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Psicoauditación - Walter

Grupo Elron
Sección Psicointegración y Psicoauditación - Índice de la sección - Explicación y guía de lectura de la sección

Si bien la Psicoauditación es la técnica más idónea para erradicar los engramas conceptuales del Thetán o Yo Superior de la persona, la mayoría de las veces se psicoaudita a thetanes que habitan en planos del Error y sus palabras pueden no ser amigables y/o oportunas para ser tomadas como Mensajes de orientación, algo que sí se da cuando se canaliza a Espíritus de Luz o Espíritus Maestros.
El hecho de publicar estas Psicoauditaciones (con autorización expresa de los consultantes) es simplemente para que todos puedan tener acceso a las mismas y constatar los condicionamientos que producen los implantes engrámicos.
Gracias a Dios, esos implantes son desactivados totalmente con dicha técnica.


Atte: prof. Jorge Olguín.

 

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Sesión 04/01/2020

 


Sesión 04/01/2020
Médium: Jorge Raúl Olguín
Entidad que se presentó a dialogar: Thetán de Walter.

Su esposa había estado mal y ahora le llegaba el tiempo. Él estaba muy aprensivo, pero por fortuna tenía a sus amigos al lado. Debía esperar que las cosas ocurrieran.

 

Sesión en MP3 (2.248 KB)

 

Entidad: Habían pasado tantas cosas... batallas, muertes, yo mismo había perdido la consciencia en determinado momento.

Mi amada, Marya, mal herida. Y ahora, subiendo, casi tropezando las escaleras a la alcoba por haber escuchado el grito, abro la puerta.

-Majestad... -dice Manuela.

-¿Cómo está?

-Majestad, está a punto de tener.

-¡Aún es pronto! -exclamé.

-Majestad, está a punto de tener.

-¿Qué... qué hace falta? -Atrás mío Émeris.

-Yo me ocupo, Manuela. ¿Qué precisas?

-Paños, agua caliente, alcohol destilado.

-¿Qué hago? -pregunté.

Émeris me dice:

-Baja, quédate con Fondalar, con Aranet. Bebe algo, relájate. Nos ocuparemos.

-¿Estás bien, Marya? -Marya, su rostro reflejaba dolor, pujaba. Me toma del hombro Émeris y suavemente me lleva hacia la puerta.

-Déjanos, Manuela es partera, sabe lo que hace. -Dos niñeras fueron abajo a buscar agua, paños. Bajé, y me sentía como un presentimiento.

Aranet me dijo:

-¿Qué te pasa?

-¿Qué me puede pasar?, tengo un presentimiento.

-Déjate de tonterías.

-¿Qué haces?

-Estaba comiendo una pata de cordero.

-¿Cómo puedes comer en esta situación?

-¿Y qué voy a remediar?, tengo hambre.

 

Aranet era, ¿cómo podría explicarlo?, un caso atípico. Una persona se revuelca a luchar en el salón con un guilmo, una persona que tengo a mi esposa a punto de tener familia y él comiendo una pata de cordero y me dice "¿qué puedo hacer?". Pero por otro lado era cierto.

De la misma manera que Émeris, Fondalar me tomó del hombre y suavemente me hizo sentar.

-No me traten como una criatura -exclamé.

Fondalar dijo:

-Por supuesto, eres el rey. -Lo miré.

-No te burles, tengo un presentimiento.

-No es la primera vez que tienes hijos.

-Aranet, estuvo malherida Marya, no sé que puede salir de todo esto.

-Yo sí.

-¿Qué?

-Una criatura.

-¡Ay! ¿Cómo puedes bromear?

-No bromeo, trato de que te calmes. Si no te tendré que dar unas hierbas calmantes.

-No, no, no, quiero estar alerta, ya bastante tuve con aquellos hongos que me hicieron perder la conciencia, el razonamiento, todo.

 

El tiempo no pasaba más pero no quería tomar nada con alcohol, ni nada con hierbas, a lo sumo un zumo de frutas, y no podía estar sentado, caminaba por el salón; iba, venía, iba, venía. Traté de distraerme.

La vi a Núria.

-¿Cómo estás? -Se encogió de hombros.

-Rara, confundida, pero ahora lo importante es Marya.

-¿Qué piensas?

-Pienso que va a estar todo bien.

-¡Ah! Todo el mundo me dice lo mismo. ¡Albano!...

-Mi rey.

-No, nada, nada.

-Mi rey...

-No, nada, nada. -Estuve a punto de preguntarle a Albano qué pensaba él. ¿Qué va a pensar?, él se ocupa de... Está bien, es consejero, también se ocupa de la guardia. ¿A quién más le podía preguntar? Y en ese momento alguien me abrazó por la cintura: Ciruela.

-Todo va a estar bien.

-Te portas muy madura, estás calmada.

-Todo va a estar bien, de verdad que todo va a estar bien. -Los veía a todos tan tranquilos...

-Escucho... escucho gritos.

-Es Marya que está pujando -dijo Núria-. Confía en... la señora...

-Manuela.

-Sí. Manuela incluso ha ayudado a tener hijos en la feria feudal. y aparte está Émeris, y hay dos criadas también.

 

Pasó el tiempo y bajó Émeris. Su cara era seria. Me toqué el corazón y sentía como hasta las palpitaciones en mi mano, en mi mano derecha. Émeris se paró frente a mí, me miró a los ojos, me tomó de las mejillas.

