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Psicoauditación - DSG

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión 13/12/2018

Sesión 17/01/2019

Sesión 01/02/2019

 


Sesión 13/12/2018
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Recogió una mujer inconsciente en el camino, había sido abusada por varios guerreros de la gran batalla en Villa Real. Le reconfortó y aumentó su autoestima. Tenía esperanzas.

 

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Entidad: De alguna manera todo había terminado bastante bien. Émeris acompañó a Núria y volverían a Villa Real. Ligor, con el juicio nublado había ido en busca de Andahazi y Randora. Aranet volvía a su isla. Yo había atravesado el desierto con mi hoyuman y marchaba solo para el castillo de Anán.

 

Dejé que el resto de los soldados se adelantaran, quería estar solo, pensar, no me sentía satisfecho. Por un lado me cuestionaba de no haber participado de la batalla, pero bueno, dos veces salvé a la joven Mina del secuestro y luego pude acabar con esa bestia llamada Kazán. Mina se quedó con Rébel cuidándolo hasta que recupere sus heridas, y las jóvenes se marcharon en rumbo desconocido.

Antes de irse recuerdo que Axara me dijo, y no me conocía, pero me dijo:

-Tú mismo a veces no te das cuenta de lo importante que eres. -La miré frunciendo el ceño más que nada extrañado, ¿no?, porque no me conocía de nada, salvo que fuera una gran intuitiva.

 

Estaba como molesto, como enojado. A ver, enojado con la vida, insatisfecho. Sé que Aranet tenía un gran aprecio por mí, estoy convencido, pero el otro tipo de amor, el amor de una mujer es como que al no tenerlo quizás eso es lo que me dejaba vacío. En algún momento Fondalar me dijo:

-Si necesitas de otra persona para sentirte pleno, algo no está bien en ti.

Le pregunté: -¿Por qué?

-Porque primero debes sentirte pleno contigo mismo, con tu propio ser, si no tu plenitud depende de otra persona.

-¿Cómo, no entiendo?

-Claro, es como que estarías dependiente, casi esclavo del afecto de un tercero para sentirte bien tú y no es así, uno debe sentirse pleno para compartir su plenitud con la otra persona. Tampoco al revés, que la otra persona se sienta vacía y "te use" a ti para sentirse plena ella, no, no, no. En una pareja ambos tienen que estar plenos y compartir esa plenitud, pero no depender del otro para sentirse pleno uno.

 

Entonces sí, incorporé ese conocimiento a través de una explicación amplia. ¡Je, je!, pero mi parte analítica lo entendía, mi parte reactiva no. Sentirme pleno conmigo mismo... Pero honestamente no, no, no podía, no podía, lo pensaba, lo volvía a pensar, lo repensaba. En ese momento mi hoyuman se encabritó, había una persona tirada en el camino. Frené mi equino y até las riendas a una rama y me acerqué, era una joven bellísima pero se le veía muy muy maltrecha, con las ropas desgarradas, la cara marcada e incluso el vestido desgarrado y una herida que sangraba en el hombro.

-¿Qué te ha sucedido? -Lloraba, no me contestaba-. ¿Entiendes lo qué te digo? -Sí, asentía con la cabeza pero no hablaba. Me fijé en mis alforjas, tenía algunas vendas y por gracia de aquel que está más allá de las estrellas Fondalar me había dejado un poco de polvo curativo, el mismo que había usado con Rébel y se lo puse en el hombro a la joven. Me miró y rompió más en llanto. -¿Por qué lloras?, te estoy ayudando. -Y balbuceó:

-Porque... porque nunca nadie me ayudó.

-¿Qué te ha pasado?

-Unos guerreros me han ultrajado, me golpearon, uno de ellos me clavó un puñal aquí en esta herida que tú me estás curando.

-Me imagino, pero les ganamos.

-¿A quién?

-A los guerreros de Andahazi.

-No.

-¿No, cómo no?

-No fueron los guerreros esos, fueron de la resistencia, esa gente que estaba con un tal Aranet.

-¿Qué dices? -Me puse pálido- ¿Cómo?, ¿en qué momento?

-Estaban yendo para la fortaleza y me vieron. Traté de escapar, uno de ellos me tiró un lazo y me cogió del cuello con el lazo y me tiró de mi cabalgadura, y el que los mandaba, ese tal Aranet, fue el primero que...

-¡Cuenta, mujer!

-Fue el primero que me ultrajó.

-¡Pero Aranet!... Está bien, tenía una pareja que lo dejó, pero lo conozco bien...

-¡Je!, eso crees tú, eso crees tú. Tres bárbaros que estaban con él también me poseyeron. Cuatro personas me ultrajaron.

-Pero tengo entendido que había mujeres en el grupo.

-Sí y se reían y siguieron marcha mientras ellos saciaban sus instintos bestiales. Cuando el que los mandaba, ese tal Aranet, marchó, uno de los bárbaros me clavó un puñal en el hombro, me golpearon hasta darme por muerta. No perdí el conocimiento pero fingí que... fingí que no tenía vida y me dejaron. -Estaba pálido, desconcertado.

-No te ofendas joven, no te ofendas, ¿pero estás segura que era Aranet?

-Yo no lo conozco -me dijo la joven-, pero otro de los bárbaros lo nombró.

-¿Has comido algo?

-No, hace dos amaneceres que no pruebo bocado.

-Tengo algo en mis alforjas y tengo agua en la cantimplora, tengo algunas ropas en mi otra alforja pero te van a ir grandes, me alejo si quieres cambiarte.

-Apenas puedo moverme.

-¿Ese es tu hoyuman? -pregunté.

