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Psicoauditación - Ligor - Ra-El-Dan
Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

 

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Sesiones

Sesión del 14/02/2020

Sesión del 11/03/2020


Sesión 14/02/2020

Médium: Jorge Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

 

Se avecinaba la gran batalla, todos estaban dispuestos en su lugar. Barajaban las posibilidades de cada uno.

 

Sesión en MP3 (3.284 KB)

 

Entidad: Estaba pensando que muchas veces las cosas son porque tienen que ser así y no hay manera de modificarlas bajo ningún punto de vista. Pero con los seres humanos es distinto, con los seres humanos es distinto porque tienen una manera de ser y cada uno diferente al otro.

 

Donk se había quejado con Fondalar. Todo el mundo lo sabía, por lo menos todo el mundo dentro del castillo, hasta los soldados. Y me costaba tenerle paciencia. Él catalogaba a los que disfrutan de la vida como demasiado libertinos, o sea, para Donk era todo blanco o negro, no había grises en el medio.

Y ahora estaba conversando con Núria. Pero yo no me acercaba, estaba tomando un licor que había dejado el querido Anán y escuchaba, porque estaba sentado ahí, a pocas líneas de distancia.

Donk le decía a Núria:

-Tengo que encontrarme a mí mismo, por eso me tengo que ir.

Núria le respondía:

-No entiendo, encontrarse a sí mismo es una metáfora, significa que tienes que hacer introspección, ver qué es lo que te pasa, esas sensaciones que tienes, que por momentos ni tú mismo sabes qué son. -Pero no había caso y como que Donk no la escuchaba.

Salió al salón, me encaró a mí.

-Ligor, discúlpame si te he ocasionado molestias, inconvenientes. Me voy a ir.

Lo miré a los ojos y le dije:

-¿A dónde vas a ir? Aranet, Fondalar, Anán estuvieron planificando, ya están los soldados preparados, van a salir esta noche a tratar de emboscar a la gente de Zizer.

-No me toméis por cobarde, sabéis que no lo soy, estuve a punto de haber acabado con Zizer. Pero debo encontrarme a mí mismo.

-No entiendo.

-Me marcho, ya tengo mi hoyuman. -En ese momento la joven Burden se acercó a él y lo abrazó.

-No te vayas, no te vayas, te vamos a extrañar.

-Aquí tienes amigos, Burden, tienes quien te cuide. Veo que has hecho buenas migas con Mina, es una dama muy buena. Yo... yo tengo que saber qué me está pasando. Como dijo una amiga, introspección. Pero aquí no la voy a poder hacer.  -La apartó suavemente a Burden y le pidió por favor que vaya con Mina.

Lo miré y le fije:

-Antes me parecías insoportable, te veía insoportable. Ahora te veo insensato.

Me respondió:

-Tíldame como desees, pero debo marcharme, debo alejarme. -Le habló el rey Anán, Aranet, Fondalar, Ezeven; no les prestó atención a ninguno.

 

No podía ser irónico con Donk, sabía que no se iba por cobardía, si hace poco había arriesgado su vida. Pero se fue por el portón grande, el portón del sur. Quizá daría la vuelta al castillo y encararía para el norte, intentaría algo por su cuenta contra Zizer y Randora. Más no, no me lo parecía, estaba como irracional. Y lo sé por experiencia, que cuanto más irracional eres menos posibilidades tienes de encontrarte a ti mismo.

Se marchó. Me quedé bastante tiempo tomando de la botella de licor hasta acabarla, era un licor suave, era como tomar agua, para mí.

 

Se acercó Núria. La miré y le dije:

-Lo siento.

-¿Por Donk?

-No, lo siento por muchas cosas. Lo siento por nosotros..., pero no te atajes, no voy a insistir nada con respecto a nuestra relación o exrelación, lo siento por el tema Samia. ¿Quién hubiera pensado esa trama? Tampoco entiendo a su hijo, porque si sabía el sucio arreglo de la madre con Borius tendría que haberse molestado, y la encubrió y ella murió y él calló. Es más; para ocultar ese vil acto intentó matar a Borius, matando al resto del clan que lo acompañaba. Pero quiso que aquel que estaba más allá de las estrellas lo dejara con vida a Borius.

