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Mensajes de Radael 3
Grupo Elron

 

SESIONES DE CONTACTO TELEPÁTICO

con Radael

 

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SESIÓN DEL 11/11/09

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidades que se presentaron a dialogar: Radael.

 

Radael habló sobre un dolor físico de origen engrámico. Hay vivencias que si bien no resaltan demasiado son muy marcadas para el espíritu. Tuvo una vida en León (España) alrededor del año 1700. Su familia le arregló con quien se casaría pero a él le gustaba otra chica, con quien tuvo dos hijos en secreto y les mantuvo, aunque al final se casó con quien su familia quería. Por circunstancias se fue a vivir a otra parte. Al pasar unos años supo que sus hijos habían muerto de hambre y más tarde la madre. Le quedó un fuerte sentimiento de haberles abandonado, que era lo que ahora se estaba reestimulando. Posteriormente Ruanel habló sobre un tema publicitario, también sobre los Ebanis cuyos videos son un montaje aunque existen unos bichos de origen extraterrestre que se llaman así, desmintió que el bicarbonato sirviese para el cáncer y tocó algún tema más.

 

 

 

            Radael: Es un alivio estar comunicado con vosotros porque tenía muchas cosas para relatar.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Te hago unas preguntas antes de la Psicoauditación o directamente comenzamos?

 

Radael: Bien.

 

Interlocutor: ¿Quieres que te pregunte, entonces?

 

Radael: Si deseas preguntar, hazlo; si no, hago el repaso.

 

Interlocutor: Tú sabes que he tenido algunos dolores en el plexo solar. Vi por televisión un documental donde unos niños de aquí de Argentina todos los días iban a comer las sobras de un restaurante de la zona céntrica y, aparentemente, eso es lo que me partió e hizo que me doliese el estómago. Tanto es así que no sabía de qué se trataba. Estuve buscando al estilo de la anterior técnica lo que me había reestimulado y, en principio, lo encontré porque lo descargué emocionalmente y me alivió, pero después volvió de nuevo. ¿Puedes darme alguna idea de su origen? Una cosa son las reestimulaciones que provocan dolor de cabeza y uno se toma una aspirina pero cuando está ese dolor en el plexo solar es una cosa que uno no se la puede sacar. Y tú sabes que no tomo sedantes.

 

Radael: Hago un breve comentario y luego paso a la descarga de la sesión, ya que seguramente eso tiene que ver con un engrama.

 

Interlocutor: Está bien.

 

Radael: Muchas veces me pregunto por qué, si este querido Maestro Ruanel –que es nuestro guía- siempre habló del engrama base, nos cuesta tocar engramas que son más inofensivos. Nosotros muchas veces hemos tenido vidas donde hemos oficiado de sacerdotes, verdugos, emperadores, etc. Hemos sesgado vidas y no nos ha dejado tanta mancha como otras encarnaciones que, aunque son quizá más anodinas, dejan remordimientos. A veces ese remordimiento es un engrama que queda tan marcado en la parte conceptual del espíritu que tú, con alguna situación similar, automáticamente te reestimulas.

Interlocutor: ¿Algo reestimuló lo de los chicos?

 

Radael: Sí. Dejamos en claro que en este año 2.009 de vuestro tiempo estamos en una época bastante dura donde se avanza muchísimo en genética e informática pero que hay otros seres del plano –2 que no están encarnados pero que con su energía negativa de queja y dolor contaminan a los del plano 2 y éstos, que sí encarnan, tienen esos 10% tan crueles que fomentan las guerras en lugar de la Medicina y los saqueos en lugar de la información. Entonces, es tremendo el dolor que causan en esta sociedad que estamos viviendo –digo “estamos” porque yo me comprometo con el plano físico a través tuyo-.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Fuiste tú el que me sugeriste que el problema pasaba, en parte, por este asunto de los niños del documental?

 

Radael: Sí.

 

Interlocutor: Porque de pronto lo percibí… Y en materia de Diabética encontrar los engramas o los problemas no es fácil…

 

Radael: Así es.

 

Interlocutor: Está bien. Si te parece, ¿comenzamos la sesión?

 

Radael: Bien.

 

Interlocutor: Bueno. Te escucho, entonces. Vamos a ese incidente o esos incidentes que están ahí tan…

 

Radael: Fue una vida donde yo había nacido en una familia de clase media-alta -mi nombre era Carlos Segovia Alcázar- en la zona que hoy se conoce como León, en España. Era un joven muy, muy presumido. La mayoría de los matrimonios, cuando ya éramos adolescentes, eran pactados por intereses de la familia. Éramos familias profundamente católicas. Había persecución incluso contra los judíos, a tal punto que había algunos judíos que rompían sus papeles y se hacían falsificar en los notarios de aquella época documentos falsos.

 

Interlocutor: ¿De qué fecha estamos hablando?

 

Radael: 1.722.

 

Interlocutor: Está bien.

 

Radael: Bien. El tema fue el siguiente: Había una joven rubia de ojos claros -que yo veía como muy altiva y muy presumida- que vivía únicamente para su ropa, para la moda de ese entonces, que eran las peinetas altas. Y me habían comprometido con ella. Su familia era los Rodríguez Acuña. No sé si le pasaría lo mismo conmigo, pero yo sentía como cierto rechazo. ¡Ay! ¡Las costumbres de la época! Y bueno, se hizo una fiesta tremenda de compromiso, una maravilla. Y esperábamos el año para casarnos.

A todo esto fue cuando conocí a Rosita. Rosita era una joven que trabajaba en un barrio del centro, en una casa de los Cortés. Era de tamaño medio, unos 62 kilos, ojos bien oscuros y una sonrisa hermosa. Siempre nos encontrábamos en los ramos generales y yo la saludaba. Ella, con esa timidez por verme a mí.

Le digo: -¡Oh, no, no, no! Soy una persona como cualquiera.

Digamos que dentro de lo presumido que yo era, dentro de lo altivo, contagiado por la crianza de mis padres, ella me despertaba tal ternura que la trataba de una manera como que había entrado en mi corazón. No sé si me entiendes…

 

Interlocutor: Sí, está claro.

 

Radael: Y empezamos a frecuentarnos. Yo ya conocía sus áreas de trabajo. Es verdad que tenía cierta aprensión porque trataba de no verme con ella en el poblado, o sea, nos veíamos en las afueras. Yo tenía mi carro pequeño con un pequeño pony que era de la familia y con él salía a todos lados tranquilo. Ella iba caminando. Y nos alejábamos kilómetros y kilómetros. No solamente nos abrazamos y nos besamos sino que en determinado momento intimamos. Y para mí era experimentar el cielo, una maravilla. Yo vibraba en la misma sintonía. Pero de todas maneras me hacía mal porque mi pensamiento estaba en mi familia, o sea, mientras yo estaba con ella, con Rosita, yo pensaba qué futuro le podía ofrecer. No sé si me entiendes…

Interlocutor: Sí, está claro, sí.

 

Radael: Y bueno, quedó embarazada. Yo, a todo esto, justo en la época que iba a tener el niño, yo me estaba casando…

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de remordimiento? ¿Es la clave de toda esta historia?

 

Radael: Sí, pero falta.

Obviamente me dije: -Mis padres me ahorcan si se enteran. Le puedo pasar dinero.

Y vi a sus padres. El padre remendaba cueros y la madre hacía costura de ropas. Yo le pasaba dinero, incluso más de lo que ella ganaba trabajando de mucama. Pero vi que fue un viajero de la zona del norte, de Barcelona…

Y en su inocencia me siguió viendo. Al año tuvo un segundo embarazo; esta vez una niña…

 

Interlocutor: ¿Los tuvo a los dos?

 

Radael: Sí, le pusimos Mariquita a la niña. Y hubo una crisis en León, mis padres vendieron las propiedades y formaron una sociedad con los padres de la que era mi esposa y nos marchamos hacia el norte, nos marchamos para Compostela. Y pasaron cuatro, cinco o seis años y nunca supe nada de Rosita. Y había noches que se me presentaba su rostro y se me presentaban sus ojos. Y un día, inventando que me tenía que encontrar con un amigo en Málaga, me fui para León. Y la encontré. Lo primero que le pregunté fue por los niños. Me dijo que pasaron mucha hambre, que a los dos meses que yo me fui su padre falleció de una pulmonía. Había sido un enero muy frío -de 12 a 14 grados bajo cero, algo inusual- y no tenían dinero. Y el mayor de los niños falleció al año. La niña, Mariquita, vivió un año más…

 

Interlocutor: O sea, murieron los dos.

 

Radael: Murieron los dos. Caí en tierra de rodillas abrazándome a ella. Existían correos comisionistas con los que podía mandar dinero pero estaba acobardado por mi familia porque el comisionista era amigo de mis padres y no hubiera sido confidente mío. Y si bien yo no tengo que rendir cuentas se hubiera enterado de que sería dinero para alguien. Es una excusa porque podía haberme ido a otro pueblo cercano a caballo y desde el otro pueblo mandar el dinero.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de que esto tiene mucha carga?

 

Radael: Fue un abandono. ¡Imagínate!

 

Interlocutor: Está bien. ¿En ese momento has descargado bastante?

 

Radael: Sí.

 

Interlocutor: Bueno. ¿Queda algo o continuamos?

 

Radael: Quiero continuar porque estamos al final de la historia.

 

Interlocutor: Está bien. Perfecto.

 

Radael: A partir de ese momento, cada seis meses iba para León a llevarle dinero y ella me lo rechazaba. Me decía: -Yo no importo. Mi padre falleció y mi madre hace un par de meses también partió de este mundo…

 

Interlocutor: Espera un segundo, que es importante la pregunta que te voy a hacer. ¿La muerte de estos niños tiene alguna relación con estos chicos del documental que te mencioné antes o no tiene ninguna? Los que estaban comiendo las sobras…

 

Radael: Dos de los Thetanes animaban a los que en esa vida eran nuestros hijos.

 

Interlocutor: Sí, ¿pero entendiste la pregunta?

 

Radael: Sí.

 

Interlocutor: ¿Está relacionado con ese documental que yo vi y que me produjo el dolor en el plexo solar?

 

Radael: No, está relacionado directamente con los niños de ahora, que escarban en la comida.

 

Interlocutor: O sea, los dos niños. Está bien. Y de ahí provienen…

 

Radael: …que encarnaron en dos masculinos. El Maestro Johnakan siempre dice que no cree en las casualidades, que todo es causal. Y si bien nosotros sabemos que no existen los lazos kármicos -porque tú no vienes a encarnar para devolverle la ofensa al otro- es como que de alguna manera Eón nos –porque me incluyo- quiso mostrar eso para que yo trabajara –como dicen en el plano físico- ese inconsciente y rememorara esa historia de León -rememorar es una manera de decir porque nosotros a nivel espiritual no nos olvidamos de nada-.

 

Interlocutor: O sea, ¿ese documental que yo vi de alguna manera estaba “previsto” para que en esta sesión estableciéramos la relación entre la muerte de esos dos hijos que tuve en esa vida con esos chicos que revolvían la basura?

 

Radael: Sí, sí.

 

Interlocutor: Y de ahí proviene entonces…

 

Radael: Eso habla de lo que tú dices a veces que todo está escrito, que todo es un eterno presente y que esta sesión la teníamos que hacer.

 

Interlocutor: Claro. Sí o sí.

 

Radael: Avalo lo que tú dices y…

 

Interlocutor: O sea, para que quede claro: esto fue la reestimulación de un engrama de vida anterior que fue reestimulado por ese documental y curiosamente sí –porque tú me sugeriste- encontré este engrama en esta vida, lo alivié pero volvió el dolor de estómago. ¿Por qué? Porque estaba todavía enganchado con éste…

 

Radael: Con lo de León que faltaba repasarlo.

 

Interlocutor: Que faltaba repasar con un problema de la vida anterior.

 

Radael: Pero hay más, que ya no tiene que ver con los niños sino con Rosita.

Nosotros sabemos positivamente que en el plano físico, tú, encarnado en esa vida, hoy mismo, si bien puedes vibrar energéticamente con la mujer, al tú tener lo que en el plano físico llamarían “complejo de culpa” porque pensabas que tus padres te reprimirían si tú seguías esa relación y tú odiaste esta relación para hacer lo que te decían tus padres en lugar de buscar la felicidad, porque tranquilamente te podías haber ido con la niña y haber hecho tu vida en otro lado y tú no solamente la has embarazado dos veces sino encima la has chupado en su energía, le has bajado su parte áurica. Al bajarle su parte áurica, ella estaba sin defensas y cualquier vibración negativa que tuviera -envidia, celos, desprecios- ella lo chupaba en todo su cuerpo, ella lo absorbía. Y ese bajón energético sexual que ella tuvo la última vez que la viste le había rebajado más de diez kilos, o sea, de sesenta y dos, estaba pesando cincuenta y uno.

 

Interlocutor: ¿Volvimos a tener relaciones sexuales o no?

 

Radael: No. Ella estaba absolutamente cerrada. Estaba enferma del estómago, tenía úlcera, tenía problemas pulmonares, salivaba sangre y era joven todavía. Pero tú volviste a acobardarte y dijiste: -Bueno, si no quieres una ayuda, te veré en seis meses.

A los seis meses hemos vuelto y comentaron que hacía tres había desencarnado.

 

Interlocutor: ¿Ese hecho –la muerte de Rosita- también repercute en esta vida?

 

Radael: Repercute no como karma, porque…

Interlocutor: Como engrama.

 

Radael: Como engrama sí porque tú has hecho muchísimo –hemos hecho muchísimo- Servicio y sabemos que el karma no es ojo por ojo y diente por diente -no es que si tú estafas a alguien en esta vida, naces para ser estafado- pero sí hemos aprendido con creces la lección de lo que es el Servicio, de lo que es el no abandono. Pero sí quedó como un engrama de abandono.

Tú muchas veces -y te lo digo yo que buceo en tu interior- puedes tener como cierto temor de que no toda la gente te entienda y puedes hasta exasperarte no por miedo a un abandono pero sí por miedo a una falta de incomprensión -y no sé si será karma o no, porque yo soy un humilde espíritu y no sé todo- pero sí es cierto que es mucha más la gente que no te entiende que la que te entiende. Como aliciente o como alivio, te digo que los pocos que te entienden son mucho más valiosos que los que no te entienden. Pero en uno no deja de haber cierta insatisfacción y esa insatisfacción, de alguna manera, está ligada al abandono de esa vida, a la joven de León.

 

Interlocutor: Está bien. Ahora me interesa saber cuánto has descargado, o mejor dicho, cuánto hemos descargado hasta este momento en esta sesión.

 

Radael: Entre un setenta y cinco por ciento y un ochenta por ciento me parece absolutamente satisfactorio. Le agradezco al receptáculo porque se prestó ampliamente y le irrité totalmente sus lagrimales; el lagrimal derecho está totalmente irritado por la misma energía.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Vamos a poder citar a Ruanel un rato para hacerle unas preguntas?

 

Radael: Sí, sí.

 

Interlocutor: Bueno. Esperamos un segundito. ¿Quedan otras sesiones también importantes para Psicoauditar?

 

Radael: Por lo menos habría que hacer una sesión más a la brevedad. Sí.

           Interlocutor: Está bien. Entonces lo citamos a Ruanel. Hasta luego, Radael, entonces.

 

Radael: Hasta todo momento.

 

...

 

Ruanel: Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

 

Interlocutor: ¿Qué tal, Maestro? Hoy lo dejamos en segundo lugar. ¿Qué me dice?

 

Ruanel: No hay problema. Hay un refrán vuestro que dice: “Los últimos serán los primeros”.

 

Interlocutor: ¡Ja, ja, ja! Pobre Radael.

 

Ruanel: ¡Pero lo has hecho un guiñapo a este receptáculo!

