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Psicoauditación - Sebastián H.

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión del 28/12/2021 (1)

Sesión del 28/12/2021 (2)

Sesión del 29/03/2022

Sesión del 23/04/2022

Sesión del 02/05/2022

 


Sesión 28/12/2021
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Sebastián H.

Seguía huyendo sin rumbo pero atento a todo. Se encontró en medio de una persecución a una joven y dio cuenta de los asaltantes. Era hija de un emperador, se había escapado de su padre. Hablaron de su situación.

Sesión en MP3 (2.016 KB)

 

Entidad: Entiendo que el destino está lleno de causalidades, y a veces lo que vemos no es lo real.

 

Venía cabalgando por el camino buscando rumbos nuevos, destinos impensados cuando desde lo alto veo galopando a una joven en un hoyuman y a cincuenta líneas persiguiéndola un hombre a todo galope.

Voy bajando entre las rocas, acercándome a la intersección por donde iba a pasar la joven.

Pero antes de que yo llegara el hombre la alcanzó y sujetó su montura. La mujer se resistió.

Finalmente yo llego, desenvaino mi espada y digo:

-¿Por qué no te enfrentas conmigo? -El hombre se me quedó mirando, como desconcertado.

Habló la mujer:

-No, no, es Levi, el jefe de la guardia de mi padre. -Me quedé desconcertado.

-¡Te estaba persiguiendo!

-Es largo de contar.

 

Y en ese momento por el otro camino aparecieron cuatro sujetos bien armados, pero con cara de ser asaltantes de caminos.

Levi, el jefe de la guardia, me miró y me dijo:

-Si quieres ayudar a la joven únete a mí, estos hombres no vienen con buenas intenciones.

 

Uno de ellos tenía una cicatriz y sonreía torcidamente.

-¡Vaya! Mataremos a los hombres, nos quedaremos con el botín y luego daremos cuenta de la ricura. ¡Ah, qué satisfacción!

 

Desmontaron. Nosotros también. El jefe de la guardia le dijo a la joven que se quede atrás.

Nos pusimos hombro con hombro con el llamado Levi y paramos el ataque de los cuatro maleantes, eran buenos. Yo sabía de heridas y ahora tuve una más. Pero esta vez no me enfurecí, estuve atento, alerta, di cuenta de ambos los que me atacaron a mí. Levi era muy buen espadachín por cómo veía su manera de combatir, pero evidentemente le tocaron los dos más bravos, uno le hirió mal en el estómago, el otro en el pecho. Levi alcanzó a cercenarle la garganta a uno, del otro me encargué yo, le atravesé con mi espada.

Levi cayó moribundo a tierra, la joven apoyó la cabeza del hombre en sus faldas llorando hasta que el hombre quedó sin vida.

En mis alforjas tenía una pequeña pala.

-Si te parece lo enterramos.

-¿Y los otros?

-Los otros los dejamos para los buitres, nada más revisaré si tienen metales.

 

Revisé sus bolsos y sí, tenían bastantes metales que habrían robado por el camino, los puse en mis alforjas. Enterré al hombre.

La mujer estaba pálida.

-Explícame, por favor, esto.

-Es una historia larga.

-Te escucho.

-Mi nombra es Noah, soy hija del emperador Mason, del imperio Atauro.

-Nunca escuché nombrar del imperio Atauro.

Me miró y dijo:

-Queda mucho más allá de la zona oriental…

-¡Vaya!

-Llegando al otro mar, el mar Grande.

-Había escuchado hablar del mar Grande pero pensé que era una leyenda. Continúa.

-El imperio Atauro, donde mi padre es el emperador, tiene una ciudad principal, Rafara, con cien veces mil habitantes.

-Imposible, no existe eso.

-Te digo que es enorme, y está rodeada por una enorme fortaleza. Al este está el mar Grande y luego la fortaleza tiene miles de líneas.

-¿Y por qué te has escapado?

