioso de las recepciones fuertes, y cuando mi mano abierta con los dedos en forma de garra traspasaban maderas de diez centímetros de espesor -casi cuatro pulgadas de espesor-, entendí lo que era canalizar esa energía cósmica.

 

Y luego nos dieron uniformes y dijeron "Son nuestras mejores soldados, para que no vuelva otra vez el estado anterior de antes de que vosotros nacierais". Así que éramos esclavas del sistema. Pero por mi buena conducta, a los cincuenta y cuatro años -dieciocho años terrestres-, por primera vez me permitieron salir, y lo primero que hice fue visitar a mis padres, pidiendo a esa esencia cósmica que estuvieran vivos. Y sí, lo estaban. Y nos abrazamos. Recuerdo que en siete días tenía que volver al centro, donde tenía prohibido revelar la dirección, ni a mis padres se lo podía decir so pena de castigo de alto grado. Disfrutaba comer afuera con ellos y dos hombres mal entrazados nos cercaron en un camino. Padre dijo:

-Si tenéis una lectora, tengo mi tarjeta electrónica, sacad dinero de ella.

Y miraban lujuriosamente a mami. En eso me interpuse, solamente dos golpes con la mano abierta, un golpe en el pecho a cada uno -en menos de un segundo di los dos golpes-, ambos vomitaban sangre y cayeron inconscientes al piso. Mi poder, mi don de canalizar esa energía cósmica se había multiplicado y era inmune al dolor. Padre y madre en lugar de alegrarse de que los hubiera defendido me miraron horrorizados, me hicieron sentir mal, me hicieron sentir como si yo fuera algo distinto, algo aparte, me molestaba. Insinuaron que ya era necesario que volviera a ese centro clandestino.

-Eso pensaba -dije en voz alta.

 

A la mañana siguiente tomé mi poca ropa y me marche. Miré a mis padres y pensaba "No los volveré a ver, no me conocen, no saben en lo que me convertí".

Me molestó la falta de agradecimiento, seguramente iban a golpearlo a padre hasta matarlo y a ultrajar a madre, y a mí seguramente si no fuera quien soy.

Volví al centro, cumplí en el centro setenta y dos años, el equivalente a veinte y cuatro años terrestres.

 

Ese monstruo gigantesco de poco más de dos metros me llama:

- Hidden, Hidden Fazer.

-Señor. -Me puse de pie.

-Hoy por primera vez practicarás conmigo.

-Señor...

-Sin peros.

-Señor, ¿es una práctica?

-Tú sabes cómo son las prácticas, aquí no hay prácticas, aquí es combate.

-Señor, y si lo lastimo, ¿habrá represalias? -Todos mis compañeros y compañeras lanzaron una fuerte carcajada.

 

Yo medía un metro setenta, el hombre media poco más de dos metros y era el doble de pesado que yo. Intercambiamos golpes hasta que mi mano cansada de sometimiento lanzó un golpe con la mano abierta, sin cerrar el puño, en su plexo solar. El hombre puso los ojos en blanco y cayó desmayado, y no murió porque no intencioné golpear con todo ni canalizar toda mi energía, si no, lo hubiera triturado el esternón y las costillas. Todos miraban asombrados. El hombre fue a la enfermería.

Me pusieron en una celda de castigo pero como me necesitaban como soldado me dieron alimento abundante, de eso nunca me quejaba, alimento sano y abundante.

Pasaron tres días, mi mismo instructor al que había vencido me dice:

-Tendrás tu primera misión. -Me dio una dirección-. Irás sin armas. Adentro habrá tres hombres trabajando con planos, no vamos a enviar a las fuerzas de seguridad porque tienen espías. Me vistieron con ropas comunes, no con uniforme gris y un calzado cómodo. Busca con tu mente cualquier excusa, estás entrenada. Entra y acaba con los tres, y trae el ordenador al centro.

-Señor, sí, señor. Espero que no esté molesto por...

-Silencio. Es tu primera misión, Hidden Fazer, y eres la mejor de nosotros. No esperamos menos de que la misión esté completada. -Y Salí.

 

Nunca me acostumbraba a ese olor nauseabundo de la atmosfera, sentí como una especie de mareo. En la calle solitaria vi como una especie de vórtex, de flash blanco que me envolvió y de repente me encontré en un parque, estaba confundida y mareada. Vi un banco de piedra y me senté. Caían unas pequeñas gotas que me mojaban pero me hacían sentir bien, estaba mareada y no sabía dónde estaba.

 

Es todo por ahora.

 


Sesión 04/04/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

Había conocido a una persona recién llegada al planeta Ran II y aunque él no quería, ella decidió introducirse rápidamente en el entorno de combate. Era buena combatiendo pero en el entorno personal había diferencia de pareceres.

Sesión en MP3 (3.389 KB)

 

Entidad: He tenido muchísimas vivencias, siempre he tratado de tener el control, el dominio de mi propia persona porque de esa manera podía ver objetivamente el panorama evitando confusiones, evitando preconceptos y por sobre todas las cosas mantener un sentido objetivo en todo mi entorno.

 

Y sí, como Bruno Doyer lo tenía, era joven con un gran futuro, campeón de artes marciales mixtas, donde ganaba más créditos que en mi trabajo oficial, por así llamarlo, ¿no? Hasta que conocí a Hidden Fazer.

Cuando Nambo y Elmer, afamados, -gente más grande-, afirmaron -porque honestamente, lo afirmaron rotundamente-, que Hidden venía de un universo alterno, donde ese Ran II alterno era distinto, donde el totalitarismo imperaba en todo el planeta y el entrenamiento a la que había sido sometido la joven era brutal, seguramente un noventa por ciento se había quebrado y el diez por ciento que quedó estaba absolutamente templado. Vosotros, en Sol III, tenéis un refrán que dice "Lo que no te mata, te fortalece".

 

Me resultaba incómodo que estuviera en mi apartamento principalmente porque me conocía y Hidden me atraía, pero ella era inmune a mi manera de ser. En Ran II no soy lo que vosotros llamarías en Sol 3 un Don Juan, pero me resultaba sencillo entablar conversación con otras jóvenes e incluso que sean mi pareja por el tiempo que yo quisiera. ¿Que mi comportamiento era egoísta? No, primero que no dañaba a nadie, no engañaba a nadie tampoco porque siempre mostraba mis intenciones: "Me interesa estar contigo, por ahora no aspiro a un compromiso serio", y si aceptaban, después no habían reclamos. Pero Hidden me descolocaba. Sí, entiendo que el hecho de haber sido criada en un ambiente mucho más hostil y distinto al nuestro la hacía impermeable a los halagos y también a las criticas, es como que todo le resbalaba y no porque fuera indiferente, preguntaba lo que le interesaba y aprendía rápido porque en pocos días ya sabía manejar un holomóvil, un ordenador, investigaba cosas. Ya no decía como los primeros días "Tengo efectos de una droga", había asumido que estaba en otro mundo y le encantaba la libertad. Pero suele suceder que cuando más tienes más quieres y se molestaba el no estar oficialmente habilitada.

 

Elmer Dess me pasó un contacto con un señor muy amplio de criterio, que era de toda la confianza de ellos y por lo tanto podía depositarle también mi confianza. Él trabajaba en planeamiento y era amigo del secretario de la comunidad y pudo entrar al sistema electrónico y la agregó con su mismo nombre, Hidden Fazer, setenta y dos años, criada de pequeña en el continente boscoso, donde recién ahora estaba alcanzando el grado comunitario que tenían las demás regiones. Obviamente en el continente boscoso también imperaba la ley de que no se podía tener más de dos hijos por pareja para evitar superpoblación. Se le fabricó una identidad con su misma edad, con su mismo nombre, sus huellas digitales se acoplaron al sistema y pudo tener su pin de crédito, pero obviamente la cuenta estaba vacía.

La propuesta fue de ella:

-Tú por las tardes practicas.

-Así es.

-¿Y tú dices que eres campeón planetario de artes marciales mixtas?

-El título lo logré la vez anterior, sí.

-¿Y pones el mismo empeño pelando contra un hombre que con una mujer?

-No, Hidden, peleamos varones, y obviamente también hay peleas de mujeres.

-¿Pero no combaten varones contra mujeres?

-No, no, por supuesto que no.

-No lo entiendo Bruno, dices que se llaman artes marciales mixtas.

-¡Ah! No, Hidden, pero no es por micisidad, se llama mixta porque hay distintos tipos de estilos. -Y le expliqué lo que es cada estilo de cada región y que se puede usar cualquier tipo de estilo. Y ahí lo entendió.

-¿Y pagan bien?

-Cuando eres una principiante no, pero si eres afamada sí, puedes ganar en una sola pelea más que en un mes de trabajo real. Y si tienes algún título hay campeones que ganan en una pelea lo que pueden ganar en medio año de Ran II.

-Quiero hacerlo -dijo Hidden.

-¡No tienes experiencia! -exclamé.

-¡Tengo muchísima experiencia!