 

Interlocutor: ¿Sí?

 

Ruanel: Está con los lagrimales destruidos. ¿Qué ha pasado? ¿Qué le has hecho?

 

Interlocutor: Bueno, que se gane la plata que le pagamos, ¡je, je, je! ¡O que no le pagamos!

 

Ruanel: ¡Oh! Tenle pena a este receptáculo.

 

Interlocutor: Bueno. No, me gusta hacerlo sufrir a Jorge, así es que se gana el cielo.

 

Ruanel: Ja, ja, ja.

 

Interlocutor: Maestro, tengo unas preguntas por ahí…

 

Ruanel: Sí, me sirve reír porque en el plano espiritual existe la risa conceptual pero reírnos a través de un cuerpo físico es distinto.

Interlocutor: Bueno. Maestro, quiero hacer una preguntita para ir terminando la sesión con esas cositas. Usted está percibiendo esta editorial, ¿no es cierto?

 

Ruanel: Correcto.

 

Interlocutor: Me extraña que no haya dado resultado positivo –por lo menos hasta ahora- toda la publicidad que he hecho yo. Usted sabe que hay cierta preocupación en mí porque las editoriales no andan muy bien en general en estos momentos pero lo que yo estoy haciendo -este tipo de publicidad directa- tendría que ser, por más que la época sea mala. Estamos hablando de quince o veinte mil publicidad directa a correos electrónicos.

 

Ruanel: Pero tú mismo lo has dicho. La situación en general no está buena. Fíjate que los e-mails que tú mandaste yo percibo muchos Thetanes y muchos le prestan atención a esos e-mails; incluso los guardan en “preferidos” para tenerlos. Eso es muy importante; no es que los desestiman. Hay entre un seis y un ocho por ciento –no voy a hacer el cálculo ahora por el receptáculo; su decodificador va a entrar en “corto”-     que han guardado los correos. Y por si la cifra de porcentaje te parece pequeña tú calcula cuánto es el seis por ciento de todo lo que enviaste.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de esta editorial?

 

Ruanel: Sí.

 

Interlocutor: Bueno. ¿Y la proyección? Como para darnos una tranquilidad…

 

Ruanel: La proyección, de acuerdo a lo que yo percibo -sabes que no predecimos el futuro pero sí podemos leer conceptualmente la mente de aquellos que pueden ser potenciales compradores- y veo es que existe la intención, o sea, que hay una proyección aleccionadora.

 

Interlocutor: Está bien. O sea, que en esto la clave es insistir. Pero la idea mía fundamental que no lo he logrado hasta ahora es darle a la editorial la idea que esta publicidad directa es muy importante y me da la impresión que no captan ellos la importancia de…

 

Ruanel: Lo captan. ¿Pero sabes lo que pasa? Que hay personas que necesitan verlo, como cuando Tomás quería tocar las heridas de Jesús…

 

Interlocutor: Claro. Y eso es lo que yo quería también y hasta ahora no lo logré.

 

Ruanel: …y su fe es muy pobre -la de ellos hablo-. Entonces, si ellos ven clientes potenciales dicen: -¡Ah, sí! Esta persona ha dado en la tecla.

Pero como está todavía en ciernes es como que no terminan de aceptar.

 

Interlocutor: Listo, Maestro. ¿Qué son estos Ebanis que acá le muestro? Usted estará viendo. Son como una especie de –para los que escuchen la grabación- gusanos que aparecen en el cielo que se mueven, que parecen que tienen vida propia. La verdad que es bastante intrigante esto. A ver, ¿qué son?

 

Ruanel: No tiene que ver con seres de este mundo. Son seres que han venido a investigar.

 

Interlocutor: ¿Extraterrestres?

 

Ruanel: Sí.

 

Interlocutor: A ver, un momentito. ¿Estos que parecen gusanos no tienen nada que ver con máquinas sino que son seres extraterrestres?

 

Ruanel: Así es.

 

Interlocutor: ¿Gusanos extraterrestres?

 

Ruanel: No son gusanos sino una especie muy pequeña extraterrestre.

Interlocutor: ¿De dónde provienen?

 

Ruanel: Provienen de un sistema que está a 1.600 años-luz. Obviamente ellos son “parásitos” de la nave, una nave madre de aproximadamente un kilómetro y medio terrestre de largo. Los seres que manejan la nave son seres grises altos. Cuando digo grises altos estoy hablando de grises de dos metros.

 

Interlocutor: A ver, un momentito. ¿Cómo se llama el planeta?

 

Ruanel: El planeta se llama Otherex 3. A 1.600 años luz.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Los seres de este planeta son humanoides?

 

Ruanel: Sí, humanoides grises de aproximadamente dos metros de altura. Su planeta es similar a la Tierra, pero un poco más pequeño. Tienen la misma atmósfera prácticamente.

 

Interlocutor: Ahora, vienen acá en nave espacial. ¿Y qué tienen que ves entonces los gusanos? Usted habló que son parásitos.

 

Ruanel: Son parásitos que directamente -utilizando una frase terrestre- se colaron en la nave. Son parásitos de ese mundo.

 

Interlocutor: ¿Son parásitos que no forman parte de la tripulación?

 

Ruanel: No. Es como si tú viajas en un carro y un insecto se te cuela por la ventanilla.

 

Interlocutor: ¿Pero estos se escaparon de la nave y están como “nadando” en el cielo?

 

Ruanel: Sí. Así es.

 

Interlocutor: ¿Nadando?

 

Ruanel: Como flotando.

 

Interlocutor: ¿Y cómo es que flotan?

 

Ruanel: Porque se manejan por impulsos de respiración. Es un sistema orgánico distinto donde expulsan el aire y…

 

Interlocutor: ¿Y qué longitud tienen estos seres?

 

Ruanel: Tienen aproximadamente una longitud entre cinco y siete centímetros.

 

Interlocutor: ¿Pero cómo es, si esto parece mucho más grande?

 

Ruanel: ¡Ah, bueno! Pero no son los que yo visualizo. Los que yo visualizo tienen entre cinco y siete centímetros. Y han sido detectados.

 

Interlocutor: ¿Y los que detectan son de este tamaño?

 

Ruanel: Esos no tienen nada que ver con los que fueron de polizón en la nave.

 

Interlocutor: A ver: ¿esto que yo estoy señalando yo, y que usted lo está viendo, qué son?

 

Ruanel: Eso, directamente, son trucos.

 

Interlocutor: ¿Cómo trucos?

 

Ruanel: Esos no son de verdad; son montajes fotográficos.

 

Interlocutor: ¡Ah! Pero entonces estamos hablando de cosas distintas. A ver, acláremelo, porque estoy bastante confundido.

 

Ruanel: Te lo aclaro porque “quizá” el que los bautizó de esa manera se habrá comunicado su Thetán con el Thetán de algún tripulante en la nave y, si bien sus idiomas son distintos, el concepto de como se pronuncia es muy similar. Los de la nave a esos polizones –que podrían ser una especie de insectos de su mundo- los llaman así.

 

Interlocutor: Los llaman Ebanis.

 

Ruanel: Claro. Pero los llaman Ebanis adaptado a tu idioma. Yo, como espíritu, no tengo idioma sino concepto. Adaptado a tu idioma -tú hablas español- es Ebani. Pero Ebani es por evanescente, traducido a tu idioma.

 

Interlocutor: Pero a ver, Maestro, porque sigo sin entender. Acá hay dos cosas: Hay videos que muestran estas cosas. ¿Estas cosas, entonces, son digitadas, o sea, no existen?

 

Ruanel: Lo que es más grande –lo de cinco a siete centímetros- es digitado y es falso. Es absolutamente falso.

 

Interlocutor: ¿Y quién hizo un disparate así? Hay una persona que usted la conoce, Jaime. ¿Tiene algo que ver con este invento o como siempre lo engañaron?

 

Ruanel: Como siempre, lo engañaron.

 

Interlocutor: O sea, alguien armó este vídeo. ¿Todo esto es falso, entonces?

 

Ruanel: Sí.

 

Interlocutor: ¿Todos estos?

 

Ruanel: Sí.

 

Interlocutor: ¿Ninguno de esos es verdadero?

 

Ruanel: No. No es verdadero. Pero está muy bien la pregunta porque me sirvió de pie para dar a conocer los verdaderos evanescentes que vienen de ese mundo como polizontes de la nave.

 

Interlocutor: ¿Y que escaparon de la nave y andan flotando por el espacio?

 

Ruanel: Como una especie de manga de langostas. Su color es blanco amarillento -estoy hablando de los verdaderos- y se alimentan de microorganismos. O sea, que no molestan a la raza y, aparte, tienen temor de contacto con otros seres. Siempre están a mucha altura.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Pero no volverán a la nave?

 

Ruanel: Si se han escapado es muy difícil que vuelvan a la nave. Quedan.

 

Interlocutor: O sea, andan flotando por el espacio. ¿Y han sido detectados por telescopios, por los terrestres? ¿O esos no han sido…?

 

Ruanel: No. Pueden detectar una nube de manga de esos evanescentes.

 

Interlocutor: Bueno. Un momentito. Entonces, toda esta cuestión de los Ebanis es falsa.

 

Ruanel: Esos Ebanis, sí.

 

Interlocutor: Esto es falso. ¿Y quién hizo esto? ¿Usted lo puede…?

 

Ruanel: Hay muchísima gente que hace montajes.

 

Interlocutor: O sea, ¿no hay alguien especial que se dedica a…?

 

Ruanel: No, no. Directamente lo que buscan es sembrar el misterio, como el chico mal formado que lo querían hacer pasar por extraterrestre.

 

Interlocutor: O sea, hablando en términos criollos, que engrupieron otra vez al pobre Jaime con algo que en el fondo…

 

Ruanel: Esa persona que tú nombras tiene tanta avidez de figuración que –como decís vosotros aquí en esta región- compra cualquier cosa para darla a conocer.

 

Interlocutor: Está bien. Pero entonces, concretamente, los videos son todos falsos pero existen Ebanis verdaderos que no pasan de tres o cuatro o cinco o seis centímetros.

 

Ruanel: Exacto. Y que se manejan con una propulsión de aspirar aire y largarlo por un tubo en la extremidad de…

 

Interlocutor: Pero, ¿no han sido detectados por los telescopios terrestres?

 

Ruanel: No.

 

Interlocutor: Ahora la pregunta es: ante mi pregunta usted no dijo directamente: -No, esto es falso.

 

Ruanel: No, porque directamente quería darte a conocer la historia de los verdaderos evanescentes.

 

Interlocutor: Está bien. Esto quedó claro. Pasamos a otra cosa. ¿Tenemos tiempo?

 

Ruanel: Tiempo, sí. Haz una pregunta más. Así, por lo menos, que descanse diez minutos el receptáculo.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Qué hay de cierto en la cuestión del bicarbonato? Le leo acá y terminamos con esto, entonces. Es una pregunta respecto al cáncer. ¿El bicarbonato de sodio sirve para tratar el cáncer o algún tipo de cáncer? Leo para que quede grabado: “Durante aproximadamente cien años la teoría fundamental detrás del cáncer se ha basado en la hipótesis que se trata de un mal funcionamiento de los genes. Este punto de vista implica que el cáncer es intracelular. El doctor Simoncini tiene otro punto de vista: que el cáncer es una infección por hongos y, por lo tanto, un fenómeno extracelular que se curaría con bicarbonato de sodio.

Ruanel: Primero voy a aclarar que el verdadero descubrimiento de cómo se formaba una célula cancerosa no fue descubierto hace tanto tiempo. Directamente pasaba por un gen que estaba mal codificado y ordenaba a la célula multiplicarse sin medida y formaba el tumor canceroso. Es genético. Lo que dice esta persona no tiene absolutamente ningún fundamento; es algo absolutamente absurdo. Hay infinidad de gente que consume bicarbonato de sodio y se ha muerto de cáncer.

 

Interlocutor: O sea, ¿espíritus del error detrás y efecto placebo en aquellos que aparentemente se han mejorado con el bicarbonato?

 

Ruanel: Por supuesto. Hay mucho efecto placebo; en todo hay efecto placebo. Por eso tienen que tener cuidado los terapeutas físicos cuando hablan de sanar y todo eso.

 

Interlocutor: Está bien. Esto está claro, Maestro. Discúlpeme, solamente una pregunta tan cortita que Jorge no va a tener ningún problema en traducirlo. Acá tengo una persona, Alex, que pregunta por un niño desaparecido. ¿Usted lo ubica? ¿A esta persona se le puede decir algo?

 

Ruanel: No. Son noticias muy tristes. Hay que mandar mucha Luz, pero no…

 

Interlocutor: Entiendo. Dejémoslo así.

 

Ruanel: Pero es un tema bastante penoso, más que tu Thetán antes había hablado de temas de niños…

 

Interlocutor: Está bien. Entonces, este tema no lo vamos a tratar.

 

Ruanel: Correcto.

 

Interlocutor: Acá tengo una persona llamada Susi. Pregunta si fue abducida. Si fue abducida lo tratamos en otra sesión.

 

Ruanel: Sí. Fue abducida.

 

Interlocutor: Perfecto. ¿Qué posibilidad tengo de que mi próstata se reduzca? Es una pregunta muy personal.

 

Ruanel: Es cuestión de que consultes con más de un médico y que vean la posibilidad de otros medicamentos también, pero sin dejar el que te han recetado. O sea, siempre tenemos que ser muy prudentes y respetar a la parte médica del plano físico.

 

Interlocutor: Está bien. ¿Pero este medicamento con el tiempo puede dar resultado? Porque es un poco prematuro, hace poco que lo tomo.

 

Ruanel: Todo medicamento para hiperterapia prostática benigna da resultado a su debido tiempo. Hay unos que son más efectivos que otros pero leyendo conceptualmente el decodificador de este receptáculo que me alberga sé que hay otros medicamentos de quinta generación que pueden dar más resultado. Pero eso consúltalo tú. Yo soy una entidad espiritual. No puedo hacer de médico.

 

Interlocutor: Está bien, Maestro.

 

Ruanel: Hasta todo momento.

 

Interlocutor: Hasta luego. Gracias.

 

 

Información adicional sobre psicoauditación

 

 


SESIÓN DEL 29/12/09

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar: Radael.

 

Habló de los resultados de la psicoauditación anterior y de los roles. Relató una vida en Roma donde su padre fue asesinado. Él era soberbio y no dudaba en manipular con el temor y la mentira para obtener lo que deseaba. Relató unas vivencias sobre sexo y asesinatos. Fue asesinado por unos ladrones. Ya como 100% se justificaba y ello le mantuvo en el plano 2 por mucho tiempo. Ahora se siente muy bien por haber liberado todos esos engramas. Resaltó el poder de los engramas, también en la parte física. Finalizó hablando de los planos bajos.

 

 

Interlocutor: ¿Ya estás ahí, Radael?

Entidad: Sí, estoy aquí ya.

Interlocutor: Bueno, tú sabes que esta va a ser una sesión de psicoauditación, que la tenemos pendiente desde hace muchísimo tiempo. Te hago el comentario, que tú también ya sabes que desde la psicoauditación pasada se me fueron los dolores de estómago. Es interesante el dato, ¿no es cierto?

Entidad: Así es.

Interlocutor: Está bien. Porque me tenían bastante preocupado, bastante molesto porque no sabía de donde provenían, porque se parece mucho a un problema estomacal, cosa que no tenía nada que ver con un problema estomacal sino en la reestimulación de vidas anteriores.

