| Índice |
Psicoauditación - Steve M. |
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección |
|
Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
|
|
Sesión 30/09/2025 Gaela, Alex Sesión 07/10/2025 Gaela, Alex Sesión 04/11/2025 Gaela, Alex Sesión 11/12/2025 Gaela, Alex Sesión 11/12/2025 (2) Gaela, Alex Sesión 30/09/2025 Estaba entre amigos en el Club Náutico y supo que una joven podría ayudarle en ventas, y le ofreció lugar en su empresa. Ella estaba también interesada. Lamentablemente, a distancia tuvieron que escuchar una desagradable discusión de una pareja.
Entidad: Mi nombre es Alex Malbrán, nacido en Madinesia. Vine a Plena a vender productos médicos.
Hace poco más de cuatro años me encontré con Jorge Clayton, un mecenas que me instaló una empresa donde monté un laboratorio para poder fabricar medicamentos de primera calidad. Hoy tengo una enorme empresa y después de cuatro años volví a encontrarme con Jorge Clayton.
Ahora estaba con mi coche llegando al club Náutico para encontrarme con Clayton. Adelante de todo había varios jóvenes conversando, riéndose, pero fui más atrás, había una mesa más pequeña donde estaba un joven que era veterinario y el mejor amigo de Jorge Clayton, Luís Alberto Démez, acompañado por Mary Jane, su novia, y una joven muy atractiva que se presentó como Marisol Domínguez. Me gustó su manera de ser, le estreché la mano, sonreí, le comenté lo que yo hacía y me dijo: -Es muy interesante, muy interesante. Le pregunté: -¿A ti qué te gusta? -La artesanía, incluso Mary Jane dijo de instalarme un lugar para poder vender artesanías de primera calidad. -¿Qué tal eres como vendedora al público? Me dijo: -¿Cómo te llamas? -Alex. -Bien -respondió Marisol-, me considero muy buena en lo que hago. La miré y le dije: -Entiendo lo que dice Mary Jane pero de mi parte te hago otra propuesta que quizá te agrade. -Dime -exclamó. -Necesito gente que pueda vender mis productos al público por mayor. -Explícate por favor -me pidió Marisol. -Claro, tenemos una gran empresa, ya no vendemos más como hace cuatro años farmacia por farmacia, ahora vienen grandes cadenas de farmacias a requerir de nuestros productos y necesitamos personas que atiendan a ese público. -Me encantaría -me respondió ella-, pero le di mi palabra a Mary Jane de trabajar en la galería que me quiere poner. Mary Jane dijo: -Mira, Marisol, es lo que tú elijas, es lo que tú desees. -Bueno, a mi me gusta trabajar con artesanías, con manualidades, pero también me gusta atender gente. Y explico por qué. Si bien las artesanías me agradan, cuando estoy mucho tiempo por terminar una gran obra es como que me canso mentalmente, necesito estar activa, y si bien todo tipo de artesanías que fabrico me hacen estar activa a veces el trabajo manual puede agotarme en el sentido de estar horas y horas terminando una buena obra. Por supuesto, la satisfacción es inmensa pero también es el agotamiento. Me miró y me dijo: -Alex, ¿y allí cómo es? -Bueno, tendrías tu propio mostrador, una línea de teléfono, detrás tuyo una máquina de café expreso y tendrías mi línea privada para comunicarte por cualquier urgencia. -La idea me agrada. Pero debo ser práctica, ¿cuánto sería mi sueldo? -Le pasé una cifra y se asombró-. Vaya. -La miró a Mary Jane-. Es prácticamente cuatro veces más de lo que ganaría en la galería pues en ella dependería de todo lo que yo manufacture. ¿Necesito práctica, Alex? -No, simplemente un día para conocer nuestros productos y además tendrías una lista de la base de los productos, digamos el genérico de cada medicación para explicarle a quien venga de las grandes cadenas farmacéuticas qué hace cada medicación y qué mejoras tiene con respecto a otros laboratorios, tratamos de dar lo mejor con conciencia. -Me pidió que la deje pensar.
En ese momento se escucharon voces muy muy fuertes. Le pregunté a Luís Alberto Démez: -¿Quién está ahí? -Luís Alberto me dijo que hable en voz baja. Y me dijo: -Es el despacho de Jorge Clayton, aparentemente está discutiendo con su novia. -¡Pero cómo! Tengo entendido, y aparte me lo dijo él, que con la doctora Milena Andrade, su novia, se llevan a las mil maravillas. -Lo peor es que no cerraron la puerta, y no me animo a golpearle para que la cierren, porque en medio de la discusión reactiva me pueden interpretar como que me estoy entrometiendo. Lamentablemente como estamos en una mesa prácticamente al lado del despacho, a pocos metros, se escucha todo.
Clayton le decía: -¿Y a qué viene todo esto? Ella le dijo, repitiendo: -¿A qué viene? A que siempre estás pensando en ti, haciendo cosas para ti. Le respondió: -Primero, no hago nada para mí, hago todo para los demás. Segundo, todo el tiempo que invierto es para otros, no es para mí. -Te olvidas de vivir, eres joven. -¿Me olvido de vivir -respondió él-, o me olvido de que vivamos? -No, no seas irónico -respondió ella-, te pido por favor que no seas irónico porque sé a dónde quieres llegar. -A ver si lo sabes, dímelo. -Claro, piensas que soy yo la que te está demandando. -¿Acaso no es así, Milena? Porque cada vez que me dices: "Viajas, haces cosas, no estás nunca" entiendo que lo que menos te preocupa son mis viajes sino mi ausencia. Yo no viajo por placer, muy rara vez, Milena, he viajado por placer. Además, más de una vez has dicho: "Al fin y al cabo puedo tomarme una semana y acompañarte". -¿Y no lo he hecho? -Sí, dos veces, el resto ocupada con tu trabajo. Aclaro; lo cual es importantísimo porque has salvado muchas vidas y a veces cuando te invito a cenar me dices: "No puedo surgió una operación de urgencia". ¿Y qué te respondo, Milena? Que tengas el mejor de los éxitos. Jamás te voy a recriminar o decir "Me dejas solo, y ahora qué hago...", jamás. Eres tú la que estás demandando, estás mostrando una nueva faceta que antes no tenías. Ya una vez habíamos discutido y nos habíamos distanciado. ¿Qué es lo que estás buscando, Milena, una separación definitiva? -No, que me prestes más atención. -¿Más atención? Cuando no viajo casi siempre estoy contigo, obviamente cuando tú no tienes urgencias médicas, porque los dos estamos ocupados de distinta manera, los dos tenemos distintas formas de ocupar nuestro tiempo, pero no me recrimines que a veces tengo que viajar. En algún momento dijo ella: -Te dije que podrías delegar en otros, tienes una empresa que es la más importante de Plena y no delegas. -Sí, delego, sí delego, tengo muchos gerentes en Amarís, en Gaela, en Plena, obviamente en Plena es donde tengo mi empresa central y también abrí dos empresas grandes en la potencia principal en Beta y hasta en Ámber, pero hay cosas de las que me puedo ocupar solamente yo. -No vives tú juventud. -¿Acaso tú la vives?, eres la neuróloga más joven que conozco. Pero a diferencia tuya me siento orgulloso por ti, sanamente orgulloso. En cambio tú no, tú es como que de repente empiezas a demandar, empiezas a tratar de manipularme y a mí eso no me gusta, para nada. -Evidentemente -dijo ella-, no somos tan compatibles como yo pensaba y es una pena. -No, sé por dónde vas -dijo él-, vas para el lado del rol de víctima. -¿Yo víctima? He tenido infinidad de pretendientes y los rechacé. -Sé por dónde vas, vas por el lado de querer lucirte y de decirme que si nos separamos "mira lo que te pierdes". No, conmigo no va eso. -No te olvides que estudié filosofía, psicología, psicología transpersonal. -No no no no, me vengas con ese tipo de roles, no a mí, te olvidas con quién estás hablando. -Claro -respondió ella-, estoy hablando con el hombre perfecto. -Eso lo dices tú; me equivoco mil veces, no me considero perfecto, pero sí es cierto que las cosas que hago las hago porque disfruto tender manos a los demás, y me da la impresión que tú en este momento eres una especie de lazo que me quiere atar las manos. Y no, no, eso obviamente no lo voy a permitir, cuando mi padre vivía mil veces discutí con él sobre ese tema. Al contrario, él me recriminaba que era muy joven, que no estaba preparado. Pero cuando el abuelo nos dejó la fortuna, mientras yo la duplicaba mi padre seguía con la misma cifra. Aclaro, no lo estoy culpando de nada, simplemente cada uno tiene su manera, además me preparé mucho en economía para hacer lo que hago. Entonces, ¿cómo seguimos? -No me sirve esta situación -dijo Milena Andrade. -O sea, ¿quedamos en libertad de acción? -Nos tomamos un tiempo. -No -dijo Clayton-, basta de tomarnos tiempo, si cortamos ahora no hay marcha atrás. -Se ve que tienes experiencia en cortar con gente. -No seas irónica, no te lo voy a permitir. La primera vez que corté con alguien era muy muy chico, muy muy chico y me sentí hasta burlado. La segunda vez, que justamente un amigo mío estuvo presente, fue en la muerte de mi padre. La tercera vez una joven con la que nos llevábamos muy bien pero no soportaba mis ausencias, no soportaba que yo viajara tanto. Milena respondió: -Evidentemente tenía razón, por algo se alejó. -Uno elije -respondió él-, uno elije.