Lo pensé diez segundos y le dije:

-Está bien, no es fácil conseguir un combate, pero por ser quien soy tengo contacto con distintos managers y te puedo conseguir una pelea.

Hidden dijo:

-¡Que sea lo más pronto posible! ¡Necesito crédito, no quiero depender de ti!

-Lo hago con afecto.

-De todas maneras, no quiero deberte nada a ti ni a nadie.

-No necesitas ser tan distante, nadie te hará nada que no quieras.

Puso una sonrisa más que irónica, sarcástica y respondió:

-¡Por supuesto! ¡Por supuesto que no!

 

Diez días después el estadio estaba lleno, había varios combates y le conseguí una pelea con Slovanna Leba, era muy buena. Slovanna tenía seis combates con cinco victorias y una sola derrota por sumisión, era dura, nunca la habían noqueado, tenía sus seguidores. Pensé que Hidden se iba a sentir incómoda con la ropa liviana de artes marciales mixtas pero le dio una importancia relativa.

Las presentaron, el árbitro dio permiso para el combate. Inmediatamente Slovanna le hizo una traba, la tiró al piso y la inmovilizo con una llave, le tomó su mano izquierda con sus dos manos, con su pie izquierdo le trabó sus pies, con su pie derecho le trabó la garganta haciendo presión. Hice un gesto de impotencia, en menos de veinte segundos va a tener que golpear tres veces, es imposible salir. Pero lo que vi a continuación era imposible: su mano izquierda inmovilizada la fue tirando para ella y tuvo más fuerza que las dos manos que la sujetaban de Slovanna Leva y se pudo soltar. Se tocó un poco el hombro izquierdo, se ve que un poco le dolía. Cuando Slovanna avanzó, con la mano abierta le golpeó el pecho, Slovanna quedó sin respiración. Avanzó el puño cerrado y le toco el mentón, Slovanna rebotó contra las cuerdas y cayó de bruces al piso. El árbitro hizo con el gesto No va más y le levantó la mano a Hidden. IM-PRE-SIO-NAN-TE. Hidden pasó por el lado mío y ni me miró. Fue al vestuario a ducharse y cambiarse, y en un bolso llevaba la ropa que había usado. Lo único que me preguntó:

-¿Cuanto gané? -Cuando le dije la cifra...-. ¡Esto no es nada!

-Hay que pagar lugar, manager e impuestos.

-¡Quiero otra pelea para la semana que viene!

-No se puede tan rápido, es imposible.

-Estoy bien.

-¿Tu hombro?

-Estoy perfectamente.

-Es necesario que te hagan una placa, una resonancia, que te vean.

 

Pero no, no tenía nada. Tendría un poder de regeneración en su cuerpo pero me pareció que se había distendido algún cartílago, pero no.

Y le conseguí un combate para la semana siguiente y para la otra y para la que siguió. No entendía como tenía tanta energía para combatir semanalmente. Lo lograba porque yo tenía ascendencia sobre los distintos managers, los combates nunca duraban más de un minuto, basta que pusiera una mano.

La gente es rara, a la gente le encanta ver luchas trabadas, pero si ven que una persona acaba con otra en tan poco tiempo la adoran.

 

En la décima pelea -habían pasado ya varios meses-, le tocó contra Joanna Silva, ochenta y un años, dieciséis victorias, diez por nocaut, invicta, nadie le había vencido, campeona regional aspirante al título planetario, creo que era la gran medida para Hidden.

No fue una pelea corta. Joanna, con su gran habilidad dio un salto y con su rodilla derecha tocó el mentón de Hidden que por primera vez en todos sus combates cayó sentada, algo aturdida. Artes marciales mixtas no es boxeo, no te cuentan. Se abalanzó sobre ella y la empezó a golpear en el rostro, en el cuerpo. Hidden levantó sus puños cubriéndose el rostro y las costillas con sus codos. En determinado momento -dentro de los golpes de Joanna Silva- pudo poner su mano derecha -estando acostada y era una posición más que incómoda y vulnerable- tocando el pecho de Joanna quizás no con un golpe muy fuerte, pero la hizo retroceder y se paró. Trató de entrarle varias veces, Joanna tenía muy buena defensa. Y así termino el primer round.

Me acerqué, hablé con el coach:

-¿Cómo la ves?

-No sé cómo pero la veo entera. Tiene un par de lastimaduras en el rostro pero la veo entera, sus ojos muestran la lucidez.

-Bien.

Me alejé de la esquina y fui a mi asiento.

 

Comenzó el segundo round. Joanna Silva avanzó, Hidden con las manos bajas, y de repente hubo como una especie de luz en su mano y la lanzó al pecho de la campeona regional y se terminó la pelea. Estuvieron más de tres minutos para reanimarla. No era un combate por el título pero el respeto por Hidden era abrumador.

 

Finalizando el año llegó a veintiuna victorias, veintiuna por nocaut. Ya estaba dispuesta a combatir por el titulo planetario. Iba demasiado acelerada, quizás eso le jugaba en contra porque muchas rivales le esquivaban y ella se enojaba.

Ya tenía su propio apartamento, muy similar al mío y me decía:

-¿Hay alguna forma de combatir con varones?

-Hidden, no es lo mismo, no es lo mismo. Es otra fortaleza, es otra potencia. Te van a lastimar. Aparte, la asociación de artes marciales mixtas no lo permitiría.

-Entonces consígueme un combate clandestino.

-No, no están reglamentados -argumenté-, y se lastiman y hay gente que muere. Y honestamente, yo podré ser muy calculador, muy frío pero no me gustan esas cosas. Ahí no te apoyo, no, no, tengo mis límites. Nunca la vi tan incómoda.

-No preciso de ti, no preciso de nadie. ¡Veré como lo hago!

 

Me enteré por terceros, porque conozco gente de los barrios bajos, que hizo cuatro o cinco combates clandestinos por muchos créditos contra varones, destrozándolos a todos. Obviamente, de la misma manera que me enteré yo se enteraron oficialmente y amagaron con suspenderla, con suspenderla de por vida. Pero claro, de la misma manera también se pagan abogados que dijeron que no había pruebas de que ella hiciera luchas clandestinas y pudo seguir combatiendo.

 

Ya tenía fecha para el título del mundo. Después de bastante tiempo pude verla y me sinceré con ella:

-Tú sabes que yo también estoy combatiendo y para fin de este mes voy a pelear por el titulo planetario. Tengo el del anteaño, el año pasado lo pasé por alto y seguramente lo voy a conseguir. Al igual que tú, desde que combatí estoy invicto.

-¡No es cierto! -me dijo Hidden-, me enteré de que perdiste tu primera pelea.

-Sí.

-Entonces no estás invicto.

-Pero a partir de allí, sí.

-Pero no estás invicto y yo sí.

¿Tenía la virtud o es un defecto de sacarme de las casillas? Así y todo le pregunte:

-¿Y de tu vida personal, qué?, ¿no aspiras a tener una relación?

-Una relación me cortaría mi independencia, estuve setenta y ocho años sin independencia, no quiero una relación.

-¿Y algo pasajero?

-¿Lo dices por ti? ¿Quieres tener algo conmigo?

-Si no te incomoda...

-No, no soy juguete de nadie.

-Pero Hidden, nadie habla de ser juguete, ¡son cosas que se acuerdan! Se hacen de común acuerdo.

-No, no me interesa, no me interesa.

-Entiendo lo que quieres decir, cuando dices juguete es como que tú no eres diversión para complacer a nadie.

-Así es.

-¿Acaso no te complacerías tú también?

-¡No a ese precio! Me di cuenta de que yo valgo, aunque en ese otro mundo no me lo hacían notar.

-Te dejo con tus pensamientos. -Me fui frustrado, muy frustrado.

 

Gracias por escucharme.

 


Sesión 26/04/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

Era campeón mundial en lucha y aquella chica llegada de otro universo le enseñó unas técnicas que no había conocido nunca. Aunque... él deseaba otros ejercicios también. Cuando tuvo que competir se bloqueó.

Sesión en MP3 (2.604 KB)

 

Entidad: No me sentía bien, no me sentía para nada bien. Había caído derrotado por Atero Di Mauro y mi familia me había enseñado que no debemos ser exitistas, que el aprobarnos a nosotros no depende de éxitos o victorias o derrotas o fracasos. Pero en la vida práctica no es así, o sea, en cualquier competición que sea si tienes una serie de triunfos o destacas en algo es importante. Seguramente caes presa del halago, algo negativo también porque vives dependiente de la aprobación, de los aplausos, de que te vitoreen, y de repente tienes una derrota y -o sea, a lo mejor me parece a mí, es mi mente-, sientes como que has echado todo a perder. En realidad no es así, eres un ser humano.

 

Tocaron el portero visor y era Hidden Fazer, estaba con una cara de -cómo decís vosotros-, un humor de perros.

-En ningún mercado consigo carne, todo vegetales. ¿Qué pasa con este mundo? Mi mundo estaba regido por un tremendo totalitarismo pero podíamos saborear un buen trozo de carne.