Entidad: Vosotros, en vuestro plano físico decís que en los cursos se aprende mucho tanto en la teoría como en la práctica y bueno, me doy cuenta que he aprendido mucho a través de la práctica, de vuestra práctica de hacer sesiones a través de un receptáculo porque me doy cuenta que ciertos engramas se ocultan de tal manera que al igual que los roles de ego… los engramas y los roles del ego no son inteligentes porque en realidad forman parte de la personalidad, de alguna manera, del ser encarnado, del individuo, pero es como si tuvieran inteligencia propia al punto tal que es como que se camuflan. Otro canalizador independiente de este receptáculo que gentilmente me alberga hablaba de la neutralidad del ego y me parece absurdo –por dar un calificativo- hablar de ego neutro, no existe ego neutro, el ego puede ser manipulador mediante roles de víctima, roles de inquisidor –que ya un autor vuestro en dos de sus libros lo ha hablado- y el engrama también es manipulador, manipulador en el sentido de que condiciona, condiciona de tal manera que hasta te hace sentir dolencias, dolencias que una vez ese engrama se desactiva, esa dolencia deja de ser. Y tú eres testigo cabal de lo que estoy diciendo, testigo protagonista.

Interlocutor: Está bien. Ahora, la sesión pasada hablamos con Ruanel sobre que la mente reactiva inherentemente protege a sus engramas. Por eso hemos tardado tanto en hacer la sesión que vamos a hacer ahora, ¿es así?

Entidad: Correcto.

Interlocutor: Está bien. Ahora, ¿de alguna manera tú has influido para que yo haga la sesión?, ¿me has insistido de alguna manera? o…

Entidad: Obviamente, porque es muy importante para la unidad.

Interlocutor: Y me he resistido, o mejor dicho, mi mente reactiva me ha hecho desistir muchas veces de hacer esta sesión, ¿es así?

Entidad: Sí, sí.

Interlocutor: Bueno, pero por fin creo que la podemos hacer. Bueno, ¿si te parece vamos directamente al incidente?

Entidad: Bien.

Interlocutor: A ver, te escucho.

Entidad: Hay un incidente muy negativo, muy muy negativo, en la zona de Roma…

Interlocutor: ¿Como Nerón?

Entidad: No, no, no, fue posterior a Nerón, fue una encarnación que no he tocado nunca. Me llamaba Tulio, Tulio Dedero. Habíamos encarnado en el año trescientos veinticinco…

Interlocutor: ¿Dos siglos más o menos después de Nerón, algo así?

Entidad: Exactamente en el año trescientos veinticinco. Y nuestra familia era una familia que se podría llamar de clase alta y cayeron en desgracia porque había un político que no era muy conocido pero que sí tenía muchas influencias porque estaba enamorado de madre, mejor dicho, no enamorado, encaprichado, y se las ingenió para que padre muriera.

Interlocutor: Entiendo.

Entidad: Quedé con madre y con Nerea, que era nuestra hermana que en realidad no era hermana directa sino que era una hermana adoptiva…

Interlocutor: ¿Nerea, dijiste?

Entidad: Nerea. Era una niña que era de una sirvienta esclava que teníamos en casa y que había muerto acuchillada en los bajos y madre se encariñó con la niña, que aparentemente la madre venía de Grecia y bueno, quedamos con Nerea.

Pero yo siempre tenía como ciertos aires de superioridad por la forma que me había criado, era como soberbio, prepotente, siempre contaba con mucho dinero y no quiero buscar excusas, pero en esa época había mucha perversión, no es que con los siglos Roma había cambiado, no había cambiado para nada. Recuerdo que me había encaprichado con una niña que trabajaba en la casa de un amigo y el amigo me dice: -Dame dos monedas y la tienes. Y yo me enojé porque le digo: -Tú me debes muchos favores, me debes muchos favores. Porque había un tal Flavio que trabajaba en casa y mi amigo estaba encaprichado con Flavio y yo le ordené a Flavio hacer lo que fuera con mi amigo e incluso mi amigo quería que yo lo viera. Y me excitaba verlo a mi amigo con Flavio cuando consumaba la relación con Flavio. Y dicho esto me permitió que yo estuviera con la joven. Y una vez consumado el acto con la joven es como que me remordía la conciencia, sentía como que había hecho algo mal. Pero estaba muy encaprichado y estaba como enojado por la joven. O sea, le echaba la culpa a la joven que yo me sintiera mal por haberla forzado a tener relaciones conmigo. Pero siempre la traía a casa, incluso a veces dejaba que comiera en la cocina. Y la joven es como que se acostumbró a que yo la poseyera. Y una tarde llego a ver hasta la zona céntrica y llego a casa, madre no estaba y la encuentro en la cama a Nerea con esta joven…

Interlocutor: ¿En un acto de lesbianismo?

Entidad: Sí. Sentí como una especie de sensación en el estómago rara, como si cayera en un pozo y tuviera un vértigo…

Interlocutor: Entiendo, entiendo.

Entidad: Y eso se me pasó…

Interlocutor: Es una sensación de vacío…

Entidad: Sí, y luego me despertó la curiosidad. Obviamente que ambas quedaron paralizadas en ese momento esperando mi reacción. Cierro la puerta, me saco la toga y digo: “Yo estaré con vosotras”. Pero a mí, Nerea no me atraía, era morena, de rostro muy imperfecto, tenía como el labio leporino, como… No. No me atraía para nada pero nunca la había visto desnuda y sí me atraían sus curvas, era mucho más voluminosa, mucho más rellena que la joven y primero se resistió, le pegué dos cachetadas y la poseí, la tiré boca abajo y la poseí. Y la tomaba con mi mano derecha del cabello a Nerea y con la mano izquierda a la niña y me había excitado tanto que con cinco o seis estertores eyaculé. Y le dije a la joven que me trajera un tarro con agua tibia de la cocina y…

Interlocutor: ¿Estás sintiendo en este momento esa sensación de haber terminado y no sé si de culpa o de lo que fuere?

Entidad: No era culpa, era incomodidad porque me sentí muy mal por haberlo hecho pero no por la niña, a mí la niña no me interesaba en ese momento, habría tenido la culpa en otro momento, no ahora. El problema era Nerea. Sentía como cierto temor de que hablara con madre y le comentara algo. Y entonces, antes que dijera nada les dije: -Vosotras dos me habéis tentado -mientras que con un trapo me higienizaba.

Y tú, tú –a Nerea -tienes la culpa de haberme incitado. Tú me has incitado. Y hasta estoy pensando de hablarlo con madre para que te expulse de casa. Se me había ocurrido en ese momento como automáticamente y luego pensé “Qué astuto, porque estoy acusando antes de que me acusen”.

Y logré el cometido porque Nerea se puso a llorar y me dijo: -Discúlpame, no pensé, pero sabía que tú con ella… y como yo nunca había…

-Calla, calla, no digas nada. Lo dejo pasar. Lo que pasa que ahora en mi mente quedó grabado esto de vosotras y capaz que os pida repetirlo. Eso sí, lo mantendremos en secreto.

Y así fue que varias veces presencié –cuando madre no estaba- que ellas se tocaran, se acariciaran y luego yo…

Interlocutor: ¿Participabas?

Entidad: Sí, pero ya no me interesaba la niña, estaba con Nerea, todo el tiempo con Nerea. Y sucedió lo que tenía que suceder: Nerea quedó embarazada.

Hable con Calviño. Calviño trabajaba en una herrería y le dije: -¿Tenés algunos amigos?

–¿Por qué?

Saqué una bolsa. Le digo: -Mira, toma, dos monedas, esta bolsa entera para todos vosotros, tú y tus amigos. A la tarde va a pasar una joven. -La describí bien a Nerea que va a ir a la tienda. -La voy a mandar lo más tarde posible. Secuestradla y violarla entre todos.

-¿Y tú que ganas con esto?

-¡Ahh! No te importa que gano con eso. Tengo las monedas, ¿aceptáis o busco otros?

            -No, no, no, aceptamos.

            Hablé con Nerea por la tarde y le dije: -Tienes que ir hasta lo de Tutaco, que hay una tela que quiero usar. Dile que yo luego lo arreglo con él, no quiero que andes con dinero por la calle.

            -Pero ya está obscureciendo.

            -¡Ahh! La necesito para mañana temprano, que tengo una reunión en la zona del centro con el hijo de un senador. Y fue.

            Y no volvía. Y no volvía. Madre estaba preocupada: ¿Adónde la has mandado?

-Madre, a que me busque una tela, no entiendo porqué tarda tanto.

-Pues tendrá algún pretendiente y no sabemos nada.

-No creo.

-Nerea es inocente, hijo.

            Como muy altas horas de la noche se escuchan gemidos, madre y yo estábamos despiertos y se la ve a Nerea sangrante, con la ropa desgarrada, llorando, que la atacaron en el camino.

            -¿Cómo te atacaron por el camino si es muy seguro por donde yo te mandé? Está la tienda de Lalia, está la galería y luego lo de Tutaco. No entiendo.

-Bueno, había como sombras en la calleja que va camino a la herrería y sentí como un golpe y había varios hombres y me golpearon, me lastimaron…

            -Hice como un gesto de impotencia y le dije a madre: -¿Qué hacemos?

            -Hablemos con las autoridades.

            -No, no nos van a dar importancia. Nos caímos en desgracia, no está padre.

            Despertamos a las niñas de la cocina, que pusieran a calentar agua y que la limpien.

            A los pocos meses se empezó a notar la panza de Nerea.

            Y le digo a madre: -Mira, ¿encima vamos a tener esta vergüenza?, ¿encima vamos a tener esta vergüenza en nuestra familia? Padre muerto y esta niña que has recogido…

            Madre se encogió de hombros. -Que se vaya al campo.

-Tú en el campo tienes una prima.

-Que se vaya al campo. Manda algún criado que la lleve y que vuelva, en dos días estaría de vuelta, ¿te parece?

-¿Quieres que hablen mal de nosotros? ¿Más de lo que hablan?

Antes de irse, me mira y me dice al oído: -Esto que tengo no es de la gente del callejón.

-¿Cómo sabes? ¿Me acusas a mí? Qué sé yo de tus perversiones. ¿O quieres que te haga degollar?

Bajó la cabeza, subió al carro y el criado tiró de los dos caballos y…

Interlocutor: Se fue.

Entidad: Se fue. Sentía como odio por Nerea por haberme puesto en tal aprieto porque aparte yo en el poblado estaba bien considerado y ahora este hombre y los cómplices sabían quién era yo y no sabía como… “Ya sé, Alcides es muy influyente”.

-Alcides –sniff- no sabes lo que me ha pasado, me han atacado en el camino y tengo el rostro de todo los que lo han hecho. Y son tan… Sí que están seguros de sí mismos que yo paso y me saludan.

-¿Y qué quieres que haga?

-Tú que tienes ascendencia en gente del ejército…

-Dime exactamente qué quieres que haga.

-Hazlos desaparecer. Acompáñame como que estamos paseando.

-¿A pié? A mí no me gusta ir a pié.

-Es que quiero mostrar.

Y por el camino, con Alcides, nos encontramos con…

Interlocutor: Pero, ¿quién era este Alcides, un pretor? o…

Entidad: Era hijo de un funcionario importante. Tenía cinco años más que yo y me tenía –de alguna manera- afecto. Le señalé disimuladamente al que yo le había pagado y a los secuaces que habían violado a mi hermanastra y al contrario, los saludé de manera muy simpática.

 -¿Cómo estáis? -Son ellos, míralos.

-Sí, de vista los vi alguna vez. ¿Puedes conseguirme sus nombres?

-Sí. Puedo.

Y los hice desaparecer. Todos murieron.

Interlocutor: ¿Cuántos eran?

Entidad: Seis y él, siete. Porque yo había prengado el tema. Porque ellos sabían que yo a propósito había hecho atacar a Nerea. Y ahora me quedaba tranquilo. Pero sé que en países de oriente, de muy lejos, he hablado con algunos que creen en que uno ha vivido otras veces y que uno trae lecciones de otras vidas, no sé si será eso o qué pero una noche madre se había quedado en la casa de una amiga y me preocupé y salí y no me di cuenta de cambiarme, fui con ropa de tarde y vi que en un callejón había dos sombras y apresuré el paso. Y adelante mío otra sombra.

-A ver si le podemos sacar… seguramente que tiene algunas monedas de plata y…

-¡No, parad, yo soy…!

Y sentí como un frío estilete en mi estómago… ”¡Ah!”. Caí de costado sobre mi hombro izquierdo, mientras sentía la sangre en mis manos y las manos que hurgaban mi ropa para sacar el poco dinero que tenía y sentía como frío y me adormecía y…

Interlocutor: Sí…

Entidad: Desencarné. ¡Aaah!

Interlocutor: ¿Te elevaste o te hundiste? ¿O nos hundimos o nos elevamos? Para ser más criteriosos…

Entidad: Bajamos al plano 2.

Interlocutor: ¿Por ese hecho?

Entidad: Bajamos al plano 2 por todo lo que había sido esa vida y quedé con infinidad de engramas.

Interlocutor: Fue por segunda vez que bajamos a…

Entidad: ¿Al plano 2?

Interlocutor: Sí. ¿Cuántas veces bajamos al plano 2, tres?

Entidad: No, cuatro.

Interlocutor: ¡Ah!, ¿cuatro veces?

Entidad: Sí.

Interlocutor: Qué persistencia. Bueno. Muy bien. ¿Cómo salimos del plano 2?

Entidad: Salimos en una vida siguiente.

Interlocutor: ¿Cuánto tiempo estuvimos en el plano 2?

Entidad: Prácticamente medio siglo.

Interlocutor: ¡Ah!, medio siglo?

Entidad: Sí.

Interlocutor: O sea, ¿hemos tardado medio siglo en darnos cuenta de preocuparnos por el otro, llamémosle así?

Entidad: Sí.

Interlocutor: O sea, nos hemos preocupado durante todo este medio siglo por nosotros mismos y por eso nos quedamos allí, ¿es así?

Entidad: Si bien, como rol, tenía la excusa de que no conocía otra vida que esa donde tú te crías en un ambiente de sensualidad, donde no había derechos del otro, donde había esclavitud abierta y esclavitud encubierta, donde había tejes y manejes, no tenía la excusa como espíritu pero yo como espíritu buscaba la excusa de que “Bueno, ese rol se crió en esa vida y es como que quería justificar lo que había pasado…

Interlocutor: Claro, y por eso estuvimos tanto tiempo.

Entidad: Y que seguramente fue el mismo karma el que hizo que me atacaran en el mismo callejón donde ese rol había hecho violar a la que era mi hermanastra en esa vida.

Interlocutor: ¿Esa daga en el estómago tiene relación o tenía relación con los dolores de estómago?

Entidad: También. Sí.

Interlocutor: También. Era un engrama, diríamos, anterior. ¿Sería el engrama básico?

Entidad: Con respecto a…

Interlocutor: A la…

Entidad: Sí. Con respecto a eso, sí.

Interlocutor: O sea, sería básico.

Entidad: Siento como que… a ver, para que se entienda; siento como cierto sopor. Nosotros como entidades espirituales –sin ello no sería un espíritu 100%, soy una entidad 90%- no tenemos sopor en el sentido que lo tenéis vosotros como 10% encarnados, porque no tenemos cuerpo físico, no tenemos sueño; hablo de un sopor conceptual, pero exhausto de haber repasado esa vida…

Interlocutor: ¿Pero hay alivio?

Entidad: Total, total, en este momento siento como laxitud, la laxitud y el sopor, tómalo también como alivio, yo tengo un gran alivio, si estuviera tenso no podría sentir ese sopor…

Interlocutor: Está bien, pero la pregunta es: ¿Cómo nos afectaba la reestimulación de este engrama en esta vida?

Entidad: Más que nada en los síntomas físicos, en todo tipo de síntomas físicos.

Interlocutor: ¿Dolores de cabeza y todas esas cosas?

Entidad: Estomacales, ansiedad, nervios, o sea que son muy pocos los que conocemos el real poder del engrama, por eso es importante que todo aquel que escuche –si permites que escuchen esta sesión-…

Interlocutor: ¡Si, por supuesto!