Sonriendo me dijo:

-Eres padre de un varón.

-¡Aaah!

-¿Y qué esperas?

-¿Cómo?

-¡Sube, sube a ver a tu mujer! -Subí las escaleras de tres en tres. Estaba mi amor, un bebé de cabello claro, atrás mío, Aranet.

Me tomó del hombro y me dijo:

-Pero qué suerte que has tenido. -Lo miré.

-¿Porque fui padre?

-No, porque se parece a ella. -Me senté al costado de la cama.

-¿Puedo tenerlo?

-Puedes tenerlo. -¡Me había olvidado cómo se tenía un bebé, me había olvidado! Me caían como... como lágrimas de emoción. Le dejé la criatura a Marya. Miré para el costado: Gualterio, mi hijo, con la novia. Me paré (levanté) y me abracé.

-Tienes un hermano. ¡Marya, ya sé cómo ponerle de nombre!

-No, no mi amor, lo vamos a llamar Baltar.

-¡Ah! ¿Ya lo has decidido?

-Sí, mi amor.

-Baltar. Me gusta, me gusta. ¿Qué te parece, Gualterio? -Gualterio sonrió.

-Padre, tu esposa es la que decide.

-¡Ja, ja, ja! En realidad es la reina, así que está bien. ¡Ah! Me siento más aliviado. Émeris, ¿está todo bien?

-Está todo bien.

-¿No es demasiado pequeño?

-No, no es demasiado pequeño, pero nació en fecha.

-No, nació antes de tiempo.

-Está todo bien, está todo bien. Está absolutamente sano.

-Fondalar, tú que tienes como una visión más amplia, ¿cómo lo ves?

-Lo percibo... lo percibo bien, pero no soy médico, soy simplemente un mento.

-¿Pero qué te dice tu intuición?

-Mi intuición me dice que tienes que bajar a tomar una copa de licor, y déjate de embromar.

 

¡Je! Mis amigos me hablaban como si no fuera el rey, pero me hacían sentir bien que me trataran con esa descortesía, no sé cómo explicarlo, por algo eran mis amigos, si me hubiera tratado de una manera educada me hubiera sentido lejano... Me hacían sentir bien.

-Marya, ¿estás bien? -Asintió con la cabeza.

-Voy a...

-Baja, mi amor. Ya sé, y tienen razón, tómate una, dos o tres copas de licor, descansa.

-¿Yo? Tú tienes que descansar.

-Lo estoy haciendo, mi amor. -Sentí otra vez un brazo: Fondalar.

-Vamos abajo. -Me conducían como si... como si fuera un no vidente. Me di vuelta-. ¿Te quedas, Émeris?

-Quédate tranquilo, comeré aquí.

-Entonces bajo a tomar unas copas. -Me tomé una, dos, tres copas de licor, me sentía como adormecer pero estaba como cansado, muy cansado agotado.

Pero le decía a Aranet:

-Estoy agotado. -Aranet me dio una palmada que me sacudió, prácticamente fue como un golpe en la espalda con la mano abierta. Y se rio.

-Y eso que no has sido tú el que has pujado.

-¡Ay, gente, los amo a todos! -Aranet me levantó de la barbilla y me dice:

-Te está haciendo efecto el licor.

-¿Qué licor? -Lo abracé.

-Bueno, basta, basta de confianza.

-No te burles, estoy contento pero a la vez estoy como muy agotado. -Fondalar me dijo:

-Nervios, angustia de todo lo que pasó, pero por sobre todo lo que más te ha debilitado es la ansiedad, la ansiedad te ha debilitado muchísimo.

-No pienso acostarme, quiero ver cómo se desarrolla todo.

-Todo se va a desarrollar bien, te aconsejo que subas un par de veces a ver a Marya pero no la atosigues, no conviene que la pongas nerviosa. Cálmate, ya pasó, no tiene que haber ansiedad ahora, la ansiedad es una desmesurada expectativa. Ya ha tenido una criatura, se llama Baltar, ella está bien, la criatura también, no hay ningún tipo de riesgo... ¡Mírame! -Lo iré a Fondalar-, ¿tienes ansiedad ahora? -Negué con la cabeza-, ¿tienes nervios? -Negué con la cabeza-, bien, entonces respira hondo. No te recuestes si no quieres, quédate tranquilo, conversaremos entre nosotros.

 

Por la tarde bajó Émeris, se quedó un ratito conversando con Núria. Arriba quedó Manuela con las dos criadas.

Y yo conversaba con todos, con Fondalar, con Aranet, con mi hijo. Me sentía más relajado pero al estar más relajado no me... no me quitaba el agotamiento, al contrario, el estar relajado es como que me agotaba más. Tenía ganas de... tenía ganas de dormir, tenía ganas de dormir pero mucho, pero a su vez si hubiera ido a mi aposento y me hubiera acostado no hubiera podido dormir. No me toméis por un desequilibrado, yo entiendo lo que quiero decir, quería estar atento por si pasaba algo.

Me tomó de la mano Fondalar, atrás había un sillón más tosco, de madera, le puso un almohadón, se reclinaba.

-Quédate aquí, estaremos contigo, nosotros haremos vigilia. Descansa, descansa.

 

Cerré los ojos, estaba eufórico pero agotado, muy agotado.