Se abrió la puerta y nosotros mirábamos a nuestras tazas disimuladamente, y miré de reojo que la doctora Milena Andrade se fue con la cara frustrada, un rostro enojado, caminando rápido. Se asomó Jorge Clayton y vio nuestra mesa, él no disimuló, se acercó a nosotros con una leve sonrisa y dijo: -Lamento que hayáis escuchado nuestra discusión. -Luís Alberto Démez se paró y le dijo: -Sabes que estoy contigo. Clayton sonrió con una sonrisa que era más una mueca, entró otra vez al despacho y antes de cerrar dijo: -En un rato estaré con vosotros.
Nos miramos todos y Mary Jane, la novia de Luís Alberto, le comentó a su amiga: -Disculpa que hayas tenido que escuchar esto, Clayton es una persona más que excelente. A mi novio lo ha ayudado infinidad de veces, no es alguien de mal carácter ni nada, todo lo contrario, si no se pone celoso mi novio diría que es un dulce. -Sonreí. -Estoy de acuerdo con mi novia, es una persona querible, es una persona que no duda en ayudarte en todo lo que pueda. Es más, donde está trabajando esta chica con la que se peleó, están construyendo prácticamente el Hospital del Sur a nuevo, todo financiado por él. Esta joven tan atractiva que yo recién conocía, Marisol Domínguez, preguntó: -¿Pero no pierde dinero? Mary Jane le dijo: -No, no, todo lo contrario, el invierte y muchas veces, tanto en el municipio del sur como en inversiones que hace en la propia capital de Plena, no tiene que pagar ningún tipo de renta, no tiene que pagar ningún tipo de ganancias porque son obras que salen de su bolsillo. No, no lucra con eso. Al contrario, cada año aumenta su fortuna. Las inversiones no son para él, son para todos, y muchas de las tareas que hace son adelantos que si no fuera por los técnicos que tiene, tardaríamos más de diez años en lograrlo. Incluso vamos más adelantados que Plena en el tema de ordenadores personales, y recién estamos en los años setenta del siglo veinte. Muchos pensaban que hasta los noventa no iba a haber ordenadores personales, llevamos casi veinte años de adelanto gracias a las empresas Clayton.
Antes de que Jorge viniera a la mesa, Marisol Domínguez me dijo: -Intercambiemos nuestros teléfonos y te responderé si acepto ir a tu empresa. -Espero que sí, me agradaría mucho, con disculpas a Mary Jane que quería montar la galería. -La galería se va a montar igual, Marisol tiene muchas obras para exponer, e incluso puede dejar una señorita que atienda el lugar y cobre una comisión por las ventas mientras ella trabaja contigo en la empresa farmacéutica. -Sonreí.
Me agradaba mucho esta joven, no sé si ella sentiría una empatía conmigo pero por lo menos reía felizmente y eso era bueno.
De todas maneras todos los componentes de la mesa estábamos un poco apesadumbrados por la separación entre la doctora Milena Andrade y Jorge Clayton, algo impensable poco tiempo atrás, pensábamos que era la pareja más unida. Y obviamente a veces la mente reactiva, el ego nos juega esas malas pasadas.
Sesión 07/10/2025 Amigos y conocidos tertuliaban en el Náutico acerca de las relaciones que tenían y con quién, y al final parecían estar de acuerdo en que nadie engañaba a nadie sino que todo era aceptado.
Entidad: El ambiente que había en el club Náutico no era bueno, mi intuición no es privilegiada pero se notaba, se sentía en el aire como un filo cortante.
Clayton no estaba, me encontré con Andrés, el hijo de Constantino. Nos sentamos en una mesa y luego se juntaron más personas, vino Isabella Yáñez que era amiga íntima de la doctora Milena Andrade. No tenía mucha confianza, pero le pregunté: -Estimada Isabella, ¿y la doctora Milena no la acompañó? -No -me respondió-, es la tercera vez que vengo pero esta vez vine sola, la doctora tuvo una muy fuerte discusión con el señor Clayton. -Sí, lo sé, yo estaba esa tarde -exclamé-.
Se acercó también Marisol Domínguez, que era amiga de Mary Jane. -¿Cómo estás, Marisol? -le pregunté. -Bien. Estaba pensando, estimado Alex, que puedo hacer las dos cosas, trabajar en el laboratorio atendiendo gente y los fines de semana con mi trabajo artesanal. -Bravo -le dije. La miré a Mary Jane-: ¿Y tú, cómo estás? Me dijo: -No estoy muy bien. -¿Qué sucedió? -Levantó la vista y venía nuestro amigo, el gran amigo de Jorge Clayton, Luís Alberto Démez. -Hola querida gente, siempre con esa buena onda. -Andrés lo miró con rostro serio. Se acercó a Mary Jane para darle un beso y ella tomó distancia poniéndole una mano en el pecho. ¿Qué pasa? -No me tomes por tonta, Luís Alberto. -No entiendo. -El Náutico es como cualquier otro club, los rumores corren como reguera de pólvora. -Sigo sin entender. ¿Qué pasó? -Me estás tomando por tonta, te han visto tres veces distintas personas saliendo con esta chica nueva, Sydney Madison. -No no no no no... -¿Acaso no has salido?, ¿acaso no me has engañado? -No, Mary Jane, no no no no, esta chica, Sydney, tiene una veterinaria cerca del Náutico y de casualidad conversamos sobre el tema, le conté que yo hace años que tengo una veterinaria y hablamos de ese tema. -Muy bien. -¿Entonces me crees? -Por supuesto que te creo, lo que pasa que Jean Lebreté, que es amigo de todos pero a su vez no es amigo de nadie, de la misma manera que te puede tirar lodo en la cabeza de la misma manera te puede sacar de una ciénaga, pero él no lo niega, él es así, él no respeta a otros novios y sale con cualquier chica, no es leal a los amigos, no es leal a nadie, sólo a sí mismo. Yo no le caigo bien porque dos o tres veces muy disimuladamente me dijo de salir y le dije que tenía novio. Pero es una persona que no se molesta por nada, si le dicen sí sale, si le dicen no está bien, no se molesta ni se ofende.
