Índice

Psicoauditación - Edgar Martínez

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

Página anterior

Sesión del 05/04/2022 Rigel IV, Fidis

Sesión del 19/04/2022 Rigel IV, Fidis

 


Sesión 05/04/2022
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Edgar (Ador-El)

Llegó su día esperado, se reunió con un grupo de humanos y podría exponer todas sus dudas, aprender. Pero era complicado ser un reptiloide rodeado de humanos. Aparte, se encontraría solo.

Sesión en MP3 (3.948 KB)

 

Entidad: Debo decir que estoy sorprendido, lo primero que vi fue una estrella amarilla. Alguien se acercó detrás mío, me di vuelta y vi que sonreía. No lo conocía. Era un humano mayor de piel oscura y cabello entre cano, una pequeña barba.

Me dijo:

-Fidis, mi nombre es Brandani seré tu guía, podrás preguntarme lo que quieras. Algunas cosas podré responderte, otras no, por lo menos por ahora. Acompáñame. -Lo seguí, era bastante alto.

 

Nos paramos en una plataforma y en instantes me vi en un recinto de cristal, no sentí ninguna sensación, nos habíamos teletransportado de inmediato.

Me miró y me dijo:

-De qué te asombras, vosotros tenéis teletransportación.

-Sí, pero sentimos un segundo de cosquilleo, no lo han perfeccionado.

-Vaya. -El ambiente era cálido-. Puedes respirar perfectamente.

-Entiendo que es una atmósfera igual a la del mundo donde estuvimos.

-Así es. Pero tienes dentro de tu torrente sanguíneo una protección por las pequeñas diferencias que pudiera haber, además, de virus que no habrá en tu mundo. Nada te va a afectar. Además, en la misma nave te hemos escaneado por completo y tienes la fortuna de estar bien en todos los aspectos.

-Bueno. Agradezco.

-En un rato nos sentaremos con otras autoridades a comer.

-¿Podré preguntar cosas?

-No, vamos a comer, a disfrutar.

-¿No estarán incómodos de que se siente con vosotros un... un reptiloide?

-¿Por qué? Eres un ser viviente, una unidad biológica igual que nosotros.

 

Estaban todos con una túnica de color crema. Se sentaron. Hicieron un saludo con la cabeza, todos, a mi persona, y les respondí de la misma manera. Pero me sentí incómodo, quizá por lo ridículo, muy respetuosos, muy educados, muy corteses. Y obviamente Brandani se sentó a mi lado.

Y como si me adivinara el pensamiento me dijo:

-La cortesía es innata en nosotros, no es solamente educación porque viene un extranjero, también lo hacemos entre nosotros. Lo aprendemos desde pequeños. Pero ahora no, ahora vamos a comer. -Me sirvieron un plato de vegetales riquísimo, riquísimo-. Tenemos zumo de frutas y tenemos otro zumo con un poquito de alcohol. -Opté por el zumo de frutas común-. ¿Bebes alcohol?

-Sí -asentí-, pero no, no, no, ahora no, ¡je, je!

-No te preocupes, nuestras bebidas con alcohol son muy suaves. De todas maneras somos medidos. -Sonrió nuevamente.

 

Y luego nos trasladamos. Eran doce antiguos, trece con Brandani y catorce conmigo. Nos sentamos en varios sillones mullidos, muy cómodos.

Pensé que me iban a llenar a preguntas, nada.

Brandani me dijo:

-Puedes preguntar lo que desees.

-Bueno, espero que me puedan responder todo, ¡je, je! Pensé que querían saber de mí.

-No hay apuro.

-Obviamente, lo primero que voy a preguntar es por vuestro blindaje energético.

-Me imaginé -dijo Brandani-. Me preguntarás por qué justamente es tan resistente. Para que me entiendas, tiene una especie de grafeno energético.

-No entiendo.

-¿Sabes lo que es el grafeno?

-Sí, por supuesto.

-Vuestros campos energéticos, ¿cómo están hechos?

-¡Ah! ¿Ves?, has preguntado, ¡je, je! Bueno -dije-, es una energía especial, primero nos iniciamos con luz sólida. En el viaje me habéis contado vuestra historia original de ese mundo que llamáis Sol III, pero no sois de ahí originalmente.

-No, nuestra raza es mucho más antigua, en Sol III éramos visitantes y nos asentamos y estuvimos miles de años. Veníamos de otro mundo, del otro lado de la galaxia, un mundo llamado Gaela, nuestro mundo de origen.