-Sí.

-¿Tienes algo para cambiarte?

-No, honestamente no.

-¿Quieres que me fije en tus alforjas?

-No, no, está bien. -Me quedé con ella. Se lanzó a llover y la levanté como pude y nos refugiamos debajo de unos árboles. Bebió y comió, yo comí un poco para no debilitarme.

 

Al atardecer.

-¿Estás en condiciones de montar? -pregunté. Asintió con la cabeza. Le miré bien el rostro, bellísima, un cabello claro casi pelirrojo. La ayudé a montar.

-¡Ah! -Se quejó de la herida del hombro.

-¿Quieres que vayamos al poblado más cercano?

-¿Tú dónde ibas?, no quiero interrumpirte.

-No, no hay problema -le comenté-, hay una posada donde podemos alojarnos. -Me miró y detuvo su equino-. No -le dije-, no, no es lo que piensas, no somos todos iguales. Te alquilo una habitación para ti y otra para mí. No pienses mal, no pienses mal, he tenido fracasos afectivos pero me considero una persona de bien. Mi nombre es Donk. ¿Tú cómo te llamas?

-Eudora -me dijo la joven-. No tengo familia, mataron a mis padres, no tengo ningún pariente.

-Al costado de tu equino veo que tienes una espada.

-Sí, pero ¿cómo iba a intentar defenderme contra esos bárbaros? ¡Ay! Donk, quisiera morirme.

-No, Eudora, no pienses eso.

 

Y fuimos al paso. A Eudora le dolía todo el cuerpo de los golpes, de la herida. Llegamos casi al anochecer a un poblado, cenamos un abundante guisado, la joven comía con desesperación, pobre mujer. Me quedé pensando en lo de Aranet, quizá, tal vez el hecho de... de que Mina lo haya dejado lo volvió reactivo y... Pero no, no me entraba en la cabeza que pudiera atacar a una mujer. Pero la tenía allí al lado mío consumida, destruida, pálida. Cuando iba a pagar las habitaciones me dijo:

-No hace falta Donk que gastes, alquila una sola, confío en tu persona.

-Gracias -le dije-, no te defraudaré.

Terminamos de comer. Subimos al piso alto, había dos catres.

-Puedes cambiarte, no te miraré, apaga la vela si quieres.

 

Dormimos. Por la mañana la encontré más animada. Desayunamos. Me tomó la mano y me dijo:

-Eres un buen hombre. -Me encogí de hombros.

-Estoy un poco decepcionado de la vida, nunca encontré el amor.

-¿Cómo puede ser? -me dijo Eudora-, eres apuesto, te veo atractivo.

Sonreí, pero con pudor le dije:

-¡Por favor! No me mientas. -Me tomó las dos manos con sus manos mirándome a los ojos.

-No te miento, eres atractivo. Ojalá todos los hombres fueran como tú, tan dadivosos, tan amables. Daría cualquier cosa por encontrar un hombre así.

 

Y yo entre mí pensaba "Y yo daría cualquier cosa por encontrar una joven tan bella como ella". Paseamos un rato por el poblado, los hoyumans en el establo, dejé un par de metales para que los cuiden. Noté que ella tenía sus alforjas consigo.

-¿Por qué no las dejaste en el establo?

-Tengo cosas personales que valen más que cualquier metal, dibujos de cuando era pequeña, y para mí tienen un valor único.

-Está bien -le dije. Almorzamos al mediodía y vi que estaba cabeceando-. ¿Qué te pasa?

-Me siento mareada, ¿no te molesta si voy a la habitación a recostarme otro rato?

-No, cómo me va a molestar. -Subimos juntos, me tomó de la mano y me empujó hacia ella, me tomó del cuello y me dio un beso largo, largo, largo. En ese momento sentí la necesidad de estar con ella pero retrocedí y me senté en mi catre.

-¿Por qué te alejas? -me preguntó Eudora.

-¿Cómo no me voy a alejar? Te encontré en el camino y de repente cómo voy a acercarme a ti, te han ultrajado, no quiero que me tomes por uno más.

-Pero en este caso es distinto, Donk, es mí decisión, encuentro a una persona que me auxilia, que me ayuda, me has encontrado indefensa casi muerta en el camino y...

-Tampoco quiero que estés conmigo por agradecimiento, no, no me serviría -le confesé.

-Pero eres atractivo, me atraes.

-Pero no estás bien.

-No prejuzgues. -Me tiró de los brazos y me acercó de nuevo a ella. Me recosté a su lado y empezó a besarme y me trastorné, sentía como que estaba en otro mundo. Tomó uno de los hilos de mi chaleco y me lo fue desprendiendo y se desprendió de su ropa.

-¿Estás segura? -le pregunté.

-Claro que estoy segura.

 

Nuestros cuerpos quedaron desnudos e intimamos. Me sentí distinto, nuevo, tenía a mi lado a una mujer que para mí era la más bella y por primera vez alguien me veía importante. Entiendo lo que dijo Fondalar "Tú te tienes que sentir importante, no debes depender del otro". Que Fondalar dijese lo que dijese, en ese momento sólo pensaba en Eudora, la mujer más bella. Nos quedamos toda la tarde hasta el anochecer besándonos, queriéndonos. Eudora era mi esperanza.

 

 


Sesión 17/01/2019
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

Se sentía bien con ella pero más tarde descubrió que le había tendido un engaño. Se encontraba inestable y solo, de nuevo.

 

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Sesión 01/02/2019
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de DSG

De camino hacia el castillo repasaba los días anteriores, en que había pasado malos momentos. Al llegar encontró que todavía no estaban del todo bien.

 

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