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Psicoauditación - Adriana

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión del 19/05/2024 Gaela, Axona

Sesión del 08/02/2026 Sargón, Capitana Mariana

 

 


Sesión 19/05/2024
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Adriana

Pasaba unos días malos pero tampoco deseaba aclarar la situación, era su amigo, ya novio, quien debía tomar la iniciativa. Pero un conocido que la ayudaba en temas personales le propuso esclarecer lo que estaba pasando.

 

Sesión en MP3 (2.665 KB)

 

Entidad:

-¡Axona!

-¿Qué pasa mamá?

-Es la cuarta vez que te llama por teléfono Raúl Caballero.

-Salí.

-¿Pero qué pasó que no lo vas a atender?

-No lo voy a atender y punto. -Y así toda la semana.

-¡Axona, tocan al timbre! Si es Raúl qué le digo.

-Salí.

-No me va a creer.

-No importa, le dices que salí. -Y así toda la semana. No soporto los engaños, no soporto las traiciones, me dolía el cuerpo de la tensión nerviosa.

 

Recuerdo que una vez Clayton me dijo:

-Tienes que aprender a evitar esa tensión nerviosa porque es la que te afecta tu parte física.

Le respondí:

-Sí, Jorge, es muy fácil decirlo, ¿pero después cómo lo llevas a la práctica?

 

El anteúltimo día de la semana tocaron el timbre. Mi madre abrió la puerta, se impregnó en mi nariz el aroma a loción y a tabaco rubio.

-Axona, es Jorge Clayton.

-Ya lo sabía, hazlo pasar. -Jorge abrazó a mi madre.

-Permiso... ¿Cómo estás, Axona?

-Estoy. Ven, pasemos a mi dormitorio.

-¿Permiso, señora?

-Sí, por favor -dijo mi madre.

-¿Qué pasa que no lo atiendes a Raúl? -me preguntó [Jorge Clayton].

-Eeeh... Lo vi, lo vi con una chica.

-¿Dónde?

-No importa. Lo vi, la abrazaba y todos se reían, festejaban los chistes.

-¿Pero dónde estabas tú?

-Bueno, justo pasé, estaban en un bar él y la chica de espaldas. O sea, que no me vieron, y los que estaban de frente estaban distraídos conversando, tampoco me vieron.

-¿Y por eso no fuiste más al club?

-Prefiero evitar, porque no pasa solamente por Raúl, todos los demás que son también amigos míos, ninguno me llamó para decirme: "Mira tu novio esto, esto y aquello". Nadie.

-Sé a qué te refieres.

-Bueno, a ti no te digo nada, Jorge, porque tú no estabas.

-No, pero sé de que hablas.

-¿Siempre usas la misma loción?

-Sí, desde mis dieciocho años. No cambio, es una loción que me gusta y que va en mi persona.

-Porque lo primero que impregnó mi nariz fue tu loción y el olor a tabaco rubio. ¿Te cambias de traje?

-Sí, ¡je, je, je!, lo que pasa que a veces en casa fumo y el aroma del tabaco llega hasta el vestidor, ¡je, je, je! ¿Qué vas a hacer ahora?

-Nada.

-Ven al club.

-¿Para qué, para hacerme mala sangre?

-Ven. ¿Alguna vez que te dije algo me he equivocado?

-No, pero acá no me estás dando un consejo, acá me estás invitando a un lugar que ya no me parece tan agradable. Salvo que no esté Raúl.

-Sí, va a estar.

-Espero que no sea con esa chica.

-Tengo entendido que sí. -Lo miré a Jorge Clayton y fruncí el ceño.

-¿Te estás burlando de mí, me quieres hacer pasar papelón?

-Para nada. ¿Alguna vez te aconsejé mal?

-No.

-Sé que no me conoces mucho, pero las veces que hemos conversado, ¿te ha sido útil?

-Sí.

-¿Te parece que te voy a invitar a un lugar donde vas a pasar vergüenza?

-No, no me imagino que lo harías.

-Entonces vamos. Voy a la sala, espero que te cambies.

-Voy a tardar.