-Vaya, deben estar adelantadísimos allí.

-No. Pasó como en muchos otros mundos, pocos nos tuvimos que ir porque el planeta colapsó. Mejor dicho, el ser humano colapsó por apetitos de poder, por un conocimiento que todavía no debía ser puesto en práctica. Y repetimos la historia, porque lo mismo pasó después en Sol III. Hasta que aprendimos la lección. Y ahora estamos en cincuenta sistemas estelares. Pero hablabas de vuestro blindaje.

-Sí -dije-, experimentamos primero con luz sólida y luego fuimos modificándola con nuestros ordenadores hasta lograr una especie de capa energética. Nuestras primeras experiencias fueron con bombas nucleares.

-Vaya, qué feo.

-Sí. Sí, demasiada contaminación y muy poco efectivas. Pero nuestro blindaje soportaba misiles atómicos pero no así bombardeo de fotones. Tuvimos que experimentar y experimentar hasta llegar a un blindaje casi perfecto. Hasta que hace diez mil años atrás nuestra gente se cruzó con vosotros y nos mostraron que nuestro blindaje no era tan perfecto. Pero coméntame eso del grafeno energético.

-Obviamente, nuestros ordenadores -dijo Brandani-, son distintos a los vuestros. No es que puedan decidir, ningún programa puede decidir por sí mismo, pero sí puede optar por la solución más óptima; y se logró un blindaje energético similar a un tejido de grafeno con varias capas, y no hay ningún poder conocido hasta ahora que pueda traspasarlo. Y es tan potente que tú puedes tener en este momento un blindaje de un milímetro, un milímetro, que incluso puede permitirte respirar y sin embargo te lanzan un proyectil fotónico, te va a lanzar lejos pero no te va a lastimar, no va a penetrar el blindaje.

-Hace miles de años -le comenté-, teníamos armas en base a pólvora y se usaban chalecos para detener las balas. Sin embargo esa bala rebotaba en el chaleco pero te dejaba un tremendo hematoma en el cuerpo que incluso podía quebrarte una costilla. ¿Por qué no sucede eso con la capa de un milímetro del grafeno energético?

-Es muy sencillo, ese chaleco tan antiguo que tú dices detenía la bala pero no el golpe de la bala, la capa energética de grafeno detiene un impacto fotónico y detiene también el golpe. Por inercia tu cuerpo va a ser lanzado, incluso puede ser lanzado contra una pared, pero tu cabeza, tu torso no va a ser lastimado porque esa capa energética va a absorber también el golpe.

-Vaya, vaya. Imagino que con el adelanto no usaréis energía nuclear.

-No, energía solar de nuestra estrella amarilla.

-Hay teorías de civilizaciones -les comenté-, que hablan de envolver con una tremenda esfera su estrella para poder "manejar" el calor a su voluntad de esa estrella. -Miré como que todos los allí reunidos sonreían. Lo miré a Brandani y pregunté-: ¿Qué dije de malo?

-Nada. Simplemente que entendemos esa famosa esfera. Lo que no entienden aquellos científicos del pasado es la tremenda gravedad que tiene la estrella y destruiría por completo esa esfera. Ni siquiera que se envolviera con la capa más resistente de grafeno energético soportaría la gravedad.

-Pero... A ver, vosotros tenéis satélites artificiales.

-Sí, por supuesto.

-Y justamente están en órbita. Al estar en órbita no caen a vuestro mundo. ¿No pasaría lo mismo con esa esfera?, se pondría en órbita.

-No.

-¿Por qué? -pregunté.

-Porque ni siquiera un anillo puedes poner en órbita, porque un objeto que está en órbita está en permanente movimiento, es como una caída libre permanente, y hay un equilibrio entre la atracción y la expulsión. Pero eso no pasaría con un anillo porque es un círculo completo, giraría pero no se consideraría que está en órbita, el sol atraería todas sus partes, lo mismo pasaría con una esfera envolvente. Evidentemente aquellas civilizaciones que piensan en esa esfera no tienen ordenadores tan inteligentemente programados para entender lo que es la gravedad de una estrella, y eso que esta estrella amarilla es pequeña comparada con la de tu estrella de tipo celeste que es bastante bastante más grande. Por eso tu mundo está bastante más alejado de su estrella que nuestro mundo de la nuestra.