Entidad: ...que sepan cómo el poder del engrama afecta a la parte física de maneras insospechadas que a veces hasta ni se relacionan con lo que sería el engrama básico y lo que llevó en esa vida a comportarnos de esa manera, donde uno trata de justificar, de decir: “Yo, como rol en esa vida, al haber tenido la pérdida de mi padre, buscaba de alguna manera desquitarme con todo y con todos con malos tratos y comportándome de manera hasta lastimosamente zalamera con aquellos que tenían más poder para obtener algo y de manera despectiva a aquellos que estaban apenas un poquito por debajo de mí, comprando gente, comprando niñas a mi antojo y hasta jóvenes que estaban en situación de esclavitud para que mis amigos se complacieran homo sexualmente.

Interlocutor: Está bien. Ahora te hago la pregunta: ¿Cuando descendimos a la octava esfera por segunda vez nos hemos encontrado con otros espíritus que ya hace rato que estaban ahí y no se habían elevado?

Entidad: Sí, por supuesto.

Interlocutor: A ver, diríamos, ¿hemos vuelto al mismo lugar?, por decirlo de alguna manera, no sé si se puede llamar lugar o si la octava esfera tiene divisiones, ¿o no es así?

Como por ejemplo, acá, uno si delinque, puede ir a la cárcel de Caseros, o puede ir a la cárcel de… bueno, la de Caseros ya no existe más pero suponiendo a la cárcel A o puede ir a la cárcel B o a la cárcel C donde no se encuentra con los mismos delincuentes que antes.

Entidad: Que yo sepa, en mi pobre concepto, no he notado divisiones en la octava esfera, no he notado sub planos, en la octava esfera. Tampoco entiendo que hay sub planos en el –1, los sub planos empiezan a partir del plano 2.

Interlocutor: Está bien. Pero a lo que yo me refería, si nos hemos encontrado con los mismos espíritus que ya estaban allí o se habían elevado todos.

Entidad: Es imposible tener el concepto de la magnitud de espíritus que hay allí.

Interlocutor: Eso es lo que quería saber. ¿Pero se supone que nos habremos encontrado con espíritus que hace muchísimos siglos que están allí?

Entidad: Seguramente que sí, seguramente que sí. Pero ni te permiten conceptuar con ellos porque están encerrados en su dolor. De todas maneras, para evitar confusión con aquellos que escuchen o lean la sesión, en esta vida de Roma bajamos al plano 2, no al –2…

Interlocutor: No, un momentito; yo estoy confundiéndome entonces,  yo estoy hablando… A ver, me equivoqué, o sea que…

Entidad: En esta sesión bajamos al plano 2…

Interlocutor: ¡Ah! No a la octava esfera…

Entidad: Del 3 al 2…

Interlocutor: ¡Ah! Entonces yo te entendí mal. Fue un mal entendido, entonces, hay que rebobinar todo…

Entidad: Escúchala bien.

Interlocutor: Claro, me confundí. Por eso había hablado de la octava esfera y no tiene nada que ver con la octava esfera.

Entidad: No, no. Pero está bien el dato que he aportado. La vez que estuve en la octava esfera no he conceptuado sub planos.

Interlocutor: Claro. Está bien, de cualquier manera, ¿cuántas veces bajado nosotros a la octava esfera?

Entidad: Dos.

Interlocutor: Dos. Claro, lo de cuatro era del plano 2.

Entidad: Correcto.

Interlocutor: Bueno. No sé si hay algo más… La pregunta es: ¿Quedan todavía más incidentes de vidas pasadas para resolver o este sería el último? Porque si no, sería como infinito la psicoauditación, supongo que en algún momento tiene que terminar.

Entidad: Hay incidentes quizá de conductas no tan graves, pero hay incidentes, sí.

Interlocutor: ¿Y estos habría que repasarlos también?

Entidad: Nunca está mal repasarlos. Pero me refiero que este que hemos repasado ahora, que en este momento me trae tanta laxitud y alivio es como que estoy absolutamente seguro que te va a ayudar a sentirte mucho más pleno a ti. Por supuesto que sí.

Interlocutor: Está bien. ¿Y se habrán pasado algunas molestias raras que…?

Entidad: Sí, lo verás. Lo verás y se lo dirás a este receptáculo…

Interlocutor: Claro, obviamente.

Entidad: …y lo podrás testimoniar.

Interlocutor: Bueno, creo que eso es todo, salvo que quieras dar…

Entidad: Le dejo descansar a este receptáculo, que viene de una pequeña operación…

Interlocutor: Está bien. Bueno, hasta luego entonces, Radael.

Entidad: Hasta todo momento.

Interlocutor: Hasta luego.

Información adicional sobre los planos

 

 


SESIÓN DEL 12/1/10

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar: Radael.

 

Tuvo una vida en Aldebarán 4 en el poblado de los “adivinos”. Explicó varios detalles de los tipos de vida en diferentes regiones del planeta. Tenía la capacidad de influir mentalmente en otros, lo que usaba para vivir tranquilo. Le temían por ello aunque él no manipulaba, pero no le creían y estaba solo. Estuvo unos meses con una joven estando muy enamorados, pero la familia de ella era poderosa y le rechazaban. Un día le quemaron los ojos y le expulsaron. No volvió. Se generó muchos engramas.

 

            Entidad: ¿Qué tal? Se comunica Radael.

 

Interlocutor: Hola Radael. Bueno, ya sabes que vamos a hacer una psicoauditación salvo que quieras hacer algún discursito muy cortito…

 

Entidad: No, no.

 

Interlocutor: Y si no, vamos directamente a la psicoauditación. La pregunta es: ¿Vamos a hacer una psicoauditación de un incidente de una vida anterior que es algo grosso?, que me está molestando...

 

Entidad: Sí, sí.

 

Interlocutor: Bueno. Vamos entonces directamente a este incidente.

 

Entidad: No es en Sol 3.

 

Interlocutor: ¡Ah! Perfecto.

 

Entidad: No es en el planeta Tierra.

 

Interlocutor: ¿Qué es lo que me estaba molestando?

 

Entidad: Es una psicoauditación que esperé para tocarla. Es en Aldebarán IV.

 

Interlocutor: ¡Ah! ¿Estuvimos allí?

 

Entidad: Sí.

 

Interlocutor: Interesante. Bueno, vamos a esa vida.

 

Entidad: Aldebarán IV que conocéis, porque es como un mundo en una eterna edad antigua, edad media depende de qué región habites…

 

Interlocutor: ¿Donde existen los dragones?

 

Entidad: Sí, así es.

 

Interlocutor: Está bien. Adelante.

 

Entidad: Nací viejo. Es una manera de decir. Nací en un lugar de oriente pero no era de ojos orientales como los orientales de Aldebarán sino que era de tez muy blanca, no albina pero tez muy blanca, obviamente de raza similar a la humana y mis padres eran como adivinos y fui creciendo en la casta de los Adivinos. Éramos una mezcla –si se quiere- de nativos normales con mentos. Los mentos eran una raza de Aldebarán que tenían poder con la mente. Tenían poderes incluso de causar daño neuronal en otras mentes. Eran absolutamente pacíficos. Y como también eran una raza similar a la humana podían perfectamente aparearse.

Por lo que yo tengo entendido, en nuestro pequeño poblado nos tenían como segregados porque no teníamos el poder de los mentos; un mento podía tranquilamente frenar a un guerrero con una gigantesca espada causándole un tremendo dolor en su mente hasta causarle un derrame cerebral.

Bueno. Yo no tenía este poder pero sí tenía como cierto poder de sugestión, sí tenía como cierto poder mental, por así llamarlo. Nos decían los Adivinos.

Pero no nos metíamos con nadie, no, trabajábamos de lo nuestro, o sea de… porque podíamos ser un pueblo tipo nómada, de andar por allí en carromatos, adivinar la suerte… No, no éramos así, de verdad no éramos así. Trabajábamos de carpinteros, de herreros… Pero yo tenía como cierta inquietud y a mí no me gustaba estar en mi poblado y los de afuera notaban que éramos distintos a ellos porque a la edad de veinte años terrestres ya me dejaba la barba y tenía la barba blanca, blanca casi como la nieve, las cejas blancas, la nariz muy, muy afilada y tenía un parecido en joven a vuestro Merlín, para que entendáis. Y hasta la ropa, una ropa holgada, enteriza… No calzaba botas, calzaba unas sandalias atadas con cuero atrenzado y me gustaba mucho caminar, es como que le tenía idea a los hoyumans; los hoyumans eran similares a los caballos terrestres…

 

Interlocutor: Una pregunta antes de continuar: ¿Con qué época de la Tierra lo compararía, 1500, de acá de la Tierra?, esa gente estaría…

 

Entidad: Sucede que Aldebarán, a diferencia de Sol 3 que ha evolucionado y ha tenido distintas épocas, cada región de Aldebarán IV… había regiones por ejemplo en el norte, muy en el norte, en el país del frío, había guerreros rubios, altos, corpulentos que semejaban a los vikingos terrestres. En oriente -porque era un continente que era alargado a nivel meridiano pero en la parte de arriba se estiraba hacia oriente, como vuestra Siberia, que Asia se estira hacia vuestro oriente, ¿no?- y allí vivían unos orientales con ojos alargados muy similares a vuestros habitantes de Corea, de Japón, de China, así, ¿mmm? En el centro, que sería la parte ecuatorial, hay una mezcla como de edad media o edad antigua y en la parte austral está casi deshabitado. Hay otro continente al oeste que fue visitado varias veces en barcazas y hay indígenas muy similares a los indígenas de vuestra América de antes de Colón, o sea, para dar un pantallazo de lo que era Aldebarán.

 

Interlocutor: Está bien. Vayamos al tema de la psicoauditación.

 

Entidad: Fui creciendo y a mis treinta años ya sabía como, de alguna manera, influir en la gente. Pero no me malentendáis, no influía negativamente para sacar ventaja sino todo lo contrario, para que no saquen ventaja de mí. O de repente, supón, estaba en una taberna tomando una bebida espirituosa muy similar a vuestra cerveza y de repente venía un guerrero o dos guerreros y se sentaban en una mesa vecina y de repente provocaban a alguien o me miraban de mala manera a mí y si se dirigían a mí yo me dirigía educadamente a ellos y los miraba fijamente a los ojos y tenía como cierto poder sobre su mente y ya pasaba desapercibido, digamos conmigo no se metían. Quizás era egoísta porque me marchaba y no evitaba luego una trifulca si esos guerreros cortaban el cuello así con esa espada, el tema es que no se metieran conmigo.

Pero me sentía muy sólo porque muchos me temían. Pensaban que yo manejaba la mente de los demás, que les hacía hacer lo que yo quisiera y no era así. Yo sabía mucho de carpintería, trabajé un período largo para un carpintero que me pagaba bien y los hijos del carpintero me odiaban, decían que yo, al padre, lo tenía dominado mentalmente.

Y yo les decía: -No, yo soy pacífico, no domino a nadie. Pregunten.

-¿Qué? ¿Qué nos van a contestar?

Finalmente me tuve que ir. Y en cada lugar me pasó lo mismo. Pero como se dice en vuestra región, corrió como reguero de pólvora el que yo fuera un dominador de mentes cuando no era así. He conversado con varios mentos, que esos sí podían dominar la mente hasta destruirla y le digo: -Mira, abro ante ti mi mente y cuéntale a los demás sí tú ves algo negativo en mí”.

El mento dijo: -No, eres una persona de bien que busca nada más estar tranquilo.

Y los habitantes de este poblado dijeron: -Ese mento es amigo tuyo.

-¿Por qué habría de mentir?

-¿Por qué habría que no mentir?

O sea, que no había manera de convencer a los lugareños, no había manera. En el norte hay seres que manejan el rayo, porque verdaderamente había seres en el norte que tenían un aura tan densa y tan electrificada, que no es que manejaran las tormentas porque eso es ficción, pero sí podían, de alguna manera, dirigir una corriente eléctrica y hasta matar a otro ser dirigiendo el rayo.

Trato de contar la verdad para que no se desfigure lo que era Aldebarán; existían los dragones, pero no los dragones mitológicos como los muestran aquí en la Tierra, eran seres que tenían un proceso estomacal y un proceso respiratorio que procesaban y salía un vapor tan caliente que hasta podían provocar pequeñas llamas…

 

Interlocutor: Pero no fuego.

 

Entidad: Tenían como cierto ácido que podían largar de la nariz mezclado con su aliento y sí podían hacer una pequeña llama también. Pero siempre hay que respetar las leyes del plano físico, o sea, todo tenía explicación del por qué. Cualquier biólogo que pudiera hacer una autopsia de un dragón de Aldebarán podría entender el por qué.

Vuelvo a lo mío que es verdaderamente muy penoso por la gran soledad que sentía, una soledad tan grande porque no me podía comunicar con nadie y la única vez que volví a mi pueblo, tanto mi padre como mi madre ya habían desencarnado, muchos se habían desperdigado, ya no lo sentía como mi lugar de pertenencia y en realidad no tenía lugar de pertenencia porque… a mí me gustaba andar y caminar y conocer lugares y a veces tenía los pies con llagas porque… Tenía como cierta idea de montar en hoyuman. Y quizás sea un engrama de esa misma vida porque de pequeño, lo que aquí se llamaría tío, un hermano de sangre de padre, me montó en un pequeño hoyuman, me desmontó de un brinco y volví la cabeza contra una roca y estuve inconsciente por lo menos como diez a quince minutos de vuestro tiempo y me quedó como un engrama de pánico por los hoyumans en ese momento. Entonces por eso caminaba y caminaba y caminaba…

 

Interlocutor: Ese nombre que es, ¿caballo?, ¿es parecido al caballo?

 

Entidad: El hoyuman es muy, muy similar al caballo.

 

Interlocutor: Esta bien. Adelante.

 

Entidad: Y yo no tenía armas de ningún tipo, lo que sí tenía es una especie de gorro en punta y usaba una ropa enteriza que me cubría hasta casi los tobillos y tenía las sandalias de cuero atrenzada con el mismo cuero pero verdaderamente había suelo muy rocoso y a veces estaba con los pies sangrantes.

El problema vino cuando me enamoré. Me enamoré de una joven que era de familia no pobre, era de familia bastante, bastante poderosa y no nos querían a nosotros, a los que llamaban los Adivinos. Y la joven se enamoró de mí y empezamos a salir. Ella se llamaba Zarkia -escrito en vuestro idioma sería con ‘zeta’ y ‘ka’, Zarkia- y empezamos a salir, nos veíamos en los montes, nos abrazábamos, nos besábamos… ella tenía el cabello castaño con dos trenzas.

Me dice: -Estoy enamorada a pesar de que soy mucho más joven que tú.

            Le digo: -Pero yo parezco grande porque de joven siempre tuve el pelo blanco, pero no, no, no…

En edad terrestre tendría treinta y dos años y ella tendría veintidós.

 

Interlocutor: ¿Estamos hablando de humanos?, ¿tipo humanos?

 

Entidad: Sí, sí, sí... y la familia me hacía la guerra porque decía que yo la había hechizado mentalmente para que me ame, o sea, que lo mismo que pasaba con el carpintero, lo mismo que pasaba en todos los lados y esta familia era muy poderosa y era amiga de un jefe de soldados.

Yo no sabía qué hacer, de verdad que no sabía qué hacer porque me sentía tan bien, tan bien… Estuvimos meses terrestres amándonos, con Zarkia.

Y ella me dice: -Siempre te dije que eras un lucero para mí pero nunca supe tu nombre.

-¡Es cierto!

-¿Cómo te llamas?

Y yo le dije: -Me llamo Amelo.

 

Interlocutor: ¿Amelo?

