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Psicoauditación - Edgar Martínez |
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección |
Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
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Sesión del 11/01/2024 Sargón, Fidis Sesión del 09/02/2024 Sargón, Fidis Sesión del 12/07/2024 Sargón, Fidis Sesión del 06/01/2025 Sargón, Fidis Sesión del 09/01/2025 Sol III (Florencia), Pietro Vitale Sesión del 14/01/2025 Aldebarán IV, Aranet Sesión del 25/06/2025 Sargón, Fidis Sesión del 04/07/2025 Vaquia, Walden Klein Sesión del 14/07/2025 Aldebarán IV, Aranet
Sesión 11/01/2024 De incógnito decidieron visitar un mundo que constaba como invadido por los fungo, para ver y conocer la raza y cómo vivían. La entidad relata que quedó asombrado del buen entendimiento que había entre sus moradores con los supuestos invasores fungo.
Entidad: La situación estaba muy tirante
Se acercó el capitán Alexis y me dijo: -Fidis, mira algo que puede de alguna manera dar una esperanza para el futuro, en un sistema intermedio entre el planeta central Fungo en triángulo con el sistema Prima y el planeta principal del sistema Sargón.
Nos reunimos los tres: Embajadores de Prima, embajadores fungo y embajadores de Sargón. Evidentemente los fungo no esperaban el tremendo ataque de Andara, no significa que lo justifiquemos, ya lo hablamos, pero si ha servido para lograr una tregua, bienvenido sea. Además los áunes tienen la bomba gravitónica, nunca la han tenido que usar. Es más cruel quizá que una bomba de vacío en una nave o un gran crucero, querido Fidis, una bomba de vacío puede actuar en una millonésima de segundo, la nave desaparece con sus tripulantes con una singularidad, los seres que estén en esa nave ni siquiera tienen tiempo de darse cuenta de que murieron. En un mundo grande o mediano una bomba gravitatoria es como una mini estrella de neutrones que va implosionando al mundo y no es instantáneo, de todos modos son segundos nada más, pero esos segundos es algo cruel. Lo miré a Alexis y le dije: -De mi parte, si fuera mi decisión, nunca más habría que usar ese tipo de armas. Obviamente no depende de nosotros.
-¿Me... me permites una sugerencia? -Lo miré a Alexis. -¿En qué sentido? -¿Quisieras conocer un mundo Fungo? -¿Ir de visita al enemigo? -No, no, Fidis -me dijo el capitán Alexis-, no necesariamente. -Explícate -le pedí. -A ver. Hay muchos mundos que ni siquiera conocen los viajes espaciales, algunos ni siquiera han llegado a sus propios satélites, algunos directamente ni siquiera tienen aparatos voladores, pero fueron invadidos por los fungo, los han esclavizado. -Acepto ir. Me cuentas bien el detalle por el trayecto. -Aquí tenemos un crucero plateado con doble capa de invisibilidad, visual y térmica además indetectable a cualquier aparato. Es una nave pequeña, iremos pocos. Aprovecharé para llevar a un alférez llamado Lar Dimitrio, quiero que conozca otras civilizaciones. Irán varios tenientes que se ocuparán de la nave, y lo tomaremos como un aprendizaje. Sonreí. Lo miré a Alexis: -Sabes que estoy sonriendo. -Me puso la mano en el hombro. -Fidis, Fidis, conozco todos los gestos de los reptiloides, y más de los amigos. -El que estaba paralizado de nervios era el alférez-. Lar, te presento al esposo de la primer ministro Nubia. -Señor, a sus órdenes. ¿En qué le puedo ser útil? -¿Quieres ser útil? -Señor, sí, señor. -Bien. Sírvenos una bebida caliente y siéntate con nosotros. -¡Señor, soy un alférez! Alexis le dijo: -Has escuchado a Fidis, prepara las bebidas y siéntate con nosotros. Le pregunté a Alexis ya tomando un sorbo de la bebida tibia: -¿Cómo haremos? -Es muy sencillo, nuestra máquina es una procesadora de última generación, puede producir en ultradimensión holográfica todo tipo de trajes y ropajes de acuerdo a los visitantes donde vayamos. Llevaremos, obviamente, como hacemos siempre, un pequeño ordenador traductor de idioma que no solamente los habitantes van a escuchar nuestra voz en su idioma sino también con el mismo acento. -Eso es buenísimo. ¿Pero qué pasa conmigo? -Alexis me miró. -¿Lo dices porque quizá sean humanos y tú reptiloide? El ordenador no solamente va a hacer que luzcas con la ropa sino que tu presencia va a ser acorde a la raza que quizá no sea humana, hasta pueden tocarnos y van a sentir nuestra piel, nuestra carne como si fuera igual a la de ellos. Ya tenemos una vacuna universal para todo tipo de virus, pero de todas maneras antes de llegar analizaremos la atmósfera. Hay un sistema que se llama Noster, los fungo se han apoderado y tienen a su población esclavizada desde el equivalente a más de un siglo de Sargón. -Bien.
No fuimos a demasiada velocidad, aprovechamos el viaje para conversar. Finalmente se analizó la atmósfera, había algunas bacterias y virus desconocidos que se analizaron y en milisegundos el holoordenador dio instrucciones al aparato médico para que genere las vacunas correspondientes que nos aplicamos directamente en la piel. -Vamos a bajar los tres. Tú Fidis, yo y el alférez Lar Dimitrio. Los demás quedarán en órbita observándonos.
Me quedé maravillado porque la raza era humana de piel oscura y estábamos caracterizados de la misma manera, solamente nosotros con un aparato muy pequeño y especial en nuestros ojos hacía que podíamos vernos tal cual éramos, los demás no, ante los demás éramos como ellos. Obviamente con el ordenador se estudiaron las costumbres.
Entramos a un bar bastante antiguo, nos pedimos una bebida con alcohol, que era lo que se tomaba allí. Por supuesto en nuestro cuerpo teníamos comprimidos especiales para que el alcohol no nos haga ningún efecto. La gente era muy pacífica, se los veía activos, trabajando; había carpinterías, talabarterías, herreros, ferias donde se vendía de todo. Y me sorprendió, como también le sorprendió a Alexis, que tenían electricidad, y en la parte central de la ciudad se veían algunos automóviles. Se acercaron a nosotros tres personas mayores. -¿Podemos sentarnos? -Adelante -les dije. ¿Queréis tomar algo? -Obviamente. ¡Tabernero!, tres de lo que tomamos siempre. -El tabernero les trajo tres bebidas como las que tomábamos nosotros-. No los conocemos, ¿de dónde son? -¡Oh! -dije-, somos del interior, somos muy conservadores. -¿En qué sentido? -preguntó el mayor de ellos. -Y..., no sé cómo explicarlo... -Mire, amigo, aquí somos muy directos, vaya directamente al grano. -Gracias al holoordenador entendíamos la jerga de cómo hablaba esta gente. Le respondí: -Iré al grano. Me sentía más cómodo o mejor dicho, mi padre, mi abuelo se sentían más cómodos cuando estábamos solos; desde que llegaron los invasores ahora trabajamos para ellos. Disculpad que sea del interior, pero no estoy viendo a ningún invasor. -Es que no están, vienen una vez cada treinta días a buscar su parte de cosechas, de todo tipo de alimentos, se llevan crías de algunos animales. -No sé, quizá soy un poco atrasado -le respondí al hombre-, pero trabajar para otros yo me sentiría esclavo. El hombre medio se envaró y se enojó: -Te disculpo porque vienes del interior, ¿sabes cómo era esta ciudad? Mi padre y mi abuelo me lo contaron; no había luz, no existía la electricidad, no había ningún tipo de vehículo. Hace más de un siglo hubo una peste y murieron miles de personas. Cuando vino esta gente del cielo primero teníamos miedo, pero nos dieron de todo. Primero nos inyectaron algo que se llamaba vacunas, nunca más murió ninguno de nosotros de aquí, de Noster, por fiebre o por alguna otra peste. Es más, nos dieron productos para mejorar la tierra y que la cosecha sea más abundante, nos pusieron electricidad, tenemos aparatos eléctricos para cocinar, tenemos refrigeradores para guardar la comida para que no se eche a perder. Tenemos hospitales donde vacunan a los recién nacidos. Si una persona tiene un problema nos enseñaron lo que es la medicina, podemos operar, mucha gente moría de una tontería, de un problema del apéndice. Son benefactores. Pero claro, ustedes son brutos que vienen del interior... ¿Saben leer por lo menos? Habló Alexis: -Sí, algo, no mucho. -¿Se dan cuenta? Nos enseñaron a leer, a escribir, nos enseñaron a hacer cuentas, podemos trasladarnos con vehículos a distancias enormes, nos enseñaron las distancias que tenemos hasta el satélite. Todo eso se lo debemos a ellos. ¿Esclavos? Esclavos para nada. ¿Nos invitan a otra copa?
Habló Alexis: -Por supuesto amigos, y de paso tomamos otra nosotros. -Obviamente a ellos sí les afectaba el alcohol y nosotros fingimos que también nos afectaba. -¿Y qué hacen ustedes en su pueblo? -¡Ah! Trabajamos en carpintería. -Lo miraron a Lar. -¿Y tú qué haces? -Igual que ellos, señor. -Lo miró el hombre. -No me digas señor, me hace parecer que soy viejo. -Disculpe, no quise ofenderlo. -No, mocito, no me ofendes. Choca la copa conmigo y brindemos.
La cuestión que nos quedamos toda la tarde y tomamos cinco rondas de copas. Por suerte estábamos protegidos y el alcohol no nos afectaba en absoluto, pero a ellos sí, estaban bastante alcoholizados. Aparecieron tres mujeres y les gritaron: -¡Otra vez bebiendo y nosotras trabajando en el hospital! ¡Ya mismo a casa! -Los hombres se pararon. -Discúlpenos, amigos, mañana seguimos. -Las mujeres nos miraron. -Y ustedes, vagos, ¿de dónde son? Hablé yo: -Somos del interior, señora, estamos deslumbrados de ver esta ciudad tan grande. -Bueno, vuelvan a su pueblo, aquí no tienen nada que hacer más que distraer a nuestros maridos. -Sí, señora.
Lo miré a Alexis-. Estoy asombradísimo, yo me imaginaba un mundo donde los tenían trabajando en minas con capataces con el látigo en la mano y sin embargo los adelantaron, erradicaron las enfermedades... Bueno, esto lo tiene que saber Sargón y Prima. Es hora de que nos alejemos del poblado y en una comarca donde nadie nos vea pedimos que nos teletransporten a la nave y volvemos al sistema Prima.
Alexis lo miró a Lar y le preguntó: -¿Y? -Mi capitán, estoy maravillado, conozco una raza que está feliz de ser sometida. -Alexis le respondió: -¿Te parece que está sometida? -Bueno, en realidad el hecho de que hayan venido los fungo, por lo menos a ese sistema, Noster, lo ha favorecido. La manera de hablar era genuina, no nos estaban ocultando nada. Hablé yo: -Además, el alcohol desinhibe y cuando el alcohol desinhibe es muy difícil que la persona mienta u oculte algo. Habría que visitar otros mundos esclavizados por los fungo a ver si también dejaron adelantos como en este. El hecho de haber evitado pestes habla a favor y no en contra de los fungo. Está bien, vienen cada tantos días a llevarse cosechas, crías de animales, pero a cambio les dieron un adelanto impresionante.
Alexis, ya en la nave me dijo: -Y si son así tan bondadosos con esa gente, ¿por qué atacan con bombas gravitatorias un mundo Prima que no les hizo nada?, ¿por qué esa dualidad?
No le supe responder, era algo que teníamos que averiguar. ¿Era una dualidad o era la manera de ser de los Fungos? El alférez Lar dijo: -Quizá ataquen por miedo, porque piensan que el día de mañana, que puede ser ahora o dentro de cien años, el sistema Prima los quiera invadir. Lo miré a Lar y le dije: -Si fuera así eso está en la mente de ellos. Por lo menos en el sistema Noster los tienen como más que benefactores.
Y me quedé pensando en la dualidad que hipotéticamente habría. O tendría razón el alférez Lar, a los poderosos los atacaban por precaución. Pero claro, la respuesta catastrófica de Andara pudo haber servido o bien para que pidan una tregua o bien para equiparse, fingir esa tregua y el día de mañana atacar más ferozmente.
Ahora sí llegaremos rápido a Prima para explicar esa dualidad a los embajadores. Mientras tanto me encerré en mi camarote y me quedé hablando con Nubia.
Sesión 09/02/2024 Había habido un atentado a un mundo fungo y señalaban a Prima y a Sargón como ejecutores. El sistema Fungo deseaba en venganza atacar a ambas Federaciones. La entidad comenta lo difícil que era resolver la situación, porque fuera como fuera habría guerra.