-Entiendo, entiendo. ¿Cómo es vuestra comunidad?

-Los niños aprenden de pequeño, como en todas civilizaciones, leer y escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir. Luego la matemática superior. Obviamente se les enseña historia pero se les enseña también música, la música es un arte liberal. Se les enseña escultura, pintura. Pensaréis que eso no sirve de nada. Entiendo que hay civilizaciones que tienen apetito de poder -hablaba Brandani-, pero se olvidan de disfrutar. En nuestros cincuenta sistemas estelares tenemos más de trescientas bases en los satélites de los gigantes gaseosos, incluso de los pequeños planetas rocosos, pero disfrutamos de la música, de la pintura, y no criticamos a quien tiene distintos gustos. Hay todo tipo de pintura, hay una pintura oscura que civilizaciones atrasadas la tomarán como monstruosa, terrorífica, y yo les diría ¿por qué? es una expresión artística, no todo tiene que ser claro. Lo mismo con las obras de escultura. ¿Sabes que tenemos esculturas de distintas razas reptiloides? -Me asombré.

-¿Pero estamos hablando de reptiloides que han caído prisioneros?

-No, invitados como tú. Si no hubiéramos intervenido tu compañero te hubiera matado y hubiera inventado una historia distinta a lo que pasó. -Agradecí la intervención.

-¿Por qué cuándo estábamos en la nave has aparecido a lo último, cuando ya estábamos por llegar a este mundo?

-Estaba ocupado haciendo cálculos.

-O sea, que eres una persona que trabaja con cálculos digitales.

-No, soy asesor y a su vez guía de personas que no conocen este mundo, por eso dije que voy a ser tu guía.

-¿Te han designado?

-Tengo un alto cargo, el mismo que tienen todos mis compañeros que están aquí sentados junto a nosotros y escuchando atentamente.

-¿Por qué sólo dialogamos nosotros?

-¿Y por qué no? Si alguno tuviera algo que decir lo diría, pero hablamos nosotros.

-¿Qué capacidad tienen vuestros ordenadores personales?

-¡Cómo medirla! Digamos que aún disfrutamos de libros de papel. Por supuesto tenemos libros digitales, todos los libros digitales de nuestro mundo cabrían en un solo ordenador personal. Tal es la capacidad. Pero a su vez tenemos cálculos astronómicos, cursos de grandes meteoros...

-¿Cómo... cómo rechazan si viniera un gran meteoro? Sé que hay mundos donde acabó una civilización por el impacto de un gran meteoro.

-Primero es como que le ponemos una red energética de grafeno y luego lo bombardeamos con fotones sólidos, va a estallar en mil pedazos. Esa red energética lo va a contener como si fuera una red de sogas, lo comprime y luego lo pulveriza por completo a nivel molecular para que no quede ningún tipo de restos.

-Vaya. ¿Sabes que tengo cientos de preguntas? ¿Puedo ir donde quiera?

-Sí, lo que pasa que hay gente que se pierde en su propio mundo visitando otra ciudad. Aquí estás en otro mundo, con otra raza, con otras costumbres, con otras formas. Obviamente que debo acompañarte. Tendrás tu propio hábitat.

-¿Estaré encerrado?

-Para nada. Pero no te recomiendo salir solo, no tendría ningún sentido.

-Me da pudor, pero entiendo lo que quieres decir.

-No, no puedes entender si todavía no hablé. Fidis, te sentirías más cómodo hablando conmigo a solas que en presencia de mis compañeros, porque es como que te has adaptado a mi compañía. Pero nuestra raza es muy reservada, evitamos toda crítica, todo prejuicio y muchísimo más que desconoces. Puedes hablar.

-Quiero decir que soy joven y que me estoy adaptando a vuestra imagen, y espero que vosotros os adaptáis a la mía, debo parecerles horrible, feo, como, y no quiero ser hipócrita, como vosotros os parecéis horribles a mi vista, hasta tanto yo me acostumbre a verlos.

-Entiendo.

-No, pero falta, extraño una compañía de una reptiloide. -Me miró y sonrió-. ¿Te burlas?

-No, Fidis, para nada. Mi sonrisa viene porque tú te piensas que eres el único reptiloide que hay aquí.

-¡Vaya! ¿Cómo?

-Pero Fidis, somos amplios de criterio, no digo que haya miles pero sí hay cientos de reptiloides en este mundo.