La miraba como sorprendido y le dije:

-Hace un milenio que no comemos carne.

-¿Y qué coméis?

-Fruta, verduras. Hubo siglos de guerra donde había falta de alimentos y sí, quizá cazábamos alguna especie que no corriera riesgo de extinción, pero en Ran cuidamos mucho la flora, la fauna...

Me cortó Hidden:

-¿Tampoco coméis peces?

-No comemos animales, comemos frutos, comemos hongos, comemos vegetales, todo tipo de hortalizas, frutos secos y sus derivados.

Me miraba como si no entendiera.

Le digo: -¿Qué parte no... no has captado?

-¡Los animales son para comer!

-No, no, Hidden. Entiendo, vienes de un universo alterno. Son seres vivos. Tú tienes un pequeño animalito, ¿lo matarías?

-Tengo hambre -me dijo-, y después tenemos que ir a practicar.

Estaba como aturdido por un montón de pensamientos y de repente le dije -que no tenía nada que ver con lo que yo pensaba-, pero le dije: -¿Te molestaría quedarte a vivir conmigo en vez de vivir apartada? -Me miró como no entendiendo.

-No estoy apartada, gozo de mi libertad, libertad que no tenía en ese mundo que yo estaba. Y aparte, ¿por qué viviría contigo?

-Bueno, eres una mujer, yo soy un hombre; podríamos...

-¿Podríamos, qué? ¿Quieres que yo esté contigo? ¿Por qué?

-Porque... nos produciría placer.

-Ya lo habíamos hablado, Bruno, no soy alguien que se usa y se tira.

-Espera, espera, espera, Hidden, yo no hablo de usar y tirar, hablo de convivir, hablo de estar en pareja.

-No me interesa.

-¿No te atraigo para nada?

-Eres interesante, pero no vivirás en mi sintonía. Lo siento aquí y en eso que vosotros llamáis espíritu. No, no, no, no vibro en tu sintonía. No, no, no, no te hagas ilusiones.

-¿Te interesan los varones? -Me miró primero con gesto de ira, luego sonrió.

-No me interesan las mujeres en ese sentido que tú piensas en tu cabeza podrida. De todas maneras, en mi mundo donde yo estaba castigaban con pena de muerte a la homosexualidad, al lesbianismo, algo que me parecía horrible puesto que cada uno elige la vida que quiere, pero no, a mí me interesan los varones pero no tú, especialmente.

 

Y me cayó como un balde de agua fría. O sea, estaba vulnerable, no sé, había perdido un combate, había perdido la posibilidad de ganar un nuevo campeonato planetario y de repente quizá... No, no, no había un sentimiento por Hidden, quizás era una ilusión, como que me deslumbraba, como su misterio, su parquedad de diálogo, pero no tenía sentido insistir, no había la misma vibración de parte de ella.

 

Bueno, iba a hablar pero ella me adivinó el pensamiento, lo cual no es cierto, pero fue una causalidad. Me dijo:

-Eso no impide que sigamos trabajando en el gimnasio. Recién vengo de atender en la librería, me depositaron un sueldo.

-¿Adónde estás trabajando?

-En librería Oris.

-Pero en este último tiempo has cambiado de trabajo como tres veces. Hacías otra cosa, ¿qué pasó?

-Hay jefes o patrones que son insoportables y si los lastimo entiendo que me encierran. Entonces prefiero irme pacíficamente.

La miro y le digo:

-¿Sabes lo que es la tolerancia?

Y me respondió:

-¿Y tú sabes lo que es estar en Orden Cerrado, en un campo de concentración años y años? ¿Y me hablas a mí de tolerancia? ¿Donde si estornudabas te golpeaban? ¡Cállate, por favor! Y prepara algo de comer.

 

Comimos y fuimos al gimnasio. Empezamos a practicar los golpes.

Me dice:

-¡No vayas tan rápido, concéntrate! No, no, no, no. No cierres el puño, adelanta tu mano derecha y cierra los dedos, como si fuera una garra tu mano y golpea con la mano abierta, golpea la bolsa, golpea las maderas.

-¿Hasta cuándo?

-Sigue. -Y golpeaba, una, dos, tres, diez, cien, mil veces.

Paraba.

-Voy a tomar un poco de agua.

-No.

-¿No?

-No. Hazte cuenta que estas en una batalla y no tienes cantimplora.

-El combate no es una batalla.

-Sí, es una batalla. -La miré a Hidden y seguí golpeando.

Terminamos ese día y me sentía molesto.

-¿Ahora qué?

-Te he visto como, cuando tú golpeabas, en tu mano había como cierto destello.

-El destello es una ilusión óptica, lo que pasa que canalizo una energía de... lo que llamáis lo suprafísico.

-¿Y cómo haces?

-Me mentalizo -dijo Hidden-, me mentalizo. Entra esa energía por mi cabeza, invade todo mi cuerpo, siento como un cosquilleo en toda mi piel, me nutro de energía, luego mentalmente impulso esa energía a mis manos y pies y golpeo.

-¿Como sabes que no es una sugestión?

Me miró y sonrió:

-Bruno, pregúntale a todas las que he vencido.

 

Y seguimos practicando, un día, otro día, otro día. Esperaba terminar mi trabajo diario, mi trabajo oficial para ir a practicar en el gimnasio. Hidden seguía trabajando en la librería Oris.

-Hoy no practicaremos con bolsa ni golpeando maderos ni haciendo elongamientos, te enfocarás en canalizar mentalmente esa energía en tus manos y lanzarás golpes al aire. -Ilusionado.

Pero terminó la jornada y nada. Me sentía frustrado.

-No lo voy a lograr.

-No, no lo vas a lograr...

La miré.

-¿Y entonces por qué hacemos esto?

-Déjame terminar -cortó ella-, no lo vas a lograr mientras pienses que no lo vas a lograr.

-Ajá.

 

Al día siguiente fui y sentí como una energía distinta. Sentía como la mano me picaba, como que había fuego. Preparó un madero de los que estaban para romper, lo sujetó a dos placas metálicas.

-Golpéalo. -Lo golpeé, no lo rompí-. Hay dos errores, Bruno. ¿Cómo puedes haber sido campeón planetario? Primero, no es solamente emplear la fuerza, es el convencimiento lo que te va a hacer captar esa energía suprafísica. Segundo, y lo más importante, ¿dónde pones tu foco?

-En el madero, mujer, ¿dónde lo voy a poner?

-Mal. Si pones el foco en el madero golpearás el madero pero no lo romperás.

-No entiendo.

-Tu foco lo pones acá -puso su mano veinte centímetros detrás del madero-, allí termina tu golpe. La madera en tu mente no existe, tú golpeas veinte centímetros más atrás, la madera es una barrera invisible. Hazlo. -Me puse en postura.

-Espera, mentalízate, convéncete. El foco del golpe lo tienes atrás, no en el madero. Entonces prepárate en posición más cerca, el foco lo tienes veinte centímetros más atrás.

 

Golpeé: traspasé el madero como si no existiera, y era de dos pulgadas de espesor. Practicamos con otro.

-Ahora cambia de mano. -Golpeé: nada. Me había acostumbrado a mi mano derecha.

Hidden me dijo:

-Si puedes canalizar energía en una extremidad puedes canalizar energía en las cuatro extremidades. Está acá. -Se tocó su frente.

 

Y practiqué. Al cabo de siete días lo hacía con una facilidad tremenda.

-Y ahora, lo más importante.

-¿Qué me falta aprender?

-Medirte.

-¿En qué sentido?

-Claro. Tú tienes un contrincante, tú haces foco veinte centímetros atrás, le golpeas el pecho y le puedes provocar una hemorragia interna y matarlo.

-¿Entonces?

-Haz el foco apenas pasando un par de milímetros, lo golpearás, lo podrás aturdir pero no lo lastimarás. No se trata de lastimar, se trata de vencer. El foco con las maderas es distinto, puedes perforar incluso una bolsa.

-¿Y por qué no con el puño cerrado?

-Porque en las manos se canaliza mejor con ellas en forma de garra, golpeando con mano abierta. Con los pies no hay problema, puedes golpear de frente, de costado, entrando cadera, hacia atrás, patada circular, no hay problema. Lo importante es que no te desestabilices.

-Me siento más lento, más potente pero más lento.

-Pero te sientes más potente.

-La próxima semana tengo un rival -le dije-. Es un rival que tiene veinte combates y sólo dos derrotas. Es bueno. Nunca había combatido con él pero es bueno. ¿Y tú? -le pregunté.

-Hay una, hay una tal Violena.

-¿Violena? Sí, la conozco, es la hermana de Di Mauro, el que me derrotó.

-Sí, sí, sí, sí. Entiendo que ha vencido a varias contrincantes. Es buena, es muy buena. Entiendo también que no ha perdido. ¿Pelearás con ella?

-Sí, pero no por el título.

-Bien.

