Índice

Psicoauditación - Santiago S.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

Sesión 02/01/2018

Sesión 06/02/2018


Sesión del 02/01/2018

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Santiago S.

Visitó al reconstructor de almas para consejo. Tenía inseguridades basadas en su autoestima. Era bueno en todo pero no estaba convencido. El genetista le dio pautas que harían que viviera en paz consigo mismo.

Sesión en MP3 (2.923 KB)

 

Entidad: Me encontraba en la puerta del profesional, era un gran genetista. Pero no lo venía a ver por eso, lo venía a ver porque, aparte, era un reconstructor de almas, se podría decir. Cuando llegó le miré, un hombre de rostro transparente, empático.

-Tú eres Joanse -asentí con la cabeza-, adelante.

 

Subimos por el elevador y llegamos a su piso. Mi curiosidad hizo que le pregunte:

-¿Aquí tiene el laboratorio?

-No, este es mi despacho. -Mi curiosidad volvió a vencerme y le pregunté:

-¿Cómo puede poner énfasis en dos tareas a la vez, la genética y la atención espiritual? -Su respuesta fue muy sencilla:

-Porque ambas me gustan y no tomo el trabajo como una obligación sino como placer.

Me senté en un sillón. Me sentía como intimidado estar frente a Raúl Iruti que años atrás había disuelto una gigantesca amenaza para el planeta.

-Cuéntame.

-Bueno, mi nombre es Joanse Rapoport. Mi padre Adián, mi madre Sara. Ellos tienen negocio de ordenadores holográficos. Yo estudio astronomía y como me gusta estar ágil físicamente practico paleta-pared.

-¡Vaya! -dijo Iruti-, es un juego de muchísimo reflejo.

-Lo sé, y lo hago bastante bien.

-¿Te has anotado en alguna liga?

-Tres veces lo intenté. Pero les gano a todos de mi facultad, pero cada vez que voy a dar el examen para la liga fracaso, como que yo mismo me saboteo.

-¿Qué edad tienes?

-Setenta y ocho años. -Como thetán aclaro veinte y seis años de Sol 3.

Iruti preguntó:

-¿Y tienes alguna idea, Joanse, por qué piensas que te saboteas? -Me encogí de hombros.

-Quizá por temor.

-¿Por temor a qué?

-A exhibirme, a que me vean, a que salga en holovisión en toda la región.

Sonrió levemente y dijo:

-Como que te gustara pasar desapercibido.

-No, no siempre. De repente voy con mis amigos a tomar algo y me gusta vestir bien, me gusta que las jóvenes me vean pero de repente alguna joven se acerca y me aburre, me habla de cosas vacías, vanas.

-¿Que estudias?

-Estudio astronomía, me gusta mucho.

-¿Sabes, Joanse, que conozco a Nambo Flagan?

-¡Vaya! Sí, había leído algo en mi ordenador holográfico. El día de mañana espero conocerlo, estrechar su mano. Es una figura mundial.

-Y tú también lo puedes ser.

-No, no -negué-. No, no creo. En los estudios me pasa lo mismo que con la paleta-pared, busco sobresalir y cuando llega el examen fracaso. Tengo compañeros que hace tres o seis años se han recibido y ya están en estudios superiores mientras que yo sigo todavía en la parte básica de la universidad.

-¿Cómo te llevas con tus padres?

-Bien. Va, regular.

-¿Por qué?

-Papá Adián y mamá Sara son distintos, padre tiene sus ojos en el negocio, madre es como que está más encima mío, pero a veces siento como que me ahoga, como que no me deja respirar, como que... ¡bufff! Sobreprotectora desde que era pequeño y es como que me volvió de carácter... no, tímido no, no creo ser tímido, pero tengo baja estima. ¿Por qué me mira con esos ojos, como sonriendo?

Iruti me respondió:

-Tienes cuerpo atlético, eres agradable. Te lo digo de corazón. Eres un joven que tiene mucho por delante y tienes baja estima.

-No..., no sé explicarlo. Bueno, por eso vine.

-¿Sales con alguien?

-Sí, salí un tiempo con una joven, Sofía Diáfana, era inteligente pero retrógrada.

-Explícame, Joanse, cómo se conjugan inteligente con retrógrada.