Entidad: -Coméntame por favor, Nubia. -Me miró. -Me gustaría en algún momento, Fidis, hablar de temas cotidianos, normales, a veces siento como que el cargo me pesa. La miré y le dije: -Eso se llama responsabilidad, sería grave si no te pesara. -Pero entiendes, Fidis, el poder actuar como una persona normal, a veces nos cuesta tomar decisiones y a veces nos sentimos anímicamente mal porque las cosas no se dan como una quiere. -Nubia, eso me pasa a mí también. Yo creo que nos pasa a todos, a cada uno en su medida y de acuerdo al peso que tenga sobre los hombros. Tu peso es de quinientos cincuenta y cinco sistemas estelares. -Vuelvo a pasar el holovideo, Fidis. -Pulsó la holocámara y se escuchaba la voz de Oldo, el embajador fungo: -Estimada primer ministro de Sargón, Nubia. El hecho de ser amigos de nuestros enemigos, como lo es el sistema Prima, hace que vosotros también seáis enemigos nuestros. No toméis esto como una amenaza, tomadlo sí como una advertencia. Haced una declaración abierta a todos los sistemas aclarando que no sois amigos del sistema Prima y acusadlos de genocidio, porque quien ha destruido un mundo fungo ha sido alguien de la tropa del sistema Prima. El hecho de que vosotros seáis amigos significa que estáis avalando tal masacre. Por lo tanto si no aclaráis que no estáis con ellos y a su vez hacéis una declaración condenando el hecho, nuestras medidas serán atacar ambos sistemas. Pensaréis equivocadamente que ambos sistemas unidos podrán contra nosotros. De ser así os equivocaréis, atacaremos cualquier mundo de Sargón. Tenemos con qué. Tenemos bombas gravitatorias y no atacaremos un mundo, atacaremos varios sin avisar. Y no sólo los mundos sino vuestros cruceros, los dejaremos indefensos. Primera ministro, tienes para pensarlo diez de los días de vuestro mundo principal, cumplido ese lapso si no está la aclaración os consideraremos enemigos y actuaremos como tales.
La miré a Nubia. -Eso fue todo. Cortó la comunicación, Fidis. -Pensé que lo habían sacado al gran consejero Aunor. -No, no lo sacaron. No creo que sea porque tenga tanto poder, evidentemente alguna debilidad tendrán los consejeros que Aunor sabe de ellos y los tiene cogidos por el cuello, si se entiende la expresión. Hablé con el capitán Alexis y dijo que se comunicaba con Luber, su gran amigo -Nubia hizo silencio. Le dije: -Sí, es un tema difícil. Entiendo que no somos responsables de lo que pasó con el mundo fungo, pero si se entiende la expresión, como decían nuestros ancestros, eso de hilar fino, de ser extremadamente sutiles, Prima tampoco tiene una responsabilidad general. Lo que ha ofrecido Aunor es una opción doble, castigar a la alférez Gamala o entregarla al mundo fungo. Pero Nubia, este Oldo, este embajador, le respondió a Aunor, al gran consejero de Prima que le pareció una burla, matar a una alférez a cambio de un mundo. Luber comentó por medio del capitán Alexis, ¿Qué pretendían, que Prima sacrifique un mundo a cambio con millones de inocentes? Nubia me miró: -Es algo complicado, muy complicado, Fidis. Pongámonos en el lugar de ellos; alguien de manera irracional acaba con un mundo nuestro y ese sistema nos ofrece al culpable para que lo condenemos. Seguramente yo lo aceptaría pero tendría decenas o quizá centenas de sistemas que me estarían diciendo: ¿Y la venganza? Pero Fidis -continuó Nubia-, la venganza es justicia. Ahora, ¿hasta dónde llega la justicia? A mí me reclamarían "Primera ministro, destruya un mundo en desagravio". Seguramente los Fungos le dirían lo mismo a Oldo, al embajador. No les interesa la alférez Gamala y obviamente nos ponen a nosotros también como cómplices y su idea es destruir un mundo de Sargón. En algunas cosas Prima está más avanzado que nosotros, sus mundos están protegidos por sistemas de energía con ultracarbino, El querido Luber, obviamente en secreto, nos pasó la fórmula del ultracarbino para también aplicarla en lugar del ultragrafeno en nuestros cruceros, pero se necesita millones y millones de créditos para armar toda la estructura en todos los mundos. Tenemos quinientos cincuenta y cinco sistemas estelares y miles y miles de cruceros de primer nivel, no todos tienen una enorme protección. Además, no tenemos tiempo, diez días de nuestro mundo. Nos llevaría un año de nuestro mundo el armar semejantes estructuras en todos los sistemas estelares de Sargón.
La miré a Nubia y sentía en mi pecho su angustia. Y obviamente me hacía mal, me dolía verla sufrir, me dolía su ansiedad, me dolía..., no su incapacidad porque era la persona más capaz que conozco, su..., su falta de tiempo para coordinar todo. La miré y exclamé: -Mira, querida Nubia, sólo podemos hacer una cosa, ir de nuevo al sistema Prima. -No, no, Fidis, Aunor nos declaró indeseables. Obviamente se lo dijimos a Oldo, el embajador fungo, hizo una mueca que la interpreté como una sonrisa, una burla. No cree que estamos no por el lado nuestro por el lado de Prima, no cree que estamos distanciados, al contrario, piensa que es una estratagema que nos hace más cómplices todavía, de alguna manera nos toma como mentirosos. -¿Y qué piensas, Nubia, que actuemos por nuestra cuenta y que Prima actúe por su cuenta? -Qué haríamos nosotros, Fidis, si fuera una alférez nuestra, ¿dejaríamos que los fungos destruyan un mundo? Ya lo dijimos, ¿qué pasaría si fuera al revés, cuántos sistemas me reclamarían venganza? Que ellos nos entregaran a la persona responsable y la condenáramos a muerte..., ¿un muerto por millones de muertos inocentes?, ¿qué haríamos? -La miré- ¿Qué harías? -Les declararía la guerra hasta que se rindan y desarmarlos. No destruiría un mundo pero los desarmaría. Ya no habría un sistema Fungo, serían, no esclavizados como hacen ellos que esclavizan mundos, pero estarían bajo nuestra supervisión permanente. -Ahora, Fidis, los fungo no piensan así, si supuestamente ellos le ganaran a Prima o nos vencieran a nosotros, nos esclavizarían y morirían muchos millones, y se darían el gusto, si me permites la expresión, mi amor, de destruir alguno de nuestros mundos en represalia. Mi idea no es, Fidis, destruir un mundo, pero lo pensé, hablando contigo lo fui pensando: les declaramos la guerra al mundo fungo y que Prima haga su parte o no. Lo comunicaré primero por ultraradio personal a los quinientos cincuenta y cinco sistemas de que voy a hacer la declaración de guerra, y toda nave que se acerque a menos de un mes luz de cualquiera de los sistemas de Sargón será destruida, y a su vez atacaremos mundos fungo -La miré. -Estamos en la misma, mi amor, al declarar la guerra va a haber destrucción de mundos fungo. -Bueno, el hecho de que todos la aprueben y se lo comunique al embajador fungo Oldo... No tengo otra, no tengo otra, Fidis. ¿Qué dices? -Nubia, mi amor, te apoyo cien por cien como primera ministro y como mi esposa y como la persona que más amo. Y no lo hago por un sentimiento lo estoy haciendo por sentido común. Si tú no fueras mi pareja, si sólo fueras mi primera ministro igual tienes mi cien por ciento de apoyo. Y no por lealtad solamente, que la tienes cien por cien, sino por lógica.
Nubia me abrazó y me dio un largo, largo beso. Luego me miró a los ojos seriamente y me dijo: -Fidis, eres mi esposo y eres mi consejero, pongámonos menos a la obra. Empecemos con las comunicaciones, también lo voy a comunicar al cretino de Aunor, el gran consejero de Prima. Manos a la obra.
Sesión 12/07/2024 No hubo guerra, el imperio Mordon y la dirección fungo aceptaron pactar una solución. Ahora, la entidad que fue Nubia, la primer ministro de Sargón, comenta que notaba el cansancio de la responsabilidad de su cargo para evitar guerras entre mundos y razas. Pasaba revista a lo sucedido, le afectaba interior y exteriormente. Quisiera poder modificar el pasado, pero el pasado no se puede modificar, somos el resultado de lo vivido, lo que se puede modificar es cómo nos afectan los recuerdos.
Entidad:
Me acerqué a Nubia y le pregunté: -Por fin podemos estar tranquilos. Lamento mucho que el capitán Alexis se haya retirado, pero en este momento siento una tranquilidad, noto una paz como quizá no la sentí en mi vida. Nubia me miró y me dijo: -¿Te refieres a porque vencimos al imperio Mordon y los fungos están de nuestro lado? -Absolutamente -respondí. Bajó su mirada. ¿Qué sucede, Nubia? -Quizá desde que murió Will y asumí el cargo de primer ministra siento como que todo me pesa mucho más. -Fruncí el seño. -No te entiendo; la presión que tenías, las decisiones que tenías que tomar, los debates con los primeros ministros, aliados de los distintos sistemas estelares, eso era presión, una presión casi insoportable, a nivel mental, a nivel emocional. -Sonrió. -Quizá este es el problema. -Explícate, por favor, Nubia. -Mira, Fidis, ahora tengo tiempo de pensar. -Continúa. -Yo no era nadie... -Nubia, todos somos alguien... -Siempre fui humilde. Mis comienzos fueron de maltratos, de dudas... Y yo no puedo decir que no le debo nada a nadie, hubo gente que me ha ayudado, humanos, reptiloides. En un mundo de humanos, porque he estado, no como Sargón donde hay distintas razas y todos supuestamente están en armonía, pero a veces estar en un mundo únicamente de humanos te miran como con miedo, con asco, con dudas. Y sí, me han ayudado. Pero cuando digo, cuando digo que no le debo nada a nadie es porque me forjé sola. Mucho. Muchísimo. Pero nunca hubiera creído que iba a llegar al puesto de primer ministro de Sargón. Recuerdo cuando te conocí, Fidis, venías escapando de los antiguos pero eras una persona segura. -Tú también lo eres. -Le dije. -No. Me ha costado mucho, me ha costado muchísimo, las luchas más grandes no fueron con los mordon, con los lángar, fueron conmigo misma. Pero si piensas que alguien lo notó, no. -Mi amor -le dije-, no lo he notado yo. Estoy contigo. -Ahora es como que ya no tengo esos escudos, mentales, espirituales, donde disimulaba mi vulnerabilidad, pero lo he tenido mucho tiempo y me han lastimado mucho. -No comprendo. -Me miró. -Te explico por qué. -La miré. -Explícame por qué, si te cubres -porque de alguna manera ocultabas cuando eras mucho más joven- tus vulnerabilidades... ¿En qué sentido te pueden lastimar si justamente son para protegerte? Tal vez a nivel mental, tal vez a nivel de qué pasaría si lo hipotético. Ella me miró y me dijo: -¿Sabes qué pasa, Fidis?, desgasta mucho impostar. Y además la gente tiene una mala interpretación de qué es impostar, piensan que impostar es fingir. No. Yo impostaba firmeza, seguridad, apasionamiento en las cosas que hacía, pero por dentro temblaba. Me han quedado muchos traumas de cuando era pequeña y me costó mucho resolverlos. Y los he resuelto. -Sonreí con amargura. -Mi amor, si los has resuelto, ¿por qué las dudas, por qué los comentarios? -Es sencillo, Fidis, porque como tú has dicho ahora podemos respirar, ahora se siente paz. Era el fragor de la lucha, era el fragor de dirigir quinientos cincuenta y cinco sistemas. No tienes tiempo ni de ocuparte de ti misma, no tienes tiempo de nada. Ahora que todo esto supuestamente ha terminado es como que bajas los brazos y notas lo extenuado que estás. ¿Tú no lo notas, Fidis? -¿Honestamente? No. Noto tranquilidad, como te dije. Y estaba tan... no digo nervioso sino enfrascado en la causa... Pero no, seguramente me agotó, pero no de extenuarme a nivel vulnerabilidad. -No tenemos por qué ser iguales, Fidis. -La miré. -Está bien. Ahora que ya ha terminado todo esto no significa que no haya más problemas. Pero sí te relajas, ¿por qué tienes que repasar ese pasado que te ha afectado tanto y que lo has tenido callada todo el tiempo? Ni siquiera a mí me has comentado, que soy tu pareja, tu amor, me has comentado las cosas que has pasado. Aún hoy ignoro los detalles. -No sé cómo serán las demás personas, Fidis, pero... a ver cómo lo explico... Cuando te sientes enfrascada, cuando te sientes motivada, porque no deja de ser una motivación una guerra, aunque sea algo cruel, porque prima, por sobre todo, el distinto de su pervivencia. No voy a ser hipócrita, Fidis, y menos contigo. Obviamente me importaban todos los sistemas estelares, obviamente me interesaba Sargón. Pero pensaba en nosotros, pensaba en mí, pensaba en esas bestias, los mordon, pensaba en qué pasaría si perdíamos, ¿qué sería de nosotros, nos matarían lentamente? ¿Cómo sería nuestra muerte? -Estoy viendo que no te sientes bien -exclamé-, y me desconcierta porque... Es cierto, ya pasó lo peor pero tu relación tendría que hacer de alivio y veo que estás mortificada, como si ese pasado donde te despreciaron, donde te marginaron, donde eras... disculpa mi expresión, un bicho raro, donde no te identificabas con quién te rodeaba no puede pesar más que el riesgo de muerte que pasamos ahora. Insisto: Ahora estás mejor, ahora estás bien, ahora tendrías que estar aliviada. Ahora podemos, por fin, planificar un futuro, hijos. -Sí. Sí, Fidis. Quizás necesite muchos días como para recapacitar de dónde estoy parada. Me pesa en este momento el cargo. Quizá sea hora que lo deje. Quizá sea el momento que renuncie, tenemos bastantes créditos como para vivir toda la vida. Eso no significa que busquemos un lugar de confort, pero podemos especializarnos en mapas galácticos. Me pesa todo esto, me pesa la vida.