-¿Pero de mi raza?

-No necesariamente; seguramente hay de Rigel pero también hay otros mundos que son compatibles con tu raza. Pero también hay otras razas, con piel más verde, con más escamas, y quizá no sean tan compatibles. Pero entiendo a lo que quieres llegar. O sea, que el día de mañana puedes tener tranquilamente una pareja.

-Y nuestros... ¡je, pucha!, ¡qué difícil es esto!

-Sé a dónde quieres llegar, Fidis. Si tuvieras una pareja y tuvierais cría irían a una escuela humana. Porque lo que no entiendes, Fidis, es cuando el reptiloide y el humano se crían juntos... ¿Sabías que hace miles y miles y miles de años nuestra raza, los antiguos, tenían prejuicios por colores de piel entre humanos? Y mira ahora, nos criamos juntos distintas razas, los niños van a la misma escuela, nuestro promedio de vida es similar al vuestro.

 

Estaba anonadado, sorprendido, extasiado. Y por ahora me llamo a silencio.

 


 

Sesión 19/04/2022
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Edgar (Ador-El)

Su guía, humano, le pondría al corriente de esta sociedad donde convivían varias razas. Pero había diferencias debido a que físicamente no eran iguales; así, habría zonas, lugares bien definidos. Visitaron un hospital, una médica trató de explicárselo.

Sesión en MP3 (4.765 KB)

 

Entidad: Yo pensaba que había perdido la capacidad de sorprenderme. Pero en este mundo veía tantas maravillas, tantas cosas que desconocía, y de alguna manera sentí como que mi ego, porque reconozco que lo tengo, me carcomía por dentro. ¡Pero cómo nuestra raza reptiloide que llegó a formar el imperio Mordon, desconoce la mitad de las cosas que han creado los antiguos!

 

De verdad que me había agarrado una puntada en el estómago, de los nervios, pero nervios provocados por... celos no sería la palabra, envidia tampoco. Sí empecé a notar que te mostraban lo que querían mostrarte, y lo que no lo pasaban por alto. De todas maneras yo estaba bien predispuesto y digo bueno, será que todavía esto no es para mí, como los jóvenes reptiloides que van estudiando curso por curso.

-Ven -me dijo Brandani-, ven, Fidis. -Y lo seguí, fuimos a un centro público.

Me dice:

-Esto es un hospital reptiloide. -Me dio otra sacudida el estómago.

Le digo:

-¿Pero no es que todos conviven?

-Sí, pero vuestra constitución es distinta a la nuestra, vuestro organismo es distinto. O sea, vuestros cirujanos, vuestros médicos, vuestros especialistas en distintas partes del cuerpo son distintos a nuestros especialistas, a nuestros cirujanos. Humanos, reptiloides tenemos muchas cosas en común pero otras no. Por ejemplo el parto, nosotros parimos, nuestras mujeres. Vuestras mujeres ponen huevos, pero de todas maneras vuestra misma evolución hace que tengan que ser asistidas. Y tenemos un zoológico con reptiles salvajes, pero no te sientas mal por eso, Fidis, porque también tenemos antropoides salvajes. O sea, sus genes tienen más de un noventa y cinco por ciento de los nuestros y estoy convencido que estos reptiles salvajes llegan a tener hasta un noventa y ocho por ciento de ADN vuestro.

 

Entramos, era un lugar muy pulcro, muy limpio, muy bien atendido. Me mostró los quirófanos, me mostró los aparatos que te leían tu cuerpo desde la cabeza hasta los pies, es como que tu cuerpo fuera transparente para la máquina. En la historia de mi pueblo vi aparatos viejos de muchos siglos y siglos que te escaneaban tu cuerpo ya sea con sonido, pero esto era algo muy superior.

Y me presentó una joven reptiloide, muy hermosa a mis ojos, quizá para los ojos de Brandani no.

Me presentó:

-Es comandante de un crucero, ella es Namba. -Nos dimos la mano. Tenía una voz susurrante, sibilante pero hermosa, hermosa-. Permiso -dijo Brandani-, voy a hablar con el jefe de cirujanos, en un rato volveré.

En el hospital había un bar, le digo:

-Sé que recién nos conocemos, pero bueno, justamente me atrevo a invitarte a tomar algo. -Nos pedimos dos zumos, no de frutas sino de plantas pero con un sabor excelente.