 

La semana siguiente me tocó combatir. Intenté emplear el golpe pero estaba torpe, como que me concentraba únicamente en el golpe energético y no en la pelea y recibía más de lo que tiraba.

En mi rincón me retaban:

-¿Qué haces, Bruno?

La miré a Hidden, estaba en primera fila.

-¡Hidden!, ¿qué hago? ¡¿Qué hago?! No me siento bien, estoy perdiendo... No me siento bien, no me siento bien para nada. No doy más, estoy cansado, estoy agotado y ya va a empezar el segundo round.

 

No quería seguir. No quería seguir más, no quería seguir más.

 


Sesión 27/04/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

Estaba bloqueado en mitad de un combate. Afortunadamente una voz amiga le iba guiando en la estrategia. Pero sentía que no era el mismo. Además, debería dejar de pensar en su amiga como... Entró en crisis al reconocer sus inseguridades.

Sesión en MP3 (1.530 KB)

 

Entidad: Estaba agotado, agotadísimo. Había practicado el golpe de energía y es como que mi mente hubiera olvidado todo lo demás, mis técnicas, mi fuerte en cuanto a las trabas para la sumisión, mis golpes de nocaut, mis posturas de defensa. Estaba recibiendo demasiados golpes y recién había terminado el primer round. Era un contrincante difícil, me estaba venciendo. Y no era tan bueno como Atero Di Mauro, es como que mi ciclo hubiera terminado.

Antes de comenzar el segundo round, Hidden se acercó a mi rincón y me dijo:

-Tu error es que te concentras únicamente en el golpe, el golpe energético está dentro de todo lo que conoces, si piensas solamente en eso no te servirá de nada. Pelea normalmente, haz lo que tú sabes y cuando ves que tu rival tiene un punto débil, ahí metes la mano.

 

EL segundo round fue más aliviado para mí. Me concentre en no recibir, era poco lo que tiraba, alguna que otra mano, alguna que otra patada, zafaba de las llaves, zafaba de los ganchos... Dos veces caí, dos veces me levanté rápidamente. Me sangraba la boca, mordía mi protección, me dolía la cabeza, trataba de no perder el objetivo, lancé un par de manos, no llegaron a destino, una la esquivó, la otra fue bloqueada. Termino el segundo round y había recibido un solo golpe. La gente no estaba conforme fue prácticamente una pelea sucia de esquives, de trabas. En mi rincón me decían:

-¿Te has olvidado de todo? ¿Qué pasa contigo, has perdido con Di Mauro y tienes amnesia ahora?

 

Tenía razón, tenían razón en mi rincón y tenía razón Hidden; el golpe energético era uno más dentro de todo lo que yo conocía, había sido campeón planetario, no lo era ahora, pero no te olvidas de lo que sabes, mi error era concentrarme en un golpe. Está bien. El segundo round fue de descanso de todo lo que había recibido en el primero.

El tercero lo empecé concentrado, empecé a golpear a mi manera, normal. Mi rival comenzó a recibir castigo, uno, otro, esquivaba, pegaba, esquivaba, pegaba, esquivaba, pegaba. En un momento determinado, bajó su defensa y metí la mano, dejó los ojos en blanco y cayó hacia delante. El árbitro hizo con las manos no va más y levantó mi mano, había encontrado el equilibrio, había ganado.

Cogí el micrófono -que se lo saqué al anunciador- y dije:

-¡Quiero a Di Mauro! ¡Quiero a Di Mauro!

Se acercaron los periodistas:

-Da la impresión como que aún está verde para Di Mauro, lo vimos muy lento.

-Con mis manos puedo derrotar a Di Mauro.

Pero los periodistas eran escépticos:

-¡Está muy lento, Bruno Doyer, muy lento!

Me fui enojadísimo.

 

Al día siguiente no fui al gimnasio. Hidden vino a mi departamento.

-¿Qué pasa, te tomas un descanso? ¿Tienes vacaciones?

-No me hables mujer, dijeron que estoy lento.

-¿Y cuál es el problema que estés más lento? Estas más lento, sí, es verdad, pero estás más fuerte. El primer round con este contrincante lo has perdido directamente porque te concentraste únicamente en ese golpe. Todo el segundo round escapaste para reponerte de alguna manera. Y fíjate el tercero, fue un round exquisito. Así tienes que pelear siempre. Ahora ya lo sabes, busca el equilibrio, no pienses en el golpe energético. Piensa en ti y el golpe lo das en el momento oportuno. Olvídate de ganar por sumisión, sé espectacular, que vean que Bruno Doyer ha regresado.

-Está bien. -Me sentí más calmado-. ¿Y tú, cuándo combates con Violena Di Mauro?

-Este fin de semana.

-Bueno, no es por el campeonato.

-Qué importa, es una novata.

-He visto sus combates, los han pasado en el holo-visor. Es buena, es rapidísima y no practica con mujeres, practica con su hermano Atero. La vi muy veloz.

Me miró como diciendo que yo no tenía salvación, que mi forma de pensar era absurda.

 

No fui a entrenar. Ella practicó toda la semana. Finalmente llegó el día del combate. Violena: estilista, rápida. Hidden Fazer: interpreto que la mujer más potente de todo Ran II, apostaría todo por ella. Pero me sentía mal porque había dicho que yo no vibraba en su sintonía, que le interesaba como amigo pero que no era su tipo de hombre. Tal vez era mi orgullo egoico el que se sentía mal porque no estaba acostumbrado a ser rechazado, yo era Bruno Doyer, en distintas regiones las mujeres me venían a ver, me veían ganar y algunas me querían visitar en mi habitación para después contar a sus amigas, "Estuve con el campeón, estuve nada menos que con Bruno Doyer".

Y sí, la vanidad me había conquistado, la vanidad se había subido a mi cabeza y de repente el choque de realidad llamado Hidden, que me vino como un balde de agua fría. Y me di cuenta de que no era cierto que hechizaba a todas, la mayoría que querían quedarse conmigo eran de mentalidad hueca, personas que buscan sentirse importantes diciendo "Estuve con el campeón". Si supieran que el campeón tiene más inseguridades que ellas, una inseguridad que tapaba con una personalidad, no avasallante, pero una personalidad que se mostraba segura, era una capa, una capa superficial y por eso no le permitía a nadie, a nadie, mirar debajo de la superficie porque no quería, seguramente por miedo, que descubriera lo que hay debajo.

 

Sé que Hidden no era para mí y sé que debía cambiar ese interior mío, que la seguridad no estuviera sólo en la superficie sino en todo mi ser, y que la aprobación no bastaba en coleccionar amores furtivos o en ganar combates porque eso era lo superficial, ahí estaba lo superficial. Hasta que no lo entendiera bien, hasta que no lo asimilara bien no iba a ser yo, no iba a ser yo…

¡Qué difícil!

 

Gracias por escucharme.

 


Sesión 04/05/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

Sesión de psicoauditación donde la entidad relata sentimientos, emociones, deseos, dependencias y lo que en Sol 3 diríamos complejos. Tras varias vidas le siguen afectando al recordarlo. Fue en Ran II.

Sesión en MP3 (1.071 KB)

 

Entidad: Me sentía exultante, quizás hasta tratando de evitar que la vanidad me invadiera. Había logrado por fin canalizar esa energía quizá no al nivel de Hidden puesto que ella, tantas veces a lo largo de su vida en ese otro Ran II, había practicado. Pero me decía:

-Sí, Bruno, lo has logrado. Sigue practicando.

 

Mi cuerpo se había endurecido, estaba más fuerte, mucho más fuerte que cuando perdí con Atero, mucho más fuerte. Pero no quería acostumbrarme a las derrotas, para nada. De la misma manera que podía partir un tronco, podía lesionar -si no me cuidara- a cualquier adversario.

Hasta que finalmente llegó el momento, el momento de la revancha, ese momento tan esperado con Atero Di Mauro. Esperaba eso. Quince días serían una eternidad.

 

Hidden me decía:

-Estás tan ansioso por la revancha que no prestas atención de que esta noche peleo yo.

-Hidden, lo tuyo será un entrenamiento, esa Violena no puede durarte un round. Es frágil, es delgada, ni siquiera es..., ni siquiera es buena como Joanna Silva, a la que derrotaste dos veces.

Hidden me dijo:

-Ella derrotó a Joanna Silva, ella derrotó a Slovanna Leva. Tengo por costumbre no desmerecer a nadie.

-Como quieras -le dije sonriendo-, pero para ti será un trámite.

 

Y no. Estuve en primera fila y vi el combate, Hidden no podía alcanzarla. Presté mucha atención, al final del primer round la tocó con su golpe energético, me pareció que le había lesionado el hombro izquierdo. Sin embargo, en el segundo round, Violena Di Mauro salió con todo, con una velocidad tremenda al punto tal que no permitió un agarre y llegó a tirarla, a Hidden, golpeándola, haciéndola sangrar dos veces, primero de la nariz, luego de la boca. Me quedé totalmente sorprendido de ver a Hidden descolocada. Y en el tercer round logró hacerla abandonar. No cabía la sorpresa en mi mente, de tan inmensa que era. Hidden lo había aceptado como algo normal, al contrario, estaba contenta, contenta en el sentido de que me lo dijo, había aprendido una técnica nueva basada en la velocidad, algo que todo el tiempo que estuvo en ese Ran dominado por el totalitarismo no había aprendido. Su mente era rara, estaba gratamente sorprendida por la derrota. No se sintió humillada ni molesta, al contrario, fue a saludar a la joven Di Mauro.