 

Entidad: Amelo. -Es un nombre muy bonito. -Me dijo.

Y después de tanto tiempo por fin hicimos el amor con una dulzura, con una belleza, con una calma, con parsimonia, acariciándonos… La piel de ella contrastaba con la mía porque era una piel tersa, suave, mi piel era una piel dura, yo me tocaba mi piel y no me gustaba ese vello grueso, ella no tenía nada de vello y yo se lo decía.

Y ella me decía: -A mí no me gusta mi piel, a mí me gusta la tuya.

Y a veces me decía: -Me has deslumbrado.

Y yo le decía: -¿Cómo te puedes fijar en mí? ¿Qué has visto en mí?

-Es que me has hechizado.

-No lo digas delante de tu familia.

-No, no, no, no, no, Amelo, no me malentiendas, no es que tú has trabajado mi mente, es una manera de hablar.

Me sentía muy mal, ella amaba a su familia, no iba a dejar a su familia por mí. Amaba a sus hermanos, su hermano y su cuñada habían tenido un sobrinito y lo adoraba al niño y verdaderamente era una buena joven.

El hombre era poderoso, era un gran comerciante de la zona y yo era… nada.

Esa noche dormí en la posada y golpearon mi puerta y la forzaron y cuando entran, antes de que yo haga nada me atan las manos y me ponen una venda en los ojos. Los ojos sí eran como una especie de arma porque podía de alguna manera subyugarlos a que no me hagan nada.

-¿Quiénes sois?

Después me di cuenta que me había mandado -el padre de Zakia, Elmer-…

 

Interlocutor: ¿Cómo se llamaba?

 

Entidad: Elmer. Me ataron de los brazos atrás a un poste, me ataron los pies, me pusieron una especie de dogal en la garganta, me ataron también de la garganta y me sacaron la venda pero la vista me lloraba. ¡Y en ese momento mi corazón empezó a latir muy fuerte! Hierro candente.

-No volverás a molestar a nadie.

Sentí un dolor tremendo en los ojos. Me quemaron los ojos con hierro candente.

            -No volverás a subyugar a nadie.

Perdí el conocimiento. Lo demás lo supe porque lo calculé. Me subieron a un carro que tendría una parva similar al heno terrestre, me tiraron atrás y un hombre que se iba para el norte, vaya a saber para qué poblado, me llevó cientos de kilómetros al norte y al este y me tiraron en el camino. El mismo hierro candente evitó cualquier tipo de infección si bien tuve una altísima fiebre. Una familia me recogió, me alimentó. Por las noches tiritaba, y eso que era verano. Y sentí que Zakia estaría sufriendo, que me buscaría. Pero nunca me atreví a volver otra vez a ese poblado. Quizá yo no sabía como llegar pero podría haber pagado a alguien para que me llevara pero hubiera sido comprometer a la joven. Pero siempre me quedé con la duda de si ella me buscó o desistió o si verdaderamente yo la había subyugado.

 

Interlocutor: Ahora como thetán eso lo sabes, obviamente.

 

Entidad: Sí. Verdaderamente había estado enamorada de mí. Pero en ese momento me quedaron distintos engramas. Un engrama tremendo de dolor en los ojos por haber perdido la vista, engrama de incomprensión en todo el planeta, en todas las regiones. Una especie de rechazo por ser distinto…

 

Interlocutor: ¿Ese engrama puede haber traído a tu 10% dolores de cabeza o algo así?

 

Entidad: Totalmente, totalmente. Y el engrama del hierro candente, malestar muy grande en la vista. Seguro lo debes tener.

Nosotros, las entidades espirituales, no tenemos sopor pero me agarró como una especie de sopor conceptual y quiero descansar de conceptuar. De paso voy a dejar descansar a este receptáculo.

 

Interlocutor: Está bien.

 

Entidad: Hasta todo momento.

 

Interlocutor: Hasta luego entonces, Radael.


Varias sesiones de Radael en Sargón. Enlace a la página.

 

 


SESIÓN DEL 17/5/10

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar: Radael.

 

Preguntó sobre el resultado de unos mails enviados. Se habló de la adopción homosexual y su inconveniencia. Se trató un tema de consentimiento de relaciones sexuales por un menor. Las psicoauditaciones a Radael que quedan son por temas de esta vida. Al encarnar un espíritu no tiene todo bien controlado, por ejemplo muchos temas genéticos. Se habló de psicoauditar al Maestro Jesús y el peso de los engramas en los planos espirituales. Finalizó con el tema de la hipertensión.

 

Jorge Olguín: Estamos grabando.

Interlocutor: ¿Ya estas ahí, Radael?

Radael: Otra vez aquí.

Interlocutor: Está bien, me parece que vamos a posponer para la próxima la psicoauditación...

Radael: ¡¡¡Qué pena, qué pena!!!, porque quería contarte la revancha de Airan, que al final.... este... Ferro se apoderó de Sargón.

Interlocutor: ¿Ah, sí?

Radael: No, no, no, me estoy copiando de nuestro guía Ruanel... je, je, je... je, je, je... je, je, je.

Interlocutor: Espero que cuando desencarne, te contagie mi humor también.

Radael: Bueno, hoy estoy de buen humor...

Interlocutor: Bueno.

Radael: porque tú siempre me acusas de que estoy muy... serio.

Interlocutor: Seriote.

Radael: Muy parecido a Rah.

Interlocutor: ¡¡¡Je!!! Radael, lo primero que te quiero preguntar, es cuánto falta, diríamos, de sesiones, porque yo noto a pesar de todas las tremendas mejorías y mayor lucidez y un montón de cosas, noto que todavía tengo alguna reestimulación por allí perdida.

Radael: Claro, pero... esto lo quiero aclarar, porque seguramente esta sesión la vas a publicar y puede haber una confusión en los consultantes con respecto a la psicoauditación.

Interlocutor: Sí.

Radael: No es que cada espíritu tenga mil engramas y sea un cuento de nunca acabar.

Interlocutor: Claro…

Radael: Porque si no se desesperanzarían, cortarían su esperanza.

Interlocutor: Claro…

Radael: No tendrían esperanzas, dirían: -¡¡¡oh!!!...

Interlocutor: Sería lo mismo que el psicoanálisis que es interminable…

Radael: Claro, y no es así, no es así, o sea, tus engramas son limitados en cuanto a número.

Interlocutor: Pero son fuertes, diríamos.

Radael: No, es que a veces un mismo engrama que ha quedado erradicado puede tener como una semilla que dejó. Lo voy a plantear bien y que el receptáculo me lo traduzca lo más fielmente que pueda, porque semilla se malentiende, el engrama es engrama y punto… no, no tiene crías...

Interlocutor: Entiendo.

Radael: A diferencia de los roles del ego, que se integran.
 
Interlocutor: Sí.

Radael: El engrama se tiene que pulverizar, erradicar definitivamente.

Interlocutor: Sí.

Radael: Que cuando quede el recuerdo, que sea un recuerdo neutro.

Interlocutor: Claro.

Radael: Sin emoción dolorosa.

Interlocutor: Sin dolor físico.

Radael: Sin dolor físico, que directamente quede un recuerdo, punto… un recuerdo que no dañe. A veces en la vida actual puedes pasar por una situación que sea muy similar a la de alguna vida y... lo que está muerto, muerto está. Si ahí hay un recuerdo que no tiene más emoción dolorosa, no se va a reestimular ningún engrama, porque no hay engrama.

Interlocutor: Claro.

Radael: Ese engrama desapareció.

Interlocutor: Sí.

Radael: Bien, se va a estimular un engrama de esta vida, gracias, o debido a, o por culpa de, (como te suene mejor a ti), de ese recuerdo. El recuerdo es neutro.

Interlocutor: Pero...

Radael: El recuerdo es neutro.

Interlocutor: Lo estimula otro engrama.

Radael: Tú me dirás: -como lo va a reestimular, si ese engrama ya no se puede reestimular porque no existe.

Interlocutor: Pero lo que no se reestimula es ese engrama, pero reestimula a otro.

Radael: Exacto, porque hay un recuerdo.

Interlocutor: Claro.

Radael: Supón que tú en una vida anterior te ahogaste, y tú tienes pánico al agua… A través de las sesiones tú ya sientes que cuando te recuerdas de ese mar, o de ese río, o de ese arroyo... un recuerdo neutro que no te trae ningún tipo de emoción.

Interlocutor: Pero puede ser un reestimulador.

Radael: Claro, porque en esta vida, tú, que no guardas ningún engrama de esa vida de ahogarte, sino que yo como Thetán guardo un recuerdo “neutro”, sin sabor, sin sabor para que se entienda…

Interlocutor: Pero puedo tener un incidente en esta vida, con respecto al agua.

Radael: Y yo como Thetán al recordarme ese incidente te lo transmito, aunque sea sin emoción dolorosa.

Interlocutor: Pero reestimulo uno actual.

Radael: Exacto.

Interlocutor: Está claro eso.

Radael: Exacto, eso es lo que quiero que entiendan los consultantes, entonces no es que sea un cuento de nunca acabar; una vez que ese engrama se trató, ese engrama no vuelve a molestar, es imposible porque el engrama desapareció.

Interlocutor: Está bien, está claro, ahora en el caso particular mío, por ejemplo, ¿en este momento estoy reestimulado?

Radael: Sí, por temas de salud, te sientes frágil, te sientes endeble.

Interlocutor: Ajá.

Radael: Y acumulas como cierto rencor inconsciente.

Interlocutor: Ah.

Radael: Ese rencor es un rol del ego...

Interlocutor: Ajá.

Radael: ...inconsciente, rol que yo no tengo, porque si tuviera ese rol, bajo en picado al plano 3.

Interlocutor: Está bien, ahora, ¿qué es lo que me faltaría de las psicoauditaciones, cuántas psicoauditaciones, cuántas sesiones si eso se podría establecer? O inclusive podríamos terminar aquí y quedarme con esas “ñañas” diríamos, o perdón, la pregunta es si las futuras psicoauditaciones eliminaran esas “ñañas”, ¿o no es una cuestión de psicoauditación?

Radael: Yo en este momento no percibo en “Mi Ser”, como entidad, no percibo en “MI SER”, como entidad espiritual, un engrama conceptual.

Interlocutor: Ajá, o sea, estaríamos libres en ese sentido.

Radael: Sí.

Interlocutor: O sea, cuando yo desencarne y nos “integremos” nuevamente, “integremos” lo pongo entre comillas, no habrá ningún engrama conceptual ya en ese momento.

Radael: Depende.

Interlocutor: Ah, ah claro, sí, sí, obvio, obvio...

Radael: Si tú en ese momento tienes engramas físicos, me los transmites a mí, entonces...

Interlocutor: Espera un momento.

Radael: Porque tú me puedes preguntar... (sí, dime).

Interlocutor: No, no, un momento. Radael como 90% no tiene engramas conceptuales.

Radael: No.

Interlocutor: La pregunta es: ¿cuando uno recibe un engrama automáticamente ese engrama físico (llamémosle así) es engrama conceptual?

Radael: Sí.

Interlocutor: ¿es automático?

Radael: Sí, por supuesto, porque somos un solo espíritu.

Interlocutor: Pero... a ver, si vos, si tú me dices que no tienes engramas conceptuales.

Radael: Correcto. De otras vidas.

Interlocutor: ¡¡¡Ah, de otras vidas!!!, pero ¿y de ésta?

Radael: De ésta sí, porque los tienes tú.

Interlocutor: Ah, bueno, ¡¡¡pero también los tienes tú!!!

Radael: Claro.

Interlocutor: Los tenemos los dos.

Radael: Los tengo yo, por una cuestión de transmisión conceptual.

Interlocutor: Está bien, eso está claro, eso quedo claro...

Radael: Nunca puede haber un engrama físico sin engrama conceptual.

Interlocutor: Está bien, está claro, eso es lo que yo quería aclarar.

Radael: Nunca, nunca, nunca...

Interlocutor: Ahora, lo que yo quiero saber...

Radael: Entonces tú me puedes decir: Ah, bueno.... (estamos haciendo un pequeño juego, eh, pero la gente lo va a entender), tú me puedes decir: -ah, bueno… entonces si el engrama es físico, genético, o como le quieras llamar, ¿para qué psicoauditación?, lo trato directamente con auditación. Entonces yo me cruzaría de brazos, o pondría “el brazo en jarra”, como lo ponéis vosotros, que tenéis físico, y diría: -como, ¿y yo?,  ¿y a mí me dejas de lado?

Interlocutor: Claro, si está claro, está claro.

Radael: Entonces al hacer psicoauditación, (como decís vosotros), estamos matando dos pájaros de un tiro.

Interlocutor: Está bien.

Radael: Pobres pájaros.

Interlocutor: Está bien, está claro, la pregunta concreta es: ¿cuántas sesiones faltarían?

Radael: Hay que trabajar sobre tu parte de autoestima.

Interlocutor: Está bien, no, no, no, pero yo me refiero de la psicoauditación, ¿cuántas sesiones faltarían para para eliminar los engramas conceptuales?

Radael: Quizá dos.

Interlocutor: Está bien, o sea que tenemos todavía algunos problemas de vidas anteriores.

Radael: ¡¡¡No!!!

Interlocutor: ah, eso ya está....

Radael: ¡¡¡Acordamos que no!!!

Interlocutor: Ah, ah.

Radael: Yo no percibo nada que me desestabilice o me condicione, de otras vidas.

Interlocutor: Está bien, está claro, Radael… entonces...

Radael: Es lo que tú me transmites ahora, con respecto a tu parte psicofísica...

Interlocutor: Está bien, entonces...

Radael: y dije psicofísica y no física, porque afecta obviamente tu parte, de tu psiquis...

Interlocutor: Está bien, entonces... en esas dos sesiones que eventualmente faltarían.. ¿qué estaríamos trabajando?,  no estaríamos psicoauditando, ¿o sí?

Radael: Sí, estaríamos psicoauditando vidas pasadas donde HEMOS SUPERADO problemas físicos, pero que pueden a su vez reestimularte los actuales e indirectamente trabajaríamos los actuales.

Interlocutor: Está bien... la pregunta mía, fundamental, y sería interesante después de esas dos psicoauditaciones...

Radael: Mezclaría, mezclaría para que se entienda, psicoauditación, (gracias Johnakan, porque esto me lo está dictando Johnakan, gracias querido hermano)... mezclaría, (si se permite decir mezclar), psicoauditación con mayéutica…  Mayéutica es cuando Sócrates encarnado, en lugar de enseñarle al discípulo, al joven, le hacía trabajar la mente, “lo hacía pensar” para que él sacara su propia conclusión...

Interlocutor:  Entiendo.

Radael:  ...si esa conclusión era equivocada seguía trabajando con el joven, eso es Mayéutica. Entonces, lo que vamos a hacer contigo con la ayuda de Johnakan que va a supervisar es trabajar una vida pasada, relacionado con algo actual tuyo, y que tú como interlocutor mío, TÚ MISMO, llegues a la conclusión sobre lo que hay que trabajar.

Interlocutor: Está bien...

Radael: ¿o es difícil entenderlo?

Interlocutor: no, no, no, está claro, Radael, punto final de este asunto...

Radael: ¡¡¡Falta, falta!!!, este receptáculo tuvo un debate con el 10% de Kar-El, que en esta vida encarnó como femenino.
Kar-El es una entidad angélica del plano 6.2...

Interlocutor: Ajá.

Radael: Bien, Kar-El, encarnada como femenino tuvo un pequeño debate con este receptáculo, encarnado como masculino que está en el plano 5.9, justamente sobre el problema de salud...

Interlocutor: Ajá.