 

Desde Villareal que Núria no me trataba con una confianza tan grande. Me tomó del mentón, me miró a los ojos. Teníamos el rostro casi pegados, y me dijo:

-Quizá fue un inconsciente pero me pareció escucharte decir "Aquel que estaba más allá de las estrellas". Has hablado de esa esencia divina en pasado. -Me encogí de hombros.

-A veces es como que descreo de muchas cosas. A veces pienso que la vida no puede ser tan injusta, que los malos ganen y que los buenos pierdan.

-¿Quiénes somos los malos? -preguntó Núria-, ¿quiénes somos los buenos? Hay personas que no sabes cómo van a reaccionar, no sabes cómo van a actuar en determinado momento. Mira tú; está bien, has ingerido un hongo sin darte cuenta pero ha salido dentro tuyo como eso que llevabas adentro escondido.

-Explícate mejor.

-Claro -dijo Núria-, es como aquellos que están bajo los efectos del alcohol que ya no se reprimen y se muestran tal cual son.

-Lo entiendo, pero yo no soy así. He vivido en cantinas, he vivido en posadas y tengo un carácter parecido al de Aranet. Me río, quizá me pongo denso, pesado. Soy de abrazar pero no de maltratar. He matado un dracon, no me lo perdonaré en la vida.

De verdad, no voy a contradecir el ejemplo que has dado pero tú dices que el alcohol hace que la gente deje de reprimirse. Me dejo de reprimir y soy alegre quizá irónico pero nunca de malo modos. ¿Acaso un hongo similar, a Anán no le cambió su manera? ¿Acaso un hongo similar, al joven Gualterio no le hizo perder la memoria? Tú lo dices siempre, no todo es blanco, no todo es negro. -Me tomó del hombro, me abrazó y acercó su mejilla contra la mía, pero no me dijo nada. Me volvió a dar la espalda y se alejó. A diferencia de Donk yo no soy de confundirme, y entiendo que fue un abrazo de afecto y nada más que eso. Pero bueno, el hecho de que pueda sentir afecto, de alguna manera es como que me hacía sentir bien.

 

Hablamos con Fondalar, con Aranet.

-Esperamos la noche y partimos con los soldados.

Fondalar dijo:

-Nosotros estaremos juntos: tú, yo, Ezeven, Aranet. -Miré para atrás, venía la joven Burden.

-¿Qué haces?

-Déjala.

-¿Dejarla?

-Déjala. -Aranet la miró a Burden y vio que atrás estaba Mina-. Tú no debes estar aquí.

-Si Burden va, voy con ella. Ella se aferra a mí ahora que Donk no está. -Aranet entendió que no iba a convencerla de lo contrario. Yo me hubiera encogido de hombros, él negó con la cabeza como diciendo "Qué puedo hacer".

Fondalar nos hizo una seña a Aranet y a mí y nos adelantamos.

-¿Qué sucede? -pregunté.

Fondalar me dijo:

-Burden es rara.

-¿En qué sentido?

-Los jóvenes de la academia de habilidades distintas. Algunos bromean, son chicos todavía, y uno de ellos intentó bromear con Burden. Burden ha pasado por mucho, hay que entenderla. Ha pasado por demasiadas cosas según contó Donk. Y no se tomó a bien la burla del joven y lo empujó. El joven no estaba armado. Otro de los jóvenes que vio la escena se acercó haciendo causa común con su compañero y vi que entre los dos la miraban a Burden. Me acerqué para intervenir pero vi que Burden ni se mosqueaba.

Aranet preguntó:

-¿De qué se iba a mosquear?

Fondalar continuó.

-Los jóvenes estaban reactivos y les estaban mandando ondas mentales como para tratar de manejarla y ella ni se mosqueaba. Me acerqué y amonesté a los jóvenes, que dejen de molestar a la joven. Me acerqué a ella e hice algunas pruebas: me sorprendí.

-¿Pruebas Fondalar?, ¿pruebas en qué sentido?

-Hice algunas pruebas tratando de intentar mandarle influjos mentales leves. Me miró y como si nada.

Pregunté:

-¿Estás queriendo decirnos que es una menta y ella no lo sabe?

-No, no es una menta, no. No tiene ningún tipo de don.

-¿Y entonces cómo ni se inmutó ante tus influjos mentales?

-Eso es lo que quiero saber. Pero nos va a ser útil. -En este momento me puse a pensar lo que Donk me contaba en el camino.

-Sí. Sí, sí, sí, sí, sí.