-Me quedo leyendo, en la biblioteca hay varios libros.

 

A la media hora bajé, Clayton estaba leyendo, madre le había preparado un café.

-¿Lista? Señora, gracias por recibirme. -Le dio un beso a mi madre en la mejilla.

Mi madre dijo:

-¡Qué linda loción!

-Gracias, viniendo de su parte, hermosa señora. -Lo golpeé con el codo.

-No te hagas el romántico con mi madre ahora.

-¡Ja, ja, ja! -Se rio Clayton. Y salimos.

-¿Y este coche, no es tu deportivo?

-No, está fresco, traje un sedán cubierto.

-Bueno, bien. -En el camino mutismo absoluto. Clayton conducía, yo al lado de él pensando qué excusa va a poner Raúl, qué va a decir.

 

Llegamos al club, había una mesa larga, estaban todos los amigos reunidos.

La primera que se levantó fue Betty:

-¡Axona, por fin has venido, por fin! -Lo miré a Raúl y miré al lado, a la chica; cabello castaño, corto, de cara bonitísima, hermosa, tendría unos veinte y dos años. Me extrañaba que Raúl estuviera tranquilo y la chica me miraba sonriendo, y me señalaba hablando con Raúl.

Raúl se paró:

-Axona, ¿qué pasaba que no me atendías?

-No sé, tú sabrás.

-Ya sé, me has visto en el bar.

-¡Ah!, y lo confiesas.

-Ven, te voy a presentar a Andrea. Andrea, mi novia, Axona. Axona, mi hermana menor, Andrea. -Me puse pálida.

-¡Ah! -Suspiré y la abracé. Lo miré a Raúl-: No me habías dicho que tenías una hermana.

Habló Andrea:

-Hace poco vine, hace veinte días. Estuve cinco años, apenas cumplí dieciocho, ahora voy a cumplir veinte y tres, estuve en Akari estudiando y practicando a su vez artes marciales orientales. Ven, siéntate. -Andrea se corrió un asiento y yo me senté entre ella y mi novio.

Raúl me habló al oído:

-¿Por qué no me atendías el teléfono?, bastaba con atenderme una vez, preguntarme con quién estaba y te sacabas la duda. -Me encogí de hombros y no respondí. Seguía enojada pero no sabía por qué, porque ya había pasado todo, ya estaba todo aclarado, tal vez estaba enojada por lo estúpida que había sido.

Raúl me seguía hablando al oído:

-Con atenderme una vez te sacabas la duda. Dos veces fui a tu casa, te hiciste negar porque yo sé que estabas.

-¿Y por qué no me dejaste grabado en el teléfono "Te quiero presentar a mi hermana Andrea"?

-Porque no es así, no es así. Yo de entrada te prometí que soy leal en pareja y con mis amigos, yo no tengo porque aclarar salvo que tú me preguntes. Como se dice vulgarmente en el idioma coloquial de Ciudad del Plata, yo no tengo la cola sucia, yo aclaro las cosas si me preguntan.

-Es cierto, fui una tonta -reconocí.

-No, está bien. De repente ves a tu pareja con alguien y no sabes. Pero bueno cuando yo no sé algo yo pregunto. Supón que fuera al revés que te veo a ti en un bar con nuestros amigos y con un muchacho; jamás voy a pensar que me engañas, voy a pensar que es algún primo pero nunca una pareja, eres tú la que te has enroscado sobre ti misma. Además, estábamos con todos los amigos... ¿Te piensas que yo... que si yo hiciera un acto de traición todos nuestros amigos me cubrirían? No, no lo harían, no lo harían, se molestarían conmigo, no serían correveydile de llamarte y decirte "¿Sabes que Raúl tiene una pareja?". No, no lo harían, directamente dejarían de hablarme a mí hasta tanto yo aclare la situación, que es peor. Porque las personas correveydiles son generalmente las serviles, aquellas que te clavan un puñal a la espalda. Un amigo leal no es que te llama y te cuenta "Axona tu novio te engaña", no no no, lo que hace es enfrentarme a mí y decir "O le cuentas tú o ninguno de nosotros te habla más".