-Porque mi padre me quería comprometer con Hayden, príncipe de un reino vecino, pero yo siempre me negué. Siempre me vigilaba Levi, el jefe de la guardia imperial, más de una vez pensé en escaparme pero tenía que atravesar toda la ciudadela y todo el mundo me conoce. Fui con el rostro tapado con este hoyuman hasta que me escapé. Cuando salí de Rafara salí al galope y no fui solamente por un camino, fui por terrero pedregoso, por arroyos, borrando huellas, pero evidentemente Levi era un excelente seguidor de rastros, hasta que justo donde llegabas tú me alcanzó, y te agradezco que hayas llegado a tiempo, me has salvado la vida. Lástima no haber podido salvar la vida de Levi.

Me presenté:

-Mi nombre es Gualterio, fui príncipe pero me despojaron del título por una mala acción de mi parte.

-Yo soy Noah, hija del emperador Mason.

-¿Así que la ciudad principal tiene cien veces mil habitantes?

-Así es. Pero eso no es todo.

-¿Qué más?

Noah me explicó:

-Mi padre tiene diez veces mil hombres más veinte veces mil hombres de los reinos vecinos perteneciente al imperio Atauro.

-¡Vaya! Podrían apoderarse de todo Umbro.

-No es la idea de mi padre. Es inteligente, él sabe que cuanto más un imperio se expande, más débil de vuelve.

-Disculpa que te pregunte, ¿pero no había manera de convencer a tu padre, el emperador Mason, de que no te interesaba Hayden, el príncipe del reino vecino?

-Son casamientos por poder, casamientos por conveniencia. Pero yo no estaba preparada.

 

La miré, era muy joven, cabello castaño oscuro, ojos claros ante la luz del sol, por momentos se veían verdes, por momentos celestes, por momentos cobre claro.

-¿Qué miras?

-El color de tus ojos, no alcanzo a definir.

-Mi padre decía que eran color tornasol.

-¿Y eso qué es?

-Van cambiando según la luz.

-Eso no existe, eso es una ilusión óptica.

-Bueno, así es como decía mi padre. Me siento muy dolida, soy responsable de lo que le pasó a Levi.

-No, tú has elegido tú destino, el jefe de la guardia tenía la obligación de seguirte.

-Justamente por eso -dijo Noah-, justamente por eso. De no haberme escapado él seguiría con vida.

-Y de no haberme presentado yo, tú tampoco seguirías con vida, te hubieran ultrajado y luego te hubieran matado.

-De nuevo te lo agradezco. Pero ¿qué es eso de que te has portado mal y te han quitado el título?

-No estaba bien, me habían secuestrado con dos compañeros. Cuando volví mi cabeza era una eterna confusión, mi madre hacía tiempo había muerto y mi padre se casó con una joven. Y en medio de la confusión, le di un beso a la joven y nos descubrieron.

-Eres demasiado impulsivo.

-No, no se trata de eso. Como te dije antes, había estado secuestrado, golpeado, torturado, mi mente era un mar de confusiones. No tenía que haber hecho lo que hice. -La miré.

-¿Y ahora qué harás?

-No sé, pero desfallezco de hambre. Le he sacado muchísimos metales a los bandidos, además tengo fortuna propia, que la cuido muy bien.

-Yo también traje algo de mi fortuna, pero menos de un 1%, entre mis ropas.

-Te haré compañía porque eres una mujer sola y...

-Sé usar mi espada.

-Pero no participaste. -Noah se encogió de hombros.

-Nunca había presenciado una batalla de verdad, me sentí atemorizada.

 

 


Sesión del 28/12/2021
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Sebastián H.

Después de combatir con unos maleantes tenía heridas que curar. Luego, desarreglados y cansados buscaron un pueblo para reposar energías.

Sesión en MP3 (779 KB)

 

Entidad: Miraba a la joven Noah, heredera del imperio Mason.

Le comenté a Noah:

-Tu padre, el emperador Mason según por lo que me cuentas, tiene el mayor de los imperios, el imperio que lleva su nombre.

-No -me corrigió Noah-, se llama imperio Atauro, cuya ciudad principal es Rapara, que tiene cien veces mil habitantes.