Y nos pusimos a conversar:

-¿Cuánto hace que trabajas aquí?

-Desde adolescente.

-¡Ah, pero todavía eres joven! ¿Qué haces?

-Trabajo de asistente, de asistente de un médico, y a su vez por las tardes me especializo en medicina y también en manejar aparatos.

-¡Vaya! ¿Y tienes familia?

-Mis padres. No los veo desde chica, están en otra región.

-¡Vaya! ¿Te han dejado ir a hospitales humanos?

-Te llamas Fidis, ¿no?

-Sí, Namba, ¿por qué?

-Te voy a interiorizar por las costumbres de aquí. No entras a un hospital humano.

-¿Por qué?

-¡Porque son humanos!, nosotros somos reptiloides. Ellos son superiores. -Otra vez sentí como una punzada en el estómago.

-Namba, no entiendo. Mi guía, Brandani, me dijo que incluso los niños reptiloides y los niños humanos de pequeños comparten la escuela.

-Sí...

-No, no entiendo ese si dubitativo.

-Sí, hay escuelas públicas. No existe la pobreza en este mundo, hay tantos adelantos que hay alimentos sintéticos que son quizá mejores que los alimentos naturales de la forma que son modificados, pero la mayoría de nosotros nos sentimos cómodos en ciertas zonas. Yo, por ejemplo, tengo que viajar para venir hasta aquí.

-¿Cómo viajar -pregunté-, vives muy lejos del centro hospitalario?

-Aproximadamente media hora.

-Pero con el tremendo adelanto que tienen aquí no tienes una cabina teletransportadora que te lleve direc... -Me interrumpió.

-No, eso lo tienen los humanos. ¿Qué piensas?

-Me había quedado tildado pensando... No sé si entiendes mi idioma coloquial Namba, pero Brandani me pintó otra cosa, me pintó que había incluso otras razas aparte de la reptiloide aquí con los humanos.

-Sí, hay por supuesto. Hay unos que son cánidos avanzados que casi perdieron el pelo y tienen un coeficiente intelectual tremendo. Pero también tienen su región. Obviamente nos tratamos todos, podemos ir a un museo, podemos ir incluso a escuchar música. No te pienses que los antiguos son tan austeros, les encanta la música, música de siglos anteriores incluso. Tienen aparatos reproductores especiales que la música entra directamente a tus oídos. Es más nos ponen directamente en nuestro oído un adaptador especial para que lo que escuchan ellos sirva para que lo escuchemos nosotros.

-¡Je! Explícate, Namba, no entiendo... ¿Cuántas veces has tratado con humanos?

-No muchas.

-Explícate.

-Nuestro sentido auditivo es distinto. También tenemos otro sentido en nuestra lengua que no lo tienen los humanos. Nuestra vista es distinta. Entonces en algunas cosas nos tenemos que adaptar.

-Claro, eso lo entiendo perfectamente. ¿Pero por qué las regiones? Regiones para cánidos, regiones para reptiloides, regiones para humanos... Y vuelvo a lo del comienzo. Brandani me dijo que los niños de distintas razas estudian juntos.

-Sí, pero no en los institutos privados.

-¿Cuál sería la diferencia?, si el adelanto que yo veo es inmenso.

-Lo que tú digas -explicó Namba-. Pero los institutos privados enseñan más cosas, tecnología humana superior que no enseñan ni a los reptiloides ni a los cánidos.

-¿Por qué, por temor a que inventemos algo que esté por encima de lo que hacen ellos?

-No. Me parece que aquí le estás faltando al respeto a los humanos.

-No entiendo, di una opinión, y no veo ninguna falta de respeto.

-Nos cuidan, nos quieren.

-Tenme paciencia, Namba, vengo de otro sistema estelar. La palabra 'nos cuidan', 'nos quieren', eso se lo puedes decir a un infante, a un bebé humano, reptiloide, cánido. 'Nos cuidan'... ¿De qué nos tienen que cuidar?

-Sigues ofendiéndolos -dijo Namba-. Nos protegen.

-¿De qué -pregunté-, de quién?

-Es una manera de decir. Nos supervisan.

-¿Estás queriendo decir que nos controlan?

-Fidis, no comentes esto a Brandani porque se lo va a tomar mal, pero nadie nos controla. Es cierto que tenemos un pequeño chip.

-¿Qué? Entiendo que será por los gastos, escanean el chip...