Radael : ¿Por qué el espíritu decide encarnar para cumplir una misión y elige genéticamente encarnar con determinado problema de salud? que le va a trabar, obstaculizar... cumplir con esa misión, y si la cumple, la va a cumplir (como decís vosotros) “a duras penas”.
Eso le pasa a este receptáculo, y eso te pasa a ti, como interlocutor, que tus mismos temas de salud, en este caso la hipertensión y otros problemas. Es como que pueden retrasar algunas sesiones o que tú puedas trabajar con tu ordenador, y pasar en limpio algunas cosas, porque en ese momento puede recaer tu problema de salud y tienes que ir al médico y en ese lapso podrías estar trabajando en tu casa...

Interlocutor: Ajá.

Radael: ¿Hasta ahí me sigues?

Interlocutor: Sí, sí.

Radael: Lo que me transmite en este momento Kar-El, y no su 10%, sino Kar-El, 90% no encarnado, es que si bien el espíritu elige en qué familia encarnar, en qué región, en qué mundo, en qué situación económica, con qué estado de salud, acuérdate que hay millones y millones de espíritus y voy a usar una frase fuera de contexto, ¡¡¡sedientos de encarnar!!!, ¡¡¡hambrientos de encarnar!!!, porque tienen deseos de... de, y valga la redundancia, de sentir los cinco sentidos físicos, de experimentar los cinco sentidos físicos.

Interlocutor: Está claro, está claro.

Radael: Entonces, y tal y como hacía una chanza este receptáculo con un amigo de la península ibérica, tú no vas a estar en la línea pensando:
-A ver está familia, esta familia de tal apellido, en tal región... pero no me gusta porque genéticamente naceré algo obeso..., a ver..., espera..., a ver..., en está provincia hay una familia que me parece un poquito mejor.

Porque de atrás te tocan el hombro:

-¡Oye tío, cuándo te decides, porque sino déjame el lugar a mí!

Figurativamente hablando te tocan el hombro, porque los espíritus no tenemos hombro.

Interlocutor: O sea, ¿que el espíritu sabe todas estas cosas, genéticas y más?

Radael: El espíritu “sabe” relativamente, pero aparte, yo espíritu, un engrama me puede producir un problema genético, eso ya lo sabes...

Interlocutor: Sí.

Radael: ...pero aparte, si yo elijo determinado padre y determinada madre heredo también otros problemas genéticos que no son míos...

Interlocutor: Claro.

Radael: ¡¡¡Que NO son míos!!! De repente este receptáculo que me alberga, con sus X años, tiene poco cabello, su padre con 20 años más tenía mucho más cabello. Él heredó la alopecia de la familia de su madre, genéticamente, pero eso no es por ningún engrama de él, o sea de Johnakan espíritu.

Interlocutor: Está bien.

Radael: Los problemas de salud que pueda tener este receptáculo, el tema de su oído, el tema tuyo de la hipertensión, a veces no es que el espíritu los elija para pasar determinada prueba o determinada vicisitud, a veces, sea como dice: -bueno, elijo esto, ¡¡¡ya está!!!, elijo este cuerpo y...-, no es tampoco como decís vosotros, a la buena de Dios, o veremos a ver qué pasa, elijo este receptáculo y veremos a ver qué pasa, tampoco es así, pero sí que es como que hay una especie de “suerte y verdad”. No es que yo Radael “elegí” tener hipertensión y que... es como que “viene con el paquete”.

Interlocutor: Claro, sí, ya entiendo... Radael, podríamos...

Radael: Pero, era muy importante aclarar esto, era demasiado importante aclarar esto.

Interlocutor: Está bien...

Radael: No sabemos todo de todo, nosotros como espíritus.

Interlocutor: Entiendo.

Radael: No sabemos todo de todo.

Interlocutor: Entiendo. Radael te quería hacer una pregunta, yo te pregunté también por la finalización de la psicoauditación, porque, yo supongo que no fue idea mía, sino que me lo habrán sugerido, de psicoauditar al maestro Jesús; la crucifixión por ejemplo, o sea, el maestro Jesús obviamente tiene engramas conceptuales derivados de la crucifixión, ¿es así?

Radael: Sí, por supuesto, tiene engramas el querido Maestro.

Interlocutor: Está bien, entonces se podrían hacer varias psicoauditaciones al Maestro Jesús, hasta “dejarlo limpio”.

Radael: No tengo dudas de que el Maestro Jesús va a estar agradecido.

Interlocutor: Bueno, entonces en cuanto terminemos con lo nuestro, esas dos sesiones que faltan, empezamos con el Maestro Jesús. ¿Supongo que eso fue idea mía o me lo han sugerido de alguna manera?

Radael: ¡Fue idea nuestra!, disculpa Johnakan, pero esta vez no se te ha ocurrido a ti, eh, así que...

Interlocutor: Ja, ja.... está bien.

Radael: Hoy estoy un poco, contaminado de Ruanel...

Interlocutor: La verdad que psicoauditar a Jesús por la crucifixión sería algo impactante. Quiero hacer una pregunta, que esto lo puede responder el Maestro Jesús, que te lo dirá a ti, ¿le pesan esos engramas que tiene, esos conceptuales, o es como que el espíritu los deja de lado, y los tiene ahí?

Radael: Es un espíritu tan profundamente amoroso, pero el engrama pesa siempre.

Interlocutor: Está bien.

Radael: El engrama pesa siempre, lo que no le desvía ni un milímetro, de su misión amorosa.

Interlocutor: Está bien, haciendo una chanza…

Radael: Digamos que “sigue cargando la cruz”.

Interlocutor: Está bien.

Radael: No sé si se entiende, porque ahora estoy hablando ¡muy en serio, muy en serio, eh!, “sigue cargando la cruz”.

Interlocutor: No, sí, sí, sí. Sí, está claro.

Radael: Y no hablamos del eterno presente, estoy diciendo que él conceptualmente “sigue cargando la cruz”.

Interlocutor: Está bien, está bien. Pasando y haciendo una chanza y dejando esta parte seria que entiendo que es seria..., en estos momentos el Maestro Jesús es como un globo aerostático que tiene unas cuantas bolsas de arena, nosotros le ayudaremos a cortar las bolsas de arena y ¿dónde pega?, ¿pegará en el techo, en el techo del subnivel 10?, ¿o pasará al septimo?, porque el sexto sabemos que...

Radael: No hay subnivel 10, es subnivel 9 y después está el 6.1, pero me refiero de que en realidad los engramas no son como lastres, porque en los planos suprafísicos los únicos lastres son los roles del ego.

Interlocutor: Está bien.

Radael: O sea, el mínimo rol del ego puede hacerte bajar del 5.9 al 3.9, pero puedes tener acumulación de engramas que no te hacen bajar. El engrama no pesa, el engrama condiciona, pero... no todo es tan “color de rosa”.

Interlocutor: Está bien, pero lo ideal...

Radael: Quiero decir que si ese engrama me condiciona, si un engrama tuyo me condiciona, yo puedo tener roles del ego y bajar... ¡¡¡ojo, cuidado con eso!!!

Interlocutor: Pero de cualquier manera, lo ideal es no tener engramas conceptuales, sería lo ideal.

Radael: Pero por supuesto.

Interlocutor: Está bien, listo, hay una cosa importante que no quiero pasar, la cuestión de la hipertensión. Yo me lleve la sorpresa cuando fui al médico que tenía la presión alta, y me quedé bastante sorprendido, porque creía que había bajado a 12 la presión y tenía como 19, o sea, me quedé extrañado, porque inclusive suprimí bastante la sal y seguí con la medicación con la cual yo estaba en 14.8, entonces yo me quedé sorprendido. ¿Qué pasó?, ¿será una cuestión de estrés?

Radael: Es una cuestión de estrés, es una cuestión de estrés; a veces el estrés no está a flor de piel, y vuelvo a copiarme de vuestro idioma, a veces es estrés es inconsciente, a veces es ansiedad disimulada, a veces es una incomodidad en tu habitat, o que de repente tienes un “no trato” con tu pareja y aún, y escucha bien, y aún no habiendo discursión, cierta vibración en el aire te puede produdir un estrés inconsciente. ¿Sabes que hay disparadores solamente con miradas? Si tú has estado en la anterior técnica lo sabes esto.

Interlocutor: Sí, por supuesto.

Radael: Solamente una mirada, solamente un gesto, una palabra fuera de lugar, te puede hacer de disparador para que te suba la adrenalina y automáticamente la presión te pueda subir de 140 a  180 en menos de un minuto.

Interlocutor: Está bien, ahora, cuando yo fui al médico en ese momento fue que tenía esa presión y después normalmente no, o sea, que justo me tomó la presión en un pico, o no fue así.

Radael: Ya estaba de atrás.

Interlocutor: ya veo... a ver, la pregunta es concreta, ¿exclusivamente es un problema de estrés?, o sea, a ver, ¿no es apnea?, ¿no es el medicamento que perdió su efecto, que estoy tomando, por tomarlo tan seguido?, ¿sedentarismo?, ¿obesidad?

Radael: Sedentarismo y obesidad, sí.

Interlocutor: Pan y queso, je, je, je.

Radael: Sedentarismo y obesidad, sí, eso ninguna duda, porque eso le cabe a todos, eso le cabe a todos.

Interlocutor: Bueno, pero, un momentito...

Radael: Pero en este caso...

Interlocutor: ¿Qué paso?, o sea, ¿que pasó de 14 de máxima a..?

Radael: No me transformes ahora en médico clínico, pero hay una explicación. El sedentarismo y la obesidad, van provocando hipertensión “acumulativa” (si se entiende el término), pero no picos, no picos..., el pico lo produce un estado del momento, por una sensación “que disparó”.

Interlocutor: Está bien, pero ¿en estos momentos es una cuestión de arrastre y no de pico?

Radael: No, no, no, el 190 fue una cuestión de pico, aparte...

Interlocutor: ¿cuánto tengo ahora de presión?

Radael: No, en este momento tienes 145.

Interlocutor: ¿ah, sí?

Radael: Sí, en este momento tienes 145.

Interlocutor: Ahora, el médico me aumento la medicación, ¿eso está bien?

Radael: Sí, está bien, pero quiero que entiendas, y espero que no te hagas un efecto placebo en negativo, habías llegado a 200-130 y después bajaste a 190 cuando el médico te tomó, a 190, o sea, que tenías un poco más todavía.

Interlocutor: ¿de 190?

Radael: Sí, tenias más, habías llegado a 200.

Interlocutor: ¿ah, sí?

Radael: Sí.

Interlocutor: ¿Y por qué lo bajé ahora? ¿Por la medicación?

Radael: Sí, pero aparte, aparte...

Interlocutor: Un momentito, ¿tan rápido actuó la medicación, en dos, tres días?

Radael: Quiero que entiendas una cosa, la medicación siempre va a actuar a favor, si tú razonas que generalmente, (porque también hay problemas orgánicos), y esto no lo puedes manejar mentalmente...

Interlocutor: Claro.

Radael: Pero si tú razonas que los problemas de la psiquis, pueden disparar la presión, a veces no puedes evitar un disgusto...

Interlocutor: Claro.

Radael: Pero hay un refrán que es de vuestra región que dice: “tómalo con soda”

Interlocutor: Sí.

Radael: “Tómalo con soda”, significa generalmente “lo dicen con el vino”, tómalo con soda para que no sea tan fuerte. Tomarlo con soda no quiere decir que te desentiendas de todo, pero tampoco te hagas cargo de todo.

Interlocutor: Claro.

Radael: ¿Y sabes por qué lo digo?, porque estoy leyendo el concepto de este receptáculo, y este receptáculo, ¡¡¡es peor que tú!!!,  porque este receptáculo, (que Johnakan se va a enojar conmigo), pero este receptáculo es un poquito necio, porque quiere abarcar el mundo...

Interlocutor: Ja, ja, ja.

Radael: Quiere abarcar el mundo y entonces se quiere hacer cargo de todo.

Interlocutor: Ajá.

Radael: Y si tú te copias y haces lo mismo de querer hacerte cargo de todo, yo no digo “des-en-ten-der-te”…

Interlocutor: Lo que pasa que ya uno viene medio obsesivo...

Radael: La obsesión, la obsesión tiene que ver con roles del ego, eh.

Interlocutor: Epa, Epa.

Radael: Eh, pero por supuesto.

Interlocutor: Para terminar con el tema de la hipertensión, ¿si yo adelgazara algunos kilos e hiciera gimnasia, bajaría la tensión?

Radael: Hay un corredor vuestro que se llama Usain Bolt, o algo así, no intentes batir el record de los 100 metros, o sea, tómatelo con calma, tampoco trotes, ¡camina!, camina bastante, o sea, tómate la gimnasia con calma, como dirían en el país del norte “Easy” je, je, je.

Interlocutor: Está bien.

Radael: Este receptáculo está bastante inestable, y ahora redundo, por la inestabilidad que le trae su oído, así que...

Interlocutor: Pero un, un...

Radael: 60 segundos

Interlocutor: 60 segundos.

Radael: Es un programa de televisión.

Interlocutor: Sí, sí bueno, quería preguntar, es bastante importante… Gmail, el servidor donde yo mando los emails, la pregunta es concreta, a cada tanto me inhabilita las cuentas que yo voy a abrir y yo abro otras, ¿hay una persona que está detrás o es una cuestión automática?

Radael: No, es una cuestión automática, en eso es una cuestión automática, no es como años anteriores donde había personas detrás que te querían cerrar sitios.

Interlocutor: O sea, ¿que hay algo que estaría haciendo mal?

Radael: Sí, en cuanto a envíos, sí.

Interlocutor: O sea que me estoy excediendo demasiado.

Radael: Sí, sí.

Interlocutor: O sea que, automáticamente, técnicamente el mecanismo sabe que todo sale de esa computadora, ¿es algo así?

Radael: ¡El mecanismo no sabe!

Interlocutor: Bueno no, no, no...

Radael: ¡El mecanismo!

Interlocutor: Entre comillas.

Radael: je, claro, correcto.

Interlocutor: El mecanismo “sabe” que sale de esa máquina.

Radael: Sí, correcto.

Interlocutor: Entonces cuando esa máquina abre un nuevo email, este....¡¡¡pum!!!

Radael: Pero sucede lo mismo con las descargas de sitios a ordenadores, cuando te dice “usted ha llegado a su límite”, es lo mismo, es lo mismo.

Interlocutor: Hasta luego entonces.

Radael: Con mi pesar, porque yo tenía… hoy estoy con unos deseos tremendos de hablar, ¡¡¡me quedaría horas hablando!!! Gracias a este receptáculo, pero no quiero, y acabo pidiendo de vuelta vuestro léxico, no quiero dejarlo “alocado”.

Interlocutor: Bueno, hasta luego.

 

Segunda parte de la sesión pendiente de pasar a texto.

 

 

 


SESIÓN DEL 20/8/10

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidad que se presentó a dialogar: Radael.

 

Habló sobre el enamoramiento, comparándolo con el amor personal y el impersonal. Nos enamoramos de detalles sin que se produzca una profundización. Es importante no generarse desequilibrios.

 

            Jorge Olguín: Veinte de agosto de 2010. Vamos a canalizar a Radael en función de que suelte los conceptos que…

 

Interlocutor: En función de una Psicoauditación, en concreto.

 

Jorge Olguín: Si bien tu Thetán decía que no tenía engramas comentó que le faltaba conceptuar algo a través de mi decodificador, de modo que manos a la obra.

 

Interlocutor: Hola, Radael. ¿Ya estás incorporado?

 

Radael: Aquí estoy.

 

Interlocutor: Como ya sabrás, esta sesión es una Psicoauditación de esta vida. ¿Es correcto?

 

Radael: No necesariamente porque se entendería como que quedaron engramas a nivel de ADN, y no es así. Las Psicoauditaciones anteriores eliminaron todos los engramas -conceptuales y físicos-, por lo que no le llamaría Psicoauditación. En cambio, sí tengo planteos, pero no los considero engrámicos.