 

Había llegado en el momento justo porque cuatro maleantes atacaban a Levi, el jefe de la guardia que justo alcanzaba a Noah tras haberse escapado. El desenlace fue los cuatro maleantes muertos y también Levi.

 

Noah me había confesado que sabía usar la espada, le pregunté:

-¿Por qué no has participado?, hubieras podido evitar, al ser uno más, que mataran a Levi.

-Me sentí acobardada. En casa vivía practicando, cuando hablo de casa me refiero al palacio del imperio.

-¿Y practicabas seguido?

-Muchísimo, muchísimo. Mis instructores eran Declán y Arlo, los mejores instructores de mi padre. A lo último los vencí a los dos. Pero una cosa es combate de práctica y otra cosa es ver malhechores de verdad.

La miré y le dije:

-Esto es la vida real. Iremos a un poblado y comeremos algo en una taberna, no te dejaré sola. ¿Volverás a donde tu padre?

-No, no, no pienso comprometerme con Hayden, el príncipe que eligió mi padre para mí. -Era bonita, joven y bonita. Ella me miró y sonrió-. ¿De verdad eres un príncipe? Por tu traza no lo pareces, estás todo sucio, lastimado. -En ese momento no me di cuenta del dolor que tenía, uno de los maleantes me había herido al costado.

-No creo que llegue al poblado.

 

Desmontamos. Noah me dijo:

-Si hay algo que yo sé es curar heridas. -En su alforja tenía vendas de seda.

-No sirven. Fíjate en mi alforja, estas vendas más anchas son mejores. -Me cosió la herida con un hilo de plantas y me vendó.

 

-Vayamos al paso -me dijo después, cuando montamos los hoyumans-, es una herida pequeña pero conviene que vayamos despacio.

 

Y me di cuenta lo que es el destino, algo impredecible. De repente estaba solo buscando un rumbo, un camino y ahora estaba con una futura emperatriz, Noah, del imperio Atauro.

 

Llegamos al poblado, tratamos de no llamar la atención. De todos modos las ropas que en su momento dado eran blancas, ahora ya estaban todas sucias. No parecía una emperatriz, tampoco yo un príncipe, éramos simplemente dos forasteros del camino. Y entramos a la taberna, a un lugar apartado, a comer y tomar algo.

 

Gracias por escucharme.

 

 


Sesión del 29/03/2022
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Sebastián H.

Había encontrado a quien con ella se sentía muy bien. Se conocieron. Ella estaba siendo perseguida por los soldados de un poderoso mento. Y la encontraron. Quizá ya no la vería más.

Sesión en MP3 (1.850 KB)

 

Entidad: Comencemos por la parte agradable.

Estuvimos muchos días solos con Noah conversando de mil temas, contándole parte de mi vida, la tragedia de mi madre, mi comportamiento impulsivo en muchas oportunidades.

 

Sentía como que con Noah había algo más que una amistad y de entrada quise ser sincero, no ocultarle nada de mi pasado. Le conté con todo lujo de detalles que en un momento había perdido la memoria, comencé a salir con una joven. Cuando recuperé la memoria le dije quien era se apabulló, se sintió intimidada ante el lujo del palacio de mi padre y la relación se cortó. Mi vida fue una lucha con mi propio ego, el tratar de manejar bien la espada. Y otra cosa no me interesaba. Le comenté lo que pasó con Marya, la esposa de mi padre, mi estupidez, mi tontería.

 

Noah me contó que en su enorme ciudad se sentía encerrada. Hablamos de cosas personales, de los gustos que tenía cada uno. Nos besamos por primera vez.

Recuerdo que se largó una fuerte tormenta y nos guarecimos en una posada, llovió toda la noche y ni nos dimos cuenta, hicimos el amor uniendo nuestros cuerpos y nuestras almas.

Por la mañana le dije:

-Fue la mejor noche de mi vida.

Me respondió:

-Espero que no sea la última.