Me sentí alarmado porque no esperaba esa reacción, y eso lo teníamos que profundizar. Y lo íbamos a profundizar. Lo teníamos que profundizar.
Esa noche me quedé pensando. Nos acostamos, nos abrazamos y si bien el deseo tenía el mismo fuego de siempre nuestras mentes estaban a años luz de distancia, figurativamente hablando.
Cuando se termina una batalla, ¿qué hacer? Quizá mi manera de pensar era más pragmática, disfrutar, dejar de pensar en qué hubiera pasado si o qué voy a hacer ahora. Ambos tenemos conocimiento para trabajar en forma independiente fuera de cualquier cargo político. Pero a Nubia le pesaba más su pasado que su cargo como primer ministro de todo Sargón. Lo continuamos hablando: El pasado no se puede modificar, lo que se puede modificar son los recuerdos.
Hace tiempo atrás, mucho tiempo antes de que ocurriera el problema con los fungos, tuve una conversación con Alexis al respecto, sobre hasta qué punto nos afectan los recuerdos. Y recuerdo que Alexis me respondió: -Yo no permito que me afecten. -¡Pero tienes recuerdos! -¡Je, je! -Sonrió-. Tengo recuerdos de traiciones, de burlas, de circunstancias completamente desfavorables. No la pasé bien. Y a veces pensaba, ¿por qué los científicos aún no han creado una máquina del tiempo? Cuando me siento reactivo digo: «¡Ah!, Fidis, si supieras las cosas que haría con una máquina del tiempo, volvería a ese pasado donde me hirieron y me desquitaría». Pero sería una paradoja porque cambiaría un futuro que no sería el mío, porque estoy convencido, estimado Fidis, que si hipotéticamente yo cambiara mi pasado se formaría un universo alterno, no hubiera cambiado nada. Pero claro, me hubiera desquitado de aquel señor que me maltrató siendo un niño y el cual seguramente está muerto hace tanto tiempo. Pero después pensé, ¿a quién le hace daño hoy, ¡hoy!, recordando esas cosas? A mí, Fidis a mí. Le pregunté: -¿Y entonces cómo lo has solucionado? -Muy sencillo, los recuerdos no se pueden borrar pero podemos hacer que sean neutros, que no nos lastimen, que no nos compliquen nuestra existencia actual. Somos lo que vivimos, aún lo negativo. -Alexis, no es tan así -le aclaré-. Hay personas que son vulnerables, débiles, y son lo que han hecho de ellos, quedan con ese trauma para toda la vida aun triunfando actualmente. Hay cosas que no se borran. Alexis hizo una mueca de amargura y luego sonrió, y me dijo: -Fidis, es cierto hay gente que es más vulnerable, pero todos, todos podemos llegar a tener recuerdos neutros que no nos condicionen. Somos lo que hicimos y somos lo que hicieron de nosotros, pero por sobre todas las cosas somos quienes queremos ser. Y eso es lo que muchos no entienden.
Estaba recostado en la cama pensando en las palabras de Alexis, nuestro querido excapitán de la flota. A la mañana, desayunando con Nubia le repetí esas palabras. -«Somos lo que hicieron de nosotros». Pero podemos cambiar eso, porque nosotros tenemos que ser quienes queremos ser. No es exactamente como lo dijo Alexis, pero mi amada Nubia, es la manera. Por otro lado, y esto lo digo yo, no lo dijo Alexis, pero si tuviéramos esa hipotética máquina del tiempo y viajáramos al pasado para desquitarnos, vengarnos, ¿en qué nivel de alma estaríamos? Igualaríamos para abajo. ¿Queremos eso?, ¿queremos igualar para abajo? -No -me dijo Nubia-, no, Fidis, yo no quiero igualar para abajo, pero tener un recuerdo neutro no es algo que uno haga con un chasquido de dedos y ya está. -Seguramente que no, mi amada, es un trabajo interno pero se puede lograr. Ahora, tú, mi amada, no dudes, si estás agotada no permitas quedar exhausta, si ves que ya fue suficiente tu cargo como primer ministro de quinientos cincuenta y cinco planetas... más, porque hay sistemas que tienen más de un planeta habitado sin contar los planetas mineros, los satélites, hagamos algo que nos reconforte como civiles. Bueno, yo soy civil, tú. ¿No quieres estar en Sargón? Alexis me dijo que Prima tiene una campiña espectacular, él disfruta, esto no significa que de tanto en tanto salga en una espacio-nave a recorrer, pero podemos hacer muchas cosas. Esto no significa hacer todo a la vez precipitándonos. ¿Por qué mucha gente toma a mal cuando uno dice la vida está para disfrutarla?, o piensan que lo normal o que el común denominador es sufrir. No, Nubia, no, yo no me lo voy a permitir. Ahora, si son circunstancias ajenas a mis decisiones, bueno, veré de qué manera confrontarlas. Pero lo que menos me importa es la opinión de de los demás mientras yo tenga mi conciencia tranquila de que hice las cosas bien. Y tú, Nubia, has hecho las cosas más que bien; si otras personas fueron o siguen siendo dañinas hay que tenerles compasión, no odio. Otra cosa que me dijo Alexis una vez fue, que a veces se aprende más del mal que del bien. -¿Cómo? -Muy sencillo, Nubia. Obviamente que si hay gente que te da ejemplos de buenas costumbres, de buenos deseos, de buenas maneras uno busca emular eso. Y está bien. Pero a veces, de las personas como dice Alexis, tóxicas, puedes aprender. -Nubia me miró y me dijo: -Estoy de acuerdo contigo, pero hay personas que son vulnerables, y que ese próximo tóxico la puede jalar hacia abajo. -Sí, sí lo reconozco. ¿Pero de quién depende? De ti, de mí, de nosotros. No permitamos que el mal venza ni en este presente ni en nuestros recuerdos. Y por último, mi amor, hay personas en la sociedad que miran con cierto rostro de condena cuando uno dice: «La vida es para disfrutarla». Honestamente, ese tipo de personas las ignoro, y no por vanidad sino porque no quiero que me contaminen.
Nos tomamos de la mano y nos dimos un beso pensando en el futuro. ¿De qué se trataría? Bueno, el futuro hay que vivirlo. De eso se trata.
Sesión 06/01/2025 Terminado el conflicto con los vegeta viajaron por mundos, y en uno de ellos descubrieron una niña vegeta olvidada, quizá la única de la especie en la galaxia. Esto planteaba distintas posturas y acciones respecto a ella. Fuera como fuera era un ser que había que salvarla de su soledad.
Entidad: Mi nombre es Ador-El, lo que voy a relatar en Sargón es algo que me causa cierta pena.
A veces los grandes conflictos cuando estamos encarnados los vemos como algo grave, pero sin ser hipócritas muchos los ven de manera impersonal. Ahora bien, pequeños conflictos pero que nos tocan de cerca y los palpamos, los sentimos como algo personal, daría la impresión que la marca engrámica nos queda, valga la redundancia, marcada a fuego.
Estuve varios meses con mi esposa, ambos civiles. Nos gustaba mucho la informática y la música, entonces decidimos con Nubia poner un centro especial con grandes holoordenadores donde se les agregaba música, evitábamos que los ordenadores intentaran corregir lo que habíamos compuesto pero sí nos servía de ayuda como para pulir, si se entiende un poco, la música.
Y éramos felices hasta que nos encontramos con Alexis, con Luber. Hablamos bastante, volvimos a tocar el tema de por qué mi amada esposa había contado una historia original falsa. Y lo explicó, lo explicó.
Recuerdo que Nubia me dijo: -Estudié mucho sobre el tema de las emociones, sobre el orgullo y lo mal que nos hace, pero honestamente, fui prácticamente una mascota de una humana, una humana que mucho tiempo después me vio como primera ministro de Sargón. Por supuesto que conservé mi auto dominio, pero gocé el ver no el respeto sino el temor que me tenía. Muchos os preguntaréis, ¿temor por qué?, yo era una persona reptiloide incapaz de vengarme de algo que entiendo que fue hecho por gente limitada, en las campiñas grandes de Prima hay animalitos cuya mente no es conceptual y juegan y sin querer te muerden, ¿y cómo te vas a enojar sino lo hacen a propósito? Me diréis: "Pero la humana sí era conceptual y te trataba como si fueras nada". Yo misma me fui dando cuenta que no era mi problema, que era un problema de la humana. Y tuve la bendita suerte de conocer en Sargón humanos tan buenos, y me sentí orgullosa de compartir con todos ellos quinientos cincuenta sistemas estelares y ser querida y ser aceptada. Pero al comienzo, porque no voy a ser hipócrita y a más de una le habrá pasado, que le dolía más el rechazo de esa pobre chica, actualmente pobre mujer, que la alegría de miles de millones de personas que me adoraban. Y ahí fue cuando me di cuenta de que cuando el orgullo está herido la única que sale lastimada es una, y no porque te haya lastimado la otra persona. Cuando Nubia terminó de hablar la abracé y le dije: -Te entiendo perfectamente. ¿Por qué te piensas que me fui del mundo de los Antiguos huyendo, escapando? La igualdad no está en una especie, la igualdad está en lo que tenemos dentro nuestro. ¿Si me sentía mal porque entre Sargón y Prima habíamos vencido a los vegetas? Sí. Tantas vidas, tantas vidas... Pero como dijo Alexis, que para mí sigue siendo el gran capitán, hemos sacado un tumor que iba a acabar con la galaxia. Y de repente me entraron ganas de viajar con ellos en un gran navío simplemente de exploración, quinientos tripulantes, Alexis al mando, Luber como siempre era como un padre para Alexis y un ejemplo, para mí, de persona. Recorrimos cientos de mundos por la periferia y destruimos nuevos lugares de criaderos langar. En un momento dado pensamos, ¿y si los langar no son así?, ¿y si los langar fueros adiestrados por los vegeta? -No -respondió Alexis-, los vegeta mintieron, los langar estaba de antes. ¿Que los vegeta hayan utilizado algunos langar para hacerle ganar tiempo destruyendo mundos? Sí, pero ya estaba en la naturaleza de los langar destruir y nunca construir, al punto tal de que si se quedaban aislados en un mundo acababan con todo lo que había de comer y se morían o terminaban atacándose entre ellos, comiéndose pedazo a pedazo entre ellos. ¿Entonces está en la naturaleza de la raza ser así? Pero qué sucedió, qué sucedió, llegamos a un mundo donde los vegeta habían armado un pequeño poblado con una capa protectora energética para que la atmósfera les fuera favorable a ellos, tuvimos que entrar con casco abriendo con una clave especial parte de la compuerta energética para que nuestro navío pasara y lo dejamos en órbita. Bajamos nada más veinte personas, todos de tropa, y en una de las casas, todas construidas de madera rústica de troncos, vimos una pequeña que se alimentaba de hierbas, y cuando nos vio tembló de pánico. Hablamos con nuestro traductor: -¿Cómo te llamas, pequeña? -Me llamo Arbina. -Arbina, ¿dónde está tu gente? Niña, ¿dónde está tu gente? -No lo sé, aparentemente se marcharon sin mí. Le dije a Alexis. -¿Te das cuenta?, es una niña vegeta. -¿No tienes familia? -No. -¿Y tu familia? -Nunca tuve familia, estábamos aisladas y nos instruían. Por suerte aprendí a leer, a escribir. ¿Cómo habláis vosotros mi idioma? -¡Ah, niña!, pequeña Arbina, tenemos un aparato traductor. -¿Cómo es eso?
Le explicamos pero no lo terminaba de entender, era una niña tan hermosa, tan bonita, tan bonita. -¿Qué comías en la nave? -Alimento preparado, pero las hojas y este césped que crece mi organismo lo digiere bien. -¿No comes pequeños animales que hay por aquí? -No no no, ese tipo de cosas jamás. -¿Quieres venir con nosotros? -La niña se encogió de hombros. -¿Pero hay alguien como yo donde estáis vosotros? -No, pero tenemos otros niños de distintas razas. -Lo único que sé es que uno de los mayores me dijo que vuestro aire puede matarme, Habló Alexis: -Pequeña, tenemos tecnología para modificar tu sangre, para modificar tu ADN y para que puedas respirar nuestra atmósfera.