 

Conversamos bastante esa noche.

-Cada vez te entiendo menos.

Y Hidden me dijo:

-Es obvio Bruno, no somos compatibles, nunca seremos compatibles. Tenemos distinta sintonía, distintas apetencias, distinta manera de pensar.

Y en mi conversación despectiva se lo dije una vez más:

-¡A ti no te atraen los hombres!

Hizo una mueca que asemejaba una sonrisa.

-Qué no me atraigas tú no significa que no me atraiga más nadie. De todas maneras no tengo apuro, pero cuando me decida, lo dejo claro por enésima vez, no serás tú el elegido.

 

Al día siguiente estaba desconcentrado, por la tarde, en el gimnasio.

Y Hidden me dice:

-No, Bruno, ahora piensa en ti, en el combate con Atero. No pienses en otra cosa

 

Y sí, tenía razón. Seguía practicando mi golpe, endureciendo mi cuerpo. Y pasaron los días hasta que llegó la noche del combate.

Atero había copiado el estilo de su hermana Violena, no lo podía tocar, no lo podía alcanzar, recibía golpes de un lado, del otro, de un lado, del otro, estómago, rostro, estómago, pies, estómago, pies... Terminé el primer round mareado, un ojo semicerrado, me lo trabajaron bien en el rincón.

El segundo round igual. Hasta que en el tercero tenía el cuerpo tan duro que no podía ni moverme y caí por toda la cuenta. No quise hablar con mi segundo.

Subió Hidden, y le recriminé:

-¡Esto es lo que me has enseñado, me has enseñado un golpe!

-Te he enseñado lo que me has pedido –dijo Hidden.

-Pero mira, al practicar ese golpe me ha endurecido.

 -Te ha fortalecido -me retrucó ella.

Y le respondí:

-Sí, ¿a costa de qué? De hacerme más lento, mas fuerte, pero más lento.

-Lo hubieras cogido con un golpe y se acababa Atero.

-Sí, pero tenía que encontrarlo. Perdí peor que la otra vez, y esto es tú culpa.

Hidden me dijo:

-Hagamos una cosa, cortamos las relaciones aquí. Entrena tú por tu cuenta, yo por mi cuenta. No tenemos porqué ser amigos, te agradezco el haberme encontrado, te agradezco el haberme contactado con gente de este Ran II, gente muy atenta, pero tú y yo no tenemos nada que ver. Yo te enseñé bien. Ahora, si tú has puesto todo en un solo golpe olvidándote de lo que has aprendido no es mi problema, no me recrimines a mí tus errores, no me recrimines a mí tus falencias, no me recrimines a mí las falencias de tu vida entera. No te desquites conmigo.

Puse toda la vanidad en mis palabras:

-¿Falencias? Yo soy un ganador, tengo las conquistas que quiero. Aun no siendo el campeón soy muy mediático, salgo en los periódicos de la web, todos los diarios digitales siguen sacando mis fotos. Al contrario, me dijeron si quería hacer una holopelícula. ¿Y tú me dices, tú me hablas de falencias? ¡Tú no eres nadie!

-Perfecto -dijo Hidden-, no soy nadie. No soy nadie. Como no soy nadie desaparezco de tu vida. No te comuniques más. Voy a hablar con la central para cambiar mi número de holomóvil y para cambiar mi identificador de holoordenador. Y me mudaré, ahora tengo bastantes créditos en mi cuenta. No necesito de ti, de tus estupideces, de nada.

-Vete, vete, ya que no eres compatible. Tengo a jóvenes mucho más bonitas, mucho mejores.

-Perfecto. Disfrútalas, disfrútalas. Tan bonitas como huecas. Disfrútalas.

-¡Ah!, entonces te molesta.

-No me molesta, simplemente digo lo que es -me espetó en la cara, Hidden.

-O sea, que de alguna manera tienes celos.

-No, no tengo celos, no me mueves un pelo. Es lo que es. Tú eres hueco. Puedes salir únicamente con mujeres huecas, es así de simple. Y no lo digo por celos, lo digo porque lo veo, porque eres exitista. Si ganas está todo bien, si pierdes está todo mal. No asumes responsabilidades, echas culpas a los demás. No somos compatibles para nada, ni en esta vida ni en ninguna vida que pudiéramos tener. No somos compatibles. -Y se marchó.

 

A diferencia de ella no lo fui a saludar a Atero. Estaba envuelto en mi realidad, en mi fracaso y no sabía cómo seguir, cómo podía volver a los primeros planos. Sí, claro que me había dolido la derrota, ¡otra derrota! ¿De qué me servía el golpe energético? ¿De qué me servía?: Para partir tablones, maderas o perforar una bolsa con arena.

Había perdido velocidad, era cierto, Atero me venció muy bien. Y estaba tan enfrascado en mi molestia que me carcomía por dentro que no lo fui a saludar, no fui cortés, no fui gentil, no fui caballero. Sí, había ganados bastantes créditos por este combate, mi cuenta se engrosó pero me sentía como vacío, como que quizás el error estaba en que mi existencia la llenaba de cosas no perecederas, esa era la palabra, mi existencia estaba llena de cosas no perecederas, por eso no disfrutaba como tenía que disfrutar.

 

Me dolía tremendamente el pecho, lo que le transmito vía concepto al receptáculo que me alberga. Por eso me retiro, porque verdaderamente tengo el pecho con un dolor que me traspasa de manera punzante.

 


Sesión 03/08/2017
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

La entidad relata un intenso diálogo entre dos caracteres fuertes. Él, Bruno, luchador de Ran II. Ella, Hidden, luchadora de un universo alterno de Ran II.

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Entidad: Me hallaba sumido en mis pensamientos, pensamientos que me comprimían el estómago. Me sentía molesto, pero a su vez con nuevas expectativas. Escuché la llamada y miré el visor: Hidden. Le abrí. Me sorprendió, debo decirlo. Entró a mi departamento.

Inquirí:

-¿Qué haces aquí?

-No tenía con quien hablar -respondió Hidden-. En realidad podía haberme sentado a pensar, pero necesitaba compartir con alguien mis pensamientos.

-Está bien -asentí-, si me permites compartir los míos -Asintió con la cabeza.

-Tú te preguntas en qué fallaste.

-Sí, pero tengo la respuesta. No me has entrenado mal, pero quizá no era la manera. -Ella se quedó pensativa.

-Sigo insistiendo que Violena es una principiante y me venció. En un momento dado me di cuenta que la tenía casi vencida -soy muy observadora-, apenas podía mover el brazo, le había lastimado el hombro, hubiera golpeado un poco más al centro y la dejaba fuera de combate. Pero entre mi sorpresa, cuando vi que en lugar de salir a defenderse salió a atacar, más su velocidad, me vencieron.

Iba a interrumpirla y me hizo un gesto con la mano: -¡Espera!, hubiera soportado golpes -apenas te conté un 10% de lo que pasaba en mi mundo-, hubiera resistido muchísimos más golpes, pero fue astuta la joven, me venció por sumisión. -Me miró y entendí que quería escucharme.

Le dije:

-Yo perdí porque puse todo mi esfuerzo en ese golpe definitorio. Gané musculatura, perdí reflejos, perdí velocidad, por eso perdí contra Atero di Mauro. O sea, tanto tú, Hidden, como yo perdimos contra dos rivales quizá no tan fuertes, pero más hábiles.

-No -dijo ella-, no más hábiles, más oportunos, más oportunos, Bruno.

-No voy a combatir de vuelta contra Atero, no tiene sentido. -Estaba resignado, me sentía como que se había acabado mi ciclo. Y se lo dije.

Hidden comentó:

-Nuestras vidas son distintas, este mundo es una belleza. Para mí no se ha acabado nada, para mí esto es un nuevo horizonte, tengo nuevas expectativas. Mi mundo era una tiranía, mi mundo era una opresión, no podías hablar, no había libertad, no existía la opinión del de abajo, era solamente obedecer y ejecutar las órdenes. Sé que podría prepararme, sé que podría contrarrestar a Violena -incluso se lo dije-, puedo vencerla. Pero honestamente, no me interesa. Tengo créditos, montaré un gimnasio, enseñar a jóvenes.

Quizá tú tengas una mala impresión de mi persona, no soy violenta, soy encerrada en mí misma, he pasado por mucho. Tampoco deseo dar pena, no me interesa, no es mi estilo, no es mi manera, no es mi forma -exclamó Hidden.

 -No te he pedido explicaciones -dije-, no he opinado nada. No, no tengo un juicio abierto con tu persona, sé que no te interesa comprometerte afectivamente o no por lo menos conmigo.