-Explícate -preguntó Fondalar-, ¿es algo qué tú sabes?

-No, no exactamente -respondí. Aranet también me miraba con un rostro de interrogación.

-Explícanos.

-Claro. Burden fue una víctima de abuso y se escapó hasta donde el herrero. Llegó a matar al abusador pero este le... le lanzó hierro candente, que no le llegó a quemar el rostro pero sí parte del cráneo, estuvo entre la vida y la muerte. El herrero y su esposa la atendieron y sobrevivió pero le quedó incrustado en el cráneo el metal que en su momento había sido candente.

Fondalar me miró y exclamó:

-¿Tú quieres decir que ese metal impide influjos mentales de terceras personas?

-Es lo que pienso -afirmé.

-Pero eso es raro, he doblegado a soldados que llevaban cascos. Un metal no impide un influjo mental. -Me encogí de hombros.

-Quizá. No lo sé. Pero quizás al fundirse con parte de su cráneo haya afectado algo dentro de su cerebro. ¿Qué otra explicación hay? Tú dices que puedes manipular soldados que tienen cascos... ¿Y entonces?

-Seguramente es como tú dices, Ligor -respondió Fondalar-, y de ser así nos puede ser útil.

-Pero cuidado -objetó Aranet-, aunque la joven Burden tenga, llamémosle "una inmunidad", contra los "influjos de Zizer", digamos, eso no va a impedir que una flecha pueda clavarse en su cuerpo, o una espada atravesarle el vientre.

Fondalar dijo:

-Yo no la traigo para exponerla, pondría mi cuerpo delante antes de que le suceda algo. Y sabéis que no lo digo en broma. Estará más que protegida. Pero vamos a ver qué pasa.

-El tema -objetó Aranet- es que al venir Burden viene Mina, y Mina no tiene dones, solamente su impulso de querer acabar con Randora. La odia, la odia tremendamente.

-Somos varios -dije sonriendo. Fondalar me miró haciendo una mueca mitad de risa y mitad de tristeza.

-Yo analizo a Randora como si la conociera. No la conozco pero entiendo que es un ser que ya no se recupera, si tiene consciencia la tiene muy escondida. En cuanto a Zizer yo creo que tiene problemas más graves, será uno de los mentos más poderosos de Umbro pero es inestable y eso puede jugar a favor nuestro. Así que soy optimista, muy optimista. Lamento sólo que se haya marchado Donk. -Lo miré a Fondalar, lo miré a Aranet.

-Me tomaréis por un incoherente, pero por un lado Donk y Zizer son lo opuesto, Donk estuvo a una pizca de acabar con él, no tiene ningún poder. Zizer podría destruirlo en segundos con su mente. Pero por lo poco que sé de Zizer me da la impresión de que ambos son inestables a pesar de que son completamente opuestos. -Fondalar me miró y asintió.

-Espero que Donk se encuentre a sí mismo, pero ahora nosotros prestemos atención a lo que se avecina, viene una tremenda batalla.

 

En ese momento hice una especie de repaso de toda mi vida en segundos: De niño, cuando aprendí a montar los dracons, cuando aprendí a luchar, cuando aprendí a manejar la espada..., por momentos me acordé de Kena. ¡Je! Hice una mueca también mitad sonrisa mitad tristeza. Pero ahora venía lo determinante y había sólo dos alternativas: o los vencíamos a Zizer, a Randora y a esa gente, o moríamos todos nosotros en el intento. No había terceras opciones.

 


Sesión 11/03/2020

Médium: Jorge Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Raeldan

 

Habían estado juntos para combatir contra Zizer, pero ya no estando no había objetivos comunes. Decidió ir solo a encontrar a la temible Randora.

 

Sesión en MP3 (2.474 KB)

 

Entidad: Me sentía bastante desanimado, la idea era poder acabar con todos y no pudo ser así. Y ahora acompañado de Aranet y de Fondalar, tratando de seguir las huellas de los jinetes.

Me servía que tanto Fondalar como Aranet no conversaran. Me servía porque estaba sumido en mis pensamientos haciendo una especie recuento de mi vida, desde cuando empecé a practicar lucha, incluso antes de que usara las espadas de madera para practicar, incluso antes de que montara a los dracons, incluso antes de que me transformara en un hombre de mundo.