-No, no hablo de ese tipo de chip. ¿Te acuerdas en la antigüedad en tu mundo? ¿Has leído historia?

-Sí.

-Bueno hace milenios existía, por lo menos en este mundo, algo que se llamaba GPS.

-¡Ajá! Continúa.

-Bueno, tenemos algo de eso muy avanzado. Y cada ciudad tiene un centro de monitoreo donde ven, donde controlan donde están los miles de reptiloides o de cánidos.

-Entiendo. Pero los humanos no tienen chip.

-Pero Fidis, qué desubicado que eres, ¿cómo van a tener chip?, son humanos, ¡es una raza superior!

-A ver, Namba. Claro, tú has nacido aquí, ¿no?

-¡Por supuesto!, y estoy orgullosa, estoy orgullosa de tener los amos que tengo.

-¡Tus ¿qué?!

-Los amos.

-Brandani dijo aquí éramos todos iguales.

-Es que lo somos, yo tengo libertad para todo. Puedo estudiar, puedo trabajar de asistente de medicina, puedo ver holopelículas, holoconferencias o ir a conferencias presenciales, no preciso traductor porque aprendí el idioma. Me siento contenta, yo estoy feliz de estar aquí, no lo cambiaría por nada.

-Claro. Pero has dicho amos. ¿Tú comprendes, Namba, lo que significa amos? ¿Sabes lo que es un antónimo de amo?

-Sí.

-¿Lo puedes explicar?

-Sí, obrero, trabajador.

-No, eso sería jefe o líder. El antónimo de amo es esclavo. O sea, ¿tú cobras por lo que haces?

-Por supuesto. Tengo una cuenta de créditos bastante bastante abultada por ser joven como soy, y me siento orgullosa por eso.

-Lo que no me gusta es la palabra amo. Primero que te discriminan por regiones, o sea, ¿en la zona central de esta ciudad puedes vivir?

-De poder puedo, pero me mirarían raro porque esta es una zona exclusiva de humanos.

-¡Exclusiva, exclusiva! ¿Cómo exclusiva? O sea, ¿que no te permiten comprar nada por aquí?, ¿ni siquiera comprar un apartamento?

-Por supuesto que me permiten, pero no, no está bien visto.

-O sea, ¿que tampoco podrías comprar en la zona de los cánidos?

-Sí, pero no tenemos nada en común, ellos tienen su costumbre, sus maneras.

-Qué quieres que te diga, no veo igualdad.

-Fidis, ¿cuánto hace que estás en este planeta?, nada. Yo nací aquí, no estoy con mis padres pero me siento bien, estoy bien cuidada, puedo estudiar, puedo hacer de todo.

-Me parece perfecto. ¿Pero por qué el chip? Qué tienen miedo, ¿que robes?, ¿que te escapes? ¡A dónde!

-A ningún lado, el chip es un beneficio para nosotros.

-¿En qué sentido?, ¿en qué sentido es beneficioso que te pongan algo que te puedan monitorear las veinticuatro horas?

-En nuestra seguridad. Podemos andar tranquilamente de noche por una calle, que si en el monitoreo ven que si hay un reptiloide dañino enseguida la ley humana lo va a detener. Es para protección.

-Yo sigo pensando que es para control.

-Mira, me agradas mucho Fidis...

-Tú también me agradas.

-Pero tienes unas ideas muy distintas. Te disculpo porque eres nuevo aquí y me da la impresión que no encajas aquí, que eres rebelde. Esto lo tomo como una conversación inicial y lo dejo pasar.

-¡Je, je! ¿Tú tienes algún cargo gubernamental?

-Por supuesto que no -dijo Namba-, dije que soy asistente médica.

-Entonces no entendí lo de 'lo dejo pasar'. Supongamos que tengamos una segunda conversación así.

-Te tendría que reportar.

-¿Reportar? ¿Lo entiendo como denunciar?

-Sí.

-Bajo qué cargos.

-Rebelión, rebeldía.

-¿Rebeldía por opinar que un chip te controla? ¿Rebeldía porque haya regiones reptiloides, cánidas, humanas? ¿Rebelión porque en una escuela pública muy básica donde te enseñan nada pueden ir todos, pero en las privadas van solamente los humanos? O sea, que en este mundo los humanos tienen todo el conocimiento de los antiguos y tú no lo tienes.