-Lo entiendo perfectamente, lo entiendo perfectamente.

 

La cuestión es que nos quedamos toda la tarde. En un momento dado estuve una hora entera hablando con Andrea Caballero sobre la vida en Akari, cómo es el instituto de artes marciales...

Me dijo:

-Mira, a penas cumplí dieciocho le dije a mis padres "Desde mis quince que quiero conocer Akari". Y de paso estudié, toda la facultad la hice en Akari y además por la tarde noche iba todos los días de la semana al instituto de artes marciales. En este momento tengo el cinturón de maestra de artes marciales, soy la primera maestra de Plena que tiene un cinturón de artes marciales dado en Akari.

 

La verdad, la hora que estuve conversando con Andrea me pareció bella por fuera y más bella por dentro. Me quedé a cenar, llamé de la barra por teléfono a casa avisando que me quedaba y luego Caballero me llevó a casa.

-¿Y Andrea?

-Ella es independiente.

 

Nos besamos. Le digo:

-Discúlpame por prejuzgarte. -Sonrió.

-No te voy a disculpar, me lo voy a cobrar; un beso por cada pensamiento negativo que hayas tenido.

-¡Ja, ja, ja! No te va a alcanzar un año entero entonces, de los besos que te debo.

-Bueno, ya me estoy cobrando. -Y nos abrazamos.

 

Esa noche me dijo:

-No te invito a que vengas a mi apartamento, te dejo descansar en tu cama, que pienses, que te relajes. Y ahora que llega el fin de semana prométeme que no te despegarás de mi lado.

Levante la mano como si fuera un juramento y dije:

-Te lo prometo. -Nos dimos un beso.

 

Saqué las llaves y entré a casa. Ya descontracturada, ya aliviada.

 


Sesión 08/02/2026
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Adriana

Estaba en Prima, Federación de más de trescientos cincuenta sistemas estelares. Hacía poco que Sargón eliminó un enemigo biotecnológico creyendo que no daría más problemas, pero esta raza de "autómatas" no fue eliminada sino que salió más fuerte y preparaba un ataque definitivo. La entidad estaba al lado del legendario Alexis, había que preparar un contraataque.

 

Sesión en MP3 (3.043 KB)

 

Entidad: Cuando vives una vida tranquila, como la que yo vivía en Sargón donde mi nombre era Mariana, los problemas cotidianos te parecen insalvables, más viviendo en una época de paz donde nuestra Federación estaba compuesta por quinientos cincuenta sistemas estelares.

 

Yo vivía en la Federación amiga, en Prima, había llegado al grado de capitana y a pesar de ser medianamente joven me retiré. Empecé a trabajar en la casa del primer ministro de Prima como ayudante y a veces conversaba con el casi legendario capitán Alexis, respetaba a la comandante Kirana, su esposa, eran para mí un ejemplo de vida. A veces es verdad, por decoro evitaba escucharlos, pero a veces sí, los reclamos de ella, de Kirana, eran bastante demandantes: "Te pasas todo el día jugando con estos pequeños mamíferos"... Y él le respondía "He hecho tanto, ¿qué más quieres de mí?".

 

Una tarde cuando nos enteramos de que una especie, no diría raza, de seres biotécnicos atacaron la nave insignia, la Kimera, de última generación asimilando a todos los seres humanos, un general de Sargón se comunicó con Alexis pidiéndole ayuda, lo cual me extrañó. Pero claro el capitán Alexis, retirado hace años, él conocía aunque ahora estaban dispersos en distintos sistemas, y lo volvió a convocar porque lo único que podía vencer, hipotéticamente a estos seres llamados los autómatas, era la bomba de vacío.

 

Le pedí permiso al primer ministro para acompañar a Alexis a Sargón.

Me dijo:

-Me puedes ser útil. ¿Tienes conocimientos de mapa galáctico?

-Sí, señor.

-¿Tienes conocimientos de otros sistemas de vida?

-Muy poco, señor.

-Bueno. ¿Sabes de informática suprafísica, sabes de holoinformática?