Acá no se trata de buscar excusas, creo que cada rol tiene un carácter distinto, una manera de ser distinto, una personalidad distinta. Eso no nos hace ni más ni menos humanos.

 

He ayudado a muchísima gente y jamás pedí recompensa alguna. ¿Que disfruté? Sí, disfruté. ¿Y qué? No seré ni el primero ni el último. ¿Sí dañé a alguien? Entiendo que no. Entiendo que no forcé situaciones. Entiendo que sí he sacado a algunas personas de las casillas por mi forma de ser, pero pocas veces he perdido el buen humor. Nunca he sido adusto, he sido reactivo cuando me han acusado de cosas.

Y si hablo del tema Núria... Claro, encerrada en su cárcel de oro mientras él disfrutando de las posaderas. ¿Y qué iba a hacer, mi iba a encerrar en un templo de aquellos que adoran a aquel que está más allá de las estrellas? Primero, que no creo en los templos. Segundo, que entiendo que aquel que está más allá de las estrellas a veces es como que se desentendiera de nosotros. No voy a caer en la tontería de aquellos que dicen "¿Por qué aquel que está más allá de las estrellas permite las guerras, los ultrajes, las violaciones, la quema de aldeas?". Entiendo que nos da libertad y la aprovechamos de la manera que sea conveniente. Algunos para tender una mano y otros para pisar cabezas para tener poder. Andahazi, Randora, el mismo Zizer.

 

Yo creo que el poder estorba, creo que el poder trae demasiada responsabilidad. Y me adelanto a lo que vais a pensar. La responsabilidad no me asusta, pero tener poder sobre miles de personas... ¿En función de qué, para qué, territorios inmensos quién los cuida, para qué, qué motivo, qué función? Eso es para mentes afiebradas, para mentes que se creen eternas.

Tal vez el pensar me haya puesto de mal humor, pero sí, estaba de mal humor. Quizá haya cambiado por dentro y no era aquel Ligor, ¡je, je! Aquel Ligor que se disfrutaba hasta... hasta en la intimidad. ¿Y Kena? Kena tampoco era la niña inmaculada, ella jamás se ha comprometido conmigo. Pensaréis "Bueno, tú tampoco eres santo de ninguna devoción". Pero ella también hizo de las suyas y yo no digo nada al respecto. No me interesa prejuzgar como sí lo han hecho conmigo más de una vez.

¿Con Samia me equivoqué al rescatarla? No soy adivino. No seré ingenuo tampoco pero hay una frase que dice: "A todos nos cabe caer en la mentira de los demás". ¿Qué podemos ver gestos y darnos cuenta si la persona trama algo negativo? Sí, cómo no.

 

Fondalar levantó el brazo izquierdo con el puño cerrado, señal de alto. Se tocó los oídos y miró para adelante y señaló con el dedo índice. Presté atención, se escuchaban voces. Nos adelantamos y desmontamos. Había cientos y cientos de guerreros y mercenarios recostados en el pasto, algunos comiendo víveres. Los más cercanos nos vieron y se pararon espada en mano.

-¿Qué impide que os matemos? -dijo uno de ellos. Gallito el hombre, con mis manos lo podía ahorcar y arrancarle la cabeza de sus hombros.

Fondalar me frenó y le dijo:

-¿Qué impide que nos maten? La desazón que tenéis por dentro, estáis deprimidos. -Se pararon todos y se fueron acercando formando un semicírculo. Lo miraban a Fondalar-. ¿Por qué estáis... estáis tan deprimidos, tan caídos? -Aguanté mi risa porque vi que algunos lagrimeaban... ¡Este Fondalar! Este Fondalar era todo un caso, no les infundió terror, les infundió desazón-. ¿Qué os ha pasado? Tú, el que amenazó, contadme.

-No me siento bien. -Fondalar lo miró y le dio un poco más de ánimo.

-Cuéntame.

-Nuestro líder, Zizer, empezó a desvariar que había perdido sus poderes, que ya no le hacíamos caso. Se volvió loco, con su tremenda mente. ¡Mira! Allí hay como diez, doce cadáveres, los mató Zizer en un arranque de furia. Nunca perdió los poderes pero él lo creyó. Y desvariaba. Que lo seguían de noche las sobras y que por eso estaba mal herido porque algún ser de la noche lo había herido.