 

Interlocutor: ¿Esos planteos engrámicos de los que hablas me provocan algún tipo de molestias o problemas como, por ejemplo, un dolor de cabeza?

 

Radael: No los considero engrámicos pero si yo, como Thetán, tengo inquietudes directa o indirectamente te las puedo transmitir al inconsciente, y quizás te pueda afectar.

 

Interlocutor: Desde tu punto de vista, ¿en este momento estoy afectado?

 

Radael: Toda intranquilidad se puede llegar a manifestar, o no.

 

Interlocutor: En estos momentos, ¿cómo estoy?

 

Radael: Medianamente bien.

Interlocutor: ¿Se debe a esas incertidumbres?

 

Radael: La incertidumbre tiene que ver con aclarar bien lo que ya han dicho otros Maestros sobre emociones y sentimientos. Siempre se comentó que –y lo dijo el propio Johnakan- que el amor es un sentimiento. Cuando hablamos del amor, nos referimos al espiritual, lo que en el plano físico llamáis “amor impersonal”, y ese amor es el que brinda. Johnakan explicaba que el amor personal, ya sea de pareja, con hijos, con padres, con amistades, etc. son amores personales que abrevan mitad del sentimiento y mitad de la emoción.

 

Interlocutor: ¿Esto que estás hablando ahora forma parte del planteo que tú querías hacer?

 

Radael: Sí.

 

Interlocutor: Está bien. Adelante, entonces.

 

Radael: Cuando Johnakan dice “mitad de sentimiento y mitad de emoción” interpreto que es una manera de decir, pues hay amores que son tan personalizados que abrevan en un 70% de la emoción y en un 30% del sentimiento. La emoción no es un sentimiento sino un estado impulsivo de la mente reactiva. Entonces, la emoción hace que el amor sea celoso, egoico, que manipule, que discrimine, que prejuzgue. Hay algo que sucede en el plano físico que no sucede en el plano espiritual con respecto al amor, y que es lo que llamarían algunos psicólogos el “enamoramiento”. Sé positivamente que en el plano físico hay enamoramientos, y es más fuerte que el amor.

 

Interlocutor: Es otra cosa, diríamos.

 

Radael: Tiempo atrás, Johnakan me había transmitido conceptualmente que el enamoramiento no precisa del conocimiento íntimo de la otra persona. O sea, uno se puede enamorar de una figura, de una manera de hablar, de una manera de expresarse, de una manera de ser, de una manera de cantar, de una manera de bailar, etc.

 

Interlocutor: O de todas esas cosas juntas.

Radael: Y también de todas esas cosas en conjunto, aunque eso no lo interpreto como amor. El amor personal tiene que ver también con un conocimiento de la persona, de sus costumbres, modos, etc. No es verdad que el amor personal, con el tiempo, se transforma en rutina. Si eso se produce será porque uno de los dos cambió. Y aunque en muchos de vuestros talleres de autoayuda explican que a veces los cambios son perniciosos el que uno se vaya elevando interiormente es un cambio, de ahí que muchos digan después de años “ésta no es la persona con la que yo inicié mi romance” o “la persona ha cambiado”, cuando en realidad el que ha cambiado es uno.

 

Interlocutor: Quiero hacer una pregunta y después sigues. ¿El enamoramiento es una relación entre dos 10%?

 

Radael: Solamente entre dos 10%. No tiene nada que ver lo espiritual. En el plano físico de una silueta, de una manera, de una mirada, de un canto, etc., por eso en el plano espiritual no hay enamoramiento.

 

Interlocutor: Está bien. ¿El enamoramiento puede ser solamente unilateral o siempre es bilateral?

 

Radael: Lamentablemente, la mayoría de las veces es unilateral. Si la persona que siente el enamoramiento, por roles del ego, tiene timidez quizás la otra persona ni se entera de que alguien siente ese enamoramiento, ya sea tanto de un varón a una mujer como de una mujer a un varón.

 

Interlocutor: Está bien. ¿No tiene nada que ver la cuestión vibratoria de los 10% que combinan?

 

Radael: A veces tiene que ver lo vibratorio, pero no necesariamente.

 

Interlocutor: ¿No necesariamente?

 

Radael: No. Quiero decir algo muy importante: el 90% de los poemas de aquellos grandes poetas y poetisas son por enamoramiento, no por amor. Y me juego en lo que digo. Muy difícilmente hay poemas de amor. Vuestro famoso cuento de Romeo y Julieta es un enamoramiento, al igual que Tristán e Isolda. Y lo de Otelo era enamoramiento enfermizo donde terceras personas le fomentaban sus celos egoicos.

 

Interlocutor: ¿Qué relación tiene el enamoramiento con la mente reactiva y los engramas? O sea, ¿pueden influir también?

 

Radael: Pueden influir. Pero aún no habiendo engramas me atrevo a decir que hay personas en el plano físico que no tienen engramas que le afectan y sienten ese enamoramiento. Tú, como 10% mío, en algún momento lo has sentido.

 

Interlocutor: Sí, y muy fuerte.

 

Radael: Te puedo asegurar que no era amor sino enamoramiento. Y tú podrás atestiguar que lo que digo es cierto porque no hay amor que hayas sentido –dejemos de lado el amor de hijos, de nietos, etc. porque es otro tipo de amor- tan fuerte como ese enamoramiento.

 

Interlocutor: No. Y podemos decir el nombre de la mujer porque eso ya lo hemos hablado: Mariana, a quien yo llamo “Mariana Popea”, que es la reencarnación. ¿También influyó en ese enamoramiento la relación que tuvimos nosotros en el pasado, yo como Nerón y ella como Sabina Popea?

 

Radael: No necesariamente. A veces influye una figura, una mirada. No hay una explicación lógica porque en el enamoramiento, como dije antes, no se conoce en profundidad a la persona, es decir, te enamoras de una silueta, de un movimiento corporal, de un tono de voz, etc. Si te retrotraes dentro de ti y te pones a pensar en la causa del enamoramiento, te aseguro que no la encuentras.

 

Interlocutor: Quiero dar un ejemplo que se me ocurre en este momento: cuando uno firma lo hace de una determinada manera que para esa forma de firmar influye infinitas cuestiones y factores en el resultado de esa firma. Y uno firma de una forma que ningún otro la hace de la misma manera.

 

Radael: Hasta la manera de mover tus manos y tus dedos.

Interlocutor: Entonces, supongo que el enamoramiento es una especie de conjunción de factores que de repente “explotan” con una determinada mujer que reúne todos esos factores, es decir, algo parecido a la firma que uno hace.

 

Radael: Correcto. No coincido con aquellos “expertos” del plano físico que dicen que el amor perdura y el enamoramiento se apaga. Hay enamoramientos que duran años. Y, en muchos casos, si ese enamoramiento se llegara a consumar en un acto físico podrían pasar dos cosas: que se transformase en un amor mutuo o en un desencanto porque, a veces, el enamoramiento puede tener parte de capricho, es decir, “quiero conocer a...”, “me gustaría besar a...”, “quisiera abrazar a...”, “me gustaría intimar con…”.

 

Interlocutor: Yo, por ejemplo, antes escribía vertical las letras y después, de pronto, empecé a escribir en forma cursiva. Entonces, hubo un cambio en esa firma. Quizás hayan aparecido otros factores que hicieron que yo escribiera en forma cursiva. En el enamoramiento supongo que pueden aparecer factores que hagan que uno deje de estar enamorado de lo que antes estaba enamorado.

 

Radael: El enamoramiento perdura por siempre, pero se puede ir diluyendo con el tiempo si no hay contacto. Al haber un contacto físico, el enamoramiento cambia, o para profundizarlo o para diluirlo.

 

Interlocutor: Si yo me encontrara con “Mariana Popea” después de tantos años –ella ya no es una adolescente de veintidós años sino una mujer de cuarenta o cincuenta-, ¿ese enamoramiento ya no existiría porque los factores que hicieron que yo me enamorara de ella variaron?

 

Radael: Justamente me iba a referir a eso. Cuando te fijas en una actriz de una película, en realidad es un enamoramiento, y luego ves a esa misma actriz treinta años después y sientes una especie de desencanto. Y es lógico porque como te puedes enamorar de una voz, de una figura, de una silueta, de un modo de ser y, pasado un tiempo, ya no es esa silueta, no es ese modo de ser, la voz ha cambiado, su rostro no es el mismo, etc.

 

Interlocutor: Claro, hay un efecto práctico.

Radael: Y ya no tienes ese enamoramiento.

 

Interlocutor: La primera vez que me enamoré fue de una actriz muy famosa de la Argentina, y de la cual muchos también se enamoraron. Yo debía tener unos diez años y ella, en la película, tenía más o menos dieciséis o diecisiete. Sentía que estaba como flotando en el aire. Muchos años después me pregunto cómo pudo ser que me enamorara de esto que ahora no me produce absolutamente nada. Tú sabes a quién me refiero.

 

Radael: Por supuesto. Estoy en tu mente.

 

Interlocutor: Perfecto. A veces tengo un sueño recurrente: me encuentro con “Mariana Popea” y, por una u otra razón, se me escapa o no la puedo encontrar. ¿Hay algún engrama detrás que esté provocando ese sueño?

 

Radael: No. Es algo más sencillo. Acuérdate que uno como espíritu puede encarnar hasta un 30%. Pues bien, hay un 10% tuyo en un universo alterno donde convive con “Mariana Popea”. Yo tengo "contigo2" el mismo enlace fluido que "contigo 1", que eres tú. Obviamente, se filtra parte de ese enlace al tuyo porque somos un mismo espíritu.

 

Interlocutor: ¡Ah, viene por ese lado! Pero hay otro 10% más, en el que estoy con Mariana Popea, también.

 

Radael: Eso dejémoslo para no complicar la sesión. Tu mente te juega malas pasadas y la filtración de ese mundo alterno a tu mente, el decodificador la disgrega y lo altera, de ahí que tengas esos sueños. Tu decodificador juega con tu recuerdo neuronal, es decir, el hipocampo de tu decodificador te juega una mala pasada porque la “Mariana Popea” que convive "contigo 2" no es la que tu paquete neuronal te hace recordar, ya que no la lees a través de mi concepto. En este momento, mi concepto como Thetán tiene la figura real y exacta de cómo es hoy “Mariana Popea” pero con toda tu lucidez y discernimiento no la podrías interpretar porque estarías enceguecido, como si miraras fijamente al Sol durante un minuto y después quisieras entrar a un sitio oscuro. Lo que quiero decir es que la figura que tú recuerdas de “Mariana Popea” te impide captar la real. ¿Está claro?

Interlocutor: Está claro. Si yo me encontrara a “Mariana Popea” actualmente, con todo el conocimiento que tengo, ¿no tendría nada que ver?

 

Radael: No te movería un pelo, como decís en el plano físico. Te crearía, quizá, cierta angustia…

 

Interlocutor: ¿Por lo que fue?

 

Radael: Por lo que no fue. Y la angustia te afectaría a ti porque dirías “¿qué le pasó?”. Es gracioso porque no le pasó nada sino que el tiempo le pasó. A todos nos pasa –y a ti te ha pasado– que te has encontrado con personas después de muchos años y te han causado una impresión extraña, llegando a pensar: “¡Oh!, le ha pasado medio siglo por encima”. Y quizás esa persona piense lo mismo de ti.

¿Me permites copiarme de Ruanel en el sentido jocoso?

 

Interlocutor: Sí.

 

Radael: Había una señora de edad madura muy coqueta que siempre usaba cremas de belleza que tenía un problema físico y va a un médico determinado. Se encuentra con ese médico y su cara le resulta conocida, aunque lo ve completamente calvo, con lentes de mucho aumento, arrugas, etc. Y cuando mira uno de los diplomas, ve el apellido, siente como un sobresalto y le dice: -¿Tú eres fulanito?

-Sí.

            -¡Ah! ¿Tú estabas en el segundo curso de tal escuela?

            -¡Sí!

            -¡Jero, cómo pasa el tiempo! ¡Casi no te reconozco!

            -¿Tú estabas en este curso?-le dice el médico a la señora.

            -¡Por supuesto que estaba en ese curso!

            -¿Y de qué eras profesora en ese curso?

 

Interlocutor: ¡Ja, ja, ja!

 

Radael: ¿Se entiende?

 

Interlocutor: ¡Perfectamente!

Radael: Fíjate la impresión que le daba la mujer al médico… ¿Te imaginas cómo estaría la mujer? ¡En ese momento querría explotar!

 

Interlocutor: Yo me encontré con una chica que me gustaba mucho en una reunión de personas y ella exclamó: -¡Y pensar que yo estaba locamente enamorada de ti! ¡Qué tonto no haberlo sabido! En ese momento hubiera aprovechado, pero nunca lo supe. Y se quedó con la sorpresa de que ya no era lo que ella había visto en mí. Esto da la pauta de lo que estás diciendo.

 

Radael: En el plano físico nos enamoramos de un rol porque no vemos lo profundo, es decir, porque no conocemos sus costumbres, su convivir diario…

 

Interlocutor: Eso está claro. Tengo otro sueño recurrente en el cual, curiosamente, no tengo trabajo. Después, cuando despierto, tardo bastante en darme cuenta que tengo bastante trabajo. La pregunta es si también proviene de algún universo alterno.

 

Radael: Sí.

 

Interlocutor: ¿En un universo alterno estoy sin trabajo o tengo poco trabajo?

 

Radael: Con poco trabajo. Vuelvo a insistir: el hipocampo provoca malas pasadas porque no solamente disgrega las ideas que puedo enviarte sino que las deforma. Y puede ser que en ese universo alterno tengas algunos altibajos laborales pero vuelves a salir a flote y en esos sueños recurrentes quizás no, y hasta sientas que a veces estás en un estado de miseria a nivel económico. Cuando te despiertas y recuerdas el sueño sepáralo de tu mente y date cuenta que fue un sueño. De este modo no atraerás ninguna vibración negativa porque, a veces, uno, inconscientemente, puede atraerlas. Las vibraciones negativas propias o de terceros nos pueden llegar a afectar en nuestro estado de proyectos.

 

Interlocutor: Está bien. Ahora quiero tratar un tema relacionado con todo esto. Hermes decía: “conócete a ti mismo y la verdad te hará libre”. La verdad, por un lado, hace libre, pero por el otro provoca tristeza. Por ejemplo, uno empieza a saber la cuestión de los roles, es decir, que todo, en definitiva, no es del todo real. Es real pero no lo es. No sé si se entiende adónde voy…

 

Radael: Lo amplío: lo que quería decir el hermano Tar –éste es su verdadero nombre-, quien encarnó como Thot o Hermes, es que el hecho de tener un conocimiento mayor de nosotros mismos y de los demás a veces nos deja en un estadío de vacío porque sentimos que esa verdad no era el famoso cuento que nos ponían de niños. Es como si tú buscas la casita arriba del árbol, la olla con monedas de oro en el arco iris o Santa Claus y luego te enteras de que todo eso es irreal, causándote una especie de frustración.

 

Interlocutor: Exacto.

 

Radael: Basta con aceptarlo y que ese vacío se transforme en vacuidad. Hay una gran diferencia entre estos dos términos: el vacío es cuando te sientes incompleto, y la vacuidad es cuando vacías tu mente de preconceptos y la realidad ya no te lastima porque la comprendes y la abarcas. Pero al abarcar y comprender esa vacuidad entiendes que el mundo real es mucho más que la fantasía porque abarcas el concepto general del Padre, y es más hermoso todavía.

Volviendo al tema del comienzo, el enamoramiento es maravilloso.

 

Interlocutor: Es una sensación linda.