Lo miré a Luís Alberto, que le dijo: -¿Qué tiene que ver Jean Lebreté con esto que te estoy contando de mi colega Sydney Madison? -¡Je, je!, me sigues tomando por tonta. Ayer Jean Lebreté me dice "Si te prometo que no voy a hablar de salir contigo, ¿te puedo mostrar algo?". "Si no te pasas de listo sí". Y subí a su coche, a su nuevo deportivo y fuimos hasta el centro. "Quería mostrarte algo, mira la confitería Alabama". "Sí". -Estacionamos frente a la acera opuesta, pero se veía en la ventana tomando algo a Sydney contigo. -Hablamos de mil cosas, de las razas de perros... -Claro, claro. Pero no nos fuimos. Jean me dijo: -Mary Jane, espera. -Y esperamos por lo menos media hora hasta que ustedes salieron y a media calle de distancia entraron a un albergue transitorio para parejas, a esos hoteles de paso donde van parejas sin compromiso a tener intimidad. Lo miré a Luís Alberto y se puso pálido. Y dijo: -Jean Lebreté es un hijo de mala madre. -No, no, Jean Lebreté -dijo Mary Jane-, es una persona que es amigo de todos y de nadie. -Te preguntarás qué gana con ponerte en evidencia. -Hacerme un favor a mí y no para conquistarme ni para llevarme a su departamento, lo hizo porque directamente no le agradan los engaños. -Luís Alberto Démez sonrió. -¡Je, je! ¿Justo él habla de engaños que sale con todas las mujeres del Náutico? -Sí, pero todas con las que sale saben que él no se compromete, por lo tanto jamás ha engañado a nadie y tú sí. Claro, ahora me vas a decir que fueron al hotel a hablar de razas de perros. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos que fingiste ser gay para conquistarme? Y cuando yo me enteré me enojé mucho, sufriste un montón para que vuelva a confiar en ti y ahora me haces esto? ¿Qué tiene Sydney que no tenga yo? -Nada, fue... no sé, no me sentía bien. -¿Esto qué significa -dijo Mary Jane- que cada vez que yo no me sienta bien lo voy a buscar aquí a Andrés o voy a acostarme, disculpa que te diga esto, ¿eh?, con Alex? -Yo sonreí-. O me voy a buscar a Lebreté o por ahí como me gustan los mayores me acuesto con Constantino porque no me siento bien. Esas son excusas y así como esta mesa sabe lo tuyo y lo de Sydney, lo sabe todo el club. Clayton fue dos días para hacer un negocio a Saeta pero ya está enterado y no le va a gustar. Y sé que tú eres su mejor amigo. Tú estuviste presente cuando falleció su padre, es como un hermano para ti y no le va a caer bien lo de Sydney.
Yo soy una persona que trato de no meterme en la conversación de los demás, pero le dije a Mary Jane: -Y a todo esto, y discúlpame, Luís Alberto, ¿pero a todo esto qué dice Sydney? -Sydney es una chica de dinero que vendría a ser como... como Lebreté, le da lo mismo salir con uno o con otro. -Lo miró a Luís Alberto-. Esto lo aclaro porque por ahí mi ex piensa que Sydney está metida con él. Le pregunté: -No entiendo mucho el lenguaje coloquial de Plena, ¿qué significa metida? -Enganchada, ilusionada, enamorada, como quieras llamarlo, y no es así, a Sydney le viene bien uno u otro. Pero mi exnovio que se pensaba el gran conquistador antes de conocerme a mí, se encontró con la horma de su zapato, se encontró con una chica que es mucho más lista que él y perdió su gran amor, a mí. -Lo miré a Luís Alberto y nunca nunca lo vi tan callado
En ese momento Mary Jane le dijo a Marisol: -¿No te incomoda si me retiro? -No, por favor. -Mary Jane se levantó y se marchó. Luís Alberto fue atrás de ella para tratar de convencerla, pero yo sabía que era imposible.
En ese momento le pregunté a Andrés: -¿Y tú como estas? -Mal, he tenido una discusión con mi padre. -¿Con Constantino?, ¿por qué? -Sabes por qué. Esta chica que vino de fuera tuvo una aventura con él y salió tres o cuatro veces. Y le dije a mi padre: -Te va a engañar. Y mi padre me discutió: -Andy, ¿por qué no me dejas ser feliz? -¿Feliz? Yo estoy enterado que ella salió con Lebreté y yo estoy enterado de que salió con otras personas también. -¿Y qué dijo Constantino? -Andrés me miró. Primero se enojó: -Qué fácil que es difamar. -¿Por qué no le preguntas directamente? -Y me fui. -¿Y qué sucedió? -Le pregunté. -Bueno, al día siguiente padre me pidió disculpas, la confrontó a esta chica y le dijo que sí, que había salido también con Lebreté por curiosidad. -¿Y qué le respondió tu padre? -Le dijo: -¿Y qué buscabas conmigo? Ella le dijo: -Me gustabas, pero no sirvo para estar atada a una persona.
En ese momento llegó justo, justo, justo, al club Constantino, más grande que yo en edad, pero muy bien parecido, con un traje de corte de primera calidad. Y miré el rostro de Isabella, lo vio a Constantino como si fuera un galán de película. Se acercó a la mesa, nos saludó a todos y la miró a Isabella: -¿Y tú?, no te había visto... Ella le tendió la mano y le dijo: -Me llamo Isabella. -Un gusto. Constantino. -¿Qué haces? Le digo: -Bueno, Isabella es amiga de la doctora Milena. Constantino dijo: -¡Ajá! ¡Vaya! Pero la doctora Andrade tengo entendido que se separó de Clayton, me alegro que hayas venido sola. -Evidentemente lo miré disimuladamente a Andrés y Andrés sonrió, parece que entre Isabella y Constantino hubo como una especie de conexión. Pero obviamente estábamos todos juntos y hablamos de temas en general.
Yo hablé con Marisol y le digo: -Entonces trabajarás conmigo y a su vez seguirás con lo artesanal. -Así es. -¿Te molestaría ver una obra buena de teatro? -No, para nada. -Bien. En la zona céntrica, en el teatro Metro, dan una comedia, yo conseguí tercera fila, tengo dos entradas, ¿querrías venir conmigo? -Encantada -me dijo Marisol. Constantino nos miró y dijo: -¡Vaya! Lo miré sonriendo y le dije: -¿Puedes traducirme el 'Vaya'? -Claro, da la impresión que vosotros os habéis caído bien. -¡Je je je! Al igual que tú con Isabella. -La verdad -dijo Constantino-, es muy linda, no sé qué pensará ella de mí. Isabella dijo: -Bueno, eres el hombre más elegante que conozco. -¿Nada más? -Bueno y también atractivo. Pero escuché en la mesa... porque bueno, hablamos entre todos, de que antes de que llegaras tu hijo hablaba con Alex Malbrán sobre que una joven jugó contigo. -Nos pasa a todos -dijo Constantino-, no hay que darle más importancia de la que tiene. Todo sucede por algo. -¿Pero te habías deslumbrado? -No de la manera que capaz vosotros pensáis, tal vez me atrajo la juventud de la chica, yo estoy más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, y sí, no lo voy a negar, pero a ti Isabella, no eres una niña, tampoco eres una persona grande, eres de mediana edad y te miro de una manera distinta, de todos modos aclaro, no me confundáis con Jean Lebreté ni con otro conquistador, yo soy una persona cauta, seria y que si tiene una relación la toma como lo que es, una relación, no me interesan las aventuras ocasionales. Y Andy, mi hijo, sabe que no miento, que a veces puedo caer en una celada y que me terminen engañando. ¿A quién no le ha pasado? Decidme, ¿a quién no le ha pasado? Le dije: -Hay algo que no sabes. -Me miró Constantino. -¿Qué pasó, Alex? -Mary Jane se enteró de que Luís Alberto tuvo una aventura con Sydney Madison y cortó la relación con él. -Lo lamento. Al igual que Andy yo también hablé con Luís Alberto y le dije: -No juegues con el amor porque el amor es un arma de doble filo, ¿Tú la sigues amando a Mary Jane? -Sí. -¿Y por qué sales con Sydney? Se encogió de hombros y dijo: -No, fue una sola, vez es una historia. Y siguió Constantino diciéndome: -Y tú sabes bien, Alex, que una sola vez o diez veces o veinte veces es un engaño igual, aunque sea una es un engaño. -Y seguimos conversando de mil cosas.