-No -le dije-, no. Te encontré y no quiero perderte. -Me abrazó.

 

Y bajamos a tomar algo. Luego pensamos que no conviene estar tanto tiempo en un poblado, más si te están buscando.

 

Anduvimos por distintos caminos, recuerdo que había refrescado y encendimos una pequeña fogata. Y ahí fue cuando nos encontró Jimena, también del imperio Atauro, y nos comentó que un mento muy poderoso, Andreas, estaba en la búsqueda de Noah. Sometía a los aldeanos de la zona, usaba sus poderes para el mal.

Recuerdo que escuchamos el sonido de unos cascos y nos sobresaltamos, pero eran Ligor y Donk que se habían unido a nosotros. Donk era una persona medida, es como que dentro suyo ocultaba ese gran espadachín que había sido tiempo atrás, como que se reprimía, como que incluso reprimía su personalidad.

Ligor era lo opuesto, no era aquel guerrero serio, bromista pero serio, hoy se lo veía más burlón, irónico, quizá sarcástico, como que... como que se sentía traicionado por las circunstancias, no sé si por el tema de haberse divorciado de Núria o por alguna otra razón.

 

Yo mismo había madurado. Pensaréis que nadie madura en tan pocos amaneceres. Pero los golpes de la vida y las caricias de la vida, porque haber conocido a Noah fue una caricia, pero el que mi padre me haya mandado al exilio fue doloroso. Pero no tenía ninguna emoción de disgusto hacia mi padre, todo lo contrario, sentía culpa por mi torpeza. Que Marya de alguna manera no se negó a ese beso, ella tampoco era una persona madura si bien era más grande que yo. Pero me hago responsable por todo lo que pasó. Y cada noche le rogaba a aquel que está más allá de las estrellas que mi padre la perdone. De mí no importaba, pero que la perdonase a ella. Yo había encontrado a mi amor.

 

Ligor con su oído finísimo:

-Hagan silencio -pidió, del lado del bosque se escuchaban como movimientos.

Dije susurrando:

-No me imagino cascos de hoyumans, de caballos ni de soldados.

-No, no no no, son gente de a pie.

-¿Elfos?

-No, no Gualterio, no en esta zona. -Y de repente vimos decenas y decenas de aldeanos. Sonreímos aliviados.

-Estamos de paso.

 

Uno de ellos, sin mediar nada de por medio tensó su arco y lanzó una flecha que se clavó en mi muslo. No teníamos donde guarecernos y eran decenas y decenas con flechas.

Ligor dijo:

-No nos ataquéis, no somos enemigos.

-Andreas, somos leales a Andreas. Vosotros sois enemigos de Andreas. Buscamos a Noah, si no quiere venir la mataremos.

 

Todos teníamos espadas pero ninguno tenía arco y flechas, no podíamos acercarnos. Nos pudimos guarecer detrás de unas rocas, Donk también resultó herido. Cubrimos a las mujeres, a Noah y a Jimena. Me miraba desconcertado con Donk y con Ligor.

Ligor respondió:

-Deben estar bajo el efecto mental de Andreas.

-¿Pero cómo? Andreas no está aquí.

-Evidentemente tiene un poder distinto al de Fondalar, es como que les hubieran lavado la mente, es como que le hubieran implantado el propio pensamiento de Andreas. No puedes razonar con esta gente. Si nos hubieran atacado con espadas te aseguro que les hubiera cortado la cabeza a varios. Pero tenemos que estar tras las rocas.

 

Como no podían alcanzarnos giraron el arco a cuarenta y cinco grados y dispararon hacia arriba y las flechas caían sobre nosotros. Tres cayeron sobre mi espalda

 

Ligor palideció: ¡Gualterio!

 

Me salía sangre por la boca, quizás una de las espadas atravesaron mis órganos vitales. . Pero será posible, justo ahora, justo ahora, que había conocido a mi gran amor... Y sentía como que la vida se escapaba de mi cuerpo, ni siquiera teníamos escudos. Alcanzamos a soltar los hoyumans para que galopen fuera del alcance de las flechas, terminaríamos todos muriendo.