Y la llevamos con nosotros. Por supuesto aislada con su atmósfera en una cabina. Y la estudiamos, su sangre era como la savia de las plantas, evitamos operaciones invasivas que prácticamente no se usaban en Sargón, pero claro, una raza desconocida habría que ver qué modificarle. Llamamos a los mejores genetistas, a los mejores informáticos, con aparatos especiales que hacían el cuerpo de la niña prácticamente transparente, vimos que sus funciones eran muy parecidas, con un corazón, con dos pulmones, tenía intacta la parte renal, los pulmones eran completamente distintos, pero pudimos adaptarlo. Al cabo de seis meses de Sargón probamos de inyectar en su receptáculo un poco de nuestra atmósfera, la niña se puso a toser, pero se adaptó. Y me puse a pensar. Y se lo dije a Alexis lo que pensaba: -Está sola. Habló Luber, con su inteligencia, con su gran inteligencia: -No está sola, está con nosotros. -Y cuando tenga más entendimiento qué le vamos a decir, ¿que nosotros acabamos con su raza? ¿Le diremos que se han ido y se han olvidado de ella? Y siempre va a haber algún indiscreto que le diga... -Habló Luber: -Queridos amigos, la mayoría de la gente de Prima y de Sargón, de todos los sistemas estelares, ni siquiera sabe cómo eran los vegeta, no hemos repartido por doquier holovídeos, somos pocos los que sabemos y hay tantas razas en la galaxia que tranquilamente puede pasar como una raza nueva y con el tiempo va a aprender todo lo que nosotros sabemos, va a ser una de nosotros.
Cuando le conté a Nubia sus ojos se llenaron de lágrimas: -Quizás, amado Fidis -me dijo-, quizá de alguna manera me recuerde a cuando me tenían de mascota. -No, no, amor, no, no, la pequeña Arbina jamás va a ser una mascota, es muy inteligente, es muy dulce, es una persona querible y ella va a elegir qué va querer estudiar, qué va a querer ser. No va a entender nuestras costumbres, está bien, que es pequeña todavía, debe tener cinco o seis años de Sargón, quizá no sepa cómo se apareaban, que luego del apareamiento el vegeta macho terminaba muriendo. En ese sentido sí va a estar sola porque no va a tener con quien aparearse cuando sea mayor, pero hay tantas cosas con las cuales gratificarse, tantas cosas...
Fuimos con Luber, Alexis, Kirana y mi amor, Nubia a la escuela. Las matemáticas eran distintas a las que había aprendido ella en ese enorme navío, pero se adaptó fácilmente, se sentó en un pupitre, hablaba con otras compañeritas humanas, félidas, reptiloides y no se impresionaba porque eran distintas a ella. Y ahí me di cuenta y lo hablé con Alexis y con Luber: -Nada que ver con los langar. Pensábamos que estaba en la naturales de los vegeta conquistar, pero mirad a esta niña, se ríe, juega con los demás niños. Y la veo tan dulce. El día de mañana preguntará si podrá tener pareja y obviamente le diremos que no, que es la única que encontramos en un planeta perdido. ¿Qué más podríamos decirle? Lo que queríamos era que fuese feliz y que creciera sanamente. Pero claro, era algo personal, destruimos una raza y criamos una niña, la única sobreviviente.
Sesión 09/01/2025 En Italia, Florencia. Unos amigos trataban de mejorar la música que creaban, apenas tenían instrumentos pero se presentaron en un teatro. Querían triunfar.
Entidad: Encarné en Florencia, Italia, en 1546, bajo el nombre de Pietro Vitale. Siempre me gustó la música, pero lidiábamos con mis amigos personales con dos estilos: La música más conocida era la de textura polifónica con dos o más líneas melódicas independientes, era una música tan importante que, como thetán Ador-El lo puedo decir, un siglo después Bach abrevó de ese estilo polifónico. El otro estilo me gustaba bastante, el canto gregoriano, pero no era una persona religiosa porque entendía que la iglesia tenía muchos apetitos de poder, y el canto gregoriano ¡je, je, je!, era música litúrgica.
Mis amigos personales, al igual que yo, apenas podían conseguir un par de florines, tocábamos en las calles. A veces había multitudes trabajando, carros cargando carne de cerdo, carne vacuna y nos teníamos que correr del lugar. Tenía un afecto muy muy grande por el querido vasco Azpiazu Merrea y el otro ibérico Álvaro Macsas. El que era muy divertido era el germán Guido Kramer que como compositor, ¡je, je, je!, una manera de decirlo, se hacía llamar de apodo "Germánico".
En el momento del relato corría 1.576 y yo había cumplido treinta años. Florencia era prácticamente el centro del mundo, un papa había creado una moneda valiosísima que servía para el comercio. ¿Pero cuántos músicos habían triunfado?, uno cada cien o menos. De todas maneras iba a practicar música con dos conocidos que eran muy muy famosos en la época, uno era cuatro años más joven que yo, Cavalieri, nacido en 1550. Y el maestro Marenzzio siete años más joven nacido en el 53. Ellos hacían la textura polifónica.
Recuerdo que le pregunté a Marenzzio: -Maestro, ¿de qué se trata? -¡Ay, Pietro, Pietro!, son dos o más líneas melódicas independientes. -¿Y cómo se toca eso? -¡Ah, ja, ja, ja!, porque es una contraparte, por momentos se unen ambas melodías, así es como se forma un concierto. -¿Con músicas contrapuestas? Honestamente, me cuesta entender la textura polifónica.
Hablé con mis amigos. -Guido... -¿Cómo Guido?, ¡Germánico! -Ya tienes el acento de Florencia, tienes el acento florentino, ¡je, je, je! -Y prácticamente me crié aquí. Mis padres vinieron de Germania. -¿Y qué los atrajo, la ciudad? -No, Pietro, el fiorino nos atrajo. -Y claro, a todo el mundo le gustaba la moneda dorada. ¿Qué has compuesto? -¿A mí me preguntas? Tengo algo que parece gregoriano, pero no, no lo es no lo es. -¿Puedes tararear algo? -No, no, pero puedo emitir el sonido con la boca cerrada. Y tú, Azpiazu, tú que eres tan buen escritor de música, ¿podemos ir en algún momento a tu pieza y escribes lo que yo canto? -¿Y el ruino de los perros, y las vecinas que se pelean cuando tienden la ropa en el balcón? -Tú te concentras en lo que yo canto, ¡qué te importan las vecinas! -Y después viene don Pascuale, que me golpea la puerta: "¿Qué pasa con la renta?" -Estamos todos iguales, estamos todos iguales.
Álvaro era el único que tenía un poco más de dinero, los padres no habían venido a Florencia pero le habían dejado plata. -Guárdala siempre dentro de tu ropa, hay muchos que te roban en las calles. Y eviten salir de noche, déjense de juerga, déjense de ir a la cantina. -Sí, en la cantina están los amigli. -¿Cómo se llama la cantina? -Dove gli amigli si trovare. Es ahí donde el fiorino vuela.
Y tenían razón, no había que mostrarle el dinero a nadie. De las demás mesas miraban de reojo y si veían que traías más de dos o tres florines, hablaban en silencio y te seguían en la calle. Pero siempre íbamos los tres juntos y a veces se juntaba Guido, "Germánico", y ya siendo cuatro con Álvaro, Azpiazu y yo, Pietro era muy difícil que quisieran asaltarnos. -Bueno, vamos a mi pieza. -Espera, espera -exclamé-, no me interrumpáis, esto es un estilo mío, no es gregoriano. [La entidad transmite unas notas].
-Bravo, bravo, bravo. -No, no, no lo veo gregoriano. -¿Qué dices, Álvaro? -No, yo tampoco. -Guido... -Germánico se encogió de hombros. -Nada que ver con música de Germania. -¿Has anotado algo? --Te digo, Pietro, que soy veloz escribiendo música, apenas me perdí de algo, algún semitono o algo, pero lo podemos perfeccionar o corregir. -Bueno. A ver, germánico... -¿Yo? El violín. -¿Pietro? -La mandolina. -No no no no no, búscate otra..., algún instrumento más grande. -¿Quién sabe piano? Azpiazu y Álvaro levantaron la mano, pero Álvaro dijo: -Yo no voy a gastar mis fiorinos en comprar un piano no no no. Aparte, ¿adónde lo vamos a poner?, ¿adonde? -Vamos a la academia. -Pietro, ¿hablas en serio?, ¿cómo? -Conozco a Cabalieri y conozco al maestro Marenzzio. -Marenzzio es un improvisado. -Marenzzio no es ningún improvisado, hablan de él en otras ciudades. Pero aparte su música, esa textura polifónica, me confunde. -¿Sabes algo de eso, Pietro? -No, no, no. -Improvísate algo polifónico. -Es que tendría que ser más de una garganta, no tengo dos gargantas. -Sí, pero nosotros no sabemos improvisar. -Bueno, no sé... -Sí que sabes, eres el que más sabes de música. -Sí, pero apenas sé escribirla. A ver, a ver cómo hago, a ver, algo germánico no, no... ¿Y por qué no? A ver..., es difícil esto. Bueno, no me interrumpáis.
[La entidad transmite unas notas].
-¿Y? Comentadme.... -¿Qué fue eso? -Textura polifónica. -No se te ocurra... -¿Lo han escrito? -Sí, pero habrá que arreglarlo mucho, no se entiende nada. ¿Mezclar dos compases?, ¿mezclar líneas melódicas independientes?, ¿eso es lo que hace Cavalieri, eso es lo que hace que se conozca en distintas ciudades?, por Dios que me quedo con lo otro. Lo otro es una melodía, cómo puedo explicarlo, no, no es este canto gregoriano, se parece pero es más..., no sé, más del norte, más... Bueno, vamos a hacer una cosa, yo tengo mandolina, puedo buscar algún instrumento de cuerdas más grande, con más notas. Y vosotros, Azpiazu, Álvaro, violines. Azpiazu dijo: -El mío no es un violín propiamente dicho, pero en mi tierra vale fortuna. Y lo cuido, ¡eh!, lo cuido, lo cuido, le pongo una pasta en la madera. -Bueno. ¿Entonces podemos pulir un poquito lo segundo?
Y tardamos meses, meses entre los cuatro en tratar de encontrar una buena música.
Hablé con Marenzzio: -¿Podríamos en algún pequeño teatro tocar algo? -Y qué van a cobrar... -No, lo que la gente pueda, es simplemente para que nos conozcan. -¿Y todos tocan un instrumento? Germánico dijo: -Yo toco el piano, y lo toco muy bien. -¿Y dónde lo tienes? -No... Bueno, hay un pequeño teatro en el norte de Florencia que es un teatro pobre, y tiene un piano que quizás haya que afinarlo un poco. Pero puedo conseguir unos carteles anunciando. -Pero no nos conoce nadie. -Y nos podríamos llamar "El Cuarteto Melódico". -¿Quién dijo eso? -Germánico levantó la mano. Marenzzio lo miró. -¿No se te ocurre algo más original? Yo me ocuparé, yo me ocuparé. Y si no, se presentarán con sus nombres. Pero tú te llamas Guido, Guido Kramer, deja de lado el Germánico, que cada uno se presente con su nombre. Un fiorentino, un vasco, un ibérico, un germánico. Es una mezcla tan rara... Y Álvaro le dijo: -Maestro, si llega a escuchar lo último que compuso Pietro se va a espantar. -Se lo hicimos escuchar. -Es una música rara, creo que hay que pulirla un poco. -Me miraron todos. -Te lo hemos dicho. -Yo no dije nada -Me cubrí-. Si hay que pulirla la pulimos, y si nos ayudas te pondremos como parte de la composición. -No, no no no no no, yo tengo mis composiciones, quedaos con la vuestra. Os presentaréis, la gente es educada, si no les gusta no van abuchear, va a haber seguridad, pero no me hagan quedar mal. -Lo prometo -exclamé.
Al mes nos presentamos por primera vez en el teatro. La gente aplaudió tibiamente, no estuvimos mucho, poco más de una hora. Juntamos en una pequeña gorra lo que fueron dejando y lo repartimos entre los cuatro. -Azpiazu dijo: -Esto no me alcanza para la renta. -Y bueno, la semana que viene probemos de vuelta, la gente aplaudió... -Sí, la mitad. -Bueno, pero nadie abucheó, es un pequeño paso. -¿Seremos maestros algún día? -No lo sé. No soy pesimista, pero Cavalieri y Marenzzio ya son conocidos y son más jóvenes que yo. -La edad no tiene nada que ver. -Yo soy el mayor -dijo Germánico. -¿Y qué? -Nací en el 40. Te llevo seis años, Pietro. -¿Y qué? -Veremos la semana que viene qué pasa, la situación no es fácil. Tenemos una ventaja, Florencia es el centro del mundo, ¿si no triunfamos acá, a dónde si no?
Sesión 14/01/2025 Enseñaba a su joven hijo cómo era ese mundo de supervivencia, le enseñaba cosas de la vida para que se hiciera fuerte con él mismo y con los demás. Era una extensa conversación.
Entidad: Miré a mi contrincante, levanté la espada: -¿Estás dispuesto? -Sí -me contestó. -Mira que no tendré piedad. -No quiero piedad. -Cogió su espada, más pequeña que la mía y sorpresivamente arremetió contra mí, no esperaba ese ataque. Me dio un cabezazo en el estómago y caí sentado en el barro. Cuando reaccioné tenía su espada apoyada en mi garganta.