-Hay algo -dijo ella-, que vosotros llamáis relaciones abiertas. No quiero eso tampoco, no me interesa, quiero estar tranquila, no tener compromisos y si me gusta alguien veré, pero no comprometerme por ahora, tengo anhelo de libertad. Si me falta la libertad es como si me faltara el aire, no podría respirar, me ahogaría.

-Tienes un problema interno -le dije-, tienes algo en la cabeza que no te deja pensar con claridad. Crees que estando con alguien en pareja no tendrás libertad.

-En parte sí, en parte es así. Lo creo, lo creo. Claro que lo creo porque un día quiero salir, estar con conocidos, con alumnos o conocer otra gente sin depender del horario, sin depender de tener que regresar porque alguien me espera y tener que dar explicaciones. No, no, no, no me interesa, no tiene que ver contigo, no tiene que ver contigo, Bruno.

-Está bien. Por otro lado debo confesarte, quizá, que me despertabas curiosidad y quería conocerte mejor, por curiosidad, para saber cómo eras, cómo vibrabas, cómo sentías.

-¿Y eso es lo que en este mundo se llama amor? -lo dijo con una pizca de ironía.

-No, lo dije literalmente, curiosidad. Para amar se necesita mucho más, conocer a la persona. -Sonrío a lo mejor con una mueca triste.

-¡Qué sociedad!, los seres humanos son como productos que se venden en el mercado: los pruebas, los llevas y si no da resultado no lo consumes más.

-¿Y qué pretendes? ¿Que se firme un contrato de convivencia y después la relación no va por algún motivo o porque no se complacen mutuamente y después rompen el contrato? ¿Acaso eso es libertinaje? -Me defendí.

-No, no, no, no -negó-, pero quizás yo no esté todavía preparada.

-¿Qué piensas? -le dije.

-Hay un promotor, hay una nueva figura ascendente, tiene once combates, fuerte, invicto, Darío Montoya. Le hablé de ti, entiendo que te has estado entrenando.

-Nunca dejé de entrenarme, no dejé de lado la fuerza, pero había perdido velocidad de reflejos. Estoy entrenándome con eso. Hago elongaciones aparte, hago sombra, corro bastante, hago natación. En el caso de que diga sí, ¿tú que ganas con esto?

-No dejé de creer en ti.

-¿Y cuándo sería ese combate?

-En veinte días.

-Bien, dile al promotor que acepto.

 

Me entrené rigurosamente, detrás mío había enorme sombra, una sombra que me envolvía, Atero di Mauro. Tres días antes me vino a ver otra vez Hidden.

-¿Y ahora?

-Quería saber cómo estabas.

-Bien.

-Te veo duro.

-Estoy duro, estoy molesto.

-No estás pensando en tu rival, estás pensando en Atero, y eso no está bien. ¿Has estudiado holovideos de tu rival?

-Sí, he estudiado, ¡he hecho mi tarea!, ¡¡he hecho mis lecciones!!

-Estás ansioso, te estás comportando como un niño.

-Apenas conoces nuestras costumbres -Me defendí-, y me vienes a corregir. -Se molestó.

-¿No quieres que te venga a ver? No vengo. ¿No quieres que vaya a ver el combate? No voy.

-No, no, no, no, no, disculpa mis modos, el problema soy yo, aún no lo he resuelto. -Me tocó el mentón, me miró los ojos a diez centímetros de distancia-. ¿Qué miras, me quieres besar? -Movió la cabeza en una señal de negación, pero pensando como que yo no tenía salvación. Sonrió.

-¿Sabes cuál es tu problema? Tu persona. Aprende a hacer una cosa por vez. -Me reí con sarcasmo.

-¿Tú dándome consejos a mí? ¿Tú dándome consejos a mí? -repetí-. Cuando has venido a este mundo no sabías como moverte, como desempeñarte y ahora me das consejos.

-¿Sabes qué pasa Bruno?, tú has vivido toda tu vida aquí y aún no te has adaptado. Yo apenas llegué y mi instinto de supervivencia me hizo adaptar.

-Ahora eres sabia.

-No soy sabia para nada, si me tuviera que catalogar a mi misma diría que soy introvertida, introvertida porque me han dañado, introvertida porque hay recuerdos que los llevaré toda la vida y me seguirán doliendo. Pero sí, seguramente tengo más poder de adaptación que tú.

Me miré al espejo y dije:

-Soy Bruno Doyer y voy a ganar. -La miré, asintió y se marchó.

 

Llegó la noche del combate. El primer round fue fatal: recibí el doble de golpes de los que lancé, dos veces me tiró a la lona, me golpeó en la lona, pude amarrar sus brazos, mis piernas rodearon su cintura, logré salir, llegué a mi rincón. Tenía que cambiar, tenía que dejar de pensar en Atero Di Mauro, tenía que pensar en mi rival. El segundo round fue distinto: me protegí, lancé, me protegí, lancé, me protegí, lancé, lo lastimé seriamente, una patada circular lo hizo girar dos veces sobre sí mismo y cayó a la lona inconsciente.

El árbitro hizo la señal con los brazos abiertos moviéndolos: "No va a más".

 

Me quedé en un rincón. Había ganado por nocaut en el segundo round, pero no estaba conforme con el primer round, donde había recibido mucho más de lo que debía y el joven era muy inferior a Atero di Mauro. ¿Pero por qué pensaba eso? En la tercera fila estaban Atero y Violena, me levantaron la mano. Camino a los vestuarios me encuentro con Violena. La miré de cerca, esos ojos intensos, esa piel tersa, era muy bonita, joven, atractiva, parecía frágil, pero había vencido a Hidden. Me dijo con voz serena:

-Si ganas un par de combates más, mi hermano te espera para otra oportunidad.

En vez de agradecerle le pregunté:

-¿Por qué?, porque ustedes recaudan bastantes créditos.

-Ajá, se trata de economía, no de favores. Soy sincera -dijo Violena-, el favor es para todos, vendrá mucho público. Gana un par de combates más, el estadio Arenas será nuestro.

La miré con otros ojos:

-¿Y tú estarás allí?

-Por supuesto.

-¿No alentarás por mí ni un poco?

Me miró con el ceño fruncido pero la boca sonriente. O era una mueca y yo pensé que era una sonrisa.

-¿Por qué habría de apostar por ti? Apoyo a mi hermano. -Me miró, sentía que me miraba más allá de mis ojos. Se apartó, miró mi cuerpo, miró mi rostro, levantó las cejas irónicamente y asintió.

-¿Me estás midiendo? ¿Piensas venderme en el mercado de esclavos?

-Mira -dijo con sarcasmo-, quizá cinco siglos atrás hubiera sido posible. O quizá no; ¿quién compraría esclavos gastados? -Sonrió y se marchó.

 

Así que era irónica y por su forma de hablar no tenía nada de inocente. Era muy lista, muy pícara y hablaba las cosas con doble sentido, pero paradójicamente eso me gustaba.

¿Y Hidden? Hidden nada. ¿Y Violena? Y Violena no sabría... Esperaría.

 

Me cambié luego de ducharme. El médico me revisó el rostro.

-Cuidate el arco superciliar derecho, cuidatelo. ¿Piensas hacer más combates? Por lo menos debes descansa un mes.

-No, tengo la posibilidad de pelear otra vez con Atero, tengo que hacer combates previos.

-Tu arco superciliar... No me haces caso, ya hablaré con el consejo. Tienes que descansar un mes.

Se lo dije a Hidden.

-Está bien, organizaré más combates. Te cuidas, no sea cosa que pierdas un ojo.

 

Y me quedó la posibilidad de volver a ser yo, el supuestamente gastado Bruno Doyer. O el revivido Bruno Doyer. Elegid vosotros cuál os gusta más.

 


Sesión 15/01/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

Se sentía caído en su alma y necesitaba alguien que lo levantara. Visitó a un eminente genetista que le ayudara. Pero no llegó a verlo, se encontró en otro lugar.

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Entidad: Generalmente decimos que somos buenos o quizás justificamos nuestros errores, nuestras equivocaciones, nuestras malas elecciones, y a veces nos tenemos que adaptar porque prima en nosotros el instinto de supervivencia. Todos somos héroes hasta que dejamos de serlo, y no es cierto que siempre pensamos en el bien mayor, pensamos en sobrevivir.

 

Mi nombre era Bruno Doyer. Me sentía muy mal, había caído derrotado más de una vez y pensaba que quizá no era el que practicara la idea de la fuerza bruta de Hidden, no era que me había ralentizado, creo que pasaba por mi cabeza, de que pensaba que no podía y no podía.

No quería molestar a Raúl Iruti, eminente genetista, pero también un restaurador artificial -o restaurador natura, mejor dicho-, de nuestro interior. Sí, debería verlo. ¿Y qué hizo mi impulso? Me llevó a verlo a su laboratorio, quería verlo directamente y pedir una cita para que me vea en su despacho.