Noah se aferró de mi mano:

-No vas a morir, no vas a morir.

 

En ese momento se nubló mi mente y... y no percibí más nada.

 

 


Sesión del 23/04/2022
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Sebastián H.

En una emboscada, aunque reaccionaron a tiempo, les habían caído multitud de flechas, que les dejaron muy heridos. Unos viajeros presintieron aquel ataque y se dirigieron allí. Lo primero era atenderlos, estaban muy malheridos. Eran mentos y sabían lo que hacían.

Sesión en MP3 (2.758 KB)

 

Entidad: Queridos hermanos voy a relatar, como thetán, la sesión de manera impersonal, ya que mi rol no lo puede hacer. Entonces voy a conceptuar para que este receptáculo lo relate en forma de tercera persona.

 

Estaban todos desesperados, el ataque de los aldeanos seguía. Por más que se refugiaran en las rocas los aldeanos avanzaban, eran torpes, la mayoría de las flechas caían en las rocas, pero tanto Ligor como Donk también habían caído heridos por la gran cantidad de flechas que disparaban.

En ese momento es como que los aldeanos se hubieran paralizado, Ligor miró y vio que retrocedían como si algún monstruo, algún ser invisible les causara pánico. Y retrocedieron.

En ese momento Ligor levantó la vista hacia donde miraban los aldeanos y lo vio a Geralt, el viejo maestro Geralt.

Una jovencita que estaba con él:

-¡Ezeven y la niña Ciruela!

 

La joven primero los pasó por alto a todos. Miró hacia a los aldeanos, algunos desconcertados querían volver a disparar flechas. La joven entrecerró los ojos y sacaron unos puñales que tenían y los que estaban en las primeras filas se degollaron entre ellos, los otros huyeron despavoridos. La joven miró a Ligor, miró a Donk y luego lo miró a mi parte encarnada.

 

Inmediatamente...

-Ven, Ezeven, ayúdame.

-¡No tiene pulso! -dijo Ezeven.

-Permíteme, alguna vez ya le salvé la vida. Hay que sacarle primero las flechas -dijo la joven.

Ligor preguntó:

-¿Quién eres?

-Me llamo Cirina, pero no hay tiempo ahora para presentaciones. Ezeven, sácale las flechas, ¡ya! -Ezeven le sacó las tres flechas de la espalda a mi rol y la del muslo-. Ponlo boca arriba. ¡Ponlo boca arriba!

Noah gritaba:

-Se está desangrando.

Ezeven dijo:

-No tiene pulso, no tiene pulso. Permitidme. -Le lanzó descargas eléctricas-. No reacciona.

-Permítanme a mí -dijo Ligor. Tanteó el cuerpo, a un costado del esternón y lanzó una descarga eléctrica más potente que la de Ezeven. Inmediatamente mi rol empezó a respirar.

-Y ahora permítanme -dijo Cirina.

-¿Qué haces?

-Todos vosotros conocéis a Ciruela. -Se refirió a Ligor y a Donk-. Tengo el mismo poder pero mucho más específico. Tiene dañados varios órganos. Vosotros podéis ver nada más las heridas externas en la espalda pero no la parte interna. Estoy enviando calor, un calor muy fuerte.

Noah dijo:

-Lo vas a terminar matando.

-Acabamos de salvarle la vida -respondió Cirina.

-¿Cómo haces?

-Estoy traspasando con mi vista y enviando calor absolutamente dirigido.

-No entiendo.

Mientras Cirina seguía trabajando con mi cuerpo, con el rol, a su vez hablaba:

-El calor que emito es el mismo calor que puede emitir la niña Ciruela, que puede hacer que un cuerpo se queme por dentro. Lo que yo hago es como un haz de luz pero en este caso de calor, voy enfocando mentalmente cada órgano dañado y lo estoy cicatrizando con mi calor.

-¿Cómo? -preguntó Noah.