Sonreí, le tendí una mano para que me levante. Me dijo: -Padre, con lo que pesas cómo te voy a levantar. -Prueba. -Ayúdame. -No, prueba -Me cogió de la mano y levantó prácticamente mis dos líneas de altura. Le toqué su cabello rubio. Y le dije: -Arancán has hecho trampa, se trataba de espadear. -No, padre, se trataba de sobrevivir, y lo primero que se me ocurrió fue el cabezazo en tu estómago. -Supongamos que no me hubieras cogido de sorpresa, tu cabezota hubiera rebotado en mi estómago, te hubiera cogido del cuello y te levantaba a dos líneas y media. -Claro, pero yo seguía teniendo la espada y te hubiera cortado el cuello. -Sonreí-. ¿Tienes hambre? -No, todavía no, padre. ¿Te puedo hacer una pregunta? -Sí, Arancán. -¿Cómo se puede extrañar lo que no se conoció? -Eso no sabría decírtelo... -¿Cómo era mamá? -Lo miré, evité que mis ojos de humedeciesen. -Era maravillosa. Y se fue con aquel que está más allá de las estrellas cuando tú naciste. -Padre, ¿entonces yo te la quité? -No, no, nunca digas eso, no, no, es así la naturaleza. -Pero padre, hay personas que tienen muchos hijos... -Sí, lo sé. -¿Pero es un castigo de aquel que está más allá de las estrellas? -No, es la naturaleza de los seres humanos. -¿Y porque justo a mama? -Arancán, me lo he preguntado mil veces. -¿Por qué siempre vamos a practicar? -¿Cuántos lugares te he hecho conocer? -Arancán se encogió de hombros. -No sé, cien lugares. -¿Cuántos guerreros has conocido? -Cien. Pero a ti te respetan. Eres Aranet, el invencible. -Nadie es invencible, hijo. Lo que pasa que tú tienes diez años, y a los diez años piensas que un padre lo puede todo. Tengo diez años más de cuando tú eras un bebé y de cuando te tuve en mis brazos, de cuando mis poros soltaban felicidad, al mismo tiempo mis ojos nublados de llanto. -Entonces sí te la quité. -No. Es como aquel que está más allá de las estrellas hubiera hecho un intercambio. -Parezco chico, padre, pero sé muchas cosas. ¿Por qué no volviste a formar pareja, por respeto a madre? -No, no, Arancán, madre se hubiera enojado si yo no hubiera formado pareja por respeto a ella. -¿Entonces? -Entonces no lo hice por qué no encontré la mujer indicada. -Bueno, alguna vez te he visto con una joven... -¿Ahora me espías? -No, por supuesto que no, no soy indiscreto. Pero te he visto, pero no formas pareja. -No. -¿Y qué pasó con tus amigos? -Tenía un gran amigo, guerrero como yo, Ligor. Cometió muchos errores. Eliminó gente que no tenía que haber eliminado, una joven irreemplazable y un guerrero que era su protegido, como una especie de padre adoptivo de ella, que también era invalorable. Se fue a vivir con los lomantes. -¡Ah!, los lomantes, juego con algunos niños lomantes. Pero son brutos. -No es que sean brutos, tienen tu edad pero son mucho más corpulentos. He luchado con ellos. Y te hace bien, a fortalecer tu musculatura. -Sí, pero no puedo vencerlos. -No, eres humano, ellos son lomantes. -¿Pero soy grande para mi edad? -Sí, eres más grande y más rudo que otros chicos. -O sea, ¿que soy como tú? -Diríamos que sí, pero has tenido una infancia más sana que la mía. Busqué protegerte, pero a su vez no te evité algunos peligros. -¿Y eso por qué?... -Porque no quería criarte débil. -Padre, no soy débil para mi edad, en el aspecto de carácter, en el aspecto de timidez... ¡Pero no lo soy! -No, por supuesto que no, has matado tú solo con un cuchillo un jabalí pequeño. A otro niño le hubiera lanzado por el aire con todas las tripas fuera de la panza. Tú lo has sabido esquivar, lo has montado y le has clavado tu daga en el corazón sobre el jabalí. -¿Es ciento que cuando eras más joven montabas una especie de león raro? -Sí. -¿Pero no hay más? -Hay, en alguna zona se ocultan. -¿Por qué? -Por qué los cazan. -¿Por qué? -Porque son brutos, porque para ellos son trofeos. Y he visto algunos cazadores que le erran con las flechas o con las lanzas y esos bichos los matan. -¿Y no te da pena que maten a humanos? -No, no me da pena, hijo, porque ellos son los que van a cazarlos. No me dan pena. -¿Y tú cómo te llevas con esos bichos? -Bien, me olfatean, ven que no soy un peligro para ellos... -¿Y cómo se dan cuenta? -Por el olor que despide mi cuerpo, que ellos pueden entenderlo. Mi olor no es de miedo ni tampoco de agresión. Entonces, para ellos soy indiferente. Y algunos, los que no tienen mal genio me permiten acariciarlos. -¿Extrañas al que tenías tú? -Tuve más de uno, tuve cuatro, todos murieron. Entonces no quise tener más. -Tampoco quisiste tener más esos lobos raros. -Bueno, el último que tuve se crió contigo, pero ya era grande. Murió hace dos años. Pueden llegar a vivir hasta más de quince años. -O sea, que ahora no tienes ningún animal que te acompañe. -No. Sólo un animalito rubio... -¡Basta, padre! -Arancán sacó la espada de nuevo. -Esta vez sin trampas, ¿eh?
Cruzamos las espadas... -Cúbrete, cúbrete. -Le apunté a la muñeca y su antebrazo lo tenía todo cubierto con un metal del cielo, que le labró Raúl, el herrero antes de morir. -¿Cómo era Raul? -El mejor herrero de todo Umbro. -¿Y de qué murió? -De viejo. Así es la naturaleza. -¿Y de qué murió Ligor? -Ya era grande, él era más grande que yo y tenía menos agilidad y se encontró con un elfo blanco que hacía años que lo buscaba y lo desafió. -¿Y el elfo blanco lo mató? -Se mataron ambos. -Pero Ligor despedía electricidad... -Pero no lo hizo. Luchó sin tener ventajas. Y sin embargo ambos recibieron a la vez una estocada en el corazón. -O sea, ¿que el elfo blanco no era invencible? -Seguramente estaba confiado pensando que Ligor ya era un hombre grande. Pero evidentemente siguió practicando con los lomantes. -¿Formó pareja de nuevo? -Sí, formó pareja. Pero no le duró mucho porque las costumbres de los humanos que vivían con los lomantes no formaban parejas estables. -¿Y por qué? -Son costumbres, hijo, ya las conocerás. -¿Y los nietos de tu otro amigo, de Gualterio?, ¿por qué no son guerreros como yo? -Bueno, eso depende de Marya, de su madre, los quiere criar como nobles. Pero así están expuestos a cualquier peligro. Arancán, yo no puedo decirle a una madre cómo tiene que criar a un hijo, salvo que fuera un hijo mío. -Si mama hubiera vivido, ¿hubiera dejado que me críes así, medio salvaje? -¡Ja, ja, ja! ¿Te consideras salvaje? -Bueno, tengo mis botas con punta metálica, tengo brazaletes que me cubren hasta el codo para parar golpes de espada, tengo en el cuello una especie de brazalete, por supuesto, para evitar que me corten la cabeza, y todos fueron hechos con esta piedra del cielo, del fallecido Raúl. -¿Pero no te gusta entrenar conmigo? -Sí, padre, pero en la isla también hay hijos de los otros salvajes que han formado pareja y juego con ellos. Pero no me respetan, un par de veces me han vencido. -¿Y tú qué has hecho? -Les pedí la revancha y los vencí. Hoy no me vence ninguno de ellos. Salvo alguno que tenga catorce o quince años. De mi edad no me vence nadie. -Sí, y por eso no te respetan. -Eres un pillo, padre. -¿A ver?, dime por qué. -Porque tú les has dicho que no tengan compasión ni piedad porque sea mi hijo. -Pero eso es una desventaja. -No, no. Si yo les ordenada a todos los niños que te tuvieran contemplaciones y te atacaran con cuidado, ¿en qué te diferenciarías? A ver, ¿cuál sería la diferencia con los hijos o nietos de Gualterio? -Tienes razón, tienes razón. Yo no quiero ser un 'blando' -Y no lo serás. -Pero hay algo que me molesta... -Qué. -Desde los seis años me has mandado a estudiar con los lomantes. No me gusta hacer letras, no me gustan los números. -Pero has aprendido a leer y a escribir. -¡Por supuesto! -A sumar, a restar, a multiplicar, a dividir... -¡Por supuesto! -Y te sabes toda la geografía de Umbro. -¡Claro que sí! -Estoy notando que lo dices con orgullo. -¡Por supuesto! -Bueno, que no te invada el ego. -¿Qué es el ego? -Creerte más de lo que eres. Eres lo que eres, y punto. No te sientas superior a los demás. -¿Acaso tú no te sientes superior a los demás? Los bárbaros me han contado tus hazañas, las guerras que has disputado. ¿Por qué no podemos ir a lo de los dracons?, quiero montar un dracon. -Eres pequeño todavía, Arancán. -¿O tienes miedo de los dracons? -¡Ja, ja, ja! Hijo, no digo que he montado tantos dracons como Ligor, pero te aseguro que he montado muchos dracons. Me olfatean y al igual que los leónidos saben que no tengo miedo y saben que no voy con agresión. Me cuido, sí, de los más pequeños que no me conocen y pueden echar vapor caliente. Entonces no me acerco tanto. Cuando las crías ven que son mayores se acercan a mí apenas bufando y lanzando un poco de vapor pos la nariz, ahí se dan cuenta que no soy un peligro. -¿Pero no razonan las crías, padre, no se dan cuenta que son mucho más grandes que tú? -Arancán, los dracon no tienen nuestra mentalidad, se manejan por instinto. Ven un extraño, aunque sea diez veces menor que yo y si esos por instinto interpretan que son peligro, le lanza vapor hirviente y lo cocinan. -Vaya. Sí, voy a esperar un tiempo para ir. -¡Aaah!, tienes miedo. -Arancán se enojó frunciendo el ceño. -No le tengo miedo nada, simplemente que tengo precaución. -Vaya, qué hijo me ha salido. -¿Qué, estás disconforme conmigo? -No, estoy orgulloso de ti. -O sea, también tienes ego. -No, no no no, no tergiverses las cosas. Yo no tengo ego, yo sé hasta dónde puedo y hasta donde no puedo. Eso es lo que tienes que aprender tú. No te creas más que nadie. -Yo sé razonar, padre. Cuando conocí a los lomantes me imaginé que eran monstros peludos, pero me di cuenta que hablan mejor que nosotros y que sus estudios son mejores que los nuestros. Y que han perfeccionado sus armas, armas que lanzan fuego. Pero son pacíficos. Me tienes que llevar a conocer muchas cosas, la región de las amazonas, la región de los apartados, el mundo donde te has criado, el famoso bosque ese donde te enseñaron a pelear con los Bō... ¿Cuándo me vas a enseñar con los Bō? -Tranquilo, tranquilo, tienes tiempo de sobra. -Me molesta estudiar... -Lo lamento, hijo. Hasta que no seas mayor yo mandaré sobre ti. -¿Y si un día me escapo? -No digas eso ni en broma. -Me abrazó. Me miró desde su altura a la mía: -Sabes, padre, que no lo haría. Te amo, padre. -Yo te amo a ti, Arancán, yo te amo a ti. De apoco te iré enseñando más cosas, la región de los enanos... -¡Ja, ja, ja! -No re rías, son poco más altos que tú, pero te aseguro que cualquiera de ellos te puede dar una paliza. -¿Y a ti? -No, a mí no. Yo he practicado con ellos. Te entrenarás con los enanos, cuando tengas veinte años vas a tener mi altura vas a ser más fuerte que yo. -¿En serio? -Bueno, tampoco te la creas. Acuérdate lo del ego, no te creas más que nadie. Y si ves alguien medio débil y es un enemigo no vayas complaciente porque quizá tenga una agilidad tremenda y te venza y te mate. No hay enemigo menor. Que tu ego no te domine. -Lo entiendo. Me lo dices siempre. -Bueno, pero sigues cayendo en roles de ego. No te lo permitas eso. Siempre atento, siempre alerta. Siempre. -¿Y el bosque es más peligroso cuando hay mucho ruido de alimañas? -No, Arancán, el bosque es más peligroso es cuando está en silencio. -¿Por qué? -Porque eso significa que hay una bestia que todos respetan. Hay que tener cuidado. -¿Que hay bestias que no conocemos? -Mira, alguna vez tuve ego y me jacté de conocer todo Umbro, pero me he encontrado con bestias que no pensé que existían. Por eso te digo que nunca vayas solo, si no vas conmigo ve con tres o cuatro compañeros, que cada uno tenga un ojo y un oído para cada uno de los cuatro puntos cardinales. -¿Cómo? -Norte, sur, este y oeste. -¿El este es de donde sale nuestro enorme sol? -Correcto. -Bien. Bien. -Tú has salido solo a explorar, Padre. -Era grande, tú eres un pequeño todavía, eres fuerte para tu edad pero eres un niño. Y tú lo sabes. -Me gusta más practicar con los lomantes que con hijos de los bárbaros. -¿Por qué? -Porque pongo más atención y porque no los puedo vencer. Y eso me da..., ¿cómo podría explicarte, padre?, más ganas de seguir. -¿Aunque pierdas?, ¿aunque termines con el cuerpo molido y roto? -¿Aunque tenga que usar zumo de plantas sanadoras para el dolor?, sí. -No quiero pensar cuando te lleve a lo de los enanos, te van a moler a palos. -¿Y tú lo vas a permitir?, ¿acaso no es un entrenamiento que quieres? -Sí, pero supongo que se medirán. -No, no se van a medir. Cuando vean que no das más, pararán. Y quizá vas a estar dos o tres días de reposo hasta que te recuperes. No te preocupes, no te van a romper ningún hueso pero igual te va a doler dos días. -¿Tan bravos son? -Son los mejores luchadores. ¿Ahora tienes hambre? -Ahora sí, padre. ¿Volvemos a la isla? -No, vamos a alguna taberna. Nos pedimos algún guisado caliente, yo me tomo una bebida espumante y tú te tomas un jugo. -¿Cuándo podré tomas una bebida espumante? -Cuando seas grande. -¿Por qué? -Porque si a una persona grande la bebida espumante le nubla los sentidos, a un niño, con una sola jarra se puede marear y hasta dormirse y hasta ni saber dónde está parado. Hazme caso, nunca lo hagas a mis espaldas. -No, padre, yo te cuento todo. -No, no me cuentas todo. -Padre, ¿me tratas de mentiroso? -¿Dices que me no cuentas todo o sí me cuentas todo? -Te cuento todo. Entonces te trato de mentiroso. -Ahora me ofendes. -No, es tu ego el que se ofende. Te vi una noche que saliste de casa y te encontraste con una niña de diez años, hija de uno de los bárbaros. -Padre... Pero nos besamos, nada más. Yo no hice esas cosas que hacen los grandes. Todavía soy chico. Además, su padre me cortaría la cabeza. -Bueno. ¿Sabes cuáles son tus límites? -Sí. Por suerte el padre no está enterado. -¿Esto quien lo dice? -Me miró. -Qué, ¿su padre está enterado? -Sí. -¿Y la retó a la hija? -No, solamente le dijo que se cuide. -¿De mí? -No necesariamente de ti, que se cuide de no pasar más allá de un beso. -Entiendo, padre. Prometo no ocultarte eso tampoco. Pero me da la vergüenza. ¿O te sientes orgulloso? -Mira, Arancán, yo no puedo alentarte, tienes que aprender a respetar a las niñas como los grandes respetamos a las mujeres. Si estás con esa niña... ¿cómo se llama? -Sabina. -Bien. Si está con Sabina no estés besándote con otra niña. ¿O Sabina se besa con otro chico? -No, no porque después se la vería conmigo el otro chico. -Dejando de lado eso, ¿Sabina se ve con otro chico? -No. -Entonces tú no te tienes que ver con otra chica. Y mucho cuidado con los manoseos. -Sí, padre. Me aburres. -Sé que te aburro, como te aburren las cuentas de los lomantes. Pero bueno, estoy haciendo de padre y de madre.