Y el viernes en la segunda función fui al teatro con Marisol Domínguez. Como todo es causalidad, dos butacas atrás en el mismo teatro, estaba Constantino Olazábal con Isabella Yañéz. Cuando terminó la función los cuatro fuimos a cenar al Gran Palace, un restaurant del centro.
Sesión 04/11/2025 El tema es que se preparaba un golpe de estado y posiblemente una posterior guerra entre países de Gaela. Se hablaba de las posibilidades que cada país tenía en esta confrontación. Pero mientras tanto trataban de no perder la esperanza y el buen tono.
Entidad: Me recordaba la noche que había salido con Marisol, además acompañados por Constantino e Isabella fuimos a ver una obra muy buena al teatro Metro. Pero después me enteré de que lo de Isabella fue una estrella fugaz, como diciendo que habrán salido dos o tres veces y nada más.
A su vez, Constantino, luego de su fracaso de la señora que todavía estaba saliendo con el exesposo, tuvo otra relación, pero la joven se enteró de que Constantino había tenido una affair con una chica jovencita y la relación se rompió.
Me había enterado por las noticias, me sentí orgulloso cuando vi la nota de El Pregón en primera tapa con la foto de Kirán, que pasó de ser un notero desconocido a ser un gran notero político. Pero la noticia en sí me causó angustia, desazón, impotencia cuando me enteré que la Orden del Rombo tenía militares fieles de su lado y dieron un golpe de estado apoderándose del gobierno civil.
Recuerdo que llegué al Náutico y con el primero que hablé es con el joven Ferenc. Le dije: -Tú eres de Mágar. -Sí, señor Alex. -No, no, nada de señor, dime de tú. -Te cuento, Alex, he pasado las mil y una, si se entiende el coloquial de Plena, estuve varias veces a riesgo de morir y estoy hablando de hace cuatro años atrás, pero nunca, nunca hubiera esperado de que hubiera un golpe de estado en mi país. ¿Cómo te has enterado, Alex? -Por el Pregón, por la nota de nuestro conocido, Kirán. Tengo ganas de tomar algo. -Nos sentamos, te acompaño. -me dijo Nándor.
Luego vino Clayton. Se acercó Olazábal: -¿Cómo estás Constantino? -Me abracé con él. -Y ya lo ves, otra vez solo, otra vez sin conocer a nadie. Clayton le dijo a Constantino: -Mira, sé que eres una persona seria, tenemos una socia nueva. -¿Socia?, ¿digamos que tiene acciones en el club? -No no no, socia me refiero a que paga mensualmente la cuota, lo otro sería accionista. No, no. Y es una joven interesante. -¡Ajá!, ¿Y qué me quieres decir? -Tal vez te agrade. Se llama Eliana Saucedo, es dueña de una revista de modas. -Vaya. -Mira, mira la puerta. -Lo miré a Constantino, que aguzado la vista, y miré hacia la puerta y vi a una joven muy distinguida, bien vestida y bonita, obviamente para mí la más bonita era Marisol Domínguez, que nos estábamos conociendo despacio, despacio, pero nos estábamos conociendo. Y simpatizábamos, quizás íbamos a cámara lenta comparado con los chicos del Náutico, pero íbamos sobre seguro. La joven se acercó: -¿Cómo estás, Clayton? -Bien, me alegro de volverte a ver. Espero que te guste el club, es la tercera vez que vienes, ¿no? -Sí. -Mira, tienes de todas las edades, hay chicos que se sientan siempre en la mesa larga de adelante, gente de mediana edad y algunos un poquito más grandes pero interesantes. -Y le señaló a Constantino. Lo primero que hizo Eliana Saucedo fue extenderle la mano: -Un gusto, Constantino. ¿Usted por casualidad es Constantino Olazábal, el empresario? -Sí, sí, Eliana, pero te ruego que no me trates de usted. -Está bien, te trataré de tú. Entiendo que esta noche hay baile... ¿quién sabe bailar aquí?, porque yo bailo muy bien. -Obviamente yo no levanté la mano. Nándor tampoco, tenía novia. Clayton sin novia, pero no levantó la mano. -¿Qué pasa aquí, nadie sabe bailar?, ¿tú tampoco? -Lo miró a Constantino y Constantino levantó la mano-. Bien, entonces esta noche me darás el gusto de bailar conmigo. -¡Vaya! -¿Es una buena sorpresa o una mala sorpresa? -preguntó Eliana Saucedo. -Es una buena sorpresa y me siento más que afortunado, desde ya te tomo la palabra. Es más, una hora antes del baile hay una buena cena, salvo que estés prometida con alguna joven o con algún muchacho, te invito a cenar, los dos, y podemos conversar de mil cosas. -Acepto. -Eliana sonrió-. Los dejo. -Y siguió paso, se sentó en la mesa con otras chicas a conversar de mil cosas. Lo miré a Constantino: -Como dicen en el coloquial de Plena, eres un tipo de suerte. -Ya lo creo, lo creo, lo creo enormemente.