-Disculpa, Fidis, yo soy muy buena, ya me voy a recibir de médica.

-Está bien, está perfecto. Te recibes de médica, pero te siguen controlando. Ahora, tú dices que es para tu beneficio, porque dices que puedes andar por la calle sola y si alguien extraño se acercara a ti lo escanearían para saber si es alguien peligroso.

-Obviamente -dijo Namba-, porque el chip tiene tu ADN, tu historial, tu comportamiento desde niña. Entonces saben quién es quién. Y hubo algunos revoltosos que desaparecieron.

-No entiendo esa parte. O sea, ¿los han encerrado?

-No, encerrar sería gastar en alguien que no produce. Aquí todos tenemos que producir, en el trabajo que fuere.

-El hecho de que todos tengan chip, supongo que también lo tienen los cánidos.

-Obvio.

-Bien. Entonces no hay delincuencia porque están vigilados.

-Sí, pero no.

-¡Je, je!, vamos de vuelta. Ese 'sí, pero no' no lo entendí.

-Un reptiloide, un cánido pueden tener el mejor comportamiento pero tienen de repente el ADN de sus padres o hermanos en el caso de que lo tuviera, el comportamiento de sus ancestros, sus actitudes, ver qué carrera eligió y es como que hay un ordenador principal que va...

-¿Qué palabra buscas, discriminando?

-No, eso lo dices tú.

-Entonces dime cuál palabra.

-Es la del ordenador; separar, separa.

-¿Qué separa?, ¿qué está discriminando? O sea, es un ordenador que prejuzga. Capaz que el reptiloide o el cánido no hicieron nada pero el hecho de tener un antecedente...

-No, no, Fidis, te equivocas por enésima vez. El mismo ADN te va marcando el comportamiento, y eso no lo puedes evitar.

-¡No me digas, no me digas! ¿Y lo que llevamos adentro? ¿Y el espíritu que llevamos adentro?

-Fidis, no sé de qué mundo vienes pero estás diciendo tonterías: lo que describe a un ser reptiloide o a un cánido es su ADN.

-Está bien, está bien, está bien. Te sigo el juego.

-No entiendo la palabra 'te sigo el juego'.

-Sigo. Lo explico de otra manera. Ese mismo ADN también en el ordenador marcaría la ascendencia humana, que un humano con el tiempo podría tener inclinaciones de rebelión.

-¿De rebelión contra quién si ellos son los amos?

-No tienes ni idea de cómo me molesta la palabra amo. ¿Te mandan, te ordenan?

-Pero por supuesto, siempre te van a ordenar. Mi médico, mi jefe me ordena.

-Claro, pero no te va a ordenar un humano, no te dice a tal hora tienes que hacer tal cosa, a tal hora otra. O de repente a tal hora ya tienes que quedar en tu casa.

-Es absurdo lo que planteas, tenemos una libertad total.

-Bueno, tú misma lo dices Namba, libertad total. En esa libertad total, la palabra amo...

-Es una costumbre, Fidis.

-Está bien, es una mala costumbre.

-Me da pena, Fidis. Yo nunca estuve en pareja con nadie, soy joven, pero muchas veces me han dicho otras amigas "Es hora de que busques una pareja", porque es normal tener una pareja a determinada edad. Y si bien tú no eres tan joven, vi tu ADN... -Otra sorpresa más.

-¿Cuándo has visto mi ADN?

-Cuando te traían te escanearon. ¿Que no lo sabías?

-No.

-Bueno, y toda tu ficha digital está justamente en el hospital donde yo trabajo. Y tienes un ADN excelente. Por eso no condice con tus palabras rebeldes. Que las dejo pasar porque eres nuevo, con el tiempo vas a entender. Pero ese ADN excelente y aparte eres agradable, me gustas como persona, tu figura. Eres alguien con quien aparearse.

-Esa es otra palabra que no me gusta. En mi mundo, en Rigel, donde yo vivía decíamos amarnos.

-¡Amarnos!

-Discúlpame, ¿que vosotros no conocéis la palabra amor?

-¡Cómo no, por supuesto que sí! ¿Pero qué tiene que ver con aparearse?

-Entiendo que hay mundos donde los machos reptiloides se aparean con varias hembras reptiloides y no les interesa el amor sino el placer, pero cuando buscas una pareja tiene que haber aparte de atracción tiene que haber amor.

-Tú te refieres a afecto.