En ese momento me acordé de mi difunta esposa y se me nubló la vista. -Bueno, basta, basta. Vamos a comer un buen guisado caliente y después volvemos. -Me duelen las piernas. -Bueno, ahora descansaremos y después seguiremos caminando. Cuando lleguemos agarrarás un tacho con agua tibia, le pondremos un poco de sabia de las plantas y pondrás los pies adentro. Esos pies tienen que endurecerse, no te tienen que sacar ningún tipo de llaga. -Me da la impresión como que mis botas me aprietan. -Bueno, te haré hacer botas más grandes. Estás creciendo. Eso es lo que pasa. ¿Qué tal está el guiso? -Muy bueno. ¿Me dejas probar un poco de la bebida espumante? -No. Hoy un poquito, mañana otro poquito... No. Toma tu zumo. Y si tienes sed te pides otro zumo. -¿Por qué te miran los guerreros? -Porque me conocen. Pero mientras no se metan conmigo yo no me voy a meter con ellos. -O sea, ¿te conoce todo el mundo? -No, no, hijo, todo el mundo no. He perdido muchos amigos. Obviamente que lo extraño a Ligor, pero bueno, son elecciones de vida. Extraño a Gerard, extraño a tantos otros...
-Me gusta cuando a la noche me cuentas historias de lo que has vivido. ¿Son todas de verdad? -Arancán -Lo miré serio-, tengo historias para contarte por años, no preciso inventar nada. Tengo historias desde que llegué de Krakoa hasta el presente. Tengo historias con madre, las veces que la he rescatado. -Esas no me las has contado. -¡Ah!, bueno. Hoy, a la noche me tendrás que soportar dos horas y te contaré cuando fue secuestrada en un castillo. -Se colgó de mi cuello, lo levanté y dije:- ¡Vaya, qué pesado que estás! -Es por el guiso, padre. -No, eres bastante musculoso para tu edad, te digo que cuando seas grande vas a ser más fuerte que yo. -Sí, por supuesto, porque tú ya serás un viejo. -Viejos son los paños, los seres humanos no somos viejos, maduramos. -Te contradices padre, tú dices que el herrero Raúl murió de viejo. -Bueno, no me busques el pero a todo, basta, basta. ¿Comiste, quieres más? -No, no doy más. -¿Quieres pasar al baño allá afuera? -Sí. -Y después no vamos. -Sí. -Bien.
Minutos después volvíamos para la isla, este era uno de los días comunes como todos, pero dos veces por semana lo llevaba a estudiar con los lomantes y próximamente iríamos a visitar a los enanos. Diez años tenía Arancán, en muchas cosas era maduro, en otras era una criatura, yo no quería que perdiera su niñez, muchas veces lo he visto jugar a la batalla con los bárbaros, con los niños, incluso con los adultos, se enojaba cuando los adultos lo empujaban y lo hacían caer al barro, se enojaba mucho. Entonces yo le decía: "Tienes que aprender a controlar tu furia, tu furia es tu peor enemigo en una batalla, tienes que tener siempre el control sobre tus impulsos". No me cansaba de decírselo hasta que de a poco lo fue aprendiendo, la última vez uno de los bárbaros que era uno de mis segundos lo empujó y cayó en el fango y lo ensució todo, Arancán se levantó y lanzó una carcajada, señal de que estaba venciendo sus impulsos. Era mi hijo, era mi vástago, era parte de mí, de Aranet.
Sesión 25/06/2025 Estaba bien cuidada pero seguía siendo la niña vegeta, hasta que bien fijados cuadraba más con la raza Nubio, de la cual era su esposa Nubia. Tal descubrimiento hizo presentarla en Sargón como con deseos de adoptarla.
Sesión para Edgar cuyo thetán es Ador-El, quien va a relatar en la saga de Sargón.
Entidad: Como sabréis mi nombre es Fidis, soy reptiloide. Y me enamoré de Nubia, que es otra raza de reptiloide pero somos afines, podemos procrear, podemos vivir en pareja perfectamente. Entiendo que nuestros hijos van a tener un físico similar al mío o al de mi esposa, Nubia.
Supe mucho más tarde por qué la llamaron Nubia a mi gran amor, porque resultado ser mascota de una humana llamada Joana, y el padre dice: "Es un reptil de raza Nubio". Y pasó el tiempo hasta que la comunidad científica de ese lugar viendo las habilidades cognitivas de Nubia, dijeron: "No, no es un reptil común, proviene de una raza inteligente reptiloide Nubio". Finalmente terminaron dándole identidad propia al punto tal de reconocer que era una raza avanzada. Cuando la conocí, voy a decir la verdad, me agradó muchísimo, pero no sé si vamos a congeniar, tal vez yo era más tipo reptiloide que ella, con otro color de piel, con otro tipo de color, yo era más grisáceo, ella era gris tirando a verde.
Y recuerdo que un año después luego de la tremenda batalla con la raza Vegeta descubrimos en uno de los mundos una niña vegeta que dijo llamarse Arbina, dulce, pequeña, muchos no querían saber nada con ella porque decían: "Ahora es tierna porque es niña, cuando crezca va por su ADN tener los apetitos de poder que tenían los vegeta". Y lo pensamos muchísimas veces. Yo nunca me jacté de ser una persona a nivel cognitivo alto pero sí con una gran intuición y tenía una enorme duda con respecto a la niña Arbina, la supuestamente niña vegeta.
Me comuniqué por visor ultra lumínico en el sistema Prima con Lúber y su esposa Eveliz, y bueno allí estaba también Alexis y su esposa Kirana. Y les dije si por favor podían llegar hasta Sargón. Me preguntaron: -¿Pasó algo grave? -No, no. -¿Algo que has comentado con Nubia? -Todavía no, lo quiero comentar con todos porque tengo una duda que me parece que es un descubrimiento. -Bueno, no nos gustan los misterios -dijo Alexis-. Combinamos Lúber, con Eveliz y con mi esposa, Kirana. Mañana cerca del mediodía nos encontramos los seis. -En realidad los siete. Lúber, el mayor, preguntó: -¿Quién sería la séptima persona? -La niña vegeta. -El hecho de ser el esposo de una exprimer ministro me permitieron traerla a Sargón dejando sus estudios y la veía más dulce que nunca.
Al día siguiente estábamos todos juntos, Nubia se sentó al lado mío y al lado la hizo sentar a la niña Arbina, la niña vegeta. -Vosotros cuatro sentaos en frente, a dos líneas de distancia, quiero que veáis algo que ni siquiera Nubia se ha dado cuenta. ¿Qué notáis? Lúber dijo: -Noto que es una niña hermosa. -La niña se reía, dijo "Gracias". Mi esposa Nubia la miraba con ternura y la acariciaba. -Eveliz, ¿tú ves algo? -Lo mismo que mi esposo, es bella, es tierna, es hermosa. -¿Vosotros, Alexis, Kirana? -Alexis le habló al oído susurrando a Kirana y Kirana abrió la boca con sorpresa asintiendo. Sonreí-. Alexis ya sabe. Kirana dijo: -Sí, y estoy de acuerdo con Alexis. -¿Podéis decirlo en voz alta? Habló Alexis: -Fidis, primero, te felicito por tu intuición, segundo, por atar cabos. -Bueno, cuenta la conclusión a ver si es igual a la mía. -Sí, seguro que sí -dijo Alexis-. Arbina no es vegeta. -Cuando nos comunicamos por el visor ultralumínico guardamos las grabaciones e incluso sacamos holofotos de los vegeta y no tiene ningún parecido con la niña Arbina, que todos pensaban que era una niña vegeta. Alexis dijo: -¿Te acuerdas, mi amor, cómo llegaste a ese mundo? La niña negó con la cabeza: -Me acuerdo de una nave, me acuerdo que la nave se estrelló. -Eso no lo habías comentado. -Tal vez ahora me acuerdo más, la nave se incendió y yo huí, alimentándome de frutos, alimentándome de hongos hasta que me encontraron. -Mi amor -Nubia dijo-, ¿y si no es vegeta de qué raza es? -Mirad, allí en el fondo hay un espejo cristalino, coge de la mano a la nena Nubia y párate al lado de ella mirando ambos al espejo, ¿qué veis? -Nubia palideció. -Honestamente, no me había dado cuenta y estaba tan a la vista... O sea, que Arbina es una reptiloide Nubio, de mi raza. -Exactamente -dije-, podría pasar por una hija tuya. -Nubia sonrió. -Nada me gustaría más. Pero os digo a todos, os aseguro que no es mi hija, ¡ja, ja, ja! Pero se me ocurrió algo y espero que mi amor Fidis esté de acuerdo, independientemente de que tengamos hijos. Le hablé a Nubia: -¿Es lo que yo pienso? -y me susurró al oído-. Díselo -exclamé. Nubia habló con la niña Arbina: -¿Te gustaría que fuéramos tus papás? -La niña sonrió y asintió con la cabeza. -¿Me llevaréis a vuestro hogar? -Sí, tenemos de todo. Tenemos juegos, tenemos holovisión, tenemos juegos holográficos, pero por supuesto seguirás yendo a la escuela porque es importante que te cultives en conocimiento y que también trabajes tu mente. La niña era muy inteligente: -O sea, ¿que tú eres como yo?, ¿no soy vegeta? -No -dijo Nubia. -¡Cuánto me alegro! Alexis le preguntó: -¿Por qué, tesoro? -Porque los vegetas eran malos y yo me sentía mortificada porque pensaba que yo era vegeta y que la gente no me iba a querer. -Mi amor -dijo Alexis-, eres tan dulce que quién no te va a querer. -Ahora porque soy niña... La miré, la tomé de la mejilla y le dije: -Eres tan bonita, tan bonita que pienso que mi esposa de la cual estoy totalmente enamorado, va a tener una rival en belleza. -¡Ja, ja, ja! -Se rió la niña-. Y cómo es eso de ser papás, ¿así directamente me llevarán? -No, tenemos que hacer un trámite. Pero mi esposa fue primer ministro de Sargón, así que no va a haber ningún inconveniente. -Levanté la cabeza y miré a todos, a Eveliz, a Kirana, a Alexis y a Lúber-. ¿Qué opináis?