Nándor cambió de tema. Se acercó el hijo de Constantino, Andrés. Se acercó Luís Alberto Démez, agregaron otra mesa, un par de sillas más y se sentaron. Nándor dijo: -Hablemos de lo que está pasando en el mundo. -Hablemos -dijo Clayton-. El problema no pasa, Nándor, por tu país, el problema pasa de que hay un revuelo tremendo en Amarís y en Saeta, que son países más grandes, y si bien siglos atrás estuvieron enemistados en este momento son sólidos. -Me asombra de que no se plegara a la rebelión Liziana, siendo que es un país tan religioso. El problema es que Amarís tiene muy buena tropa de civiles, entonces va a ser más duro para los religiosos de la Orden del Rombo dar un golpe de estado. Más que ya están preparados, porque obviamente saben lo de Mágar. Habló Clayton: -Tengo dudas con Saeta, el ejército de Saeta en este siglo ha pasado por algunas escaramuzas, incluso hubo un intento de golpe de estado que duró cerca de un año y se pudo sofocar, pero no tiene la misma fuerza de tropas que Amarís. Además, si bien la Orden del Rombo es llamada Orden de Amarís porque allí es donde está el núcleo, Saeta tiene muchísimos religiosos, muchísimos, y muchos del ejército se inclinan por la parte religiosa. Mi intuición, espero equivocarme, es que el próximo golpe de estado va a ser en Saeta y no en Amarís. El temor es que la cosa escale. Lo miré a Clayton y le dije: -Explícate, por favor. -Claro. Empezó Mágar, seguramente va a estar Saeta cayendo en cualquier momento, y ahí sí va a seguir Amarís. -¿Y cómo sabemos que no se van a contagiar otros estados? -Bueno -dijo Olazábal-, tenemos a Gráfeng, Gráfeng es una potencia militar; a pesar de ser una isla es una potencia militar y es muy aliado de Beta, que es la potencia militar más grande del mundo. Ahora, Beta por respetar la constitución de cada país evita interferencias, pero los religiosos no son de pensar, son de actuar. Como prácticamente Gráfeng tiene muy débil su Orden del Rombo hay un cien por ciento de seguridad de que no va a pasar nada allí, pero Amarís puede atacar Gráfeng, las fuerzas están equiparadas. -Lo miré a Clayton. -¿Y tú qué dices? -No. Si Amarís hace eso, de atacar a Gráfeng, se metería Beta, no con misiles ni nada pero tiene porta aviones, sofocaría la rebelión de Amarís, sofocaría de paso la rebelión de Saeta. -¿Y con Mágar? -Bueno, Mágar prácticamente no tiene un estado, el estado es la Orden del Rombo. Y mientras no intente meterse con otros países yo creo que Beta la dejaría estar. Nándor dijo: -¿Y qué pasa con la gente inocente?, han ametrallado a miles de personas. Cientos eran, ahora son miles que han querido escapar. ¿Por qué no habría de meterse? Le dije: -Explícate. -Claro. Te lo hago sencillo, querido Alex Malbrán. En Mágar pasó de ser la Orden del Rombo, una fuerza religiosa, a ser una fuerza terrorista y ni Gráfeng ni Beta, que son más que aliados a pesar que estén en distintos continentes no creo que permitan la ejecución de civiles. Ya se han comunicado. Obviamente Mágar hizo caso omiso, y hacer caso omiso al presidente de Beta no es conveniente. -¿Y entonces? -Entonces -dijo Nándor- seguramente van a parar las ejecuciones. El pueblo está sometido, están todos con el escudo del Rombo, cubiertos van a ir templos, van a fingir con tal de que no maten a su familia, a sus hijos. Pero no es justo, no es justo. -Ahora -dijo Constantino-, sabiendo eso, sabiendo que Amarís mira con malos ojos a Gráfeng y sabe que si ataca aunque sea con mil hombres, aunque sea, Gráfeng va a ir con todo y a Saeta no le va a convenir porque Gráfeng no va a hacer distinción. -¿Entonces? -pregunté. Constantino me miró: -Entonces Saeta hablará con los religiosos de Amarís diciendo "Paren un poco; si ustedes paran, aquí pararemos". Le dije: -¡Pero es absurdo! -¿Por qué? -me preguntó Clayton. -Porque tú mismo has dicho que es Saeta el más proclive al próximo golpe de estado. ¿Por qué habría de advertirle a Amarís? Clayton me respondió: -Es cierto y no me retracto, las fuerzas armadas de Saeta son más débiles, es más proclive ahí un golpe de estado. Pero, pero, si Amarís se envalentona, hablo de los religiosos, va a ir por Gráfeng, y eso es lo que no le conviene a Saeta porque se va a meter Beta, no van a matar civiles, van a matar a todos los religiosos. Hablé: -Que Dios me perdone por lo que voy a decir, pero esos no son religiosos, son terroristas y tendrían que pagar por lo que hicieron, y algún país tendría que hacer justicia. Además yo estaba justo por abrir otro laboratorio en Saeta pero no permiten sacar dinero de Saeta para las centrales. Tampoco de Amarís. No digo de Mágar porque la economía de Mágar creo que es la cuarta parte de Saeta, la sexta parte de lo que es Amarís. Agradezcamos que aquí en Plena está todo bien y seguimos teniendo negocios con Beta. Nuestro hermano, el país trasandino, apoya todo lo que hagamos, así que más que conversar no podemos hacer. El gobierno de Plena hizo un comunicado a todas las naciones condenando el golpe de estado de Mágar, condenando que pueda haber una rebelión en Saeta. No nombró a Amarís todavía, pero de alguna manera es como que se está alineando con Beta y obviamente con Gráfeng. -No tiene sentido angustiarnos, pero bueno -dijo Clayton-, somos humanos, obviamente que ver sufrir a otros congéneres, que son nuestro prójimo, como dijo el maestro Axxón hace dos mil años, ¿cómo no nos va a dar pena, cómo no nos va a dar impotencia? Pero es cruel lo que voy a decir, pero la vida continúa. Hoy a la noche tenemos baile, el suspenderlo, el ir temprano cada uno a su casa ¿en qué va a cambiar lo que pase en Saeta, en Mágar, en Amarís?, en nada.
Constantino cerró con una broma que no era broma, que era cierto: -Además, yo esta noche tengo un compromiso con esta joven, Eliana Saucedo. A propósito, ¿qué es lo que hace? Clayton dijo: -Dueña de una revista de modas. -Vaya, con razón viste tan bien, y además es bonita. Le dije: -Bueno, no te fijes más en niñas, haz buena letra, como dicen el coloquial de aquí. Y espero te vaya bien, no vayas a toda velocidad. Constantino me miró y me dijo: -¿A mí me dices eso? -¿Por qué? -Tengo la edad que tengo. -Bueno, y sin embargo con la edad que tienes mira lo que te pasó con la otra niña. -Basta, basta, basta -dijo Constantino-, pensemos en esta noche; yo la pasaré bien, vosotros no lo sé. Luís Alberto dijo: -La llamé más de veinte veces a Mary Jane... No, no me atiende al teléfono, tampoco viene. No sé como disculparme. Lo miré y le dije: -¿Simplemente por haber salido con otra chica? Para qué. -No sé en qué pensaba. -Bueno, a veces tenemos que tener la cabeza fría y el corazón en el freezer, no para no amar sino para no cometer errores. -Todos asintieron.
Tomamos unas bebidas y seguimos conversando, ya no de la Orden del Rombo terrorista, de cosas cotidianas. Andrés le preguntó a Clayton: -¿Y qué pasó con Adriana Notari? -Una transformación. No lo podía creer, pero hoy a la mañana ayudó a la camarera a servir mesas. No sé si todos se acuerdan de que ella pensó que yo era un camarero y me decía "gente vulgar, gente común". -Seguramente -dijo Nándor-, quiere volver a conquistarte. -No, con dos o tres cosas que haga no me va a convencer. -¿Trató de hablarte? -No, no, además no le doy pié para que me hable. -¿Y cuando la ves sirviendo? -Me hago el distraído, no la felicito ni nada. No no no. Eso sería darle pié. Si de verdad, si de verdad recompone su alma y quiere ser humilde va a tener que hacer muchísimo más. -Pero a ti te gusta, Clayton. -Me gusta y se lo dije: "Nunca conocí una chica tan bella por fuera, pero también veo lo que tienes por dentro". Sí, espero que eso que tiene por dentro lo vaya purificando. Por ella, ¿eh?, no por mí, por ella. -¡Vamos, vamos! -dijo Olazábal-, por ti también. -Bueno, pero primero por ella. ¡Ja, ja, ja!
Sesión 11/12/2025 Hablaron acerca del comportamiento personal son el sexo opuesto, cómo se perciben siendo masculino o femenino determinadas maneras de ser, de sociabilizar. Se encontraban solamente hombres y dependía de la madurez de cada uno.
Entidad:
Entré al club Náutico preguntando por Jorge Clayton, uno de los jóvenes me dijo: -¿Cómo está, señor Malbrán? Clayton no está, salió con su pareja, Casandra. -Me quedé sorprendido pues desconocía que Jorge Clayton tenía una nueva relación afectiva.
En una mesa más atrás me junté con Luís Alberto Démez, el veterinario, y Andrés Olazábal, el hijo de Constantino. Les pregunté si podía sentarme con ellos. Me dijeron: -Claro, por supuesto. Andy Olazábal me dijo: -¿No le incomoda?, porque estamos tratando temas personales. Pero usted es de confianza. -Por favor chicos -les dije a ambos-, trátenme de tú, al fin y al cabo tenemos confianza, ¿no? -Así es -dijo Luís Alberto.