-Es difícil de explicar. Dejadme trabajar, por suerte el corazón ahora está bien, gracias a... ¿Tú te llamas?

-Ligor.

-Gracias a Ligor y a Ezeven. Este está, este también, cinco, seis. Seis partes de órganos comprometidas. Ya está, no hay más hemorragia interna.

La propia Ciruela preguntó:

-Cuando yo envío esa energía de fuego el cuerpo se quema por completo.

-Claro, pero yo lo sé dirigir como si fuera un rayo específico del tamaño de un milésimo de línea y no salen de mis manos en este caso, salen de mis ojos. -Y le aclaró a los demás-: Porque aparte de tener los dones de Ciruela también soy menta. -La cuestión que mi rol dejó de sangrar, las heridas internas fueron cicatrizadas con el calor-. Esas eran las graves, ahora vamos a la parte externa.

-Tenemos hilo de plantas para coserlo.

-No, Noah, no. -Noah y Jimena se asombraron viendo como las heridas, por supuesto, se veían como se iban quemando, pero mientras tanto se iban soldando-. Lamentablemente le van a quedar cicatrices.

 

Finalmente las tres heridas de la espalda y la herida del muslo fueron sanadas. Mi rol respiraba no acompasadamente, había perdido bastante sangre. Habría que dejarlo descansar.

 

Cirina lo miró a Donk:

-Tú tienes una herida en la cadera y otra en el muslo, ¿quieres que te cosan? Porque una cosa es estar desmayado, esto duele, ¡eh!, es una quemadura muy fuerte lo que voy a hacer.

Donk dijo:

-Hazlo. -Cirina enfocó los ojos en la parte de arriba de la cadera y en el muslo de Donk. Donk cerró los ojos, apretó los dientes y soportó sin pestañear el dolor.

La joven lo miró a Donk:

-No tenías ningún órgano comprometido. -Levantó la vista, lo miró a Ligor-. Tú tienes una herida en el hombro, otra en el brazo y otra en el muslo. ¿Soportas?

Ligor sonrió:

-De ti, niña, soporto lo que tú quieras.

-Así que eres irónico. Bien, veamos si es cierto que soportas. -Ligor hizo una mueca de dolor pero no pestañeó, al igual que Donk. -Cirina logró cicatrizar todas la heridas.

 

Las más peligrosas eran las mías que eran internas, y de una manera que una persona común no lo entendería, cuando envió con sus ojos los rayos de calor no lastimaron la piel de mi rol, la traspasaron sin lastimarla, fueron enviados directamente a mis órganos lastimados. Explicar algo así es imposible porque de repente si existiera un rayo de calor hacia un órgano, obviamente que traspasaría la piel, la carne hasta llegar a ese órgano, pero hacerlo de una manera milimétrica como lo hizo ella y que el calor se enfoca adentro y no afuera, era algo que no creo que ni siquiera el maestro Fondalar lo pudiera hacer. Obviamente que no, porque no tenía el don de Ciruela.

En ese momento Ciruela preguntó:

-¿Podré aprender a hacerlo para el día de mañana sanar gente?

-Podemos practicar cuando veamos un animal herido en el bosque, no practiquemos con personas hasta que sepas. Ya sabes por qué, porque la cosa podría terminar mal.

Noah preguntó:

-¿Por qué huyeron los aldeanos si estaban bajo el influjo de un mento poderoso llamado Andreas?

-Porque yo también soy una menta poderosa. Enseguida percibí lo que pasaba y les creé terror. De todos modos, como la mente de Andreas era tan poderosa muchos se resistieron a mi influjo, entonces hice otra técnica de crear animosidad entre ellos y los de las primeras filas se degollaron entre ellos. Los de atrás, roto el enlace con Andreas huyeron despavoridos.

Noah se acercó a Cirina y la abrazó:

-Nos has salvado la vida a todos. ¿Quién eres?

-¡Je, je! Soy hija adoptiva de Geralt, que por lo que veo es amigo de estos dos, de Ligor y de Donk.

 

Ezeven se abrazó con Ligor, se abrazó con Donk.