-No, me refiero a amor, que es algo más profundo. No es "Hola, qué tal, me caes bien, tienes buen ADN, debes ser un buen reproductor. ¿Qué tal si nos apareamos?".

-No nos vamos a entender. Es una pena Fidis, eres muy raro.

-Espera, espera, espera; en la nave cuando vine... Tú tienes mi lectura de ADN, ¿no es cierto?

-Lo acabo de decir.

-Bien. ¿Me han implantado un chip?

-No, ya te va a hablar el guía humano Brandani.

-Yo no quiero chip.

-Te dije que si sigues hablando así tendré que reportarte.

-Pensé que íbamos a ser amigos.

-Y lo somos.

-Y los amigos no hacen un reporte del otro por hablar.

-Fidis, tú no entiendes algo -dijo Namba-, yo soy leal a mis amos antes que cualquier afecto.

-Vaya. Vaya. Si bien los reptilianos somos de sangre fría, a diferencia de los humanos y los cánidos, tú tienes el alma fría Namba.

-Hablas raro y no entiendo nada. Ahí vuelve tu guía.

-Yo te corregiría, Namba, yo te diría como que Brandani no es mi guía, es mi amo.

-Ahora eres irónico. Todos los humanos son nuestros amos, Brandani es tu guía. Y ahora, si me disculpas, voy a seguir trabajando. -Se dio vuelta y me dijo-: Y es una pena, ¿eh?, porque tienes un buen ADN.

 

-¿De qué hablaban? -dijo Brandani.

-Hablábamos de algo muy interesante, de que aquí para tener una relación íntima, lo que Namba llama aparearse, tiene que ver con... similar ADN.

-¡Ja, ja, ja! -Me palmeó el hombro-. Veo que estás aprendiendo. -Sonreí irónicamente. Brandani me miró-: Te voy a sacar bueno, eres inteligente, te vas a adaptar a nosotros.

-No tengas duda. Pero tú que eres mi guía, tú que eres mi confidente, tú que sabes todo de mí, me has rescatado de una rebelión, de un motín, sabes que soy una persona que puedo rendir mucho y aprender mucho, Namba me dijo que hay cosas que están limitadas para nosotros.

-No, no sería tu caso, puedes venir a la academia donde yo estoy y aprender otras cosas. Aparte, hay muchas cosas que aún tenemos que saber de tu civilización, de tu mundo. Ten en cuenta que los reptilianos de aquí se han criado así, no sabes lo que sabes tú.

-Bien, a eso quería llegar. Si yo voy a cooperar, ¿también me van a poner un chip si yo voy a estar contigo?

-Fidis, Fidis, no vas a estar conmigo, tú tendrás tu propio apartamento que lo pagarás con tu trabajo y serás independiente, pero el chip es una práctica de milenios.

-Entiendo. Y como yo soy nuevo no puedo venir a perturbar. Y te seré sincero, me quejé con Namba porque dijo la palabra amos.

-¡Ah! No hagas caso, eso es una manera de decir, Fidis.

-Sí, no me gusta. Lo opuesto sería esclavos. ¿Tú consideras que soy un esclavo?

-¡Qué dices, Fidis!, tú eres una persona útil.

-Bueno, es el primer halago que recibo, me dices persona. Pensé que a los reptiloides no nos consideraban personas.

-Estás muy sensible, muy muy muy sensible, muy muy muy sensible. ¿Qué has bebido?

-Una planta. Agriceña se llama.

-Claro, claro. Esa te excita demasiado. No no no no no, estás muy efervescente.

-¡Je, je! Efervescente es una bebida.

-¡Ay! Tienes que adaptarte a nuestra manera de hablar. El chip es una tontería, es para vuestra protección.

 

Suspiré y caminé a la par de mi guía. Namba me gustaba muchísimo, muchísimo, pero era gélida, un témpano. "¡Ah!, tienes buen ADN, debes ser bueno para aparearte". Supongo que en el planeta habría microscopios electrónicos que podrían hasta visualizar el virus más pequeño, pero no pueden visualizar el amor.

 

Y le pregunté a Brandani:

-¿Vosotros, los humanos, cuando tenéis intimidad, se aman? -Brandani se encogió de hombros.

-Sí, si estamos en pareja sí. También tenemos relaciones esporádicas.

-Sí, ¿pero se aman?

-Por supuesto.

-Bien, bien.