-Sí, señor, eso es prácticamente mi especialidad.

-Perfecto, te unirás a los técnicos. Vamos a programar una nueva bomba de vacío.

 

Temblé, porque la bomba de vacío lo que hacía era distorsionar el espacio-tiempo y se provocaba un vacío en el vacío haciendo que todo lo que abarque la bomba de vacío entrara en una singularidad, o sea, desaparecía en la nada. Y eso es lo que se aplicó con la nave Kimera que ya estaba tomada por los autómatas.

Y mi trabajo, aparte de estar en los holoordenadores era también vigilar con ultratelescopios todo lo que fuera cercano. Cercano le llamo de un día luz para aquí, teniendo en cuenta de que un sistema estelar podía tener entre cinco o seis horas luz, más no.

Y prácticamente era como la segunda al mando, distinción enorme que me dio el retirado capitán Alexis. Pero no lo hizo por mi capacidad, de eso yo estoy segura, lo hizo por la confianza de años de haber servido al primer ministro, de comprometerme únicamente con Prima y con Sargón.

Y ahí me di cuenta, nuestra raza como tal, humanos, reptiloides, lacertas, félidos, cánidos teníamos riesgo de integrarnos a esa gran masa biotecnológica que no tenía vida, solamente existía, por algo ellos mismos se denominaban los autómatas.

 

Y prácticamente todo lo que averiguaba el capitán Alexis, yo estaba al tanto; y sí, la Kimera había dejado de existir, pero a los autómatas no les afectó; ¿qué hicieron?, un reajuste de datos para evitar una nueva ineficiencia en el protocolo de asimilación. Obviamente, para los autómatas la Federación había demostrado poseer una tecnología, la famosa bomba de vacío, capaz de eliminar la materia antes de que pudiera ser optimizada, pero lo que en Sargón y en Prima no sabían, que sí lo sabía Alexis, la respuesta de la colmena no fue la retirada sino la adaptación, y ahí llegó la forja biogenética, en el corazón del espacio dentro de una estructura masiva conocida como el Nexo, la segunda oleada comenzó a tomar forma.

 

Seguíamos viendo varios con los ultra telescopios lumínicos, los autómatas no estaban enviando naves cubo estándar, habían diseñado un blindaje capaz de vibrar en frecuencias especiales que anularían el efecto de colapso gravitatorio de la bomba de vacío, y ahí ya no había nada que hacer. No había nada que hacer porque, ¿qué había más que la bomba de vacío?, nada, nada.

 

Nunca lo vi a Alexis tan preocupado, se contactaba con radio ultralumínica con la capitana, la excapitana, ahora comandante Kirana, hablaban pero no más de quince minutos, el tiempo apremiaba. Si Alexis no sabía qué hacer, ¿quién sabría qué hacer? Obviamente él estaba encima de los técnicos holoinformáticos, él ayudó a crear la bomba de vacío.

-Busquen algo, vean algo que pueda contrarrestar esa frecuencia que han creado los autómatas.

 

Pero si bien los autómatas no eran inteligentes porque eran prácticamente un programa, se retroalimentaban entre todos, como en la colmena de las abejas, pero aquí no había una reina, aquí todos eran uno, por eso que no tenían vida sino que existían. ¿Y qué sucedió?, me reí tristemente para mí.

Alexis me preguntó:

-¿Qué te sucede?

-Señor, con mucho respeto, a veces en palacio haciendo quehaceres para el primer ministro, pensaba en mi vida, ¡qué vida sencilla, quizás aburrida!, a veces me levantaba con ansiedad, a veces me levantaba con depresión y me enojaba conmigo misma; ¿qué me pasa? Me miraba al espejo: -Todavía soy joven, los malestares físicos cervicales, corporales me los provoca mi mente.