-Bueno, no sé su creencia, Iruti, pero ella era muy religiosa y a su vez era muy dogmática, protestaba cuando las parejas no se cuidaban, porque sabemos que no podemos tener más de dos hijos por matrimonio. Y a su vez, en un mundo que no se basa en la religión, ella era religiosa.

-Explícame eso de religiosa.

-Bueno, ella cree que hay un ser superior que maneja el Cosmos.

-Está bien, eso quizá tiene que ver con la espiritualidad.

-Claro, pero ella cree en castigos, en premios; que si tú te portas bien vas a merecer todo y si te portas mal, traicionas, tu castigo va a ser eterno. Digamos como que deforma la espiritualidad. He visto que hay libros holográficos que hablan de ese tipo de religión y es raro porque prácticamente este es un mundo joven donde la religión casi no tiene cabida.

-Una pregunta importante, Joanse, ¿qué más te molesta de tus padres?

-Como dije antes, padre Adián solamente tiene ojos para el negocio, madre Sara vive encima mío protegiéndome como si fuera un niño. Y a veces critica mis relaciones. Hablaba mal de Sofía Diáfana.

-¿Sigues saliendo con ella?

-No, era demasiado elemental en lo religioso y demasiado dogmática. Pero ese era mi problema, era mi apreciación, era mi forma de verlo; madre no tenía porque meterse, ella no tiene que opinar sobre mis amistades, sobre mis relaciones afectivas. A veces tampoco permito que mis amigos opinen de otros amigos o de mis relaciones afectivas. He tenido otras historias pero mucho más cortas que la de Sofía, que llegó a durar tres años.

-¿Y si de entrada tú sabías que ella era religiosa y el epíteto que tú le has puesto, retrógrada, por qué has estado tanto tiempo?

-Costumbre, entiendo que costumbre. Pero bueno, vine a usted, Iruti, para que me diera una respuesta a mi incertidumbre, a mi baja estima. El porqué me saboteo con los estudios, por qué no quiero sobresalir. Por un lado tengo avidez de conocer al gran Nambo Flagan, por otro lado digo no, no, va a saber que no sé nada.

-Pero tú eres un joven estudiante, no puedes tener prejuicios de que un afamado astrónomo pensara eso, que por supuesto no lo piensa. Lo conozco bien a Nambo, él jamás prejuzgaría a nadie. Al contrario, tiende una mano a los que necesitan aprender. Pienso que tu inseguridad es algo tuyo.

-No entiendo.

-Claro, Joanse. A ver, es como que tú mismo no quieres sobresalir porque todavía vives de la aprobación de los demás.

-No, a mí no me interesan los demás.

-A ver, dices que te saboteaste para entrar a la liga principal de paleta-pared porque no querías ser visto como una exhibición en holovisión, eso es vivir de la aprobación de los demás. Eres un estudiante de astronomía que te saboteas en los exámenes porque no quieres pasar al nivel privado de la universidad ¿Por qué? Porque vas a competir contra otros y tienes miedo a perder. Si fuera así qué importa, nadie vence en todo, todos tenemos niveles.

-Claro, usted lo dice así porque es el mejor genetista del planeta.

-¿Y tú piensas, Joanse, que siempre fui el mejor genetista? Fui joven, estudié, he tenido fracasos que me han enseñado a no repetir errores. Amé investigar, a veces las investigaciones me llevaban a caminos cerrados, obstáculos, callejones sin salida. Vuelta otra vez a empezar. Investigaba por otro lado pero no desfallecí, disfruté.

-Pero Iruti, ¿cómo puede disfrutar de los fracasos?

-No es que disfrute los fracasos, los fracasos me enseñaron. Disfruté el estudiar, disfruté el investigar, era algo que amaba. ¿Amas astronomía?

-Me fascina -respondí.

-¿Te interesa paleta-pared o solamente es para tener reflejos?

-No, no, me interesa.

-Entonces, hazlo.

-Voy a tratar.

-No, tratar es quedarse en el camino. Tratar es como si tú ves una película holográfica y de repente la pones en pausa, eso es tratar, te quedas ahí eternamente. Hazlo.