Continuaron hablando. -La responsabilidad es tuya, Luís Alberto -dijo Andrés. -Fue una sola vez. -Una o diez, es infidelidad igual. -¿Cómo se enteraron que había tenido una relación esporádica con Sydney Madison? -Me extraña -dijo Andrés-. Tú que sabes tanto, Luís Alberto, ¿no te das cuenta que hay gente más astuta que tú y encima con malicia? -Explícate, porque Mary Jane no quiere saber nada más conmigo después de lo que me costó volver a conquistarla. Y fue gracias a que la convenció Jean Lebreté. -Ahí está el tema -le dijo Andy Olazábal-, ese mismo a quien tú tanto alabas es el que te traicionó, además tú no has salido una vez sola con Sydney Madison, has salido más de una vez, yo veo los movimientos, y me enteré por boca del mismo. Por supuesto, él no oculta nada. -¿De quién hablas? -¿De quién voy a hablar? De Lebreté. Él invitó a María Juanita, o Mary Jane, como le dicen ahora, a mostrarle algo que la iba a impresionar; la llevó al centro, estacionó enfrente de un restaurant donde tú estabas justo en una mesa al lado de la marquesina y se veía todo desde la calle y le mostró a Mary Jane. Hasta ahí podrías argumentar que era una cena de negocios. Mary Jane le dijo "Vámonos, ya me dará una explicación". "Espera, espera", le dijo Lebreté. -¿Y qué pasó? -le preguntó Luís Alberto. -Tú tienes que saber más que nadie lo qué pasó; salieron del restaurant y a treinta metros había un albergue transitorio para parejas y Jean Lebreté le mostró a Mary Jane: "Mira, van a un albergue a tener relaciones íntimas". Mary Jane casi se descompone de los nervios, en ese momento. -Luís Alberto cerró los puños y dijo: -Cuando lo vea a Lebreté le voy a partir el rostro a golpes. -Yo tenía confianza pero no podía intervenir con los jóvenes. Pero no hizo falta, lo frenó el propio Andrés Olazábal. -Déjate de tonterías, ella lo que hizo fue una revancha. -¿Ah, sí? ¿Tanto me quería? -Eso no es todo. Ella terminó por nervios, odio o lo que fuese y se acostó con Jean Lebreté. -O sea, que no sólo me vendió, no sólo le mostró a mi novia de que yo estaba con otra y que yo entré a un hotel, sino que encima la convenció para acostarse con él. Me traicionó, es una mala mujer. -Andrés lo sacudió de los hombros. -¿Me estás hablando en serio? ¿Y tú qué eres? Ponte en el lugar de ella, te ve entrar a un hotel alojamiento con una chica que habrás visto dos o tres veces y como era fácil, te acostaste con ella. ¿No eres tú la mala persona, no eres tú el que inició todo eso? -Sí, bueno, pero soy varón. -No no no, eso es machismo de tu parte, tú puedes y ella no. Además ella jamás te hubiera sido desleal si tú no hubieras comenzado primero.
Luís Alberto Démez se calmó, pero pensó: -Acá reconozco que hice mal, reconozco que ella se precipitó pero el verdadero malo de la película es Jean Lebreté. -No, no. -¿Me lo estás negando?, ¿me tomas por tonto, Andrés? -Sí, y te explico por qué.
Yo a todo esto escuchaba sin abrir la boca, me servía, sí, porque la conversación de los dos jóvenes me daba una enseñanza de cómo reaccionan ante la infidelidad. Andrés continuó: -Lebreté no es el malo, está en su naturaleza ser así. Él, chica que ve, chica que busca conquistar. ¿Qué lo logra con todas? Por supuesto que no, nadie hace eso, pero por lo menos un sesenta, y es una cifra alta, un sesenta por ciento de las chicas que busca conquistar lo logra, una cifra altísima. Tú, por ejemplo, antes de conocer a Mary Jane, también eras un depredador femenino; ¿cuál era tu porcentaje? Démez se encogió de hombros -No sé, un veinticinco por ciento. -Bueno, compara la diferencia, un sesenta. -Bueno, tiene que ver muchos factores, es un carilindo, viste muy elegante. Vino de Amarís, es millonario, tiene muchas maneras y muchos factores para ganar. -Sin embargo -dijo Andrés- muchas chicas se quejan. -¿Por qué, porque es malo haciendo el amor? -No, es perfecto, es como si fuera el mayor amante de todos los tiempos. -Entonces, ¿de qué se quejan? -De que todo lo hace automáticamente. Muchas chicas se han quejado entre ellas y uno para la oreja y escucha; actúa mecánicamente, como si fuera un robot. ¿Qué las conforma? Sí, pero que luego quedan vacías también. Además, él es una especie de picaflor, liba una flor y al día siguiente liba a otra y al tercer día liba a otra y así sucesivamente. Jamás, jamás se compromete.
Ahí sí hablé yo: -Disculpad que entre en la conversación. Y entonces, ¿por qué las chicas le prestan atención? -Una, estimado Alex Malbrán, por curiosidad, por saber por qué es tan amante, y otra por competencia; si fulana pudo yo también voy a poder. -Disculpad mi comentario, pero eso habla de la mediocridad de esas mujeres. Esta vez Andrés se puso en contra mía. -¿Por qué piensas, Alex, que ellas son mediocres y por qué si el varón conquista varias chicas no es mediocre sino un ganador? -¿Sabes que esto que me lo comentas tú me lo ha comentado tiempo atrás tu padre Constantino? -¿De verdad? -Sí, de verdad, Andrés. Constantino me ha dicho exactamente lo mismo, somos una sociedad machista donde premiamos al mujeriego y condenamos a la chica que sale sin comprometerse. ¿Porque cual es la diferencia, cultural? Habló Luís Alberto Démez. -Obvio que es cultural. ¿Conoces historia? -Sí, por supuesto. -Bueno. Fíjate en los hilos anteriores, la mujer -y menos con la Orden del Rombo-, la mujer no tenía ni voz ni voto, es más, hay países del viejo continente que hoy, en 1974, hay mujeres que no tienen ni voz ni voto hoy en pleno siglo XX. Es cultural. -A mí, honestamente -dijo Andrés-, me da vergüenza, yo detesto el machismo. -Me incluyo -dije yo. -Lo miramos a Démez. -Yo solía jactarme de ser machista, de las conquistas y ahora con esto de Mary Jane me cayó como un balde de agua helada y me llevó a la realidad. -Andrés rió: -Si me dices que a partir de ahora vas a ser casto, no insultes mi inteligencia porque no pienso creerte. -No, no voy a ser casto y seguramente seguiré teniendo relaciones ocasionales porque a Mary Jane la doy por perdida. Además, si ya estuvo con Jean Lebreté, yo no acepto platos de segunda mano. Andrés dijo: -Sigues hablando en idioma machista, ¿qué podría decir ella? Antes incluso de estar con Lebreté tú has estado son Sydney Madison, ¿para ella no serías un plato de segunda mano? -No, porque ella conoce mi pasado, sabe que tuve varias novias. -Claro, pero lo que no entiendes de las mujeres es que a ellas no les interesa tu pasado, les interesa a partir de que empiezan a salir contigo, nosotros somos los tontos, los estúpidos, los imberbes, los que pensamos en el pasado de las mujeres incluso antes de que salieran con nosotros ¿por qué?, ¿quiénes somos?, ¿quiénes nos creemos que somos?, por qué prejuzgamos, ¿porque nos sentimos superiores?, ¿en qué somos superiores? En nada, comparados con ellas edad por edad somos más niños que ellas.