 

Yo era instruida en el tema y sin embargo no tenía cómo vencer esa agonía del día tras día hasta los autómatas, hasta que llegó el ataque a la Kimera, ahí no corría peligro mi vida, ya habían asimilado un planeta completo, un sistema estelar completo de la Federación Sargón como nada, no hubo oposición y ahora venían directamente por la capital de Sargón. El punto débil de la Federación Sargón, al igual que en la Federación Prima, era tener una capital. Siempre pensé que habiendo tantos sistemas estelares en Sargón, y Prima ya estaba por arriba de los trescientos cincuenta sistemas estelares, entre las dos Federaciones como novecientos sistemas estelares, pero no, en los dos planetas principales tenía que estar todo el mando. Y eso era una debilidad, me comentaba Alexis mirando con telescopios infrarrojos lumínicos, ultravioleta ultralumínicos también, que a diferencia del ataque frontal, esta vez los autómatas no iban a atacar el metal, naves, faros de exploración, estaciones espaciales no, iba a atacar la estructura la infraestructura de la vida.

Había telescopios medianamente cercanos, a una hora luz o menos, en estaciones espaciales y veían el Nexo en los hangares biotecnológicos miles de soldados estaban siendo cultivados, sus cuerpos eran más delgados casi traslúcidos diseñados para la infiltración.

 

El general Kael estaba desmoralizado, no sabía qué hacer, la lucha no era contra él que tenía una nueva nave insignia, venían a infectar suministros de agua, redes de energía en los distintos mundos de ambas Federaciones, Sargón y Prima. Teníamos diecisiete ordenadores especiales que podían traducir los idiomas más inverosímiles y se escuchaba una voz neutra dentro del Nexo "Análisis, la fuerza bruta genera resistencia total. Evento vacío, estrategia nueva, asimilación molecular silenciosa. Entonces, si de la Federación no tiene un objetivo al que disparar la bomba de vacío les va a ser inútil". Y mientras el general Kael y el consejo discutían las tácticas a seguir, en la atmósfera de un planeta a cuatro años luz pequeñas partículas caían, eran vainas orgánicas cubiertas de un material que absorbía la luz y el sonido. Los autómatas no aprendían, los autómatas así como un virus se adapta, ellos se adaptaban, no buscaban una victoria por la fuerza querían que la Federación despertara un día y descubrieran que ya no eran humanos sino parte del enjambre, un enjambre biotecnológico sin haber emitido un sólo disparo.

 

Los jefes del consejo de Bramis, el planeta atacado, se comunicó por vídeo, llamada ultralumínica con Sargón capital para pedir ayuda urgente. Alexis me dijo:

-Yo no preciso radares militares para saber que algo anda mal.

-¿En qué piensa, señor?

-Mi mente está calibrada para detectar las sutiles distorsiones del equilibrio.

-No estoy entendiendo, señor.

-Fíjate -me mostró-, estamos en un refugio en las tierras altas de Horizon, mira los picos gélidos, mira el aire puro.

 

Habíamos regresado a Prima y el creador de la bomba de vacío observaba el cielo con una mirada científica. Me miró y dijo:

-Tranquilamente pueden hacer aquí lo que hicieron en Bramis. -E inmediatamente le transmitió por ultravídeollamada su pensamiento al consejo.

 

Pero parecía como que yo aprendía rápidamente porque era también mí pensamiento. Se lo dije, me dijo:

-Te felicito. Escuchas, piensas y luego hablas. Así debe ser.

 

¿Pero de qué me di cuenta? De que todos mis problemas habían desaparecido porque había una amenaza mayor para todo ser viviente de ambas Federaciones y seguramente después seguirían con otros mundos. Ya no tenía tiempo de pensar en mi vida, en mi rutina, en lo qué hacía con el primer ministro, en lo que estudiaba, no, todo eso se había ido, ahora estaba en una completa tensión.

Y Alexis, severo, me dijo:

-No, tienes que relajarte.

-Señor, es imposible.

-Es una orden, tienes que relajarte, con tensión no puedes pensar. Me tienes que ayudar. Yo confié en ti, devuélveme esa confianza ayudándome a pensar también a mí. Nunca tuvimos un enemigo así, los Langar eran prácticamente nada comparado con esto.

 

Y yo ya no pensaba en mi monotonía, pensaba si al día de mañana despertaría o había sido asimilada.