Llegué a su laboratorio, adelante de mí había un señor, sería uno de los científicos, entré tras él. El laboratorio estaba prácticamente en las sombras pero se veía como una luz brillante, parpadeante, una luz que era casi incandescente. Estaba como distraído, no prestaba atención a la luz, buscaba a Raúl Iruti, quería que me orientara. Por un momento pensé, tendría que haber hablado por el videófono, pero ya está, estaba aquí. Me pareció ver a otra eminencia, Nambo Flagan. ¿Qué estaban haciendo? ¿Qué era esta luz?

 

-¡No avances! -Escuché una voz.

Miré hacia el costado, de donde provenía la voz, se veía una sombra, como que esa luz incandescente no iluminaba -el laboratorio seguía estando en sombra y no entendía como una luz no iluminara-, y distraídamente seguí avanzando hasta que me cogió un vértigo, como si estuviera en esos juegos que te hacen dar vueltas y vueltas y vueltas, estuve al borde de perder el conocimiento y rodé y caí a tierra, la tierra se impregnó en mis uñas. Hasta que recuperé la capacidad de análisis: ¿Cómo voy a tener tierra en mis uñas si el laboratorio es un piso de "turplastic"?

Y levanté la vista y no había luz y estaba oscuro. Miré hacia arriba y vi unos aparatos extraños, como unos viejos dirigibles que hace siglos había en Ran II, se escuchaban sirenas, luces de reflectores se veían por doquier, y auto-parlantes:

-¡Atrapad al prisionero, vivo o muerto, vivo o muerto!

 

Me sobresalté. ¿Dónde estaba? De repente pegué un respingo, ¿sería el Ran II alternativo de donde vino Hidden Fazer? ¿Sería yo el fugitivo?

Vi a un joven corriendo hacia mí, se escucharon ruidos secos, el joven me miró con una mirada vidriosa, apagada, casi sin vida hasta que cayó delante mío.

Varios militares de uniformes grises, armados se acercaron:

-¡Hemos acabado con él!

Me miraron, los miré. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando se cuadraron e hicieron un signo extendiendo la mano!

-¡Mariscal Doyer! -Me paré.

-Sí.

-Pensamos que lo habían matado, lo atraparon unos insurgentes. -Mi mente trabajaba a mil por segundo.

-Logré escapar -les respondí-, y los ejecuté a todos, uno por uno, con mis propias manos.

-Bien, Mariscal. Sabemos que usted es un experto en todo lo que es batalla, en todo lo que es lucha de manos. -Se volvieron a cuadrar.

El mayor preguntó:

-¿Qué sucedió con su uniforme?

-Los insurgentes, los malditos insurgentes me atacaron de sorpresa, pero no me mataron, querían cambiarme por los presos que tenemos. Pero vosotros ya sabéis, no negociamos con insurgentes, los matamos, los liquidamos. -El mayor sonrío.

-Mariscal, lo noto más enérgico que nunca.

-¡Y así debe ser, pero tampoco para que ría!

-Perdón, Mariscal.

-Llevadme y conseguidme un uniforme nuevo y armas porque tenemos que acabar de una vez por todas con los rebeldes. Y si tenemos una sospecha de alguien, aunque no tengamos pruebas concretas, entregádmelo a mí.

-¡Así se hará, Mariscal!

 

Subimos a un vehículo cuadrado, tosco, gris como los uniformes, como las nubes del cielo, como el Ran II alternativo, todo gris. Llegamos a un edificio opaco, con ventanas cuadradas, nada llamativo. Entramos, ¡cientos de soldados se cuadraron!

Cuál fue mi sorpresa, mi enorme sorpresa, mi gran sorpresa, allí estaba mi padre. Pero... pero no era mi padre, lo saludé, no sabía su grado si era superior al mío o no, me sentí intranquilo de desconocer costumbres.

-¿Te atreves a saludarme Bruno? -Lo miré con una mirada neutra. El hombre que sería mi padre de este universo me dijo:

-¡Has saboteado mi carrera. Luego que el Mariscal Braunx murió yo era quien lo remplazaba y tú tan joven con sólo ochenta y cuatro años -aclaro, como Thetán, el equivalente a veinte y ocho de Sol 3-, tú te has apoderado de lo que era mi puesto. No te importó que yo sea tu padre, me has humillado y cuando un militar de graduación menor supera al otro, este pasa a retiro. Y es tanto la crueldad que no me has dejado pasar a retiro, me tienes como tu ayudante.

Tuve que actuar.

-¡Ya cállate! ¡Ya cállate! ¡Porque seas mi padre no permitiré que me hables así!

Detrás mío había varios uniformados de alto grado. Uno de ellos dijo:

-Mariscal Doyer, quizás es muy duro lo que le dice a su padre. -Me di vuelta.

-Perdón, no, quiero decir…

-¿Quién le autorizó a hablar? ¡Nadie habla acá sin mi permiso, nadie, absolutamente nadie, porque voy a empezar a ejecutar a mi propia gente porque hasta dudo de que sean leales!

-¡Señor! -Hicieron un gesto nuevamente levantando un brazo-. ¡Somos cien por ciento leales, nadie más leal que nosotros!

-Bien, preparadme de comer. Rápido. Dad las órdenes y luego preparadme el agua caliente, quiero un darme un buen baño después de haber estado atrapado por estos insurgentes.

 

El que era supuestamente mi padre me miró y dijo:

-Pensé que te habían matado -Lo miré con una sonrisa burlona.

-¿Por qué, padre? ¿Querías recuperar el puesto de mariscal? ¡No vas a tener esa suerte!

Pero dentro mío me sentía inseguro por varias razones, porque ¿y si el Bruno Doyer de ese universo no hubiera muerto y sí se hubiera escapado de verdad de los insurgentes? ¿Y si se presentaba de repente a quien le creerían? Harían preguntas comprometidas y yo no las sabría responder.

 

Hablé con uno de los de más alto rango:

-Me han golpeado duro la cabeza varias veces, se me han formado lagunas en mi mente ¿En qué latitud y en que longitud presumís que estaba el campamento insurgente que me raptó? -Pusieron un plano, me mostraron.

-Iré personalmente.

-No se puede arriesgar usted, no, es lo más preciado que tenemos, Mariscal, no se puede arriesgar.

-Estoy cansado de que contradigan mis órdenes. Vosotros os quedaréis aquí. Llevaré tres o cuatro soldados jóvenes.

-¡Pero señor!

-¿Pensáis que porque tenéis un alto grado no os haré azotar adelante de todos para que paséis vergüenza? -Me froté las manos, puse una mirada cruel-. ¡Gozo disfrutando del dolor de los demás!

El que era mi padre de ese Universo dijo:

-¡Estás cambiado! -Lo miré-. ¡Estás peor, más cruel que nunca! ¡Qué bien que le vienes a este mundo!

-¡Cállate! -Y después me puse a pensar ¿cómo qué bien que le vengo a este mundo?, ¿acaso el que supuestamente era mi padre no estaba de acuerdo con la tiranía? Pero no podía arriesgarme a preguntarle, supuestamente yo sabía vida y obra de quien era mi padre.

Me higienicé, me cambié de ropa, comí abundantemente y dormí unas horas.

 

-Señor.

-Sí. -Abrí los ojos. Una señora mayor.

-Señor, le traigo una nueva dama, Larisa. -La miré, una joven más que hermosa. La volví a mirar a la señora-. Es lo que usted pidió, mi mariscal. Quería una nueva joven para sus aposentos que le sirva en..., en todo.

No podía levantar sospechas: -Lárgate. Y tú quédate. -A la joven.

-Mariscal, ¿quiere que le haga masajes o prefiere que me desvista ahora?

-No, hazme masajes. No quiero que te desvistas ahora, todavía me duele el cuerpo de la golpiza que me dieron los insurgentes, pero ya acabaré con ellos.

-Sí, sí, señor. -Me hizo unos masajes relajantes, me sentía como incómodo.

-Ya está, ya basta. Tú te quedaras aquí, en mis aposentos. Dile a la vieja que yo di directamente la orden de que te quedes. Y pide lo que quieras, pero no te abuses.

-Sí, señor.

 

Había cuatro soldados jóvenes. ¿Por qué los había elegido así? Porque eran más ingenuos, querían sobresalir, querían impactarme y eran los que menos preguntaban. Fuimos con un coche blindado, extremadamente blindado y como decís vosotros, armado hasta los dientes, porque mi idea no era acabar con ningún insurgente, mi idea era encontrar al Bruno Doyer de ese mundo y acabar con él. ¿Si me molestaría matarlo? Para nada, era cuestión de sobrevivir.

 

Con toda esta excitación, con todo esto no había pensado cómo podría volver a mi mundo. Era incómodo, pero tenía que hacer el rol de cruel, de sanguinario, capaz de pasar por sobre su propio padre para conseguir el puesto más alto, a mis jóvenes ochenta y cuatro años de Ran II.

 

Gracias por escucharme.