Me quedé pasmado porque admiré la madurez de Andrés, era incluso más joven que Luís Alberto, era mayor que su hermano Pocho pero no dejaba de ser un chico y sin embargo tenía una madurez extraordinaria.
Cambiamos de tema. Seguí conversando con ellos, miré la hora, vi que Clayton ya no volvía al Náutico, y les dije: -Chicos, me voy para casa. -Quédate a cenar con nosotros. -No no, tengo un viaje largo, tened en cuenta que yo no tengo coche. Cogeré un bus para no gastar en un taxi. -Te alcanzo yo -dijo Andrés. -No no no, quédate con Luís Alberto. -Me abracé con ambos y me marché.
La conversación no fue una conversación profunda pero de alguna manera me sirvió para entender la lealtad, la infidelidad, el machismo y la historia de ese machismo en siglos anteriores.
Sesión 11/12/2025 (2) Hablaron de los arquetipos. Clayton ofreció comentarios valiosos, era un experto hablando de ello. La entidad relata sentirse confusa acerca del tema pero atraído por sus contenidos.
Entidad: Aprovechando que comenzaba el fin de semana volví al club Náutico. No estaba Constantino, tampoco había llegado Clayton.
Había dos chicas hablando, una de ellas me dijeron que era Casandra, la novia de Clayton, y otra chica más joven. No quería interrumpirlas, pero esta chica, Casandra, me vio y me llamó: -¿Tú eres Alex, Alex Malbrán? -Sí, sí, soy yo. ¿Tú eres Casandra? -Correcto. -Me dio la mano y me dijo-, te presento a Stefi. -Un gusto -les dije. -¿Quieres sentarte con nosotras? -Si no es ningún inconveniente, sí, por supuesto. -Y tomé asiento-. ¿De qué estabais hablando?, si no me tomáis por un entrometido. -No, no, por supuesto que no. Hablábamos de los roles del ego, los mitos, los arquetipos. -Vaya. Tres días seguidos estuvimos hablando con Clayton sobre el tema de los arquetipos, es muy enriquecedor el tema. ¿Conoces algo? -He conversado algunas veces con Jorge Clayton sobre el tema, pero soy más bien de escuchar. -Bueno -me dijo Casandra-, también se aprende así. Tú estás con el tema del laboratorio de genéricos, de medicamentos. -Correcto. -Es bueno. -Explícate. -Es bueno que haya nuevos laboratorios. -Bueno, no es nuevo, lo que pasa que me ha costado que crezca. Obviamente tuve la ayuda de Jorge Clayton, sin él hubiera vuelto a mi país. -Todo es por algo, estimado Alex. -Sonreí. -¿Estabais hablando de los roles del ego? Casandra me dijo: -Sí. -¿Podrías enriquecerme con el tema? -Por supuesto -dijo Casandra-. Los roles del ego logran que seamos eternos actores mostrándonos un mundo anónimo, actores que estamos ante una fría sala que nos perturba por la sensación de estar donde no debíamos y no podemos escapar porque no estamos en contacto con nosotros mismos sino con nuestra imagen reflejada. Bajo cada rol del ego hay otro y otro. La jovencita Stefi preguntó: -¿Entonces qué es la realidad, sólo un reflejo de nuestros actos? -No, Stefanía -dijo Casandra-, cuando la individualidad se confunde así con los roles del ego, cuando ese papel que representamos en la obra de la vida no es suficientemente individual sino totalmente colectivo, podemos sentirnos poderosos porque dichos roles hacen que nos visualicemos como una figura pública, y si nos acostumbramos a ello somos incapaces de convertirnos en seres humanos o incluso de dar los primeros pasos para volvernos humanos, y así dejamos de ser dueños de nuestros actos, no somos otra cosa que nuestros roles, ya sean roles de doctor, de abogada, de arquitecta, de maestra o cualquier papel que representemos. Le dije a Casandra: -Vaya. ¿Y el alma? Me respondió: -Alex, el alma no puede percibirse, incluso podemos confundirla con nuestro inconsciente. Y me pregunto, ¿no será que dicha alma no puede conocerse objetivamente sino subjetivamente mediante la reflexión y el discernimiento? Cuando hablamos del alma sólo estamos reproduciendo lo que creemos de sí misma a través de nosotros. Una psicología, por ejemplo, que piense que es científica permanece ciega a la fantasía que está promulgando como verdad objetiva, no podemos salirnos del alma para estudiarla y por lo tanto está oculta en todos los campos de investigación. La pequeña Stefi dijo: -Muchos psicólogos transpersonales piensan que el ego, nuestro sentido del yo, nos proporciona nuestra identidad cuando en realidad el ego la obtiene del ánima, es ésta la que nos confiere esa sensación de ser únicos y especiales. Comenté: -Pienso que se confunden ya que no tienen la menor idea de cómo actúan los roles del ego. Stefi preguntó: -Y la alquimia, ¿es un simbolismo? Casandra respondió: -Las recetas alquímicas se leen como psicogramas que se desarrollan al igual que un sueño en vigilia en el mundo intermedio donde lo que está en nuestro interior también está en el exterior y viceversa, casi como en la creación de arte.
Justo en ese momento llegó Jorge Clayton, le dio un beso a Casandra, me abrazó y le dio un beso en la mejilla a niña Stefi. -Si me permiten -dijo Jorge-, la verdadera alquimia espiritual nos muestra la tendencia monoteísta de nuestra cultura que es la que sostiene la unicidad del alma como ideal y lo que la psicoterapia imita. Sin embargo, el alma es intrínsecamente multifacética y policéntrica y se resiste a ser ubicada en un sólo punto. La idea de la unidad no es una propiedad del alma, no se refiere el tema literalmente al alma como una substancia o una unidad separada. Casandra comentó: -Obviamente, es más bien una metáfora táctica de que todas las cosas son imágenes del alma y están conectadas entre sí en ella. O sea, dicho de otro modo, la unidad que deseamos adjudicar al alma se refiere en realidad a una unidad..., a una unidad de perspectiva que lo ve todo, fundamentalmente como una unidad del alma. -Aclaremos -dijo Jorge-, que no estamos hablando del verdadero espiritualismo. Y pregunté: -¿Y los mitos? Jorge me respondió: -Si los mitos, Alex, son como los sueños colectivos, los sueños entonces son como mitos personales. Los sueños son el mejor modelo de la psique, de entrada nos enseñan que aunque el alma no se localice en ningún sitio, ya que es 'no espacial', siempre se representa espacialmente como un otro mundo. Soñamos que estamos en un valle solitario, un desierto, un espeso bosque, la cima de una montaña... Bueno, todos esos lugares son especialmente y específicamente elegidos por el alma para representar su propio estado en ese comento. Comenté: -Pero, Jorge, los mitos no son sueños. -En realidad no, Alex -me respondió Jorge-, un mito es un relato tradicional, sagrado y dotado de gran carga simbólica que narra acontecimientos prodigiosos protagonizados por seres sobrenaturales. -¿Cómo por ejemplo? Me dijo: -Por ejemplo, Alex, como dioses, semidioses, o monstruos o héroes extraordinarios. El propósito fundamental del mito no es entretener sino dar una explicación y sentido a la realidad. -Me confunde todo esto. -Te lo explicaré mejor, Alex -dijo Jorge-. ¿Para qué sirve un mito? En las sociedades antiguas los mitos cumplían funciones esenciales que hoy cubren la ciencia o la filosofía. Veamos; explican el origen, responden en preguntas existenciales de dónde venimos: ¿Cómo se creó el mundo?, ¿Qué es la vida? Los mitos también sirven para justificar rituales, explican por qué una sociedad tiene ciertas costumbres o leyes, también valen para la cohesión social, crean un sentido de pertenencia en una comunidad ya que