-Hemos llegado justo.

Ligor preguntó:

-¿Vinieron para aquí exprofeso?

-No, pero tanto Cirina como yo intuíamos peligro de seres queridos, por lo menos de parte mía. Cirina no os conocía pero hizo caso a mi intuición y nos acercamos. Y bueno, la vida de ninguno de vosotros corre peligro por ahora. ¿Pero quién me cuenta quién es este Andreas?

Noah levantó la mano.

-¿Tú te llamas Ezeven?

-Así es. También soy mento y tengo otros dones, como hacer descargas eléctricas, al igual que Ligor, y el don de la levitación.

-Bueno -dijo Noah-, este Andreas tiene diez veces tu poder. Cuando se entere que los aldeanos fracasaron, vendrá él personalmente.

Cirina dijo:

-Ahora ocupémonos de este joven.

Noah dijo:

-Se llama Gualterio, es príncipe y es mi amado. No tengo cómo pagarte.

-No quiero recompensa -dijo Cirina-, salvar una vida para mí es la recompensa. -Geralt sonreía, sanamente orgulloso, su hija adoptiva era una enviada por aquel que está más allá de las estrellas, como decís vosotros en Umbro.

 

Mi rol seguía inconsciente pero viviría, se repondría perfectamente. Es más, había un órgano en la parte intestinal que tenía una gran irritación y la joven lo sanó. Me preguntaréis si tanto las descargas eléctricas de Ezeven como las de Ligor afectaron al corazón de mi rol: No, lo revivieron.

 

Cirina, siendo una menta, entró dentro de la mente de mi rol, recorrió mentalmente todo el cuerpo de mi rol y comentó:

-Va a estar bien pero está muy débil, perdió mucha sangre, como dije antes. Pero por lo menos están vivos. Lamento que hayan muerto los aldeanos porque creo que eran inocentes, estaban por el influjo de ese tal Andreas, que ya lo enfrentaré.

-No, no se te ocurra, Cirina. Andreas, con tu pensamiento puede hacer que cojas un puñal y te degüelles sola.

-Veremos. Pero por ahora estamos todos bien gracias a aquel que está más allá de las estrellas.

-No -dijo Noah-, gracias a ti. Y si eres un instrumento de él, sí, gracias a él también.

 

Y este es el relato de la vivencia que mi rol no pudo contar, y me tomé el atrevimiento de hacerlo yo como thetán de quien fue muchísimo tiempo atrás el rol de Gualterio junior y hoy es el rol de Sebas.

 

Gracias por permitirme conceptuar esta vivencia.

 

 


Sesión del 02/05/2022
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Sebastián H.

Los viajeros curaron las heridas de todos ellos con unas plantas sanadoras. Más tarde decidirían buscar refuerzos para encontrar al poderoso mento Andreas, capar de dominar pueblos enteros. También alertarían al castillo del rey.

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Entidad: Recuperé el sentido y siento bastante dolor.

Noah me dijo:

-Me parece bien, mi amado, que sientas dolor, eso significa que estás vivo. -Traté de sonreír y la mueca me salió con un rictus amargo.

 

Me acordaba cuando nos secuestraron esos piratas que nos iban a vender como mercadería y tenía algo que se llama incertidumbre, que es lo que más hace daño al ser humano, el no saber qué va a pasar, el no saber si vas a vivir, si te van a matar o si vas a morir haciendo trabajos forzados. O te meten en un barco y le caes mal a alguien y te degüella y te tira como comida para los tiburones.

Pero lo de ahora, no la flecha en el muslo, las tres flechas en la espalda, y a medida que iba perdiendo mis sentidos en segundos es como que me recordé de todo y sentí una pena tremenda porque había conocido el amor y lo perdía.

 

Y recuperé la conciencia y me explicaron lo que había pasado. Una joven, Cirina, que todavía no capto los dones que tiene, me salvó la vida.

 

Me abracé con mi amor y le dije:

-Ya pasó todo.