Lúber el mayor dijo: -Me siento contento, me siento feliz por ella y por vosotros. Esto para mí es una alegría como muy pocas veces he tenido, es una alegría que nos hayáis citado aquí, es una alegría que nos hayas hecho partícipes de esta noticia. Y ahora que las veo a las dos, a Nubia y a la niña Arbina, me pongo a pensar ¿cómo no nos dimos cuenta de que no era una niña vegeta? El mérito es tuyo Fidis. -Sonreí. -No sé si es un mérito, una intuición o prestar atención. A veces tenemos tantos problemas en la vida, tantos problemas que no prestamos atención a lo más evidente. Alexis dijo: -Pensaba exactamente lo mismo. No me quiero ir del tema, ¿no?, pero tanta gente me ha consultado y a tanta gente le dije lo mismo: "¿Porqué no ven lo evidente, lo que tienen ante sus ojos?". Bueno, tú, Fidis, lo has logrado
En ese momento sentí una boca junto a la mía, Nubia me decía: -Te amo, Fidis, y no importa si no tiene nuestro ADN, pero es nuestra hija. -Desde ya que sí -le dije. Y nos abrazamos.
Alcé a la pequeña a la altura de mi rostro: -Dicen que el amor no es instantáneo, ¿pero sabes que te empezamos a querer? La niña respondió, sonriendo: -Y yo a vosotros, papá y mamá, yo a vosotros.
Sesión 04/07/2025 Era profesor de genética en una Universidad de Vaquia y supo, por unos alumnos, que otros profesores habían practicado experimentos ilegales sobre personas necesitadas. Decidió ayudar.
Entidad: -Profesor Walden, profesor Walden Klein... -Me di vuelta, había dos jóvenes-, ¿podría venir urgente, por favor? -¿Podrían ustedes esperar quince o veinte minutos? Estoy terminando un análisis de genética. -Discúlpenos, profesor, lo que pasa que en el laboratorio del subsuelo hubo un problema grave. -Bueno. -Cojo la llave, cierro esta oficina-. Caminen, los sigo. -Les seguí por las escaleras, en el subsuelo había un pasillo largo-. ¿A dónde vamos? -pregunté-, este laboratorio no es el que vamos siempre usualmente. -Profesor Klein, es otro laboratorio.
Entramos y había dos jóvenes que no conocía. -¿Ustedes son alumnos míos? -Miré bien y con ellos había una niña joven de unos catorce años y la tenían cogida de los brazos-. ¿Qué está pasando? -Mis dos alumnos me dijeron: -Necesitamos que vengan ahora la profesora Alu Righ, el profesor Lars Edelman y el profesor Rulesku. -¡Suelten a la niña! -No, necesitamos que vaya a buscar, repito, al profesor Rulesku, al profesor Lars Edelman y a la profesora Alu Righ. -Voy a llamar al rector. -Estos dos jóvenes van a dañar a la niña, cuando usted venga con el rector la niña va a estar lastimada. -Me voy a comunicar urgente con la policía -agregué. -Lo mismo, cuando venga la policía la niña va a estar dañada. ¿No le es más fácil, profesor Walden Klein, que busque a sus colegas? Cerré los puños de impotencia y les pregunté: -¿Cuál es el objeto de que vengan? -Ya lo entenderá. Yo iré con usted -dijo uno de mis estudiantes-, me aseguraré de que vengan. -¿Piensan que van a salir indemnes? -Pensamos que se va a hacer justicia. -¿De qué se trata? -Ya lo va a entender. ¿Vamos? -Subí con ellos. Estaba de muy mal humor, más por la niña que estaba con cara de pánico.
Entré al salón donde estaba la profesora Righ. La llamé aparte y le dije: -Hay una urgencia muy grande en el sótano del subsuelo. -Le voy a avisar al rector. -No no, el rector ya está avisado, me dijo que le avisáramos a usted. Acompáñenos por favor. -La profesora le dijo a su curso que la esperen.
Fuimos al curso del profesor Lars Edelman y le dije lo mismo y que ya habíamos hablado con el rector. Lo mismo con el profesor Rulesku. Bajamos los cuatro con mi alumno, caminamos al camino largo del subsuelo y llegamos al laboratorio. Entramos y mi alumno cerró con llave. -¿Qué está pasando aquí? -dijo el profesor Edelman-, ¿por qué tienen a la niña?
Los otros dos alumnos que no conocía soltaron a la niña y habló uno de los dos que no conocía: -Usted es la profesora Alu Righ, usted el profesor Lars Edelman y a usted lo conocen no más que a ningún otro, el profesor Rulesku. -¿De qué se trata esto? -dijo el profesor Rulesku. -El tema es así, el profesor Walden Klein -Me señaló a mí-, no tiene nada que ver, simplemente se vio forzado a ayudarnos para que ustedes vengan aquí. Los tres, también profesores de genética han hecho experimentos en nuestro país, en el continente selvático, nosotros y estos dos compañeros vuestros cuando eran muy pequeños, nosotros somos más grandes. Rulesku dijo: -¿Cómo más grandes?, tienen la misma edad.
Y en ese momento vi algo que era imposible de creer aún viéndolo con mis ojos: los dos alumnos, supuestos alumnos desconocidos, cambiaron su rostro por hombres de más de cuarenta años, y la supuesta víctima, la niña, cambió de forma y también era una mujer de unos treinta y cinco años aproximadamente, o sea que los dos desconocidos eran casi de mi edad, yo tenía cuarenta y dos años.
Miré a mis alumnos: -¿Qué pasó aquí? -Mis compañeros, al igual que nosotros dos, son cambiaformas. -¿Estamos hablando de que son antropomorfos? ¿Y qué tienen que ver mis colegas en todo esto? -Sus colegas, profesor Walden, han hecho experimentos genéticos con el permiso de los padres. Vendieron, prácticamente para experimentos, a sus niños por dinero, por alimentos. Son culpables también los padres, pero son víctimas de gobiernos autócratas o dictatoriales con niños famélicos, y lo que aquí cuesta un almuerzo para cuatro personas, allí con ese dinero viven más de un mes. Así están las cosas. De todos modos muchos padres han pagado las consecuencias. Aclaro, profesor Walden, que sus colegas también compraron al gobierno, están asociados a una empresa fantasma que tiene dinero en países que no tienen convenios con ningún otro, lo que ustedes llaman paraísos fiscales. -Me quedé helado. -Ustedes dos, que ya están en tercer año y los conozco desde que tenían trece ¿también son cambiaformas? -Sí. Y esperamos el momento adecuado de juntarnos varios. Ellos dos que usted, profesor, no conocía, vinieron hace una semana. -O sea, que con la supuesta niña son cinco los cambiaformas. -No profesor, en la universidad de Vaquia hay aproximadamente treinta cambiaformas, todos víctima de experimentos genéticos de estos tres... ¿cómo llamarlo?, no tengo adjetivos para llamarlos. La profesora Alu Righ miró con desprecio. -Bueno, al fin y al cabo los ayudamos, estaban famélicos casi muertos de hambre, iban a morir en poco tiempo. Si tienen la ventaja de ser cambiaformas, ¿por qué queréis vengaros de nosotros?
Hablaron los dos cambiaformas que ahora tenían cuarenta años y dijeron: -¿De verdad creen que nos han salvado la vida? No podemos tener una vida normal, conseguimos una pareja y apenas ven que podemos cambiar de forma se espantan, nos quieren denunciar. Obviamente nadie les cree, los toman por locos. Habló el profesor Lars Edelman -Y bueno -dijo inocentemente-, ¿por qué no consiguen parejas entre ustedes?, hay cambiaformas varones y cambiaformas mujeres. -¿Está hablando en serio?, ¿de verdad piensa que esto es vida?
Y habló el tercero, el profesor Rulesku: -Yo creo que ustedes se han metido en un problema. -¿Por qué, nos piensa denunciar? Ustedes no van a salir vivos de aquí. -Bueno -dijo Rulesku-, en mi caso por supuesto que no, porque ya estoy muerto -Sus ojos se pusieron rojos y mostró sus colmillos-, el miedo va a ser vuestro ahora. Soy un vampiro y habito en el bosque de Las Sombras pero me gusta mucho la genética y por eso me hice profesor, pero vosotros estaréis muertos. Lo lamento por mis camaradas, la profesora Alu Righ, Lars Edelman -Y me miró a mí-, y el profesor Walden Klein, porque les clavaré los colmillos a todos hasta matarlos.
Yo estaba casi desvaneciéndome de la impresión y me apoyé contra la puerta, vi una silla y me senté. Escuché que la exniña, que ahora era mujer, rió a carcajadas: -Aquí no nos escucha nadie, y con nosotros, Rulesku, no va a tener éxito.
El vampiro se abalanzó contra ella y los otros dos cambiaformas estiraron sus brazos como si fueran brazos elásticos y lo amarraron con toda la fuerza. Quiso clavar sus colmillos y no pudo. El otro enroscó su brazo elástico en su cuello. -No podéis asfixiarme, estoy muerto, no respiro. -No, por supuesto que no, pero la presunta víctima, esta mujer que se hacía pasar por una niña te arrancará el corazón.
Y efectivamente la mujer que se había camuflado como niña, con una fuerza descomunal le atravesó el pecho y se quedó con su corazón. Automáticamente el vampiro y su falsa vida quedó inerte en el suelo. Miraron a los otros tres, a la profesora Alu Righ, al profesor Lars Edelman y a mí. Mis alumnos dijeron: -No, Walden Klein no tiene nada que ver en todo esto, él ni siquiera sabía. -Pero es un testigo. -No, no matamos inocentes, y nadie le va a creer además, nadie le va a creer.
En ese momento vi como ahorcaban con sus brazos elásticos al profesor Lars Edelman y a la profesora Alu Righ. Mi corazón latía a ciento cuarenta pulsaciones por minuto. De un bolsillo, uno de mis alumnos sacó un frasco con un gotero: -Abra la boca, profesor Klein. -¿Me vais a envenenar? -No, es un sedante y además antihipertensivo, no queremos que muera de un ataque al corazón, usted es inocente. -Me tomó del mentón y me hizo abrir la boca y me puso cinco gotas con un gotero. Al rato sentí como que estaba más relajado. -Pudieron -Apenas podía hablar-, pudieron vencer a un vampiro, ¿de verdad era un vampiro? -Sí, profesor. -Y de verdad la profesora Righ y Edelman... -No hable, profesor. -¿De verdad hicieron eso? -¿Se piensa, Klein, que solamente son ellos tres? En esta universidad por lo menos hay quince o veinte profesores que participan de esa empresa fantasma trabajando con genética prohibida, y todos van a pasar por lo mismo. -Eso es algo que no... -No hable profesor, no va a poder hablar. -Mis ojos se fueron cerrando y quedé dormido.
Cuando abrí los ojos se me había pasado el sopor, mi corazón latía normalmente y me di cuenta de que estaba en casa, en mi apartamento. Había una pequeña luz, era de mi velador, y al lado sentado uno de mis estudiantes. -¿Qué pasó? -Son las veintiuna horas, esperamos que la universidad cierre y pudimos sacar los cadáveres y están enterrados en el bosque de las Sombras, no los van a encontrar. Mi compañero y yo seguiremos cursando normalmente, los otros tres cambiaformas están alojados en el centro de Vaquia, en una dirección que nosotros conocemos. Por su bien, obviamente no le haremos nada, usted es una buena persona y siempre nos ha aconsejado bien ignorando que éramos cambiaformas, lo consideramos un amigo aparte de un profesor, pero no divulgue nada porque primero lo del vampiro lo tomarán por una persona que alucina, si encima cuenta que hay cambiaformas lo harán tratar por psiquiatras. -¿Y qué pasará con ustedes dos?, ¿contigo y con tu amigo? -Nada, seguiremos cursando y seguiremos aprendiendo. Usted es un excelente profesor. Es más, siga estudiando, lamento haber interrumpido su experimento que, a propósito, fuimos a ver y era un experimento sano para combatir distintos virus. Es una buena persona. Nos extraña incluso que a los cuarenta y dos años no tenga pareja. -Me encogí de hombros. -La tuve, pero ella era una persona demasiado pretensiosa, le interesaba figurar, le interesaba el dinero, y si bien yo no soy una persona pobre tampoco soy una persona rica. Vivo bien, pero no tengo apetitos de poder sino de conocimiento. Pero para bien. -Lo sabemos. profesor Walden, lo sabemos. -¿Y quiénes son los demás profesores? -Yo diría, profesor, que no se preocupe. Mi compañero y yo, los que cursamos con usted, lo apreciamos muchísimo. Es más, no comió nada a la tarde, debe tener apetito. Las gotas que le dimos son gotas preparadas por nosotros gracias a su enseñanza. Lo invitamos a comer afuera. -Prefiero quedarme en casa. -¿Nos tiene miedo? -No... ¿por qué habría de tenerles miedo? -Porque somos cambiaformas. -Está bien, ¿pero me consideran como un amigo? -Sí, y no mentimos, no tenemos porque mentir, y menos después de lo que ha visto. Solamente esperamos su silencio, no por nosotros sino porque no le van a creer. Venga a comer, invitamos nosotros. -Me encogí de hombros y por primera vez en el día sonreí. -Esto es... Voy con una condición -agregué-, cuéntenme de qué país son oriundos. -Del continente selvático. -¿Y por qué directamente no han intentado derrocar a esos gobiernos? -Podríamos hacerlo, incluso podemos tomar la forma de los dictadores y de los autócratas, pero ellos simplemente aprovecharon la oportunidad. Aquí los verdaderos culpables son los profesores que mal usaron la genética y que han experimentado con nosotros y con nuestra familia. Si vamos a cenar le contaremos con detalle. -¿No seré vuestro cómplice? -¿Qué otra cosa puede hacer más que escucharnos, hablar de nosotros? -¿Y cuándo pregunten por el profesor Rolesku, por Edelman y por la profesora Righ? -Mi alumno se encogió de hombros. -No tenemos la menor idea de lo que pasó con ellos. Eso es lo que diremos, eso es lo que dirá usted. ¿Vamos a comer algo? -¿Comen comida normal? -¿Cuántas veces no ha visto en el comedor de la universidad? -Disculpadme, estoy tonto. Esto es demasiado para mí, ver todo junto. Encima el vampiro. O sea, que mi colega era un vampiro. -No tiene la menor idea, mi querido profesor Walden Klein, la cantidad de seres supuestamente mitológicos que hay el Bosque de las Sombras, alrededor de la ciudad de Vaquia, le podemos contar si quiere. ¿Vamos a cenar? -¿Cómo sabían la dirección de mi casa? -Profesor, profesor, fuimos al libro de actas de rectoría, sabemos la dirección de todos, incluso de todos los demás profesores culpables. No crea que son todos de esta universidad, hay otras facultades en Vaquia donde también están asociados a las empresas fantasmas y el dinero que tienen lo ponen en paraísos fiscales. Sabemos de sus cuentas bancarias, son todas honestas, son todas fruto de su trabajo. Es más, si quiere progresas podemos ayudarlo. -No -les respondí-, no, yo solamente quiero en mis cuentas dinero honesto. -Eso habla muy bien de usted, Walden, si nos permite llamarlo por su nombre. -Aquí sí, en el curso no, en el curso "Profesor Klein". -El alumno sonrió-. Tú también y tu compañero, ¿tienen la edad que tienen o también son más grandes? -No, somos cambiaformas pero con la edad que tenemos. Y también hay chicas cambiaformas, pero no le diremos quienes son.