 

Nos miramos con Fondalar y nos dimos cuenta de que tenía su mente afectada. Aranet callado, rostro de piedra, mirando todo el panorama. Alerta, atento.

Fondalar preguntó:

-¿Y para dónde fue, Zizer?

-Para el este, solo. Cogió un hoyuman y no quiso que lo sigamos. No, no quiso, no quiso. Para nada. (Llorando).

 

Miraba a Fondalar, miraba al guerrero que estaba obligado por la mente de nuestro compañero, relatando lo de Zizer. Alguna vez lo dije, alguna vez lo pensé, Zizer tenía desequilibrios dentro de su tremendo poder. No quise preguntar porque quizá hubiera despertado a ese hombre de su letargo mental, pero sí lo hizo Fondalar:

-Dices que Zizer desvariaba y que fue para el este, y que sus heridas se las había provocado alguien de la noche. -Asintió con la cabeza-. Y no permitió que lo siguiera nadie. -Volvió a asentir.

En ese momento Aranet con voz baja, grave y segura lo miró al hombre y preguntó:

-Está bien. ¿Y qué pasó con Randora, vuestra jefa? -El hombre se encogió de hombros.

-Se fue para el norte.

Fondalar agregó:

-Se fue para el norte. ¿Qué les dijo a vosotros?

-Que la batalla ya no tenía sentido, que no tenía más metales, que cada uno se arreglara como pudiera. Algunos se sublevaron y dijeron "Bueno, ¿si no hay batalla qué nos impide matarte?".

Fondalar preguntó:

-¿Y qué respondió?

El hombre dijo:

-Nos intimó, dijo que Zizer le había transmitido sus dones y que en instantes podía acabar con nosotros. Y le creyeron. ¿Por qué no habíamos de creerle?, estuvo todo el tiempo con él.

Fondalar me miró, lo miró a Aranet.

-Lo ideal es perseguir a Zizer, él es el peligro.

-No -negué yo-, tengo que acabar con Randora, no iré con vosotros. Además, ¿qué hacemos con esta gente?

Fondalar dijo:

-Esta gente ya no representa ningún peligro.

-¿Qué harás Aranet?

Aranet me miró a mí, lo miró a Fondalar y dijo:

-Iremos a buscar a Zizer.

-¡Je! Es la historia de mi vida. Seguiré solo, encontraré a esa zorra.

Aranet me dijo:

-¿La historia de tu vida es estar solo?, ¿eso es malo? Hasta hace poco lo disfrutabas, ahora como es que siento tus palabras como..., como que haces rol de víctima.

-No me presiones Aranet, no me presiones. No te conviene.

Aranet me miró y dijo:

-Estás muy reactivo. No has podido con Elefa, ¿tienes garantías de que podrás conmigo?

Por un capricho estúpido intenté sacar mi espada y Fondalar dijo:

-Basta, basta, somos aliados, somos amigos. ¿Qué hay que probar, a ver quien es más hombre?, ¿lastimarnos entre nosotros?

Aranet se acercó a mí, me dio una palmada y me dijo:

-Discúlpame por mis palabras -Me encogí de hombros.

-Suerte con Zizer, yo iré a ver a Randora.

-¿Y nosotros qué hacemos? -dijeron los hombres, que ya estaban libres del influjo de Fondalar. Me encogí de hombros.

-¿Qué hacíais antes? Ibais de pueblo en pueblo saqueando aldeas, habéis aprendido la lección. Ayudad. Algunos metales les quedan de lo que les han pagado. Enterrad a los muertos. De mí no esperéis nada.

 

Aranet me tendió la mano. Lo miré a los ojos, tenía una mirada sincera. Apreté su mano con la mía en un saludo genuino y me marché para el norte. Le hice un gesto de saludo a Fondalar. Me hizo un gesto con la cabeza y marcharon para el este. Ellos irían tras Zizer, Fondalar seguramente podría con él. Y yo buscaría a la zorra. Y esta vez la encontraría y acabaría con ella, y acabaría con mi pesadilla, con mis sueños nocturnos, eso sueños donde... donde pongo sus manos en su garganta y aprieto, para quitarle la vida.

 

No quería desequilibrarme mentalmente, tenía que respirar hondo. Y otra vez en soledad, pero con otro carácter, con otra personalidad. No me servía ir de taberna en taberna, de posadera en posadera, buscaba mi venganza, y la encontraría.

 

Gracias por escucharme.