-Mis amigos son muy vacíos. Uno de ellos estudia, ya se ha recibido, el otro está a punto de recibirse pero cuando salimos hablan de cosas intranscendentes.

-No te cargues tanto -me dijo Iruti-, al fin y al cabo tú no quieres exhibirte porque es como que te preocupa la aprobación de los otros, si te van a prejuzgar, si te van a señalar con el dedo, y tú estás haciendo lo mismo con tus amigos.

-Todos tienen un nivel.

-Y algunos no pasan de ese nivel. Y está bien, nadie es igual al otro.

-Claro, pero usted...

-¡Espera, espera! -me dijo Iruti-, ¿tú piensas que yo miro la gente desde arriba?

-Bueno, con su trayectoria...

-Para nada -negó-, para nada. ¿Cómo estoy hablando contigo, como profesor a alumno?

-No.

-¿Como instructor a practicante?

-No.

Estamos hablando de igual a igual.

-Bueno, de igual a igual no; me está dando orientación.

-Sí, pero mi conversación no es estructurada. Entiende eso, Joance, no debemos ser estructurados en nada, en nada.

-Usted que es genetista, tengo una pierna que tiene un centímetro más pequeña que la otra y prácticamente no me impide deslizarme en la cancha de paleta-pared, pero de repente estoy con una joven en la intimidad, me mira y ya pienso que me está mirando la pierna, como que ve la diferencia. En realidad no se ve, pero yo pienso que sí y me percibo, y a veces eso me impide disfrutar. Lo mismo cuando estoy en el vestuario con los jóvenes, me voy al fondo a una ducha apartada porque pienso que me van a mirar, y los miro y cuanto más los miro más me miran.

-Es normal.

Me sobresalté: -¿Perdón? ¿Cómo normal, Iruti?

-Claro. Imagínate, te estás duchando y los miras a todos. Por reflejo te miran a ti como diciendo "Qué le pasa, ¿por qué nos mira?". -Asentí con la cabeza.

-Entiendo, es como que yo al verlos atraigo su mirada.

-No necesariamente, pero sí, seguramente que sí. Disfruta, disfruta del estudio de astronomía, disfruta de la paleta-pared. Tú padre, me dijiste Adián...

-Sí.

-Está bien, ¿es honrado?

-Absolutamente.

-Está bien, le atrae su negocio, déjalo. ¿Nunca se ocupa de ti?

-No. Sí, se ocupa, pero muy poco.

-Bueno es su manera de ser, es su manera de ser, todos somos distintos. Tú madre te quiere, quizá te quiere de una manera equivocada porque busca que no... que no te hiera nadie y de ahí que es sobreprotectora. Seguramente es una falencia, pero no es algo que debas condenar. Lo mismo la joven Sofía con la que saliste. Era religiosa. Bueno. Seguramente su familia la inculcó a ello y ella por carácter débil se hizo religiosa, dogmática, doctrinaria. Alguien aparecerá en tu camino más afín. No dejes de hacer lo que te gusta ni por lo que puedan pensar los demás ni lo que puedas pensar tú de ti mismo. Hazlo y no digas "Voy a tratar" porque eso sería ponerte en pausa, como dije antes. Hazlo.

 

De mi holomóvil le adjunté unos créditos a la cuenta de Iruti, el gran profesor. Y marché, por un lado reconfortado por sus palabras, por otro lado intranquilo porque, ¿cómo lo explico?, Iruti no caminaría por mí, Iruti no estudiaría por mí, Iruti no practicaría paleta-pared por mí, Iruti no buscaría una relación por mí. Todo eso me correspondía a mi ser, a mi persona y no lo tenía que tomar como una mochila pesada sobre los hombros sino al revés como una liberación. Pero era más fácil hablarlo que llevarlo a la práctica.

 

Pero debería tratar -no, no, no; no debería tratar-, tendría que hacerlo.

 

Gracias por escucharme.

 

 


Sesión del 06/02/2018

Médium: Jorge Raúl Olguín

Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Santiago S.

De mayor supo que tenía un hermano que nunca conoció, por una ley que prohibía a los padres tener más de dos hijos. Revivir estos recuerdos le produce a la entidad y al médium un gran dolor.

Sesión en MP3 (2.699 KB)