 

Cirina, la joven que me había salvado, dijo:

-No, esto es recién el comienzo. Por lo que cuenta tu chica, Noah, ese tal Andreas es una persona tan peligrosa que puede dominar con su mente no a una persona sino a aldeas enteras.

Le respondí:

-Pero tú también tienes dones.

-Sí, pero mis dones son compartidos. Soy un poco menta y tengo el mismo don que tiene la pequeña Ciruela.

La miré y le dije:

-Lo que tú has hecho conmigo no lo entiendo, Ciruela manda con sus manos ondas de calor.

-No -me corrigió Cirina-, sus manos son una herramienta, es su mente. Sus ojos también son una herramienta, como son los míos.

-Lo que no entiendo -le dije-, cómo has hecho para enfocar mis órganos internos sin que mi piel exterior se queme.

-Hago foco interno mentalmente. Este intenso calor va directamente a determinado órgano para cicatrizar la herida y que deje de sangrar. Es más, tenías un pequeño problema, pequeñito, en tu parte cardiovascular.

-¿Cómo, qué es eso?

-Una parte interna del corazón. Puedo visualizar que se divide en cuatro partes, cuatro partes principales.

-Vaya. ¿Cómo sabes todo eso?

-Porque lo visualizo -respondió Cirina-, y una de las partes irrigaba mal y lo pude corregir. Y también debes agradecerle a Ezeven y a Ligor, pues tu corazón se había detenido.

Lo miré a Ezeven:

-Son dos que te debo ya. Y a ti, Ligor, gracias. Pienso que puedo andar, pienso que puedo montar... ¿Qué hacemos?

Ligor dijo:

-Iríamos con Donk al castillo de tu padre a avisarle de que estás bien y a comentarle lo de Andreas.

Geralt dijo:

-Pienso que todos, todos deberíamos ir para el lado del imperio atauro, hay que frenar el mal antes de que se llegue extendiendo, como pasa con un tumor en el cuerpo.

Donk habló y dijo:

-Quizá sería oportuno que por lo menos uno galope hasta el castillo del rey Anán, y aunque sea que venga Fondalar, es un mento a la altura de Andreas.

Habló Cirina y dijo:

-Bueno, Ligor tú te quedas entonces y va Donk. No comentes nada todavía de Gualterio, tengo entendido que hubo un problema entre ellos y piensa que... que está muerto. Yo diría que esperes. Ve y comenta que precisamos a Fondalar, no des tantas explicaciones.

-Haré eso -respondió Donk. Cogió su hoyuman y marchó.

 

Miramos, había dos hoyumans muertos.

Cirina cerró los ojos:

-En el bosque hay varios hoyumans sueltos, seguramente la retaguardia de los aldeanos vino montada. Utilizaremos esos hoyumans. Lamento por los que han muerto a flechazos. -Y marchamos para el este, marchamos hacia el peligro, un peligro real.

 

Comenté en medio de mis dolores:

-¿No sería conveniente acampar por lo menos un día más, un día, y esperar a Fondalar? -Se miraron entre todos.

Jimena, la amiga de Noah, dijo:

-Si vienen refuerzos está bien, quedémonos un día más. -Todos asintieron con la cabeza.

Cirina preguntó:

-¿Quién sabe disparar flechas? -Ligor levantó la mano, Noah levantó la mano, Jimena levantó la mano.

 

Lo miré a Geralt.

-No me mires a mí, príncipe, que vayan a cazar ellas pequeños mamíferos, así tenemos para comer. -Se adentraron en el bosque, tiempo después volvieron con varias presas.

 

-Donk tendría que haber esperado -dije-, por lo menos comía algo.

Ligor dijo:

-Ya comerá en el castillo, cuando llegue.

 

Un buen síntoma: tenía hambre. Me sentía débil, dolorido, pero tenía hambre. En una de las alforjas de Geralt había una manta, el veterano guerrero blanco me cubrió:

-Estás débil, príncipe, abrígate.

 

Comimos. Se hizo la noche y me dormí, envuelto en la manta, en los brazos de Noah.