todos comparten las mismas creencias sobre su origen. Ahora vamos sobre sus características principales: Protagonistas, siempre son seres divinos o superiores a los humanos. Tiempo, ocurren en un tiempo fuera del tiempo, a menudo llamado tiempo primordial o en el principio de los tiempos, no hay una fecha histórica precisa. También como verdad cultural para la comunidad que lo crea, el mito es una historia verdadera y sagrada, sólo desde fuera se puede percibir como ficción. Es más, Alex, hay tipos de mitos más comunes, cosmogónicos, explican la creación del mundo. Ejemplo: La Creación invadió al Caos en la mitología. Teogónicos, narran el origen de los dioses. Antropogónicos, explican la aparición del ser humano. Ejemplo: La creación religiosa. Escatológicos, profetizan el fin del mundo. Etiológicos... -¿Etiológicos?, ¿existe eso? -Por supuesto que existe, son los que explican el origen de cosas específicas, como por qué una cebra tiene rayas o por qué existe determinada montaña en particular o por qué un volcán puede acabar con una pequeña isla. El mito es universal, Alex, totalmente universal. Es sagrado, ocurre dentro del tiempo y sus personajes son dioses. Le pregunté: -Jorge, ¿los arquetipos tienen que ver con los mitos? La que respondió fue Casandra: -Para entender, Alex, la relación entre mitos y arquetipos es fundamentar, enlazar su conexión; podemos entender la mitología al sugerir que los mitos no son sólo historias inventadas sino proyecciones de la mente humana compartida. -¡Uf! -resoplé. Habló Jorge: -Aquí te explico, Alex, esta fascinante conexión. Primero: ¿Qué es un arquetipo? Un arquetipo es un patrón universal, una imagen o modelo de comportamiento que reside en el inconsciente colectivo. Eso es un tema después para profundizar, no hoy, pero en algún momento lo profundizaremos. Imagina que los arquetipos son moldes mentales con los que todos nacemos independientemente de nuestra cultura o época, son tendencias innatas a experimentar la vida de cierta manera. Dos: La conexión, el mito, como "vestimenta" del arquetipo. -¿Cómo es eso? -Claro, Alex, si el arquetipo es el esqueleto, la estructura universal, el mito es la carne y la piel, la historia cultural específica. Pero el arquetipo es abstracto, totalmente abstracto; existe en la mente. Ejemplo: La idea del héroe. El mito es concreto a diferencia del arquetipo que es abstracto. El mito es la narración que da vida a ese arquetipo en una cultura específica. Los mitos son la forma en que los seres humanos intentamos explicar y "actuar" esos patrones psicológicos profundos. Tercero: Los arquetipos más comunes en los mitos. Casi todos los mitos del mundo giran en torno a estos modelos básicos, "el héroe", esto lo hablamos con Casandra, es aquel que recibe una llamada. -¿Una llamada? ¿Cómo es eso?, explícate, Jorge. -Claro. Cuando recibe esa llamada es para enfrentar pruebas, vencer al mal y regresa transformado para salvar a su pueblo. Otro mito es la sombra, representa los instintos reprimidos, el lado oscuro o lo que no queremos aceptar de nosotros mismos. En los mitos suele aparecer como el antagonista, el monstruo o "el hermano" malvado. También tenemos el viejo sabio, el mentor, el guía que posee el conocimiento y ayuda al héroe pero no puede hacer el viaje por él, el héroe tiene que hacer el viaje solo. También está la gran madre, no se habla tanto de este mito que representa la fertilidad y la protección, la madre bondadosa, pero también la destrucción y la asfixia, la madre terrible, la castradora. -¿Cómo castra? -Porque sobreprotege, y la sobreprotección es castración. Podemos volver a tocar este tema sobre la sobreprotección. Tenemos también el mito del embaucador, un ser que rompe las reglas, crea caos, usa la astucia, a menudo a través de sus bromas o errores trae cambios necesarios al mundo. -¿Por qué es importante esta relación? -Entender los arquetipos, Alex, nos explica por qué ciertos mitos o películas modernas nos emocionan tanto, no es sólo porque la historia sea buena sino porque resuenan con una estructura que ya tenemos pregrabada en nuestro cerebro. -¿Cómo es eso? -Claro, Alex, cuando ves una película sobre superhéroes, en realidad estás consumiendo mitología moderna, pero está basada en los mismos arquetipos que se usaban hace tres mil años. -Vaya, me deja sorprendido todo esto -les comenté-. ¿Y vosotros habláis siempre sobre estos temas? -No no, no necesariamente. Ahora porque tuve lo más afortunado, que es conocer a Casandra, y la suerte también de conocer a la pequeña Stefi, que sabe bastante bastante del tema siendo más chica. Así que, Alex, cuando quieras participar... -Tendría que ser muy tarde, por la tarde, por mi trabajo. -Bueno, pero puedes delegar directivos en la empresa y venir. -Sí, sí. Eso es una de las cosas que tengo que hacer y ya me lo has dicho varias veces, el aprender a delegar. A veces es como que quiero abarcar todo, y nadie puede abarcar todo. Jorge Clayton me dijo: -Lo sé por experiencia. Comencé a aflojar un poquito el ritmo, en cuatro años hice tantas cosas y sufrí tantas pérdidas... -¿Es así? -Ya te lo comentaré, Alex, ya te lo comentaré. De la misma manera que he hecho tantas cosas, no aquí en Plena, en Saeta, en Amarís, en Beta, he hecho viajes, he conocido primeros ministros, presidentes, he dado conferencias, he sufrido pérdidas familiares, he sufrido pérdidas afectivas... Mira, cuando tú me conociste estaba el club Hípico en capital, era muy selectivo, caro.
Me acuerdo que en aquella época vino también Nándor Ferenc, de Mágar, y yo estaba con cara seria, amargada. Me preguntaba: -¿Qué te pasa? Y yo le decía a Nándor: -Me siento hastiado de ver tanta frivolidad...
-Quería cambiar el club Hípico pero tenía solo el 49% de las acciones y el otro 51 lo tenía gente grande muy conservadora. Cuando dejé el Hípico y compré el Náutico es como que sin perder la clase pero lo hice como más popular, la mensualidad sigue siendo cara, pero casi la mitad de lo que costaba cuando lo compré. Encima invertí dinero, lo agrandé, ya no es solamente un club Náutico, es un club, estamos por abrirle una tercera pileta para aquellos que practican natación. Compré un terreno más al norte para los que quieren aprender zooterapia con caballos, me armé un pequeño despacho, no tenía despacho el Náutico. Agregué una escollera, ahora no solamente tenemos mesas en el jardín, también tenemos mesas que dan directamente al río, por supuesto con la debida altura para evitar que la creciente del río no llegue a inundar al club, es lo primero que hice. Lo primero reforzar las defensas y levantar la superficie. Es más, tenemos una cochera son subsuelos y ascensor pero no se filtra una gota de agua del río. He hecho un trabajo, mejor dicho, he encargado un trabajo de primer nivel. -¿Qué les parece chicas, Alex, si almorzamos? Salimos al jardín y comemos tranquilos, tenemos todo un techo de sombra. Sonreí y dije: -No quería decirlo, pero estoy teniendo bastante hambre. -Bueno, vayamos.
Jorge tomó del brazo a Casandra, se dieron un intenso beso y le dijo: -Te extrañaba. -Pero no hace tanto que nos vimos -le dijo ella. -No importa, aunque fuera un minuto igual te extraño. -Y fueron adelante nuestro con la pequeña Stefi.
Yo me los quedé mirando, ese tipo de amor, ese tipo de entrega no es algo muy común y te llena el corazón.
|