 

Radael: Es linda pero que te deja como aquel niño que pone la nariz contra el vidrio y mira el pollo rostizado dando vueltas mientras se le hace agua la boca… y no lo puede comer. Entonces, el enamoramiento produce una sensación de dicha, de gozo, de angustia y de desazón, todo mezclado, como si fuera un cóctel que te sirvieran en el bar. Y el trago puede ser duro…

Quería tocar este tema porque era algo que, aún no estando cerrado por completo, me ha abierto bastante los ojos. Y para no abusar de este receptáculo, me retiro.

 

Interlocutor: Está bien. Radael, ¿habrá una nueva sesión?

 

Radael: Eso lo veremos. Hasta todo momento.

 

Interlocutor: Hasta luego.

 

 


SESIÓN DEL 25/11/10

 

 

Médium: Jorge Olguín.

Entidades que se presentaron a dialogar: Radael y Ra-El-Dan.

 

Relataron unas vivencias en Aldebarán IV como Ligor (guerrero) y Lormo (explorador) respectivamente. Fueron a otro continente donde ayudaron a los indígenas a defenderse de un pueblo guerrero. Explicaron su dolor por la maldad gratuita de ese pueblo.

 

 

 

Interlocutor: ¿Radael?

 

Radael: Estoy aquí, presente, y tengo a mi lado –si bien en el plano suprafísico no tenemos un cuerpo material como vosotros pero es una manera de expresarme- tengo a mi lado a Raeldan, que es otro espíritu cuyo 10% también está encarnado en Sol 3. Y ambos hemos encarnado, causalmente, en un mismo mundo, tanto el 10% de Raeldan como tú, 10% en un rol anterior, y ambos queremos hablar a través de este receptáculo. Obviamente, de mi parte no creo que este decodificador esté preparado para recepcionar a los dos al mismo tiempo pero sí podemos intercambiar impresiones.

 

Interlocutor: Está bien.

 

Radael: No tengo engramas pero sí tengo situaciones de dolor, porque hasta el propio Maestro Jesús ha dicho, en los planos de Luz no se sufre por uno, se sufre por el otro.

 

Interlocutor: ¿Esos dolores repercuten en mí como 10% tuyo?

 

Radael: No repercuten a nivel engrámico porque, insisto, son sufrimientos por el otro, como todo ser de Luz que sufre por aquel que en el plano físico tiene problemas.

 

Interlocutor: ¿Pero hay momentos de angustia, míos, que pueden ser a causa de eso, ¿es posible?

 

Radael: Hace muchísimos siglos atrás encarnamos en un mundo llamado Umro, que en su zona central estaba en una eterna edad media y en la zona norte, en una edad antigua. Mi nombre era Lormo y era explorador, incluso me vestía con una ropa que vosotros llamaríais kaki muy similar a aquellos exploradores de Sol 3 de hace un siglo cuando iban al continente vuestro llamado África.

 

Interlocutor: ¿Estás hablando de raza humana?, ¿estamos hablando tipo humano?

 

Radael: Sí, directamente, homo sapiens. Y en distintas barcazas iba con algunos acompañantes al gran océano y recorríamos otras islas buscando distintas razas de animales. Y me hice amigo de un joven que se había criado en el desierto, llamado Amer. A él le gustaban mucho las plantas, montaba en unos animales llamados gromodans -eran muy similares a los camélidos terrestres- y yo era más grande que él, era mayor en edad y hemos hecho varias cosas juntos. Y un día me comentó que iban a ir en varias naves a lo que llamaban el Nuevo Mundo, un continente que quedaba al oeste. El trecho que separaba el continente este del oeste, para que tengas una idea, es similar al que en Sol 3 separa Europa de América.

-¿Por qué -le pregunté a Amer -van a viajar al nuevo continente?

-Porque hace bastantes revoluciones atrás –planetarias-, un guerrero llamado Ligor ha hecho un viaje y ha descubierto un nuevo continente donde había indígenas.

Pero a diferencia de los indígenas de Sol 3, era una raza más parecida a los neanderthal de Sol 3 y al comienzo fueron resistidos, incluso tuvieron pequeñas batallas hasta que este guerrero Ligor les convenció de que venían en son de paz y confraternizó con ellos.

Pero luego hubo un nuevo viaje de un explorador llamado Umcor que fue en dos naves, fueron como cincuenta tripulantes en las dos naves y descubrió que había habido en alguna de las aldeas de estos indígenas una masacre. Así como en nuestro continente este, en el norte hay nórdicos, -para que tengas una idea, eran muy similares a vuestros vikingos- en el norte del continente oeste también había unos nórdicos muy corpulentos que tenían una cadena de ADN homo sapiens pero eran de una contextura mucho mayor: la mayoría medía dos metros como mínimo.

Cuando este guerrero Ligor se entera que esas huestes del norte querían acabar con los indígenas, junta varias naves, junta varios mercenarios y propone viajar.

Y yo le dije a Amer: -Me gustaría ir con vosotros.

Y Amer me dice: -Apenas voy yo porque me interesa el tema de las hierbas y aparte tengo conocimientos de curaciones, sé sanar problemas estomacales... ¿Tú, a qué irías?

Y yo le respondí: -Soy un explorador, es innato en mí y aparte, llevo pequeños... son como hojas que saco de los árboles...

Lo que hablaba mi 10% era similar aunque muy en bruto al papel terrestre, obviamente que en Umro no existía la tecnología como para hacer papel pero podíamos, de alguna manera, hacer croquis. Y esto es lo que hacía ese rol mío en Umro.

            Viajamos -ya no en gromodans, porque era muy incómodo en la costa viajar en gromodans, viajamos en hoyumans, que eran cabalgaduras similares a vuestros caballos- y llegamos al norte tras varias jornadas y ahí es cuando conozco a Ligor. Me impresionó su juventud, su musculatura y le planteé que quería ir en una de las naves, como para testimoniar.

Me respondió muy secamente: -Ocuparías lugar y gastarías comida. De uno de mis bolsillos saqué un montón de monedas y le digo: -Mira.

Vi que su semblante cambió. –¿Darías todo esto para comestibles?

-Sí, por supuesto. Y dure lo que dure el viaje, sé que con todo esto hay alimentos para cinco personas, ida y vuelta. Pero lo doy todo. No tengo problemas con tal de que me llevéis.

Y empezó el viaje, que como dice un libro terrestre, fue una odisea.

¿Me permites darle paso a Raeldan?

 

Interlocutor: Sí, ¿cómo no?

 

Raeldan: Es un gusto estar nuevamente comunicado con el plano físico. No es la primera vez que me comunico a través de este receptáculo. Mi 10%, en esa encarnación en Umro, fue Ligor. Mi aura era tan extensa que tenía como una especie de magnetismo en las manos al punto tal de poder despedir descargas eléctricas, pero era homo sapiens.

Cuando tu 10% encarnado se presenta a mí, lo que veo es un estorbo y me molestó, porque me faltaban guerreros. Eran varias naves las que llevábamos, para que te des una idea, eran naves pequeñas muy similares a vuestras carabelas en la época que hipotéticamente se descubrió América, aunque sabemos que fue antes. Pero cuando tu 10% me muestra que podía comprar, inmediatamente cogí su dinero y mandé a varias personas al poblado más cercano a traer más viandas, más bebidas, porque no nos podíamos quedar sin raciones de comida o de bebida, ya bastante teníamos con Amer, con sus hierbas, sus pretensiones, sus cosas, y encima llevar a un supuesto explorador que, en realidad, compró su pasaje.

            Amanecer tras amanecer, guerreros vomitando, los barcos se mecían como si fueran las cunas de los bebés, de los pequeñuelos.

Y finalmente llegamos. Y una avanzada marchó hacia el norte armados con hachas, cimitarras, espadas.

Nos cruzamos con una familia de indígenas que ya me habían conocido de un viaje anterior. Nos abrazamos. La mujer nos contó que tenían cinco niños y dos de ellos habían muerto de fiebre.

Llegamos a apreciar a esa raza que apenas si sabían dominar el fuego. Vivían en pequeñas chozas. No tenían poblado como en nuestro continente pero sí llegaban a fabricar como algunas cabañas, es como que desde el viaje anterior habían progresado gracias a nuestra ayuda.

Voy a dar pequeños detalles de la batalla. Ramadar era un guerrero gigantesco, me enfrenté con él. Él era el jefe de las huestes del norte pero era imposible razonar. Por momentos yo me consideraba un gran guerrero y sentía no miedo por mi vida sino temor de que si a mí me pasaba algo, ¿qué pasaría con los indígenas? Y hay que ser honesto; en esas batallas cuerpo a cuerpo, yo era corpulento, fuerte, pero mi contrincante me llevaba casi una cabeza. Era mucho más pesado, mucho más robusto, y cada embate de él apenas podía contenerlo. Entonces, no es la primera vez que lo hago: cargaba eléctricamente mi espada y con cada embate mío él sentía un malestar en su cuerpo, que era mi electricidad.

Finalmente los corrimos hacia el norte. Dejamos un tendal de cadáveres. No tuve la fortuna de acabar con la vida de esta persona tan indigna –si se le puede llamar persona- y encima, me avisan que otras huestes, traicioneramente, habían ido por el lado de la costa y habían quemado nuestras barcazas para que no podamos regresar a nuestro continente.

Lo que ellos ignoraban era que yo no era tonto y teníamos más barcazas escondidas para poder regresar. Las de adelante eran como un señuelo y no estaban aprovisionadas y por otro lado, habíamos dejado de nuestra parte tantos muertos, también...

Nunca nadie desafió mi autoridad pero mi lugarteniente y otros me dijeron: -Ligor, ¿valió la pena esto?, al fin y al cabo, no conocemos a los indígenas y han muerto muchos de los nuestros.

-Vale la pena el ser útil y a veces es cierto que no medimos donde termina el servicio y donde empieza el sacrificio. Pero aquel que está más allá de las estrellas, que fue quien nos dio vida, entenderá.

Le dejo paso a Radael.

 

Interlocutor: Hasta luego. Radael, te escucho.

 

Radael: Siempre sentí que uno debería hacer servicio en forma permanente, lo que pasa es que a veces no sabes cómo hacerlo, no sabes cómo hacerlo...

 

Interlocutor: Claro.

 

Radael: En un mundo tan atrasado como Umro, yo había elegido explorar, conocer especies vegetales. Cuando vi por primera vez a los indígenas me asusté, eran rostros brutos. Los dibujé y era para mí como un tesoro tener los dibujos de esas familias. Uno de ellos me llama –hablaban un lenguaje gutural- me toma de la mano, pero me toma de una manera suave, caminamos varias líneas, le avisé a Amer que iba con uno de los indígenas, que se llamaba Or, y veo cientos de palos clavados en tierra y me señala con uno de sus dedos. Y no sabía cómo preguntarle y le hago gestos con mis manos diciendo: -No entiendo, no entiendo. El indígena me señala los palos clavados en la tierra, toca uno y pone sus dos manos cruzadas en el pecho como si estuviera durmiendo y me doy cuenta de que eran tumbas. Así como en Sol 3 puede haber una cruz o una estrella de David, allí había palos. Y había cientos.

Y con señas le pregunto: -¿Cómo ocurrió eso?

Y me hace gestos de manipular un hacha y me señala al norte y me señala altura, como diciendo: -Esto lo hicieron los guerreros del norte.

Sentí un tremendo dolor porque veía a una raza que estaba evolucionando, de buen instinto, de mente –quizá- menos conceptual que la del norte, porque vi en la costa cadáveres de guerreros del norte que las huestes de este guerrero Ligor habían matado y no había comparación, la especie del norte era mucho más evolucionada que los indígenas, su cráneo era igual al nuestro mientras que el cráneo de los indígenas era como de una civilización de hace más de cincuenta mil años de Sol 3, pero la palabra humano yo no la considero un sinónimo de homo sapiens, esto lo estoy diciendo de manera figurativa. Sentí que eran más humanos estos indígenas que aquellas bestias del norte.

Siento una mano pesada en mi hombro y me sobresalto y miro hacia arriba y era Ligor.

-Has visto las tumbas. –me dice.

-Sí.

Y en instantes dibujé los montículos de tierra y los palos, como testimonio mientras Amer recogía muestras de plantas.

Le pregunté a Ligor: -¿Qué mueve a esta gente del norte a hacer esto?

Y me respondió: -Gente como Ramadar, este guerrero, que es un asesino que mata mujeres y niños de estos indígenas que no molestan a nadie, en nuestro continente hay iguales o peores en el norte, pero nosotros tenemos cómo defendernos. Pero también asolan aldeas, poblados, violan mujeres y niñas. Es así el mundo.

-Sé que tú eres guerrero y tal vez no me lo puedas responder – exclamé -pero aquel que está más allá de las estrellas, ¿por qué permite todo esto? También han muerto muchos de los vuestros...

-Di de los nuestros –me corrigió.

-Sí, lo que pasa es que yo no me considero guerrero.

Y Ligor me dijo: -No es que el que está más allá de las estrellas permita o no permita, tenemos opciones, podemos elegir. Si yo tuviera que elegir un medio de vida, hace muchas revoluciones atrás, conocí a una joven, una doncella, que había hecho votos de castidad porque estaba de dama de compañía de una princesa y si bien he tenido intimidad con las mujeres en las tabernas, a veces me siento solo.

-Bueno –le respondí yo, -yo no tengo compañera pero me encanta explorar y conocer lugares.

Ligor me dijo: -Ahora volveremos a nuestro continente y te mostraré en la parte oriental algo que no conoces. Y si tú quieres, más adelante, tengo planeado ir a la parte sur de nuestro continente donde hay unos seres que se llaman los apartados.

Exclamé: -Escuché hablar de ellos. Sé que tienen una muy grave enfermedad y por eso los han apartado.

-No –me dijo, -eso fue hace generaciones atrás. Las enfermedades acaban contigo o te fortalecen y a ti que te gusta explorar, te avisaré.

-¿Y cómo me encontrarás?

-No te preocupes. Como Ligor, tengo amigos en todos los poblados.

Volvimos en los barcos a nuestro continente. Me sentí mal todo el camino pensando en los palos clavados en los montículos de tierra, con los ojos bañados en lágrimas, porque sabía que la historia no había terminado, el líder no había muerto. Los indígenas todavía no estaban a salvo y me dolía mi interior por no poder hacer nada por ellos. Miro hacia adelante y en la proa, una espalda gigantesca, la cabellera, la espada calzada en la cintura, me acerco. Cuando estoy a dos pasos, Ligor se da la vuelta: me asombré de su oído. Me pregunta: -¿Quieres saber qué pienso?

-A eso venía.

-Pienso en los palos clavados sobre los montículos y en que Ramadar quedó vivo.

-Vaya coincidencia, yo estaba pensando en lo mismo pero a diferencia tuya yo ni siquiera tengo la fuerza física para levantar una de vuestras espadas. ¿Harás otro viaje?

-No lo sé –me respondió. Y seguimos rumbo a nuestro continente. No puedo decir a nuestro hogar, yo no tenía hogar, yo iba de un lado a otro y tengo entendido que Ligor, lo mismo.

Amel me preguntó: -¿Qué te pareció el viaje?

-Tengo dos respuestas –le dije. Una: Hubiera preferido no ir, me hubiera evitado ese dolor. No me gusta ver un pueblo masacrado. Respuesta dos: Sí, valió la pena el viaje. Tengo dibujos que los voy a dar a conocer en los distintos poblados para que sepan que más allá del mar hay otro mundo, hay gente que ama, que sufre, que vive, que sueña, con su pequeña mente pero sueña. ¿Sueñan los guerreros del norte o solamente viven para sus placeres y para tomar la bebida espumante?. Amel no me respondió. Al igual que yo, él tampoco tenía la respuesta.

Gracias por escucharme.

 

Interlocutor: Hasta Luego, Radael.

 

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