 


Sesión 11/06/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan e Inner-El

El canalizador intenciona a dos entidades que ha compartido vidas y dialogan sin reparo acerca de sus verdaderos pensamientos de uno para el otro.

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Sesión relacionada

Jorge Olguín: Voy a intentar canalizar a Raeldan y a Inner-El simultáneamente para que a través mío, mediante mi decodificador donde los conceptos se decodifican y se codifican a lenguaje hablado, puedan expresarse.

 

 

Raeldan: Bueno, con vosotros Raeldan. He vivido muchas vidas, ¡ja!, muchísimas vidas. He tenido aventuras que ni la mente más calenturienta soñaría. Trato de entenderme con todas las entidades, quizá no lo logro tanto con Inner-El, entidad angélica, ella se contacta conmigo desde el plano 6.

 

Inner-El: ¿Y para qué quieres que me contacte? ¿Me vas a contar las hazañas de tus roles? ¿Me vas a contar tus experiencias en el plano físico? ¿Que eras un paladín de la justicia? ¿Que tenías grandes amores? ¿No te das cuenta de que tus roles fueron elementales, básicos, anodinos, predecibles, manejables?

 

Raeldan: Pues te responderé. Aunque eres una entidad angélica te responderé como mujer, como te he conocido y como te sigo conociendo. Te piensas que tú las sabes todas. Juegas al misterio, pues te tengo calada. Te conozco, sé quién eres. Eres una persona muy sufrida que se esconde a través de una máscara.

 

Inner-El: Así que tú, Raeldan crees conocerme. Tú crees conocerme a mí. Pero si no te conoces ni a ti mismo, no sabes cuál de tus roles es el favorito. Tienes una vida tan pobre que vives de los recuerdos y me vienes a decir a mí que juego al misterio. Y si juego al misterio es cosa mía porque lo hice en cada vida y nunca he perdido. Siempre te he manipulado por gusto, por conveniencia o porque me venía en ganas.

 

Raeldan: Pues Inner-El, tú dices que me has manipulado. Pues yo digo que te he disfrutado, yo he gozado contigo y luego te he descartado, porque en todos los roles que nos hemos encontrado yo llevaba la voz cantante.

 

Inner-El: ¡Vaya! Pues mira el ego que tienes; has sido guerrero, has sido samurai, has sido rey, has sido príncipe, has acabado con tanta gente que me asombra que no estés en un plano más bajo. ¿Así que me has manipulado? Eres como un caballo domesticado, eres fácil de manejar, simplemente hay que coger las riendas y llevarte, y hacerte creer que tú llevas la voz cantante.

 

Raeldan: Eso es lo que tú crees. A ver, a ver, Inner-El, ¿tú qué tienes contra mí?

 

Inner-El: ¿Contra ti? Pero tener algo contra ti o tener algo a favor tuyo sería darte importancia. No me significas mucho, no me significas poco, no me significas nada. ¿Por qué voy a tener algo contra ti? Eres insignificante.

 

Raeldan: ¡Ja, ja, ja! ¡Ay, Inner-El! Ahí, el que está hablando es tu desdén, tu despecho, como mujer que has sido en todas las vidas y no soportas una derrota.

 

Inner-El: ¡Excúsame! ¿De qué derrota me hablas? Tú que montas un caballo y muestras una figura varonil, qué suerte que tienes que los miedos, las inseguridades son invisibles, que solamente yo las puedo ver a través de tu rostro. Siempre te he manejado y eso es lo que a ti te molesta. Tú no sientes atracción por mi persona, a ti te molesta el misterio, porque siempre te ha gustado dominar las situaciones y cuando hay algo que no puedes dominar te molesta, te incomoda. Y eso que aún no conoces todas las vidas en las que te he manipulado.

 

Raeldan: Bien mujer. Disculpa que te diga mujer, entidad angélica. ¿Por qué hablas de esa manera tan despreciativa entonces? O sea, si yo no te significo nada ¿por qué te apasionas?, ¿por qué te sientes como molesta?, te noto molesta.

 

Inner-El: Tú no me molestas, para nada. Simplemente que no soporto la vanidad. Y tú eres vanidoso, que lo disfrazas, que te disfrazas de paladín. Tú no te montas en un caballo, tú te montas en tu propia vanidad, tienes un ego gigantesco, un ego enorme. Quieres figurar siempre, quieres ser el primero. Pero conmigo no, conmigo nunca ganas, nunca vas a ganar; primero porque yo veo más alto que toda tu esencia, por el plano en que estoy.

 

Raeldan: Bueno mujer, generalmente las entidades angélicas buscan ayudar. Si tú has visto en mí tantas falencias ¿por qué no me has tendido una mano?

 

Inner-El: Quizá te la han tendido, quizá te la han tendido otros. De mí no querías que te tienda la mano, querías someterme y creo que has elegido mal.

 

Raeldan: O sea, que entonces estamos peleados.

 

Inner-El: Hombre, no estamos peleados, uno se pelea con un igual, tú no eres igual, contigo no puedo pelearme. Aparte, ¿por qué me voy a pelear?, no me has hecho nada. No me interesas, no me interesas para nada. Y seguramente esto que te estoy diciendo te va a molestar más porque tú necesitas tener la atención mía como tener la atención de otros. Tú ya tienes quien pueda arrodillarse a tus pies. A mí déjame. Yo no necesito arrodillarme ante nadie. Soy quien soy.

Y te preguntarás por qué no tengo karmas. ¿Qué sabes de mí? ¿Te piensas que si yo los tuviera yo te los diría a ti? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Con qué necesidad? Tú no tienes por qué saber nada de mí, yo soy Inner-El, soy la mejor. ¿Y tú quién eres? Eres un hombre sudoroso de pelo largo. ¡Ja, ja, ja, ja!

Recuerdo Umbro, el vanidoso Ligor, el que monta los dragones. ¿Quieres que te cuente cómo te he sometido? No. Te haré esperar. Te haré esperar. Yo relataré eso y lo disfrutaré.

 

Raeldan: Mujer, tú sabes que como thetán tengo todos los recuerdos y sé todo lo que pasó. Mi 10% no pero yo sí. Y no es tan así, tú no me has manejado, tú no me has dominado. Tú te olvidas la experiencia que tengo en todas las vidas para que tú me manipules a mí, eso te crees tú. He encarnado muchas más veces que tú y siempre he tenido el papel preponderante. Así que no te la creas. Conmigo no. Conmigo no, mujer.

 

Inner-El: Perfecto, Raeldan, perfecto. Lo que tú digas.

 

Raeldan: No, tampoco te burles de mí.

 

Inner-El: Noooo, yo no me estoy burlando, Raeldan, para nada. Lo que tú digas está bien. Si tú lo dices es como tú lo digas. Está bien. No digo más nada.

 

Raeldan: Te estás burlando.

 

Inner-El: Para nada, para nada. Tú eres el... el líder. ¿Quién puede contigo? Eres lo máximo. Mira el rol de Ascardín, ¡aaah!, el rol de Lord Byron, el rol de Roger, el rol de Arturo... ¡Oooh! Qué maravilla.

 

Raeldan: ¿Y por qué? ¿Qué tienes que decir? He logrado cosas increíbles.

 

Inner-El: ¡Oh! Vaya. Si tuviera manos te aplaudiría.

 

Raeldan: Y sigues burlándote, sigues burlándote.

 

Inner-El: Pero hombre, para nada. ¿Por qué te piensas que encarno como mujer? Porque podemos más que vosotros, porque tenemos más intuición que vosotros. Os damos las riendas para que vosotros creáis que manejáis las situaciones cuando en el fondo sois nuestros sirvientes.

 

Raeldan: ¿Ah, sí? ¿Y qué pasa cuando los bárbaros asolan aldeas y violan a las mujeres? ¿Adónde somos sirvientes?

 

Inner-El: ¡Aaah! Mira tú, mira lo que has sacado; te disgustas tanto con las cosas que te digo que consciente o inconscientemente te pones a favor de los saqueadores y los violadores.

 

Raeldan: No, no, no, yo no he dicho eso.

 

Inner-El: Sí Raeldan, no lo has querido decir, pero hay un maestro que dice que la mente reactiva dice la verdad. Has dicho eso. Como que los bárbaros nos someten y por eso las mujeres somos inferiores. Qué consuelo para ti, ¿no?

 

Raeldan: No dije eso.

 

Inner-El: Sí que lo has dicho, sí que lo has dicho. Nunca, jamás me vas a ganar una discusión a mí, a Inner-El. Jamás. Y ahora te dejo con la palabra, yo me retiro.

 

Raeldan: Mujer, aún no he terminado, mujer aún no he terminado.

Pues vaya, es insoportable, es insoportable. Esta entidad angélica habrá sido una falla de Eón. ¡Por favor!

 

 


Sesión 24/06/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan e Inner-El

Las dos entidades dialogan acerca de su relación en vidas pasadas sacando más lo malo que lo bueno vivido. Raeldan, entidad espiritual. Inner-el, entidad angélica.

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