Cogí la llave, abrí la puerta y cerré el apartamento. -Tengo mi coche. -Está bien. Pasemos a buscar a mi compañero y vamos a un restaurant del centro que le va a agradar la comida. -Asentí.
Todavía no me sentía... Sí, seguro sí, tenía confianza en mi alumno, pero todo lo que había vivido en tan poco tiempo en el subsuelo de la universidad es algo que todavía no podía asimilar, y me iba a llevar tiempo para asimilarlo. Pero de verdad eso no me quitaba el apetito. Y marchamos en busca de mi otro alumno.
Sesión 14/07/2025 Su hijo, Arancán, se vió involucrado en una pelea por salvar a una mujer de cuatro atacantes. Comentaban los dos acerca del deber de haberlo hecho a pesar de las consecuencias que podría haber tenido al defenderla.
Entidad: -Padre, padre... -Lo miré a Arancán. -Sí, dime. -No tienes la menor idea de lo que he aprendido de la geografía de Umbro. -Coméntame. -Bueno, en el sur hay una isla llamada Krakoa. -Sí, hijo, allí nací yo. -Pero más al sur hay un continente helado, más helado quizá que en el norte. -Vaya, pero qué, ¿los lomantes tienen navegantes? -Honestamente no sé padre, pero es una maravilla, estoy con unos papeles armándolos y haciendo dibujos. Y más allá del imperio Atauro hay otro continente cruzando el mar. Es más, del lado este hay otro continente. -Eso lo sé, mi amigo Ligor había ido, hay salvajes. -Pero puedo decirte también que en el norte norte hay un montón de islas, en este continente.
Lo miraba y decía, para mí mismo por supuesto, "Tiene que haber salido a la madre, porque si bien a mí me interesan todas las tierras de este mundo, no, no es que me desviviera sabiendo, no es que tampoco me daba lo mismo. Pero es como que Arancán, que ya casi tenía mi altura, vivía para aprender, sabía todo de los números, sabía de geografía, sabía de la escritura. Ya no venía todas las mañanas temprano a practicar conmigo espada o lucha, a veces terminaba de estudiar y yo venía de escalar una pequeña montaña y me decía: -Padre, ¿por qué te agotas tanto? -No es que me agote, es que no quiero que mis músculos se atrofien. -Padre, todavía joven. -Y quiero seguir siéndolo por lo menos en mi musculatura. -¿Y para qué? -Lo miré sorprendido. -Porque no me gustaría que algún maleante en el camino me pudiera vencer con la espada. -Padre, yo manejo muy bien la espada y no hago tanto ejercicio como tú. -Bueno, si tú lo dices así será.
Pero también notaba que no se juntaba tanto con los otros muchachos, los otros jóvenes perseguían a las chicas. -Le digo: -¿Y tú no buscas chicas? -Se encogía de hombros. -Sí padre, pero no me llaman mucho la atención, Me alarmé, le digo: -Explícate, o sea, ¿no te gustan las mujeres? -¡Padre qué pregunta mes estás haciendo! Claro que me gustan, pero me gustaría una relación seria, como tú has tenido con madre, pero aquí con los lomantes las humanas buscan placer y no compromiso. -Sí, en eso tienes razón pero si aquí tienen esa costumbre y estamos viviendo aquí, no está mal buscar placer. -Lo sé padre y lo hago, pero a veces es como que me da cierta repulsión. -¿Las mujeres? -No, padre, no las mujeres, estas mujeres. -¿Cuál es la diferencia con otras? -Bueno, hay una que le llama Unada, que ella misma se jacta de haber estado acostada con Furtiel, con Somano, con Titubal y con otros amigos, y es como que las... las veo como si fueran objetos. Lo comenté con mi profesor de geografía. Es más, me atreví a decirle: -Vosotros, los lomantes, ¿estáis de acuerdo con esa forma de ser? Me respondió: -Son costumbres de cada raza. Nosotros, por supuesto, somos leales a nuestra pareja y no salimos con otra relación, ninguno de los dos. ¿Entiendes padre? A eso me refiero. -Bueno, Arancán, pero fuera de... fuera del territorio lomante hay tabernas, hay posadas donde las posaderas te cobran un par de metales cobreados para estar un momento con ellas. -Entiendo. Lo sé, me lo has contado muchísimas veces, pero sabes a qué atenerte, sabes que el trabajo de esas mujeres es el placer, pero aquí no trabajan, aquí directamente lo hacen por placer y punto. -No prejuzgues las costumbres, entiendo que desde hace generaciones son así. -Y sin embargo tienen hijos. -Sí. -¿Y quién los cría? -Supongo que los padres, los padres humanos. -¿Y esos hijos no se sienten avergonzados de saber que sus madres pasan de mano en mano mientras sus padres trabajan en la huerta o en carpintería? Es más, algunos padres estudian como estudio yo. No te voy a decir, padre, que tengo aversión de tener placer con una de esas jóvenes, pero las veo tan indiferentes, una vez saciado ese tipo de apetito te miran como diciendo "¿Qué esperas para irte?". Pienso que no me quedaré mucho tiempo más aquí con los lomantes. ¿Y tú, padre, no buscas placer con estas mujeres? -Yo -le respondí-, todavía soy joven, todavía siento deseos, pero la memoria de tu madre es como que los apaga. -Padre, ya prácticamente soy un hombre, dentro de poco alcanzaré tu estatura, los músculos ya prácticamente los tengo. Me preguntarás, ¿cómo si no escalas montañas ni practicas con espada? Te olvidas de una cosa, los lomantes tienen un lugar de práctica y tienen hierros que se pueden coger con la mano y levantar, entonces usamos esos hierros para hacer todo tipo de músculos en brazos, en piernas, incluso bolas de metal atravesadas con un caño metálico y lo levantamos con ambas manos, caños metálicos con las bolas metálicas que tienen el peso de cuatro hombres y yo los levanto, y no todos los jóvenes de aquí pueden. Lo miré y le dije: -Sin embargo hay torneos entre los jóvenes, de lucha o con espadas de madera, y no veo que participes, estás siempre con las cuentas, con las letras... -¿Y de qué me sirve participar? ¿Te piensas, padre, que me interesa lucirme? -Arancán, he visto que a veces se burlan de ti porque te consideran blando. -Padre, ¿sabes por qué no me anoto en esos torneos? Porque no tengo rival, podría con dos de ellos a la vez, hasta con tres, ¿pero está mal que no me quiera jactar?
Una tarde llegó con el rostro lastimado. -¿Qué pasó? -Nada. -Arancán, ¿qué pasó? Dímelo, porque lo averiguaré de una manera o de la otra. -Me peleé. -¿Y te han vencido? -No. -Pero por tu rostro... tienes hematomas, estás sangrando. Pareciera como que te vencieron. -No. -Cuéntame. -No. Me voy al río a lavarme el rostro. Y uno de los lomantes me ofreció unas hierbas para ponerme en el rostro, que se me baje la inflamación y otro té de hierbas para tomar, que trabaja internamente. También para la inflamación y los dolores, -Pero escúchame... -No. -Y se marchó.
Hablé con uno de los lomantes: -¿Tú sabes lo que pasó? -Sí. -¿Podrías contarme? -Sí. Resulta que... Bueno, estas jóvenes humanas les encanta el placer pero no les interesa el compromiso, y hay una pequeña pandilla de jóvenes humanos comandada por Izasol... -Sí, Izasol es medio buscapleitos. -Bueno, él y tres jóvenes más querían tener placer los cuatro al mismo tiempo con la joven Imara y ella dijo que no, que cuatro no. -Y bueno, estaba a punto de intervenir cuando justo pasó tu hijo y vio la escena. Bueno, y les dijo exactamente eso, que no es correcto que cuatro vayan con Imara amén de que ella no quería eso, lo tomaba como una violación.
-¿Y entonces? -pregunté. -Bueno, Aranet, entonces se pelearon los cuatro con tu hijo, quedó bastante lastimado. -Mira, uno de los jóvenes apenas puede moverse, está lastimado por dentro, escupe sangre... -Si Arancán, tu hijo, hubiera atacado a uno y lo hubiera dejado en estas condiciones, sabes que nosotros tenemos castigos de dejarlo en una jaula por un tiempo determinado, pero en este caso fue distinto, porque combatió contra los cuatro para defender a Imara. Este quedó... obviamente, está siendo atendido por nuestros médicos, con las costillas fracturadas, la quijada sacada de lugar y debe tener algunos órganos internos lesionados. Y los otros tres, uno con la pierna quebrada, el tercero con el hombro salido de lugar y el cuarto no sé cómo va a comer porque por lo menos cuatro dientes se le rompieron de un puñetazo que le dio Arancán. -Claro, se defendieron. -Pero eran cuatro, y los venció a los cuatro como nada.
Imara lo quiso abrazar y la empujó. Le dijo: -Al fin y al cabo tú te buscas esto. -Por supuesto, Aranet, que no tendrá ningún castigo, él defendió a la hembra humana, porque de verdad que era una violación lo que iba a pasar. Bueno, ya toda la comunidad humana ya sabe lo que pasó, y nunca más van a intentar una cosa así. Pero no me imaginé que era tan bravo tu hijo.
Miré y Arancán venía caminando del lado del río con la cara y el cuerpo ya limpios de sangre. Pero se notaba en en el pómulo una inflamación y un hematoma en el hombro izquierdo.
El lomante me dijo: -Arancán vendrá conmigo y le preparé un té de hierbas y le podré una cataplasma de hierbas en el rostro y en el hombro. Te digo que un par de días va a estar perfectamente bien. Lo miré con el ceño fruncido al lomante: -¿Le contaste? -Por supuesto le conté. Entre los lomantes no hay secretos. Me miró y me dijo: -¿Estás como satisfecho ahora?, ¿estás conforme? -¿Por qué no habría de estarlo? -No, como me has dicho tantas veces que las disputas no tienen que terminar en violencia... -Sí, Arancán, -respondí-, pero este es un caso distinto. Has actuado bien. -Voy a estar con remordimientos, porque por lo menos uno de los jóvenes no sé si va a sobrevivir. Pero bueno, ellos me atacaron, porque a toda costa querían estar con esta chica y ella se resistía. Va a quedar en mi conciencia si muere. -Hijo -le dije-, con esta espada que llevo aquí colgando en batallas he matado decenas de personas que a lo mejor del otro bando eras padres de familia, hijos, hermanos... Pero era una batalla, no podía pensar en ese momento, "¿Y si lo mato no habrá un hijo que quedará huérfano?, ¿o una mujer que quedará viuda?" -Pero no es este el caso, padre. -Es lo mismo. ¿Hubieras preferido que lastimara a Imara o que si se resistía la golpearan y hubiera sido ella la que hubiera muerto y la hubieran tenido que incinerar? -No, padre. -Entonces, estate tranquilo y con tu conciencia tranquila. -Sí, padre.
Lo miré: -Qué difícil que es el tema, pero debo sentirme orgulloso, no porque haya podido contra cuatro sino porque has defendido una chica. No podría decir 'defendido el honor' por las costumbres de las jóvenes que viven aquí con los lomantes, pero qué más puedo agregar...
Arancán es distinto, le gustan las letras, le gustan los números como a su madre, a la que extraño tanto. Pero en este caso parecía más Aranet que yo mismo. ¿O pensáis que yo no hubiera hecho lo mismo?
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